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Opinión

El episodio es conocido: estalla en Venezuela la llamada “Revolución de las reformas” (junio,1835) –una de las tantas revoluciones fracasadas de nuestra historia, empeorando la presente– en contra del presidente José María Vargas. Pedro Carujo, uno de los militares que había participado en la Guerra de Independencia (también en un atentado contra Bolívar en Bogotá), es el encargado de detener al presidente en su residencia, allí se produce un diálogo que ha pasado a la posteridad:

  • “Doctor Vargas, el mundo es de los valientes”- Gritó Carujo a las puertas de la casa del presidente (valiente para él significa estar armado, tener la razón que da la fuerza por encima ley, el miedo, el poder corrupto y el crimen. El “valor” que nos gobierna en estos tiempos, pues).

Vargas desde adentro responde:

  • “No, el mundo es del hombre justo. Es el hombre de bien, y no del valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”

Vargas es depuesto, se va al exilio hasta que Páez le restituye en el poder (¡siempre el exilio como castigo, siempre los militares como árbitros de nuestro destino!). Se había juramentado en febrero de 1835. Apenas comenzaba nuestro camino como nación independiente cuando el poder le fue entregado a un civil, ¡y qué civil! Vargas era una de las figuras más respetadas del país.

Médico eminente, ciudadano ejemplar, rector magnífico de la Universidad de Caracas, hoy UCV. Bajo su gestión la Universidad fue saneada administrativamente, remodelada, se crearon nuevas cátedras. Con su gestión como rector demostró que además de su vasta cultura científica y humanística, era un hombre de extraordinaria capacidad administrativa. Tanto prestigio hizo que se le propusiera –contra su voluntad– como candidato presidencial. Su campaña se centraba en pedir que no votaran por él, pero ganó.

Venezuela siempre ha tenido gente como Vargas, gente decente y buena. Lamentablemente, el destino del país ha estado mayormente en manos de los Carujos que de los Vargas. Aquellos son expertos en pescar en el río revuelto de nuestra debilidad institucional, pero es con los otros que el país ha vivido sus mejores momentos de progreso y paz

Carujo representa la idea de que las cosas se resuelven a plomo limpio, de que el fin justifica los medios, que si es menester recurrir al crimen y a la ilegalidad, hay que hacerlo, que los caminos verdes de la institucionalidad son los más eficientes. Carujo es el que dice frente a un negocio turbio: “igual alguien lo va a hacer, así que para que lo haga otro, mejor lo hago yo”.

En manos de Carujo está en este momento Venezuela. La cara más salvaje y bárbara de nuestro ser es la que lleva el rumbo de la nación. Por ello es completamente razonable que el nombre de Vargas sea borrado. Su imagen de sabiduría y virtud subraya la maldad de los malos, perturba los tenues rastros de su conciencia, deja en más clara evidencia su ausencia de valores y principios, su ignorancia y su predilección por el delito, por el crimen y por la corrupción en todas sus formas.

No, Carujo no ha triunfado. Este país nuestro, está lleno de Vargas, en la medicina, en la música, en el arte, en la literatura, en el deporte, en la ciencia. Los jóvenes venezolanos que en medio de esta tragedia luchan por ser excelentes dentro y fuera del país, son los Vargas que reemplazarán a estos grandes Carujos.

A veces tanto dolor y sufrimiento le lleva a uno a dudar, sin embargo, Carujo nunca tendrá razón: “Es el hombre de bien, y no del valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”. Vargas habrá de volver y con él, la civilidad, la honestidad, la inteligencia, y la bondad.

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Thays Peñalver

2019 es el año final y habrá un nuevo comienzo de cara al 2020, de eso no tengo ya la menor de las dudas. Sobre las que si tengo, es sobre lo que he reiterado hasta el cansancio en mis artículos, que posiblemente a muchos no les guste este final y el nuevo comienzo. Vienen cambios y están a la vuelta de la esquina, mientras las fuerzas democráticas tienen por delante el reto más difícil de toda su existencia, hacer un giro de 180 grados, dejar de pensar que clavarse cuchillos argumentando que es “competencia democrática”, definir una estrategia completamente distinta y trabajar a marcha rápida y forzada los cien días siguientes, pues estos serán los definitivos para demostrar que pueden ser exitosos y sobre todo ser aptos y estar preparados para gobernar a Venezuela o la comunidad internacional aceptará las alternativas que se estarían negociando y no precisamente en Oslo.

Seamos honestos, ni en los sueños más salvajes nos habríamos imaginado que los norteamericanos estaban hablando con el sector más “cubano” de las Fuerza Armada. Hasta hace unos días, usted ni siquiera imaginaba que era factible que el poderoso y temible jefe de la policía política estuviera: “en la nómina de la CIA” y que además hablara con Trump de las sanciones. Hasta hace unos días usted ni siquiera sospechaba que los mil millonarios sancionados negociaban con Estados Unidos en nombre del chavismo y que los más altos personeros estaban sacando cuentas y ajustando cálculos con los estadounidenses, a ver cuanto dinero salvan. Hasta hace unos días, usted pensaba que tenían un santuario en República Dominicana y no tenía idea que: “la mayoría quiere el cambio”.

Imaginemos por las palabras de Abrams lo que no sabemos, preparémonos para lo que desconocemos y estamos a punto de saber, porque esas negociaciones se llevan a cabo a escala planetaria. Pero ¿cuál cambio es el que viene?. Veamos...

Para entender nuestra realidad, recurro a tres citas de Winston Churchill : “De nada sirve decir: «Lo estamos haciendo lo mejor posible». Tienes que hacer lo que sea necesario para tener éxito”, “El éxito no es el final, el fracaso no es fatal: es el coraje de continuar lo que cuenta”, “Puede que la crítica no sea agradable, pero es necesaria. Cumple la misma función que el dolor en el cuerpo humano. Llama la atención de un estado de cosas no saludable”.

Comencemos por ver la foto del costosísimo 30 de Abril, en la que se habría perdido el apoyo de algunos gobiernos y posteriormente la aparición de Oslo, que representan oficialmente la culminación adelantada de la luna de miel del presidente (e) Juan Guaidó. No es algo malo, ese adelanto también le pasó a Kennedy en un abril con Bahía de Cochinos, simplemente comienza el periodo en el que el apoyo estaría condicionado por el: “si no lo hiciere, que Dios y la Patria os lo demanden”. Más que la sentencia final de un juramento que acarrea un gran compromiso en el ejercicio de la función presidencial, es una sentencia lapidaria que ha recaído sobre todos los Presidentes constitucionales de Venezuela.

Ahora bien, el antichavismo como un todo también tiene la obligación de revisarse, porque una cosa es lo que piensa de sí mismo aquí adentro y otra muy distinta como nos ven desde afuera. Y más si vuelve como un De javú a cometer los mismos errores de 1998, 2002, 2014 y 2017.

La principal vulnerabilidad del antichavismo (no somos oposición) se vio claramente reflejada con la llegada de Juan Guaidó, cuyo mayor adversario es su inmensa popularidad. A partir de ese momento se desataron los demonios internos y la comunidad internacional ha visto en estos meses como varias facciones de la otrora oposición entraron en una guerra a cuchillos, e incluso Guaidó ha tenido desde el primer día una rivalidad permanente en su propio partido, gravísimo error porque están demostrando –como equipo- que con ese comportamiento no tienen manera de garantizar alguna gobernabilidad. Y aquí el problema no es el partido, que no ha ganado la presidencia con votos, el problema es no entender que la prioridad es Venezuela, construirla desde cero rescatando los principios republicanos e instaurando la democracia. Ya que luego llegarán los tiempos de aspirar, cómo es lógico, pero ahora el enfrentamiento y el sectarismo, es destructivo.

Y es que la gobernabilidad no es un tema de ganar elecciones, ni de popularidad, ni de tener una presentación de PowerPoint, se trata de un asunto delicado y complejo, formar gobierno y aplicar programas de gobierno a través de mayorías y de consensos. Y eso es precisamente lo que quiere ver de nosotros la comunidad internacional. Y el antichavismo -como un todo- está muy lejos, siquiera de entenderlo. Lamentablemente.

Por otra parte el problema de Oslo como siempre no es el dialogo, ni la negociación. Un canal que he dicho hasta el cansancio debía ser continuo, bajo reglas técnicas concretas, con negociadores o facilitadores profesionales y con las garantías de un país neutral y serio, pero con la protección a los negociadores de las potencias involucradas en Venezuela, así como unas precondiciones mínimas y objetivas. Es decir un mecanismo transparente y técnico de negociación permanente y profesional, que hasta la fecha, sigue sin existir. Por qué lo digo? Porque han cometido el pecado mayor en este tipo de procesos, esconderlo.

Pero a la fecha, es la imagen internacional del “antichavismo” el problema más serio que tiene de cara al segundo semestre. Internamente se piensa exitosa, pero tales éxitos no son percibidos afuera. Internamente prevalece la visión que 56 países apoyan a Guaidó, pero dentro de esos países, la verdad es que reconocen a ambas partes en conflicto. Internamente se cree en la versión victoriosa que sostiene que el 23-F logramos demostrarle al mundo la naturaleza del régimen, pero en esos países ya sabían la naturaleza del régimen y lo que demostramos es el exiguo poder y el divorcio con la FAN. Esto último no es nuevo, la dirigencia política venezolana nunca ha entendido que ocurre puertas adentro y tampoco se han ocupado de estudiar su comportamiento e intereses. De allí que los mensajes nunca lleguen. Digan lo que digan y hablen con quien hablen, no llegan.

Es de esta forma que debemos comprender la costosa debacle del 30 de abril, una “victoria” más a lo interno, pero en la versión de la comunidad internacional fue la estocada a un toro cuya faena ha sido infortunada. Si el 23 de Febrero se entibió Trump y buena parte del apoyo duro de Latinoamérica, el 30 de abril Venezuela fue una bomba en los cimientos de Brasil, cuando el gabinete de Bolsonaro exclamó: “un acto de ingenuidad” y el vicepresidente expresó: “no fue la mejor decisión de Guaidó” (Sao Paulo) mientras el general Augusto Heleno Rivero, asesor del Presidente y jefe de la Casa Militar explicó que: “parecía una pelea de hinchas de futbol” (O Globo) y en rueda de prensa sentenció: “es una prueba de que no hay grandes líderes para conducir una acción más contundente y también parece que no hay suficiente entusiasmo por parte de la población” (Veja). Eso amigos, es la imagen que hay que evitar a toda costa. Los hinchas no son los que están en el campo, son los jugadores profesionales.

El ya “viejo” liderazgo debe entender y ayudar a los jóvenes a comprender que no solo se trata de cómo se sale del problema, ni de negociar, ni de invadir, ni del TIAR, ni del 187, sino de a quien le entreguen el gobierno posteriormente y quienes estarán en capacidad de formar gobierno y garantizar poder sostenerse en el poder. No hay un solo precedente histórico donde la comunidad internacional le entregara ese poder a una minoría, ni a quienes no estén dispuestos a reagruparse para formar un gobierno en mayoría y eso incluye al chavismo, (la comunidad internacional no ve cambios sin el chavismo incluído, empiecen a digerirlo) pero de lo que si estoy segura es que no lo entregará a los del concierto y la ayuda humanitaria, mucho menos, a los organizadores del 30 de abril, hasta que demuestren ser exitosos.

Por eso la sorpresa más grande nos llega de los Estados Unidos que, tras el fiasco del 23 de febrero, también pareciera que cambiaron su postura y por eso el 30 de Abril nos trajo otras sorpresas. Nos enteramos que estaban negociando desde febrero directamente con el régimen un cambio y estaban dispuestos a aceptar una nueva propuesta de gobernabilidad, lo que demuestra que Trump está cambiando, como Bolsonaro, de dirección. La salida luce ya bastante clara y que será negociada, los casos de Nicaragua y Chile pareciera que serán tomados en cuenta, porque aquellas fueron transiciones tuteladas que garantizaron la estabilidad, la misma que no parecen estar en capacidad de proporcionar los nuestros.

La comunidad internacional escuchó claramente a Pompeo filtrar (sea privado o no) que la atomización opositora no garantiza el futuro y a Abrams expresar “la importancia del chavismo”. Con esa frase dejó entrever la necesidad de un gobierno tutelado y que el nuevo estaría conformado como “el Consejo de Estado”, es decir un régimen híbrido con presencia opositora como “mejor proyecto” para “lograr la estabilidad de la nación”. Y eso es lo que estaría detrás de las negociaciones y lo que vendrá, si los negociadores chavistas dan con la propuesta correcta. Ante este escenario, Venezuela amanecería libre del socialismo, pero no libre del todo de lo que muchos consideran: “la usurpación”.

Por eso mi sugerencia para estos cien días siguientes para las fuerzas democráticas es el cambio inmediato en la estrategia, pues se están jugando nada menos que el destino de Venezuela y el de ellos, en estas negociaciones (y repito no precisamente en las de Oslo). En estos cien días tienen que cambiar la imagen y posicionarse como gobierno. Así que si se comprometen con un concierto y a recaudar cien millones, recaudémoslos. Si decimos que la ayuda humanitaria entrará, que entre, si decimos que vamos a hacer un plan público de salud, hagámoslo, si vamos a hacer una huelga, cumplamos nuestra palabra. Si hemos jurado “asumir las competencias” asumámoslas. Porque si no tenemos apoyo para gobernar y no somos exitosos, sencillamente no somos los que gobernaremos, nunca.

Debemos abandonar la ingenuidad, las políticas erradas, la pésima ejecutoria, y dejar de demostrar el escaso apoyo del poder de facto. Pero más aún abandonar la pelea a cuchillos interna y el reto permanente al líder constitucional y popular, pues es la foto que están viendo afuera constantemente. Llegó pues el momento de cambiar en estos cien días y exigir un trabajo metódico y formal, y sobre todo el cese de las facciones en pugna. Busquen urgentemente reagruparse y unan esfuerzos hoy, que ya mañana podrán asumir sus posiciones de lucha y aspiraciones políticas. Hoy no tienen país para hacerlo. Entiendan de una vez.

Institucionalicen el proceso, cuiden las formas para que las formas cuiden de ustedes. Den apariencia de estar rescatando los Poderes Públicos y las instituciones, reflejen seriedad republicana y compórtense como demócratas a carta cabal. La democracia no es votar, es consenso y el gobierno interino reposa sobre las bases de los partidos políticos que hacen vida en la Asamblea Nacional, en las decisiones conjuntas y sobre todo en las ejecuciones de las mismas, es donde se demuestra que están aptos para gobernar.

También les recomiendo abandonar dogmas absurdos e ingenuos que hacen mucho daño a estos procesos por crear falsas expectativas, como por ejemplo que podremos gobernar solo porque hicimos elecciones libres y salió electo alguien en minoría, como si Venezuela fuera una democracia consolidada o mantras que representan camisas de fuerza como el del “Cese de la usurpación”. Volvamos sobre la mesa de planificación y modelemos un plan y un futuro realista o de otro modo quienes están negociando nuestra libertad, tomarán las decisiones por nosotros. Y como se deduce por las palabras y mensajes, ya no tan subliminales de Pompeo y Abrams, hay quienes van adelantados y nos llevan ventaja.

Así que como en Oslo, esa negociación sigue su curso en el chavismo y seguramente afinan esas propuestas de nueva gobernabilidad y el problema lógico es que en los próximos cien días, nos llevemos más sorpresas. Y si alguno de ellos hace exactamente la propuesta correcta y se da con una formula de gobierno, casi Venezuela entera y la comunidad internacional lo celebrará y respirará aliviada, aunque hayamos vuelto a 1945 y represente el fin de una fuerza política, tal y como la conocemos.

A menos que Venezuela sea reducida a cenizas por la idiotez, la Venezuela que viene no será una de vencedores y vencidos. En cualquier mañana de estas los venezolanos nos levantaremos con un cambio. Pero hoy la oposición tiene que evitar que Trump diga: “Están despedidos”, porque al fin y al cabo, el 30-A demostró que varios contendientes se disputan ganar en este capitulo de “El Aprendiz” y como lo ha demostrado Trump hasta el cansancio, no hay celebridad que valga.

Cambiemos, se los ruego por Venezuela y los venezolanos que hoy estamos en riesgo, por el futuro y nuestra paz, por favor háganlo, que aún estamos a tiempo.

11 de junio de 2019

América 2.1

Fuente: https://americanuestra.com › Democracia y Política › Dictadura

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Por más increíble que parezca, el monstruo que tanto daño ha infligido a los venezolanos, que es repudiado por la inmensa mayoría, desconocido por los gobiernos de más de 60 países democráticos, acusado de violar sistemáticamente los derechos humanos en foros internacionales, continúa usurpando el poder después de seis meses. Seis meses, tenemos padeciendo de un enfermo sin escrúpulo alguno para proseguir, al costo que fuera, con sus políticas de destrucción y expoliación nacional. Decían que dónde pisaba el caballo de Atila no crecía la hierba, expresión de la saña con que su jinete destruía todo vestigio de civilización (romana). El régimen de Maduro lo ha superado con creces.

Al verlo en la entrevista con el periodista Jorge Ramos, sorprende su empeño en eludir preguntas embarazosas repitiendo sandeces aprendidas de manuales comunistas de los años sesenta. Se presenta al entrevistador como presidente “obrero” (¡!), como si tal farsa confiriera a sus opiniones alguna autoridad. Sumido en la más absoluta estulticia, repite clichés acartonados para despachar a Ramos como de “derecha”, “militante político de la oposición” “agente del imperialismo”. En fin, un personaje de lo más patético, incapaz de abordar el mundo real sin muletillas ideológicas obsoletas, cayéndose repetidamente a embustes en un intento por obviar el juicio demoledor de sus compatriotas. Por si las dudas, se hizo patente que estamos en manos de un energúmeno totalmente ajeno a cualquier posibilidad de compartir salidas a la terrible situación del país.

Pero peor todavía son los militares que lo mantienen en el poder. Sorprende que, durante todos estos años, ninguno haya hecho nada para librar a los venezolanos de tanto sufrimiento. Son resultado de un proceso de “selección adversa” aplicado deliberadamente durante años para promover a los más viles y ruines como encargados de su custodia y para ocupar los cargos de mando de la Fuerza Armada y, en particular, de los cuerpos de seguridad de estado. Proporcionan una medida de las labores de limpieza y desintoxicación que habrá que emprender una vez desalojemos a las mafias del poder. Aun así, asombra que ninguno haya sentido siquiera la más mínima angustia ante los crímenes de Maduro y los suyos como para tomar la determinación de ponerles fin. Parece que estamos ante un núcleo duro y curtido de desalmados, que erradicaron toda sensibilidad o criterio moral ante tanto padecimiento.

Para los investigadores Yates y Farah, constituyen la Empresa Criminal Conjunta Bolivariana[1] que ha esquilmado centenares de miles de millones de dólares del país, extendiendo sus tentáculos a cuentas bancarias y negocios turbios a nivel internacional. El agravante es que, además de la solidaridad intermafiosa para depredar a sus anchas un coto de caza tan lucrativo como ha sido Venezuela, se inviste de una farsa “revolucionaria” para encubrir sus desmanes y legitimarse ante el pensamiento “progre” mundial. Este ardid tiene gran efectividad, no porque la mafia se crea realmente su impostura, sino porque está obligada a hacer de ella una realidad alternativa, inexpugnable, como refugio ante sus crímenes. Busca aislarse en una burbuja autocomplaciente cargada de epítetos con los cuales auto-absolverse y revertir la carga en contra de sus acusadores, como se evidenció con la patética actuación de Maduro con Jorge Ramos. Al haber traspasado todo límite moral, ético y humano en su trato con los venezolanos, los mafiosos se han trasladado a un limbo sin contacto con la realidad, cuyos únicos referentes son aquellos que los eximen de todo cargo de conciencia, Así pueden proseguir, sin remilgos, sus negocios. Representa una necesidad existencial, un asunto de sobrevivencia.

La gran pregunta es, ¿Con estos señores se puede negociar un acuerdo para que se vayan?

Por supuesto, cualquier posibilidad de resolver la grave situación actual sin derramamiento de sangre, es preferible. Pero hay que tener claro con quién se negocia y para qué. De tratarse de una dictadura militar habría un piso de racionalidad y de intereses definidos, con base en el cual una adecuada combinación de amenazas, concesiones y ofertas de perdón podría generar eventualmente una solución consensuada que abriese las puertas a la recuperación del país. Pero no es una dictadura militar porque los militares dejaron hace tiempo de ser una institución. No existe unidad de mando, respeto por las jerarquías, un cuerpo de valores y/o de directrices que los unifiquen en torno a objetivos compartidos, ni la confianza requerida para coordinar esfuerzos ni el apresto, los repuestos y servicios de apoyo requeridos para ser operativos. La mentida columna vertical del régimen fascista de Maduro está carcomida por la anomia que resulta de apetencias y prácticas mafiosas que se imponen a todo lo demás. Se trata de una mafia militarizada, no de una institución. Con Pinochet se pudo negociar porque detrás de él había una institución capaz de ponderar la gravedad de la situación a que se enfrentaban de desconocer los resultados del plebiscito de 1988.

Y, si se examina el resto de la oligarquía expoliadora, tampoco se consigue piso sólido como para sostener una negociación seria. A pesar de las expectativas creadas ante la imperiosidad de encontrarle salidas a la terrible crisis que está acabando con el país, los venezolanos nos enteramos de que el matrimonio reciente de la hija de Cabello dilapidó la bicoca de 16 millones euros, que el susodicho se fue para la Habana para organizar el Foro de Sao Paulo en nuestro país el próximo mes, que la fraudulenta asamblea constituyente se auto extendió su “vigencia” hasta finales de 2020, y que Maduro quiere elecciones, ¡pero de la Asamblea Nacional! Mientras, unos 33 parlamentarios son perseguidos o presos, habiéndoles allanado arbitrariamente su inmunidad. La vida de los mafiosos sigue como si nada. ¿En qué planeta habitan? Estamos frente a un estado fallido que no respeta a Maduro pero lo mantiene ahí como ”pararrayo” que los ampara ante toda crítica a sus negocitos particulares. ¿Quiénes serán los negociadores, qué garantías ofrecen?

Es erróneo plantearse la negociación como alternativa a una solución de fuerza. Es, más bien, el último paso para evitar una solución de fuerza que, de otra manera, parece inexorable. El apaciguamiento no funcionó con Hitler. Tampoco lo va a hacer con los fascistas venezolanos y sus mentores cubanos. Para eso el blindaje ideológico. Pero la solución de fuerza no parece depender de nosotros, a menos que aparezca el mítico militar institucionalista venezolano dispuesto, como Larrazábal hace 50 años, a liderar el desplazamiento de Maduro. De no ser así, estamos a merced de nuestros aliados internacionales, la mayoría de los cuales son renuentes a una intervención militar. Un desafío de la diplomacia democrática es saber explicar las complejidades del problema que enfrentamos. Y, ante el reproche de que corresponde a los venezolanos resolver nuestros problemas, me remito a los alemanes bajo Hitler.

Dos grandes problemas acotan las posibilidades de una solución negociada factible. Una, que el gobierno de transición que surja sea económicamente viable. Dada la devastación sufrida, ello será imposible sin un generoso financiamiento internacional. Ahora bien, ningún ente va a prestar ingentes cantidades de dinero a un gobierno en que participen representantes de la mafia. ¿Es posible que las mafias accedan a una coalición en la que no estén? El segundo problema es la necesidad de contar con un estamento militar confiable que sirva, en última instancia, como sostén de un principio de autoridad en torno al orden constitucional. ¿Un contrasentido? Muy posible, pero estamos frente a un país que puede dejar definitivamente de ser ante el arrase que han hecho de sus instituciones, normas y valores de convivencia, las mafias y los contingentes de malandros “revolucionarios” empoderados. El demonio de la anomia y la anarquía. ¿Estaremos a la altura de este desafío?

[1] https://www.infobae.com/america/venezuela/2019/05/30/asi-opera-la-empresa-criminal-conjunta-bolivariana-que-mantiene-al-dictador-nicolas-maduro-en-el-poder/

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

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Pedro Vicente Castro Guillen

De acuerdo a un artículo del 5 de junio en el diario The Washington Post, Pompeo mostró su exasperación sobre las aspiraciones al poder de la oposición venezolana, según planteo, 40 líderes se disputan la posibilidad de dirigir la transición, lo que causó un pequeño sismo entre la opinión pública venezolana en virtud que todos consideramos que para poder acceder a la transición lo primero que tiene que pasar es que la banda roja deje el poder, antes de eso cualquier cosa es un ejercicio de ambiciones que obstaculizan el objetivo deseado.

Se ha mostrado infinidad de veces que para los opositores venezolanos el tema de la unidad es un punto fundamental para salir de la pesadilla castro-chavo-madurista, cualquier cosa que conspire contra eso es visto como desfavorable, es por ello que las declaraciones de Pompeo sembraron pesimismo entre los sufrientes venezolanos.

No obstante, tampoco puede asombrar a nadie que, frente a expectativa de resolver esta situación catastrófica de Venezuela, que el propio gobierno de los Estados Unidos a través de sus diferentes voceros ha venido anunciando como inminente en virtud de la grave situación interna y el cerco a la kakistocracia roja que ha impuesto el mundo democrático surjan como la verdolaga aspiraciones varias en el campo de la oposición, que por ser democrática es plural y diversa y sostiene posiciones políticas diferenciadas. Lo importante es que los sectores que se agrupan mayoritariamente en la Asamblea Nacional mantienen un nivel de unidad mínimo a partir de la ruta trazada: cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres.

Sabemos que a esta estrategia se le es infiel por algunos sectores en diferentes sentidos. Pero mientras se mantenga la unidad alrededor del Presidente (E) Juan Guaidó, lo que prevalece como estrategia que tiene el apoyo masivo de la población es el mantra antes señalado, que cuenta con el apoyo inquebrantable de la alianza internacional que pugna por el fin de la tiranía madurista.

Por otro lado, más importante aún, es el descalabro del régimen que se puso en evidencia el 30 de Abril pasado cuando el propio Pompeo revelo como altos funcionarios del régimen estaban negociando para entregar a su jefe, en medio de una falla masiva en los organismos de inteligencia del régimen, se sabe además, que amplios sectores del madurismo negocian abiertamente para procurar salvar el pellejo, saben que esto se acabó, que tienen que lograr un puesto en el autobús que les permita una salida.

La situación de grave descalabro nacional en todos los sentidos, que ahora se simboliza con la falla masiva del suministro de gasolina que conduce a la parálisis total del país le da un nuevo sentido de urgencia a la necesidad de negociación del régimen porque el tiempo lo tienen cortico. Esto hace que se quieran servir de agentes diferentes o ambientes más benévolos como los de Noruega tratando de saltarse al Presidente (E) Guaidó para lograr mejores condiciones de negociación, pero eso no es posible, cualquier negociación para que sea viable debe ser aceptada por los EE.UU. y ya está claro por donde pasa y cuales son las condiciones para que se acepte como buena.

Quiero manifestar mi solidaridad con La Patilla y todo su personal quienes han mostrado una gran valentía en defensa de la comunicación libre han mantenido el espacio para que los venezolanos puedan estar objetiva e ilustradamente informados sobre todo el acontecer nacional. Prueba de ello son las protervas agresiones que el régimen ha mantenido contra sus directivos y periodistas.

@pedrovcastrog

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Para efectos de este artículo entendemos por transición un período relativamente corto, posterior a gobiernos democráticos o dictatoriales, con un poder ejecutivo de facto. Concretamente nos referiremos a las siguientes: 1- Junta Revolucionaria de Gobierno del 18 de octubre de 1945 a febrero de 1948. 2- Junta Militar del 24 de noviembre de 1948 a diciembre de 1952. 3- Junta Cívico Militar del 23 de enero 1958 al 13 de febrero de 1959. 4- La presidida por Ramón J. Velásquez, del 5 de junio de 1993 al 2 de febrero de 1994. 5- La iniciada este año presidida por Guaidó, con las restricciones conocidas.

1- La transición producto de la llamada Revolución de Octubre fue presidida por Rómulo Betancourt, con participación de otros tres militantes de Acción Democrática, un independiente pro adeco y dos militares. Sus principales logros fueron establecer el voto universal y directo, y dejar sentado que las petroleras debían aportar al Estado el 50% de sus ganancias. Aplicaron la polémica política de no más concesiones para explorar petróleo, lo cual hoy muchos consideran que fue un error. Años después, miembros de AD reconocieron que fue un período de mucho sectarismo, incluyendo enfrentamientos con la Iglesia. Otro error fue aplicar medidas retaliatorias injustas en contra de algunas personalidades del medinismo. Todo ello fue caldo de cultivo para el injustificable golpe militar de noviembre de 1948. Hay que reconocer el desprendimiento de Betancourt al no aceptar ser candidato presidencial en 1947. Fue una transición con aspectos positivos y negativos.

2- La transición iniciada en 1948 puede dividirse en dos etapas. La primera, desde esa fecha hasta el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud en noviembre de 1950, período autoritario sin muchas persecuciones políticas. Posteriormente asumió la presidencia de la Junta el abogado Germán Suárez Flamerich quien, incomprensiblemente, se prestó para sustituir a Delgado. Este período fue puente para que Pérez Jiménez fuese designado en 1953 presidente “constitucional”, por un Congreso fraudulento. Fue una transición injustificable.

3- El 23 de enero de 1958 se produjo la tercera transición a raíz de la huida de Pérez Jiménez por perder el apoyo de los militares debido al descontento popular. Después de algunos cambios, la Junta Cívico-Militar quedó integrada por tres militares y dos civiles. La presidió el contralmirante Wolfang Larrazábal. Esta transición estableció el llamado Plan de Emergencia, criticado por muchos. Durante este período hubo varias crisis por el descontento de los militares. A Larrazábal se le criticó por ser populista, quizá porque quería ser candidato en las próximas elecciones, lo cual logró con el apoyo de URD y Partido Comunista. También se le criticó por entregar armas a civiles, principalmente de extrema izquierda, punto que poco se menciona. Larrazábal renunció para ser candidato presidencial, siendo sustituido por Edgar Sanabria, quien elevó los impuestos a las petroleras. Fue una transición que permitió que regresara la democracia.

4- El periodista e historiador Ramón J. Velásquez fue designado presidente encargado cuando el Congreso, el Fiscal General y el TSJ defenestraron a Carlos Andrés Pérez, en 1993. Velásquez evitó que hubiese otro intento de insurrección militar y permitió la elección de Rafael Caldera por segunda vez. Fue una transición sin pena, ni gloria. Quizá solo se recuerda por el indulto presidencial al narcotraficante Larry Tovar, del cual el doctor Velásquez no fue responsable.

5- Ahora hay una transición sui generis encabezada por el ingeniero Guaidó, quien asumió la presidencia interina acatando la Constitución, pero sin poder ejercerla como corresponde debido al soporte de la Fuerza Armada al usurpador Maduro. Desearíamos que logre ejercer efectivamente la transición. De concretarse, sin duda será un período difícil, ya que los rojos destruyeron las instituciones, el aparato productivo, los servicios públicos y empobrecieron la población. Esta tiene grandes expectativas de que un cambio de gobierno solucionará los problemas a corto plazo, lo cual no pareciera posible. Si los ciudadanos perciben que la transición no logra resultados tangibles, el riesgo en la próxima elección puede ser alto.

La posición de la Fuerza Armada dificulta visualizar el futuro. Por ahora, no hay duda de que Guaidó es el dirigente que aglutina a la mayoría. Los demás tienen poca aceptación en las encuestas. Quizá no sea políticamente correcto plantear hoy que, en una negociación bien manejada, podría obviarse la transición y acordar la realización de elecciones transparentes. Para ello hay que ofrecer al electorado y al mundo un equipo de gobierno que inspire confianza, por competente y libre de sectarismo. La dirigencia debe evaluar esta opción.

Como (había) en botica:

Los argumentos esgrimidos por algunos para descalificar a Noruega como facilitadora no son válidos.

La demanda en contra de La Patilla es otro acto de cobardía de Diosdado y de los tribunales mal llamados de justicia.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Carlos Raúl Hernández

Hace décadas viajaba de Maracaibo a Caracas vía San Antonio, el DC-9 tuvo un accidente en la escala y los pasajeros decidieron no proseguir el viaje. Vine solo, entonces, con la tripulación y amablemente me pasaron a la cabina. Volando sobre Barquisimeto, el piloto me cuenta que está deprimido por una separación sentimental y me toma de confidente. En algún momento me dice “no sé cómo trabajo en esto, porque tengo miedo a volar. Además estoy seguro de que este avión se va a caer… recuerda -me dijo- lo reconoces porque tiene los emblemas de las dos líneas, Avensa y Aeropostal ¡No te montes. Se estrellará cualquier momento!”.
Me recorrió un velado ataque de pánico al verme en manos de un piloto despechado que temía volar y anunciaba la ineluctable catástrofe de la nave que conducía. La misma turbación me aparece cuando descubro los esquemas mentales de varios dirigentes, expresados por ellos o por sus escuderos y comentaristas en los chats. Circulan profusamente y hay abundante evidencia de que demasiados carecen de la menor idea de cómo se resuelve un diferendo (sueñan rendiciones). La sociedad destruyó sus partidos en busca de un príncipe azul, no tuvo tiempo de formar adecuadamente relevos y hasta ahora ha besado quintales de sapos.

Es la machtpolitik, la prepolítica, la antipolítica. Hegel la llama política del corazón, frenesí de la arrogancia, de respuestas simples y agresivas como el puñetazo contra la palma de la mano que usamos hasta hace poco. El crimen a nombre de la moral, declamado por el bien. Dice Hegel, “simula ser una muestra de excelencia, como si procurara el bienestar de la Humanidad… cuando se atraviesa esta etapa de destrucción, la ley del corazón es la perversión de sí misma, es la conciencia enloquecida”. Arteras embestidas, canalladas contra personas rectas como Mibelis Acevedo, María Eugenia Mosquera, Eduardo Fernández, entre tantas.

El aporreador digital

Revolucionarios de izquierda y de derecha llevan veinticinco años de destrucción y rechazan acuerdos. El pensamiento crítico, democrático y la política racional están condenados y perseguidos por disposición de prepolíticos. Durante algún tiempo pensamos que la “conciencia enloquecida” contra la convivencia se debía a aludes pasionales, pero la explicación es básicamente otra: el gamberro digital, ni sus patronos, tienen más nada que decir ni otra manera de enfrentar un argumento. Sus cabezas eriales como las de Marat y Desmoulins suelen terminar olisqueadas por los perros, reales o figurados.

La machtpolitik practica la infamia contra el interlocutor, como en el pasquín jacobino El amigo del pueblo, y mientras llega el momento de la agresión física, siembra calumnias sobre aquél, que “le pagan” por lo que dice. Hegel ironizó esa peste ética aunque le preocupaban las tragedias que produce. La primera revolución moderna, la francesa que comenzó imbuida del humanismo y la Ilustración, terminó chapoteando en el lodo sangriento de Robespierre, como toda revolución de izquierda o de derecha.

El Incorruptible intentó convertir Notre Dame en templo de la Diosa Razón, deidad que no era más que el otro nombre de la guillotina. Si alguien daba un paso hacia el centro y la convivencia, fuera de la estupidez criminal, le caía el hacha. A Condorcet símbolo de la sabiduría y la tolerancia, lo obligaron a suicidarse. No hay razón sino odio y muerte. Los jacobinos estaban intoxicados de principios, estupideces éticas y potenciales crímenes, igual que todos los revolucionarios. Después del Incorruptible vienen Lenin y Stalin, Mao, Hitler, Mussolini, Fidel y demás.

Mente de pollo

A ellos les importaban tanto los muertos como al que pide una invasión militar. Quienes no han vivido más política que la revolucionaria actúan así por reflejo, y vale como escribió Bertold Brecht, matar, hacer trampa, engañar, para salirse con la suya. Los reos siempre son los demócratas, los que practican el pensamiento crítico y quieren convivir. El gamberro fanático de la actualidad apela a lo único contundente: el machete de carnicero digital hasta que le toque uno de verdad. Es más fácil romper que transar y si decido que encarno el bien, la justicia, los grandes ideales, una opinión contraria es contra el bien, la justicia y los grandes ideales.

La visión del mundo del gamberro es primitiva, hormonal y se caracteriza por la incapacidad para concatenación. La realidad para él es un montón de episodios desarticulados, mientras el proceso comprensivo nace de establecer conexiones. Así piensan que Chávez fue un benefactor y Maduro traicionó el legado, cuando lo cierto es que ahora cosechamos lo que sembró aquél, y éste es su continuador. Otros no vinculan abstenerse en 2005 con la subsecuente entronización del chavismo y la caída de la alternativa democrática por una década, raíz de nuestras desgracias.

Ni cómo se relaciona la presión de no juramentarse hecha al gobernador electo en 2017 y el infierno que vive el Zulia. Ni cómo el skeetch del 30 de abril trae el arrase contra la AN. Ni qué tiene que ver la debilidad extrema de los demócratas hoy, con los errores precedentes. Los que decidieron abandonar todo en las elecciones regionales y municipales y en la presidenciales de 2018, nos privaron de mecanismos de poder y solo les queda rogar a Dios, los militares y EEUU, como el perrito que ante un perro grande se tira patas arriba y gime.

@CarlosRaulHer

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Jesús Elorza G.

El deporte presupone la igualdad, pero la naturaleza es injusta y la respeta poco. Recordemos a Eero Maentyranta quien ganó en 1964 tres medallas de oro en la modalidad de esquí en los Juegos Olímpicos de Innsbruck. Pero tenía una mutación genética debido a la cual gozaba de un 40% más de glóbulos rojos que el resto de los humanos. Charles Wegelius, corredor británico, sufrió un accidente que le supuso que le extrajeran el bazo, lo cual generaba que su cuerpo produjera un mayor volumen de glóbulos rojos, y con ello, que tuviera un mejor rendimiento físico. ¿Qué decir de aquellos jugadores de la NBA, como Yao Ming y Gheorghe Muresan que han nacido con una altura de 2,29 y 2,31 m, superior a la media, lo que les otorga una ventaja frente al resto de humanos para jugar a baloncesto? Y así podríamos seguir ofreciendo una lista casi inacabable de casos en los que la lotería genética ha favorecido a algunos atletas para que puedan rendir deportivamente por encima del resto.

Estos ejemplos son pertinentes para cuestionar la normativa del 2011 de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) sobre hiperandrogenismo, en que se establecía que las atletas debían tener un nivel de testosterona en sangre por debajo de los 10 nmol/l para poder competir en categoría femenina, al entender que no existía evidencia científica de que con esos niveles las mujeres obtuvieran una ventaja competitiva.

El 26 de abril de 2018 aprobó una nueva normativa determinando que las atletas con un nivel natural de testosterona superior a los 5 nmol/l que le provoquen efectos androgenizantes solo podrán competir en la categoría femenina de las pruebas de 400, 800, 1500 metros y 1 milla si se someten a tratamiento farmacológico para bajar esos niveles. En caso contrario podría competir en categoría masculina.

La normativa fue ampliamente criticada por la comunidad científica y por diferentes organismos de derechos humanos. El British Medical Journal, una publicación científica, señala que si la testosterona sola no sirve para diferenciar hombres de mujeres, tampoco es un elemento definitivo para el rendimiento, ni hace de las mujeres hombres ni de atletas mediocres súper campeones. “No se pueden definir ni el sexo biológico ni la función física ateniéndose solo a los niveles de testosterona”, señala. Una conclusión que también pone en duda la asunción habitual de que la testosterona es lo que hace hombre al hombre.

La principal afectada por esta normativa fue la campeona mundial y olímpica de 800 metros Caster Semenya, quien la impugnó ante el TAS, junto con la Federación Sudafricana de Atletismo, lo que provocó la suspensión de su entrada en vigor.

También, la Organización de las Naciones Unidas ONU en su resolución del 20 de marzo, expresó su preocupación, porque obligar a mujeres y niñas con diferencias de desarrollo sexual y de sensibilidad a los andrógenos a reducir médicamente sus niveles de testosterona en sangre “contravienen las normas y los principios internacionales de derechos humanos”. “El reglamento de la IAAF no es compatible con las normas y los principios internacionales de derechos humanos”, añade la resolución. “No hay pruebas legítimas que justifiquen el reglamento, de modo que podría no ser razonable ni objetivo”.

El 8 de mayo de 2019, el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), al mejor estilo cantinflerico “Si pero No” toma como posición de partida que esta normativa de la IAAF es discriminatoria, pero considera que resulta proporcionada para lograr el objetivo de preservar la equidad competitiva en estas pruebas.

La decisión del TAS deja muchos interrogantes en el aire y una honda preocupación entre los defensores de los derechos humanos de las personas intersexuales. La lucha por una categoría femenina en que no se discrimine por razón de condiciones naturales, vuelve a quedar en entredicho en el año 2019. El laudo del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) ha establecido que Caster Semenya, cuya fisiología la convierte en hermafrodita, no puede competir en sus circunstancias normales en las categorías femeninas, sexo en el que ella se siente persona. Como la segregación de testosterona es superior en aproximadamente un 12% al resto de las mujeres, Semenya tiene una evidente ventaja cuando compite con mujeres.

El argumento del TAS para justificar su decisión es interesante. No parece apelar para justificar la discriminación a la pureza del cuerpo, ni tampoco a la salud, dos argumentos recurrentes hasta el momento para castigar a todo deportista que se hubiera dopado. En el laudo se señala que si Semenya quiere competir con mujeres debe someterse a una operación para rebajar la testosterona, aunque ello suponga intervenir artificialmente en su cuerpo (sobre su integridad física) y a pesar de que ello le pueda generar efectos secundarios sobre su salud. Ahora bien, esto es más que discutible, en especial, cuando esa decisión conduce a contravenir principios y derechos fundamentales de las personas intersexuales, y deja en evidencia la incoherencia de las autoridades deportivas (IAAF-TAS) cuando obligan a la atleta a un “Dopaje a la inversa” pero simultáneamente sancionan el dopaje clásico.

La Justicia tarde o temprano se presenta. El Tribunal Federal Supremo de Suiza, que conocía de la apelación, dio ayer la razón a la atleta sudafricana Caster Semenya en su prolongado conflicto con la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y ordenó a ésta que suspenda de manera temporal hasta el 25 de junio, cuando podrá presentar nuevos argumentos, su nueva regulación sobre las mujeres atletas con elevados niveles de testosterona. La corte federal suiza ordenó la inmediata suspensión de esa norma y permitir que la bicampeona olímpica y tricampeona mundial de 800m pueda competir sin restricciones, según lo señala un comunicado de la defensa de Semenya desde Lausana, sede de este tribunal.

La decisión del alto tribunal suizo y de la ONU, deja establecido claramente que a la máxima autoridad del atletismo internacional le salió “El tiro por la culata” al ordenar el “Dopaje Inverso”

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