El Sistema Eléctrico Nacional se ha deteriorado severamente y en Ecoanalítica estimamos que los problemas de suministro y los racionamientos seguirán siendo recurrentes durante los próximos cinco años.
La electricidad se ha convertido en el principal cuello de botella para la recuperación económica de Venezuela y pensamos que en el corto plazo se va a empeorar antes de comenzar a recuperarse.
Los números explican nuestra preocupación: la oferta difícilmente supera los 13.000 MW, mientras la demanda en momentos de mayor consumo ya supera los 15.000 MW. El parque termoeléctrico opera por debajo de 15% de su potencial y Guri, del que depende buena parte del país, funciona alrededor de 60% de su capacidad instalada, con 7 de sus 20 turbinas fuera de servicio.
El problema, además, dejó de ser regional. Los racionamientos que durante años golpearon principalmente al occidente comienzan a extenderse al resto del país, incluida Caracas. Nuestra última Encuesta de Coyuntura Empresarial muestra que 70% de las empresas evalúa negativamente el servicio eléctrico. Y aquí está quizás el mayor riesgo: si la economía continúa recuperándose, la demanda eléctrica aumentará más rápido que la capacidad de generación. Paradójicamente, el propio crecimiento puede agravar el déficit eléctrico y terminar frenando la recuperación.
Por eso nuestra recomendación a las empresas, especialmente plantas, fábricas y grandes operaciones, es clara: la continuidad del negocio debe incorporar desde ahora un plan integral de autoabastecimiento energético: mantenimiento y reparación de plantas, capacidad de respaldo y, fundamentalmente, esquemas confiables de suministro y almacenamiento de diésel.
La responsabilidad de proveer electricidad es del Estado, no de las empresas. Pero la realidad exige pragmatismo: durante los próximos años, la capacidad de crecer y operar de muchas empresas venezolanas dependerá cada vez más de su capacidad para generar su propia energía.
@agrisanti