La inflación cercana al 500% anual, la devaluación acelerada, las sanciones financieras y el overcompliance de la banca internacional siguen operando como un corsé estructural, mientras el chavismo 3.0 —bajo el eje Cabello–Delcy y con aval de Washington— administra la renta sin alterar la lógica concentrada del poder.
La urgencia estratégica consiste en reconocer a la electricidad como eje del PIB en el país, y podríamos decir que esto es así en cualquier país, más allá de la matriz energética con la que cada uno pueda contar.
Los últimos números de la encuestadora Meganálisis no dejan espacio a la confusión: la sociedad venezolana ya rompió con el chavismo y con el relato del socialismo “redentor”; tampoco compra la idea de que una transición tutelada por Delcy y financiada con petróleo sea la solución.
La ausencia de respuesta de las Fuerzas Armadas no refleja profesionalismo, sino años de vaciamiento operativo, corrupción y pérdida de capacidad real de mando
La sensación de alivio por la salida de Maduro generó expectativas muy altas de mejora rápida creando una ventana de oportunidad, que si no se aprovecha puede generar (aunque es lo que ya está ocurriendo) un riesgo de frustración porque la transición se percibe lenta y bloqueada por el mismo chavismo.
El país ya tiene sobre la mesa la combinación más rara de las últimas dos décadas: recursos potenciales, reformas en curso y una correlación de fuerzas que hace posible una salida menos brutal.
El dato nuevo y decisivo es que el tiempo importa tanto como el contenido: así como en el primer mes post 3E se hizo mucho en poco tiempo, el segundo mes debería servir para hacer mucho más y más rápido, ...
Es evidente que las cosas están cambiando en forma acelerada, en una dinámica que se parece cada vez más al patrón iraní de protesta persistente bajo represión alta.
Hay alguna alineación parcial en el énfasis económico y estratégico del petróleo como puente entre Venezuela y EEUU, pero divergen en la priorización: Machado busca una transformación democrática y liberal, mientras Trump opta por pragmatismo de corto plazo que mantiene estructuras chavistas, lo que podría frustrar aspectos clave del modelo de MCM.