La república y su constitución se desmaterializaron, tanto como el Ejército del Libertador, sustento histórico de aquella, quedó transformado en mordaz caricatura.
La cleptocracia desafía, atropella sin miramientos, no finge, es descarnada y soez, sólo se mira a sí desde su óptica cleptocrática y utilitaria con desprecio de la fraternidad que emerge en los momentos de dolor y tragedia compartidos.
El pedido de León XIV, entonces, es más que razonable. “Pedir prudencia, controles rigurosos, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable de la familia humana”,...
Este mal puede obviarse por quienes están llamados, bajo el liderazgo modelador de María Corina Machado, a ser los artesanos de una “democracia plena” en Venezuela.
... cabe preguntarse, en conclusión, ¿cómo podremos ejercer y ejercitar la experiencia de la libertad fuera de los espacios, sin considerar al tiempo, que es indispensable para que la libertad alcance sus cometidos?
En pocas palabras, habrá república democrática en Venezuela –salvo que otra vez decidamos regresar a los siglos XIX y XX– si la nación, como experiencia liminar de lo humano y de lo político, asume a la democracia como cultura, como forma de vida y estado del espíritu.
..la ONU, luego de recoger y aprobar en la Carta de San Francisco, como principio de orden público vinculante para todas las naciones el antes señalado, el del respeto a la dignidad humana, en 1950 hace suyas las enseñanzas de los juicios de Núremberg.
Medramos sin instituciones reales ni reglas que se acaten o respeten, pues ha dominado la más burda arbitrariedad y la ley del miedo, impuesta por quienes aún dominan sobre nosotros guiados por el realismo y el voluntarismo.