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Alberto Ray

El dilema de Washington

Alberto Ray

Autoritarismo Líquido — Ensayo 23

El jueves 15 de enero de 2026, doce días después de la captura de Maduro, se celebraron dos reuniones separadas por más de tres mil kilómetros. En la Casa Blanca, María Corina Machado entregó a Donald Trump un reconocimiento que incluía la medalla del Premio Nobel de la Paz, otorgada en Oslo apenas un mes antes. En la leyenda que acompañaba la medalla se leía:

Fuerte Tiuna, 3 de enero

Alberto Ray
A las 11:46 de la noche del viernes 2 de enero de 2026, hora de Caracas, el presidente Donald Trump dio la orden. La operación llevaba días lista, a la espera de que se abriera un claro en la nubosidad que cubría el norte del país. Poco antes de las dos de la madrugada, el sur de Caracas se quedó a oscuras. En La Carlota, en Fuerte Tiuna, en Higuerote y en el puerto de La Guaira se escucharon explosiones y el ruido de aeronaves que volaban demasiado bajo.

El vuelo de las guacamayas

Alberto Ray
El sábado 30 de noviembre de 2024, a las 6:55 de la tarde, Pedro Urruchurtu publicó un mensaje breve en su cuenta de X desde la residencia de la embajada argentina en Caracas. Se cumplía una semana de asedio continuo; seguían sin electricidad, los funcionarios del régimen impedían la entrada de agua potable y el tanque de agua, tras días de racionamiento, acababa de vaciarse.

Una larga cinta de papel

Alberto Ray
La noche del 28 de julio de 2024, mientras cerraban las mesas electorales en toda Venezuela, miles de testigos anónimos, convertidos en activistas por unas horas, hacían casi al mismo tiempo la tarea clave de fotografiar con sus teléfonos el acta de escrutinio recién impresa por la máquina de votación y buscaban la manera de sacarla de allí antes de que alguien intentara arrebatársela.

La fusión líquida entre el crimen y el poder

Alberto Ray
En septiembre de 2023, cerca de once mil efectivos militares y policiales venezolanos entraron a la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua, con la misión oficial de desarticular lo que se conocía como el headquarter del Tren de Aragua, la organización criminal transnacional venezolana más reconocida en el hemisferio, que operaba dentro del recinto penitenciario.