A PLENA CONSCIENCIA Y A CIELO ABIERTO
La recuperación de nuestros derechos, a plenitud, debe ser asumida con la determinación y transparencia que merecemos, no es una dádiva, ni requiere intermediarios benevolentes, aunque los aportes con desprendimiento son altamente agradecidos y valorados.
La sociedad organizada adquirirá la fuerza y poder suficiente para incidir sobre toda estructura que pretenda mantener y extender, con la fuerza del impostor, el sometimiento de la población.