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Opinión

Pedro R. García Montero

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en otro momento de lucidez y con el empeño de seguir mejorando la calidad de vida de los venezolanos, pidió a los dueños de cualquier vehículo en el país acudir a un censo la semana que viene (3-5 de agosto), a través del llamado "carnet de la patria", un instrumento por el que el Gobierno ofrece ayudas sociales, para ir a un "uso racional" de la gasolina.

“Le pido a mi pueblo entrega sacrificio y solidaridad para esta patria grande y potencia. No importa que la burguesía y sus BoliCHicos hayan desfalcado los fondos de nuestra querida PDVSA y hoy tengamos déficit de gasolina, aceite, etc. No importa que siga el contrabando de extracción de gasolina bajo la tutela de nuestras gloriosas fuerzas armadas. Olvidémonos de enjuiciar a esos bandidos, la justicia divina se encargará de hacerlo. Mientras tanto pido un poco de sacrificio a mi pueblo querido para que ahorremos combustible”. Tal como lo dije hace tiempo DIOS PROVEERÁ, déjenlo tranquilo que haga su trabajo.

NIMAMO, insistió en que debe haber una "política del manejo responsable" de la gasolina, la más barata del mundo y pidió a todo aquel que tenga un carro, moto, transporte público o de cargar, una podadora, un motor fuera de borda, carritos a control remoto, de supermercado y carritos de helado para que se incorporen entre el viernes 3 y el domingo 5 de agosto a un censo del carnet de la patria para una "nueva política energética". Debo ser linfático en esto “Hasta los carritos chocones deberán ser censados”.

Por razones obvias se excluyen al carro de Drácula, al Cacharrito de Roberto Carlos, a los vehículos automotores que están en chiveras, al igual que los “14 motores” que decreté cierto tiempo atrás y desde luego al “carro e’ leña” que les va a llegar.

CUESTIONARIO PARA EL CENSO AUTOS, GANDOLAS, CAGAJONES Y AFINES.

El llenado del siguiente formulario es el paso previo para la obtención del Carnet de la Patria. El mismo debe ser llenado por el dueño del vehículo, no está permitido copiarse, consultar a la audiencia (otros conductores), ni llamar a un amigo. El formulario debe ser llenado con lápiz Mirado No. 3. El censado debe presentarse en ayuna y consignar examen de heces “S” (no se vale otra letra) aprobado con nota mayor de 15 puntos.

Para validar si el censado es el verdadero dueño del vehículo, debe consignar adicionalmente los recipientes contentivos de los litros de aceite de los últimos veinte cambios, los filtros, copia de la cedula de identidad o RIF de la persona que le hizo el cambio, así como una foto tamaño carnet, cedula de identidad, partida de nacimiento debidamente notariada, comprobante de vacuna de la triple y notas de bachillerato notariadas de los bomberos donde echó gasolina los últimos 5 años.

Si en los últimos 5 años su carro ha sufrido “espichadas de caucho”, debe presentar un reporte donde detalle las veces que le ocurrió, los lugares y la hora, así como también la factura de las reparaciones TODAS SIN EXCEPCIÓN, foto de la Primera Comunión del cauchero y fotos de los cauchos, tripas y de los parches que fueron utilizados para las reparaciones.

Consignados estos simples recaudos el próximo paso es llenar el siguiente formulario. Marque con una “X”, “SI” o “NO” cuando se le indique o responda de acuerdo a su criterio cada pregunta formulada. El formulario debe ser llenado totalmente.

1. Indique su nombre de pila (No se aceptan Eveready, Rayovac, Energizer, Sony, otras).

2. Lugar, hora, fecha de nacimiento

3. ¿Cuál canción se escuchaba el día que Ud. nació?

4. ¿Tiene tinta su tintero? Sí--- No---

5. ¿Tiene novia que te quiera? Sí___No___

6. ¿Sus cauchos tienen Gusanillo___ Mariposilla___ Ladilla____Otro___ ?

7. ¿Cuál es el género de su vehículo?

Carro___ Carroza___ Carromato ___ Carroña___

8. ¿Ud. ha echado carro? SI___ No___

9. ¿Cuándo y dónde la sacó y de qué grado es la licencia de conducir de Pedro Carreño?

10. Cuál era el modelo, cilindrada y número de placa del carro que atropelló a

José Gregorio Hernández?

11. Indique el nombre del concesionario que vendió el carro que atropelló a J. G. Hernández.

12. ¿Indique con una “X” lavidental cuál de estas palabras es sinónimo de carro?

Vehículo­­­___ Auto___Cagajón______

13. ¿En cuál estado de Venezuela aparece el carro de Drácula?

¿Es coupé___ Cuatro puertas___ Descapotado___ ?

14. ¿Qué gobernador tiene apellido de artefacto que se usa para guardar hielo, cerveza y comidas?

15. ¿Para qué se usa la llave de cruz?

Contra el maldiojo___Para espantar a Drácula___Para alejar a Lucifer___ Para cambiar neumáticos___Para usarla como cadena?___

16. ¿Cuándo Ud. estaba aprendiendo a manejar su papá le sacó un cagajón?

17. ¿Cuándo fue el último cambio de aceite del carro de Batman?

18. La última vez que Robin lo estaba manejando y no le quiso prender?

¿Batman se lo empujó? Sí___ No___

19. El vehículo donde transptan a su santidad se llama Ñame móvil___ Ocumo móvil___ Yuca móvil___ Papa móvi ___?

20. El espejo que está dentro de la cabina del carro se llama Retroproyector___ Retrogrado___ Retrovisor___Retrospectiva___

21. ¿El Coche de Isidoro era sincrónico o automático? Razone su respuesta.

22. Un carro que no es sincrónico es llamado Hidropónico___Hidromático___ Hidrocefálico___ Hidrocapital___

23. La palanca de cambio es para Cambiar dólares___Cambiar velocidades___ Cambiar de interiores___Cambiar de canal___

24. Cuando Ud. se accidenta ¿Dónde deber parar su carro? En la espaldilla___En el hombrillo___ En el tobillo___En la caniilla___

25. Un enano tiene hombro u hombrillo? Razone su respuesta. Haga gráfico a escala.

26. El gato de su carro es Angora___ Siamés___ El Gato Félix___ El Gato con Botas ___

27. ¿Cuándo tiene un caucho espichado ¿En dónde se nota la falta de aire?, En el centro___ En el rin___ En la parte de abajo ___En la parte superior___

28. ¿Cómo se llama el equipo para echar aire a los cauchos? Abanico___ Compresor___ Ventilador__

29. ¿Qué tiene un carro en su parte trasera? Un morral___Una maleta___ Un Neceser___Una cartera___

30. Un camión de estacas es para matar a Drácula? Si___ No___

31. ¿Sabes lo que es el carro de Lola? Explique brevemente

Consigne el cuestionario a los funcionarios con chaleco rojo, si son amables y educados y no están viendo el celular y enviando mensajes no lo entregue, pues pueden ser infiltrados de la oposición apátrida, saboteadores de oficio enviados por el imperio. Una vez recibido por los funcionarios espere a que le den su código para retirar su carnet de la patria el cual debe llegarle en un plazo de 30 días. Cuando reciba su carnet observe el código de doce (12) dígitos en la parte anteroposterior destral del carnet. Recuerde este código pues corresponde al número asignado para hacer su cola y recibir los beneficios derivados de este censo: esterilla, lanilla amarilla, tigrito de bengala para el retrovisor, gusanillos para los cauchos, 20 litros de aire para sus cauchos y cuatro litros de aceite de ricino.

LA REVOLUCIÓN NO TE ABANDONA, SIEMPRE CONTIGO RECUERDA, TU CAGAJÓN YA ES DE LA REVOLUCIÓN

 5 min


He sido un defensor y propulsor acérrimo de la “unidad”, de la cual he sostenido en más de una ocasión, en artículos, intervenciones públicas y redes sociales, que es una condición indispensable, una condición sin la cual es imposible librarnos del oprobioso régimen que nos agobia desde hace casi 20 años, hoy devenido en dictadura.

Casi considero digno de anatema a quien piense lo contrario y yo mismo me espanto si tan solo la duda aflora en mi mente. Y sin embargo… debo reconocer que, durante los últimos días, semanas, esa duda realmente me desvela.

La duda se intensifica tras leer y reflexionar sobre un artículo del historiador Pino Iturrieta, aparecido en El Nacional Web el 29 de julio, bajo el nombre “La cacareada unidad”; incluso, más que el artículo y su título, la duda profunda, ontológica, me la taladra una pregunta sabiamente formulada por el autor: “¿caben todos los opositores con comodidad y con justicia en la misma sala situacional, como si fueran semejantes sus merecimientos, sus realizaciones, sus ejemplos y sus intenciones frente a los negocios públicos?”

Ciertamente, no caben todos en el mismo cuarto como si sus merecimientos, realizaciones, ejemplos e intenciones fueran iguales o semejantes. Pero no solamente por eso. Uno se pregunta a estas alturas del juego, dado el nivel de autodestrucción a que nos hemos sumido en la oposición, si no será mejor aislarlos y esperar a que el morbo destructor termine su tarea, como Atila y su caballo, y después empezar de nuevo, desde cero. Probablemente es mejor.

Ese sentimiento de duda, con respecto al valor intrínseco de la “unidad”, se destapa mucho más al leer las criticas inclementes a partidos y líderes opositores, tras la muerte ya declarada de la MUD. A algunos no les basta ver el cadáver de la malograda unidad electoral –que en definitiva es lo que era la MUD–, quieren ver su cadáver bien bajo tierra, o mejor bajo excrementos.

Cuando veo los niveles de critica –muy bajos–, el lenguaje que se emplea –muy soez–, y los argumentos que se esgrimen para referirnos los unos a los otros –débiles o inexistentes–, dudo sobre si valga la pena seguir predicando sobre la “unidad”, pues ya es un verdadero predicamento, y concluyo, como ya dije, si no será preferible esperar a que desaparezca esta generación de políticos opositores, pero con sus respectivos críticos; a lo mejor a la larga saldremos ganando. Muchos se preguntan, y se responden afirmativamente, si los políticos opositores, ciertamente por los errores cometidos, la falta de decisión para encarar las tareas y los niveles de conducción del pueblo –y sus críticos, por exactamente lo mismo–, ¿no se merecerán una piadosa muerte? Quizás. ¿Sera que estaremos a las puertas, no de una Anemia Democrática, como dice Mibelis Acevedo en El Universal del 26 de julio, si no de algo mucho más grave: de una “eutanasia opositora”? Estamos acabando, asesinando, disculpen la crudeza, a dos, y quizás más, generaciones de políticos del país, solo porque han cometido errores, que ni por asomo son las atrocidades que ha cometido el régimen, la dictadura, o solo porque tal parece que algunos de ellos no entienden cuando llega el momento de decir: “me voy”.

No cabe duda que muchas de las críticas políticas que se formulan a la oposición y a la MUD son ciertas y merecidas, pero, ese es solo un tema. El otro, que es el que me preocupa más, por los precedentes que está creando, es el tono en que se formulan las críticas, porque no hay garantía –ya lo hemos visto en el país después del 2013– de que desaparecido el perro vaya a desaparecer la rabia.

Desaparecerá la MUD, ya ha desaparecido hace tiempo; desaparecerán muchos de los políticos que hoy nos “conducen”, como desaparecieron otros que nos condujeron y nos trajeron a estos predios; incluso desaparecerán los “críticos”, pero si no desaparece el “estilo, el tono, el morbo, que acompaña a la mayoría de las críticas que se formulan, no habremos ganado nada y corremos el riesgo de que la historia se reproduzca como tragedia, que es como suele ocurrir.

La mayor virulencia contra la “unidad”, ciertamente no es contra ella. Es una virulencia anti opositora, anti partidos, sí, pero es más contra las personas –razón más que suficiente para deslegitimarla– y se nota sobre todo en las “redes sociales”, donde las críticas y críticos destilan su veneno a placer, usualmente bajo seudónimos y anónimos; pero no solo esos “críticos” son los que están allí, también están allí los que levantan “sospechas”, “dudas”, se hacen “preguntas”, piden “aclaratorias”, “desmentidos” o simplemente calumnian. Desde una supuesta superioridad moral –y usualmente desde la distancia y bajo un seudónimo– se dice cualquier cosa, se levanta cualquier infundio o ignominia, que cuando se responde o se aclara, jamás se acepta y nunca hay una rectificación o disculpa. No. La misión ya está cumplida, la duda o calumnia, sembrada, la reputación buena, mediocre o mala, más deteriorada.

No pareciera que esta tendencia o conducta tenga remedio en las redes sociales; así que por mi parte decidí marginarme de ese escenario y no contribuir a ese morbo, omitiendo discutir en redes sociales, especialmente en Twitter, donde no he visto que se logre nada positivo y con contadas excepciones, son pocos a los que vale la pena seguir o responder; desde luego a quienes insulta desde anónimos y seudónimos, menos que menos, a ninguno se debe responder.

Afortunadamente en los últimos días hemos visto a algunos de los denodados o denodadas –aquí si cabe el femenino– críticos, tratando de recoger algo del agua derramada, pidiendo algo de sindéresis o cordura, antes de que sea demasiado tarde y se arrase con todo lo que queda de oposición. Ojalá sea imitado el ejemplo.

Por lo pronto ese “nivel” de critica ya ha perforado, horadado, la “unidad” y nos hace plantearnos que quizás la unidad de toda la oposición bajo una sola bandera no es posible, que lo mejor es profundizar el deslinde que ya existe, que cada quien haga su camino y monte tienda aparte, con sus diferentes opciones y propuestas y esperemos a ver por quien se pronuncia el pueblo. Eso probablemente retrasará la salida de esta oprobiosa dictadura, pero parece que por los momentos otra alternativa no es posible.

ismaelperezvigil.wordpress.com

 4 min


Daniel Eskibel

La estrategia política de ataque tiene un secreto que pocos dominan y que nadie divulga.

El ataque político más efectivo consta de 3 movimientos básicos:

  1. Identificar cual es la principal fortaleza del adversario.
  2. Encontrar qué debilidad lleva implícita dicha fortaleza.
  3. Atacar exclusivamente en ese punto de ruptura de la fortaleza.

¿Atacar la fortaleza?

Sí: leíste bien. El secreto mejor guardado de la estrategia política de ataque es atacar la fortaleza, no la debilidad.

El ataque como uno de los factores de la estrategia política

No todo es lo que parece. Y menos en política, donde algunas acciones que parecen ataques en realidad no lo son mientras otras acciones que parecen casi inofensivas son en realidad poderosos ataques.

La confusión deriva de la idea equivocada acerca de la naturaleza del ataque político o electoral.

Muchos creen que atacar al adversario es cubrirlo de violencia verbal y de expresiones que lo descalifican y lo denigran. Pero esto no es un ataque político sino mera agresividad verbal.

Otros creen que exhibir su propio malhumor es atacar al otro, y es así que despliegan todo un arsenal de miradas duras, gestos provocativos y tonos de voz altisonantes. Pero esto no es un ataque político sino mero mal carácter.

Y también están quienes creen que el ataque consiste en expresar abiertamente su enojo contra el adversario y mostrarlo ante las cámaras y los micrófonos de los medios de comunicación. Pero tampoco esto es un ataque político sino mero descontrol emocional.

¿Qué es el ataque político, entonces, si no es malhumor, enojo y violencia verbal y gestual?
Es, en su verdadera esencia, harto diferente:

El ataque político es un conjunto planificado de acciones expresamente dirigidas a desplazar al adversario de la posición dominante que ocupa en la mente de un sector de la sociedad.

Como ves, en este concepto no hay espacio para el desborde emocional porque es justamente lo contrario: algo planificado previamente. Son acciones con objetivos claros. Que podrán tener o no contenidos más o menos agresivos. Pero sabiendo que esa agresividad es más accesoria que esencial.

Lo principal del ataque no es lograr que el atacante se sienta liberado al manifestar su ira ni que el atacado se sienta mal al verse acusado. Lo principal es lograr un efecto en la mente de un sector determinado del público que tiene al atacado en el primer lugar de sus preferencias.

Concebido de esta manera el ataque es uno de los factores de la estrategia política. Y como tal solo es válido y productivo en determinadas coyunturas mientras en otras está totalmente contra-indicado.

Cuando tu adversario es el preferido de los votantes…

¿Cuándo atacar?

La respuesta es simple: cuando tu adversario es el preferido de los votantes. Pero con una precisión fundamental: tu adversario es aquel con quien disputas los votos.

Para ser más precisos: el escenario político o electoral donde el ataque no solo es válido sino además imprescindible es aquel en el cual se configuran las siguientes circunstancias:

  1. Dos candidatos disputan un mismo lugar en la mente de un mismo sector del electorado
  2. Uno de ellos tiene ventaja sobre el otro, ya sea porque encabeza las encuestas o porque es el que viene con impulso y tiene momentum
  3. El segundo tiene suficientes fuerzas y recursos como para lanzar y sostener una ofensiva para conquistar el primer lugar

En tal escenario la estrategia de ataque es únicamente favorable para quien viene segundo, nunca para el primero.

Por supuesto que el ataque tiene que ser bien hecho para ser efectivo.

Lo cual no es lo más común, por cierto.

2 razones por las cuales fracasa el tradicional ataque contra el punto débil

Lo más común es atacar la debilidad del rival. Es simple y casi intuitivo: te dicen que debes estudiar fortalezas y debilidades del que está primero y luego atacar con fuerza en su punto más débil.

Desde un punto de vista intelectual parece una estrategia lógica, pero en la práctica fracasa.

¿Por qué fracasa algo tan elemental como atacar el punto débil del otro?

Básicamente por 2 razones:

  1. El rival sabe cuál es su punto débil, espera que por allí venga el ataque y se prepara con todos sus recursos para defender esa debilidad
  2. Los simpatizantes del rival también conocen su punto débil y lo apoyan a pesar de esa debilidad

Recuerda que ni los votantes ni los rivales son tontos. Por el contrario.

Por eso fracasa la estrategia tradicional de atacar el punto débil. Lo único que logra es golpear sobre un flanco que podrá ser débil pero que por eso mismo es el que está mejor defendido.

El resultado es que el junco de la opinión pública se dobla y vuelve a su lugar. Es más: los simpatizantes del atacado se activan y se ponen en movimiento para defender ya no solo al candidato sino a su propia decisión.

Ataca la fortaleza de tu adversario

La estrategia de ataque más efectiva es la que golpea la fortaleza del adversario. Una fortaleza que debe ser estudiada con lupa.

La lupa, claro está, es la investigación cuantitativa y cualitativa de la opinión pública.

En tal sentido es necesario estudiar el punto más fuerte del adversario. Se trata de detectar exactamente dónde reside su fortaleza para el público que lo apoya. Identificar en su propio target por qué simpatizan con él, averiguar qué es lo más valioso que sus propios simpatizantes perciben en ese candidato.

Esa fortaleza hay que buscarla, descubrirla y analizarla con objetividad, con frialdad, casi con desapego.

Será en dicha fortaleza donde podrás encontrar algo inesperado: su debilidad implícita.

Porque toda fortaleza tiene, en su propia esencia, una debilidad que le acompaña y que le resulta inevitable. Lo mismo que hace fuerte al candidato tiene su inevitable punto de ruptura. Y tienes que encontrarlo porque sobre ese estrecho frente deberá ser tu ataque.

Atacar la debilidad implícita en la fortaleza del rival es colocar un misil en su línea de flotación.

Si se hace bien, el barco se hunde.

¿Los simpatizantes del rival no actúan del mismo modo frente a estos 2 tipos de ataque?

Una objeción común frente a esta estrategia poco común es que los simpatizantes del rival reaccionan del mismo modo cuando lo atacan así que cuando lo hacen directamente en su debilidad principal. Pero no es así.

Cuando la debilidad principal es atacada, estos simpatizantes no se ven afectados porque ya conocían dicha debilidad y porque la fortaleza que perciben en su candidato se mantiene intacta.

Pero cuando el ataque es sobre esa fortaleza, entonces hay una parte de estos simpatizantes que ven cómo se agrieta su principal razón para votar a ese candidato.

Piensa por ejemplo en el caso de Lula, el popular líder de la izquierda en Brasil:

  • Fortaleza principal que perciben sus simpatizantes: mejora de la calidad de vida de los sectores más pobres del país.
  • Debilidad principal que perciben: escándalos de corrupción que han rodeado a los gobiernos de su partido.
  • Línea de ataque contra él de parte de sus adversarios: acusaciones de corrupción.
  • Resultado: la fortaleza de Lula se mantiene sin derribar. Porque su éxito popular es a pesar de los escándalos de corrupción, por lo tanto el ataque tradicional no funciona porque llueve sobre mojado, es más de lo mismo y no afecta a su fortaleza.

Estudio de casos: el fallido ataque de Hillary contra Trump

Otro ejemplo muy instructivo es el de la campaña presidencial del año 2016 en los Estados Unidos de América.

La campaña de Hillary Clinton demoró demasiado en advertir que Donald Trump era una amenaza para su presunto favoritismo electoral. Cuando reaccionó lo hizo con el manual clásico del marketing tradicional: atacó la debilidad de Trump.

Esa debilidad principal del candidato republicano era (es) su incontinencia verbal. Habla mucho y sin preocuparse casi nada por la construcción de su mensaje. Y al hablar transparenta sus emociones del momento, su inestabilidad interior, su agresiva arrogancia y sus ideas discriminatorias sobre diversos colectivos humanos.

Sobre ese punto golpeó Hillary con mucha persistencia y con mucha fuerza.
Pero esa debilidad ya era conocida por quienes simpatizaban con él. Conocida y aceptada.

¿Por qué la aceptaban?

Porque muchos se identificaban aunque fuera en parte con ella. Y sobre todo porque todos minimizaban esa debilidad ante lo que percibían como fortalezas del candidato: su estilo franco y directo, su personalidad extrovertida, sus cualidades de liderazgo empresarial y su comprensión de los problemas y los miedos generados por la globalización y la tecnología en amplios segmentos de la población del país.

El resultado de esa línea de ataque fue un fracaso masivo considerando que el candidato más menospreciado terminó siendo el Presidente de los Estados Unidos.

Estudio de casos: el exitoso ataque de Obama contra Hillary

En el año 2008, en cambio, Hillary había sido víctima de un exitoso ataque político por parte del entonces joven y casi desconocido Senador Obama.

La fortaleza principal de Hillary Clinton, favorita en aquella campaña presidencial, era su experiencia. Toda su biografía demostraba esa experiencia tanto en la vida como en la política y en el gobierno. Y por eso mismo Hillary era, para los votantes que la tenían en el primer lugar de sus preferencias, un camino seguro para el país.

Poco podía hacer un novato como Obama para competir con ella. Muy poco.

¿Cómo desplazarla del primer lugar?

Los defensores del marketing tradicional dirían que tenía que atacar su punto más débil. Por ejemplo algunos aspectos de su personalidad que eran rechazados por los votantes, como cierta soberbia y una actitud que parecía fría y distante.

Sin embargo la campaña de Obama no atacó ese flanco débil. Por el contrario: atacó su fortaleza.

Encontró que esa misma experiencia de Hillary tenía implícita su propia debilidad, su propio punto de ruptura.

Ese punto era que Hillary era simplemente más de lo mismo. Inevitablemente su experiencia incluía ser parte del establishment, del statu quo, de la política de siempre de los burócratas de Washington, de los gobiernos que circulaban entre las manos de los Bush y los Clinton mientras la vida de las personas seguía con los mismos problemas de siempre.

El asalto a la fortaleza de Hillary, por lo tanto, fue con una y solo una idea: cambio. Change.
Esa sola idea atacaba en plena línea de votación a la experiencia de su rival.
Sin malhumor, sin agresividad verbal, sin ira, sin grandilocuencia ni excesos ni denuncias desmesuradas.
El cambio dinamitó la experiencia de la candidata favorita.

Y para sorpresa de todos, Obama fue Presidente.

Instructivo simple para el ataque político

  1. Identifica al candidato con el cual disputas las preferencias del mismo sector del electorado
  2. Verifica que él esté en primer lugar y que tú vengas en segundo lugar en las preferencias
  3. Evalúa si cuentas con los recursos materiales, humanos y simbólicos como para enfrentarte con éxito a ese rival
  4. Investiga la opinión pública y descubre cual es la fortaleza principal que los simpatizantes del candidato preferido perciben en él
  5. Aísla la debilidad implícita que dicha fortaleza lleva consigo
  6. Diseña una línea conceptual de ataque contra esa debilidad implícita
  7. Realiza una campaña monográfica disciplinada atacando siempre sobre ese mismo punto

Ya sabes cuál es el secreto mejor guardado de la estrategia política de ataque.

Aplícalo.

Maquiavelo& Freud

https://maquiaveloyfreud.com/estrategia-politica-ataque/

 8 min


Douglas Zabala.

Cierta duda me ha generado la “asertividad” de esa nueva campaña desatada por sectores de la oposición, que aun viven atrincherados en posiciones radicales y confusionistas. Promover la negativa a censarse en el plan de recuperación del parque automotor y en el incumplido plan ABC (Aceite, Batería y Caucho) anunciado por Maduro, es como si le dijéramos a los venezolanos que después de andar pidiendo ayuda humanitaria, ahora nos opusiésemos porque esa ayuda terminará llegando en barcos chinos o rusos.

Es como si un hijo se nos metiera arrimado en nuestra casa con sus tres muchachos y su mujer, entonces llega la “Gran Misión Vivienda” anunciando que debe censarse para poderle entregar una vivienda, pero ante esa invitación uno le dijera al hijo que no lo haga, porque es una trampa del gobierno. Nos hará caso o simplemente se arriesga a censarse, no vaya a ser que de verdad le den una casa.

Igual pasa con el censo del transporte. Le harán caso a quienes pregonan con su radicalismo parecido al de “no votar”, que no se censen por el simple hecho de que hay que censarse y eso sería jugar al ritmo del reeeegimen. Cuando a los transportistas que tienen su parque automotor destrozado y lo que queda de clase media tienen sus carros paraos en sus casas por Aceite, Baterías o Cauchos los invitan el gobierno a censarse, de hecho el ejecutivo está reconociendo su fracaso también en esta área vital para el desenvolvimiento del país.

No será mejor que le expliquemos al ciudadano que esos son derechos adquiridos por los venezolanos, y en consecuencia, si para conquistar el derecho a tener un trasporte colectivo digno y no esas perreras y chirrincheras de la muerte o si para poder sacar a funcionar todo los carros que están arrumaos en nuestras casas, pasa por el "pecado capital" de censarse, entonces a que viene la negativa de saltar ese “charquito” encontrado en la vía. No es la primera vez que el gobierno anuncias planes que no ejecutará, pero si lo cumple, habrá que recordar aquel chinito cuando dijo:"Que nos importa el color del gato si lo que queremos es que cace ratones.

Que se censen todos los venezolanos que tengan vehículos y ya veremos si de verdad van a cumplir lo prometido. Por eso tengo mis dudas con lo del censo. Creo que esa campaña es una nueva autoflagelación errática de las que nos tienen acostumbrado los sectores ultras de la oposición.

Yo cargo mi cacharrito destartalado y si el estado me lo repara, para que se vayan a robar esos reales que me metan en el plan ABC. Lo otro seria no entender ni el abc de las señales que nos llevaran a salir definitivamente de maduro, con quien por cierto, aun con lo del censo mantengo mi disenso.

 2 min


Los tres hombres se sentaron alrededor de una mesa sobre la que uno de ellos había colocado una pistola. A su lado, un pastor alemán con un collar eléctrico con control remoto. “No siempre logro controlarlo”, comentó. Esta escena no pertenece a ninguna película sobre mafiosos…pero podría. Se trata de una de las tantas reuniones efectuadas entre un grupo de seudo empresarios venezolanos, altos funcionarios de PDVSA y sus operadores financieros, todos involucrados en la trama de corrupción y legitimación de capitales destapada por el Departamento de Justicia de EEUU en un tribunal de Miami la pasada semana.

La persona que amenaza es el “bolichico” Francisco Convit Guruceaga, directivo de Derwick Associates, uno de los ocho acusados por la Fiscalía de EEUU mencionados en la investigación de corrupción, sobornos y lavado de dinero de Pdvsa, donde también figurarían, según develó el diario El Nuevo Herald, el dueño de Globovisión, Raúl Gorrín y los hijastros de Nicolás Maduro, hijos de Cilia Flores con Walter Gavidia Rodríguez: Walter, Yoswal y Yosser Gavidia Flores.

El amenazado por Convit Guruceaga es el operador financiero (no identificado en el documento oficial de la acusación) encargado de lavar una parte de los 600 millones de dólares provenientes de una de las decenas de operaciones realizadas a través de una especie de Cadivi paralelo que, violando varias leyes y reglamentos, funcionó en Pdvsa durante la administración de Erik Malpica Flores, vicepresidente de Finanzas y tesorero nacional. El esquema fraudulento venía de los tiempos de Rafael Ramírez y continuó con el sobrino de Cilia Flores y sus operadores financieros.

Durante varios años y con el aparente objetivo de obtener bolívares para cubrir los gastos nacionales, la directiva de PDVSA aprobó la transacción directa de los dólares americanos obtenidos por la venta de petróleo a una tasa especial fijada por la propia petrolera.

Para ello se habrían utilizado compañías escogidas a dedo de asociados como los bolichicos y Raúl Gorrín, entre otros que, sin pasar por subastas públicas ni control alguno, se apropiaron de grandes fortunas en base al diferencial cambiario existente entre la tasa oficial, la de Pdvsa y la del mercado negro.

Tal como denunció en mayo el portal CuentasClarasDigital.org, uno de los beneficiarios de este esquema creado por Ramírez y continuado por Malpica Flores, es Raúl Gorrín Belisario. El abogado habría utilizado un conjunto de empresas fantasma nacionales y extranjeras, similares a las usadas en el caso de los sobornos pagados a la ex tesorera de la nación Claudia Díaz, por medio de cuentas en Suiza de su esposo Adrián Velásquez, una de las razones por la que ambos se encuentran detenidos en España a la espera de ser extraditados.

Adrián Velásquez habría recibido por lo menos 28.8 millones de dólares de Raúl Gorrín mientras Claudia Díaz se desempeñaba como directora de la Oficina Nacional del Tesoro y presidenta del Fonden entre 2011 y 2013. La cantidad fue transferida en cinco operaciones realizadas desde las empresas Bellsite Overseas, propiedad de Raúl Gorrín, y Mahogany Comercial, de Gustavo Perdomo – socio de Gorrín -, a Invesco Capital Fund, de Adrián Velásquez. Según los registros bancarios a los que tuvo acceso CuentasClarasDigital, las cinco transferencias tuvieron lugar en 2011 por un total de 28.8 millones de dólares, una parte de los cuales salieron a la luz pública en el caso de los Papeles de Panamá.

Para manejar los bolívares en Venezuela, Gorrín habría utilizado por lo menos seis compañías de fachada que comparten la misma dirección y fueron inscritas en la misma fecha ante el Registro Mercantil Segundo del Estado Anzoátegui a cargo del abogado Javier Franceschi Dávila, hoy directivo de Globovisión.

Rantor Capital CA y Eaton Global Services, dos de las empresas de maletín usadas en la trama denunciada la semana pasada por el Departamento de Justicia de EEUU, serían parte de las compañías de las que Raúl Gorrín es representante legal o beneficiario final.

La trama de delincuencia organizada transnacional develada en Miami, que habría ocasionado más de mil millones de dólares en pérdidas a Pdvsa, es una de las muchas que saqueó a Venezuela. Las autoridades estadounidenses la bautizaron como Operation Money Flight que en español ha sido traducida como Operación Fuga de Dinero, un nombre no muy afortunado ya que, como diríamos en Venezuela, los billetes no tienen paticas ni alas. El dinero no vuela ni se fuga: se lo roban los corruptos.

Como relatamos en los libros Estado Delincuente y El Gran Saqueo, una casta cívico-militar disfrazada de revolución le robó a los venezolanos más de 300 mil millones de dólares, sólo entre 2003 y 2015.

La Asamblea Nacional ha aprobado en primera discusión la Ley de Recuperación de Activos Producto de la Corrupción. Es un primer paso. Obviamente, no se podrá ejecutar mientras se encuentre en Miraflores el dúo Maduro/Flores. Por ello es esencial seguir luchando por el cambio político urgente que clama Venezuela para que se haga justicia y poder así recuperar el dinero robado, que tanta falta hace para enfrentar la crisis humanitaria que está matando a los venezolanos.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

 4 min


Nelson Freitez

Después de dos décadas de dominación política, el grupo en el control del poder en Venezuela evidencia un lento resquebrajamiento de sus mecanismos y estrategias de sometimiento y subordinación de la población. La magnitud y cuantía de protestas sociales en la mayor parte de entidades del país durante el primer semestre de este año, protagonizadas por una diversidad de sectores tanto de trabajadores como de vecinos usuarios de servicios o de personas con patologías crónicas, nos habla de una verdadera eclosión de demandas contenidas que ya no pueden ser represadas. Aunque aún se mantienen sin articulación suficiente y proyecto de cambios.

Las múltiples afectaciones de toda la población en sus necesidades vitales está haciendo insoportable su existencia cotidiana. La ya crónica escasez de alimentos y medicamentos compromete y colapsa la vida de cientos de personas diariamente. El severo deterioro de todos los servicios públicos no permite vivir sin emergencias, penurias, ni furias. La falta de dinero efectivo se ha agregado a los estragos de la hiperinflación para pulverizar la capacidad de compra de todos los estratos sociales y convertir en imposible realizar la más elemental de las transacciones. La virtual parálisis del transporte público hace titánica la movilidad de millones de venezolanos. Ante tamañas perturbaciones diarias, unos salarios devaluados de millones de trabajadores, sobre todo del sector público, van dejando al desnudo el creciente empobrecimiento de este amplio segmento de nuestra población.

Ese enorme volumen diario de protestas sociales en los principales centros urbanos del país refleja el malestar generalizado de una población torturada, que no percibe soluciones sino una metástasis que deteriora al máximo los servicios públicos y la somete a una agonía cotidiana. En los últimos meses son precisamente los trabajadores del sector público, particularmente de la salud, servicio eléctrico y telefónico, producción de cemento, educación, de las empresas de Guayana, quienes han manifestado su cuestionamiento al salario que devengan, a la seguridad social que reciben y exigen incrementos salariales equivalentes a los sueldos de la privilegiada oficialidad militar.

Además, durante todo este año, las personas con enfermedades crónicas que requieren con urgencia medicamentos de alto costo, han desplegado un sinfín de movilizaciones para exigirle al Estado el cumplimiento de múltiples promesas cuyo vencimiento se ha traducido en muertes y agravamientos múltiples. Asimismo, jubilados y pensionados alarmados por unas bonificaciones paupérrimas y unas formas de pago inhumanas, se han atrevido periódicamente a cerrar vías y exigir incrementos y pagos completos y eficientes de las mismas. Sin obviar, las ya recurrentes ´trancas´ por agua, gas, comida, electricidad, transporte, de vecinos ya sin paciencia, hastiados de tanto soportar.

En fin, en las últimas semanas la multiplicación de las protestas nos viene indicando que algunas de las poblaciones más afectadas por la emergencia humanitaria (personas con enfermedades crónicas y pensionados), trabajadores del sector público (enfermeras, médicos, asalariados de empresas de servicios) y vecinos de zonas populares, trascendiendo el cúmulo de presiones, amenazas y obstáculos para expresar sus reclamos, descontentos y aspiraciones, se han atrevido a sostener en las calles acciones que, realizadas en este contexto dictatorial que vivimos, nos puede estar indicando el inicio de la fractura de los mecanismos y estrategias de contención y sometimiento político y militar de la población. En especial, se visualizan algunas acciones articuladas desde las mismas bases de trabajadores y vecinos al margen de partidos y altos funcionarios públicos, que pueden prefigurar modalidades autónomas de dirección y acción colectiva.

Pudiera advertirse que la división de la fuerza laboral entre seguidores y opositores al régimen, el temor a ser reprimidos al protestar por derechos, las represalias ofrecidas a trabajadores de instituciones gubernamentales y la amenaza de colectivos armados que como peligrosos esquiroles buscan contener la protesta laboral y vecinal, empieza a ser sorteada por quienes ya no soportan condiciones de vida y trabajo que impiden su salud, alimentación y al final su vida.

Condiciones objetivas se imponen para ir modificando la vida subjetiva de millones de personas, las cuales se van convenciendo que si no exigen sus derechos en las calles, les espera todavía un mayor deterioro y, hasta la inanición y la muerte. La dura realidad está obligando a luchar por reivindicaciones que rápidamente comienzan a adquirir un carácter político al advertirse que su realización pasa por el desplazamiento pleno de la élite en el poder. Podemos estar en los albores de un proceso en el que los “cercos” que la élite en el poder creó para impedir la movilización y articulación de la mayoría de la población, en particular de sectores populares, empiezan a ser enfrentados. Las posibilidades de un paro general como mecanismo articulador nacional de la protesta social y política están a la orden del día.

@nefreitez

Sociólogo. Profesor Titular UCLA. Coordinador Cátedra DDHH UCLA. Salsa y boleros en el ocio

Punto de Corte | Jul 31, 2018

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

“Se denomina zurdos a los diestros de la mano izquierda. Son tipos que piensan con el cerebro derecho. Que cuando nos meten un codazo en un banquete nos dicen “disculpe, soy zurdo”. Como si dijeran “soy huérfano”, y se quedan lo más derechos. Conviene no contrariarlos nunca. Los médicos dicen que los zurdos contrariados se vuelven tartamudos. Lo que es una contrariedad”.

“Piolín de Macramé o Florencio Escardó: total, es él mismo”

1.-

Seguramente habrá zurdos que se contraríen con este texto del humorista argentino. O diestros que se molesten porque no fueron tomados en cuenta. En todo caso, ser diestro o siniestro lleva una tremenda carga semántica. Que lo digan los políticos anacrónicos, los que se pelean las manos para calificarse o descalificarse y caerse a tortazos “ideológicos”. Total: tenemos dos manos, y eso conduce a conformarnos, al menos los que creemos ser normales o usar ambas manos para llevarnos los dedos a la cara. O escribir en un teclado.

Era común y corriente tenerle desconfianza a los zurdos en tiempos escolares de hace décadas. Ser zurdo podía significar retraso o alguna enfermedad ancestral. Los mismos maestros porfiaban al lado del pupitre para que el niño usara la mano derecha atada al lápiz. Y duró mucho tiempo, hasta que la mano izquierda se hizo diestra y se entendió que escribir con ella era la misma cosa: en cualquier idioma la mano izquierda traza letras y sabe acariciar, entre otros asuntos relacionados con el placer.

Esa entrada casi violenta en este ambiente, da pie para decir que el racismo no sólo tiene que ver con el color de la piel ni con la forma de los párpados. Los hay también manuales, porque ser zurdo representaba ser de una extraña raza.

Hay racismos entre blancos, entre negros, entre indios, entre mestizos, entre marcianos y entre los venezolanos que se dicen no ser racistas cuando defienden sus orígenes.

La etnografía puede ayudar a ser más atentos al color que escondemos en nuestros sentimientos.

Es que todo depende del tono y la mirada, me decía una persona que sabía mucho de esto por haber sido negra: mi abuela africana materna, como lo sabía también mi abuela india/española por parte de padre. Yo soy racista porque me gustan los matices de las distintas “razas”, aunque la palabra no me gusta. Los antropólogos eurocentristas impusieron el término y nos quedamos negros, blancos y amarillos, razas como de los perros: pastor alemán, puddle, chihuahua y el muy callejero y marginal cacrimier, etc. Y luego, los más modernos acuñaron “etnia”, como para quitarnos un peso de encima, el de los elefantes, por ejemplo. Y ahora los “colectivos”, otra raza, otra etnia, profundamente racista en cuanto en tanto sean provistos de recursos.

2.-

El racismo ya existía en este continente mucho antes de la llegada de Europa. Entre los aborígenes de la hoy llamada América, desde el Norte hasta el Sur, hubo diferencias que trajeron guerras por el solo hecho de hablar distinto o ser de piel más clara y mostrar hasta una forma de ver la vida o de cazar o pescar. Los indios piel roja no habrían congeniado con los cumanagotos, los wayúu o los piaroas: no se conocían, pero de haberlo hecho se habrían deglutido como lo hacían los caribes –siempre fueron canoeros de la cuenca marina que los denomina- o los incas, maya-quiché o los toltecas, quienes sacrificaban a sus parientes en nombre de sus dioses. O se comían porque les daba hambre sagrada o no conseguían cochinos de monte, guacharacas o carnes roja o blanca apetitosas. Las guerras entre esas culturas eran a muerte. Y no tan lenta.

Con la llegada de los europeos la situación cambió: los aborígenes fueron convertidos en la ojeriza de españoles, portugueses, franceses, ingleses y holandeses. Y como los aborígenes eran débiles, el padre de Las Casas se condolíó con ellos y aceptó o propuso la idea de traer gente de África. Pero habría que decir que quienes laboraban en las tribus de estas tierras antes de la llegada de ese continente eran las mujeres, mientras los hombres, en su mayoría, permanecían enchinchorrados. Aún es así.

¿Cuántas emociones, cuántas palabras, cuántas maldades en nombre de las razas? Innumerables. Razas superiores, supremacía del blanco, hasta que el europeo se acostó con negras e indias y apareció en escena esa “raza” que dieron en llamar mestiza, y luego los pensadores e ideólogos zurdos le agregaron América. Somos la América mestiza.

Ser zurdo era una “patología”, así como ser diestro era una normalidad. Pues bien, ser negro, blanco o indio y sus resultados socio/sexuales/gozosos: mestizo, es una condición que arrastra muchos significados antropológicos que en estos tiempos siguen siendo una curiosidad molesta y hasta criminal. Es decir, una contrariedad.

3.-

Se me ocurrió escribir acerca de este ya trillado asunto porque al parecer alguien descubrió que somos un país racista. No quiero poner en duda esas afirmaciones, pero sí me gustaría pasearme por los estertores de quienes lo dicen para no dejar morir el momento, que se presenta redondo en estos años de endoxenofobia (valga el neologismo) provocada por un régimen (gobierno no es) que ha desatado muchos demonios. Unos que andaban por ahí y otros que han despertado con legañas en el alma.

Existen diccionarios de todo tipo. Desde el de la Real Academia pasando por el de todas las lenguas habidas y por haber hasta los de Insultos, vicios, astronomía, filosofía, literatura, medicina, psiquiatría, geografía, humanidades, sexología, en fin, para todo hay un diccionario. El que hoy se me ocurre tiene que ver con términos que aluden, de alguna manera nada original, el racismo y otras aristas y malquerencias que luego se convirtieron en costumbre y hasta en palabras y frases sociales, amistosas, amorosas, etc. Como decía antes, todo depende del tono, del brillo, de la tesitura, del ritmo, de los latidos del corazón, etc.

Todo está inscrito en eso que llaman los semiólogos campo léxico y que de alguna manera usaremos para que los expertos crean que uno sabe mucho de esto.

Igual existen títulos, libros, en los que nos tropezamos con este tema que trae de cabeza a gente de todos los colores, formas de caminar, defecar, besar y hasta de amar. Colón fue uno de esos escritores que dejó toda una fábula acerca de los “fenómenos” que imaginó para atraer la atención del poder español. Toda una literatura que aborda la presencia de personas diferentes a los blancos del Viejo Continente. Recuerdo un título de Guillermo Morón que hace referencia al producto interno bruto/ humano de aquella llegada: “Patiquines, Pavorreales y Notables” (Editorial Planeta, Caracas 2002), para dejar sentado que no sólo de los aborígenes o esclavos se decía mal, sino también de los llamados oligarcas.

Pero bueno, vamos al asunto que nos compete: el diccionario que les traigo. Es común y corriente andar con las palabras en la punta de la lengua. Mientras estén allí no hacen daño, pero una vez salen de la boca, comienza un espinoso episodio.

Los términos que pondré a la disposición del lector los hemos usado todos, con o sin ánimo de ofender, dependiendo, como señalé arriba, del tono, el brillo o la tesitura del hablante.

No las escribo en orden alfabético porque alguien podría sentirse insultado racialmente, por aquello de las preferencias supremacistas. Con toda libertad, anárquicamente, para que podamos sentirnos dueños de nuestros actos y egos. Digo yo.

Desde el punto de vista del origen del sujeto me paseo por las voces “portu”, “nica”, “gringo”, “cubiche”, “caliche”, “gallego”, “gocho”, “veneco”, “sudaca”, “chino”, “judío”, “maracucho”, etc., que designan un gentilicio, sesgada o no, apuntan hacia el lugar de donde proviene el “interfecto”: Portugal, Nicaragua, Estados Unidos, Cuba, Colombia, Galicia, Andes venezolanos, colombo/venezolano (doble nacionalidad), Suramérica, China, Israel (religión o apellido), etc. Partimos de este índice semántico como lo haremos con otras un poco más tarde.

Nunca he usado la primera palabra para designar a un lusitano. Creo que esa cultura le aporta a nuestro país una riqueza extraordinaria. Poco usamos el segundo por la ínfima presencia de centroamericanos en nuestro país, pero de los americanos del Norte sí, aunque el término no nació en Venezuela. Decir de los cubanos, mucho, no tanto por racismo ni xenofobia, más por hacer un uso donde está presente el humor. Aunque ahora, por su abrumadora presencia política, social y económica (tráfico y corrupción van juntos), las cosas han cambiado. Son poco queribles en Venezuela. Contra los colombianos sí hubo conductas del venezolano poco amigables en cuanto a su trato. Por supuesto, la xenofobia contra los nacionales del país vecino fue degradándose hasta quedar la palabra como un saludo hasta familiar. De los gallegos -al igual que de los gochos- se habla mucho, pero eso hoy forma parte de un sentimiento diferente: por cariño, afecto, humor. La diáspora ha profundizado en Colombia y España tanto el “veneco” como el “sudaca”, peyorativos dependiendo del sujeto que los use. No suelen ser apreciados. Ser chino no es un insulto, es una nacionalidad, a menos que el hablante agregue un adjetivo que modifique la normalidad de la presencia del extranjero. La expresión no contiene desafecto, pese a lo desagradables que puedan ser en su comportamiento con los nacionales. Pero la palabra “judío” sí tiene un profundo arraigo criminal desde hace siglos. La muestra más reciente: el Holocausto en la Alemania nazi. En Venezuela este término no abrigaba resentimiento ni odio, como el que ha sembrado el actual régimen en algunos de sus seguidores, lo que expresa ignorancia y delito. Sinagogas fueron asaltadas por desatados emocionalmente apoyados por Miraflores, mientras las mezquitas eran protegidas. Así como ha contribuido a que los cubanos sean rechazados por su intromisión en nuestros asuntos políticos, militares, etc. Los rusos no pasan inadvertidos. “Maracucho” se sostiene en la llamada “viveza” del nacido en el Zulia. Todo zuliano es maracucho. El gentilicio marabino muta y hace ver que el natural de esa zona tiene un carácter regional que los hace ver violentos. Cuestión que es una falsificación que se ha convertido en un simple mote. La voz maracucho pasó a ser un verdadero gentilicio en sentido cariñoso. Es decir, este sentimiento en algunos venezolanos acerca de culturas como la judía, la norteamericana o la europea tiene origen en las mal intencionadas políticas de Chávez y Maduro. No se puede concebir que la lengua se mantenga inactiva cuando la fuerza física sea incapaz de reaccionar. Lamentablemente, los pueblos de este tipo de régimen son arropados por la ligereza de las palabras, producto de un activismo cuya coherencia está centrada en el insulto. El mismo hecho de concebir las voces “afrodescendiente” o “afroamericano” (para evitar decir “negro”, “niche” en español, o el despectivo “nigger”, el genérico “black” o el específico “blackamoor”, en inglés) como términos ideológicos, provoca rechazo en la población, inclusive en algunos estratos de la cultura negroide nacional, porque los aleja del resto de las comunidades con las que hacen vida. Ese término es racista, diferenciador, excluyente. Repito: en la medida en que se siga usando como consigna para atraer a esa comunidad.

Un caso muy curioso tiene que ver con los apellidos. Muchos creen que por ostentar uno español los hace nacionalmente herederos de derechos, pero quienes llevan uno italiano, portugués, inglés, francés, alemán, etc., pasan a ser gente sospechosa o descendiente de extranjeros. Habría que preguntarle al delicado insidioso por qué su apellido no es Cuicas, Chinchorro, Múcura, Arepa, etc. Y se siente más aborigen que Guaicaipuro. O por qué en lugar de español no habla warao, wayúu o maquiritare. Algunos se ufanan de afectar a los judíos mientras llevan en su cédula un apellido sefardita. La soberbia y la arrogancia del poder no los deja ver.

4.-

Ese campo léxico/ semántico alude a la geolingüística, pero hay otros términos, voces de presupuesto generativo, es decir, aquellos que eslabonan significativos adventicios. Los relacionados con el trabajo, por ejemplo: lavandera, barrendera, campesino, campuruso, provinciano, rural, conuquero, bodeguero, cocinera, limpia pocetas, entre otros oficios que podrían ser objeto de estudios más densos y conforman un índice semántico aparte.

Igual sucede con la condición física de ciertas variedades humanas o mestizas: mulato, pelo chicharrón, bembón, bachaco, zambo, salto atrás, guaricho (nombra a los niños de manera afectuosa en el Oriente de Venezuela. Voz kariña o cariña), etc. Es recomendable añadir que cada voz define un carácter onomasiológico. De la palabra original (de su lexema) se desprenden otras significancias que alimentan el mencionado diccionario pero cuyo contenido no alberga carga negativa.

El perfil social lleva lo suyo. En un diccionario del insulto caben: “chusma”, “populacho”, “horda”, “pajúo”, “pato”, “jalabolas”, “foca”, “analfabestia”, “mongólico”, “gallina”, así como los agregados bien agregados referidos al sexo: “lesbiana”, “cachapera”, “marico” (aunque éste ya perdió su peso semántico), etc. Igual los relacionados con el intelecto: “burro”, “animal”, “bestia”, etc. Muy nuevos como “varón” (de la jerga carcelaria introducidos por los cristianos evangélicos y usados en la calle como muletilla de salvación o aceptación social o buhoneril).

Un “carajo” es distinto a un “carajete” o a un “carajito”. El primero suele decirse en diferentes tonos: amable, amistoso, iracundo, etc. El segundo es más despectivo. El tercero es amoroso, paternal, maternal, familiarmente infantil.

Quedan, por supuesto, muchos fuera de este emergente diccionario en el que el racismo, la xenofobia y demás pecados capitales en Venezuela no tienen el peso que podrían tener en otras regiones del mundo. A veces esos pecados se convierten en humor negro, en amistades, en delectaciones, en arrecheras instantáneas como la leche en polvo, porque vacilarse la parte con quien nos vea como somos y hacerse pana de nosotros alisa cualquier superficie.

Las ideologías traen consigo muchos males: las políticas, las sexuales, las religiosas, las económicas, las sociales, etc. Cada pensamiento dogmático implica caer en el fanatismo, en una patología que hace del ser humano un sujeto cuestionable.

NOTA BENE:

El autor de este trabajo no se hace responsable por su “racismo”: me encantan las “razas” siempre y cuando ellas no se conviertan en una supremacía. Puedo tener buena relación con un chino, pero si abusa de mí y de los míos, de mi país, no me cae bien. Y así lo afirmo de cubanos, iraníes, rusos, turcos, etc. Eso no quiere decir que sea racista, xenófobo o chovinista. Igual, tengo amigos de distintos sexos que tienen preferencias diferentes a la mía. Respeto mucho su vida, siempre y cuando no se sobrepasen con teatrales amaneramientos que intenten estropear la amistad. Y como se trata de un tema muy delicado, lo dejo hasta aquí.

Los venezolanos tenemos sangres revueltas, mezcladas: somos españoles, africanos, indígenas, italianos, portugueses, judíos, árabes, etc. Eso nos distingue en el mundo. Por eso, ser racista en venezolano es una dislocación mental mucho más delicada que la que se manifiesta en otras regiones, pero sí existen rasgos de racismo endógeno y exógeno. Eso no se puede negar, pero sin violencia, sólo palabras, cargas emocionales momentáneas, que luego se convierten en señales de atención, en manos sobre los hombros y hasta en eventos familiares.

Somos blancos, bachacos, morenos, negros: un arcoíris biológico. Y eso nos maravilla. Otra cosa tiene que ver con quienes han venido a este país de manera grosera a jodernos la paciencia y a explotar nuestro gentilicio y riquezas en nombre de ideologías.

Ahí sí me arrecho y digo groserías.

No más.

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