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Opinión

Alberto Hernández

1.-

Un largo período ha logrado desestimar algunos razonamientos.

Mientras el polvo de la historia que nos marca se esparce por nuestros cuerpos, voces -disidentes o no- tratan de arbitrar el destino de lo que nos tocará vivir en los próximos meses.

Son casi veinte años de lujuria de un régimen que se instaló para destruir lo que se había logrado con el sacrificio, en medio de todos los errores de dirigentes y familias. El país de las utopías, el de las nostalgias, es hoy un país sin asidero. Aquella visión eurocéntrica –romántica en su contenido, enciclopédica en su resignación- derivó en un lago donde las epidemias y los rayos del Catatumbo destacaron la nominación que hoy podría ser parte de un arrepentimiento: aquella Pequeña Venecia no era más que un rancherío infesto, una comunidad alejada de los más elementales insumos de la decadencia del Viejo Continente. Los viajeros de Indias vieron en los palafitos lo que allá sobraba. De modo que el sobrado le fue endilgado con un nombre a un país cuyo engreimiento es el soporte de una decisión totalitaria de la vida.

Venezuela siempre buscó atajos.

Luego del paso por todas las dictaduras militares, incluyendo la de los “héroes de la Independencia”, toda vez que la anarquía y el carácter arisco de la población las requerían (juicios cuyo determinismo también forma parte de la tradición uniformada), el país, el pequeño país adulterado por un nombre que contiene un insulto, arribó en el siglo pasado a 40 años de relativa tranquilidad, de una democracia con sobresaltos, como toda democracia, pero rellenada con los díscolos aspavientos de quienes se agarraron de la vieja creencia de que era posible hacer una revolución, luego de la ocurrencia fracasada cubana, alimentada ésta por los brutales contenidos que vendió a estos países la Unión Soviética.

Y allí nos quedamos. Entonces la “Pequeña Venecia”, la “Tierra de Gracia” comenzó a tomarse como propia una ideología que ya había sido derrotada en sus mismas entrañas.

Somos un país probeta. Un laboratorio contaminado mucho antes de la llegada de Europa.

Venezuela es un regocijo para ideólogos e intelectuales del Viejo Continente. Sobre todo, provenientes de la engañosa Francia, ahora de la España que no encuentra su propio destino.

La historia, comentada aquí, es una fractura. La emoción domina el cerebro. Y he allí nuestra tragedia. Tenemos más tejido cardíaco que dendritas.

2.-

Ahora que estamos metidos en este berenjenal, se buscan las salidas. El laberinto se ha hecho más tenebroso. La Venezuela de hoy atraviesa por una crisis que costará desmontarla. Los militares, bisagra de esta situación, administran nuestro día a día. Mientras tanto, los llamados civiles revolucionarios se despepitan soñando con el Che Guevara, con los hermanos Castro, con la Rusia de Putin, con la China capitalista salvaje de estos días en los que el Pato Donald baila en Shanghai, y descargan sus hormonas marxistoides contra el inveterado Imperio Norteamericano.

El juego sigue su curso.

La sangre hierve. El cerebro sucumbe. El corazón se agita.

¿Qué es la transición?

Un viaje que podría ser muy largo como podría ser violentamente corto. Pero ¿se logra la transición mientras el régimen golpea con un mazo, insulta y a la vez exige diálogo?

La llamada modernidad no aporta el suficiente ADN para identificar el entendimiento. Claro, eso no tiene que ver con quienes abundan en palabras y finalmente no dicen nada. Pero el tiempo también tiene una mecha. El tiempo es explosivo. Y la modernidad es un espejo roto.

Visto así, nos queda la narrativa de una expresión, “vita activa”, develada por Hannah Arendt en su libro “La condición humana”:

“La expresión “vita activa”, comprensiva de todas las actividades humanas y definida desde el punto de vista de la absoluta quietud contemplativa, se halla más próxima a la “ashkolia” (“inquietud”) griega, con la que Aristóteles designaba a toda actividad, que al “bios politikos” griego. Ya en Aristóteles la distinción entre quietud e inquietud, entre una casi jadeante abstención del movimiento físico externo y la actividad de cualquier clase, es más decisiva que la diferencia entre la forma de vida política y la teoría, porque finalmente puede encontrarse dentro de cada una de las tres formas de vida. Es como la distinción entre guerra y paz…”

Es decir, la transición es una derivación de esa quietud anclada en la inquietud. Una antropología asomada por el hueco de una casa de paja, mientras unos inmensos barcos surcan las aguas del Lago de Maracaibo. La quietud de quien observa. La inquietud de quien indaga mira con ojos nuevos a quienes luego los reciben con cambures y otros frutos tropicales.

Desde esa lejana imagen, hasta este instante, nos llega la idea de la transición. Del cambio. Del viaje de una experiencia a otra.

Desdeñamos y con razón el nombre con que bautizaron el enclave lacustre.

Hoy, sacramentan el país que heredamos, esa Venezuela signataria de una Venecia que no se parece a ese nosotros voluble y desarticulado. De una Tierra de Gracia cuyas secreciones abundan en el plumaje verbal de nuestros líderes, desde Colón hasta el último que nos arranca la piel. Un plumaje que ha dado al traste con la idea del cambio.

¿Para qué cambiar si somos felices? Se suelen preguntar aún algunos descocados, dipsómanos y hasta adictos a la marihuanería ideológica en este patio minado. Tanto como ocurría antes de la llegada del difunto teniente coronel.

Nominación evocativa y tributaria que nos inclina a pensar que somos unos pendejos gramaticales, unos tontos de capirote con agenda nueva bajo el brazo: “Éramos felices y no lo sabíamos”. Tonterías. La felicidad que vieron los primeros en llegar aquí en lengua castellana fue un espejismo.

Era un pedazo de tierra parecido al Paraíso, pero no era el Paraíso. Era una tierra endémica, profanada por sus propios “primeros” habitantes. La leyenda negra y la leyenda dorada. Inventos para escrutar en la docilidad de esa “pequeña Venecia” soñada.

Una amalgama genética que fortaleció a la cultura, a la lengua y a la misma biología. Pero no éramos los soñados. Éramos los soñadores. Y todo soñador pierde la realidad.

Venezuela es el destino turístico de todos esos yerros. Por eso la transición es un mecanismo que tiene su raíz en el mundo militar, legado por los españoles y fortalecido por Simón Bolívar y sus herederos, que somos todos nosotros.

La vocación playera, parrillera y bochinchera de los venezolanos, analizada por muchos, entre ellos por José Ignacio Cabrujas, destaca en el fracaso que hemos sido. En el fresco que hemos sido a los ojos de los visitantes a este campo aún minado por la majadería de los héroes, de los confiscadores de riquezas, de los anabolizantes de estrategias, de los catalizadores de las tácticas.

Los militares, ufanados por sus medallas, solicitan la mano púber de una prostituta.

Somos la puta histórica del continente. La siempre abierta de piernas.

Somos ese fracaso, el que el mismo Bolívar colocó sobre nuestras cabezas: “He arado en el mar”.

Y allí quedó la bendita oración, para que nos inmoláramos en nombre de una bayoneta calada.

3.-

Los intelectuales, tan usados a la hora de estos quebrantos, hacen y deshacen. Ese es su trabajo: desmontar y hasta desmantelar críticamente lo establecido. Bien, pero sucede que en medio de un totalitarismo muchos se acogen al pequeño mundo del poder, de ese poder que necesita de conjugaciones verbales para que los líderes, carismáticos o no, lancen sus largos discursos.

Esos son los “imprescindibles” brechtianos, los que se envanecen y forman parte de la cara de Jano. Los de la doble moral, los de la enjundia revolucionaria, los de los epítetos, los de los sarcasmos “geniales”, los de una felicidad calzada con el autógrafo de un cadáver que ambula por el mundo, el cadáver del comunismo.

Pero están los que no están atados al poder. Los que disienten, los que han recorrido todos los lugares con la idea de encontrar la fórmula para distender y salir del embrollo en que aquí estamos inmersos. Esos no son los imprescindibles, porque en democracia se reparten los dones. Los intelectuales se sacuden el viejo polvo de la nostalgia y proponen soluciones, avisan de puertas que podrían abrirse o cerrarse. Avistan la transición. Esa es su labor. Y en Venezuela en estos momentos así ha ocurrido. Muchos son los nombres, muchísimos.

Las crisis, generalmente, forman parte de la solución. De modo que la transición está en la crisis. Pero la crisis hay que estudiarla, desnudarla, dejarla en pelotas y caerle a cuero. Porque la crisis tiene nombres y apellidos.

Militares y civiles, profesionales y obreros, intelectuales e iletrados. Todos han mamado de esa teta que ahora, seca, es arrastrada por una arrugada y flaca vaca perdida en medio del escándalo de la corrupción.

Todos hemos estado en esa nave. En ese cuero seco (nos terminamos de comer la vaca) que nos avisa todos los días de nuestros yerros, pero que no hemos sido capaces de entender.

Y así se nos coló, por la irresponsabilidad colectiva y por algunos semovientes “notables”, el terror, el hambre y la muerte.

4.-

La carga histórica, la que nos agobia, la numerosa lista de héroes que nos arropa, nos ha hecho tropezar desde que este país se llama Venezuela. Pero ese pasado, sazonado con la carne y los huesos de los muertos, nos acusa de ser un cementerio más que un campamento minero, que también lo es.

Un cementerio que nos hace inclinar el temor de que el Panteón Nacional siga creciendo. Y así nuestros aciagos lamentos.

Sobre este asunto, Mario Briceño-Iragorry, tan vapuleado en esta etapa revolucionaria, en su libro “Mensaje sin destino”, dice:

“Transportado al orden de nuestra vida de relación exterior el tema de la crisis de los valores históricos, damos con conclusiones en que pocas veces se han detenido los alegres enemigos del calumniado tradicionismo. Jamás me he atrevido a creer que la nación sea un todo sagrado e intangible, construido detrás de nosotros por el esfuerzo de los muertos, así éstos prosigan influyendo en el devenir social”.

Ya el viejo intelectual desdeñaba el peso de las tumbas. Con epitafios en el hombro no se logran cambios. La transición entonces será muy pesada, quejumbrosa, draculesca, un cuento de Poe, la “Gallina degollada” de Quiroga, el “Asfalto infierno” de Adriano González León. O el “Se llamaba SN”, de José Vicente Abreu.

Sin olvidar que la carga también lleva sobre sus hombres las páginas de Pío Gil.

Transición sin tocar el tema cultural, sin vernos en el barro de nuestra herencia creativa.

Quedarían pendientes muchas aspiraciones. Muchos rasguños sin revisar.

Sin embargo, la transición, el viaje de un espacio político a otro, nos empuja a advertirnos como un peligro. Vamos a cambiar, sí, por supuesto que sí, pero el costo será también un peso, una carga, un saco de piedras, las llagas en los talones de Sísifo.

Los héroes seguirán allí, en los retratos, en los llamados símbolos patrios, en la gazmoñería militar y hasta en la quejumbrosa remembranza de algunos historiadores. Ya el tiempo tendrá tiempo de dejarlos en paz.

5.-

Una vieja lectura, que siempre me ha conmovido y me ha arrastrado a pensar sobre el pasado reciente, sin héroes, sin estatuas, es el testimonio de Artur London, “La Confesión / En el engranaje del Proceso de Praga”. Un relato cuyo personaje central es el comunismo y sus perversiones. Un proceso “judicial” plagado de mentiras, crímenes, soluciones forenses, muertes y traiciones.

Podría afirmar que el “Proceso de Praga” fue también un espacio terrible para una transición, pese a que faltaba mucho tiempo para que el Muro de Berlín fuera derribado, porque en las entrañas del monstruo las injusticias formaban parte del cambio.

El testamento de London comienza sí:

“No puedo más. Aunque me cueste, he decidido ir este domingo a casa de Ossik para pedirle que me ayude una vez más. Ossik –Osvald Zavodsky, el jefe de seguridad del Estado- es amigo mío desde la guerra de España y la Resistencia en Francia. Estuvimos juntos en Mauthausen. Pero me es forzoso reconocer que desde hace meses me evita y hasta me rehúye. Me da la impresión de no resistir a la oleada de sospechas en el Partido y en el país. Sin embargo, nuestro pasado común debería ser una garantía a sus ojos. ¿Se habrá transformado en un cobarde? Quizá sea que veo las cosas de otro modo”.

Pues bien, el protagonista de este largo proceso político/ judicial, no estaba errado. El personaje mencionado se transformó en un cobarde y lo llevó a un proceso de interrogatorios, torturas en la búsqueda de quebrarle la mora. Destrozaron a su familia, acabaron con su carrera, lo mantuvieron incomunicado. Un relato de terror, de locura traducido en comunismo.

Finalmente, cuando ya la carne desapareció del cuerpo y sólo quedo el esqueleto del siglo, Europa cambió. La transición tuvo variados matices.

Los cadáveres siempre nos recuerdan que seres ellos en cualquier momento. La historia se encarga de adosarnos nombres y apellidos. Y hasta los nuestros formarán parte de una lista en una fosa común, aunque llevemos epitafio.

La metáfora no sucumbe a ningún deseo.

Somos parte de ella, de la metáfora. La convertimos en libros de historia, en poesía, en novelas, en aforismos, en silencio, hasta separarnos completamente de lo que sucedió. Y a empezar de nuevo.

La transición, el pesado fardo de los muertos. Y cuando digo muertos o héroes me refiero a los de antaño y a los de ahora. Los de hogaño. Los que se dicen caudillos y afirman que “a mí no me sacan de aquí”.

Nada, el sujeto saldrá. Él no es dueño de la historia.

A través de estas deshilachadas ideas, dejó una preocupación: somos la transición, viajamos en ella y con ella.

Pero también somos lo que el fracaso o el éxito nos dictan.

Transitamos en la transición.

 11 min


Nuevamente sobre el tapete de discusión la eventualidad de convocar a un “paro o huelga Nacional”, sobre el cual el Frente Amplio Venezuela Libre inició un proceso de consulta. Adelanto mi opinión al respecto y espero que la convocatoria de un paro nacional no se lleve a cabo, pues está llamada a caer en un lamentable vacío.

Lo de un paro nacional o huelga general no es una idea nueva en la historia reciente, entendiendo por “reciente” los últimos 20 años. Todos recordamos el llamado “paro cívico nacional” o “paro petrolero” de finales del año 2002 e inicios de 2003. Y más recientemente, en julio del año 2017, la convocatoria de una “huelga general”, que concluyó en un “paro cívico” de dos días. Ambos fracasaron en su objetivo, si entendemos que este era obligar a una salida forzosa, de renuncia o de algún tipo de “intervención” del actual régimen, hoy devenido en dictadura y que se prolonga ya por 20 años.

Sin entrar a profundizar en las características de cada uno, un primer aspecto a destacar es que ambos se desarrollaron o plantearon durante lo que podríamos llamar un “auge de masas”, por parte de la oposición. El país estaba movilizado con protestas y manifestaciones, que se prolongaban por meses, y aun así esos llamados a “paro” o “huelga”, no fueron exitosos, no solo porque no alcanzaron el objetivo, ya señalado, sino porque además no lograron calar en toda la población. Es decir, afectaron sin duda a toda la población, más no se logró que ésta, especialmente los sectores más populares, se incorporaran a esa actividad política de protesta. En el primero, por ejemplo, en una gran parte de Caracas y del país la vida transcurría como si nada estuviera ocurriendo.

Son varias las razones que me hacen pensar que el llamado a un “paro nacional”, si ya en el pasado con mejores condiciones de movilización de ciudadanos fue inefectivo, hoy en día sería peor, el fracaso sería más estruendoso que en los anteriores. Al respecto, ya hace casi un año expuse las razones.

Un paro nacional, sin la incorporación activa de empresarios, trabajadores y sociedad civil en general, no va a ser exitoso, y esa incorporación es lo que ahora veo difícil. En primer término, la motivación política de la sociedad civil opositora es hoy casi nula. No hace falta argumentar mucho al respecto, está a la vista de todos. No decimos que no hay, como en los eventos ya descritos, razones o condiciones objetivas para una huelga o paro general; las razones sobran y las innumerables protestas diarias así lo demuestran. Porque, una cosa es que existan las “razones objetivas” y otra es la eficacia política de una acción, la capacidad de movilizar y capitalizar una protesta masiva y general, por más que el país arda por los cuatro costados con protestas y manifestaciones que, al ser aisladas, no dejan de ser expresiones individuales, de grupos, casi familiares, con repercusiones y respuestas solo locales.

Reitero lo ya dicho, pensar en una “huelga general” o un “paro nacional” –que son dos cosas diferentes, de las que se habla indistintamente– sea que se prolongue en el tiempo de manera indefinida o sea por pocos días, sin medir su eficacia política y sus posibilidades de éxito, en términos de la incorporación al mismo de empresarios, trabajadores y sociedad civil en general, sería un error político que la dictadura espera que cometa el movimiento democrático. Dicho de otra manera, más directa, hoy no existe el nivel de motivación para que tal evento ocurra y pueda sostenerse por tan solo días, como en 2017, o por meses, como en 2002/2003.

Independientemente de la decisión o no de sumarse a un “paro”, el sector privado, la industria privada, el sector empresarial e industrial en general –tras la expropiación y cierre de miles de empresas y la pérdida de miles de empleos– es menos significativo desde el punto de vista del empleo y tiene menos fuerza económica que la que tenía hace 15 años; y la hiperinflación lo ha debilitado aun más durante el último año. Por su parte, el sector público ha crecido enormemente, debido precisamente a la expropiación e intervención de empresas y a que el estado controla hoy además casi todo el empleo que se genera en gobernaciones (22) y en la mayoría de las alcaldías que detenta, en número que no es despreciable y de la que dependen una inmensa cantidad de trabajadores en los estados más pobres del país, en manos oficialistas.

Por ejemplo, el sector petrolero, adalid del paro en el 2002/2003, además de estar hoy semi destruido, está mucho más controlado que en el pasado. El sector eléctrico esta hoy, todo, en manos del estado. Más del 60% de la banca hoy es pública y la privada está fuertemente regulada, de allí que los bancos no se incorporarán a ningún paro. El sector de la construcción –que es otro sector que tendría que “parar” pues emplea mucha gente– está virtualmente paralizado, pero por inactividad, falta de inversión y razones económicas. Casi todo, por no decir todo, el sector metalúrgico, acero y aluminio, es público; al igual que buena parte del sector petroquímico y todo el sector cementero. En buena medida es también público y está fuertemente regulado, el sector de alimentos. El sector transporte está colapsado y no genera ni el empleo ni la actividad que generaba. Y están muy debilitados el resto de los sectores por la hiperinflación y la situación económica general del país, por el incremento de costos, aunado a regulaciones de precios y los aumentos compulsivos de salarios, que además no resuelven ningún problema a la población asalariada.

La debilidad del sector privado empresarial nos hace pensar que es muy difícil que considere su incorporación a un paro nacional. Ya algunos lo han dicho, el gremio industrial, por ejemplo. Además, si reprimir a miles de personas en una marcha o manifestación es difícil –y sin embargo la dictadura lo hace– controlar, fiscalizar, amenazar, a unas cuantas empresas es mucho más fácil y el régimen cuenta con mecanismos para ello que hemos visto aplicar de manera reiterada, “eficiente” y con saña en estos años.

Y con respecto a la incorporación al paro nacional del mermado contingente trabajador privado –pues el público es muy difícil que se incorpore– debemos considerar que hay miles, millones, de venezolanos que no se pueden dar el lujo de perder lo que significa en alimentación un día de trabajo y harán un esfuerzo por ir a sus lugares de trabajo, movilizándose por las ciudades y creando un efecto de que el “paro” solo es exitoso en ciertas zonas de ciudades como Caracas y otras capitales de estado. Quienes están empleados en el sector privado, aunque sus patronos no les descontaran el día, ese día que no trabajen, en muchos casos no comen, pues la mayoría de la gente se alimenta en su lugar de trabajo y si no hay trabajo, si la empresa está cerrada, no comen y hoy en día, con la hiperinflación, para algunos tiene más importancia la comida que el mismo salario. Muchos trabajadores, durante los paros en el 2017, que había cierres de calles y falta de transporte, caminaban largos trechos y por mucho tiempo, hasta sus lugares de trabajo, por no perder la comida. No tomar eso en cuenta es desconocer la realidad del país.

Por último, y no menos importante, otro punto que no se debe obviar es que en el país hay millones, léase bien, millones de personas que viven de la economía informal o el trabajo por cuenta propia y de lo que ganan cada día. Día que no trabajan, día que no tienen ingreso.

Todo lo señalado son factores que no se deben dejar de lado al considerar la convocatoria de un evento político, como un paro o huelga nacional, que pueda tener varios días de duración y que afectará el ingreso y la actividad económica de miles de personas.

Por eso creo que la convocatoria a un paro nacional, en este momento, sin una fase previa de trabajo político intenso sobre la población, de movilización, de explicación de propuestas alternativas sobre el país al que se aspira, etc., estaría llamada al fracaso y la pregunta es si la oposición resiste un fracaso o una frustración más en estos momentos.

@Ismael_Perez

 6 min


Jesús Elorza G.

En los Estados Unidos y en particular en Hawaii, reinaba un estado de confusión generalizada tras conocerse los anuncios económicos del gobierno venezolano. Los actores, Steve McGarret y Danny Williams, de la famosa serie de televisión policiaca “Hawaii Five-O, no lograban entender que estaba pasando. Frente a esta situación, tomaron la decisión de ir a hablar con los directivos de la cadena CBS.

Al llegar a la oficina de Leonard Freeman, creador de la serie, se encontraron que la misma estaba abarrotada de personas, que preguntaban What happens? dada la misma incertidumbre que reinaba en toda la isla.

Rodeado por sus asesores legales, y sin ocultar su rabia, Freeman procedió a explicar que un tal Nicolás Mature…

-¿Mature? ….

Disculpen, es Maduro en spanish.

-Ahhhh, ahora si entendemos. ¿Y qué fue lo que dijo ese tipo?

Nada más y nada menos que a partir del 20 de agosto, iba a poner en práctica un novedoso y revolucionario plan económico denominado “5-O”…..

-Que bolas tiene ese señor, al utilizar el nombre de nuestro exitoso programa de televisión en una de sus locuras ¡y que revolucionarias!

-¿Y en que consiste ese plan?

Simple y llanamente, en eliminarle cinco ceros a sus signo monetario el mal llamado “Bolívar Fuerte”. ¿Fuerte” y le están quitando ese coñazo de ceros.

No solo eso, sino que hasta el nombre de la moneda también lo cambian a “Bolívar Soberano”, continuó explicando Freeman. De por sí, ya esto es una contradicción puesto que primero había anunciado que eliminaría tres ceros y ahora sube a cinco. Suponemos, que elevar esa cantidad de ceros, fue para acerarse a la ilegal y arbitraria utilización de nuestro nombre para desviar la atención de la payasada incoherente de esa medida económica.

-Claro que es así, dijo uno de los presentes. Imagínense, al caudillo antiimperialista, ahora usurpando nombre de series norteamericanas para sus planes o programas “revolucionarios”..jajajajaja.

-No solo eso, dijo otro de los presentes. Su programa de recuperación económica no pasa de ser una medida cosmética. Para salir de una hiperinflación se amerita un programa económico amplio, pues se trata de restablecer los equilibrios fiscales de un país. La hiperinflación se genera por un profundo desequilibrio fiscal y también monetario. Y en el plan “Maduro 5-0” no hay nada de esto. El otro factor clave es que tienes que tener mucha credibilidad. Y de eso también carece el Gobierno.

-Quisiera agregar, dijo uno de los asesores de CBS, que el plan socialista revolucionario de Mature (perdón, Maduro) empeorará a la ya golpeada economía. Se trata de una crisis con pronósticos devastadores. El Fondo Monetario Internacional ha proyectado una inflación de 1.000.000% y una caída de 18% de su Producto Interno Bruto al cierre de este año para Venezuela.

Para terminar, dijo el jefe de la cadena televisiva CBS, dejamos constancia publica que la serie Hawaii Cinco Ceros, no tiene nada que ver con los anuncios del gobierno venezolano y que acudiremos a los tribunales nacionales e internacionales a demandar a Nicolás Mature por el uso ilegal del nombre de nuestra serie de televisión.

 2 min


Héctor E. Schamis

He seguido a Venezuela por décadas. Inicialmente por la anomalía de su democracia petrolera, luego por el colapso del puntofijismo y su consecuente vacío, un escenario propicio para el surgimiento del populismo. Más tarde fue la construcción de un régimen autoritario. Y a partir de 2014 por la crisis política profunda, la cual pensé que era irreversible e implicaba una inminente caída de dicho régimen.

Erróneamente, pues allí sigue. Lo cual me causa perplejidad al mismo tiempo que corrobora mi ignorancia. Dicho régimen no gobierna, en el sentido estricto del término, pero sí ocupa el poder. Su rasgo más saliente es la degradación institucional causada por una fuerza política que se convirtió en organización criminal estando en control del aparato del Estado.

O de sus ruinas. Así es cuando la corrupción captura la política y los warlords venezolanos se disputan la apropiación de los recursos lícitos e ilícitos. Lo que queda de ese Estado tanto como lo que queda de la salud pública, el tejido social, la estructura productiva y la moneda en un país que parece haber sido destruido por una peste, un país convertido en el Orán de Albert Camus.

Cómo no pensar en La peste, donde se revela lo mejor y lo peor. Está el Doctor Bernard Rieux, un médico abnegado que dedica sus esfuerzos a curar, pero también está el Doctor Richard, dubitativo y negador de la realidad, hasta que la peste lleva su propia vida. Está el periodista Raymond Rambert, a quien la peste encuentra en Oran por casualidad, pero que se queda a luchar contra la enfermedad y hace de esa lucha su prioridad. Y está también Cottard, personaje con pasado criminal para quien la peste es la oportunidad de lucrar por medio del contrabando.

Alcanza con leer las noticias sobre Venezuela para leer a Camus. Una noticia recorre las redes. Muchos de los alimentos distribuidos por el gobierno a través del sistema CLAP no son aptos para consumo, llegan pasada su fecha de expiración. En un video que se hizo viral se observa un paquete de frijoles atiborrado con gorgojos.

Los medios reportan rupturas en las tuberías de varias ciudades del país, produciendo fugas de agua potable y generando escasez. El problema se ha vuelto permanente en muchas urbanizaciones de Caracas. Hay casos de vecinos que se han puesto de acuerdo para contratar empresas de ingeniería privadas y realizar excavaciones en busca de pozos. O bien lo hacen por su cuenta. Allí tiene el lector una definición abreviada del concepto “Estado fallido”.

La prensa informa acerca de una reciente investigación de Susana Raffalli, conocida experta en seguridad alimentaria. En 16 estados del país, el 15 por ciento de los niños están en riesgo de morir por desnutrición. Ello significa un retroceso de 50 años en el sector salud. No es una cifra a nivel nacional pero es suficientemente crítica. El 33% de los recién nacidos ya exhiben un atraso de crecimiento irreversible.

Esta semana el FMI pronosticó una inflación anual de un millón por ciento en Venezuela para este año. Ello como concomitante del alto déficit fiscal, financiado con expansión monetaria, y una caída del producto proyectada de 18%, la cual debe agregarse a una contracción de 50% en los últimos cinco años. Se advierte que aumentarán las consecuencias migratorias para los países vecinos.

Con un sistema de precios destruido, se erosiona la normatividad fundamental de toda la sociedad. Cuando nadie conoce el valor de lo cotidiano, las conductas son puro individualismo; “anomia”, lo llaman los sociólogos. Ello destruye el tejido social, tal como lo expresa el éxodo ininterrumpido. La hiperinflación también es una plaga.

Los periódicos informan que la Asamblea Nacional, la legislatura elegida legítimamente, ha iniciado una investigación sobre la nacionalidad del presidente del Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, Miguel Ángel Martín. Lo hicieron mediante un oficio enviado a la Cónsul General de España, no a través de una consulta con el interesado. Lo absurdo es que Martín fue elegido junto con otros 12 magistrados por la propia Asamblea Nacional, cumpliendo con su prerrogativa constitucional, en julio de 2017.

Dejaron el país a consecuencia de la persecución del gobierno. Desde el exterior el TSJ trabaja sobre casos por demás sensibles. Entre ellos, la destitución de Maduro y la formación de un gobierno en el exilio, y el caso Odebrecht con sus aportes a las campañas del oficialismo y, según algunos, de la oposición por igual.

Venezuela hoy o el Orán de Camus en 1947, la vida, el poder, la grandeza y la miseria. Y la peste.

@hectorschamis

28 de julio 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/07/28/actualidad/1532810629_454472...

 3 min


En términos generales, se entiende por caudillismo al proceso sociopolítico en el cual se impusieron los caudillos militares, regionales y nacionales, para conquistar posiciones de gobierno y dominar el poder político en Latinoamérica durante el siglo XIX y ya entrado el siglo XX. Estos caudillos fueron líderes que gozaban de gran popularidad, en quienes la gente depositaba su confianza y esperanzas; percibidos como hombres fuertes, capaces de gobernar y defender los intereses del pueblo. El caudillismo se caracterizó por la toma del poder político mediante acciones de fuerza; no pocas veces condujo a regímenes dictatoriales. Quedó implantado en el ideario popular; con el paso del tiempo, llegó incluso a adaptarse y permear los regímenes democráticos. Persistieron así rasgos que lo caracterizan, como la búsqueda de la popularidad, el planteamiento de propuestas populistas atractivas, las acciones políticas violentas y la búsqueda del dominio absoluto del poder..

El caudillismo en Latinoamérica se origina, como etapa histórica, a partir de las guerras de independencia. De los jefes militares surgieron los líderes políticos del caudillaje. Lograda la independencia, muchos de los próceres de la guerra aspiraron a ocupar importantes cargos público u obtener beneficios como compensación por sus servicios. Por supuesto, esto sucedió también en Venezuela.

Las condiciones de crisis económica y social, creadas o exacerbadas como consecuencia de la guerra de independencia propiciaron la inestabilidad política que favoreció el establecimiento del caudillismo como sistema para el dominio y retención del poder. Con la creación de Venezuela como nación independiente, a partir de 1830, se hace más marcado el proceso político del caudillismo, que dominó la escena nacional hasta finales del siglo XIX, con predominio marcado de presidentes militares.

Las guerras durante el proceso de lucha por la independencia, y las mantenidas luego por el caudillaje militar, produjeron la ruina de la economía agrícola y mermaron las existencias de ganado, ̶ utilizado para la alimentación de los ejércitos ̶ ; causando la desorganización del sistema impositivo, puesto al servicio de la guerra.

En la época de los primeros presidentes de Venezuela (1830-1851), con predominio del partido conservador, sin contar interinos, encargados o provisionales, hubo tres presidentes militares (todos generales) y un solo civil (José María Vargas, repudiado por una camarilla militar). Al final de esta época, ocupa la presidencia el General José Tadeo Monagas, que, con su hermano, el también general y presidente José Gregorio Monagas, hacen la transición a un período de gobierno del partido liberal, hasta 1858, cuando los conservadores retoman el poder.

El nuevo gobierno conservador (1858-1863) se caracteriza por presidencias temporales y de corta duración. Al final se instala la dictadura del General José Antonio Páez. Luego arriba al poder el liberalismo amarillo (1863-1899) en el que gobernaron un total de nueve presidentes; de estos, cinco fueron generales, dos militares de bajo rango y solo dos civiles.

En 1899, Cipriano Castro toma el poder por las armas, iniciando el período de la hegemonía andina. Nueve años después, el primer vice-presidente, General Juan Vicente Gómez, aprovechando la ausencia de Castro, da un golpe de Estado y lo derroca. Gómez ejerce el poder, alternando con presidentes “provisionales” designados por él mismo, hasta su muerte en 1935. Fallecido Gómez, el General López Contreras asume la presidencia provisional y luego, en 1936, como presidente electo, y propicia las condiciones para la transición hacia un sistema de gobierno democrático. Las siguientes elecciones las gana el General Isaías Medina Angarita quien es derrocado por un golpe militar, asociado con civiles. Otro golpe militar da inicio en poco tiempo a la dictadura del Coronel Marcos Pérez Jiménez (posteriormente ascendido a general), derrocado en 1958; luego viene un período de transición de vuelta a la democracia (1958-1993), con siete presidentes civiles electos constitucionalmente. Entre 1830 y 1999, el 67% de los gobiernos fueron liderados por militares. Si consideramos el tiempo que permanecieron en el poder, el porcentaje es mucho más alto. En honor a la verdad, hubo algunos presidentes militares que tuvieron gobiernos con resultados que destacar en el campo económico y administrativo. Pero todavía existe y persiste la otra cara de la moneda, la de los militares que le han hecho un profundo daño al país.

En la etapa democrática, desde1959 hasta mediados de los ’70 Venezuela alcanzó un desarrollo notable; sin embargo, en los años ’80 y ’90, por agotamiento de las propuestas del modelo político bipartidista y errores en el liderazgo, se desprestigian y merma la credibilidad de los partidos tradicionales. Surgió así una fuerte tendencia a la anti-política, lo que, entre otras causas, produjo la llegada a la presidencia de un nuevo líder, surgido de las filas militares: el teniente coronel Hugo Chávez Frías (1999-hasta su muerte en 2013) y termina de colapsar el sistema del bipartidismo. Chávez se hizo conocer por haber conspirado y liderado un sangriento intento de golpe militar de Estado; se comportó como un terrible caudillo militar populista, destruyendo el sistema democrático e imponiendo de hecho una dictadura de base militar. Su sucesor, Nicolás Maduro empeoró aun mucho más la situación. Ambos presidentes, llevaron al país a la ruina y al pueblo a la más terrible miseria.

Después de este resumen sobre el papel del caudillismo militar en Venezuela, cabe preguntarse: ¿Hemos aprendido la lección que nos brinda la historia?

Profesor, Facultad de Agronomía, UCV
felipeedmundo@gmail.com

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Durante esos tiempos tenebrosos, abril 1986, cuando explotó el reactor atómico ruso en Chernobyl y las autoridades alemanas minimizaban los daños a fin de no perjudicar a las grandes empresas de la alimentación, escribí un artículo en donde decía: “Las ciencias naturales se han convertido en ciencias políticas”. Así lo escribí porque físicos, biólogos y químicos de las universidades, daban a conocer en grandes pizarras callejeras los grados de contaminación que contenían los alimentos en los supermercados. En ese momento percibí que lo político propiamente tal no existe. Eso no significa que “todo es político” como reza el absurdo lema de las movilizaciones estudiantiles sesentistas. Pero sí significa que todo, bajo determinadas condiciones, puede llegar a ser político. O mejor dicho: politizado.

Lo político -es la idea- es como un foco que se detiene a iluminar a un determinado objeto. No todo es político, claro está, pero todo puede ser en un momento politizado. Y hoy el foco de lo político se ha detenido nuevamente en Alemania, iluminando a un deporte, el fútbol, convertido como consecuencia de la renuncia del jugador de ascendencia turca Mesut Özil a la selección de fútbol alemana, en un hecho intensamente político. Esa renuncia es, y probablemente seguirá siendo, punto de intensa discusión. Incluso más allá de las fronteras alemanas.

Vamos a los hechos. Después de la desastrosa perfomance de la selección alemana en el mundial de Rusia, diversos medios buscaron un chivo expiatorio y muchos lo encontraron en la persona de Özil del que, personeros de la liga, dijeron que no debió haber sido jamás seleccionado. Efectivamente, Özil jugó un pésimo mundial aunque la mayoría de sus compañeros no lo hicieron mejor. No obstante, esa turba salvaje que opera en twitter no ahorró epítetos racistas para descalificar a la persona de Özil. Desde camellero (Kamellentreiber) hasta fornicador de cabras (Ziegelficker). Nadie, ni siquiera el director técnico, salió en defensa del jugador.

Özil evidenció en su carta un profundo dolor. Puede ser que la acusación de racismo que él hizo en contra de la directiva del fútbol profesional de su país no tenga sustento en hechos reales. Pero Özil debió haberse sentido solo, muy solo. Si la directiva del fútbol, el entrenador e incluso los políticos no se expresaron en términos racistas, al no defender a Özil -un jugador que dio muchos triunfos a su país: Alemania- sí toleraron el clima racista, callando. De la AfD, la derecha xenofóbica del país, cabía esperarlo. Sin embargo, la Afd, con la habilidad que caracteriza a sus dirigentes, no se lanzó directamente en contra de Özil, sino en contra de la política de integración auspiciada por el gobierno Merkel. Para ellos la renuncia de Özil era la prueba escrita de que, con pasaporte alemán o no, nacido en Alemania o no, un turco será siempre turco. Ergo: la integración es una imposibilidad. Ese precisamente es el hueso de la discusión política que ha traído Özil con su ya famosa carta.

La crítica futbolística primero, racista después a Özil, estuvo precedida de una crítica política hecha antes del mundial, cuando dos jugadores alemanes de apellidos turcos, Özil y Gündogal, aparecieron fotografiados al lado del presidente Erdogan, en plena campaña electoral de este último. En casi todos los medios de comunicación la foto apareció como una abierta toma de posiciones de los futbolistas a favor de Erdogan. Las disculpas de Özil no hicieron sino empeorar la impresión originaria. Özil dijo que no se fotografió con Erdogan por ser un candidato sino por ser un representante del país de sus ancestros. La palabra ancestros -está de más decirlo- fue para la ultraderecha alemana un bombón. No pocos pensaron que para los turcos -aún poseyendo la ciudadanía alemana- el ancestro es más importante que las ofensas emitidas por Erdogan en contra de Alemania y los alemanes.

Y en verdad, las ofensas de Erdogan han sido muchas. No solo ha intervenido directamente en las elecciones alemanes sino, además, ordenado a los turcos residentes en Alemania a votar en contra de Merkel, calificando de fascista a la canciller. Por supuesto, Erdogan no es considerado un enemigo de Alemania (mientras Turquía sea miembro de la NATO y principal socio comercial de Alemania, no puede serlo) Pero tampoco es un amigo. Podríamos calificarlo como un aliado inseguro, inestable e incluso hostil. Lo suficiente para no desear aparecer fotografiado a su lado. Evidentemente Özil careció de tacto político. Pero ¿quién va a pedir tacto político a un futbolista si de esa virtud carecen tantos políticos? Justamente por eso, la maternal Angela Merkel defendió a ambos jugadores y aquí no ha pasado nada.

No habría pasado nada si Alemania hubiese hecho un papel digno en el mundial. Y aquí entramos en un tema futbolístico con repercusiones políticas. Alemania no solo no clasificó a los octavos, no solo perdió frente a adversarios ganables. Además el fútbol que ofreció fue desastroso, sin táctica y sin estrategia, sin orden y sin siquiera calidades individuales. Los equipos que armó Joachim Löw eran incomprensibles para cualquier iniciado en materia futbolística. Tres 10 estorbándose entre sí, centros al vacío, defensas desorganizados, cambios tardíos, dos mediocampistas defensivos cuando había que atacar, en fin, un gallinero.

Después del penoso espectáculo había que encontrar un culpable. No obstante, el verdadero, si no culpable por lo menos responsable, Joachim Löw, se fue de vacaciones después de prolongar su contrato hasta el 2020, sin ofrecer la más mínima explicación sobre la debacle. Si él hubiera tenido la derechura (estuve a punto de escribir hombría) de un Oscar Tabárez quien se responsabilizó de todos los errores cometidos por el equipo uruguayo frente a Francia, nadie habría buscado un chivo expiatorio. Y Özil fue ese chivo.

Para colmo los argumentos de Özil han sido, por decir lo menos, débiles. Desde el punto de vista jurídico, por ejemplo, no se puede calificar públicamente de racista a alguien sin pruebas, aunque muchos sean los indicios. Y por cierto, sobre la persona del presidente del DFB, Reinhard Grindel, lo que más sobra son indicios. Incluso, el intento de comparar su situación con la de ex- compañeros de orígen polaco (Podolzki, Klose) a quienes nunca se les dice alemanes-polacos como a Özil casi siempre alemán-turco, no es consistente. Entre Alemania y Polonia existen muchas diferencias nacionales, pero menos culturales. Con Turquía existen diferencias nacionales y culturales a la vez. Lo que es obvio: también en Turquía un iraquí es visto como alguien menos extranjero que un sueco, para poner un ejemplo.

Para nadie es un misterio que la comunidad turca no es fácil de integrar, entre otras cosas porque sus miembros son portadores de una cultura milenaria o- en los términos de Özil- ancestral, y que la mayoría adscribe a una religión que no reconoce los espacios seculares de la sociedad moderna. El mismo hecho de que ciudadanos turcos puedan obtener la ciudadanía alemana sin renunciar a la turca -privilegio que no posee ninguna otra comunidad extranjera en Alemania- ha probado ser un cuchillo de doble filo. Los turcos, incluyendo sus descendientes alemanes, se sienten, y lo son, ciudadanos de dos naciones. Cabe mencionar que en términos porcentuales, Erdogan obtuvo en Berlín más votos turcos que en Estambul, hecho que -no hay que ser simpatizante de Afd para decirlo -no habla precisamente a favor de una buena integración.

Sin embargo, pese a todas las debilidades e inconsistencias argumentativas que subyacen en la renuncia de Özil, él -lo hubiera querido o no- demostró ser un ciudadano alemán moderno, plenamente integrado en el mundo occidental. Pues Özil escribió una carta de protesta en contra de las autoridades futbolísticas de su país, una carta dirigida a la opinión pública, una carta destinada a originar debates y controversias, es decir, una carta que jamás habría podido ser dada a conocer en Turquía, y mucho menos en la Turquía de Erdogan. Özil, con su carta de renuncia se integró en el discurso medial de la polis moderna y provocó hechos políticos. Y de eso se trata precisamente la integración.

La integración no consiste solamente en aprender un idioma, respetar las reglas del tráfico y no violar públicamente a la constitución de un país. La integración, la verdadera, significa articular opiniones en contra y a favor de otros, aunque sean incorrectas. La integración que imaginan los neo-fascistas alemanes y europeos no es integración, es simplemente sumisión. Al dar a conocer públicamente sus opiniones, Özil expresó abiertamente su malestar en la polis medial e hizo así, quiera o no, política. Y la hizo en el mejor sentido ciudadano del término. En ese espacio de libertad que es el de todos.

25 de julio de 2018

POLIS: Política y Cultura

https://polisfmires.blogspot.com/2018/07/fernando-mires-futbol-politico-...(POLIS)

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Luis R. Mendoza

A 90 años de su ingreso al terreno de juego

La historiografía venezolana califica como periodo gomecista el tiempo histórico en que gobernó el General Juan Vicente Gómez como Presidente de los Estados Unidos de Venezuela durante 27 años (1908-1935). Dicha época coincidió con las conmemoraciones y/o celebraciones de las efemérides patrias por motivo del primer centenario del Proceso de la Independencia de Venezuela para lo cual el citado gobierno instruyó a las instituciones públicas, privadas y población en general, al realce de festividades como a bien se merecía.

El deporte, particularmente el beisbol, se unió a estos eventos conmemorativos, donde nuestra apreciada localidad de San Mateo, estado Aragua, impulsó iniciativas de constitución de equipos de beisbol con nombres que honraron a las mismas fueron estos: “Patria”, “Campos Elías”, “Villapol”, “Vuelvan Caras” y “Sucre”. De este último vamos a referirnos en nuestras siguientes líneas.

El “Sucre BBC” de San Mateo, fue fundado el 24 de julio de 1928, como homenaje al natalicio de nuestro Libertador Simón Bolívar. Hoy, a 90 años de este hecho socio-deportivo, cultural e histórico, aspiramos valorar e historiar parte de su hoja biográfica deportiva señalando, en primer lugar, algunos de sus dirigentes y peloteros que lo integraron. Son ellos: Alejandro Farfán, Presidente del equipo, Luis Bartolo Madriz, Bernardo Madriz, Miguel Rivas, Francisco Torres, Juan José Torres, Nerio Rivas, Héctor Farfán L, Eleuterio Fernández, Eusebio Brito, Félix Guevara, Fermín Landaeta, Fortunato Pérez, Néstor Landaeta, Manuel Perera, Rafael Tovar, Urbano Salvatierra y su concerniente madrina Margot Cabrera. (Datos proporcionados por los paisanos-amigos Miguel Urquía y Pedro R Rodríguez B).

En relación a las madrinas de los equipos podemos afirmar que ocuparon un rol estelar en aquellos tiempos, el recordado paisano, poeta, cronista y pelotero Eusebio Brito, nos recrea con sus palabras pronunciadas en el acto inaugural del estadio Municipal “Fermín Landaeta” de San Mateo, el 29 de octubre de 1978 cuando expresó:

“Para referirme a la belleza hecha mujer y acción acompañando a sus gladiadores en el fragor de los combates, ella estuvo y está configurada por las madrinas de los distintos equipos que aquí han existido; manojo de hermosas y aguerridas defensoras de sus colores. Con la debida consideración que siempre le hemos profesado, me voy a tomar la libertad de mencionar algunas con sus nombres de solteras: Pilar Vestalia Pérez, Lourdes Farfán L, Angélica Bolívar, Juanita Rojas, América García, Gardenia Manzano, Hilda Gutiérrez, Genoveva Pozo, Pastora Tovar, Felicia Salvatierra y otras también”.

Del mismo modo, recordamos a la apreciada paisana señora Enirma Tovar, quien recientemente se nos fue físicamente a otros distantes espacios deportivos. Fue en esa época madrina del equipo “El Impulso BBC” de San Mateo.

Honor, a las recordadas y apreciadas paisanas que apoyaron a sus respectivos equipos y se sumaron a llenar de emociones a sus coterráneos. Asimismo, fueron madres creadoras de familias que gozan en la actualidad de gran estimación.

Al respecto citamos otro detalle que ofrece la prensa caraqueña, El Universal, de agosto de 1932:

“El domingo 24 de los corrientes (julio), con motivo de conmemorarse el cuarto aniversario de la fundación del “Sucre BBC” (1928), fue celebrado en suntuoso baile en el hogar de los esposos señor Alejandro Farfán y su señora Gregoria Landaeta de Farfán.

Un grupo de hermosa y gentiles damas de los más selecto de nuestra sociedad, madrinas deportivas de los pimientosos muchachos del “Sucre”, adornaban el salón regiamente iluminado.”

(Ver: Corresponsal, “Fiesta social en San Mateo”, El Universal, Caracas, 3 de agosto de 1932, p. 9 En: Hemeroteca Academia Nacional de la Historia).

La novena “Sucre BBC es considerada por nuestra oralidad histórica como uno de los mejores equipos de beisbol amateurs sanmateano en el pasado siglo, representándonos con gallardía en parte de la geografía deportiva regional y nacional. Para aseverar esta idea acudimos a la siguiente reseña que nos ofrece la prensa caraqueña, La Esfera donde muestra la firmeza del “Sucre BBC” como un equipo competidor que trascendió lo local. Veamos:

“Ayer recibimos la visita de un representante del “Sucre BBC” de San Mateo, quien nos entregó una lista de clubs a quienes retan los muchachos del recordado pueblo aragüeño y que a continuación damos: Valdespino, Los 13, Libertador, Venezuela, El Yunque, El Impulso, Boston, Ponche Sport, El Triángulo, El Hispano, Capitolio y San Luis de Villa de Cura.

Ya veremos quien recoge el guante que lanza el “Sucre”.

(Ver: A. V. Jota,” Notas y comentarios de los campos Amateurs”, La Esfera, Caracas, 13 de julio de 1933, p 4 En: Hemeroteca Nacional, sección microfilm).

Fueron 12 equipos retados públicamente para los citados intercambios deportivos. Estos clubes estaban ubicados espacialmente en las ciudades de Caracas, La Guaira, Los Teques, Puerto Cabello, Villa de Cura y otras ciudades aragüeñas; como: La Victoria, El Consejo, Las Tejerías, Cagua, Turmero y Maracay.

Interesante el desafío formulado por el “Sucre BBC”, también lo fue la respuesta inmediata de uno de los convocados, que “recogió el guante” a los dos días de la propuesta. Observemos:

“Ayer a primeras horas de la mañana recibimos la carta que damos a continuación respuesta al reto del clubs ante citado. He aquí la carta.

“Boston BBC”

La Guaira, 12 de julio de 1933

Señor A. V. Jota, Cronista Deportivo de “La Esfera”, Caracas.

Muy señor nuestro y amigo:

La presente es con el fin de participarle que habiendo publicado usted en “La Esfera” de hoy un reto que lanza el “Sucre BBC” de San Mateo, para varios clubs en los cuales se encuentra incluido el “Boston”, y como no tenemos conocimiento de ningún otro club, que lleve ese nombre, le agradecemos hacer llegar al representante del “Sucre” la aceptación, de dicho reto.

El Presidente, Federico Kipps

El Secretario, José F Fuentes.

Y bien, señores de San Mateo: vamos a ver qué pasa!”.

(Ver: A. V. Jota,” Notas y comentarios de los campos Amateurs”, La Esfera, Caracas, 15 de julio de 1933, p 4 En: Hemeroteca Nacional, sección microfilm).

Estas y otras invitaciones al “Sucre BBC” fueron acogidas con beneplácito, quizás por su consistencia u organización deportiva. Resalta además la calidez humanística demostrada por sus directivos, jugadores, fanaticada y pueblo en general de aquella época. La siguiente reseña de la prensa caraqueña de abril de 1933, nos ilustra nuestro comentario. Veamos:

“Domingo A Cañizares, Presidente de “Los 12 BBC” (sector Catia-Caracas), nos escribe mostrándose entusiasmado por el gentil recibimiento de que fue objeto su club, en reciente visita que hiciera a la población aragüeña de San Mateo, donde se enfrentaron al club Sucre de aquella población.

Los muchachos de Los Doce, quienes perdieron el juego con la anotación de 6 carreras por 4, se muestran tan entusiasmados y satisfechos de las atenciones que fueron objeto por parte de los miembros del club, así como de los habitantes de San Mateo, que exclaman: “Así provoca perder siempre”.

(Ver: A. V. Jota, “El Deporte al día”, La Esfera, Caracas, 27 de abril de 1933, p 4 En: Hemeroteca Nacional, sección microfilm).

El beisbol en esta época sirvió para construir valores sociales como la amistad, fraternidad, solidaridad y respeto. En este accionar socio-deportivo, el equipo “Sucre BBC” fue receptor de afectos, camarería deportiva y más. En ésta ocasión nos vamos a referir cuando fueron invitados por el equipo “Los Independientes BBC” de la vecina población de El Consejo para realizar un encuentro deportivo con motivo del homenaje al natalicio de nuestro Libertador Simón Bolívar, (casualmente un día como hoy en el año 1933); donde nuestro glorioso “Sucre BBC” venció 9 carreras por 2 carreras al equipo de El Consejo. (1)

En cuanto a las atenciones recibidas, veamos la siguiente reseña del diario caraqueño, La Esfera:

“El Consejo, julio

Cartas llegadas a la redacción

El señor Santiago de Quiroz nos informa innumerables atenciones recibidas el “Sucre BBC” de San Mateo.

Un brindis en el salón del Concejo Municipal, obsequio de la Junta de los festejos del 24 de julio; un almuerzo en la casa del señor don Julio Briceño y por la noche un baile en la casa del señor Julio Sosa”. (2)

(1) Ver:A. V. Jota, “La celebración del 24 de julio en El Consejo y otras notas”, La Esfera, Caracas, 28 de julio de 1933, p 7.

(2) A. V. Jota, “Dos buenos partidos de base-ball”, La Esfera, Caracas, 3 de agosto de 1933, p 4 En: Hemeroteca Nacional, sección microfilm).

Nuestra actividad beisbolera fue esmerada. Ese mismo día en nuestra población y por igual motivo del sesquicentenario del natalicio de nuestro Libertador Simón Bolívar, se efectuó un juego de beisbol escenificado por el “Vuelvan Caras” de San Mateo y el “Mariño”, de la vecina ciudad de Turmero con el resultado final de 5 carreras a 3 carreras, a favor del “Vuelvan Caras”.

A manera de comentario final, no me queda más que recordar y valorar al “Sucre BBC”, por la novena década de su fundación y unirme a las reflexiones que emitiera en el año 1971 nuestro recordado coterráneo Raimundo Méndez:

“Ayer, sin el campo adecuado ni las ayudas necesarias, surgieron de nuestro terruño, equipos que compitiendo con hidalguía, supieron colocar en sitial de honor los blasones deportivos de esta pujante región”.

San Mateo, 24 de julio de 2018.

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