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Opinión

Isaías A. Márquez Díaz

Para muchos el poder actual que controla la economía y la política del mundo es el financiero, asunto que traemos a colación en virtud de la “contingencia” por unos US$ 20 millones que ya ha presvisto Exxon Mobil de los EEUU a fin de colaborar con Guyana en las costas judiciales que podrían generarse a causa de la judialización de la controversia por el territorio Esequibo, que Venezuela, muy justificadamente, reclama, el cual Guyana ha llevado a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ya que está en juego un área petrolífera, la seguna más importante del mundo, en volumen, la cuenca Guyana-Surinam, con reserva de unos 12.800 millones de barriles de crudo, estimación según el Servicio Geológico de los EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) y extensión de unos 459.450 km cuadrados -10 veces más grande que la Faja bituminosa del Orinoco-, en aguas venezolanas, enclavada entre las zonas marítimas frente al Delta del Orinoco y el límite con las áreas marinas y submarinas de la Guayana Francesa.

Lo más grave de esta problrmática estriba en que desde 2012 Guyana ha permitido, ilícitamente, su parcelamiento en los bloques: Roraima (Anadarko, EUA); Pomeroon (CGX de Canadá) y Stabroek (Shell, Holanda y Exxon Mobil, EEUU). De esta forma el gobierno guyanés hace caso omiso al Acuerdo de Ginebra, suscrito el 17/2/1966.

Enfatizamos que el laudo de 1899 es nulo e írrito, porque desde su inicio está viciado mediante componenda entre los árbitros del laudo, tal y como, plenamente, ha quedado comprobado.

Desde la creación de la Gran Capitanía General de Venezuela, en 1777, el territorio del Esequibo nos pertenece, cuyo ejercicio de soberanía puede verificarse mediante documentos históricos, muy claros y específicos, como por ejemplo: la Ley Fundamental de los Pueblos de Colombia, 1821.

IDEFV

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Marino J. González R.

Las inmensas transformaciones tecnológicas que están ocurriendo en el mundo han configurado en las últimas décadas una nueva forma de vinculación entre países y entre áreas en los países. La forma en la cual se dan esas relaciones está basada fundamentalmente en la aproximación a la creación de conocimientos. Las sociedades con patrones de organización basados en la generación y utilización de conocimientos se encuentran en rutas de desarrollo más sostenibles y exigentes. Este fenómeno es la demostración de que la creación de riqueza no es sino la expresión de lo que las sociedades producen. Más aún, es expresión de la diversidad de lo que producen.

La creación de riqueza está en la génesis del pensamiento económico. Es por ello que la célebre publicación de Adam Smith sobre las causas de la riqueza en 1776 se convirtió en la base para la conformación de la economía moderna. El problema de Adam Smith era encontrar una explicación al hecho de que algunos países eran más ricos que otros. Y de allí que fuera necesario examinar las causas para encontrar modalidades de acción, vale decir, políticas, que promovieran entonces la riqueza. La explicación de Adam Smith es impresionantemente sencilla: la riqueza de los países depende de lo que producen, pero más aún, de la diversidad de lo que producen. Mientras más diversidad, existen mayores posibilidades de estimular la sinergia que impulse hacia nuevos niveles de riqueza. Y para que exista diversidad en la producción se debe impulsar el aumento de la “cantidad de ciencia”, esto es, la capacidad para crear nuevos conocimientos. Hay que recordar que estos postulados fueron expresados hace casi doscientos cincuenta años, en un mundo muy diferente al que tenemos hoy.

El problema señalado por Adam Smith implicaba medir esa diversidad de producción. Las estadísticas de la época no estaban suficientemente ordenadas para llevar el registro detallado de lo que se producía. Tampoco el mundo era tan cercano como lo es ahora. No es sino hasta hace poco más de una década que se empezó a sistematizar la información que permitiera medir la diversidad destacada por Adam Smith. De allí surgió el Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard y el Observatorio de Complejidad Económica del MIT. Ambas iniciativas permiten estimar la complejidad como expresión de la diversidad. A más complejidad, los países alcanzan mayores niveles de riquezas. En otra medida, la complejidad se convierte en un predictor del crecimiento, que a su vez lleva a nuevos niveles de riqueza.

En la última medición del Atlas de Complejidad Económica (para el año 2016), los diez países con mayores niveles de complejidad son, en orden decreciente, Japón, Suiza, Corea del Sur, Alemania, Singapur, Austria, República Checa, Suecia, Finlandia y Estados Unidos. La diferencia de estos países con respecto a otras regiones del mundo es notable.

Podría decirse que esta brecha de complejidad es la expresión de un rezago en la institucionalidad de los países para asumir los retos que implica construir sociedades del conocimiento. Tal parece que la complejidad está generando una exclusión que aumenta todos los días, en la medida que el ritmo de creación y utilización de conocimientos no hace sino crecer.

Enfrentar esta brecha con políticas efectivas es quizás el desafío más significativo en el mundo de esta primera parte del siglo XXI.

marinojgonzalez@gmail.com

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Arichuna Silva Romero

Mandamiento Único: «Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros».

G. Orwell (1945). Rebelión en la granja

I

La palabra rebelión que introduce el título de esta entrega, según el Diccionario de la Real Academia Española, es la «acción y efecto de rebelarse… Delito contra el orden público, penado por la ley ordinaria y por la militar, consistente en el levantamiento público y en cierta hostilidad contra los poderes del Estado, con el fin de derrocarlos».Este concepto, también lo vemos inscrito en el título de la fábula «Rebelión en la granja», de George Orwell. Alegoría, donde el autor trató la temática de la corrupción que engendra el poder: factor desencadenante de sociedades totalitarias.

En este orden de ideas, y desde la perspectiva del mensaje universal que trasmite la obra de Orwell (valor hermenéutico); veamos a continuación una alegoría (sólo un intento), sobre una realidad socio-política latinoamericana, surgida de la acción y, el efecto posterior, de dos rebeliones padecidas. II

Hubo una época (los últimos veinticinco años de vida republicana), en la que los propietarios de la granja Venecia (toda su población, sin excepción), vivían en un estado eufórico, entusiasta, distraído y embriagado, debido al espejismo que proporcionaban las “vacas gordas”; producto de una avalancha de petrodólares. Muchos de ellos, pregonaban el “ta´ barato, dame dos”,en su furia consumista como turistas en la ciudad de Mianorte. Unos pocos, con méritos, disfrutaban como becarios de un programa social que les daba dólares barato, para formarse en universidades del mundo. Los de a pie (la inmensa mayoría), seguían arrastrando sus penas todos los días, en dirección hacia las maquinarias burocráticas (públicas y privadas), que le daban el sustento. Y, los que estaban encargados del gobierno, se mantenían en su pacto y estatus político-partidista; manejando la renta petrolera productora de grandes negocios, abonando crisis de todo orden, gestionando el tráfico de influencia de sus cogollos y endeudando la granja, con el derroche de las riquezas de todos.

Unos años más tarde, el futuro luminoso que se había prometido, no fue tal.Y la riqueza que había producido la granja no llegó a todas las capas sociales. Por su parte, la caída de los precios del petróleo había empezado a dar “vacas flacas”. Eso hizo que el festín durara poco. Por otro lado, los factores corruptógenos brotados de casos emblemáticos como el “Sierra Neptuno”, los Destructores Misilísticos, la carretera Chipichipi-Ostra, el “Black Friday” y Chirecadi, terminaron aguando aquella fiesta. Y, sus gobiernos populistas,finalizaron bajos en nivel de popularidad y criticados por haber aumentado la deuda y el costo de la vida.

III

Una mañana, los propietarios de la granja, amanecieron con una economía enferma y con unas instituciones desprestigiadas. Pero gozando, de un nuevo gobierno populista en tiempos difíciles, que había prometido una “democracia social”. Y que llegó a decir, que se pagaría todo lo que se debía en la granja, “…hasta el último centavo”. Sin embargo, su gestión no escapó de sus males, pues, había creado sus propias crisis: la bancaria, la del foco de poder en manos de una secretaria privada, los escándalos del otorgamiento de divisas extranjeras, cuya única noticia visible fue la de un chino de nombre Fu Ching. Todo ello, mientras se hacía un esfuerzo por una reforma constitucional profunda, que requería imperiosamente la granja. La cual, fue postergada paradójicamente, por el mandatario y médico que se tenía de turno. Privó, por medios de paños calientes, la continuidad del apoyo y el voto popular. Aquel decreto elaborado para la granja, de un “Estado moderno, esencialmente democrático y eficiente…”, intencionalmente el Parlamento de turno con el partido Democracia Nacional a la cabeza, lo demoraron porque simplemente era una propuesta que no veían con simpatía.

La línea de tiempo prosiguió, y se llegó al escenario del “Gran Viraje”. El candidato que resultó electo en las elecciones, fue el mismo de la etapa saudita que había vivido la granja. Su nombre evocaba la abundancia de los años setenta. Había llegado con un equipo de “tecnócratas” de altas calificaciones, para aplicar un programa de apertura económica. En una granja, que venía siendo despedazada, y que padecía ya de desequilibrios macroeconómicos inimaginables.

En el año en que se preparaban para aplicar gradualmente las medidas neoliberales –y sucediéndose en Europa el derrumbamiento del bloque socialista–, en la arrasada y olvidada granja Venecia ya estaba lista la mezcla y los ladrillos que empezarían a levantar los cimientos del socialismo. Sus constructores: iban a ser un grupo de propietarios que, actuando como camaleones, aguardaban mimetizados dentro de las instituciones democráticas. Ellos, habían aprendido el oficio ideológico de izquierda, de manos de un señor de nombre Habano Barba que vivía en una isla del mar Carite. Quien los instruyó acerca de cómo establecer una sociedad sin clases (utopía), poseyendo y controlando, los medios de producción.

IV

Aconteció, que el último lunes del segundo mes de ese año, una ira popular encendió la Rebelión I hacia el estadio socialista. La gota que había rebasado el vaso: el anuncio del alza de los precios de la gasolina y el aumento del 30% en el pasaje del transporte público. Las primeras imágenes que empezaron a aparecer, mostraban a una parte de los propietarios de la granja, bajando de las montañas amotinados y descontentos dispuestos a saquear. La violencia se incrementó, sobrepasando la ineficacia de los cuerpos de seguridad. En un reducido radio de acción, los propietarios de la clase “C” y algunos de la “B”, se vieron cargando con colchones, víveres, pedazos de reses que llevaban en los hombros; así como de otros objetos que le eran útil. Otros, con menos suerte, ya habían sido heridos y muertos, cuyos cuerpos eran llevados en motos y a pie, por sus compañeros. Hasta se vio en una calle popular, a un joven descargando la arrechera, saltando encima del techo de un Fiat Spazio color blanco.

Tres años después, los supuestos resultados macroeconómicos favorables, el modesto crecimiento económico, la reducción del déficit fiscal, las privatizaciones de algunas empresas y el llamado “Megaproyecto social”, no expresaron mejoras en el nivel de vida de los propietarios comunes de la granja. Ni lograron, que se calmara las tensiones sociales. El desbalance económico, social y ético era inocultable; eran más los Deberes que los Haberes reportados en la hoja de resultados. Tampoco surtió ningún efecto, el pote de humo del “Consejo Consultivo” nombrado para la reforma constitucional, por ese gobierno.

Entonces, vino la Rebelión II ejecutada en dos etapas, que mostró a los propietarios “camaleones” saliendo furtivamente del seno de la institución armada con tanquetas, aviones y humilde carne de cañón –guardianes de la granja–, para asirse con el poder. Sus intentos fallidos, dejaron no sólo víctimas, heridas y resquemores, sino un terreno abonado para nuevos liderazgo políticos y un fin ulterior: el ideológico marxista-leninista. Meses después de esa oprobiosa escena, a la granja se le propinó un golpe final: el escándalo que sacó a la luz pública unos fulanos 250 millones de bolívares de una partida secreta, cambiados a dólares, que hizo que al presidente de la granja lo destituyeran y lo llevaran a juicio.

V

Otro breve receso, pero en democracia, tuvo la granja Venecia. En ese tiempo, un experimentado político de edad avanzada, que había sido presidente de la granja –y que ejercía como senador–, apareció en una escena en el Capitolio donde se auto popularizó con un discurso que dio. En aquella oportunidad, teniendo una mano muy sutil, se cuidó de no justificar los motivos que llevaron a las rebeliones a infringir la democracia de la granja. Pero expresó: “… que ella tiene, al menos, como pretexto el deterioro de la situación económica y social”. Y más adelante recalcó: “es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer”. Los frutos, camino para ser nuevamente presidente, los recogió unos meses después, con un chiripero que lo acompañó para poner fin al bipartidismo que había existido en la granja. No obstante, su gobierno no culminó ileso. Pues, tuvo una gran crisis bancaria que contrajo el mercado de bienes y trabajo; generó más inflación y, para colmo, sobreseyó la causa de los propietarios que habían participado en la Rebelión II.

VI

El último año del siglo XX, y con un pasado lúgubre, la granja Venecia vio ascender el Estado Comunal. Su máximo promotor, insólitamente, era uno de los “camaleones” de la Rebelión II que había llegado a la presidencia de la granja. En el Capitolio, tomó juramento delante de Dios, delante de la granja, delante de todos sus propietarios y, ante la Ley Constitucional vigente, a la que llamó“moribunda”. Por cierto, la misma, que paradójicamente, lo llevó al sitial de honor de la presidencia. Todo ello, con el fin de hacer …las transformaciones democráticas necesarias…para que la granja Venecia tuviera una Constitución adecuada a los nuevos tiempos.

Los años pasaron, y las transformaciones no se hicieron. Se empezó a gobernar fuera del marco de la nueva Constitución. Muchos propietarios murieron, otros tantos fueron execrados y obligados a huir. Llegó la época de la toma de posesión de las hectáreas y fábricas privadas, del control sobre las divisas extranjeras y de la transmutación del lenguaje castellano por el neocastellano, que cambió expresiones como: “compañero o amigo” por “camarada”, “programa social” por “misión social”, “señor Presidente” por “mi Comandante”, “asociación de vecinos” por “consejo comunal” y así sucesivamente. Por su parte, nadie recordaba ya, aquellos días anteriores al Estado Comunal. Algunos,los propietarios más viejos, trataban de buscar en su memoria si los días antes de las Rebeliones, habían sido mejores o peores de los que vivían ahora.

Sin embargo, hubo unos años que, la Divina Providencia, hizo que entraran muchos más “petrodólares” que parecían haber enriquecido sin enriquecer a los propietarios mismos; exceptuando a la nueva clase social, que había emergido: la Clase “M”. Por otro lado, el fenómeno de la dilapidación del erario público, se hacía visible a través de la edificación de grandes obras que –al tiempo–, quedaban abandonadas o inconclusas.

Llegó un día, en que una extraña enfermedad, produjo la muerte del padre del Estado Comunal. Y sus sucesores camaradas, ya teniendo garantizado su patrimonio ilícito y sus estómagos llenos, tomaron las riendas de lo que quedaba de la granja Venecia; ya baldía, improductiva –que no dejaba de expulsar propietarios al mundo–, para seguir concretando su deliberado proyecto ideológico en el Estado Comunal, nutrido por el poder totalitario.

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

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Inés Santaeulalia

El ensayista Rob Riemen advierte de los peligros contemporáneos y propone algunas recetas para superarlos: la cultura y la nobleza de espíritu

Rob Riemen (Países Bajos, 1962) arroja en el ensayo Para combatir esta era (Taurus, 2018) un mensaje desalentador pero no lo da todo por perdido. El fascismo está de vuelta, anuncia el director del Instituto Nexus, que promueve la discusión en torno a temas globales. En su libro, presentado en la Fundación Carlos de Amberes de Madrid, el autor analiza con crudeza la sociedad occidental y se muestra convencido de que no hemos aprendido de los errores del pasado. Pero Riemen aún cree que hay tiempo de virar este destino maldito y recuperar la verdadera democracia que iluminó el origen de la Unión Europea. El abrazo a la cultura y la búsqueda personal de la nobleza de espíritu son sus recetas para nuestro futuro incierto.

Pregunta. En los albores del fascismo, Ortega y Gasset alertó en 1930 de que Europa había perdido la moral. ¿Ha vuelto a pasar?

Respuesta. Sí, y está en nuestra mano recuperarla. Nietzsche fue uno de los primeros en advertir que la democracia siempre viene con unas condiciones. Una democracia se basa siempre en la idea central de la dignidad de los hombres, que significa cultivar valores morales y universales: vivir en la verdad, tener compasión, entender el significado de la belleza. Pero una democracia de masas no está interesada en esos valores; es una sociedad kitsch, completamente vacía, basada en el cultivo de nuestros instintos más básicos. La cultura kitsch se resiente cuando llega una crisis porque las personas se sienten traicionadas. Y el ejemplo más famoso de esto es Trump. Hay que entender que el fascismo es una religión laica, y que Trump se presenta como un nuevo mesías que promete resolver todos los males sociales y, cuando no puede curarlos, busca culpables. Los fascistas necesitan la crisis, el miedo, el odio y los chivos expiatorios. Esta sociedad tendrá un hijo bastardo que será el fascismo.

La democracia nunca puede darse por sentada, como tampoco nuestra salud. Hay que trabajar en ella.

P. ¿Trump es un fascista?

R. Tiene una mente completamente fascista. Detrás del fascismo no están las ideas, solo hay personas que quieren poder y poder y poder. Odian la democracia, el debate político. Trump reduce todo a Twitter, a eslóganes, a la propaganda. Un líder fascista es un mentiroso patológico, no está interesado en la democracia, en la educación o en la filosofía. Estados Unidos no es aún un país fascista, pero ese hombre sí lo es. El problema es que la élite estadounidense sigue negando la realidad. Hablan de populismo, no de fascismo. The Washington Post o The New York Times se niegan a utilizar la palabra fascismo para referirse a Trump, porque les da vergüenza, miedo.

P. En España hubo una dictadura durante casi 40 años, ¿podría volver a triunfar un régimen así?

R. No aprendimos las lecciones de la historia. Para estar sano hay que hacer un esfuerzo por llevar una vida saludable, y con la sociedad pasa lo mismo. Hay que trabajar en ella. La democracia nunca puede darse por sentado, como tampoco nuestra salud. No se puede comprar democracia en Amazon. Pensar que este sistema político llegó para quedarse es completamente ridículo.

P. ¿Qué piensa de la crisis en Cataluña?

R.  Bruselas nunca aceptará una Cataluña independiente por varias y buenas razones, entre ellas, que se arrepienten de lo que pasó en Yugoslavia. No podemos organizar una Unión de 26 países, así que nunca funcionaría una con 60. La diversidad es el problema y la riqueza de Europa, pero si esto se convierte en algo tribal será un veneno. Creo que mientras sigamos cultivando el Estado-nación como el modelo final, la UE seguirá destruyéndose.

P. Afirma que las élites europeas han desaparecido.

R.  La idea de cultivar lo mejor de las personas siempre ha sido responsabilidad de los poetas, de los filósofos, de los escribas, y el mundo del poder siempre ha tenido un problema con esto. Hoy en día las élites no están interesadas en cambiar la sociedad porque, si lo hacen, perderán su posición dominante inmediatamente. Lo mismo pasa en el sistema educativo, con una clase académica que se ha vuelto estúpida e incompetente. La clase política no está interesada en nosotros, las élites empresariales tampoco. Solo les importa que votes por ellos, que compres sus cosas y que te apuntes a su programa académico porque así pueden ganar dinero contigo. Las mejores mentes de nuestra generación están por ahí, pero la mayor parte del tiempo se encuentran aisladas, escribiendo libros que no van a ser publicados o poesía que nadie leerá. Se tienen que organizar de nuevo.

P. ¿Los jóvenes europeos son más ignorantes hoy que hace décadas?

R.  Sí, pero no podemos echarles toda la culpa. Hoy van al instituto con un ordenador portátil, con YouTube, con Netflix. Cuando yo estudié solo había libros. También viven con la presión social de no quedarse fuera. Si estudias arte o filosofía, estás fuera. Esta infraestructura educativa no está creada para que seas un pensador, solo te forman para que puedas contribuir al sistema económico, para que seas un buen funcionario en la democracia actual.

P. Describe la política actual como un circo. ¿Hay algún político que le merezca respeto?

R.  Siento un gran respeto por la canciller Angela Merkel, porque estoy seguro de que está ahí por su gran sentido de la responsabilidad. No es una santa, ha cometido errores, pero es una gigante moral. El segundo, aunque aún tiene que mucho que demostrar, es el presidente de Francia Emmanuel Macron.

P. El fascismo que augura que viene ¿también será violento?

R.  Me dicen que no puedo tildar a Trump de fascista porque no es violento. Él echa la culpa de todo a unos y a otros, y lo repite una y otra vez, usa la propaganda para crear miedo y odio. Llegará un momento en que la sociedad explote. En Gaza, 60 personas fueron abatidas por la ocurrencia estúpida de tener una embajada en un determinado lugar. La violencia reside en el lenguaje. Todo el mundo debe leer a Freud cada día y decirse: “Somos una especie agresiva”. Un león nunca matará a otro león, somos la única especie que se mata entre sí todo el tiempo. La violencia está en todas partes.

P. Su libro, pese a todo, no es pesimista sobre el futuro. ¿Qué puede hacer un ciudadano de a pie para esquivar el desastre?

R.  Lo que debe hacer todo el mundo es darse cuenta de que solo tenemos una vida y que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí. Lo que hay que hacer es que la vida merezca la pena haciendo algo que nos satisfaga. Según Sócrates solo hay dos grandes preguntas: ¿cuál es el modo correcto de vivir? y ¿qué es una buena sociedad? Si encuentras una respuesta a la primera, posiblemente obtendrás la respuesta a la segunda y viceversa, porque no vivimos solos, estamos siempre rodeados. Cuando encontremos el modo correcto de vivir, podremos contribuir a una buena sociedad. No puedo imaginar una vida significativa sin libertad. Si no somos libres somos esclavos o robots. No es fácil ser libre, es más fácil obedecer. Pero la nobleza de espíritu es algo que todo el mundo puede adquirir, no hace falta dinero, está ahí. Solo hay que hacerlo.

El País

18 junio de 2018

https://elpais.com/internacional/2018/06/12/actualidad/1528815088_990168...

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Pedro R. García Montero

Definitivamente que un “gran gobierno” es determinante para poder tener un “gran país”, dicho en otros términos, un país potencia, tal como lo predicaba el pajarito galáctico y ahora el “conductor” del país, lo que en mi opinión, la de Shoemaker (alias Zapatero), Raúl Castro, Maradona, Daniel Ortega y Gasset y otros preclaros revolucionarios; ya se logró y solo falta el decreto presidencial que así lo decida y ordene y el país será una potencia. Díganme Uds., ¿Cómo no sentirnos agradecidos, felices y esperanzados con las grandes ideas y proyectos de esta revolución, cada día más bonita, linda y cuchi?

Hace pocos días Freddy “nos regadó ed hedmoso proyedto de las cabras adpinas” y ahora NIMAMO nos sorprende gratamente como regalo para celebrar el Día del Padre con este extra galáctico proyecto de Criar Avestruces. ¿Dios mío que tanta filantropía y bien hemos hecho al mundo y a la humanidad para merecernos un regalo tan celestial? ¿Es que la Gracia Divina está sumergida y distraída con el mundial de futbol, que no sabe lo que hace o perdió su rigurosidad académica para otorgar tantos premios, reconocimientos o concesiones a unos seres humanos que no nos merecemos tanto? ¿O es que acaso tienen otro manual celestial para dar premios o están “on sale” como cualquier vulgar tienda del imperio? “Santas animas del observatorio” ¿Qué está pasando?, ¿Es que el cielo y su consejo de notables también se va a embochinchar y asumir una conducta populista?

Nuestro querido presidente obrero y nuestro “conductor espiritual y económico”, envidia de otros países y cuidado sino de otros planetas (Andrómeda, el Planeta de los Simios), nos sugirió el pasado jueves 14 de junio a los venezolanos que criáramos avestruces para “lograr la Venezuela potencia”, dado que estos animales “dan más de 100 kilos de carne a los 7 meses” y pueden dar en un año hasta 20 huevos, hasta 20 crías”. Lo escribo y no salgo de mi asombr ante tanta belleza en esta frase, tan aturdido como el coñazo que se siente de un penalti parado con la cabeza y cobrado por Rivelino o Roberto Carlo, cuanto hubiese deseado que fuese Messi el que lo cobrara.

Después que salgo de mi asombro, entré en razón y me surgió la duda y la angustia y me pregunté a mi mismo, Mi mismo, ¿cómo hago para poder materializar está maravillosa idea de NIMAMO? Sentí la angustia del que lo agarra o lo coge la noche esperando autobús y tiene que montarse en una perrera o no tiene sencillo para pagarle al autobusero lo que a este le salga del forro cobrar; la angustia de accidentarse en la ARC o en los túneles de La Planicie a las 10 de la noche o de pedir una cita médica y esperar todo sudoroso y comiéndose las uñas que le diga la secretaria del Dr. (por lo general retrechera y más importante que el médico) cuánto cuesta. Claro nunca comparables con la angustia en que vivimos de saber que en cualquier momento hay una cadena con Delcy Rodríguez o tener que quedarse encerrado en un ascensor del Centro Simón Bolívar con Pedro Carreño. ¡¡¡Dios nos libre!!!

Ahora me debato en el dilema de dejar de criar mis cabras y mi cabrito, mis cachamas en la bañera, a Yoconda mi cochina y a Mariposita, pues resulta que en mi apartamento no tengo espacio para criar además a Struthio camelus, nombre de pila del avestruz. Struthio se traduce como gorrión, pero creo que es un poquito diferente al “Gorrioncillo pecho amarillo” de la rancheras mexicanas; menos mal que el avestruz no vuela, pues no me lo imagino volando en la sala de mi apartamento y haciendo nido en la lámpara de lágrimas que tengo en la sala, caerán muchas lágrimas de esa lámpara cada vez que se pose creyendo que es su nido.

Si decido criar avestruces debo resolver unos pequeños detalles que espero contar con la orientación y sapiencia de mi presidente quien lo recomendó. Esto lo digo porque tengo una amiga que vive en sur áfrica, Tombizodha Melean, seguidora de este excepcional e inimitable proceso revolucionario quien tuvo que desistir de criar avestruces pues ella diseñó un “avestrucero vertical” basado en nuestros exitosos gallineros verticales, y se arruinó pues cada vez que un huevo caía fuera del avestrucero le rompía el piso de parquet. Tuvo que mandar a construir una cocina con 46 hornillas para poder salcochar los huevos lo cual hacía en un pipote de 200 lt pues no le cabían en las ollas normales. Todo fue una calamidad para esa pobre mujer; no podía hacer “perico” pues no podía romper ni batir los huevos, ni tenia pipoticos de basura para botar las cáscaras; al final modificó la lavadora y la transformo en batidora. Tombizodha tuvo que contratar a Okwonkwo un vecino muy fornido, parecido al negro de WhatsApp, quien la ayudaba a recoger los huevos que producían 100 avestruces, lo que hacía con un monta carga, lo cual yo no podré hacer en mi apartamento de la UD4.

No sé cómo resolver el problema en el momento de asar los muslos y las pechugas del avestruz; tengo un amigo que trabaja en SIDOR quien se me puso a la orden y me dijo que en cualquier caso él los podía asar en los hornos donde funden el hierro.

La otra cosa que me preocupa es como matarlos para obtener su carne, no me imagino torciéndole el pescuezo tal como se hace tradicionalmente con las gallinas; tengo dudas si quitarle las plumas con agua hirviendo o con un soplete; debo “hirviendo” como resuelvo este problema.

No me preocupa que el avestruz sea el ave más grande y de mayor peso del mundo, eso es sencillamente manejable. Ya hablé con unos estudiantes de la Universidad Bolivariana para que me diseñen y construyan las “polleras” para guardar los pequeños polluelos que solo miden entre 25 y 30 cm de altura, pesan casi un kg y crece unos 25 cm al mes, algo muy fácil de manejar. Los machos adultos pueden llegar a alcanzar los 2,75 o incluso 3 metros, y pesar alrededor de 180 kg, lo cual es perfectamente manejable en mi apartamento de 80 m2 ; claro debo estar pendiente de las lámparas, de los cuadros y que no duerman o se caguen en los muebles. Con 10 avestruces que crie al año puedo tener 200 crías para lo cual solo tendré que prever un poco de espacio para tenerlos en mi apartamento de la UD4

Resueltos estos pequeños detalles, puedo contribuir con la diversificación económica de mi hogar y sobre todo combatir la maléfica guerra económica. Además de los huevos y la carne, pienso que se le pueden dar otros usos a estos útiles animalitos, como por ejemplo, cuidar la casa cuando salimos de vacaciones, usar sus plumas para hacer almohadas y cojines, usarlos como medio de transporte, bien sea personal o colectivo y así evitar las perreras o para carreras de avestruces, con lo cual puedo tener un ingreso adicional haciendo Dupletas o en la banca suiza.

En lo culinario, para preparar “arroz con avestruz” tan fácil como preparar “el arroz con pollo”, “consomé de avestruz” recomendado para la modorra y la disfunción eréctil, ya que el avestruz siempre está erguido y “cruzado de avestruz con carne de res”. Con 10 avestruces para empezar mi proyecto tengo 1000 kg de carne a los 7 meses, lo cual puedo guardar sin problemas en mi nevera Frigidaire o en 50 cavas de anime que no ocupan mucho espacio, tan fácil como tomar un autobús en la bandera en tiempos de Semana Santa ¿QUE MAS QUEREMOS?

COMPATRIOTAS LAS SOLUCIONES A LA CRISIS ECONÓMICA EXISTEN, NOS LAS BRINDA LA REVOLUCIÓN, TODO ESTÁ DE NUESTRA PARTE ¡!!.

“MIRE TODO LO QUE TIENE VENEZUELA PARA QUE LOGRE LO QUE VAMOS A LOGRAR! LA VENEZUELA PRÓSPERA. LO VAMOS A LOGRAR”.

NIMAMO.

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Daniel Eskibel

Cuenta la leyenda que cierta vez le preguntaron al maravilloso escultor Miguel Ángel cómo hacía para crear tanta belleza.

— En realidad no soy yo quien la crea —respondió Miguel Ángel. La escultura ya está presente, escondida dentro del bloque de piedra. Mi único trabajo es quitar lo que sobra.

¡Quitar lo que sobra!

El concepto es atinado en todos los terrenos, inclusive en el campo de la estrategia política.

Miguel Ángel no fue un estratega y nunca se refirió al carisma político, claro está. Pero su método creativo ilumina un problema estratégico de las campañas políticas: la falta de atractivo popular que a veces tiene la personalidad del candidato.

Cuando la personalidad del candidato es un problema

Algunos candidatos políticos tienen una personalidad que conecta inmediatamente con amplios segmentos de electores. Habitualmente decimos que ese candidato tiene carisma político.

La palabra carisma hunde sus raíces en el mundo religioso. Designa un don concedido por Dios solo a algunas personas y que redunda en beneficio de la comunidad. En el recorrido de la palabra por el mundo castellano hace referencia a una virtud natural que surge espontáneamente en algunas personas. Una virtud que permite agradar, atraer, seducir y encantar a las demás personas.

Al final del día esa virtud del carisma reside en la personalidad.

Una personalidad que facilita el liderazgo político en la medida que se manifiesta espontáneamente y despierta simpatías y reacciones emocionales favorables.

Como los votantes votan personas y no solo ideas, entonces la personalidad del candidato pasa a ser un factor altamente relevante de la decisión de voto.

Para muchos candidatos eso es bueno: su personalidad carismática les allana buena parte del camino. Entonces rápidamente se convierten en populares y no paran de ganar adhesiones entre el electorado.

Pero otros políticos no lo logran.

Su personalidad no cautiva, no conecta, no mueve las emociones y no facilita el liderazgo.

Entonces decimos que no es carismático.

Esa falta de carisma se convierte rápidamente en un problema para una campaña electoral, lo mismo que para la aprobación de un gobierno o para la simpatía hacia un partido político. Se convierte, en suma, en una traba para el liderazgo político.

La solución tradicional ante la falta de carisma político

Planteado el problema de la falta de carisma, surge de inmediato una solución tradicional que en realidad es una presunta solución, apenas un camino sin salida. Me refiero a la producción de cambios externos en el candidato, un camino que parece prometedor pero que al final no conduce a nada.

Es así que el candidato es sujeto de una “intervención”: le cambian el modo de vestir, le bombardean con pautas estrictas sobre cómo tiene que actuar y hablar, le prescriben nuevos comportamientos y actitudes, le impulsan a mostrarse diferente a como es realmente y le empujan hacia una nueva identidad pública.

Quieren inventarle un carisma que no tiene y el resultado es el fracaso.

¿Por qué fracasa esta receta tradicional tan habitual? Pues básicamente por dos razones:

El candidato se siente incómodo intentando aparentar lo que no es. El candidato es el principal activo de una campaña, y si se siente mal en su rol entonces toda su eficacia disminuye y termina perjudicando involuntariamente a su propia campaña.

Los votantes se dan cuenta, perciben la impostura. Tal vez no lo hagan conscientemente, pero simplemente ven esa impostura y sienten que algo anda mal y que el candidato no es auténtico.

La receta tradicional, pues, indica transformar exteriormente al político y hacerlo aparentar lo que no es. Pero la propia incomodidad psicológica del político sumada a la percepción espontánea de la gente dinamitan la receta y la hacen volar en mil pedazos.

Es así que la campaña, intentando resolver el problema de la falta de carisma político de su candidato, termina destruyéndose a sí misma.

Y después de tanto esfuerzo todo sigue igual.

Pero aún: todo empeora.

Debería quedar claro de una vez por todas: el liderazgo político no es creado por el marketing político. El carisma político tampoco.

Que no, que no lo es.

Que hay otro camino, otra solución para el mismo problema.

Solución psicológica: el método Miguel Ángel

Lo llamo “el método Miguel Ángel”. Y consiste, justamente, en descubrir la escultura dentro del bloque de piedra.

O sea: descubrir en la propia personalidad del candidato el rasgo psicológico real que será la base de su conexión con los posibles votantes.

¿Cómo lo haces? Siguiendo los siguientes pasos:

Le aplicas al candidato el Inventario de Personalidad conocido como Big Five. Son 132 preguntas y cada una de ellas es en realidad una frase que la persona debe calificar de 1 a 5 en función del grado de coincidencia que tenga con ella. Su aplicación demanda apenas una hora o poco más.

Evalúas las respuestas hasta aislar cuál de los cinco grandes rasgos de personalidad es el dominante en el candidato (emocionalidad, amabilidad, apertura, meticulosidad o extraversión).

Informas al candidato sobre las características de ese rasgo para que sea consciente del mismo y comience a mostrarlo abiertamente en todas sus apariciones públicas.

Pones en valor ese rasgo dominante al convertirlo en protagonista principal de todas las piezas comunicacionales de la campaña.

Este camino es mucho más efectivo que la endeble receta tradicional porque mejora el desempeño del candidato en la campaña ya que se siente él mismo y además mejora la conexión con los votantes ya que lo perciben como una persona auténtica.

Del personaje a la persona

En suma: muchas veces la personalidad del candidato es un problema para su liderazgo, pero con frecuencia el remedio tradicional que se aconseja resulta peor que la enfermedad.

El problema no se resuelve agregando a la personalidad del político una impostura, algo que parece muy bueno pero que no es real. La solución está lejos del maquillaje, del disimulo y de la pretensión imposible de cambiar su personalidad.

La solución está dentro mismo del candidato, allí donde vas a encontrar su rasgo dominante de personalidad. Ese rasgo, convertido en un vector esencial de la comunicación, será el único camino efectivo.

No se trata de inventar un carisma político que no se tiene. Se trata de resaltar lo que sí se tiene. Porque solo desde la autenticidad puede el candidato conectar con la gente, atraerla y liderarla. Esa autenticidad, asumida y puesta en valor, es uno de los rostros que suele adoptar el carisma político.

En definitiva el carisma político es como la escultura de Miguel Ángel: está escondido dentro de un bloque de piedra en el que tendrás que quitar lo que sobra.

Maquiavelo & Freud,

https://maquiaveloyfreud.com/carisma-politico-metodo-miguel-angel/

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¿Podemos producir nuestro propio alimento y el petróleo que requerimos? Los rojos piensan que sí. Nos recuerdan la prédica de Schumacher “Lo pequeño es hermoso” y que debemos contribuir a evitar que unos capitalistas salvajes se lucren a costa nuestra. También que tengamos presente que hace unos 10.000 años cada quien se valía por sí mismo. Nadie tenía necesidad de comprarle a su vecino. Nos instan a poner ¡Manos a la obra!, como decía aquél que entregó el poder aceptando sin rechistar la división de Poderes del Estado.

Los “revolucionarios” pensaron que agricultores y ganaderos no podían suministrar los alimentos a una población que, gracias al Socialismo Siglo XXI, tiene ahora mayor poder adquisitivo. Así mismo, que una empresa grande como Pdvsa no podía solucionar el problema de extraer y refinar petróleo. ¿Qué recomiendan a cambio? Muy sencillo. Así como existen manuales de autoayuda, para sortear los problemas mentales, también hay información sobre cómo producir nuestro propio alimento y los hidrocarburos que requerimos.

La diferencia entre ellos es que en el caso de los alimentos hemos contado con liderazgos como el del difunto eterno y, más recientemente, del paramilitar Bernal. Para inducir el cambio, la primera medida que tomaron fue quebrar a la competencia. La lograron promoviendo invasiones de fincas, estableciendo precios por debajo de los costos de producción, apropiándose de empresas del sector, entre ellas distribuidoras de insumos, además de propiciar la inseguridad personal en el medio rural. Una vez lograda la destrucción, vino la propuesta de la Agricultura Siglo XXI: cultivos organopónicos y gallineros verticales en los apartamentos, cría de conejos debajo de las camas y la reciente innovación de cabras en los closets, la cual tiene además la ventaja de que la ropa se impregna de olor y eso mitiga también un poco el hambre.

Con el petróleo la estrategia fue similar. Quebraron a Pdvsa al despedir a los trabajadores meritocráticos, emplearon y promovieron a activistas políticos y no invirtieron en exploración, perforación, ni en mantenimiento. Dejaron la mesa servida para que “los nuevos ciudadanos, emprendieran la tarea. Pensaron que perforar era fácil. Allí está el ejemplo de los campesinos que excavan pozos para obtener agua. La diferencia es de solo unos metros más abajo. Una vez traído el petróleo a la superficie mediante baldes, tal y como se limpian los pozos sépticos en el llano, el siguiente paso es convertirlo en combustible. Para ello abundan en los Andes y en Lara los expertos destiladores clandestinos de miche. Solo hay que tener cuidado en el mantenimiento del alambique y no hacer como los refinadores de Amuay que por negligencia ocasionaron una tragedia.

Desde luego todo tiene su lado complicado. Los conejos tienen la ventaja de que se reproducen exponencialmente, pero si sus dueños los imitan no serán suficientes para alimentar el exceso de muchachos. La alimentación de conejos y de cabras en cautiverio es compleja. Debe ser balanceada y requiere volúmenes importantes de heno. Creer que les pueden dar desechos de comidas es ser ignorantes. Además, hoy hay mucha competencia por la basura. Cierto que las cabras pueden comer unas pocas hojas de papel periódico, pero este es muy escaso, al menos para la prensa independiente.

En el caso del petróleo y de los combustibles, se requiere tecnología, gerencia, experiencia operacional e inversión. Pretender obtener el crudo y procesarlo con recursos locales o con empresas sin conocimientos, además de la corrupción, inevitablemente incide en la disminución del suministro para el mercado interno y para la exportación. Las cifras reportadas por la OPEP evidencian el fracaso de la gestión roja. En el 2001 el Monthly Oil Market Report informó que nuestra producción de crudo fue de 2.862.000 barriles por día (b/d) , mientras que hoy es de solo 1.392.000 b/d, o sea una caída de 1.470.000 b/d y sigue palo abajo. Además, estamos importando petróleo liviano, gasolina, diesel y lubricantes. El balance no deja dudas. Debemos dejarnos de pendejadas. La única opción que tenemos para sobrevivir es salir de este narco-régimen en el menor tiempo posible y como sea, así como enterrar el estatismo.

Como (había) en botica:

La diferencia entre un país desarrollado como Canadá y uno como el nuestro, es la misma que existe entre la inteligente y preparada ministra de Relaciones Exteriores Chrystia Freeland y el gaznápiro de Arreaza. Por cierto que la canadiense le hace honor a su apellido, ya que es una tenaz defensora de los derechos humanos.

Con la democrática Costa Rica la diferencia es similar a la que existe entre la brillante vicepresidenta, la afroamericana Epsy Campbell, y la mediocre y resentida Delcy.

Los responsables de la destrucción de Pdvsa son Chávez, Alí Rodríguez, Rafael Ramírez, Maduro y Del Pino. Ciavaldini le hizo mucho daño, Martínez avaló irregularidades y Quevedo la está enterrando.

Con el destierro de Vilca Fernández el régimen cometió el único delito que tenía pendiente. Felicitaciones a la periodista Luz Mely Reyes por el Premio Internacional a la Libertad de Prensa.

¡Bravo por Duque y Marta Lucía Ramírez!

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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