Pasar al contenido principal

Opinión

Una máxima recomienda no hacer abuso del tiempo subjuntivo en los análisis políticos entre otras razones porque la política a diferencia de la filosofía no se rige por las pautas del pensamiento especulativo. Hay, sin embargo, excepciones que confirman la regla. Una parece ser la situación surgida en Venezuela después de las elecciones del 20-M. Sí, digo elecciones. Fueron, efectivamente, elecciones en dictadura, como son las elecciones en la Rusia de Putin, en la Bielorusia de Lucaschenko o en la Nicaragua de Ortega. Elecciones viciadas, hechas para confirmar el poder del régimen.

Las de Venezuela pertenecen -han pertenecido siempre desde que hay chavismo- al tipo de las elecciones dictatoriales y bajo ese bien entendido la oposición venezolana ha participado en ellas obteniendo incluso victorias resonantes. No fue ese el caso de las elecciones presidenciales del 20-M. Y es ahí donde surge la pregunta subjuntiva: ¿qué habría sucedido si una oposición tan unida como el 6-D hubiera participado masivamente? La respuesta desde una perspectiva numérica es una sola: una unidad electoral masiva habría sepultado a Maduro. Ningún fraude habría podido contener un aluvión de votos de proporciones tan gigantescas. Por eso la impresión es ya general: la oposición venezolana perdió una gran oportunidad para deshacerse definitivamente de la dictadura. La mejor oportunidad de toda su historia.

No vale la pena, ni en política ni en otros órdenes de la vida, hurgar heridas ni mucho menos llorar sobre la leche derramada. Pero sería omisión no afirmar que la abstención venezolana no fue producto de un plan meticulosamente fraguado por las dirigencias políticas. Por el contrario, fue un producto de su propia impotencia. Porque la abstención -seamos honestos- no comenzó con las presidenciales.

La abstención masiva surgió de la crisis política de la oposición después de que Maduro aplastara a las movilizaciones del 2017 y del mega-fraude que dio vida a la Asamblea Constituyente, hecho que llevó no solo a los electores, también a los propios partidos, a desconfiar de su única arma: El voto. La abstención tomó forma en las regionales de octubre de 2017 y después en los desórdenes electorales de las municipales en diciembre del mismo año. Derrotismo, apatía, dispersión, abstencionismo, ausencia de línea y conducción, fueron los signos de ambas elecciones.

Las regionales y las municipales fueron regaladas por la oposición, a la dictadura. La abstención en las presidenciales de mayo, vista desde esa perspectiva, fue solo el corolario de una crisis política y moral dentro de, y entre los, partidos de la MUD. O dicho en una sola frase: no la abstención llevó a la crisis de la oposición sino la crisis de la oposición llevó a la abstención. Quizás la más clara expresión de esa crisis fue la imposibilidad de los partidos de la MUD para ponerse de acuerdo en torno a un candidato único. Y no precisamente porque faltaran nombres sino simplemente porque el egoísmo de los partidos imposibilitó ese acuerdo. No ha sido por cierto la primera vez en la historia -pienso en los orígenes del fascismo italiano- en que la razón de partido ha terminado imponiéndose por sobre la razón política.

Puede ser que no valga ya la pena detenerse demasiado en hechos ultraconocidos. La MUD al abandonar el centro político abrió un espacio por donde penetraron las tendencias más extremistas de la oposición. Sorpresa, incluso lástima, producía el espectáculo dado por parlamentarios, elegidos en elecciones, pronunciarse en contra de la vía electoral, repitiendo como loros las consignas aventureras de la señora Machado quien al menos fue siempre consecuente con ella misma. No así los personeros de la MUD. De un día a otro echaron por la borda la esencia de su propia historia: las elecciones como medio de lucha política.

La primera gran lección que dejó entonces el 20-M, fue la siguiente: Nunca más la oposición deberá abandonar su única ruta, sobre todo si se toma en cuenta de que no es capaz de transitar por ninguna otra. El precio ha sido muy caro. Ha ayudado a una dictadura a mantenerse en el poder, cuando todos los números hablaban en su contra.

No fue Falcón quien dividió a la MUD. Falcón solo se puso a la cabeza y dio forma política a una gran cantidad de voluntades que nunca habrían acatado la línea anti-electoral de la MUD. Pues si sus dirigentes no lo sabían, deben saberlo ya: siempre el abstencionismo ha sido, es y será divisionista. Si la MUD, o el Frente Amplio dio curso a la abstención electoral debió contar con fuertes divisiones internas. En cambio, cada vez que ha ido con decisión a confrontar electoralmente a la dictadura, el abstencionismo es recluido en sus bastiones tradicionales: los que ocupan hoy Soy Venezuela y otras siglas sin contenido social.

Falcón evitó que el inmenso espacio abandonado por la MUD fuera convertido en algo similar a uno de esos agujeros negros que existen en el universo cuya atracción negativa hace desaparecer a todo lo que aparece en sus cercanías. Falcón mantuvo la línea de la MUD evitando que ella desapareciera tragada por su propia inercia. Gracias a la mantención de esa línea, la oposición podrá, al menos hipotéticamente, rehacer la continuidad con su pasado electoral frente a los desafíos que vienen por delante, todos electorales: la renovación de la AN, elecciones municipales y la amenaza de un revocatorio a los diputados de la AN propuesto por Diosdado Cabello.

Queda así demostrada la importancia que juega la existencia de un candidato en los procesos electorales. Y esa es la segunda lección para la MUD. Frente a una dictadura que adelanta o atrasa elecciones a su mera conveniencia, la disposición a unirse en torno a una persona (la política será siempre personalizada) deberá mantenerse siempre presente. Falcón ocupó el lugar del contrincante que no supo, no quiso o no pudo elegir la MUD, lugar del cual la política jamás deberá prescindir. Más todavía, dio, con sus modestas fuerzas, un poco de “calle” a la lucha política, contraviniendo a un abstencionismo que no llamaba a nada.

Por enésima vez ha sido probado que la lucha en las calles y la alternativa electoral son partes de una sola unidad. Elecciones sin calle, son un absurdo. Calle sin elecciones, lleva a enfrentamientos luctuosos con las fuerzas represivas. Incluso, el mismo Falcón, después de denunciar los atropellos en que había incurrido la dictadura durante el proceso electoral, señaló como posible perspectiva, la repetición de las elecciones. Su idea fue evidentemente, mantener el tema electoral en el centro de la acción. Pues, así como el abstencionismo es fuente de divisiones, las elecciones son fuente de unidad. Nunca la oposición ha estado más unida que durante las contiendas electorales. Nunca más desunida, cuando hace abandono de ellas. Haber mantenido la ruta electoral de la MUD aún en contra de la MUD fue el gran aporte de la candidatura de Falcón. Tarde o temprano la MUD, o lo que quede de ella, deberá agradecer a Falcón.

Como suele suceder, después de una debacle abundan los llamados a la unidad. La mayoría de ellos son insustanciales y no se refieren a objetivos determinados. Suelen ser simples frases piadosas para salir del paso. Por eso, al llegar a ese punto, cabe una reflexión. La unidad por la unidad no existe en política y en algunas ocasiones tampoco es deseable que exista. Para decirlo en clave de síntesis: la unidad es siempre unidad, si no de contrarios, por lo menos de “diversos”. En ese sentido mantener la unidad a cualquier precio puede ser incluso contraproducente y, como ya lo vimos en el caso de la MUD, puede llevar a la inacción. Pues probablemente no pocos dirigentes y activistas de la MUD no estaban de acuerdo con el callejón sin salida a que fueron llevados. Pero una mal entendida lealtad con sus partidos los condujo a la parálisis total. El caso de Henrique Capriles fue muy elocuente. Al renunciar a tomar posiciones definidas en aras de una unidad abstracta, debió expresarse en un lenguaje críptico, es decir, hacer justo lo contrario que debe hacer un líder: señalar vías y hablar más claro que el agua.

Las líneas de la política son siempre divisorias. En tanto la política incorpora a la contradicción, a la controversia y al debate, no la unidad sino la división es su principal característica. Más aún: la división es condición de unidad. Pues solo puede ser unido lo que está dividido. En ese sentido vale la pena hacer una diferencia entre dos términos muy distintos que suelen usarse como sinónimos: División y desintegración. Lo que hay que evitar en política no es la división sino la desintegración. Y la desintegración suele aparecer justo allí donde las líneas divisiorias no están claras. Y bien, el gran problema es que hoy la MUD no solo aparece dividida sino, además, en un abierto estado de desintegración. Así se explica por qué las diferencias políticas toman la forma de simples luchas personales. Una de las tareas que tiene por delante la oposición es retornar a la unidad en la diversidad, razón de ser de todas las grandes coaliciones políticas.

Maduro es derrotable. Su Talón de Aquiles es el voto popular, no la abstención. Por lo mismo, todos sus esfuerzos han estado dirigidos a desprestigiar al voto. Más aún cuando ya no cuenta con el apoyo de muchos de los que ayer fueron sus partidarios. La inmensa mayoría del país está en contra suya. Transformar a esa mayoría en gran fuerza electoral -la palabra electoral incluye la defensa de las elecciones cuando estas son negadas- es posible. Esa vía ya la mostró Falcón.

21 de mayo de 2018

https://polisfmires.blogspot.com/2018/05/fernando-mires-venezuela-despue...(POLIS)

 7 min


Los demócratas debemos estar de júbilo. El régimen recibió tres estocadas, cada una de ellas mortal: 1- La elevada abstención. 2- El bajo número de votos que tuvo que asignarle el CNE a Maduro y 3- El pronunciamiento de Henry Falcón desconociendo el proceso electoral.

La cifra de un 54 % de abstención decretada por el CNE fue muy alta y, desde luego, la abstención real evidenciada por fotos, videos y testigos en centros electorales fue muchísimo mayor, lo cual descalificó aún más el proceso. El CNE le asignó a Maduro apenas 5.823.728 de votos, apenas un 29 % de padrón electoral. La declaración del candidato Henry Falcón de no reconocer la elección por carecer de legitimidad, debido a las grandes irregularidades derivadas del incumplimiento de lo acordado, fue tan dañina al régimen como la abstención.

Fuimos partidarios de no acudir a las urnas por estar seguros de que el régimen totalitario utilizaría todos los medios ilegales posibles para imponer su voluntad y porque los demócratas contábamos con la posición de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y 14 países latinoaméricanos de no reconocer un proceso electoral fraudulento. Falcón debió respetar la decisión del resto de los partidos de oposición de no presentar candidatos. Por ello, fue objeto de críticas bien fundadas, pero también de acusaciones no sustentadas. Muchos votaron de buena fe pensando que era la única opción, considerando que el resto de la oposición no había realizado una buena tarea. Sin embargo, su correcta declaración denunciando los vicios del proceso lo reivindica. Aunque seguramente esas dos decisiones fueron motivadas para proyectar su imagen, lo importante es que le hizo un gran daño al régimen. Ahora debe subordinar sus legítimas aspiraciones al interés colectivo.

Corresponde a la dirigencia opositora lograr acuerdos para darle la puntilla al narco régimen que resultó herido de muerte. Muchos errores se han cometido en estos últimos años. Sin duda los demócratas exigimos que de ahora en adelante se logren acuerdos que permitan despertar las esperanzas de ciudadanos que sufren las consecuencias de una dictadura nefasta. Los dirigentes de oposición, citados en orden alfabético, Borges, Capriles, Falcón, Ledezma, López, Machado, Ramos y Rosales deben presentarle al país un acuerdo político y unos lineamientos a seguir por un futuro gobierno. Quienes ejerciendo su derecho a opinar disparan dardos venenosos en contra de estos dirigentes deben reconocer que no eran ciertas las acusaciones de colaboracionismo con el régimen, sino diferentes puntos de vista con los cuales se puede o no estar de acuerdo, pero que son respetables.

El candidato Bertucci dejó en suspenso su pronunciamiento, sobre si reconoce o no la validez de la elección, hasta determinar si las irregularidades que existieron afectarían los resultados. Pareciera que no le interesa entender que el problema no son los números, sino cómo llegó el CNE a los mismos y la ilegitimidad del proceso y del candidato oficial.

El reciente domingo Maduro fue derrotado y debemos celebrar. El CNE y el Alto Mando Militar dieron una demostración de sumisión y de deshonestidad intelectual. El general Padrino López no pasa de ser un pobre centurión al servicio del régimen. Afirmar que se ejerció la libertad de elegir y que se garantizó el derecho de los ciudadanos es una gran mentira ¿Cuándo tendremos una elección como en Costa Rica? ¿Cuándo dejaremos de ver más de una docena de generales en traje de campaña avalando un proceso irregular? Esto lo podremos lograr el día que los venezolanos tomemos mayor conciencia cívica y unidos exijamos el cumplimiento de la Constitución y las leyes.

Como (había) en botica: A Maduro lo sostienen tres generales: Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa que permite que Valentín Santana, el conocido delincuente paramilitar del régimen, esté rueda libre y se abrace públicamente con el coronel Lugo quien fue denunciado por agredir a periodistas y a diputados. Padrino todavía sostiene que “Marx está más vigente que nunca”. Gustavo González López, que permite torturas en el Sebin y mantiene detenidos a menores de edad y a ciudadanos que tienen boleta de excarcelación. Néstor Reverol, ministro del Interior, sancionado por países democráticos.

Dos buenas noticias sobre éxitos de jóvenes venezolanas en el exterior: Carmen Virginia Piña Arapé, abogada graduada en el Zulia e hija de compañeros de Gente del Petróleo, finalizó una maestría en Texas y aprobó su incorporación al gremio de abogados norteamericanos. Marilia Arriaga, estudiante de bachillerato en Halifax, Canadá, recibió Premio de Ciudadanía del Ayuntamiento por su dedicación y compromiso para mejorar la calidad de vida en su comunidad.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Jeffrey D. Sachs

La retirada de Donald Trump del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con Irán y la reimposición de las sanciones estadounidenses a aquel país son una amenaza a la paz mundial. La seguridad de Europa depende de defender el acuerdo con Irán contra la retirada estadounidense. Para eso es necesario que Europa (junto con Rusia, China y otros estados miembros de Naciones Unidas) garantice un normal desarrollo de las relaciones económicas con Irán, lo cual sólo será posible en la medida en que confronte, y en definitiva revierta, las sanciones extraterritoriales de Estados Unidos, que pretenden disuadir a otros países de mantener actividades comerciales y financieras con Irán.

El propósito de la jugada de Trump es claro, y de hecho, explícito: derribar al régimen iraní. Ante esta locura, los ciudadanos europeos perciben, correctamente, que los intereses de seguridad de Europa ya no coinciden con los de Estados Unidos.

La estrategia hostil de EE. UU. hacia Irán fue secundada (e incluso promovida) por dos aliados de EE. UU. en Medio Oriente: Israel y Arabia Saudita. Israel se refugia en el poder de EE. UU. para evitar cualquier tipo de concesión a los palestinos. Arabia Saudita se refugia en el poder militar de EE. UU. para contener a su rival regional, Irán. Ambos esperan una confrontación directa entre EE. UU. e Irán.

Los anteriores intentos estadounidenses de cambio de régimen en Medio Oriente trajeron terribles consecuencias para EE. UU. y Europa (por no hablar de los desastres que se abatieron sobre los países atrapados en el caos provocado por EE. UU.). Estas “guerras por elección” han sido el principal factor de la oleada de migraciones a Europa desde Medio Oriente y el norte de África. Incluso cuando el cambio de régimen tuvo “éxito”, como en Afganistán, Irak y Libia, las consecuencias han sido violencia e inestabilidad. Y cuando fracasó, como en Siria, el resultado ha sido una guerra permanente.

El humillante fracaso del presidente francés Emmanuel Macron, de la primera ministra británica Theresa May y de la canciller alemana Angela Merkel en el intento de convencer a Trump de permanecer en el PAIC era previsible. La decisión estadounidense es reflejo de dos fuerzas convergentes: una arraigada tendencia en política exterior (que han exhibido todos los gobiernos estadounidenses recientes) hacia la búsqueda de hegemonía en Medio Oriente, y la peculiar forma de psicopatía de Trump. Le encanta avergonzar a los líderes europeos; verlos retorcerse de humillación es para él un triunfo.

Pero los líderes europeos no están inermes. Todavía pueden salvar el acuerdo con Irán, precisamente porque es un acuerdo multilateral, avalado por el Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 2231), no un acuerdo entre EE. UU. e Irán solamente. De hecho, según el artículo 25 de la Carta de las Naciones Unidas, todos los estados miembros de la ONU, incluido EE. UU., están obligados a cumplir el PAIC. La retirada de EE. UU. del acuerdo decidida por Trump es una violación del derecho internacional.

La esencia del PAIC y de la Resolución 2231 es el cese de actividades conducentes al desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. El estricto cumplimiento iraní está atado a la normalización de las relaciones económicas internacionales, lo que incluye el levantamiento de las sanciones acordadas por la ONU.

Incluso tras excluirse del PAIC, EE. UU. tiene solamente dos maneras de impedir la implementación del acuerdo entre Irán y el resto del mundo. La primera es promover una guerra. Es evidente que esto figura en la agenda estadounidense, especialmente ahora que John Bolton, decano de los neoconservadores, está de vuelta en la Casa Blanca como asesor de seguridad nacional. El mundo debe resistir con toda firmeza otra desastrosa aventura militar estadounidense.

La segunda manera que tiene EE. UU. de aniquilar el PAIC son las sanciones extraterritoriales. Que EE. UU. decida no comerciar con Irán es una cosa. Que el gobierno estadounidense intente impedir a otros países comerciar con Irán es otra. Es lo que pretende hacer EE. UU.; depende de Europa y China impedírselo, por el bien de la paz mundial, así como por sus propios intereses económicos.

En la práctica, EE. UU. puede imponer las sanciones contra Irán a empresas que operan en el mercado interno estadounidense, y casi con certeza a filiales de empresas estadounidenses que operan en el extranjero. Pero no se contentará con eso, sino que también intentará impedir a empresas extranjeras tener tratos con Irán. Es probable que consiga restringir las transacciones denominadas en dólares, ya que generalmente se liquidan a través del sistema bancario estadounidense. El quid de la cuestión son las empresas extranjeras que operan fuera de EE. UU. y que interactúan con Irán usando otras monedas, por ejemplo el euro y el yuan.

Washington intentará castigarlas, mediante medidas contra sus filiales en EE. UU., demandas ante tribunales estadounidenses o el cierre del mercado local. Es aquí donde la Unión Europea debe adoptar una postura firme que no se agote en rogarle a Trump que otorgue “exenciones” a determinados acuerdos de negocios con Europa, ya que eso dejaría a los países europeos todavía más supeditados a los caprichos de Trump. Europa debe propugnar un rechazo firme e inequívoco a las sanciones extraterritoriales estadounidenses, sobre todo en el caso de empresas que no operan en dólares.

La UE debe insistir en que las sanciones extraterritoriales violan el derecho internacional (incluida la Resolución 2231 y por ende la Carta de las Naciones Unidas) y las normas de la Organización Mundial del Comercio. Europa debe comprender que aceptar las sanciones sería darle a EE. UU. total libertad para fijar las reglas de la guerra y la paz (por encima del Consejo de Seguridad de la ONU) y del comercio internacional (por encima de la Organización Mundial del Comercio). La UE debe estar preparada para usar el proceso de resolución de disputas de la OMC contra EE. UU. y para llevar el caso ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU. Las oportunidades comerciales en Irán que Europa no se atreva a aprovechar serán capitalizadas de inmediato por China (y con plena razón).

El principal desafío para Europa no es jurídico ni geopolítico: es psicológico. La dirigencia europea actúa como si a EE. UU. todavía le importaran la alianza transatlántica o los intereses, valores y puntos de vista comunes. Lamentablemente, ya no es así.

EE. UU. y Europa todavía tienen muchos intereses en común; pero también muchas divergencias, especialmente allí donde EE. UU. viola el derecho internacional. Europa necesita una política de seguridad propia, así como necesita políticas propias en materia de comercio y medioambiente. El conflicto en torno del PAIC es un momento decisivo. La paz mundial depende de que Europa defienda la Carta de las Naciones Unidas y las reglas del comercio internacional.

Traducción: Esteban Flamini

Mayo 17, 2018.

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/europe-resist-american-iran...

 5 min


Luis Prados

Las elecciones presidenciales de México del próximo 1 de julio son calificadas unánimemente de históricas y en pocas campañas se habla tanto de historia como en la actual. El candidato favorito en los sondeos, Andrés Manuel López Obrador, promete una transformación histórica si triunfa y no ha dudado en presentarse como heredero de los grandes próceres de la nación –Benito Juárez, Francisco Madero, Lázaro Cárdenas-. Por su parte, el PRI y el PAN, los partidos históricos, parecen condenados por primera vez, también según las encuestas, a un papel secundario en el destino del país.

Este periódico ha invitado a los historiadores Enrique Krauze y Tomás Pérez Vejo a un diálogo sobre el momento político de México aprovechando la reciente publicación de los libros El pueblo soy yo, última obra de Krauze, y Raza y Política en Hispanoamérica, del que Pérez Vejo es editor junto con Pablo Yankelevich. La conversación tiene lugar en el hotel Villa Condesa, de la colonia Roma de Ciudad de México, y arranca con una reflexión sobre la genealogía del poder en América Latina.

EL ADN DEL PODER

Enrique Krauze. Yo no creo en el determinismo histórico. No obstante, hay algo obviamente del pasado que gravita sobre nosotros. Hay muchas explicaciones para el poder personalizado en Iberoamérica de toda índole y válidas muchas de ellas: políticas, económicas, sociales, raciales… Mi maestro Richard Morse creyó dar con el ADN de nuestra cultura política, que subyace a nuestra realidad en una concepción del Estado orgánico con un monarca o sus sucedáneos a la cabeza y en un pacto con el pueblo; y luego tuvo la intuición de que esta teoría neoescolástica se combinó de una manera compleja en América Latina con estas figuras sacadas de las páginas de Maquiavelo que fueron los caudillos.

¿Siguen vigentes esas ideas?

E.K. La más importante que pervive es esta: sí hay un vínculo atávico entre un sector del pueblo y la figura del poder absoluto. Es el caudillismo o son los rezagos de la monarquía o de la mentalidad monárquica. Pero contesto con un recuerdo de Octavio Paz. De las poquísimas ocasiones que nos vimos en una fiesta, me llamó a un lado y me dijo: “Enrique, convénzase. México no se consolará nunca de no haber sido una monarquía”.

Tomás Pérez Vejo. Yo tampoco creo en el determinismo histórico. Esa idea de que América Latina fracasó habría que matizarla. Depende de con qué la comparemos. El posible fracaso tiene mucho que ver con la inestabilidad política, otra de las constantes del mundo latinoamericano de los siglos XIX y XX. Frente a eso lo que sorprende es la estabilidad de los territorios americano durante los tres siglos virreinales, muy superior a la de los europeos. Por tanto, esa supuesta marca genética, caudillismo, inestabilidad, no se remontaría tanto en el tiempo.

E.K. La España de principios del siglo XVI, que descubre y puebla buena parte de los nuevos territorios, tuvo bases de legitimidad que verdaderamente arraigaron. Y que justamente por haber sido tan sólidas tuvieron una forma de supervivencia en los siglos siguientes. Para mí, la confirmación de esto está en el PRI y en el Porfirismo. La estructura corporativa, la forma de ver al presidente como un monarca; la forma en que este presidente era la fuente de la energía social; cómo los grupos y gremios se relacionaban no entre sí, sino a partir del presidente; cómo tenía una legitimidad indisputada hasta que de pronto la gente pensaba que ya era ilegítimo y entonces no había otra forma de resolverlo más que mediante la insurrección.

NACIONALISMO REVOLUCIONARIO

T.P.V. Hay un dato llamativo si uno compara los estados-nación surgidos de la misma tradición y de la misma crisis imperial. Finalmente, España y México nacen de la crisis de la monarquía que cae. Por tanto, en principio tienen los mismos retos frente a ellos que son: construir un Estado basado en la voluntad popular y una identidad que no consista en ser súbdito ante un monarca, sino en ser parte de la patria. Doscientos años después, ¿qué tenemos? En España, la construcción del Estado ha sido razonablemente eficaz. Tenemos un Estado capaz de garantizar los derechos de los individuos y un razonable reparto de los recursos. Sin embargo, tenemos un fracaso en el proceso de construcción nacional. En el caso mexicano el punto de partida no era mejor que en España. En México, en el momento de la independencia, hablaban español probablemente no más allá del 50% o 60% de la población, sin embargo, a pesar de eso logra construir una nación exitosa; es decir, los mexicanos se sienten mexicanos desde Baja California hasta Yucatán, y sin embargo su Estado es incapaz de garantizar…

E.K. La seguridad y la vida.

T.P.V. Fracaso del Estado que hay que intentar explicarlo. Tengo la impresión de que posiblemente una de las explicaciones sea que la gran ideología de este continente haya sido el nacionalismo. No en el momento de las independencias, pero sí posteriormente. Han interesado más los derechos de la nación como sujeto colectivo que los derechos de los individuos, y voy a citar a un personaje que Enrique conoce muy bien porque fue su profesor, Daniel Cosío Villegas. Cuando Villegas escribe su libro sobre la Revolución Mexicana, hace un análisis de sus objetivos y se pregunta: ¿Qué buscó la Revolución Mexicana? Buscó fundamentalmente la democratización, que hubiese elecciones democráticas; la justicia social, es decir, un reparto de los recursos más o menos razonable y la afirmación nacionalista, empujada por el miedo a que México dejase de ser México. El propio Cosío Villegas, estamos en los años 40, no en 2018, dice: Bueno, lo único en lo que ha tenido éxito la revolución fue en el último aspecto, en el aspecto de construir una nación. Ahora bien, eso no ha ocurrido solo en México. Entonces, da la impresión de que en este continente el nacionalismo goza de un extremado plus de legitimidad, y es llamativo también que mientras que en el mundo europeo el nacionalismo tiende a ser patrimonio de las derechas, en el mundo latinoamericano tiende a ser patrimonio de las izquierdas.

E.K. Bueno, hay un factor central que explica el arraigo del nacionalismo mexicano y son los Estados Unidos. Es decir, la primera guerra internacional imperialista de EE UU fue contra México y con el botín de más de la mitad de su territorio. Quince años después hubo la intervención francesa. La presencia del enemigo exterior está inscrita en el propio himno nacional mexicano. El nacionalismo mexicano se empezó a forjar en el siglo XIX y luego la Revolución Mexicana tuvo como uno de los valores esenciales el nacionalismo, pero fue un nacionalismo cultural y en esto hay que decir que México tuvo un profeta, en el sentido más amplio de la palabra con una visión de México total alrededor de un ideal estético, y ese fue José Vasconcelos.

¿Qué importancia tiene en ese nacionalismo revolucionario como ideología del continente la necesidad de integrar a los desheredados, a etnias y pueblos distintos?

T.P.V. Ese elemento integrador es un aspecto sobre el que creo que los historiadores no hemos reflexionado suficiente. Tiene que ver con que las sociedades latinoamericanas en el momento de las independencias son realmente las primeras sociedades multiétnicas del mundo contemporáneo. Es decir, en el momento en que se cuecen las independencias a principios del siglo XIX, las sociedades europeas son absolutamente homogéneas. Esto tiene más importancia de lo que parece cuando se intenta construir ciudadanos y no súbditos a partir de una igualdad racial. Las revoluciones de independencia, y hago hincapié en el componente de revolución, declaran la ciudadanía universal, pero las personas siguen teniendo la marca de diferenciación étnica cuando salen a la calle. Lo que es llamativo es esa voluntad de incluir a todos como ciudadanos, al margen de su origen racial, desde el inicio de los procesos de construcción nacional en América Latina.

LA HISTORIA, SEGÚN LÓPEZ OBRADOR

E.K. López Obrador cree que la historia la hacen los héroes y para él los mayores héroes de la historia en México son los de la historia oficial: Hidalgo, Juárez, Madero y Lázaro Cárdenas. Ha sacado por lo pronto a Hidalgo de la ecuación y se coloca como el candidato a ser el nuevo Juárez, Madero y Cárdenas. Esto ya no es teoría de la historia. Esto ya son francamente desvaríos de la historia. Benito Juárez pertenecía a la generación liberal de la Reforma, no se parece exactamente a todos los otros liberales, no todos eran idénticos, pero Juárez los acrisoló en un momento dado y es quien representa las leyes de reforma, la separación de la iglesia y el Estado, las garantías individuales, la idea de la tolerancia,... No veo ninguna huella del pensamiento liberal de Juárez en López Obrador, y menos aún veo huellas de Francisco I. Madero, que es todavía más idealista y puro. Madero es un gobernante que respeta el federalismo, la división de poderes y las libertades. Madero es un demócrata, liberal químicamente puro. Yo no creo que, por su actitud, por su temperamento, por su biografía, López Obrador sea un demócrata y menos un liberal. En cuanto a Cárdenas, hay cierto instinto popular en López Obrador que se parece a él, pero Cárdenas era un hombre absolutamente institucional y un hombre que casi no usó la palabra. Para mí, un rasgo fundamental del populismo es el uso de la palabra por el líder para hacer contacto magnético con el pueblo. Entonces, Cárdenas es un presidente popular, nacionalista, revolucionario, pero no populista. Una teoría heroica de la historia me parece siempre muy arriesgada porque el supuesto fundamental de esa teoría es la importancia del héroe, del líder. Francamente, yo no quiero que México vuelva a ser una biografía del poder.

T.P.V. Coincido. Pocos políticos hablan más de historia que López Obrador, pero tengo la impresión de que es el heredero de la historia de bronce en el peor sentido del término. Cuando López Obrador habla de Benito Juárez, no habla de Benito Juárez, sino de San Benito Juárez, un héroe Inmaculado, sin defectos; lo mismo cuando lo hace de San Lázaro Cárdenas. Una sucesión de héroes impolutos que han hecho a México y en la que él busca incluirse. Una historia en la que cuenta poco lo que le haya pasado a las personas, al pueblo de México. Los santos están bien para las iglesias, pero no para una sociedad democrática.

E.K. Un ejemplo que estudié de muy cerca es el de Hugo Chávez. Primero, Hugo Chávez no tenía en el panteón de la historia venezolana tantos héroes, pero tenía uno que valía por todos, que naturalmente era Bolívar. Entonces decidió que la historia venezolana había terminado en 1830 y que luego entra en una especie de zona oscura, que dura 168 años, hasta que llega él, el segundo Bolívar. Esta idea de estar leyendo la historia en función de tu propia persona y de la glorificación de tu propia persona, llamémosle por su nombre: es un narcisismo y un infantilismo al mismo tiempo que un abuso. Por eso decía Valéry que la historia es una pócima que algunos pueblos toman y los hace delirar. Yo diría que algunas personas también la toman y las hace delirar. No, la historia no tiene libreto.

MORENA COMO PRI AUTÉNTICO

T.P.V. En realidad el PRI, como todo partido totalitario, era un partido muy complejo, en el que convivían sectores que iban de la izquierda a la derecha. Digamos que no solo era un partido único, sino que incluía un poco de todo. Ahora hay en una parte de los priistas la sensación de que el PRI fue traicionado en algún momento y abandonó ese componente de partido revolucionario para convertirse en un partido neoliberal. Creo que sí hay un fuerte componente priista en el proyecto político de López Obrador, de vuelta a PRI auténtico, lo que pasa es que las vueltas al pasado son vueltas al país de nunca jamás porque ese pasado ya no existe.

E.K. Sí, tienes razón.

T.P.V. A mí me da la impresión de que hay un importante grupo de priistas que en el fondo no están tan lejos de lo que piensa López Obrador. Y que si finalmente López Obrador gana estas elecciones va a ser sobre todo gracias al voto priista. Es decir, va a haber una especie de agrupamiento del voto en torno a uno que en el fondo consideran de los suyos y yo creo que es de los suyos. No sería descartable incluso la posibilidad de que el PRI se reconstituyera en torno a Morena. Todo depende de los resultados que vaya a tener el PRI, pero si son muy catastróficos, la incorporación de muchos priistas al partido de López Obrador es el escenario más lógico.

E.K. Dos cosas sobre esto. El fundador del PRI fue Plutarco Elías Calles, que no fue el general triunfador de la Revolución Mexicana, una revolución que dejó un millón de muertos. Plutarco Elías Calles era un maestro de escuela, un hombre al que lo que le importaba era que México dejara atrás ese decenio terrible y que llevara a una reconstrucción. No olvidemos que es el hombre que crea el Banco de México, el Banco de Crédito Agrícola, y que después del asesinato de Álvaro Obregón, declaró: “México no debe volver a ser el país de un hombre. México debe ser un país de instituciones“. Y fundó el PRI. El PRI nunca fue un partido de un solo hombre. Hay una sucesión de 11 presidentes cada seis años, sucesión pacífica, como no hubo otra en América Latina. Esa estabilidad, ese orden que logró el PRI, lo logró porque no había personalismo. Aquel que se atrevía a creer que podía ser más fuerte que la institución, el PRI lo castigaba. Alemán trató de reelegirse. Luis Echeverría trató de reelegirse. Yo creo que Carlos Salinas trató de reelegirse. Nunca fue importante el presidente por la persona del presidente, siempre fue importante por la institución. Ahora, estamos frente a un posible retroceso porque es la vuelta al país de un solo hombre.

T.P.V. ¿Crees posible que López Obrador en el caso de ganar intente reelegirse?

E.K. Lo primero que va a intentar es el control del poder legislativo y del poder judicial, el acotamiento a la libertad de expresión, es decir, va a haber una concentración de poder como no habíamos visto nunca antes. Es lo que creo y también es lo que temo y a lo que me opondré. No me opondré al ejercicio legítimo del poder de su mandato. Todo lo que él quiera hacer, que lo haga, siempre y cuando lo haga dentro de las instituciones, las leyes y respetando las libertades, pero en un arreglo en donde haya una centralización del poder legislativo, judicial, y federal inclusive, como el que estoy ahora temiendo que ocurra, entonces pienso que las libertades tendrán una dificultad igual o mayor que la que tuvieron en los tiempos del PRI. El país de un solo hombre lo dejamos de ser en México desde Porfirio Díaz.

DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE POPULISMO

T.P.V. El término populismo se utiliza en muchos casos como elemento descalificador contra aquellos con quienes no estamos de acuerdo, se ha convertido un poco en el equivalente de lo que fue durante un período el término neoliberal. No se utilizaba para definir sino para insultar. Creo que eso está relacionado con una herencia religiosa que hace entender la vida política como un enfrentamiento entre el bien y el mal, el príncipe de la luz y el príncipe de las tinieblas de la retórica cristiana, no como una competencia entre propuestas políticas legítimas. Consideraría que lo que define fundamentalmente a un movimiento y a un líder populista es la voluntad de dividir a la sociedad entre el pueblo y la élite, es decir, entre una minoría depredadora y una inmensa mayoría que son los aplastados y explotados de la historia.

E.K. Lo que define para mí el populismo es justamente la existencia del líder que establece a través de la comunicación con micrófono, Twitter, la televisión, un contacto magnético, hipnótico con un sector de la población, en el marco de un régimen democrático. Segundo, separa, ya lo dijo muy bien Tomás, la realidad social y política entre el pueblo y el no pueblo, entre la luz y las tinieblas, alimenta esa polarización, alienta continuamente la movilización, inventa enemigos externos y enemigos internos. Yo creo que lo que une a líderes como Donald Trump, Hugo Chávez, Eva Perón, Juan Domingo Perón, etc., es que un sector, por cierto muchas veces minoritario, muy grande, pero minoritario, queda prendado, enamorado de este líder carismático y vota por él. Entonces, él en su forma de actuar y en su actitud va minando la democracia, las instituciones, las leyes, las libertades, hasta corroerla totalmente. Para mí el populismo es una forma de dominación que creíamos extinta en el siglo XX con Perón y que Chávez resucitó y que de pronto estamos viendo resurgir en muchos sitios debido a resentimientos, a la crisis de la democracia representativa, a la crisis de los partidos, llámale como quieras...

También hay también populismo de derechas: Trump, el fujimorismo, el uribismo…

E.K. En esta campaña infinita que es la presidencia de Trump lo que ves es ese elemento de éxtasis y prácticamente de redención. Y en cuanto al carácter opuesto a la libertad, bueno, ahí está su invención de las fake news, su guerra contra la prensa y los jueces, y además ha dicho que por qué no algún día EE UU llega a la sensata decisión de tener un poder como el China, en el que Trump pueda ser eterno.

T.P.V. No creo que Alberto Fujimori y Álvaro Uribe deban ser incluidos en el mismo grupo; y en todo caso, al margen de lo discutible de sus políticas, ninguno de los dos puede ser calificado de líder populista.

E.K. Son candidatos a dictadores. No son populistas. Por Fujimori, igual que por Pinochet, igual que por los generales genocidas argentinos, lo que siento es desprecio. Y si fueron populares, eso no los convierte en populistas. En cada ocasión en el siglo XX en que los pueblos han ungido, es la palabra correcta, a una persona con ese poder, el resultado es un desastre. Visité Venezuela en 2007, 2008 y 2009 y era increíble. Era hasta conmovedora la entrega del pueblo a Chávez. Era un amor correspondido, y yo creo que Chávez era genuino en su deseo de repartir y de reivindicar a un pueblo olvidado, oprimido en una mayoría; pero, perdón, los historiadores y los liberales somos a veces aguafiestas profesionales. Yo sí veía el despilfarro, la corrupción, la irresponsabilidad, el autoritarismo, que estaban minando esa sociedad, de lo que nadie se dio cuenta porque había un tsunami de dólares. ¿Pero saben lo que más me dolía? Lo que más me dolía era la prédica de la discordia, de la descalificación y de la calumnia desde el poder. Esto que hemos visto en las redes sociales en México es un juego de niños frente a lo que puede ser un líder ungido por la enorme mayoría que sí, a veces habla del amor y la paz, pero el punto central, el mensaje de fondo es: está el pueblo bueno y los malos. El libreto está marcado, y es la polarización, la división, la sociedad desgarrada. Eso de verdad me preocupa.

T.P.V. No todo dictador es populista. No solo es un problema del poder que divide entre las élites y el pueblo, sino que el populismo para mantener su estructura de poder necesita que eso se exacerbe continuamente.

E.K. Quiero traer a cuento otro líder latinoamericano que es Lula. Se dice: ¿Por qué nos asusta López Obrador si Lula era populista también? Yo creo que no era populista y les voy a explicar por qué. Decía José Sarney, expresidente de Brasil, que Lula sabía el valor de un 3%. ¿Por qué? Lula había sido líder sindical. Cualquiera que haya lidiado con un sindicato sabe que los sindicatos negocian. Con un redentor no hay negociación. Chávez no sabía el valor del 3% ni Trump, a pesar de su libro The Art of the Deal lo sabe. Los líderes populistas no saben el valor de un 3%.

México 14 mayo 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/05/13/mexico/1526232876_577576.html

 16 min


Tatiana Peralta Quirós

La tecnología está transformando el transporte a una velocidad y una escala difíciles de asimilar. Los sistemas de transporte del mañana estarán conectados y basados en datos, serán eléctricos y altamente automatizados y los servicios serán compartidos y a pedido. Las ideas avanzan velozmente desde el concepto, la investigación y diseño, y el banco de pruebas, hasta su adopción inicial y, finalmente, su aceptación masiva. Y, según las proyecciones, el ritmo de innovación continuará acelerándose.

Se prevé que los vehículos autónomos constituirán alrededor del 25 % del mercado mundial en 2040. (i) En Dubái, ya se están probando los taxis aéreos. (i) Para 2020, los drones de carga (i) serán más económicos que las motocicletas para el reparto de pedidos. Para 2021 están previstos tres sistemas Hyperloop. (i) Los trenes de levitación magnética (i) ya operan en Japón, Corea del Sur y China, y se están construyendo o se planifica usarlos en Europa, Asia, Australia y Estados Unidos. Gracias a la utilización de la tecnología de cadena de bloques (i) para racionalizar los procedimientos de embarque de exportaciones, se han reducido los tiempos de procesamiento y gestión de los documentos básicos, lo que ha aumentado la eficiencia y la fiabilidad.

¿A qué se debe esta súbita ola de innovación?

Son varios los factores que contribuyen a esta oleada de disrupción e innovación:

La hiperconectividad digital: avances de la tecnología 3G a la 4G y ahora a la 5G, iniciativas gratuitas a través de internet, expansión del acceso a internet incluso en lugares remotos, etc.

El auge de la economía colaborativa (transporte compartido), la electrificación y la automatización.

Herramientas sofisticadas de recopilación de datos, técnicas de análisis avanzadas, aprendizaje automático, inteligencia artificial, y el internet de las cosas.

Mayores presiones para reducir la huella de carbono del transporte en vista del cambio climático.

Las tendencias socioeconómicas y geográficas, entre ellas, el alza de los sueldos y el aumento de la urbanización y de la congestión, así como el envejecimiento de la población.

La existencia de condiciones propicias en el sector: la capacidad de las empresas tecnológicas para acceder a volúmenes considerables de capital, y al conocimiento y la tecnología crea condiciones adecuadas para la innovación.

La velocidad con que se propaguen estas tecnologías dependerá de diversas variables: ¿cuánto tiempo deberá transcurrir para que estas innovaciones sean técnicamente factibles y seguras, y puedan masificarse? ¿Con qué rapidez los consumidores y entes reguladores aceptarán estos cambios y se adaptarán a ellos? En cualquier caso, puede suponerse con bastante seguridad que los cambios ocurrirán más rápidamente de lo esperado.

La tecnología disruptiva: ¿una buena o mala noticia?

En el mejor de los casos, habrá muy pocos incentivos para que las personas posean un automóvil, ya que ello pasará a segundo plano ante el concepto de la movilidad como servicio (Mobility as a Service, o MaaS). Los vehículos de servicios de transporte privado de pasajeros (ride-hailing) serán compartidos con mayor frecuencia entre varios pasajeros al mismo tiempo, y con ello surgirán sistemas de transporte semipúblico. Se aliviará la congestión del tránsito: el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) estima que los vehículos autónomos podrían reducir la demanda de vehículos particulares en un 80 %. (i) La demanda de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero podrían reducirse de manera considerable dependiendo del grado en que se adopten los vehículos autónomos y eléctricos. Los tiempos de traslado de puerta a puerta se acortarán marcadamente a medida que entren en escena nuevos modos de transporte de alta eficiencia.

En el sector de embarques y logística, la tecnología reducirá el papeleo y rebajará notablemente los costos administrativos de la tramitación de los cargamentos desde el productor hasta el importador final, que en la actualidad representan alrededor del 20 % del costo total que supone transportar un contenedor.

No obstante, estas tecnologías disruptivas también podrían agravar los problemas de transporte y de uso de la tierra existentes, y crear otros:

Al eliminar algunas de las principales limitaciones del traslado de personas, las nuevas soluciones de transporte harán disminuir el interés en construir ciudades compactas donde las personas vivan cerca de sus lugares de trabajo y de los servicios, allanando, en cambio, el camino para una expansión urbana cada vez mayor.

El auge de los vehículos compartidos y autónomos también significa que las multas de estacionamiento y por exceso de velocidad podrían desaparecer, lo cual puede no ser negativo en sí, pero privará a los Gobiernos de dos importantes fuentes de ingresos.

Los patrones de uso de la tierra cambiarán notablemente, ya que al eliminarse los desincentivos para viajar se estimulará una mayor expansión y crecimiento urbanos en los suburbios. A su vez, los Gobiernos se verán en la necesidad de construir infraestructura de transporte más inteligente para responder a las nuevas necesidades de conectividad de la población. Al mismo tiempo, los Gobiernos y las municipalidades deberán buscar nuevas fuentes de ingresos a medida que se vayan reemplazando las tradicionales, como las multas de estacionamiento y por exceso de velocidad.

La seguridad de las nuevas tecnologías —por ejemplo, de los vehículos autónomos— será motivo de preocupación constante.

Al igual que cualquier otra tecnología digital, los sistemas de transporte inteligentes y conectados son vulnerables a los ataques cibernéticos y a violaciones de la privacidad.

La innovación transformará muchos sectores y mercados laborales. Para evitar impactos adversos, es fundamental que los países planifiquen con anticipación y doten a la fuerza de trabajo de las aptitudes adecuadas.

¿Cómo deberíamos responder?

Esta nueva era de tecnología disruptiva exigirá cambios drásticos en materia regulatoria y, lo que es más importante, hará necesario que las regulaciones tengan más en cuenta la acelerada evolución de los escenarios. Algunas de las formas en que podríamos responder son cada vez más evidentes:

Cuidarse de no gastar grandes cantidades de dinero en “activos inmovilizados” que podrían quedar obsoletos prematuramente.

Incorporar en los proyectos del Banco Mundial tecnologías ya disponibles y fáciles de adoptar (aplicaciones, plataformas de código abierto, drones, sistemas de transporte inteligentes).

Alentar a los países a impartir capacitación a sus habitantes sobre las tecnologías del futuro; en ese sentido, la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas adquirirá más importancia que nunca.

Elaborar el marco regulatorio para poder ir al compás del cambio.

Asegurarse de que la población de los países desarrollados y en desarrollo pueda aprovechar los beneficios de la innovación tecnológica.

Asociarse con el sector privado y con instituciones educativas para investigar, documentar y aplicar las nuevas innovaciones.

Las tecnologías disruptivas transformarán completamente la movilidad, y lo harán incluso más rápido de lo esperado. Sin duda, no podemos predecir con certeza absoluta lo que significará la innovación para el transporte. Pero sí podemos estar preparados y planificar con tiempo para garantizar que saquemos el máximo provecho de lo que depare el futuro

http://blogs.worldbank.org/voices/es/el-futuro-del-transporte-ya-esta-aq...

 5 min


Esta tarde vi llover/ vi gente correr/ y no estabas tú/ La otra noche vi brillar/ un lucero azul/ y no estabas tú/ La otra tarde vi que un ave enamorada/ daba besos a su amor, ilusionada/ y no estabas tú/ El otoño vi llegar/ al mar oí cantar/ y no estabas tú/ Yo no sé cuanto me quieres/ si me engañas/ o me extrañas/ sólo sé que vi llover/ vi gente correr/ y no estabas tú.

Intérprete: Armando Manzanero. Autor: Armando Manzanero

Nos encontramos con un canto de amor a la ausencia.

La ausencia: uno de los temas más recurrentes de los boleros, afirmación que no deja de tener cierta implicación metafísica. Porque convengamos que la ausencia, al ser ausencia, no debería existir. La ausencia sólo puede existir si se hace presente, pero ¿cómo puede hacerse presente la ausencia si al ser ausencia no existe? La respuesta lógica, creo yo, es: la ausencia sólo se hace presente en su ausencia pues la ausencia es un vacío de presencia. Luego, para que haya un vacío de presencia, la ausencia tiene que aparecer a través de algo presente. La ausencia sólo puede ser transportada a la realidad a partir de la presencia de algo que no está ausente. Por ejemplo, cuando un equipo de fútbol juega mal, habiendo faltado el astro del equipo, los periodistas dicen que ese astro “brilló por su ausencia”. Lo mismo ocurre a Armando Manzanero: su amada brilla por su ausencia bajo la lluvia, entre la gente que corre, en el ave enamorada, en el otoño que llega, en el mar que canta, etc.

El destino de los astros futbolísticos y de los grandes amores es que cuando más brillan no están. En cambio, cuando están, puede que brillen menos, porque nadie puede ver la luz en la luz. La oscuridad es la condición de la luz. La ausencia es la condición de la presencia. El vacío es la condición del amor. El bolero lo dice de modo explícito:“La otra noche vi brillar un lucero azul, y no estabas tú”.

El vacío es una forma de existencia. Para que el vacío pueda ser percibido como tal se requieren instancias no vacías que, al existir, permiten observar el vacío, del mismo modo que para observar el abismo necesitamos de la altura de una montaña. Sin altura no hay abismo, sin existencia no hay vacío. Luego, el vacío no es la nada. El vacío, al igual que su amante, la ausencia, existe. Ahora, el vacío que ha resultado de un vaciamiento, es un vacío que no muestra sólo el vacío, sino la huella del lugar vaciado. Mas todavía. Puede que no reparemos en la presencia de un objeto hasta el momento en que nos damos cuenta de que ese objeto no está más ahí. Entonces, la desaparición del objeto nos revela la existencia del objeto.

El vacío aparece como un hueco y en el caso del bolero, como un hueco abierto entre la lluvia bajo la cual la gente corre. Todas esas cosas que observa Manzanero, las observa a partir del hueco llenado por la ausencia del ser amado que, por no estar presente, permite valorar el sentido de todas las cosas que la desaparecida presencia había asociado en torno a sí, las que adquieren significado justo en el momento en que el hueco comienza a existir. Las cosas que antes habían estado asociadas a la presencia, se asocian de un modo mucho más intenso a la presencia de la ausencia, revelando el sentido de la presencia desaparecida, sentido que probablemente no fue advertido en toda su magnitud cuando la presencia se encontraba presente. El hueco se ha transformado así en un vacío significante que no es lo mismo que un significante vacío. Vale la pena hacer la precisión.

El vacío puede actuar como significante cuando el significante que ocupaba el vacío ha desaparecido. Por ejemplo, cuando alguien amado muere, todas las cosas que con ese ser estaban relacionadas, adquieren una nueva dimensión. La mesa donde cenaba, el escritorio donde escribía, la cama donde dormía, los libros que leía, etc. Todas esas cosas giran como satélites alrededor de un sol que ya no brilla más. La imagen es, por lo demás, muy realista.

En los observatorios astronómicos es posible observar estrellas que han muerto hace cientos de años y que, debido a la velocidad de la luz, seguimos viendo brillar como si estuvieran “vivas”. Cuando el sol, que es nuestra estrella significante, desaparezca, seguiremos calentándonos con sus rayos ocho minutos más, que es el tiempo que demora la luz del sol para llegar a nuestro planeta. En ese sentido el sol continuará actuando como significante central después de desaparecer. El sol será, en esos ocho minutos, un vacío significante. El vacío significante puede ser, por lo mismo, un recuerdo.

Gabriel García Márquez, en una de sus raras escapadas filosóficas, dijo una vez que “el amor sólo existe en la memoria”. La memoria en muchos casos necesita retener como significante el vacío del significante para que todo lo que estaba asociado a él mantenga su significación, pues sin esa significación, las cosas se de-significan, que es lo mismo decir que dejan de estar asociadas a un punto significante que las asociaba entre sí. De-significación, en la medida en que cada significante se significa sólo con otro significante, lleva a la disociación, la que puede ser, en muchos casos, mental.

El significante vacío, en cambio, a diferencia del vacío significante, es aquel que ha sido puesto en el hueco para que el hueco no quede vacío y pueda así actuar como si fuera un significante real. Pongamos un ejemplo: un rey en las monarquías actuales no tiene casi ninguna atribución “real”. No gobierna, no legisla, no juzga, no manda. Sin embargo, la nación monárquica necesita que el rey esté ahí, aunque no diga nunca nada, o aunque a nadie le importe lo que diga, porque a través de ese rey la nación se reconoce a sí misma no sólo en su presente sino en su tradición, en su historia, en su pasado. El rey puede que no sea una realidad, pero es una realeza, y la realeza ocupa, simbólicamente, el lugar que anteriormente correspondió a una realidad. El rey, en ese caso, actúa como significante vacío, que mientras más vacío es, más llena el espacio que debe ocupar.

En fin, el vacío no está siempre vacío. Para Armando Manzanero tampoco. Si el vacío es vaciado de su propio vacío, la lluvia, la gente que corre, los pájaros, el mar, el otoño, serán realidades disociadas de sí mismas, porque el punto que las asociaba, ya no existe. Es por eso que al despedirnos de un gran amor, el recuerdo -tan doloroso es- permite llenar, por lo menos provisoriamente, el vacío que deja la ausencia del ser amado, justo el tiempo que necesitamos para encontrar otro significante que, aunque esté vacío, permita ordenar al mundo a su alrededor.
Para escuchar a Armando Manzanero cantando "esta tarde vi llover" pulsar AQUÍ

 5 min


En el municipio Baruta del estado Miranda se vivió una crisis de agua como nunca antes en el pasado. Ya estamos acostumbrados a un plan de racionamiento que de excepcional ha pasado a ser permanente. Luego de la rotura de la tubería en la Guairita experimentamos, como sociedad, que no estamos preparados para asumir contingencias tan graves como es no tener agua por más de 18 días a través de la tubería de nuestros hogares.

La ausencia de un plan para el manejo de crisis hizo mucha falta. En tal sentido, Hidrocapital omitió su responsabilidad de proponer un servicio de emergencia ante una interrupción no programada, con lo cual pudo haber aminorado las tensiones y angustias de la población.

Pretender un “servicio de emergencia” como respuesta a la interrupción de la prestación del servicio de agua de manera no programada, es un mandato expreso de Hidrocapital, establecido en el artículo 65 literal k de la Ley Orgánica de Prestación del Servicio de Agua Potable y Saneamiento (LOPSAPS).

Es tan viable el tema del “servicio de emergencia” que Últimas Noticias, el 10 de mayo de 2018, informó sobre un servicio de emergencia para Valles del Tuy, solicitado por la Alcaldía del Municipio Simón Bolívar (Yare), ante la imposibilidad de satisfacer la demanda de agua de más de 800 mil habitantes.[1]

El Twitter y el chat telefónico fueron los canales de información institucional, pero la calidad de la información no permitió que cada comunidad o sector pudiera valorar la magnitud de las consecuencias de un tubo roto ni asumir una cultura hídrica de contingencia. ¿Cómo asumir esa cultura si no hay sensibilidad de la gravedad del problema?

El exceso de demanda para la oferta en la prestación del servicio de agua vía cisternas, además de sus costos que variaron progresivamente, empezó a ser parte del conflicto que tristemente irrumpió en la convivencia social y quebró la cohesión en muchas de las comunidades.

La incertidumbre, la ansiedad de las familias por planificar el tema de lavar la ropa para el colegio, la adecuada higiene para cocinar, la limpieza en los baños, etc…, se encontraron con la necesidad de agua y, claramente, hubo un golpe muy fuerte a la autoestima de muchos baruteños que empezaron a sentirse vulnerables y agotados de esta batalla permanente contra un Estado que atenta contra la dignidad del ser humano y se opone al desarrollo sostenible.

Un nuevo elemento se agrega al tema del agua, es la militarización de las tomas de agua en Caracas y el anuncio de un Plan de Contingencia que, como tal, supone la existencia de una crisis. El hecho de involucrar a las policías municipales en ese plan, exige sin lugar a dudas que los municipios asuman que son actores en la tarea de velar porque llegue agua a los vecinos[2].

Cuando se habla de contingencia advierte que hay una crisis y, en consecuencia, nos invita a estar preparados. Pero, también, la medida de anunciar ese plan de contingencia y militarizar las tomas de agua podría alertarnos de que así como con la alimentación, se pretende instalar una nueva expresión de control político sobre la sociedad civil aprovechándose de la necesidad, como ha sucedido con el CLAP.

Por cierto, es oportuno destacar que en el año 2016 el movimiento ciudadano Red de Organizaciones Vecinales de Baruta aprobó en una Asamblea de Ciudadanos, luego de varias mesas de trabajo con vecinos y distintas comunidades, un documento llamado “Agenda Ciudadana para enfrentar el problema del agua”[3], en cuyo contenido registró las aspiraciones de cada una de las comunidades e identificó la hoja de ruta política e institucional para lograr enfrentar la problemática del agua en el Municipio.

La Agenda propuso la aprobación de una ordenanza en materia del servicio de agua, atendiendo al mandato expreso de la Ley Orgánica de Prestación del Servicio de Agua Potable y Saneamiento (LOPSAPS) en sus artículos 11, literal f, 36, 50 y 63 literal m; además, en la Agenda se propuso evaluar la necesidad de un Plan de Contingencia Municipal, que no es otra cosa que un plan de emergencia.

La Agenda fue entregada y presentada al Concejo Municipal de Baruta en el 2016 y al alcalde de Baruta para ese momento. La sociedad civil organizada, a través de esa hoja de ruta, propuso acciones que el sentido común y la experiencia de algunos vecinos en la materia consideraron era lo más viable, pero además, entendiendo el valor de las instituciones políticas y de las autoridades electas que con la debida legitimidad de origen, tenían y tienen la capacidad legal para debatirlas y acordar concretar algunas de ellas.

Hoy, dos años después, es una necesidad, es una urgencia que las autoridades locales, atendiendo a sus atribuciones previstas en la LOPSAPS, en particular, concretando su derecho a recibir información sobre la prestación del servicio y su potestad para ejercer la fiscalización, supervisión y control de la prestación del servicio de agua potable, puedan concretar esas funciones a través de una ordenanza o bien a través de un decreto que por la anormalidad en la prestación del servicio justifique medidas excepcionales de control y supervisión de la modalidad de contingencia de ese Plan anunciado por las autoridades nacionales.

La autonomía municipal para asumir las materias propias de la vida local y velar de manera permanente por la mejora de las condiciones de vida de los vecinos, son principios constitucionales que deben inspirar a las autoridades locales a desarrollar con la urgencia debida su rol como actor en la crisis del agua en su propio municipio, atendiendo a las normas de la LOPSAPS y en beneficio de la colectividad en general, procurando velar por la salud pública, la equidad en el tratamiento de los municipios en el Plan de Contingencia y la convivencia ciudadana.

Hoy resultaría muy oportuno que como ejercicio ciudadano y de reivindicación de las instituciones políticas locales, la crisis del agua permitiera en un Cabildo Abierto acordar una hoja de ruta para enfrentar ese problema y hasta pensar que allí mismo se aprobara un pacto de ciudad por el agua que, en términos generales, permita no sólo comprender la crisis, sino también, asumir una hoja de ruta para enfrentarla, que no quiere decir acostumbrarnos.

El derecho tiene que ser asumido como una herramienta para el orden y la convivencia, las autoridades locales deben asumir su rol de representantes políticos de una población que diariamente siente que sus condiciones de vida se van desmejorando. De lo contrario, el derecho y la representación política pierden sentido y, en consecuencia, se debilita la defensa de la democracia.

@carome31

[1] Ultimas Noticias. Llevarán a la gente agua por cisternas en los Valles del Tuy. 10 de mayo 2018. Online en: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/comunidad/llevaran-la-gente-a...

[2]Alcaldía de Caracas.- La Gran Caracas se beneficia de plan de contingencia de abastecimiento de agua potable. 15 de mayo de 2018. Online en: http://www.caracas.gob.ve/alcaldiaDeCCS/submit-an-article/blog/noticias

[3]Agenda Ciudadana para enfrentar el problema del agua. Mesa Técnica de Agua. 2016. Online en: http://redorgbaruta.com.ve/mesa-tecnica-de-agua/

PolitiKa UCAB

Mayo 17, 2018

https://politikaucab.net/2018/05/17/la-crisis-del-agua-y-la-respuesta-in...

 5 min