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Opinión

Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 131

El anuncio oficial como “desmantelamiento de una célula terrorista” de la injustificable operación violenta y violadora de los derechos humanos para neutralizar a un grupo armado opuesto al régimen ocurrida al inicio de la semana ha puesto, nuevamente, en evidencia, el carácter arbitrario e impune con que actúa el gobierno acompañado del cinismo acostumbrado con la que justifica semejante barbarie.

Contrariamente a lo que pudo ser una oportunidad para demostrar que el régimen es respetuoso de los derechos humanos y de los protocolos establecido para detener a los irregulares y mostrarlos a la opinión pública nacional e internacional, con lo que mejorarían la imagen que ahora muestran, se optó por demostrar la disposición que tiene para acabar por la vía sumaria cualquier disidencia que consideren violenta o armada. El propio jefe de la revolución lo anunció con sus propias palabras “…es la respuesta que daremos a los que se opongan de manera violenta a la revolución”. A buen entendedor pocas palabras.

Para completar la tarea, el ministro del interior, justicia y paz intenta involucrar a los negociadores de la oposición en la República Dominicana, aseverando que fue de la última reunión donde se obtuvieron las pista para ubicar a los irregulares, vano intento de involucrar al grupo disidente con la MUD nacional, cuando la realidad es que esta última se ha mantenido al margen de las declaraciones y acciones que lograron efectuar los irregulares.

Pero el intento de involucrar a los negociadores originó que se suspendiera las reuniones acordadas para el 18 y 19 de los corrientes, con lo que se podría pensar que esta es una consecuencia colateral que pudiera haber buscado el gobierno a la espera que pasara la tormenta de rechazo internacional que la acción magnicida ha provocado.

También debe alertar a la oposición democrática que el régimen está dispuesto a aumentar la apuesta del uso de la violencia y de detenciones arbitrarias en las futuras manifestaciones de calle que ya se avizoran en el futuro cercano, por lo que estas convocatorias deben ser muy bien planificadas y oportunas para minimizar la represión violenta que el gobierno está dispuesto a utilizar. Esa es la naturaleza de esta revolución de amor y paz que cacarea el mandamás.

@lesterllopezo 19/01/18

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Con voz propia

Cumple 60 años este 23 de enero la acción cívica militar que derrotó tiranía del Gral Marcos Pérez Jiménez (MPJ), quien la madrugada de ese día abordó en La Carlota el avión «La Vaca Sagrada», hoy pieza del museo aeronáutico Maracay. Partió en exilio a República Dominicana, de donde siguió a EEUU que lo extraditaría. Después residió en España.

“La voz de la Iglesia -voz que tiene 20 siglos- sacudió conciencia nacional y encendió primera chispa de subversión”, reseñó Gabriel García Márquez al referir la Carta Pastoral cuya elaboración atribuyen al padre Feliciano González, futuro Obispo de Maracay, pero como Arzobispo de Caracas Monseñor Rafael Arias Blanco, ordenó leer en las Parroquias el 1ro de mayo 1957. En ella se analizaban problemas de trabajadores que según historiadores aceleró caída del régimen.

El Tcnl (Ej), Hugo Trejo, comandó insurrección del 1ro de enero 1958. Al Cptn (Ej) Luis Alberto Peña, se reconoce como unificador de castrenses conspirativos. En definitiva se sublevó Guarnición de Maracay y Aviación bombardeó Miraflores, pero dictadura frustró la asonada.

Al mes de la Pastoral partidos Unión Republicana Democrática, Comunista, Acción Democrática y Copei constituían Junta Patriótica (JP), presidida por el periodista Fabricio Ojeda, quien cubría información de Miraflores para El Nacional.

Finalizando 1957 se manifestó conspiración de FFAA, en donde veían con preocupación pérdida de prestigio con desmanes del régimen. Crisis en el propio gobierno por descomposición a raíz del plebiscito de diciembre 1957.

Sucedieron hechos que demostraban debilidad del régimen que para defenderse puso en boga cadenas de radio y tv. Y en noviembre apareció Comité Cívico-Militar, coordinado por farmaceuta Oscar Centeno Lusinchi y Tte (Av) José Luis Fernández.

Comenzando enero 1958 salieron cercanos a MPJ vetados por FFAA, Laureano Vallenilla Lanz, ministro del Interior; y Pedro Estrada, jefe de Seguridad Nacional.

El 21 se dio huelga convocada por JP. Fugado el dictador se constituyó Junta de Gobierno Provisional, sólo por militares: Contralmte. Wolfang Larrazabal (Presidente), Cnels Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate.

Los últimos 2 que abortaron revuelta del 1ro de enero, fueron obligados a renunciar y reemplazados por empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti.

Reconquistada Democracia se impone mediocridad con triste conclusión: Venezuela tiene peor gobierno de su historia (Felipe González, ex presidente español)

"Mayoría absoluta no confía en dirigentes ni partidos, instituciones con excepción de Iglesias, gobierno ni en oposición”, destaca Datincorp.

Amoral narcorrupto régimen apadrinado por FFAA que aliada con hampa, tal evidenció la operación contra Oscar Pérez, está distanciada de la reconocida en historia.

En la acción caído en combate resultó Heyker Vázquez jefe de grupo de exterminio, involucrado en docena de homicidios a quien Freddy Bernal, ministro de Agricultura Urbana, jefe de CLAP, comisario Sebin y líder de Psuv, llamó patriota y despidió. Luisa Ortega Díaz, indica que es joya revolucionaria, con 6 investigaciones en Fiscalía por homicidio y extorsión.

NM rechaza a la Iglesia “voz que cada día se escucha más”, consecuente con la lucha en rescate de la Democracia.

Ordenó a Fiscalía, Contraloría y TSJ revisar declaraciones de arzobispos en celebración de la Divina Pastora, para verificar si cayeron en delitos contemplados en Ley Contra el Odio.

“Viene un diablo con sotana a llamar a enfrentamientos, a la guerra civil y agradezco alerta de esta cochinada, porque no escuchamos a bandidos”.

Con solidaridad de jerarquía eclesiástica replica Monseñor Víctor Hugo Basabe: No tengo miedo señor NM, la cobardía no es lo mío.

Al MARGEN

Record revolucionario: Venezuela, nuevamente ocupa el primer puesto como “el país más miserable del mundo” con 573,4 puntos; calificativo que viene ostentando desde 2013.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Richard Casanova

Nadie podrá cambiar la realidad si no tiene -como mínimo y entre otras cosas- una caracterización precisa de ella y una valoración adecuada de la coyuntura. A tales fines, de pronto en la medicina encontramos un concepto que nos ayuda: "La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por anormalidades motoras, que se presentan en asociación con alteraciones en la conciencia, el afecto y el pensamiento". ¿No es una buena descripción de la situación actual? En efecto, el país pareciera en estado catatónico. El régimen ha librado una guerra sicológica con éxito -por ahora- para dividir a la sociedad democrática, sembrar desaliento, instalar la idea de que no hay más alternativa que resignarse, ponerse de rodillas o irse del país. Esa operación sicológica -más que el CNE- le ha permitido algo insólito: ganar elecciones siendo una penosa minoría y lo peor, que la gente crea que pueden seguir ganando, sin importar la tragedia que hoy sufre la población.

Una parte del país se paraliza y otra dispara hacia su propia trinchera. La mejor expresión del "éxito" oficialista es la estúpida y suicida agresión de opositores contra opositores, como si el enemigo no estuviera claramente identificado en la acera del frente. Así las cosas, nuestra realidad puede entenderse como "un síndrome neuropsiquiátrico". Superarlo es la clave para salir de la crisis y los síntomas de una franca recuperación serían: una unidad monolítica y una actitud proactiva de esa mayoría que es hoy el país democrático. La "anormalidad motora" asociada al estado catatónico del país no es sólo la parálisis del aparato productivo, el colapso en ciernes de los servicios públicos o la incapacidad del régimen para generar soluciones; hay que reconocer también nuestra inmovilidad como sociedad. El país se cae a pedazos pero cada quien atiende su propia emergencia, "nadie" reacciona, la mayoría espera que otro resuelva el problema y saque al gobierno. Lo más común es asignar la responsabilidad a "los políticos" y descalificar a quienes hoy asumen el riesgo de hacer política contra la dictadura. Tal cosa no es racional y unificar al país exige cordura. Tampoco se trata de desconocer que el liderazgo (no sólo político) ha cometido errores, tiene una cuota mayor de responsabilidad y la obligación de dar conducción al proceso. Más bien se trata de poner fin al juego de culpar al otro, bien sea al imperio, la derecha o la guerra económica; o que siendo opositor, crea que los responsables son la MUD, sus líderes o partidos, en cuyo caso -si no se ha dado cuenta- usted opina exactamente igual que Maduro y Diosdado Cabello. Obvio, en estas condiciones se dificulta movilizar al país.

En fin, estamos en un estado catatónico a juzgar también por "las alteraciones en la conciencia, el afecto y el pensamiento". Salir de esta situación nos obliga entonces a ser conscientes y asumir cada quien su propia responsabilidad como ciudadano, sin dejar de exigir a otros que cumplan la suya. Además, urge recuperar el afecto entre nosotros, seguramente lesionado por esta guerra sicológica que promueven los cultores del odio y la violencia. Es hora de pensar y actuar con sensatez. Llega el momento del desenlace final y el país debe movilizarse, salir de ésta catatonia, enfrentar al régimen con la fuerza del amor y la razón, derrotar a esta dictadura con la convicción de que somos mayoría. ¡Dios bendiga a Venezuela!

Dirigente progresista / Vicepresidente ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla

Twitter: @richcasanova

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Mayor Rafael Enrique Bastardo Mendoza, usted fue protagonista de una masacre nunca vista en la Venezuela moderna. Por ello, no puede permanecer en silencio para ocultar ese abominable hecho. El país exige que declare lo que sucedió. A usted también le conviene, no solo por el futuro de su carrera e incluso de su libertad, sino por su familia.

¿Por qué se interrumpió el diálogo entre usted y el ciudadano Oscar Pérez? El video de Pérez evidencia que él quería entregarse para proteger la vida de quienes estaban en la vivienda, entonces ¿por qué no se pudo concretar esa rendición?

¿Por qué permitió usted la presencia de paramilitares de las Tres Raíces, uno de ellos identificado como Heinker Vásquez, de amplio prontuario como asesino y alabado como “patriota revolucionario “, por Fredy Bernal?

Una hipótesis es que estos paramilitares, siguiendo órdenes de Bernal, iniciaron los disparos para impedir la rendición y proceder a la masacre. ¿Puede usted informar a la ciudadanía quiénes iniciaron los disparos?

Otra hipótesis es que Diosdado y Bernal quisieron matar dos pájaros al mismo tiempo. A Oscar y su grupo porque el totalitarismo no tolera disidencia y a los paramilitares de Las tres raíces porque era un grupo que le era difícil controlar. Usted conoce ese medio, ¿qué opina al respecto?

¿Puede usted informar por qué había tanquetas y se dispararon granadas antitanques en un operativo que no lo ameritaba?

¿Por qué se procedió a destruir la vivienda después de la masacre? ¿Acaso fue para eliminar evidencias de cómo fueron acribillados sus ocupantes?

¿Qué opina usted de la declaración de general Reverol, ministro del Interior, en la que omite mencionar la muerte de Heiker Vásquez y de Hansen Dávila, así como tampoco mencionó a otros conocidos integrantes del grupo paramilitar Las Tres Raíces que resultaron heridos? ¿Será para intentar evitar que dentro de la Fuerza Armada se critique la operación conjunta con paramilitares?

Mayor Bastardo, ¿es o no cierto que Oscar Pérez realizó dos operativos y que en ninguno de ellos hubo muertos, ni heridos? ¿Acaso no conoce usted que en el caso de los guardias apresados en el puesto de los altos mirandinos, ni Oscar, ni ninguno de sus acompañantes ofendieron, ni maltrataron a los guardias?

Mayor Bastardo, usted debe percatarse del gran desprestigio de la Guardia Nacional por la represión brutal, inclusive asesinatos, en las manifestaciones de la oposición. Lo ocurrido el día 15 es tan o incluso más grave que los sucesos anteriores, con pruebas irrefutables de la alevosía. ¿Puede informar si en este último caso participaron efectivos de ese componente o si solo estuvieron presentes efectivos de la Policía Nacional?

Mayor Bastardo, desconozco el grado de culpabilidad de usted en esta horrenda masacre y por ello lo emplazo a que declare sobre lo sucedido. Este es un claro crimen que tendrá que ser presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y quizá también en la Corte Penal Internacional. Maduro, Reverol, Bernal, el comandante de la Policía Nacional y el de la Guardia Nacional tendrán que comparecer en calidad de acusados. Usted lo hará como acusado o como testigo. De usted depende.

Lamentamos la muerte de Oscar Pérez y sus valientes compañeros asesinados. También el fallecimiento de dos efectivos policiales que cumplían con su deber.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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I.

Terminando el año pasado, en lo que podríamos llamar el cierre del noveno inning del 2017, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) promulgó, en el uso de sus cuasi infinitas atribuciones, la Ley de Inversión Extranjera Productiva, parte de un paquete propuesto por el Presidente Maduro para, por enésima vez, informarnos que así saldremos del modelo rentista y nos convertiremos en la Venezuela Potencia, según el delirio que le dejo como legado el Presidente Chávez.

Se trata de una iniciativa elaborada en absoluto sigilo y aprobada por los quinientos asambleístas que, en medio de su fastidiosa unanimidad, sólo atinaron, según tuiteó un chismoso infiltrado, a corregirle dos o tres comas al proyecto sometido a “discusión” en el marco, eso sí, de la democracia participativa y protagónica.

Para ser un gobierno revolucionario y anti imperialista, pareciera, opinan los entendidos (entre ellos algunos militantes del oficialismo), una Ley bastante condescendiente con el capital foráneo en diversos aspectos (exenciones arancelarias, desgravámenes impositivos, bonificaciones de impuestos e inmunidad contra las reformas de leyes tributarias, créditos…). Una Ley que, luego de tanta retórica patriótica, llega hasta establecer la renuncia al derecho que tiene el país de resolver las controversias sobre asuntos de interés público con sus propias leyes y tribunales. Una Ley, en fin, elaborada con el Arco Minero en mente, asumiéndola como pieza fundamental en el despliegue de una estrategia de explotación que ignora los preceptos ecológicos que, según el Plan de la Patria, debieran sustentar el modelo de desarrollo endógeno, pensado desde el socialismo bolivariano.

II.

Visto lo anterior pareciera que hoy en día el chavismo es un popurrí que da para todo. Retórica mediante, cualquier iniciativa es fundamentada como revolucionaria, por ejemplo esta ley amable, digámoslo así, con el capital extranjero en función, sobre todo, del aprovechamiento de nuestras riquezas mineras sin, reitero, ninguna aprehensión de tipo ambiental y bajo un esquema que preserva, de otro modo, la tan cuestionada lógica del rentismo.

El chavismo, no hay duda, vive una crisis existencial. Se anarquizó desde el punto de vista ideológico y político. Su inicial talante aparentemente democrático se ha ido diluyendo en un creciente autoritarismo. Su discurso sobre la realidad nacional es equivocado y en gran medida mentiroso. Y no hay que llamarse a engaño: sus dos recientes victorias electorales son apenas un espejismo, porque fueron labradas desde la maquinaria partidista y el irrespeto hacia a dignidad del votante, sin que mediara el apoyo político.

El chavismo se ha vuelto un movimiento amorfo, severamente cuarteado en su interior, cuyo único motivo de existencia es la preservación del poder, en gran parte en beneficio de quienes lo ejercen. Es muy poco lo que puede decirle al país. Poco con respecto a su actual crisis, visible en todos los ámbitos de la vida colectiva. Y aún menos respecto a un futuro que, de acuerdo a los vientos que soplan, asoma transformaciones muy aceleradas y radicales, con implicaciones muy gruesas en la vida del planeta. En suma, perdió las claves necesarias para descifrar a la sociedad venezolana en la época que corre.

Repensarse o desaparecer, tal podría ser el dilema que se dibuja con respecto a su porvenir. Es, creo, un dilema que, dadas las circunstancias, le resulta difícil encarar despachando desde Miraflores.

El Nacional, miércoles 17 de enero de 2018

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Siendo la Unidad un espacio amplio y diverso donde por tanto caben todas las diferencias, tenemos que, con la mayor sensatez, fortalecer lo que nos une para construir una alternativa que ofrezca cauce a la protesta y a la indignación de un pueblo que ya no aguanta más.

Por ello, toda nuestra inteligencia y creatividad debemos ponerlas al servicio de lo que nos une y no de lo que nos divide. La mejor calificación es aquella que se logra con argumentos y demostraciones, es decir, convenciendo sin descalificar a quien seguramente es nuestro aliado para sacar del poder a la dictadura del hambre y la corrupción de Nicolás Maduro.

No se trata solamente de una unidad electoral. Debemos estar en todos los rincones del país acompañando al pueblo en contra del aumento de los precios y la escasez de alimentos y medicinas, en el reclamo por mejores servicios básicos, en defensa de la vida, exigiendo la ayuda humanitaria, la liberación de los presos políticos, es decir, en defensa de los derechos humanos, la libertad, la democracia y la vigencia plena de la Constitución nacional.

Hay que superar el falso dilema entre negociación y calle. No hay antagonismo entre la movilización y la organización de la protesta social – que debe mantenerse a nivel nacional – y la negociación que se realiza en República Dominicana y en otras instancias, con la presión internacional, que tiene como objetivo obligar al régimen a abrir el canal humanitario, liberar los presos políticos, anular las inhabilitaciones políticas, restablecer las competencias de la Asamblea Nacional y la realización de elecciones libres y con garantías democráticas.

Debemos ser capaces de convertir el descontento, la indignación de un pueblo, en lo que hemos definido como la rebelión de los votos, organizando en cada centro de votación una gigantesca movilización que supere los obstáculos del ventajismo, la trampa y el fraude.

Las elecciones presidenciales que, de acuerdo al cronograma electoral de la Constitución, tienen que realizarse este año (previo establecimiento de las condiciones exigidas por la Unidad y la comunidad internacional) deben convertirse en una gran victoria de las fuerzas del cambio para iniciar la transición con un gobierno de unidad nacional que comience a sacar a Venezuela del abismo donde se encuentra.

Para ello es indispensable seguir sumando esfuerzos en la construcción de una amplia plataforma unitaria con la participación de partidos políticos y movimientos sociales que promueva la búsqueda de consenso o elecciones primarias para seleccionar un liderazgo con amplio respaldo nacional que impulse el plan de emergencia en lo económico y en lo social que nos permita re institucionalizar el país y superar la catástrofe que estamos padeciendo.

Ahora bien, si hemos obligado al régimen – con la mediación internacional – a sentarse a negociar, es obligatorio que sigamos dialogando entre nosotros y podamos fijar una hoja de ruta con visión estratégica compartida que incluya los grandes temas vitales para la nación, en lo cual no estamos tan “crudos” como algunos suponen, así como el plan de acción para la organización y resistencia por el cambio político urgente que reclama el país.

La Mesa de la Unidad Democrática, con el valioso apoyo de decenas de talentosos profesionales en diversas áreas, dispone de estudios y propuestas para desarrollar políticas públicas viables para enfrentar la crisis y garantizar la gobernabilidad y la gobernanza durante la transición y sentar así las bases para un proyecto de país sostenible que proporcione bienestar y progreso a todos. Un ejemplo de ello, es el valioso aporte de Leopoldo López y Gustavo Baquero contenido en el libro Venezuela Energética, publicado en diciembre pasado, para aprovechar al máximo la producción de petróleo y gas sobre la base de los principios de confianza, productividad y transparencia; lograr el aumento de la producción, la diversificación de la economía, la democratización del petróleo, el desarrollo sustentable y el equilibrio medioambiental.

Sin duda, se trata de una gran contribución al debate de los temas realmente importantes para Venezuela. Muchas de las notas y las gráficas que están allí para el debate, fueron realizadas de puño y letra de Leopoldo López desde el brutal encarcelamiento al que fue sometido en el centro de reclusión militar de Ramo Verde

Al terminar de leer el libro, sobre el cual comentaré en venideros artículos, lo que queda es un gran optimismo sobre la nación que podemos llegar a ser, a pesar de tanta oscuridad.

La prioridad para todos debe ser Venezuela. La realidad política es cada vez más complicada y requiere cada día de mayor capacidad de análisis. Con pasión, claro está, pero con mucha racionalidad para pensar bien lo que vamos a hacer. La acción política debe ir mas allá de los meros deseos. La intención debe acompañarse de la reflexión, el análisis y la defensa firme de los ideales y valores, sin apartarnos nunca de la realidad.

15 de enero de 2018

www.carlostablante.com

@TablanteOficial

carlostablanteoficial@gmail.com

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Miguel Rodríguez Torres

Nuestro país está signado por una crisis que marca con fuego la dimensión espiritual, política, económica y social de la República.

En lo espiritual tenemos una sociedad dividida, desmotivada, con miedo, desmovilizada y manipulada por el hambre y la desesperación, llena de resentimientos que la corroen y que a cada intento de romper la inercia fenoménica termina en frustración.

En lo político estamos atrapados entre quienes juegan con la miseria y los que aspiran poner las manos en el botín para disfrutar de él. Políticos que promueven la guerra y no el diálogo fructífero, que ponen los intereses de su facción o partido por encima de los intereses nacionales y del pueblo. En esa estrategia perversa, que va en varias direcciones, ninguno se reconoce ni se respeta, actitud con la que alimentan el aplastamiento espiritual y moral de la sociedad.

La economía venezolana, está entregada a un neoliberalismo desordenado y desarticulado que la dolariza engañosamente.

El pueblo debe entender que sin poner el aparato productivo a funcionar a toda máquina, eliminar el control cambiario, redimensionar al Estado y sacudir la institucionalidad para ponerla al servicio transparente de la gente no habrá manera de salir del laberinto.

Todo esto desemboca en la grave crisis social que se traduce en pobreza, pobreza espiritual, intelectual, material y la peor de todas sus formas: Pobreza de actitud, esa que hace que se vote por un candidato que no nos gusta, a cambio de dádivas. Esa actitud que entrega la libertad y la democracia a cambio de cualquier mendrugo dejado caer por los importadores de turno.

Ahora toca transitar el 2018 con un gran Desafío De Todos: romper esa realidad donde más del 80% de los venezolanos rechaza al actual gobierno, entendiendo que solo se iniciará un cambio sustantivo cuando se cambie al capitán del barco.

En los diversos escenarios electorales estudiados, solo uno se perfila como capaz de vencer y abrir los cauces a una robusta democracia participativa:

EL CONSENSO es clave, entender y hacer entender que se requiere de un candidato único, que nazca de la voluntad de todos y que necesariamente no esté afiliado a ningún partido de los tradicionales en la política venezolana. Ese candidato debe recorrer el país con apoyo de todo aquel que quiera un cambio sustancial de la realidad y organizar una maquinaria eficiente y valiente para la defensa del voto. Las primarias solo pondrían todo en bandeja de plata para que repita el actual gobierno. Por eso es el consenso, motivador, movilizador, el que puede darle jaque electoral al PSUV. Logrado el consenso debe organizarse un equipo de gobierno incluyente.

Debemos diseñar un plan que garantice la GOBERNABILIDAD, esto sin duda es lo más complejo, gobernar con las condiciones que deje el actual gobierno: 20 gobernadores, 300 alcaldes, TSJ, CNE, una espada de Damocles como la ANC y una Fuerza Armada con serias interrogantes. Superar eso requerirá de un amplio diálogo nacional de alto nivel, reconocimiento de cada actor político y de todas las instituciones que conforman el poder nacional y la disolución de una ANC que usurpa permanentemente los espacios del resto de los poderes y que no ha resuelto absolutamente nada de lo que en campaña ofreció. Además, se haría necesaria la elección de miembros del CNE que garanticen transparencia en los procesos electorales que habrá que realizar en la gran jornada de democratización. Paralelamente debemos aplicar medidas económicas que permitan recuperar la confianza y abrir nuestros mercados al mundo globalizado.

Todo esto debe ir de la mano de un gabinete de concertación nacional donde estén representados todos los sectores del país.

En este escenario PDVSA debe ser relanzada y remoralizada entendiendo que es el motor fundamental de todo plan económico que se pretenda aplicar en Venezuela y la puerta para iniciar negociaciones con socios estratégicos que en un nuevo ambiente de honestidad y confianza puedan ayudar a la refinanciación de la deuda y lograr la captación de recursos frescos necesarios para impulsar la economía nacional. La alianza estrecha y sincera con el sector agropecuario y agro industrial debe ser prioridad para producir lo que nos comemos si de verdad queremos izar la bandera de la soberanía.

La seguridad ciudadana debe ser un tema de abordaje INMEDIATO. Siendo un problema profundamente social, cada paso que demos en la solución de la crisis debe sumar a la seguridad de los ciudadanos. Debemos aplicar un plan nacional de seguridad muy amplio, desde conceptos integradores y con la asignación de los recursos necesarios. Este plan será parte del soporte para el relanzamiento de la economía.

La atención a los núcleos más duros de pobreza extrema debe ser igualmente una prioridad dado el incremento estadístico de tales espacios en los últimos tres años.

Resumir todo lo que ha de hacerse para la renovación de Venezuela resulta difícil; sin embargo, éste ejercicio nos permite reconocer que salir de la crisis se logrará a través del consenso y del compromiso con la reconciliación en torno al sueño de prosperidad, orden, justicia, seguridad y paz verdadera.

No es un imposible, ni es una complejidad que supera nuestras capacidades, el actual mal gobierno es fácilmente vencible, pero esto requiere voluntad, amor a Venezuela y una actitud correcta y propositiva de líderes valientes, capaces de dejar de lado sus aspiraciones personales para asumir el Desafío de Todos y para Todos.

La ampliación de este plan de salvación nacional continuará por ésta vía…

Punto de Corte

Agencia de Información

http://puntodecorte.com/plan-salvacion-nacional-miguel-rodriguez-torres/

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