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Opinión

¿Por qué no hay gasolina, ni gas doméstico? La respuesta está claramente señalada en el último Informe de Pdvsa correspondiente al 2016, que por fin salió publicado en su página web. el cual reconoce que la producción de petróleo sigue cayendo y que las refinerías trabajan a media máquina. A estos dos factores determinantes es necesario agregar la corrupción entre los gerentes y contratistas, y el hecho de que el régimen tiene pocos dólares para importar la diferencia entre la producción y el consumo.

Pdvsa reconoce el grave deterioro de sus refinerías al consignar en su Plan Estratégico 2016-2025 que tiene entre sus metas”Recuperar la infraestructura de las refinerías para garantizar el mercado interno”. Es decir que, si siguen en el poder, van a recuperar las plantas que destruyeron. Según este Informe, en el 2016 el Centro de Refinación de Paraguaná apenas procesó 435.000 barriles por día (b/d), mientras que su capacidad es de 971.000 b/d, o sea es que operó al 44,8% de eficiencia. La refinería de El Palito, con capacidad de 140.000 b/d, procesó solo 72.000 b/d, o sea 51,4%. La de Puerto La Cruz, con capacidad de 187.000 b/d, operó al 80,7%, procesando 151.000 b/d de crudo. En promedio el sistema de refinación nacional operó al 50,7%. Una verdadera vergüenza.

La producción total de gasolinas y naftas fue de 136.000 b/d en el Centro de Refinación de Paraguaná, 74.000 b/d en El Palito y 59.000 b/d en Puerto La Cruz, para un total de 269.000 b/d, aunque el mismo Informe proporciona una cifra de 227.000 b/d, sin discriminar entre gasolinas y naftas. El consumo solo de gasolina fue de 230.000 b/d, lo cual revela un gran déficit. La debacle se inició cuando la "revolución" decidió despedir no solo a los gerentes, subgerentes y supervisores de las refinerías, sino también a cientos de obreros especializados. Inmediatamente empezaron a ocurrir paradas no programadas y accidentes por ausencia de experticia, descuido en el mantenimiento y falta de inversión.

En estos nueve meses del 2017 las refinerías se han seguido deteriorando. Como hay pocos dólares porque las exportaciones de crudo han disminuido y las reservas de divisas del Banco Central están en un mínimo, obviamente el régimen no tiene cómo importar la gasolina necesaria y al haber poco inventario, cualquier factor externo, como los huracanes, agudizan la escasez.

En cuanto a la producción petrolera, el Informe reporta un promedio de 2.571.000 b/d, cifra que incluye condensados ( 88.000 b/d) y líquidos de gas natural (105.000 b/d). En el 2001 la producción fue de 3.267.000 b/d. Es decir que Pdvsa, produjo en el 2016 un promedio de 696.000 b/d de crudo menos que en el 2001. En su Boletín de setiembre de este año, la OPEP informó que Venezuela produjo en agosto solo 1.918.000 b/d de crudo, cifra que no incluye condensados, ni líquidos del gas natural.

Según la US Energy Information Administration, en el 2016 Venezuela le compró a Estados Unidos 27.600.000 barriles de productos refinados, de los cuales 7.481.000 fueron de gasolinas y en los primeros seis meses de este año importó 16.021.000 barriles, de ellos 3.873.000 de gasolinas.

La disminución de la producción petrolera, el deterioro de las refinerías y las ineficiencias de Pdvsa Gas Comunal explican la escasez de gas de bombona. Además, hay denuncias serias de varias personas fallecidas por inhalación o explosión de gas porque Pdvsa no le está agregando mercaptano para detectar su presencia.

En su Informe financiero de ese mismo año, Pdvsa presentó ganancias que no se corresponden con los activos que tiene. Aquí solo señalaremos que la deuda financiera era de 41.076 millones de dólares, que las deudas con los proveedores era de 19.824 millones de dólares y que la empresa gastó 17.817 millones de dólares en la compra de petróleo y productos.

El número total de trabajadores de Pdvsa en Venezuela en el 2016 era de 164.370, de los cuales 133.327 están en actividades petroleras( 110.648 propios y 22.679 contratados) y 31.043 en actividades no petroleras. Si dividimos la producción actual entre el número total de trabajadores, tenemos que cada trabajador produce solo 16,6 barriles de petróleo por día, versus 47,1 que producía en el 2001.

A pesar de estos vergonzosos resultados, Maduro dice que "tenemos una Pdvsa indestructible" y el mendaz Del Pino asevera que somos un país potencia porque "tenemos las reservas más grandes del mundo". Reservas que por escasa visión de negocio y falta de pericia se quedarán en el subsuelo.

Como (había) en botica

Bravo Canadá por sancionar a 40 rojos violadores de derechos humanos.También aplaudimos nuevas medidas de Estados Unidos en contra de funcionarios. Rechazamos la declaración de Negal Morales (AD) de que se podría reconocer la constituyente. La "comisión de la verdad" que promueve el régimen es una comisión de la mentira y ningún opositor debe participar. Lamentamos el fallecimiento de nuestro amigo Alfonso Rivas Sánchez. Sentido pésame a su esposa Mery Rivero e hijos. Tanto Alfonso , como Mery , son integrantes del equipo Coordinador de Gente del Petróleo y miembros de Unapetrol. Votemos y rechacemos la constituyente ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

26/09/17

Noticiero Digital, Runrunes y Digaloahi digital

 4 min


El economista Ricardo Hausmann compara números y afirma: el derrumbe actual de Venezuela es peor que cualquiera vivido en las Américas, desde la Gran Depresión de Estados Unidos hasta las crisis de la deuda en México o Argentina.

"El gobierno decidió matar al país de hambre para seguir sirviendo su deuda externa", afirma Hausmann, un venezolano que dirige el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Quien fuera ministro de Planificación en Venezuela durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez está lejos de ser un crítico de última hora del actual presidente Nicolás Maduro.

El propio Maduro calificó a Hausmann en noviembre como "el principal operador del bloqueo y la persecución financiera contra Venezuela" y sostuvo: "Hay que requerirlo con código rojo, hay que hacerle un juicio".

Pero Hausmann niega que exista una "guerra económica" contra Venezuela y señala que él mismo ha asesorado a gobiernos socialistas en otros países.

Usted afirma en un artículo que publicó en "Project Syndicate" que el colapso de Venezuela no tiene precedentes. ¿Es la peor crisis económica que se haya conocido en las Américas?

Definitivamente. La actual crisis económica en Venezuela es la peor crisis económica que se haya conocido en el hemisferio. Es mucho peor que la de 2002 en Argentina, que la de 1983 en Chile, la del 82 en México… Es mucho más grande que todas las previas. La única que le llega cerca es el período especial de Cuba del 89 al 93, pero, de acuerdo a las cifras oficiales, esta es un poco más grande.

Pero, por ejemplo, tenemos el caso de Haití, que es el país más pobre del hemisferio y ha sido sacudido por un terremoto y luego un huracán que lo dejaron literalmente en ruinas…

En las cifras oficiales eso no refleja una caída del PIB tan grande. Obviamente que un desastre natural que mató a 200.000 personas es una tragedia enorme.

Hay casos de guerra en otros contextos donde obviamente se paraliza la actividad económica: Liberia, Ruanda, Sudán del Sur, Irak, Libia…

Pero América Latina no tiene experiencias de crisis propiamente económica de este tipo. Y no es que todo se explica por la caída del precio del petróleo, porque hay muchos países exportadores de petróleo. Y en todos los países de la OPEP entre 2012 y 2016 el PIB creció. El único país que tiene en 2016 un PIB sustancialmente menor al del 2012 es Venezuela. De manera que esta es una crisis que se explica fundamentalmente por decisiones tomadas en Venezuela. Es una crisis hecha por el hombre.

¿Es mayor también a la Gran Depresión de Estados Unidos (1929-1933)?

En la Gran Depresión (en Estados Unidos) el ingreso per cápita cayó 28%. En Venezuela ha caído más del 50%. O sea, que esta es una crisis sustancialmente más grande que la Gran Depresión.

Pero usted ha dicho que la magnitud de esta crisis venezolana no se debe medir solo por la caída del PIB. ¿Por qué?

Porque la oferta interna de bienes en una economía no es solamente lo que se produjo en esa economía, que lo calcula el PIB, sino también lo que se importó. Y las importaciones han caído 75% al 2016 (respecto al 2012). De hecho, siguen cayendo en 2017. Es la caída más grande que yo puedo encontrar en los datos publicados por el Banco Mundial para todo el mundo. Además de una caída del PIB per cápita de 40% (respecto a 2013), la parte de importaciones es lo que está detrás del declive superior del ingreso nacional.

El salario mínimo, que en Venezuela cubre a muchísima gente, pasó de comprar 53.000 calorías al día a comprar 7.000 calorías al día. Entonces básicamente no hay forma de alimentarse con los salarios que se están pagando, no porque no hayan aumentado los salarios nominales sino porque la inflación en alimentos ha sido fenomenal.

¿Esto es lo que impacta en el día a día de la gente?

Sí, una encuesta que se hizo en noviembre de 2016 encontró que el 74% de los venezolanos habían perdido involuntariamente 8,6 kilos de peso. Quiere decir que esta situación es insostenible.

Eso se refleja no solamente por el colapso de importaciones de alimentos y medicinas. La política del gobierno llevó del 2007 al 2015 a una caída de la producción agrícola venezolana del 33%. En 2016 y 2017 esa caída siguió. Después de la expropiación de 3,4 millones de hectáreas y de empresas que prestaban servicios al sector agrícola, no hay semillas, fertilizantes, agroquímicos, tractores…

Toda esta mezcla de políticas erradas ha llevado a quitarle a la sociedad la capacidad de organizarse a sí misma para suplir las necesidades. El Estado ha intervenido en todos los espacios de libertad económica, para quitar los incentivos para que la gente produzca. Es la mecánica que está detrás del colapso de la producción y del nivel de vida.

El presidente Maduro rechaza que esta situación sea atribuible al gobierno. Señala que hubo una caída de los precios del petróleo y una "guerra económica" contra Venezuela. Y por ejemplo en marzo dijo que el país tenía la sexta economía latinoamericana, que el consumo privado se duplicó en los últimos 15 años y la inversión aumentó 72%. ¿Cómo recibe usted esto?

Igual que como recibo los ocho millones de votos que supuestamente sacaron el domingo pasado. Esto es la postverdad, son cifras ficticias. Lo que sí sabemos es que cuando nacionalizaron la empresa de acero y la pusieron a producir 4,5 millones de toneladas, las cifras oficiales dicen que el año pasado produjo 175.000 toneladas.

Lo que sabemos es que el sector cementero colapsó. Lo que sabemos por declaraciones públicas es que la cadena de supermercados que rebautizaron como Supermercados Bicentenario colapsó. Entonces no se entiende qué tiene que ver la guerra económica con el colapso de las actividades administradas directamente por el Estado. El colapso se explica con las políticas que tomó el gobierno. De esa guerra económica, no hay ninguna evidencia: es un eslogan.

¿Pero es cierto que los mercados en determinado momento decidieron cortarle el crédito a Venezuela?

Sí, eso es cierto. Pero los mercados son millones de personas, miles de fondos, bancos. Básicamente se empezaron a preocupar porque Venezuela no tiene cómo servir esa deuda. Porque Venezuela usó el período de altos precios del petróleo para sextuplicar su deuda pública externa, que pasó de US$25.000 millones en el año 2005 a más de US$150.000 millones hoy.

Es la deuda externa pública más grande del mundo medida como porcentaje del PIB o medida como porcentaje de las exportaciones. Esta deuda representa más de seis años de exportaciones de petróleo. Es el país más endeudado del mundo y la forma como ha estado sirviendo esa deuda es recortar brutalmente las importaciones. Básicamente el gobierno decidió matar al país de hambre para seguir sirviendo su deuda externa, igual a como hizo (Nicolás) Ceausescu en Rumania al final de la década de 1980.

¿Cumplir con los compromisos asumidos por el país no puede ser visto como un acto de responsabilidad frente a los mercados y frente al mundo?

Creo que esto refleja que muchos de los oligarcas chavistas tienen muchos de estos bonos. Porque el país le hizo default a los suplidores de petróleo, a los socios petroleros, a las líneas aéreas, a las llamadas internacionales, a las empresas farmacéuticas, automotrices y que exportaban alimentos al país, a los trabajadores y a los pensionados…

Le ha hecho default a todo lo que se mueve, salvo a los bonos de Wall Street. Es lo único que ha seguido pagando. Entonces en el contexto de todos los demás defaults que ha hecho el país, el seguir pagando esa deuda refleja unas prioridades perversas. El mercado está transando pensando que viene una reestructuración, que esos bonos no se van a poder pagar en la forma en que fueron contratados, porque sería inhumano pagarlos.

Pero Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo del mundo. ¿Esto no indica también para los mercados que su potencial de recuperación es enorme?

Venezuela ha tenido conocimiento de que tiene las reservas petroleras más grandes del mundo desde hace 15 años. Y en ese periodo la producción petrolera no ha hecho sino caer: ha caído 18% desde 2012. Perdimos 400.000 barriles de producción.

De modo que en esas reservas hace falta invertir, tener un marco adecuado para poder sacarlas. Pero el gobierno decidió expropiar a las empresas que prestaban servicios, no le paga a los socios con los que había invertido, tiene demandas en el centro internacional para el arreglo de disputas de inversión (CIADI) del Banco Mundial por US$16.000 millones de expropiaciones que hizo el gobierno. En ese marco no hay ningún apetito para seguir invirtiendo en Venezuela.

¿Y por dónde ve que hay una ventana de salida para esta crisis en Venezuela?

Sencillamente, hay que restablecer la Constitución y la democracia. En el país hay una mayoría política que lograría conformar un gobierno fuerte, con mucho apoyo popular, si al pueblo se le permite elegir.

Ese gobierno lo que tendría que hacer es restablecer las libertades económicas, los mecanismos de mercado unificando el tipo de cambio y liberalizando los precios, reestructurar la deuda externa y pedir apoyo financiero internacional. Con esas medidas la economía empezaría con una fuerte recuperación.

Otra medida que hay que adoptar es la sustitución de los subsidios indirectos que hay en el país a cosas como la gasolina o la electricidad, por subsidios directos a la población, para que el programa arranque con una recuperación de los niveles de vida.

¿Subsidios por parte del Estado? Suena paradójico viniendo de un liberal como usted…

A mí me llamarán liberal en Venezuela, pero yo soy asesor del gobierno del partido socialista de Albania, del gobierno de la República Socialista de Sri Lanka, he trabajado en Vietnam y fui asesor durante seis años del gobierno de Thabo Mbeki en Sudáfrica. En Venezuela, me quieren pintar como un tipo de derecha, pero el mundo no me ha visto con ese tinte en particular.

Y me parece que los subsidios directos van a permitir una recuperación de los niveles de vida de los más pobres y una disminución sustancial de la desigualdad.

Entrevista a Ricardo Haussmann por:

Gerardo Lissardy BBC Mundo, Nueva York

http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40857909

 8 min


Si de algo ha servido el arma de la abstención ha sido para dejar plasmado el porcentaje de los no votantes sobre el total de los que tienen derecho al voto. En todo proceso electoral esta acción siempre estará presente, pero de allí a convertirla en una estrategia, incluso para oponerse a los regímenes autoritarios, más que una temeridad, pasa a ser un instrumento aliado al enemigo que pretendes golpear, sobre todo si ella implica la no presencia del actor político que la promueve. La no participación en esos procesos deja el espacio libre al contrincante para cometer los fraudes hartos ya conocidos en la historia.

Pudiésemos agotar estas cuartillas explicando los tipos de abstención como fenómeno electoral, pero el asusto que nos mueve es la predica en factores minoritarios, pero muy activos en las redes y demás medios de comunicación, no solo abogando por la no participación electoral, sino calificando de traidores y negociantes de las luchas emprendidas recientemente a quienes han decidido participar. Los combates contra las pretensiones dictatoriales no pueden ir en línea recta y dura como una viga de acero, los mismos ameritan asumir todas las formas pacíficas y violentas que la coyuntura vaya colocando en el tablero.

En la pelea contra el fraude constituyente los grupos radicales le impusieron al resto de la MUD, la vía del “Boicot Electoral” como forma de evitar el acto fraudulento, y este llamado devino en una simple abstención pasiva, no vigilante para evitar los resultados conocidos. De esa actitud nadie ha entregado cuentas, pero si han regresado a su radicalismo infecundo, para esta vez lanzar toda su caballería, contra quienes hemos tomado la iniciativa de participar en estas elecciones regionales, donde, por cierto, se demostrará que jamás existieron los ocho millones de votos de los cuales se ufana el PSUV.

Con la imposición de la ANC el régimen de Nicolás solo ha logrado el peor aislamiento, que país alguno haya tenido, desde los tiempos del bloqueo contra su aliado gobierno cubano; de manera que promover apatía, escepticismo o desinterés por los asuntos políticos, con el manido argumento de la traición, es hacerle el juego a quienes saben que jamás volverán a ganar una elección, vigilada y auditada por una oposición, dispuesta a defender en las mesas la voluntad del elector, con el mismo ahínco demostrado en las calles de Venezuela, en los días de la resistencia activa por el derecho al voto.

En efecto nuestro principal adversario en esta nueva contienda es el gobierno con todo su poderío económico, institucional y militar, por lo que no podemos perder de vista el terrible daño que nos acecha de tomar fuerza la predica equivocada de algunos factores y líderes opositores por la abstención militante. No vamos a insistir en ejemplos de errores abstencionistas, pero incluso, hasta esta última convocatoria a la abstención en la Constituyente madurista, habrá que considerar en el futuro si fue pertinente o no tal decisión política. De todos modos, la historia ha demostrado que la democracia se defiende es con votos.

No votar es un derecho político del ciudadano y, eso nadie lo discute, pero con este gobierno la abstención es un arma de doble filo, ella puede hasta degollar la inmediata posibilidad que tenemos de salir de estos gobernadores, corruptos, ineficaces y violadores de nuestros derechos humanos. Asumamos estas elecciones como otra barricada por la libertad y por la salida de Maduro. La derrota de este gobierno este 15 de octubre ya está cantada, solo depende de si el país entero sale a votar, ese es el reto.

 2 min


Jesús Elorza G.

Los venezolanos residentes en Australia, fueron sorprendidos con el “cierre técnico” de la embajada. Todos se preguntaban sobre cuáles fueron las razones para tomar esa drástica medida. Ninguno de los funcionarios acreditados por nuestro país daba información al respecto. La incertidumbre era cada vez más creciente.

El silencio, finalmente fue superado, cuando el periódico australiano The Daily Telegraph, pone al descubierto “las razones técnicas”. Señalando, que la causa fue una escandalosa situación de impago de alquileres……. Nadie podía creerlo, una embajada que no cumple con sus compromisos contraídos.

En los detalles publicados, se pudo conocer que el propietario de la residencia donde opera la Embajada de Venezuela en Australia, cansado de intentar el cobro de deudas por alquiler de la residencia, que suma a la fecha 50.748 dólares australianos (40.712 dólares estadounidenses) bloqueó este domingo, las entradas a su propiedad ocupada por la misión venezolana.

Del interior de la residencia, salió una persona, que increpó airadamente al propietario, reclamándole que estaba violentando la soberanía de Venezuela al bloquearle con vehículos todas las entradas a la sede.

-Tengo todo el derecho de proceder de la manera como lo estoy haciendo por que han incumplido con los pagos de alquiler y no dan la cara frente a los innumerables reclamos que les he formulado, le respondió el propietario. Además, le pido que se identifique para saber con quién estoy tratando y de paso conocer su rango o posición en la embajada.

- ¿No me conoces?…. ¿No sabes quién soy Yo?

No señor, discúlpeme ¿Quién es usted? …. ¿El nuevo embajador?

- No vale, le dijo en forma arrogante, Yo soy Cesar Baena. El primer esquiador de fondo suramericano en participar de una Copa del Mundo. Ganador del Merino Muster 2009 en Nueva Zelanda. Récord Mundial Guinness de la mayor travesía con Esquís de ruedas sobre asfalto (Rollerskiing).

No es con usted, con quien quiero hablar, es con el embajador o el secretario de la embajada.

- Mira viejo, estas pelando bola. Yo soy el residente de esta casa. Tengo más de dos años viviendo aquí….soy una especie de “Honorary Diplomat”

¿What?...I do not understand.

- Que vaina con este viejo, soy un agregado a la embajada, designado directamente por el camarada Nicolás, en mi condición de deportista mundial…..único en el caso venezolano de haber participado en diversas competencias mundiales de ski……así que, vamos a ponerle un parao a esta vaina y me vas moviendo esos camiones o te caigo a coñazos.

Páguenme primero, respondió el propietario.

- Y sin mediar palabras, el inquilino de la embajada le cayó a golpes.

Al intervenir la Policía Federal Australiana, levantó cargos por agresión contra Cesar Baena el esquiador, por golpear al propietario de 74 años en el tranquilo suburbio de Canberra de O’Malley.

En el informe policial, se describe al agresor de la siguiente manera:

Baena, de 30 años, fue el único venezolano seleccionado como voluntario para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde fue asignado al ecuestre. Entonces tenía apenas 18 años y ya reclamaba atención mediática hacia su logro personal.

Luego afirmaría que esa experiencia le permitió descubrir su “gran pasión”, el esquí, un deporte que había practicado su padre en alguna oportunidad. Un año después de Atenas participó en un programa de intercambio en Colonia, Alemania, en casa de una familia que practicaba esquí, y en 2006 comenzaba la ruta hacia su sueño, como voluntario del Centro de Prensa de los Juegos de Invierno de Turín 2006, De cara a los Juegos Olímpicos de Invierno Vancouver 2010, afirmó tener asegurado un wild card, pero la invitación nunca llegó, Luego intentó colearse en los juegos de Sochi 2014, pero se quedó con los crespos hechos al serle negados los recursos por la inexistencia de una federación nacional que avalara su participación

A partir de ese momento, se autonombró presidente, delegado y entrenador de la Federación Venezolana de Deportes de Invierno y estableció su “Modus Operandi” para la búsqueda de recursos económicos o patrocinios comerciales que financiaran su gestión personal. Así, logró una beca de Solidaridad Olímpica otorgada por el Comité Olímpico Venezolano y aprobada por el Internacional (COI), que consistía en 1500 dólares mensuales.

La búsqueda de divisas, lo llevó a “Entrenar” grupos fantasmas para exigir más recursos económicos. Uno de ellos, el tristemente recordado Adrián Solano, que en el Mundial de esquí nórdico, celebrado en la ciudad de Lahti en Finlandia, declaró a los medios que ¡¡¡No conocía la nieve!!!!....y su patética actuación fue el hazmerreír en el mundo entero.

Baena, aseguró, su dirigencia deportiva como presidente, delegado y entrenador de una federación fantasma, y consolidó su autocrática actuación cuando el 29 de agosto de 2013, el presidente Maduro le confirió la orden Francisco de Miranda por su hito, y en esa oportunidad ¡¡¡lo invitó a difundir su deporte en Venezuela!!!!

El juez de la causa, al leer ese prontuario, se limitó a decir, que el acusado no representa a un “Honorary Diplomat” sino a un “Plugged in Diplomat” …..O sea un Diplomático Enchufao.

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Como arma de retaliación política ante hechos de pretendida intolerancia, reclamos o crítica, el gobierno ha sacado a relucir un “proyecto de ley constitucional para la promoción y garantía de la convivencia pacífica”.

Sin duda, un valor fundamental que debe restablecerse en Venezuela, hoy dividida como nunca en dos bandos calificados como de buenos y malos, patriotas y traidores, escuálidos y revolucionarios, burgueses y “pueblo”, es la prédica y la práctica de una auténtica tolerancia que nos reúna como hermanos, a pesar de las diferencias, como ocurrió en una época que ya nos parece muy lejana, perdida en el tiempo y en el espacio.

Desde el poder, en estos últimos veinte años, se ha fomentado la violencia bajo la fórmula más perversa de la retórica del amor, en el contexto irreconciliable de una revolución “pacífica, pero armada” y la afirmación rotunda de que lo que no se obtiene con votos se puede lograr con las armas.

Pero, además, de las palabras y discursos se ha pasado a los hechos y se ha recurrido una vez más al fetiche legalista como efectiva amenaza contra la libertad de los disidentes, recurriendo a viejas normas penales ya cuestionadas por su amplitud, como la que consagra el tipo delictivo de la instigación al odio, inaplicable a los líderes oficialistas que hacen uso de la libertad de expresión cuando pronuncian sus discursos incendiarios y aprobándose en 2005 una retrógrada reforma del Código Penal que, entre otras cosas, repotenció los delitos de desacato o de ofensas a los altos funcionarios públicos, incrementó las penas para la difamación e injurias, incluyó la sanción expresa por los “cacerolazos” y, como trofeo reformista, aprobó el “terrorismo mediático” para castigar con prisión de dos a cinco años a “todo individuo que por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo, telefónico, correos electrónicos o escritos publicitarios cause pánico en la colectividad o lo mantenga en zozobra” (art. 296-A).

Ahora, la propuesta de “ley contra el odio, la intolerancia y la violencia”, se ha planteado castigar con pena de prisión de 10 a 15 años a “quien públicamente fomente, promueva o incite al odio, la discriminación o la violencia contra una persona, en razón de su pertenencia a determinado grupo racial, religioso, político o cualquier otra naturaleza, basada en motivos discriminatorios”.

Con esta norma, viciada en su origen y de manifiesta e inconstitucional apertura típica que permitiría sancionar cualquier expresión considerada ofensiva contra los representantes del régimen, se castigará “hablar mal de un funcionario”, criticar sus actuaciones o reprochar sus acciones, permitiendo o considerando peligrosa cualquier manifestación contraria a la “moral socialista”, a la cual se refiere el Código Penal de Cuba.

Sin embargo, ya en el seno de sus proponentes se ha alertado sobre la no aplicación retroactiva de la ley y, tal vez, el propio ex fiscal general Rodríguez recuerde que impugnó la reforma de 2005 por considerar que la mayoría de las “nuevas normas” eran fórmulas abiertas contra el principio de legalidad y violatorias de derechos como la libertad de expresión.

Finalmente, no puede escurrirse el bulto y evadir la responsabilidad por la siembra de odio durante tantos años, lo cual hoy nos proporciona los frutos amargos que el sentir venezolano rechaza, apelando a una ley penal que no emana del órgano legislativo ni se ajusta a las exigencias garantistas del derecho penal.

@ArteagaSanchez

aas@arteagasanchez.com

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Jesús María Casal H

La postura gubernamental de señalar públicamente que el reconocimiento por la oposición de la pretendida Asamblea Nacional Constituyente, como instancia “plenipotenciaria”, es una de sus exigencias en la nueva fase de diálogo anunciada, es un grave error. En primer lugar, porque coloca ante la opinión pública de manera unilateral un asunto que, de haber sido planteado, debía mantenerse dentro de la confidencialidad de la etapa preliminar del ensayo de negociaciones. En segundo término, y esto es lo más importante, porque compromete de entrada su viabilidad y pone el acento donde no debe estar.

En una situación de extrema polarización y pugnacidad política como la que sufre Venezuela, que se ha prolongado por varios años y que ha sido estimulada por conflictos de gran intensidad y por la invocación oficial de una ideología totalizante que niega espacios legítimos para el pensamiento contrario, comenzar por una cuestión de principio vinculada a la expresión más reciente del antagonismo y de la fractura política es una demostración de insensatez o de ausencia de voluntad para la negociación.

La confrontación en desarrollo en el país es de tal calado que no resulta posible empezar por el reconocimiento de las manifestaciones más puras o radicales de las posiciones políticas de cada parte. Solo es factible partir de un arreglo práctico en el que los contendientes, sabiendo que de momento no pueden entenderse en relación con temas de fondo de enorme trascendencia, procuran identificar áreas de interés común en las que dar pasos coordinados, con el propósito de alcanzar una Paz verdadera, como iniciativa que acaso pueda conducir en un futuro a una reconciliación más amplia.

Cronograma y garantías
Por ejemplo, hay que discutir sobre el cronograma electoral, y acerca de las correspondientes garantías electorales, pues cabe suponer que ambas partes asumen como necesarias las consultas electorales pendientes de acuerdo con la Constitución y las que deben celebrarse en el 2018. También sobre el respeto a la Asamblea Nacional, pues no hay Democracia sin Parlamento, y así en relación con otros temas. El gobierno nacional, a su vez, considerará seguramente indispensable abordar asuntos económico-financieros ligados a la imperiosa obligación de detener la destrucción de las condiciones de vida de la población que avanza aceleradamente. En cambio, pedir a la oposición que sea reconocida la denominada Asamblea Nacional Constituyente es intentar doblegarla en uno de los planteamientos centrales de su denuncia nacional e internacional sobre la profundización de la ruptura del orden constitucional y democrático ocurrida en Venezuela.

Una cosa es que dicho órgano, considerado con razón por buena parte de la nación como espurio, sea empleado por el gobierno para implementar acuerdos que deba cumplir en el marco del diálogo, lo cual puede ser asumido por la oposición como un hecho, sin que se entre en el debate sobre la legitimidad de ese órgano ni ello implique un reconocimiento, y otra muy distinta es que se quiera exigir a la oposición renunciar a principios sustantivos de su lucha para que pueda existir una negociación.

¿Confusión?
Pudiera aducirse que es contradictorio requerir respeto a la autonomía y atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional y luego decir que es inaceptable solicitar a la oposición el reconocimiento de la supuesta Constituyente. Sin embargo, no deben confundirse estas demandas. La Asamblea Nacional no quiere ser “reconocida” por el gobierno, ya que su legitimidad no es controvertida, sino tan solo pretende no ser derribada por decisiones judiciales y gubernamentales arbitrarias que le impiden ejercer sus facultades constitucionales. A lo que aspira es a que la dejen trabajar, a que el Tribunal Supremo de Justicia le permita cumplir la función que es propia del Parlamento en una democracia.

Si hay buena fe en el llamado a la reapertura del diálogo, deben abandonarse las posturas inquisitoriales, en las que el progreso de las conversaciones se sustente en la abdicación por las partes de sus posturas de principio. Si la Paz que se pregona es verdadera, ha de comprenderse que ésta no puede lograrse buscando aplastar al adversario en las ideas que inspiran su acción, sino únicamente tolerándolas y esforzándose en hallar áreas de coincidencia en pro de un bien superior. El silencio y parálisis sepulcral que hoy se observa en las calles del país, que ni siquiera es tranquilidad pública porque la delincuencia hace de las suyas sin miramientos, está muy lejos de testimoniar la Paz que el gobierno dice haber logrado con la Constituyente y ojalá no sea un anticipo del tipo de diálogo que quiere llevarse a cabo y de sus consecuencias.

jesusmariacasal@gmail.com

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Carlos Raúl Hernández

Nuestros candidatos andan en los altos hornos de la campaña contra una maquinaria poderosa y abusiva, aunque repudiada e impopular. Pero también mordidos en las piernas por el malderrabia de los resistencios y calle-calle, doble ponchados en sus aventuras de estos dos dolorosos años, pero en extremo útiles al gobierno. Debería convocarse un Rosario en Familia para pedir que paren el malentretenimiento, el descrédito abstencionista contra los que se la juegan en serio en barrios y aldeas. 2018 toca el examen final del gobierno y no luce fácil eludirlo. La comunidad internacional está orientada a que haya elección presidencial y sea limpia, a los diálogos dominicanos, y eso intensifica con la cercanía de la dead-line. Desde arranque de los 2000 en la aurora del régimen, cuando se habló de prepararse para las elecciones pautadas entonces, sonó el canto pavoso: “¿esperar?… ¡el país no aguanta más!”.

“¡La solución es ya!” (y vino el calvario: RR contra Chávez, fracaso del paro petrolero y la marchitis, payasadas del 11 de abril, plazaltamira, retiro de candidaturas 2005). A quien invocara el sentido de la realidad, lo execraban “los gerentes” que quebraron empresas, salieron a quebrar la política y siguieron en eso para desventura de sus asesorados, que si no están presos los andan buscando. De no ser por la ominosa participación de la gerencia en la política, el chavismo tal vez sería hoy un recuerdo fastidioso. La locura recomenzó en 2014 y a quienes pedían prepararse y ganar las parlamentarias de 2015, les caía de nuevo el Niágara de frases de rigor, “colaboracionistas”, “con este CNE”, “quieren legitimar…” y nociones extraídas del país de Alicia, donde las distorsiones oníricas de la mente sustituyen la realidad, la reina celebra todos los días su no cumpleaños y los caminos no van a ninguna parte.

Intervención militar democrática
Ante la propuesta de presionar en 2016 por las elecciones regionales, la respuesta de la Reina fue ¡qué gobernadores ni qué niño muerto; vamos al revocatorio!, ¡Maduro vete ya! Igual soñaron en 2017 las elecciones generales y la intervención militar democrática. Quienes recordaban que el reto era asegurar las elecciones de 2018, que detrás de la prisa se escondía un áspid y una equivocada evaluación política, eran cómplices (hay unas y unos en el congelador, los sacan cada año a meter la pata, y los vuelven a esconder). Los resistencios creían tener la máquina del tiempo para adelantar todo: bastaba la frase mágica y genial: ¡el hambre no espera! y el mundo se desplomaría. En concreto hoy vamos a 2018 en el cuadro de la negociación. Al parecer los calle-calle y la gerencia regresaron del futuro con el DeLorean hecho chatarra y el gobierno sigue hacia la fecha electoral.

No luce tan descabellada la distopía de campamentos de refugiados en la frontera. ¿Aceptarán los vecinos semejante perspectiva? ¿Podría aparecer en Venezuela el nuevo Al-Azhad-Sadam-Fidel-Kim Jon Un-Mugabe, el dictador sanguinario del Estado fallido que desafía al mundo? Quizás pero con un costo social y político tal que la sacaría del cuadro de las naciones civilizadas (del que está de salida). ¿A cambio de qué y para qué cargarían Rusia y China con la responsabilidad de una especie de Somalia en Latinoamérica, cuando dependería de ellos una intervención humanitaria de la ONU? Y no es descartable que no salga de este contexto un Al-Ashad sino otro Milosevich. Por eso es de vida o muerte seguir las conversaciones, que los candidatos asistan si la constituyente los convoca, y no se haga nada que salve al gobierno de su sino.

¡Regresa Isabel!
Resistencios y gobierno llevan 18 años de fracasos, sin el más mínimo pudor, ni siquiera una exigua capacidad de auto reflexión. Desde que comenzó la pesadilla revolucionaria, el desenfreno se hizo modo de vida. Toda revolución impone como paradigma social la falacia y la exageración, contra la democracia cuyo centro político debe ser relativamente sobrio, porque si no lo es y cae en manos de irredentos, se acaba. La tragedia ya asomaba sus fauces y las bielas del sistema traqueaban cuando en el Parlamento de los 90 se exhibían en varas las cabezas cortadas de los “corruptos” sin pruebas, y unos diputados-gladiadores, como el Podemos que amenaza la democracia en España, sin el pudor del saco, ni la hoja de parra de la corbata, paseaban sus propias barrigas exultantes por el Hemiciclo.

Sostienen que El Príncipe de Maquiavelo es realmente Isabel la Católica. Ella según sus palabras no tenía que “decir la verdad sino lo que convenía al Reino”. Churchill utilizaba el humor como navaja y en general los demócratas resaltan las buenas noticias para disimular las malas. A los políticos medios en general la cautela los enseña hablar sin decir, como satirizaba Cantinflas (“¡a ese señor yo ni lo ignoro!”). Al contrario Fidel, Pinochet, el Galáctico convirtieron la inmoderación, “el decir las verdades en la cara”, la carencia de entendimiento, la piratería, la irreverencia, el estilo zumbao y guapetón que cultivan los resistencios y los calle-calle, el extremismo mental y verbal, en el alien de este sistema político. Su imagen de culto con chaqueta de guacamaya tricolor y el librito azul en la mano mientras gritaba “verdades” -generalmente calumnias- nos marcó con yerro candente.

@CarlosRaulHer

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