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Opinión

Alirio Pérez Lo Presti

Hay una anécdota que con frecuencia se usa como explicación académica. En Francia, un grupo de fogosos revolucionarios ingenuos se presentó en la casa del Barón de Rothschild y le dijo: “-Venimos porque hemos implantado la igualdad económica y hay que repartir la riqueza”. Entonces Rothschild le dijo al grupo: “-Muy bien señores, ¿cuánto dinero tengo yo?”. “-Usted debe tener cincuenta millones de francos”, le dijeron. “-¿Y cuántos habitantes tiene Francia?”. “-Veinticinco millones de personas”, respondieron los revolucionarios. “-Entonces, como ustedes son seis, tomen dos francos por cabeza, que es lo que les corresponde a cada uno”, replicó el barón.

Es muy lamentable que esta manera de interpretar el fundamento de la riqueza de las naciones, tenga todavía resonancia en países como el nuestro: Mucho más lastimoso cuando escuchamos estas formas de pensar en gentes que ha recibido cierta formación de carácter educativo, pero se niega a aceptar la realidad.

Esa forma de asumir la relación entre los ciudadanos de nuestro país y las infinitas riquezas naturales que aquí se encuentran, tiene su punto más encumbrado en el momento en que aparece el petróleo. Desde allí se produjo una relación con el trabajo, que hasta el presente ha sido una tergiversación del sentido del mismo, en donde el regalo, la dádiva y el clientelismo se asumen como fórmulas naturales de convivencia entre nosotros, cuando en realidad son aberraciones sociales.

Esa relación con el trabajo ha tenido, para desventura de los venezolanos, un nicho en el cual se le ha dado un basamento de carácter ideológico; me refiero a quienes en nuestro continente, bajo la autodenominación de movimientos de izquierda o socialistas, manejan un discurso que busca reivindicar los derechos de los grupos sociales más pobres, que en América Latina representan la mayoría de sus habitantes. En la teoría es un discurso altisonante que se jacta de conectarse con las necesidades de los menos favorecidos, pero en la práctica es precisamente esa manera de pensar la que ha fomentado la pobreza de nuestros países.

Con la revolución cubana, el grueso de los intelectuales del continente se solidarizó con las luchas de un pueblo que buscaba derrotar al dictador Fulgencio Batista. El caso de Cuba es emblemático porque la simpatía inicial por ese proceso tuvo un carácter de encantamiento en los hombres de pensamiento de nuestra región. De ahí que el ideario marxista forma parte de la manera de entender el mundo de muchos de nuestros personajes de ideas y no hay posibilidades de que vean las cosas de otro modo. El problema de los procesos revolucionarios es que se basan en una manera de deliberar disociada de la realidad y lo que es peor, disgregada de los elementos más básicos en relación al manejo de la riqueza.

El intelectual de izquierda latinoamericano se sigue conduciendo como los revolucionarios ingenuos que se presentaron en la casa del Barón de Rothschild, y sin muchas elucubraciones apela a la lucha de clase, llegando muchos a tener una formación intelectual, que incluso es de tipo presocialista. No es casual que se invoque a ciertos héroes patrios como si fuesen hombres de pensamiento, cuando al explorar un poco sus ideas, no pasaron de ser lectores de panfletos de ideas europeas, en una Venezuela rural y desarraigada.

Esa manera de concebir el curso de las causas sociales, se encuentra completamente desapegada del ideal de progreso, llegando incluso, desde hace ya unas cuantas décadas, a despreciar palabras, porque no son compatibles con la nomenclatura del ideario de nuestra desventurada región, creando una mezcla de fórmulas, las cuales no pueden ser materializadas.

En muchos de nuestros vernáculos pensadores, muy por el contrario de lo que preconizan, se redunda en un eurocentrismo intelectual, en donde se mezclan marxismo, nacionalismo, racismo y xenofobia. Todo un contrasentido de carácter antihumanístico que no hace sino seguir generando atraso y confrontaciones estériles. La palabra “anti” se asoma como símbolo de lucha y los remedos mal hechos y las calcas de otras sociedades que no tienen que ver con nuestra realidad, se intentan imponer, a pesar de que fracasen una y otra vez en la realidad.

El perseverante discurso de la gran “izquierda” latinoamericana puede tener en muchos de sus representantes una intencionalidad sana, pero las consecuencias son profundamente enemigas del bienestar de las grandes mayorías desfavorecidas, siendo el caudillismo, el mesianismo y el populismo, las tres sombras que le acompañan.

El asunto no es repartir la riqueza, como si estuviera encerrada en un lugar, pues eso no tendría sentido ni valor; lo que hay que repartir, y es lo que muchos se niegan a aceptar, es la capacidad de producir, y para poder producir se debe trabajar. De manera honesta, no se puede trabajar menos y ganar más, pues la fórmula del éxito no puede ser jamás la exaltación del parasitismo social.

@perezlopresti

 3 min


En Venezuela ningún escenario luce aún definitivo: ni los buenos ni los malos. Las posibilidades de que distintos factores políticos o sociales aceleren un proceso de cambio, que impliquen restaurar el estado de derecho y la democracia, dependen en estos momentos de dos condiciones que son absolutamente fundamentales. La primera condición es que la movilización ciudadana y la unidad de la oposición se logren consolidar cada vez más tanto en su intensidad como en su alcance social. Tan sólo un aumento de los costos en los que incurre el gobierno por el uso de la represión para tratar de desmovilizar a la sociedad puede obligarlos (sea por presión militar o internacional) a dar concesiones que precipiten un proceso de transformación política que sea irreversible. Esto explica por qué la sociedad venezolana lucha con tanta intensidad en las calles: para los ciudadanos la resolución de la crisis actual es un asunto existencial pues representa su única garantía para poder restablecer sus derechos individuales frente a la vocación autoritaria de un gobierno que suspende elecciones, disuelve los poderes públicos y convoca inconstitucionalmente una Asamblea Nacional Constituyente sin someter la iniciativa y sus bases comiciales a un referendo.

En el marco de esta movilización ciudadana, que también incluye la represión estatal y la violencia paraestatal –que es el cuadro que mejor caracteriza al país en estos momentos–, surge un instante en el que la diferencia entre el costo de reprimir o hacer concesiones significativas, comienza a ser una disyuntiva real tanto para el gobierno como para los militares, frente al riesgo cada vez más alto de perder el poder y ser desplazados por algún tipo de alternativa. Es difícil estimar qué tan próximos estamos de este punto de inflexión, pero hay muchos indicios que sugieren que no estamos tan lejos: la intensidad y continuidad de las protestas, el espectro del descontento social, la crudeza y crueldad del uso de la violencia por parte de los entes de seguridad, el derrumbe de los elementos simbólicos de la revolución, como la estatua de Chávez en Machiques, y la indisposición que muestran algunos oficiales de bajo rango de la Guardia Nacional Bolivariana a la hora de reprimir a la población que reclama sus derechos.

La segunda condición, que está íntimamente vinculada con la primera, es la necesidad de que los conflictos internos dentro del chavismo y aquellos dentro del mundo militar, se hagan cada vez más visibles, sobre todo en torno a qué tipo de concesiones deben realizarse tanto en el frente político como en el económico para poder enfrentar el descontento social. En la medida en que aparezcan grupos muy bien definidos dentro del chavismo que piensen que aun haciendo concesiones significativas a la oposición, ellos pueden llegar a influir en las características y los tiempos de este proceso de cambio, en esa misma medida la influencia de los radicales se verá seriamente cuestionada. Por el contrario, si el chavismo percibe que no hay futuro sin el presidente Maduro, pues no hay quien los proteja, entonces difícilmente surjan estos conflictos, y el chavismo se cohesionará alrededor de su destino. Esto es lo que algunos llaman el costo de salida. Si perciben, en cambio, que estos grupos tienen cómo influir decisivamente en el proceso, inevitablemente apostarán por el mismo. Este cálculo es uno que ya deben estar haciendo no sólo algunos políticos dentro del PSUV sino también muchos actores en las esferas militares. Este es el famoso tema de las garantías. Y no es un tema menor. Es el corazón del dilema del cambio político en Venezuela.

La aparición de este tipo de fracturas tampoco es inevitable. Hasta ahora es el frente que mejor ha resguardado el gobierno tanto a nivel partidista como militar. Los radicales han logrado mantener un férreo dominio sobre todo el proceso de toma de decisiones (tanto en el plano económico y político así como en el de la seguridad). Y este grupo se ha encargado de recordar que cualquier concesión es una traición a la revolución y elevan su credibilidad al incrementar cada vez más los castigos a cualquier facción disidente y al aumentar el uso de la represión hacia la misma oposición. Este fuerte control es lo que impide asegurar que en estos momentos estemos viviendo una transición democrática (como han dicho algunos) cuando la realidad es que estamos presenciando, más bien, un proceso de formalización abiertamente autoritaria del ejercicio del poder.

Sin embargo, las diferencias dentro del chavismo, en especial alrededor de los temas relativos a la suspensión de las elecciones regionales y locales, la írrita convocatoria a la constituyente, el uso de la violencia y el dramatismo de la situación económica y social, comienzan a hacerse cada vez más palpables e irreconciliables. Las declaraciones de Luisa Ortega Díaz denunciando la violación de los derechos ciudadanos durante las protestas así como su pronunciamiento sobre la necesidad de promover un proceso de negociación política para lograr reinstitucionalizar el país; las opiniones de Isaías Rodríguez sobre la obligación de someter a un referendo la iniciativa del Ejecutivo para que sea el pueblo quien convoque directamente a una Asamblea Nacional Constituyente; y la carta de un músico del prestigio internacional de Gustavo Dudamel –una figura simbólica muy importante para el mundo chavista–, en la que condena moralmente la violencia y la falta de apertura democrática, prefiguran la profundidad de este tipo de fracturas. Estas mismas grietas también se deben estar comenzando a observar en el mundo militar.

El cruce de estas dos condiciones dibuja los escenarios futuros para el país. Algunos de estos escenarios son pesimistas pero también hay otros que son luminosos. Creo que todos son probables, unos más que otros, pero confieso que mi percepción es que esa probabilidad de ocurrencia no son significativamente muy diferentes, por lo que me parece ilógico no describirlos e incluso absurdo eliminarlos. Eso hace que el futuro sea muy incierto, lo cual explica parte de la angustia que experimentamos. Muchos piensan que nuestro futuro es binario y sin duda es imposible negarles la razón y también lo creen los jóvenes en la calle: dictadura o democracia. Otros analistas, como mi amigo Luis Vicente León, concuerdan en que los escenarios son igualmente binarios pues las alternativas se reducen sustancialmente debido a los altísimos costos de salida para el chavismo: represión o negociación. Mi impresión es que los escenarios son un poco más variados (incluso algunos vienen en modalidades diferentes) y confieso que todos son inestables (y en todos vamos a tener que comernos algunos sapos y seguramente una culebra).

En este sentido, los escenarios que voy a describir son complejos e inciertos; la sostenibilidad política de ninguno de estos mundos está plenamente garantizada. Es importante aclarar que un ejercicio de esta naturaleza siempre conlleva proyectar en el tiempo futuro una narrativa totalmente ficticia (aunque probable) de los distintos escenarios, todo ello a partir de unas variables críticas que han sido identificadas; en ningún momento los escenarios que describo aspiran predecir los eventos que van a ocurrir en el país (ese es un don del que solo gozan los videntes).

Muchos me preguntan con insistencia si realmente es posible un escenario de cambio democrático porque todos aspiramos tener otro futuro y los que están afuera desean volver a nuestro querido país. Mi respuesta siempre es la misma: el cambio democrático requiere de dos factores: movilización ciudadana y capacidad de negociación para generar acuerdos mínimos. Sin ambos instrumentos es imposible promover un proceso de democratización en Venezuela. En nuestro país, lamentablemente, a veces tendemos a contraponer la calle con los acuerdos y la negociación. Es la triste herencia de octubre pasado al no priorizar y mantener la calle (para complacer al Vaticano en una mediación inoportuna) cuando el gobierno suspendió arbitrariamente el referendo revocatorio. Sin embargo, si aceptamos la utilidad de ambos instrumentos, entonces el futuro de Venezuela es promisorio, pues estaremos abordando el mayor reto del país: su institucionalización política y económica con control ciudadano.

Estos son los escenarios:

La Negociación: Los militares retiran su apoyo al gobierno ante los altos costos de sostener la represión pero tampoco están dispuestos a aliarse con la oposición para protagonizar una insurrección. Obligan a los más radicales –con apoyo de la comunidad internacional y en especial del Vaticano, pero esta vez sin la presencia de los expresidentes Zapatero, Fernández y Torrijos– a negociar sus condiciones de salida dentro del marco de la Constitución actual. Los militares instrumentalizan la inevitabilidad de la renuncia del Presidente e imponen a un sustituto de mutuo acuerdo –que fue nombrado poco antes como vicepresidente– y que tiene como objetivo conducir un gobierno transitorio. La Constitución se mantiene intacta. Los militares fundamentan esta decisión argumentando que se hace imperativo tener un personaje que sea confiable para ambos bandos para poder hacer la “triangulación”.

Durante la negociación, la oposición se ve obligada a aceptar todo tipo de amnistías y garantías a cambio de un proceso electoral futuro que sea competitivo y transparente. El Tribunal Supremo de Justicia queda en manos del chavismo para garantizar que todos los acuerdos sean efectivamente respetados. También exigen que la Constitución sea reformada para garantizar que estos mismos acuerdos queden incorporados en la carta magna y los militares también obtienen mayores fueros y prebendas. La oposición logra restaurar las prerrogativas de la Asamblea Nacional, institucionalizan la independencia del CNE y logran reducir el periodo presidencial de seis a cinco años sin referendo revocatorio y prohíben la reelección presidencial. Se realizan elecciones regionales y locales. La comunidad internacional presiona exitosamente para que se liberen a los presos políticos y se eliminen sus inhabilitaciones pero todos los candidatos presidenciales postergan sus aspiraciones para permitir la materialización del acuerdo facilitado por la comunidad internacional y ejecutado por el presidente que “triangula”. El nuevo gabinete aborda las reformas para estabilizar la economía e implementar el plan de emergencia social con amplio apoyo multilateral. Las elecciones competitivas y abiertas se pautan en un tiempo prudencial una vez que todos los acuerdos políticos se hayan verificado y las reformas económicas se hayan implementado.

Nuevas Alianzas: Ante la intensificación de la movilización ciudadana y el recrudecimiento de la represión y el intento del Presidente Maduro de insistir con la convocatoria del proceso Constituyente, unos diputados moderados del chavismo deciden rebelarse en la Asamblea Nacional. Un grupo de ocho legisladores del PSUV amenaza al ala más radical con votar conjuntamente con la bancada opositora si Maduro no es obligado a renunciar y sustituido por un nuevo líder del partido. Aquí se abren dos modalidades de cambio: acuerdos dentro del chavismo o acuerdos con la oposición.

En el primer tipo de acuerdos, el chavismo se renueva y los radicales ceden ante la amenaza de los moderados; el chavismo se aglutina nuevamente alrededor de un nuevo líder y deciden abordar la crisis económica con apoyo de los organismos internacionales y los chinos. El nuevo Presidente no negocia con la oposición pero acepta hacer algunas concesiones parciales como liberar a los presos políticos y fijar un cronograma electoral para comicios regionales, locales y de Presidente que favorezca al chavismo, es decir, que les compre suficiente tiempo. Sin embargo, las inhabilitaciones se mantienen. La revolución continúa. El nuevo Presidente mejora sus niveles de aceptación y la elección se hace mucho más pareja pero no es perfectamente competitiva.

En la segunda modalidad de este mismo escenario, la Asamblea Nacional, ahora con una renovada mayoría calificada de las dos terceras partes, gracias a la alianza entre la disidencia chavista y la oposición, y con el apoyo internacional e incluso con la anuencia de los militares, logra cambiar la composición del TSJ y del CNE. También logra remover al Presidente y su vicepresidente. Un nuevo gobierno transitorio es escogido por la misma AN para cubrir el resto del periodo presidencial y reconocido por la comunidad internacional y las fuerzas armadas. Los presos políticos son liberados. La comunidad internacional respalda todas las decisiones del gobierno de amplia base y provee financiamiento para el programa de estabilización y emergencia social. Se mantiene la actual Constitución aunque se prohíbe la reelección presidencial. El programa de estabilización y emergencia social es respaldado por ambas fuerzas políticas, incluyendo los organismos internacionales y también los chinos.

La Imposición: En este escenario el gobierno logra doblegar las protestas a través de un uso desmedido de la represión que es tolerado por las fuerzas militares. La sociedad se desmoviliza gradualmente y las protestas se terminan concentrando tan solo en unos pequeños focos en la ciudad capital. La Rebelión de Abril es virtualmente derrotada. El presidente Maduro avanza con la convocatoria a la Constituyente sin ningún tipo de referendo previo –a pesar de la crítica internacional y de la decisión de la oposición de no participar en ella–, lo que le permite suspender formalmente cualquier tipo de elección y utiliza mecanismos corporativistas para unificar de facto al chavismo alrededor de su figura presidencial. Venezuela materializa su salida de la OEA y Mercosur. La crisis económica se profundiza y el estado comunal se consolida.

El Colapso: El gobierno de Maduro logra desmovilizar la Rebelión de Abril gracias a la incondicionalidad de los militares pero a un costo político interno muy alto. Los focos de protestas se mantienen. La convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente tampoco genera suficientes consensos dentro del gobierno. Todos los factores de poder coinciden en que la mejor Constitución es la de Chávez. La popularidad de Maduro se desploma y los moderados se rebelan pero tampoco pueden imponerse. El presidente Maduro logra sostenerse pero mucho más debilitado. Tampoco hay elecciones (el chavismo promete de forma poco creíble alguna elección presidencial en el 2019 pues el TSJ validó que el inicio del periodo fue a partir de su juramentación en abril de 2013). La represión a los partidos opositores y el uso de inhabilitaciones se intensifica. El gobierno continúa posponiendo las reformas económicas y se mantiene aferrado a los controles cambiarios y de precios. La producción petrolera acelera dramáticamente su caída ante la falta de inversión.

A mediados del 2018, a pesar de su voluntad de mantener los pagos de deuda, el gobierno hace default debido a su incapacidad para mantener los desembolsos frente a la caída de la producción petrolera y debido al tamaño de los compromisos financieros. El país descubre que lo que resta de las reservas internacionales en oro no son tan líquidas pues ya han sido pignoradas. La emergencia social se intensifica. La inflación se acelera. El país se anarquiza. La emigración aumenta y la violencia organizada toma pleno control de las calles. El país termina de colapsar.

Transición sin Transacción: La sociedad intensifica su movilización y amplía la conexión con diversos sectores sociales en todo el territorio nacional. Los militares encuentran que el costo de sostener la represión es demasiado alto y le solicitan al presidente Maduro que negocie algunas concesiones sustanciales con la oposición. El chavismo se mantiene unido alrededor de los más radicales –los moderados chavistas han sido silenciados– y deciden que no van a negociar otorgando condiciones previas y amenazan con ampliar aún más el despliegue de las milicias y los colectivos. Los militares se rebelan ante la incapacidad del chavismo de otorgar algunas concesiones sustantivas y optan por aliarse con la oposición para darle la estocada final al gobierno. Triunfa la Rebelión de Abril y se convoca a elecciones generales. Es la transición sin transacción. El nuevo gobierno afronta algunas reformas estructurales en la economía, a través de un programa de estabilización con el apoyo de diversas organizaciones multilaterales, pero con ciertas dificultades ante lo convulsionado del ambiente político, pues una parte del chavismo ahora está en la resistencia y denuncia que ha sido víctima de un golpe de Estado. Los partidos políticos pactan una reforma constitucional. Los colectivos inician una nueva ola de violencia.

***

Me gustaría culminar con algunas conclusiones que deben ser resaltadas. En todos los escenarios los militares son actores fundamentales, incluso en aquellos en los que las nuevas alianzas o la negociación, el asunto parece una transacción estrictamente política. Otra conclusión que surge del ejercicio, es que muchos expertos internacionales y nacionales enfatizan la importancia que juegan los moderados de ambos bandos para garantizar un cambio democrático. Mi impresión es que esta enseñanza para el caso venezolano es mucho más compleja y debe ser precisada: lo importante es que la oposición se mantenga unida más allá de la distinción entre moderados y radicales. El cambio democrático es virtualmente imposible sin unidad. Más bien, lo fundamental es que los moderados surjan del lado del chavismo y jueguen un papel preponderante en la resolución de la crisis, especialmente en una ruta que involucre un papel protagónico que puede llegar a tener la Asamblea Nacional con el apoyo de la comunidad internacional.

Si la oposición luce dividida entre distintas etiquetas, entonces los incentivos para los chavistas disidentes de transar con la bancada opositora se van a ver seriamente afectada por una simple razón, que es que su amenaza frente a los radicales del gobierno se vuelve muy poco creíble y por lo tanto muy poco efectiva. Finalmente, los militares siempre van a preferir una salida de la coyuntura actual a través de una negociación o un acuerdo entre chavistas o incluso un acuerdo en la Asamblea Nacional –por eso el afán del gobierno de insistir con la constituyente porque es la mejor manera de frenar cualquiera de estas otras alternativas (salvo la negociación)–. De modo que si los militares irrumpen en la escena política venezolana, no será porque fueron convencidos por la oposición, lo cual me luce muy poco factible, sino porque los radicales chavistas ante la presión de calle y su ceguera política optaron por no negociar de una forma sincera, es decir, aceptando algunas condiciones previas como liberar a los presos políticos y abrir el canal humanitario. Es evidente que los dilemas del país son complejísimos, pero también es cierto que tampoco son irresolubles, pues no hay una sola hoja de ruta sino varias.

http://prodavinci.com/blogs/los-cuatro-escenarios-politicos-en-venezuela...

 14 min


Conversando con unos amigos, señalaba que era una sorpresa alentadora observar cómo jóvenes, que no habían nacido al comienzo de la etapa oscura que vivimos y que comenzó cuando sacaron a Carlos Andrés Pérez II, en 1993, pueden tener una cultura profundamente pacífica, democrática, pluralista, respetuosa de la propiedad privada y de los derechos ajenos; ser educados, trabajadores, igualitarios, generosos, libertarios y dispuestos a participar. Todo ello a pesar de la propaganda y de la gestión contraria a esos principios.

Esto significa que la mayoría de nuestras instituciones y de sus líderes han sabido educar a esos jóvenes para una sociedad moderna, muy lejos del autoritarismo y clientelismo que se observa en nuestra sociedad. Nada más elocuente de esta dualidad que vivimos que un acertado mensaje que nos envió mi amigo Jorge Nevett a través del Whatsapp y a quien cito a continuación:

“De los argumentos que más desmotivan cuando se habla de la reconstrucción del país, es que somos una sociedad que perdió sus valores…, que estos… años nos convirtieron en un país lleno de gente mala, corrupta y conformista; que arreglar eso es lo que más tiempo y esfuerzo nos va a costar... …que seremos generaciones perdidas. Y yo les respondo –dice Jorge–: Somos el país que, cuando tu abuelo necesita una medicina, un desconocido en otra ciudad te la consigue por Twitter, donde los médicos donan su tiempo para trabajar gratis en hospitales públicos, donde los profesores trabajan por vocación y no por sueldo, donde los vigilantes les abren las puertas a los manifestantes para que se escondan de la represión, donde las abuelas se enfrentan a los Guardias Nacionales para resguardar a los chamos, donde las clínicas privadas asumen el costo del tratamiento de los heridos en las marchas cuando el paciente no lo puede costear… Es verdad que estos… años sacaron lo peor en algunos, pero también sacaron lo mejor de muchos... y somos mayoría. Yo me quedo con ese país.”

@jagilyepes

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El 18 de abril de 2017, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, publica un Comunicado Oficial, en ocasión del día de la Milicia y en conmemoración del 13 de abril, cuyo contenido pone grandes dudas sobre el rol de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) como actora objetiva al servicio de la Nación o como actora efectiva al servicio de una parcialidad política.

Ese comunicado reconoce a las Milicias como una idea particular del difunto presidente y la califica como “producto de un destello de patriotismo de Hugo Chávez y parte de su visión de defensa integral de la nación”.

Así mismo, en el mismo, desarrolla toda una narrativa, nada novedosa, que plantea la existencia de enemigos de la patria que buscan la misión acabar con el gobierno.

1.- ¿Quiénes son esos "enemigos de la patria" en la visión de la FANB?

En tal sentido dice el Comunicado Oficial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana expresamente habla de la existencia de enemigos de la patria y afirma que son los mismos de siempre, los de ayer y los de hoy. Intentando valorar a quiénes califica como enemigos, se puede encontrar en el Comunicado la identificación de los siguientes actores:

El primero que no podía faltar en la narrativa de este Socialismo del Siglo XXI es el imperio norteamericano, a tal fin, señala que hay una intención de ellos con sus acólitos foráneos e internos, en no descansar en su insano propósito de subyugarnos y apoderarse de las riquezas que nos pertenecen.

Advierte la FANB que se han unido en juego perverso las potencias extranjeras, las grandes trasnacionales y la oligarquía criolla. Así mismo, no podía faltar, en la narrativa, imputar a la oligarquía criolla la traición al sueño de Bolívar y el asesinato de Zamora.

Insiste con el tema de los enemigos y alerta que ellos amenazan la paz y la estabilidad, pues, según la FANB, esos actores pretenden ejecutar una agenda criminal y cargada de odio que incluye actos terroristas, disturbios, saqueos, vandalismo y otras formas de violencia contra personas inocentes e instalaciones públicas.

Y advierte el comunicado, que esas formas de violencia, generan zozobra, anarquía y caos con el fin de derrocar al gobierno democrático, electo mediante el voto y legítimamente constituido.

Y en su relato, no podía faltar recordar el 11, 12 y 13 de abril de 2002, cuando hubo agresión contra el pueblo que reclamaba el retorno del Jefe de Estado.

El comunicado de la FANB reconoce que existen bandas violentas, pero no pierde oportunidad para responsabilizar de una forma general, a organizaciones que califica son de derecha radical, que desde el exterior, supuestamente financian esos grupos violentos y peligrosamente advierte que la intención de ello no es otra que conformar grupos extremistas en Venezuela.

2.- ¿Qué denunció la FANB en su comunicado oficial?

Luego de esa narrativa que busca argumentos para justificar la necesidad de defenderse militarmente, de acudir a los órganos de jurisdicción militar y de interpretar represión como forma natural de retomar el orden público, la FANB a través de su Ministro denunció concretamente en ese comunicado lo siguiente:

-La existencia de un Plan que con premeditación y alevosía, atenta contra los intereses de la nación, que son la libertad, la independencia, la soberanía, el desarrollo y la convivencia pacífica, entre otros.

-El intervencionismo extranjero a que han recurrido oscuros personajes, desacreditadas organizaciones multilaterales y una alianza de países con argumentos vanos, mentiras, manipulación, engaño y otros mecanismos inescrutables, que pretenden construir una imagen para arrebatar la realidad del país.

-La existencia de un libreto auspiciado y orquestado por algunos diputados de la Asamblea Nacional, que se han colocado flagrantemente de espaldas a la Constitución y movidos por intereses particulares de grupos de poder, han minado la institucionalidad del Estado y han obstruido la gestión del Poder Ejecutivo orientada a la solución de los problemas que nos afectan.

La FANB acusa que esos supuestos desestabilizadores, hablan de totalitarismo y dictadura en un país donde, según el Ministro, se garantiza el pluralismo político, las libertades democráticas y el respeto a los Derechos Humanos.

3.- ¿Qué es la FANB?

En el Comunicado Oficial, la FANB a través del Ministro de la Defensa, se declara de manera expresa como una institución castrense, aferrada al ideario bolivariano, con una posición antiimperialista, zamorista y consecuentemente anti oligarca, chavista e indefectiblemente nacionalista.

Por cierto en este tema es oportuno destacar, que la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, establece de manera expresa que la Fuerza Armada, que no la califica como “bolivariana”, no debe tener militancia política y en el cumplimiento de sus funciones debe estar al servicio de la Nación, en ningún caso de persona o parcialidad política alguna.

La Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, reformada en el 2011, eliminó de su Misión, la cooperación en la defensa del ejercicio democrático de la voluntad popular. Por lo que, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana quedó reducida al tema defensa militar de la soberanía, por lo tanto habrá que recordar que la soberanía es un concepto que no se limita al ámbito de seguridad y defensa de la nación.

4.- El mensaje de la FANB

En el comunicado el Ministro en nombre de la FANB, termina fijando posición de la siguiente manera:

-Rechaza, como era de esperarse, el injerencismo e intervencionismo en cualquiera de sus formas.

-Advierte que la FANB no aceptará, bajo ningún pretexto, que se viole el legítimo derecho a la autodeterminación nacional.

-Repudia todo tipo de manifestación violenta, y asegura que seguirán cumpliendo la tarea constitucional de cooperar con el mantenimiento del orden interno y preservación de la paz ciudadana.

El comunicado justifica la represión, argumentando que la acción del estado orientada a la restitución del orden público no puede llamarse represión.

-En la narrativa cuando habla de algunos diputados que califica de desestabilizadores, el comunicado expresa que no se entiende con qué moral pueden hablar de respeto a los derechos, quienes violaron inescrupulosamente la falsa democracia del pasado.

Esa frase resulta curiosa, pues desconoce que los diputados que hoy dan la cara y están en frente de la lucha cívica y no violenta por rescatar la democracia, cronológicamente no tienen responsabilidad en aquella democracia de 1958-1999.

Si comparamos aquella supuesta falsa democracia, con el pluralismo político, las libertades democráticas y el respeto a los Derechos Humanos, que garantiza el País, según el comunicado, creo que la Democracia de 1958-1999 se reivindica y el calificativo de “falsa” le corresponde al régimen del Socialismo del Siglo XXI.

5.- El comunicado ocupa últimos párrafos en defensa de la FANB.

En los últimos párrafos el Comunicado expresamente rechaza lo que ha calificado de vejámenes y ofensas sistemáticas contra la Fuerza Armada Nacional y sus integrantes.

Además, denuncia un plan concebido desde el exterior para golpear el honor militar y minar la moral e integridad de sus mandos orgánicos; lo cual califica como una actitud primitiva y desesperada, anclada en típicas montoneras y el viejo militarismo, que es completamente contrario a la naturaleza jurídica y filosófica, y a la auténtica conciencia patriótica.

A través del comunicado, la FANB expresa públicamente que se mantiene monolítica y leal al Presidente de manera incondicional. Y que nada les detendrá en el anhelo de consolidar la Venezuela Bolivariana.

Reconoce que existe la Constitución a la cual se apega la institución castrense, pero bajo la Autoridad del Comandante en Jefe, electo por el pueblo, y porque fue el mandato del Comandante Hugo Chávez. Expresa que la FANB admira profundamente al Presidente.

Fuente electrónica:

Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Mensaje del estado mayor superior de la FANB con motivo de celebrarse el día de la milicia bolivariana del pueblo en armas y de la revolución de abril 18 de abril de 2017. Online en: http://www.mindefensa.gob.ve/mindefensa/2017/04/18/mensaje-del-estado-ma...

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 104

Muchas han sido ya las opiniones de experimentados juristas en relación al fraude constitucional que el régimen está llevando a cabo como último acto de violación a la constitución bolivariana. Lo de último viene a colación porque es muy difícil imaginarse otro acto mayor que sea desconocer y pretender cambiar la actual con el sólo objetivo de mantenerse en el poder. El intento de desconocer y tratar de modificar “la mejor constitución del mundo que estaría vigente 100 años” a decir de su autor intelectual, el difunto eterno, demuestra el grado de desesperación de los integrantes del régimen, quienes, aunque sea por razones éticas propias, deberían ser los principales defensores del máximo legado dejado en vida por el gigante de esta revolución fallida.

Intentar este fraude es la única forma de justificar tiempo para decirle a la oposición que los referendos consultivo y aprobatorio que se deben realizar para convocar formalmente una constituyente y posteriormente aprobar la nueva constitución no permite al mejor CNE del mundo organizar ningún tipo de evento electoral para la elección de nuevos gobernadores, diputados regionales, alcaldes y concejales este año y probablemente las presidenciales del próximo. El nivel de complejidad para realizar un referéndum consultivo para convocar una asamblea constituyente y que las gane el gobierno convocante sabiendo, a todas luces, que tiene muy pocas posibilidades de ganarlo y terminar con el fraude de una vez por todas, permite suponer que ese referendo consultivo no se va a realizar el presente año.

Las rectoras del CNE deben de estar preparando un cronograma de consultas, reinscripción de todos los electores nuevamente en el CNE, pero ahora no con la huella de un dedo, sino de todas las manos, etc., etc., etc., y otros artilugios electorales cuyo resultado será que el referendo consultivo convocatorio será para el primer trimestre del próximo año, siempre para garantizar el derecho de los ciudadanos a que no les usurpen su voto.

Mientras tanto, el régimen continuará con su circo, porque pan no hay, esperando que los precios del petróleo suban a un nivel que le permita seguir repartiendo dinero y aumentando las cuentas personales de sus incondicionales. Pero esa posibilidad está muy lejos.

En consecuencia, los de la oposición democrática podemos olvidarnos de cronograma electoral alguno, a menos que situaciones sobrevenidas obliguen a una renuncia del presidente y del gobierno para instalar un gobierno de transición. Pero para que se produzca eso, con las manifestaciones de calle no son suficientes, así sea que dupliquen en cantidad las que se han realizado hasta ahora, que no es poca cosa.

La dirigencia opositora necesita crear un factor, una situación, algún tipo de presión, lo suficientemente contundente que pueda obligar al gobierno a sentarse para acordar una transición negociada, especialmente con las fuerzas militares (este es un gobierno militar) que, por obra de la historia, parece que tienen aún, la última palabra.

@lesterllopezo

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Jesús Elorza G.

Durante la primera semana del mes de mayo en 1975, la Huelga de los Entrenadores, marcó un hito en la historia deportiva no solamente nacional sino internacional porque era la primera manifestación, de ese tipo, que se daba en el sector de los trabajadores del deporte a nivel mundial.

Además, debemos destacar que la referida acción, en procura de reivindicaciones laborales contó con el apoyo solidario de las distintas organizaciones gremiales y sindicales que hacían vida en la Venezuela de ese momento, así como también la de padres, representantes, atletas y docentes de todo el territorio nacional.

Es loable mencionar en este momento la presencia de Isaac Olivera como presidente de la Federación Venezolana de Maestros, los periodistas deportivos que unidos todos en su organización gremial Colegio Nacional de Periodistas, Círculo de Periodistas Deportivos y el Sindicato de Trabajadores de la Prensa brindaron un apoyo irrestricto a la huelga de los entrenadores, así como las distintas organizaciones gremiales y sindicales de los distintos sectores laborales del país representados por la Confederación Venezolana de Trabajadores C.T.V.

El 8 de mayo quedó establecido oficialmente como el “Día del Entrenador Deportivo” en reconocimiento a la gesta que se había librado durante toda esa semana y en esa fecha alcanzó la solución a las demandas laborales requeridas por los entrenadores en ese momento.

Los logros gremiales alcanzados quedaron plasmados en el contrato colectivo denominado “Las Bases Normativas”. Las cláusulas de importancia contenidas en ese documento laboral fueron múltiples y variadas. En primer lugar, el reconocimiento del derecho a de los entrenadores a tener una contratación colectiva con el patrón Instituto Nacional de Deportes, la indexación salarial en base a los índices inflacionarios que mostrara el Banco Central de Venezuela, es decir, anualmente el salario de los trabajadores del instituto se iba a mover de acuerdo a las escalas inflacionarias señaladas por el mencionado banco, pasando esta cláusula a ser un punto de referencia obligatorio en los contratos colectivos de Venezuela.

También se contempla la clasificación del personal, en unas escalas previamente señaladas, en un Manual de Clasificación de Cargos de los Entrenadores Deportivos que se desempeñan en la Administración Pública Nacional. Este manual es un elemento de vital importancia porque le dio jerarquía a este sector laboral con una fisonomía propia dentro de la administración pública venezolana.

La seguridad social de los trabajadores se vio fortalecida con el establecimiento de los seguros HCM, el establecimiento de las cajas de ahorro con el aporte del 10% y el aporte patronal del 10%, la denominación del salario integral de los trabajadores, el establecimiento de comisiones bipartitas y tripartitas para conocer el caso de los despidos que se presentara en el Instituto Nacional de Deportes

Pero, no todo fue una ganancia para el gremio, el gobierno nacional en una clara conducta retaliativa ordenó el cierre de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos alegando que en ese centro de formación de docentes deportivos se estaban formando los guerrilleros del deporte venezolano, provocando con esa descabellada acción, el desequilibrio entre la oferta y la demanda de los entrenadores requeridos por el país. Todos los programas sustitutivos, tales como Monitores Deportivos y el Bachillerato Deportivo no pasaron de ser falsas ilusiones y de una efímera duración.

A 42 años de esa gesta gremial, los problemas laborales que dieron origen a la huelga, lejos de resolverse, se han agravado: Los entrenadores venezolanos han sido sustituidos por 10.000 “entrenadores” cubanos, la seguridad social de los trabajadores ha empeorado, los contratos colectivos están congelados desde el año 2000, no se les reconoce la homologación de las pensiones a los trabajadores jubilados, se mantiene cerrada la Escuela de Entrenadores, los seguros HCM son manejados unilateralmente por el patrón, los manuales clasificadores de cargos no son aplicados y los pasivos laborales duermen el sueño del burócrata, en la larga espera de su cancelación.

Una de las más importantes características de los dieciocho años del gobierno “Revolucionario del Siglo XXI” es, sin lugar a dudas, el elevado nivel de corrupción. Esa grave desviación de la ética pública tuvo su origen en el inmenso desorden administrativo que se impuso en dicho gobierno por expresa voluntad del presidente de la República y líder fundamental de la mal llamada Revolución Bolivariana. Desde su propio inicio, se observó que existía un marcado interés en destruir todos los elementos de control que exigen obligatoriamente las Finanzas Públicas, para de esa manera lograr comprometer a los funcionarios públicos, por encima de la lealtad normal que debe existir con un gobierno, y al mismo tiempo permitir que los dineros públicos se manejaran, sin ningún control, para poder ser utilizados con absoluta libertad por el régimen en sus objetivos políticos.

En el sector deportivo, quienes han pasado por los cargos administrativos: Ministerio del Deporte y Presidencia del Instituto Nacional de Deporte han implantado y desarrollado una política que bien podemos caracterizarla como “el saqueo de los recursos presupuestarios”. Diferentes encargados de los puestos burocráticos, han permitido en sus gestiones que los dineros del deporte hayan sido malversados o apropiados indebidamente a favor de una minoría corrupta.

Bajo sus mandatos como gerentes de gobierno permitieron, de la manera más descarada, la firma de un leonino convenio con Cuba para la traída de 10.000 “entrenadores” al país, que solo ha servido como una fuente inagotable de entrega de divisas al régimen dictatorial de los hermanos Castro, acentuándose el trato discriminatorio a los entrenadores deportivos nacionales activos, pensionados y jubilados al desconocerles su derecho a la homologación salarial y la aplicación de las normas establecidas en su contratación colectiva, dado que los cubanos son remunerados dólares y los entrenadores criollos en bolívares devaluados.

La eliminación de los procesos de licitaciones para dar paso a la asignación directa de contratos por servicios de alojamiento, alimentación, dotación de uniformes y transporte. Igualmente, vieron en la asignación de contratos para la construcción y reparación de las instalaciones deportivas una de las principales fuentes de enriquecimiento ilícito. Ejemplo de ello, entre otros, lo constituyen los Juegos Deportivos Nacionales, el Estadio Iberoamericano de Maracay, el Estadio de Softbol en Fuerte Tiuna y los Estadios construidos para la Copa América de Futbol.

Al mejor estilo de la mafia siciliana o la “Cosa Nostra”, transformaron el proceso de tramitación de divisas a Cadivi, en un mecanismo de estafa con la falsificación de expedientes y el cobro de peajes a los dirigentes deportivos para acelerar la entrega de recursos.

No podían, estos corruptos gerentes, dejar por fuera la compra de conciencias o silencios cómplices, y para ello, como unos Antonini Wilson cualesquiera implementaron los “maletinazos” cargados de dólares para tales operaciones en el marco de los eventos internacionales.

Establecieron una política de persecución y cerco presupuestario contra las federaciones deportivas, con la finalidad de silenciar cualquier intento de protesta o reclamo. Además, mantienen en el limbo la legalidad del sector deportivo federado al no entregarles las Providencias Administrativas una vez culminado sus procesos electorales. La inseguridad del deporte se profundiza cuando las autoridades niegan o no responden a la presentación de los Programas Operativos Anuales de las federaciones. Ahora, de la manera más descarada, pretenden las autoridades del IND ser electos en los cargos directivos de las Federaciones Deportivas violentando la autonomía del sector y transformándose de manera arbitraria e ilegal, en “Juez y Parte” de los procesos electorales.

Militarizaron la organización de los Juegos Universitarios, y procedieron a la asignación de sedes en base a criterios de identificación ideológica, interviniendo de manera descarada la autonomía de FEVEDES,

Los eventos deportivos internacionales, se transformaron en una mina de oro, por las divisas que emplean en su organización y posterior desarrollo, lo que motivó a las autoridades a solicitar cualquier cantidad de eventos. Mientras más grande sea mucho mejor será. No fue gratuita, la solicitud de la sede de los Juegos Panamericanos para Ciudad Bolívar o los Bolivarianos de Playa para el Estado Vargas o la Copa América de Futbol, o los Juegos Universitarios Centroamericanos…..pidan que algo queda, era la consigna.

Pero, la joya de la corona fue el manejo de los recursos del Fondo Nacional del Deporte. Allí, el corrupto gerente, procedió a eliminar las reuniones del Directorio del IND para así tener plena y absoluta libertad en la administración de los dineros del fondo. En consecuencia, los 325.143.361 millones de bolívares aportados por las empresas al Fondo, fueron dilapidados “discrecionalmente” sin que hasta el momento el ministro o quienes lo sucedieron en el cargo hayan presentado las cuentas correspondientes a los organismos contralores del Estado. Lejos de aplicar los mecanismos que garantizaran la transparencia en el manejo de los recursos del Fondo, el Ejecutivo Nacional lo transfirió a la Tesorería Nacional, dejando al deporte sin posibilidad alguna de acceder a estos recursos.

Después de ese festín de millones, al final nos conseguimos con la insólita suspensión de los Juegos Deportivos Nacionales 2015 ¡¡¡¡Por falta de recursos presupuestarios!!!!

Todo este andamiaje contó y sigue contando con la complicidad de los organismos Contralores del Estado que se han hecho la vista gorda frente a los desmanes de las corruptelas enquistadas en los organismos gubernamentales y olímpicos del sector deportivo venezolano.

A manera de conclusión, en este expediente rojo, los hechos demuestran fehacientemente la concurrencia de hechos punibles tales como: peculado de uso, estafa, extorsión, chantaje, malversación, hurto, blanqueo de capitales, compras con sobreprecio, violación a la Ley de Licitaciones, ilícitos cambiarios, convenios leoninos etc. etc., situación tipificada por el Código Penal como “El Concurso Real de Delitos”, que tiene lugar cuando el mismo agente o funcionario realiza uno o varios actos encaminados a fines distintos y ocasionan diversas infracciones, independientes las unas de las otras. Queda claro, que para la dirigencia corrupta del sector “Hacer deporte es…Hacer dinero.”

El Deporte merece dejar de ser un antro de corrupción. No solo lo merece, lo demanda. Por eso, se impone que atletas, entrenadores, dirigentes, obreros, empleados del sector, padres y representantes tomen el protagonismo de su destino. Nos toca escribir nuestra propia historia.

Pacífica y democráticamente nos incorporamos al llamado ciudadano para buscar una salida a la crisis económica, política y social en la cual estamos inmersos por la manifiesta incapacidad gubernamental. Solo con la salida de este régimen autocrático, corrupto y totalitario se podrá lograr un cambio para el país.

Hoy más que nunca tiene plena vigencia el pensamiento de Carlos Sánchez, como una expresión de compromiso social en las luchas gremiales:

El Entrenador Deportivo debe ocupar permanentemente su puesto de lucha por un deporte mejor y no doblegarse ante ningún burócrata civil o militar que pretenda usarlo con fines politiqueros o de enriquecimiento ilícito. Solo la Unidad Gremial nos hará fuertes en la búsqueda y defensa de nuestros Derechos Sociales

La historia, nos permite recordar que el pasado no está nunca terminado sino que permanece abierto y que en él reposan aún las semillas de otro presente y otro porvenir….la lucha continúa.

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

Todavía suena en los oídos de un país casi olvidado la palabra “combiótico”. Tan rara hoy, comenzamos a alejarnos del antibiótico para montarnos en el caballo de los medicamentos alternativos, cambios que recuerdan los más de 80 años de la maravillosa penicilina, tan útil en el cuerpo vivo como en el cuerpo entumecido de la política, en desuso en algunos caudillos que suelen vestirse de militares para retornar a los tiempos de las compresas.

Cuando un grupo de jóvenes aguerridos, usuarios de las boinas negras, se enfrentaba a la dictadura de Juan Vicente Gómez, un sabio llamado Alexander Fleming inventaba en la fría Londres una medicina para derrotar las bacterias causantes de infecciones, la penicilina.

Estamos ubicados en el 3 de septiembre de 1928, cuando aquella generación venezolana, aún vigente en algunos libros y consejos, dejó la vida en cárceles y montes por falta de una inyección o pastillita que contenía la fórmula mágica contra la muerte.

El olvidado “combiótico” cabalga aún en los lomos de un viejo caballo, el que muchos asimilaron y no quieren dejar ir. El caballo de Bolívar, el de Boves, el de Ledesma, el de Zamora, cualquiera de ellos es bueno para inventar revoluciones, toda vez que aún el espejo de las infecciones ideológicas refleja el atraso de algunas ideas que no han querido abordar el tren de la modernidad.

Un poco después, Alexander Fleming fue reconocido con el Premio Nobel mientras los jóvenes de aquella generación terrible eran llevados a la tumba desde las ergástulas de El Bagre. Guasina, El Obispo, el Castillo de Puerto Cabello, la Isla del Burro, de allí, de esos horrores, salieron a morirse o a alcanzar el poder muchos de los odiados por este presente agónico.

A más de ocho décadas de ese descubrimiento, seguimos necesitados de la penicilina para acabar con algunas bacterias que corrompen el organismo y hasta lo gangrenan.

Lucrativo ha sido el mundo de la ciencia, también la estructuración de herramientas ideológicas que, en nombre de la justicia, hace ver milagros a los más ingenuos, mientras los engreídos quieren desconocer la dialéctica del reloj y hasta regresan al viejo caballo de la Federación vestidos de cachacos o de camuflaje moderno, con boina roja incorporada.

¿En qué caballo nos subiremos cuando hayamos salido de esta pista de carrera al revés?

¿Será posible que el Instituto Nacional de Hipódromos puede prestarnos algunos pura sangres para alcanzar la verdadera justicia y dejar a un lado las promesas, las profecías y los desórdenes mentales de quienes se creen enviados del Altísimo?

No creemos que sea necesario suministrarle penicilina a Dios, pero sí es dable inocularle a las ideologías un poquito de naturaleza moderna para evitar que el dogmatismo acabe con el resto de la humanidad. Por ejemplo, ¿hasta cuándo los árabes y judíos se matarán los unos a los otros mientras el mundo mira impávido lo que les acontece? ¿Hasta cuándo en nombre de Alá, Mahoma, Javé y Cristo el mundo es menos mundo?

Sin ambages, más allá de la penicilina y de los restos mortales de creencias traídas por los pelos, nos queda revelar un país que tiene en sus manos un instrumento constitucional para salir de este atolladero, aunque los afectos al poder digan lo contrario a la realización de un referéndum, éste podría favorecerlos a ellos en el sentido de que les quedaría la posibilidad de hacerle oposición al gobierno que se aproxima. El mundo no se va a acabar si la imagen de Chávez o la gordura de Maduro se quedan con su partido para aspirar al futuro. A menos que crean que el caballo de Zamora recibirá primero un balazo y quedará tendido en los campos de Cojedes, pero si piensa así que cargue su botiquín de penicilina para que la infección no le corrompa las ideas de justicia social, tan necesarias así como innecesarios los métodos que ellos aplican para invocarla. Por ahí no va la cosa.

Precisemos el momento, hace años nació la cura contra las infecciones. Hace muchas décadas un hombre deshizo una manera de filosofar y pensar el mundo. Pero también ha sucedido que todo el tiempo que distamos de él ha sido para crear nuevas propuestas, alejadas de fanatismos y deslices que terminan en dictaduras, corrupción y muerte. De seguir así, la penicilina no servirá para nada. Cuidado con las infecciones.

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