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Opinión

Cuando Venezuela sufre la peor crisis de su historia, cuando nuestro pueblo padece los efectos de un sistema inhumano diseñado para esclavizar la conciencia y dominar todos los ámbitos de la sociedad, para someter a la miseria del hambre, de la violencia y de las peores condiciones de vida que han llevado a millones de compatriotas a emigrar, la Asamblea Nacional eleva su voz soberana para enfrentar el golpe de Estado y plantearle al país la ruta para restituir la democracia.

Manifiesto de La Asamblea Nacional by La Patilla on Scribd

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Con voz propia

Un 09 de abril de Semana Santa del año 1952, la violencia manifestada en la dictadura militarista del General Marcos Pérez Jiménez, en la Iglesia Santa Teresa de Caracas, causó 50 muertes y 115 heridos. Se realizaba la veneración de la imagen del Nazareno de San Pablo y los perturbadores de oficio irrumpieron con la falsa alarma de que se incendiaba el templo.

A los 65 años del mencionado suceso, los saboteadores de nuevo régimen autoritario, ahora denominados colectivos, provocan una criminal acción en el histórico templo. Irrumpieron en la citada Iglesia, donde el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Sabino oficiaba la misa, con evidentes de intenciones de agresión. Pero para el actual Presidente de la República Nicolás Maduro (NM) con el aval de los enchufados como asesores, se trata una guerra mediática.

En la crisis que padecemos y la cual preocupa al mundo entero, la política informativa que desde mediados del siglo pasado impactó continentalmente, hoy nos somete a la vergüenza. La lucha gremial, concatenada con la sindical, impuso la dignificación académica de la profesión con la creación de la primera Escuela de Periodismo (ahora de Comunicación Social), en la nuestra Universidad Central de Venezuela; la aprobación de una Ley de Colegiación complementada con la previsión social y la consagración constitucional de un derecho a la información, de reconocida novedad en el planeta.

Desde el inicio del nuevo siglo, el militarismo gobernante se trazó como meta el controlar los medios de información. Decretó la hegemonía informativa en motivación de Karl Marx y Vladimir Ilich Lenin, desempolvada por el fundador del Partido Comunista Italiano Antonio Gramsci. En el ámbito castrense el término hegemonía rememora el antiguo griego que entendía como la dirección suprema del ejército.

Una clara demostración fue divulgada en planes a desarrollar este año y presentados al Alto Mando Militar por el camarada ministro de la Defensa, General en Jefe Vladimir Padrino López (El Nacional, 16-02-17). Se destaca que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se propone incautar medios y vigilar redes sociales.

Según la reseña, se planifica “incluir el máximo uso de los medios convencionales (radios y televisión pública y privada) y no convencionales” (redes sociales) contra la virtual “guerra de cuarta generación” que padecería la “revolución socialista”. Ello implica instrucciones para que monitoreen las “incautaciones, decomisos de equipos y de medios (que hagan) la FANB o funcionarios de seguridad de Estado”.

El esbozo de la militarizada hegemonía se observa su fortalecimiento con el desequilibrio informativo, en evidente ventajismo. Además del monopolio de los medios de comunicación, el corrupto régimen abusa con los contados que hacen valer su independencia, sobre todo en radio y la televisión. A cada espacio informativo no afecto al oficialismo conceden el doble a cualquier vocero gubernamental.

Y represivo es el balance de los comunicadores sociales en el ejercicio profesional. En la cobertura de la vigente jornada de protestas, el Sindicato de Trabajadores de la Prensa acusaba en reciente comunicado unas 90 violaciones a la libertad de informar, 14 detenciones y agresiones a 106 comunicadores. ONU y CIDH manifestaron rechazo a la censura oficial y el bloqueo de espacios informativos en Venezuela, al igual que la detención, los ataques y la estigmatización de periodistas que cubren las marchas en el país.

Al MARGEN. Morrocoy conchudo. De traición a la patria acusa Hermann Escarrá: "El Tribunal Subalterno Supremo de Justicia no requiere intervención de nadie para destituir a los parlamentarios que traicionan a la patria".

jordanalberto18@yahoo.com

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Asdrúbal Aguiar

Hartado el pueblo venezolano de la podredumbre que le significa el narco-régimen de Nicolás Maduro, sin regreso mientras permanezca en el poder y sin beneficio – como lo sugiere la ONU – de diálogo: que no sea para organizar una despedida con menos violencia, ha fijado dos símbolos que dicen mucho y a profundidad. Los recordará nuestra historia, una vez como se escriba sobre este agonal momento que tiene como hito la efeméride reciente del 19 de abril de 1810.

Primero, los jóvenes – en mega marcha que supera al millón de almas – se sumergen en el Río Guaire y sus aguas servidas. Escapan de sus represores y a las balas de los paramilitares – “colectivos armados” – que los apoyan. En ellas prefieren bañarse pues la fetidez es menor que la excretada por los represores. Luego, levantan aquellos para su memoria y la de las generaciones por venir el Muro de la Vergüenza. En el fijan las fotos de quienes, comenzando con Maduro, atrincherados en el poder para la ejecución de verdaderos crímenes de lesa humanidad, señalan como sus responsables. No le arredran las amenazas de 2015 y 2017: “Prepárense para un tiempo de masacre y muerte si fracasa la revolución”, “hay que garantizar un fusil … para cada miliciano”.

En la represión intencional, generalizada y sistemática del pueblo por la narco-dictadura no media un propósito ideológico: el Socialismo del siglo XXI, que tampoco la justifica. No reprime ésta para salvar al país de algún peligro mayor que tampoco la explicaría o acaso, a la manera del nazismo – tocado por una dislocación mesiánica – porque fuese necesaria para el bienestar nacional. Delinquen Maduro y los suyos, antes bien, para lo más vil y profano.

Realizan asesinatos, practican secuestros, torturan a sus presos, hacer morir de mengua a la gente, todos a uno como sicarios del narcotráfico y el terrorismo que, todos a uno, comparten como única razón de sus presencias en la política. Y al país que no le es funcional lo declaran civilmente muerto, siendo la mayoría.

Se trata, cabe decirlo sin ambages, de una réplica al calco de la serie sobre Pablo Escobar – El Patrón del mal – que esta vez tiene a otros actores de reparto: A Maduro y sus familiares, en espera de ser condenados por tráfico de drogas; a Tareck El Aissami y el general Reverol como el teniente Cabello, ejes visibles del negocio de la muerte y perseguidos por la DEA; el comisario Bernal y el señalado Cabello, regidores del narco-paramilitarismo popular; los magistrados Maikel Moreno y Gladys Gutiérrez como la inefable juez Susana Barreiros, purificadores de los crímenes de Estado; el Defensor del Pueblo Tareck William Saab y quienes le anteceden, German Mundaraín y Gabriela Ramírez, sordos ante los asesinatos y heridos que manchan, antier, a Hugo Chávez e Isaías Rodríguez durante la Masacre de Miraflores, ayer al general Rodríguez Torres por la Masacre del Día de la Juventud y, esta vez, a todos los señalados por la represión en curso.

No exagero. La línea roja ha sido traspasada por los que están y los que faltan en el Muro de la Vergüenza.

En buena hora y como una campanada que ha de impedir errores en el camino hacia el desenlace, la Asamblea Legislativa de El Salvador, país donde gobierna el Frente Farabundo Martí, ha ordenado a sus directivos adherir a la denuncia que contra la mafia criminal de represores y de militares que oprimen a la población venezolana y violan sus derechos a la vida, a la libertad e integridad personal, ha sido presentada ante la Corte Penal Internacional, registrada con las siglas OTP-CR-201/16 y suscrita por CASLA.

Antes, a propósito del 11 de abril de 2002, con sus 20 muertos y 100 heridos a cuestas, y de febrero de 2014, con sus 41 muertos por protestar y sus centenares de heridos como miles de encarcelados que ahora se repiten, similares denuncias se consignan ante La Haya. La penúltima ha sido suscrita por una pléyade de parlamentarios latinoamericanos.

Son acciones que intiman y comprometen a los demócratas venezolanos, pues si no hay verdad mal puede alcanzarse la reconciliación; si toma espacio la impunidad huye la Justicia y no restañarán las heridas causadas por la narco-dictadura; y sin memoria – como la del Muro de la Vergüenza – los atentados a la dignidad humana volverán a repetirse, una vez calmadas las aguas.

La disyuntiva de la comunidad internacional, incluido el Estado Vaticano e incluidos nuestros propios liderazgos, es elemental. En Venezuela no media una crisis política e institucional por obra de narrativas distintas acerca de una vida democrática deficiente, menos una polaridad entre banderías irreconciliables, sino el secuestro de toda una nación y su Estado por los cárteles de la droga y otros agentes del narco-terrorismo y el fundamentalismo islámico; a menos que prefieran hacerse cómplices por omisión y tolerar los crímenes de éstos, que claman al cielo.

correoaustral@gmail.com

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Trino Márquez

Vladimir Padrino López y Nicolás Maduro, probablemente en ese orden, son los responsables fundamentales de la escalada represiva desatada en Venezuela desde comienzos de abril. Otros actores dentro de la trama ocupan posiciones secundarias. El ministro de Relaciones Interiores y los comandantes de la Guardia Nacional y la Policía Nacional apenas son amanuenses relegados a cumplir las órdenes provenientes de la cúpula, entre ellas dejar que actúen con impunidad los grupos paramilitares financiados por el régimen. La represión representa la única política de la dupla Padrino-Maduro frente a la descomunal protesta que se desató en el país. La represión se articula con el aislamiento creciente que remata con la salida de la OEA.

El detonante de la crisis fue la decisión de eliminar en los hechos la Asamblea Nacional y arrogarse las atribuciones del cuerpo legislativo. Vista en perspectiva, la insurrección popular constituye el resultado de una larga acumulación de abusos y atropellos cometidos por el régimen desde que Maduro llegó con malas mañas a Miraflores. En el inconsciente de la gente quedó instalado el despojo del referendo revocatorio, luego de que, a pesar de todos los obstáculos levantados, los ciudadanos habían logrado sortearlos y se encaminaban a cubrir los extremos legales que el CNE exigió para realizar esa consulta. El referendo revocatorio habría permitido resolver el fracaso de la revolución bolivariana en los términos del pacto constitucional propuesto por los mismos chavistas. Hoy los venezolanos pasan la factura por una confiscación, considerada por el gobierno una gran victoria.

Al arrebatón del revocatorio se suma la crisis económica y social sin precedentes. La gente se convenció de que la única forma de superar la crisis es cambiando de gobernantes. A Maduro se le acabó su tiempo. Han sido demasiados sus errores, acompañados de cinismo y torpeza. Con los actuales gobernantes no existe ni la menor posibilidad de que ninguno de los graves problemas nacionales se resuelva. La camarilla instalada en el poder no es capaz de promover ningún cambio que encamine a la nación hacia su recuperación global. En el futuro cercano y lejano la gente ve más inflación y pobreza, más escases y desabastecimiento, mayor inseguridad personal y menores posibilidades de estabilizarse y crecer. Los jóvenes sienten que se les robó el futuro. Los adultos se ven acosados por la miseria.

Frente a un porvenir tan oscuro las amenazas de represión no actúan como factor disuasivo, sino como catalizador y desencadenante. En una reciente entrevista, una joven que acudía a una marcha decía frente a una cámara de televisión portátil, que no tenía miedo a ser asesinada por la policía porque ella moría lentamente todos los días: el dinero que ganaba no le alcanzaba para comer y no tenía ni la menor esperanza de independizarse de su familia porque jamás tendría vivienda propia, ni podría construir una familia. Esa muchacha resumió la situación en la que se encuentra la inmensa mayoría de los venezolanos. Ya no se trata sólo de oponerse al Gobierno para ampliar los espacios de la democracia. Hay que cambiar de régimen para sobrevivir. Así de simple y de drástico. Con Maduro al frente del Gobierno lo que le espera a la gran mayoría de los venezolanos es más miseria y restricciones.

El régimen tendría que asumir que el cuadro nacional cambió. Maduro y la camarilla que lo acompaña abortaron el revocatorio. Ahora, no podrán satisfacer las demandas populares proponiendo únicamente la elección de gobernadores. Estas debieron haberse realizado el año pasado. En el nuevo ambiente, la exigencia básica consiste en el cambio de gobierno. Elecciones generales o gobierno de transición. La oposición quedó escaldada con la nefasta experiencia de finales de 2016. Maduro creyó que había coronado la faena cuando, luego de pulverizar el revocatorio, metió a la MUD en un diálogo, saludado internacionalmente, que sólo sirvió para ganar tiempo, suspender los comicios de gobernadores y dejar a los líderes de la oposición como unos jóvenes incautos e inexpertos. La MUD aprendió la lección. Ya no es políticamente aceptable que ante una ciudadanía tan comprometida, que ha dado muestras de heroísmo y desprendimiento tan conmovedores, el desenlace de las movilizaciones sea la consulta regional. El pueblo estafado reclama una indemnización mayor: elecciones generales, sin presos políticos ni inhabilitaciones, o gobierno de transición mediante un pacto político en el que participen los sectores sociales fundamentales, incluidos aquellos vinculados con el chavismo y los militares.

@trinomarquezc

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Venezuela se ha convertido en un tsunami de indignación y protestas contra el régimen de Maduro. Desde todos los rincones del país brota una fuerza imparable de esperanza por un cambio sin violencia.

El objetivo principal es la realización de elecciones generales para iniciar, con un presidente demócrata en Miraflores y con la plena vigencia de la Constitución, la convocatoria al Poder Constituyente para sustituir a este Estado delincuente y autócrata por un Estado de Derecho bajo el imperio de la Ley y el ejercicio de una democracia llena de ciudadanía.

La pacífica y exitosa manifestación frente al Episcopado en Montalbán, la expulsión de Maduro y su séquito de El Valle – con bolsas Clap y todo – a punta de estruendosos cacerolazos y gritos de los vecinos, demuestra que los venezolanos llegaron al límite del sufrimiento y que la paciencia se agotó.

Las motivaciones de la indignación que hoy tiene el país son muchas pero las prioritarias son la escasez de alimentos, medicinas y servicios en general, así como la tremenda inseguridad que todos padecemos.

Cuando leímos los registros que el comité de investidura presentó ante la Comisión Federal Electoral de EEUU, donde aparece el generoso donativo de medio millón de dólares de la filial de Pdvsa, Citgo, al acto de juramentación del presidente Trump, ratificamos lo que hemos dicho: el discurso del chavismo ha sido y es una gran estafa.

Llama la atención que una empresa filial de la petrolera nacional que nunca antes había colaborado con la proclamación de ningún presidente de EEUU lo haga precisamente ahora cuando el autócrata Maduro ha responsabilizado a ese gobierno de una supuesta guerra económica como la causa única de todos los males que sufren hoy los venezolanos.

Con la excusa de una falsa revolución y en nombre de los pobres, unos pocos privatizaron la riqueza de todos y lo único que democratizaron fue la miseria, la corrupción y la violencia.

La histórica jornada de protestas iniciada el pasado 19 de Abril, ha mostrado una conducción política unitaria, asumida por los partidos políticos que integran la alianza opositora con valentía, arrojo y claridad en los objetivos que son: la realización inmediata de elecciones libres, la apertura del canal humanitario, la liberación de los presos políticos y manifestantes detenidos, el cese de la persecución política, el retorno de los exiliados, la anulación de las ilegales inhabilitaciones y el respeto a la Asamblea Nacional, es decir, el restablecimiento del orden constitucional, quebrado por la casta militar-civil que desgobierna al país.

La terrible represión que ya ha cobrado 22 vidas y encarcelado a casi 800 personas en menos de una semana, así como el errático discurso del autócrata Maduro, que en un mismo día es capaz de ofrecer desde más cárcel y persecución hasta diálogo – sea lo que sea que él entiende por esa palabra – demuestra claramente que el régimen está desesperado.

Por eso, ahora más que nunca, debemos seguir resistiendo pacíficamente con inteligencia, combatividad, creatividad y, sobre todo, con serena fortaleza.

El llamado a la FANB es a que respete y haga respetar la Constitución. Nada más se le pide. No se trata de sustituir a un dictador por otro impuesto por los militares. El único que quita y pone presidentes en una Democracia es el pueblo.

25 de abril de 2017

www.carlostablante.com

@TablanteOficial

carlostablanteoficial@gmail.com

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Los asesinatos, torturas y otros atropellos del régimen han aflorado los mejores valores de los venezolanos, pero también los peores antivalores. Es motivo de orgullo contar con compatriotas con dignidad, como la señora Tianamen, con la joven que con un pañuelo con nuestro tricolor recoge una lacrimógena para devolvérsela a los chacales, con el flaco que sube desnudo a una tanqueta y con el joven que cuatro en mano soporta con estoicismo la agresión. Ellos representan lo afirmativo venezolano, como diría don Augusto Mijares, quien escribió que ¨Figuras siniestras o grotescas se agitan ante las candilejas y acaparan la atención pública; pero siempre un mártir, un héroe o un pensador iluminan el fondo y dejan para la posteridad su testimonio de bondad, de desinterés y de justicia¨.

María José tuvo el valor de impedir el paso de una tanqueta, gesto que hizo recordar al chino que se enfrentó a un tanque en la plaza Tianamen. Desafió sola a los atropelladores del pueblo. ¿Qué pretendió esta señora descendiente de esos valiosos inmigrantes portugueses a quienes debemos gran parte de nuestro desarrollo como país? Solo aspiraba, y lo logró, llamar la atención del mundo sobre las violaciones a la Constitución venezolana. Mientras María José lucha por la libertad, otras mujeres como las fanáticas periodistas Blanca Ekhout, Tania Díaz y Maripili Hernández avalan que el régimen restrinja la libertad de expresión y establezca una casi hegemonía comunicacional; y una profesora universitaria como Carmen Zuleta de Merchán dicta desde la Sala Constitucional sentencias que violan la Carta Magna. Las cuatro citadas representan los antivalores, lo negativo venezolano.

La foto de la joven no identificada, que intrépidamente devuelve una bomba lacrimógena a los guardias nacionales es una clara evidencia de que la sociedad venezolana no se doblega ante la dictadura. Se expuso al efecto nocivo de esas armas químicas y a que le dispararan solo porque desea un mejor país. Mientras tanto, otras mujeres como Iris Varela y Carmen Meléndez aceptan que la Guardia Nacional y la Policía Nacional disparen lacrimógenas vencidas que, como ha expuesto la química Mónica Kraute, causan daño a la salud. Según denuncia de esta profesora de la Universidad Simón Bolívar, las lacrimógenas producidas en Venezuela por CAVIM no tienen fecha de elaboración, ni de caducidad, como es requerido internacionalmente. Las producidas en Brasil sí las indican, comprobándose que varios lotes usados están vencidos.

El flaco Hans se desnudó para indicarle a los esbirros que no estaba armado. Ofreció su cuerpo a los perdigones y lacrimógenas solo para decirle al mundo que quienes tienen las armas son los cuerpos represivos del Estado y los paramilitares rojos amparados por la Guardia y por la Policía. Mientras tanto, un Jorge Rodríguez, que ni como siquiatra ha logrado aplacar el odio por el trauma del asesinato de su padre, dispara amenazas a cualquiera que no comulgue con su pérfida revolución y El Aissami no solo arma a los paramilitares, sino que miente constantemente.

El joven que aparece tocando cuatro en medio de una nube de lacrimógenas simboliza la Venezuela que, a pesar de las penurias, sigue siendo alegre y le canta a la vida y a la libertad. Qué diferencia con otros jóvenes como Héctor Rodríguez y Ricardo Sánchez, quienes no pierden la oportunidad de alabar al régimen dictatorial.

Para desgracia del cobarde y soez Maduro, hoy los celulares de cualquier ciudadano y las cámaras de valientes periodistas ponen todos los días al descubierto los atropellos de la Guardia Nacional, de la Policía Nacional y de sus aliados los paramilitares rojos. No importa lo que declaren los espernibles generales Padrino López y Reverol y el pithecanthropus Diosdado. El mundo conoce quiénes son los violentos. No podrán eludir su responsabilidad, así como como tampoco el general Antonio Benavides, Comandante de la Guardia Nacional y el general Alfredo Pérez Ampueda, Comandante de la Policía Nacional. El caso del general Gustavo González López es aún más grave, ya que abundan las denuncias de torturas en el Sebin; las más recientes fueron aplicadas a los morochos José Francisco y Francisco Alejandro Sánchez, tal como ha denunciado su padre. La historia y la justicia condenarán a estos violadores de los derechos humanos. Los venezolanos dignos son más que los bellacos.

Como (había) en botica: Continúan los accidentes en la Pdvsa roja y la producción está en solo 1.972.000 barriles por día, lo cual representa un 6,1% de la producción OPEP y algo más del 2% de la producción mundial. A pesar de estas cifras, los fanáticos rojos insisten en que el ¨imperio¨ quiere invadirnos para apoderarse de nuestro petróleo. Se niegan a reconocer que los Estados Unidos ya no necesitan nuestro crudo. Maduro sigue amenazando con encarcelar a José Guerra y a Tomás Guanipa, cuyos únicos delitos son denunciar los atropellos y la crisis económica. Es muy probable que sea Maduro quien termine entre rejas ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Thays Peñalver

Maduro va de catástrofe en catástrofe. Ya no es un asunto de ser exitosos, ni de marchar a paso de vencedores, ni de inventarle motores al burro. No es broma, un tercio de la economía se habrá perdido con Maduro. El chavismo perdió toda capacidad de gobernar. Su gobierno se ha simplificado de tal manera, se ha minimizado a tal punto, que en las instalaciones cuyo letrero dice Panadería, no hay pan. En donde dice carnicería no hay carne o parece una joyería, donde dice Farmacia, no hay medicamentos, pero sobre todo donde dice Miraflores, ya no hay gobierno. El proyecto económico es financiar la represión, el modelo productivo es importar fusiles, tanto como su modelo de gobierno es organizar la represión y tratar de sostenerse en pie en la medida de lo posible. Pero no es por eso que este cuento se acabó.

El chavismo ya no solo perdió el concurso de simpatías de toda la America y en toda la Unión Europea, sino que logró que todos concuerden que debe marcharse. Maduro logró lo imposible, si Bachelet terminó alineada con Washington hasta los mas proclives simpatizantes guardan silencio como si se tratase de un velorio o airean sus dudas: “Venezuela era la Arabia Saudita del mundo ¿a dónde se fue ese dinero?” (..) pregunta nada menos que el ecuatoriano Correa, quizás el mas inteligente de los socialistas latinoamericanos, que supo salir a tiempo para que le explote la bomba populista a su sucesor. “Ecuador no es Venezuela” explica, mientras la frase se repite en Italia, en España y ahora en plenas elecciones francesas. El chavismo encarnado en el gobierno de Maduro, es usado ampliamente en todo el planeta como ejemplo del fracaso. “Abominable” grita un hastiado candidato izquierdista francés sobre lo que ocurre en Venezuela. “Ustedes quieren sembrar el miedo vinculándome con Venezuela” remata dejando claro que el modelo de Maduro es como para darle miedo al mas pintado de los votantes europeos. Tampoco es solo por esto, que este cuento se acabó.

Lejos quedaron los días en que al gobierno todo le salía bien, principalmente porque la chequera permitía que todos estos que hoy reculan, le aplaudieran sus gracias. Ya no se trata de un gobierno que ya no gobierna. Sino de una horda sin pensamiento y sincronizada para defender su propio pellejo. El “poeta de la revolución” no habla de cultura, ni de derechos humanos, el “maestro de la revolución” no habla de pupitres, ni de educación, el “militar de la revolución” no habla de defensa, el “policía de la revolución” no habla de seguridad, el “gerente de la revolución” no habla de producción. Todos han abandonado la promesa de futuro, para amenazar con llenar de sangre las calles. Y su conductor amenaza torpemente con gastar los últimos seiscientos millones de dólares para desatar una guerra civil. Este episodio no recuerda nada de lo que viviera jamás America Latina en materia política, solo recuerda para sorpresa de todos, los últimos momentos de Pablo Escobar. Pero no, amigos, no es solo por eso que este cuento se acabó.

Para dar el zarpazo final a la democracia y justificar el golpe de Estado, Maduro contaba con los medios colombianos y venezolanos, en especial con Uribe y Santos, así como la oposición venezolana tratando de quedar como un héroe y le salió el tiro por la culata. Intentó escalar el conflicto con Colombia, apelando al patriotismo, cerró las fronteras, las militarizó, luego envío a los Sukhoi a perseguir un avión de Avianca, para que el cuento terminara con un centenar de soldados venezolanos, en tiempos en los que los celulares tienen GPS, con sus botas, levantando campamento e izando la bandera de Venezuela en territorio colombiano. Imaginemos por un instante que hubiera sido a la inversa. Que Colombia cerrara las fronteras, enviara tanques, sus aviones de combate persiguieran a un avión de Conviasa y finalmente el ejercito colombiano, armara campamento en Apure y levantara su bandera. Para nosotros, habría sido algo peor que el incidente del Caldas.

Pero Uribe, Santos y los medios no pisaron el peine intentado, luego de semejante escalada de tensiones. Como bien lo indican desde el seno del gobierno colombiano: “ordenamos la máxima discreción”, fueron llamados a consulta todos los jefes de medios y políticos de Colombia y “luego de un concienzudo análisis diplomático y militar (..) no había cabida a pensar que este fue un hecho fortuito (..) El gobierno colombiano cree que Venezuela buscaba un pretexto para generar una crisis entre los dos países y así (..) levantar una cortina de humo sobre su crisis interna y decretar un estado de excepción o emergencia” para encubrir el autogolpe. Nada “le funcionó a Maduro” (Semana). Los plenos poderes, que habría obtenido por la crisis, terminaron en una posición adelantada que los desnudó frente al mundo como un tiranuelo africanizado mas. Y Santos terminó pateando a Maduro, siendo el que logró la Paz, con un premio Nobel y héroe de los suyos al haber “arrodillado a Maduro”. Pero no solo por eso, es que este cuento se acabó.

Maduro contaba con sus lobistas y con Putin para convencer a Trump de que es un Al Asad tropical, el “hijo de Chávez y único hombre que puede garantizar la paz en Venezuela. No estuvo ni cerca, porque para ser Al Asad se necesita ser hijo de Hafez (el gran aperturista Sirio) es decir capitalista, proclive a la inversión extranjera, a la propiedad privada y exitoso económicamente y no un comunista bochornoso que esta llevando a Venezuela a la quiebra económica. Ya nadie cree que Maduro pueda gobernar y ya nadie piensa que hay alguien peor que Maduro. Efectivamente no lo hay. Por eso apenas logró que el Canciller ruso dijera que Maduro olía como Allende (Efe) y no pocos cercanos a Maduro dijeron que se inmolaría tal y como chillaba éste a la salida de Castro de Chile “Tendrán que acribillarme..” hasta en eso, se acribilló él solito.

Nada le funcionó y la amenaza de los rusos es especial, porque no hay que olvidar que la oposición no gobernó Chile a la muerte de Allende. Los rusos saben mucho de fracasos, porque sobre todo el que mas gritaba en contra de la oposición, el que mas reprimía las marchas opositoras desde 1971, era el jefe de la Guarnición de Santiago de Chile y posterior jefe militar de la Zona de Excepción, cuando decían que “los fascistas” tenían “un plan orquestado para destruir el régimen democrático y el imperio de la Ley”, en fin el gran represor de la oposición era nada menos que general Augusto Pinochet.

Por eso los rusos establecen la analogía. De nada le sirvió a Allende tener de ministros (Minería, Obras Publicas y Hacienda) a las cabezas militares de los tres componentes (que gritaban Patria o Muerte), cuando los tenientes y capitanes empezaron a rugir. De nada le valió a Allende constituir las “brigadas cívicas” “con funciones de policía popular” para amedrentar a la oposición, en lo que sonó el primer disparo militar. De nada le sirvió tampoco el llamado a la “mesa redonda” (dialogo) cada vez que la gente saltaba a las calles, para luego mentirles y no hacer nada de lo acordado. Así que los rusos, que saben de la historia revolucionaria y sobre todo de falsos revolucionarios tropicales, lo primero que conocen es que no hay general, ni padrinos militares del régimen que aguanten mucho, cuando los tenientes comienzan a presionar, porque su familia tiene hambre. Pero no amigos, no se trata de que los militares que mas chillan arengas sean los primeros siempre en voltearse, esto tampoco es la razón por la que este cuento se acabó.

Maduro contaba con Trump y con la C.I.A para asegurarse la solidaridad de la izquierda latinoamericana. Y solo se escuchó la voz de Evo Morales gritando que Trump quiere el petróleo venezolano mientras que Trump, brillándole los ojos le contestó con el récord de exportaciones de petróleo, habiéndose comido los recortes de la Opep (Forbes) y firmando un Oleoducto que terminará nada menos que frente a Citgo para terminar de barrer con el petróleo venezolano. Pero lo peor para Maduro no es solo el silencio de Washington, sino que sus 500 mil dólares tirados a la basura para chuparle medias en la toma de posesión, fueron contestados a los pocos días, con Lilian Tintori en el despacho Oval. Sus millones gastados en Lobby terminaron con Tillerson señalando a Maduro como un tiranuelo. No amigos, la CIA no salvara a la revolución bolivariana de su decadencia por merito propio, es la Izquierda de Allende, la Izquierda uruguaya, la izquierda mexicana y la izquierda mundial los que hablan de que Maduro, debe marcharse del poder. Pero tampoco es solo por eso, que este cuento se acabo.

Amigos, este cuento se acabó. Porque el pueblo no esta despertando de una pesadilla llamada chavismo, sino de un sueño. No fueron “buenas políticas del chavismo” sino una ilusión financiada por el petróleo, una irresponsabilidad gigantesca que sacó temporal y ficticiamente a millones de la pobreza. Pero como toda esa movilidad social, ese ascensor social no estaba garantizado por producción, ni por creación de trabajos, sino por una petrochequera tan temporal como los idiotas que firmaban los cheques, esa movilidad termina ahora convertida en una avalancha, un alud de pobres que caen, por efecto de la gravedad, a su rancho de piso de tierra de toda la vida.

Pero el problema de antes del chavismo era nada en comparación al de Maduro, porque quien nace en una Fabela, no extraña su mansión. Bien lo dijo Lula da Silva “quien se acostumbró a comer lomito, ahora no quiere comer pellejo”. Quienes se acostumbraron a los subsidios masivos y que con un sueldo mínimo compraban dos cajas de whiskey hoy no pueden siquiera comprarse una botella de ron barato. Quienes comían todo importado y subvencionado, casi gratis, hoy hurgan en la basura. Quienes lograron viajar y obtener los dólares para vivir un mejor un año y darse algún lujo, hoy les ofrecen una bolsa de comida. Quienes pisaron los hoteles subvencionados, hoy tienen que volver a su letrina afuera de su casa con techo de zinc. Quienes abarrotaron las clínicas privadas, por la subvención de los seguros y los implementos quirúrgicos masivamente, hoy mueren de mengua en el desvencijado hospital de toda la vida. Quien pasó del rancho al apartamentico, sintiendo que había progresado, hoy vuelve a ver las caras sonrientes de sus viejos vecinos. Quien progresó del apartamentico a otro mejor, hoy debe cinco meses de condominio. Quien logró sacar a sus hijos a un Colegio privado, hoy les ve las caritas tratando de explicarles que deben volver atrás. Quien compró su carro subvencionadísimo, hoy no tiene como pagarle el repuesto y tiene que volver al destartalado autobús. En fin, los que mas creyeron en el chavismo, hoy saben que volvieron al pasado y están despertando con lagrimas en los ojos, pero de arrechera.

Y eso, es lo que esta pasando en las calles. Ya no son los jóvenes universitarios, ni la clase media. Hoy, hombro con hombro, hombros con hambre tiran piedras los de clase media junto a los pobres y si, junto a los exchavistas. Protestan los jóvenes y los mayores de clase media a su estilo en las autopistas, protestan en la tarde, luego del trabajo los obreros en las zonas populares, protestan los radicales de siempre enfrentados a la autoridad y ahora se han unido, los mas pobres y los depauperados que abren santamarías pero de polleras, carnicerías y abastos en las zonas populosas, buscando nada menos que comida en los pisos sin importar incluso, si mueren electrocutados.

Por eso no hacen falta medios de comunicación privados, cuando el gobierno se hace a si mismo su mala propaganda. Mientras las gente clama por comida y medicinas, el gobierno dice que el hambre de quienes la sufren, es mentira. Esta gente ha levantado una nueva barrera. Esto amigos, se acabó, porque frente al clamor generalizado de asistencia, un presidente y su entorno completamente divorciados de la realidad, bailan literal y alegremente frente a las miserias de su propio pueblo. Es la señal inequívoca de que el chavismo llegó a su fin y de la peor manera. La imagen de un presidente y su entorno, riendo y bailando salsa en medio de un panorama de hambre y falta de medicinas, es la imagen que demuestra que este cuento, se acabó. @thayspenalver
Thays Peñalver

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