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Opinión

José Rosario Delgado

En estos tristes tiempos de cólera, es decir, de rabia, enojo, enfado, ira, arrechera, etcétera, mucha gente se enfurece porque actores y comediantes han incursionado con éxito artístico y económico en el teatro ante la seriedad de la situación que nos agobia por efectos del gobierno que sufrimos y padecemos y que impide la realización de tales actividades de entretenimiento y diversión en la radio o la televisión, porque hasta eso nos confiscó la fulana y flatulenta revolución.

Sin embargo, por más que el gobierno hace todo lo imposible para mantenernos exasperados, encorajinados, furibundos, fúricos, arrechos, jamás podrá expropiarnos la risa ni el buen humor que nos caracteriza a los venezolanos en todo tiempo y en cada momento, lo que nos permite afrontar con gallardía y entusiasmo todos los golpes que el régimen le asesta a nuestra integridad de hombres y mujeres ganados y formados para luchar y vivir en libertad y en democracia.

Y justamente eso es lo que encoleriza al gobierno y a su contumaz funcionariado que, mientras más nos arrollan y atropellan con sus malas políticas, torpes medidas y baboso lenguaje, amén de gases lacrimógenos, del plomo y planazos de los bolivarianos organismos de “seguridad”, más nosotros les salimos al paso con la manifestación y la protesta de calle y de otros canales sin perder la sindéresis ni la serenidad que también son virtudes acendradas en el ser venezolano.

Tanto enfurece al gobierno el humor de los venezolanos que unos supuestos “humoristas”, bien tarifados y mejor blindados en privilegios y prerrogativas oficiales, ponen la cómica intentando hacerse reír ellos mismos, utilizando ventajistamente los espacios impresos, radioeléctricos, audiovisuales y electrónicos que dispone el Estado, y que nos pertenecen a todos nosotros, pero que siguen secuestrados por ellos y para ellos, la oligarquía (*) que detenta el poder, el cogollo gubernamental.

De modo que cuando actores y comediantes montan obras teatrales entretenidas unas y emocionantes otras, pero ejemplarizantes todas, buscan no sólo compenetrarse con el pueblo que siempre los ha seguido, sino que hacen el trabajo para el cual están formados y les permite obtener el sustento para ellos y sus familias, que no por risueñas y divertidas sufren menos amarguras y tristezas que nosotros, los espectadores.

El Humor en serio que nos trae Laureano Márquez, el Retuiteo que nos da Gregorio Salazar, la mamadera de Claudio Nazoa y la jodedera de Emilio Lovera, por citar a algunos, nos secan las amargas lágrimas que todos los días nos hacen brotar el gobierno y sus secuaces que a troche y moche, a sangre y fuego, todos los días, con sus tropelías y guindados de sus cadenas para evitar la inevitable e irreversible caída que ya comenzó y que está en pleno desarrollo, en vivo, en cadena nacional y para toda Venezuela.

Mientras el pésimo gobierno se burla de nosotros matándonos de hambre y de necesidades, los humoristas venezolanos nos traen amenos ratos que de una manera u otra nos liberan del estrés y de las energías negativas producidas por la situación, las colas y las calenteras que cada bobada que este gobierno, hazmerreír del mundo, produce en nuestros cuerpos y en nuestras mentes…

(*) Hay que buscar la palabra “oligarquía” en cualquier diccionario para entender a quién se refiere el régimen comunista cuando nos tilda de oligarcas.

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La sucesión de acontecimientos de protesta ciudadana inútilmente ignorados por la propaganda oficialista y que nos ha colocado en la mira de las naciones, no puede pasar por alto hechos extremadamente graves que constituyen la más fehaciente prueba de la violación sistemática de los derechos humanos.

Con motivo de las manifestaciones pacíficas y justificadas, con expresiones de violencia originadas en la represión de quienes tienen la obligación resguardar la seguridad y el ejercicio legítimo de un derecho y no han cumplido con su deber, como lo ha exigido la propia fiscal general, siendo por lo demás necesario acreditar en un proceso con garantías la autoría y responsabilidad a título personal, ha mostrado una vez más la terrible imagen de un Ejecutivo que exhibe videos ilegales, evidencia del más grosero abuso del poder, de la injerencia indebida en la administración de justicia, del franco irrespeto a la reserva de supuestas actas de una investigación penal, del desprecio por los derechos ciudadanos y de la “justificación” de prácticas inmorales y delictivas que se llevan a cabo para arremeter contra la disidencia política.

En los últimos días hemos podido ver, a través de los medios, la descarada presentación de grabaciones vergonzosas que recogen “confesiones” de quienes de una sola vez son calificados como “terroristas” y que, en razón de su delación, obtenida por artificios o coacción, con las características de las más abominables torturas, se pretenden utilizar con el fin de incriminar a dirigentes políticos que serían los “autores intelectuales” de los hechos imputados en procedimientos llevados a cabo por “cuerpos de inteligencia militar”.

Estas actuaciones, lesivas a la dignidad humana, violatorias de los derechos consagrados en la Constitución, ajenas de un todo al sistema de libertades y a las exigencias de una verdadera democracia, deben ser rechazadas de la manera más enérgica por todos los venezolanos.

No corresponde al Poder Ejecutivo detener, investigar enjuiciar y condenar al margen de la ley; carecen de todo valor confesiones obtenidas por la coacción, la tortura o tratos crueles y -una vez más-, debe afirmarse rotundamente que no pueden ser cumplidas órdenes superiores ilegales, dado que no existe en Venezuela obediencia ciega, sino reflexiva, a pesar de algunas disposiciones preconstitucionales del Código de Justicia Militar, siendo, por lo tanto, responsable por el delito cometido y, en particular por un hecho grave de tortura, quien da la orden y quien la cumple.

Sin duda, estos hechos, capítulo adicional del bochorno y la vergüenza de las persecuciones de cualquier forma de oposición política, le asestan un brutal golpe a la justicia, en manos de operadores del régimen y busca contribuir al ocultamiento e impunidad de los responsables de la violencia que son condenados por la conciencia democrática.

aas@arteagasanchez.com

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/los-videos-injusticia_178719

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Rafael Uzcátegui

Venezuela experimenta un nuevo ciclo de protestas a raíz del golpe de Estado al Parlamento, rechazado también por la Fiscal Luisa Ortega Díaz. A pesar de las continuidades con oleadas de manifestación anteriores, hay novedades y particularidades, de las cuales hablaremos en otro texto. Después de varios días de protestas, en donde ha predominado el espíritu de no violencia -a pesar de hechos puntuales de violencia-, lo que uno percibe estando dentro del movimiento -quien esté fuera se esta perdiendo toda la historia- es una beligerancia colectiva en mantenerse en la calle. No queremos referirnos al hasta cuándo esto puede permanecer así -en el caso de Caracas, cada jornada de protesta es respondida con el cierre de las estaciones del Metro-, sino al punto en el que nos encontramos hoy, 22 de abril, gracias al movimiento de protesta. Siento que estas reflexiones sean pensando en lo que ha sucedido en Caracas, que es la experiencia que he tenido. Ojalá pueda contrastarla con reflexiones similares generadas desde el interior del país.

  1. Desterritorialización de la polarización política impuesta a la ciudad: Como parte de la estrategia de dominación bolivariana se encontraba la polarización territorial de la ciudad, parcelándola, trazando una frontera imaginaria que impedía a la oposición protestar en el centro y el oeste de la ciudad. El desborde de las multitudes ha cruzado las líneas del municipio Libertador, y algunas marchas han transitado por algunos sitios del centro y el oeste de la ciudad. Por otro lado, las protestas nocturnas se han realizado en parroquias populares de la ciudad: Catia, Petare, El Valle, Coche, Roca Tarpeya, Baruta (el pueblo). Los cacerolazos, por su parte, se han sentido en sitios emblemáticos del chavismo como el 23 de Enero. La última trinchera territorial del madurismo es el centro de la ciudad, precisamente la sede de las oficinas de los poderes públicos.
  2. La narrativa de los hechos ES la del movimiento de protesta: La confrontación de los significados está siendo ganada, hasta ahora, por el movimiento de protesta. Por un lado, cada vez mayores sectores califican al gobierno como una “dictadura”. El término “democracia” se ha convertido en el significante vacío en el que la gente está depositando sus deseos y aspiraciones -un papel que en días de Hugo Chávez lo ocupaba la palabra “Socialismo del siglo XXI”-. Como demuestran los progresivos deslindes de quienes hasta hace poco eran soporte intelectual y simbólico del chavismo -Noam Chomsky, el cantante Residente de Calle 13, Raúl Zibechi, Edgardo Lander-, no sólo se está transformando en “políticamente incorrecto” ser vinculado al madurismo, sino que las propias palabras “izquierda” y “socialismo” -para bien y para mal- se han convertido es descriptoras de algo malo. El chavismo-madurismo está intentando posicionar el supuesto “terrorismo” como característica de quienes se le oponen, sin mayor suerte. El chavismo es el pasado que la gente quiere superar, mientras se configura en la calle una promesa de futuro en el movimiento de contestación.
  3. El movimiento de protesta ha arrebatado al chavismo su dimensión simbólica, creando y difundiendo imágenes que aumentan el sentido de sus demandas: Si algo era eficiente el chavismo era en el manejo de los símbolos, culturales y sociales, a su favor. Hoy esa eficiencia se encuentra del lado de quienes lo enfrentan. El movimiento de protesta ha generado potentes imágenes difundidas en el mundo entero, mientras la burocracia estatal no ha podido registrar momentos que le puedan servir para desacreditar las protestas. Un ejemplo de estas imágenes, demoledoras para la dictadura han sido la señora Maria José enfrentando una tanqueta, el joven Alejandro desnudo con la biblia plantando cara a la represión -de quien se burló el dictador por el tamaño de sus partes nobles- o las imágenes de religiosos (en un continente donde Arnulfo Romero es parte del imaginario colectivo) dando misas al aire libre o del otro lado de los piquetes de la represión. Las imágenes que refuerzan lo positivo del movimiento de protesta frente a lo negativo de un gobierno dictatorial se multiplican todos los días, en una cantidad inmanejable para las salas situacionales de la burocracia.
  4. Se ha creado un sentimiento de comunidad a lo interno del movimiento de resistencia a la dictadura: Tras años de ruptura del tejido social y cooperativo, el movimiento de protesta comienza a establecer nuevos vínculos entre quienes participan y se identifican con él. Esta subjetividad, también, ha sido generada como respuesta a la amenaza dictatorial televisada. La gente ha pasado del miedo a la indignación. La represión aviva, y no inhibe, los sentimientos de mantener presencia en las protestas de calle, por estos días un sui generis espacio público en un país que adolece de él. En la Marcha del Silencio, 22 de abril, se repetían las imagenes de personas que desde casas y edificios daban agua y apoyo a quienes participaban en la movilización. El contingente del este fue recibido por vítores y bienvenidas por los habitantes del oeste, creando un potente sentido de -nueva- comunidad en resistencia.
  5. Se ha generado un vigoroso mecanismos de autoformación e información por redes sociales, con sus mecanismos de autoregulación: Transmisiones por periscope, videos breves por twitter y notas de voz por whatsapp mantienen informadas a la comunidad. Los intentos de generar ruido y contaminación en estos canales son enfrentados rápidamente, mediante mecanismos de autoregulación para apartar los mensajes nocivos y falsos. Infografías y periodismo de datos fluyen vertiginosamente con todos los temas pertinentes para aumentar la eficacia de las manifestaciones.
  6. La torpe diplomacia estatal y los mensajes emitidos desde el interior del país, han aumentado el aislamiento del funcionariato de la dictadura venezolana. Que Maduro haya perdido el apoyo de países que Chávez había logrado neutralizar en el pasado o convertido en sus aliados ha sido, básicamente, logros de la actual canciller venezolana Delcy Rodríguez. No obstante, el movimiento de protesta ha logrado cimentar las críticas y distancias de la comunidad internacional, en momentos en que Miraflores necesita dinero e inversiones para pretender simular algún tipo de proceso electoral en algún momento. Los venezolanos en el exterior se han activado para generar movilizaciones, que contrastan con la ausencia de solidaridad activa con el madurismo.

22 de abril de 2017

https://rafaeluzcategui.wordpress.com/2017/04/22/lo-que-se-ha-ganado-has...

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​José E. Rodríguez Rojas

El mercado del petróleo tiende a ser excedentario, debido a ello predominarán los precios bajos. En este contexto, las grandes compañías estatales como las de Rusia y Arabia Saudita se adaptan a este entorno, combinando una estrategia de mejorar los precios con otra dirigida a lograr elevados niveles de producción, que les permitan mantener su posicionamiento en el mercado. La política del gobierno de Venezuela se ha centrado exclusivamente en mejorar los precios y ha dejado de lado la inversión en la industria, lo cual ha ocasionado un declive de la producción que impide una estrategia de posicionamiento en el mercado. En consecuencia, su ingreso tiende a disminuir y su participación en el mercado es cada vez menos relevante.

En el reciente mes de enero, el presentador del programa CNN Dinero Xabier Serbià, entrevistó al experto petrolero Jorge Piñón quien se desempeña como jefe del Centro de Energía y Ambiente de la Universidad de Texas en Austin. La entrevista se concentró en el informe recientemente publicado por British Petroleum (BP) sobre la situación del mercado petrolero. Piñón señaló que el informe, a pesar de ser emitido por una empresa, es reconocido por su objetividad por parte de la industria y los sectores académicos.

Según el informe de BP, los productores de petróleo deben acostumbrarse a que habrá precios bajos del petróleo en forma prolongada. BP argumenta que la principal causa por lo cual eso sucederá, es que habrá un exceso de petróleo en el mercado. Se mencionan 3 razones que provocan esto: 1) Hay más reservas, 2) La tecnología permite encontrar petróleo donde hace poco no se podía encontrar o no se podía sacar, 3) Hay menos demanda debido a que el consumo está orientándose cada vez más a energías alternativas y por una mayor eficiencia en el uso de la energía.

Añadió Jorge Piñón, que el consumo de petróleo en el sector eléctrico va a desparecer en los próximos 10 a 15 años, el petróleo se está reemplazando con el gas, el carbón y las energías renovables. 80 % del petróleo que se consume globalmente es para el sector del transporte. La mayor eficiencia del transporte y el ahorro de los consumidores va a mantener en un nivel menor el consumo de petróleo. El consumo de combustibles líquidos: gasolina, diesel y combustibles para aviones, no va a crecer al nivel que se esperaba según BP.

Como consecuencia de un mercado dominado por el exceso de oferta, el acuerdo de la OPEP tuvo un impacto limitado en el mercado. Los precios llegaron a un pico el 17 de enero de este año. Uno de los precios utilizados en la industria, el WTI, llegó a 58 dólares el barril y en marzo disminuyó a 48. El otro marcador de precio, el Brent llegó a rozar los 60 dólares y en marzo bajó a 50 por barril, en consecuencia la tendencia es a la baja. La Agencia Internacional de Energía dice que los inventarios siguen creciendo por lo cual los precios siguen bajos.

Según Piñón, las grandes compañías estatales se están ajustando a este escenario de bajos precios, el ajuste lo vimos a finales de año pasado cuando países como Arabia Saudita querían proteger su participación en el mercado indio y chino, que son los mercados de mayor crecimiento. El objetivo de estas compañías en este momento, no es solo el precio, sino la participación en el mercado para poder mantener su nivel de producción elevado en el futuro. En el mes de noviembre, Rusia fue por primera vez el principal suministrador de petróleo a China. Ello quiere decir que Arabia Saudita tendrá que luchar por mantener su participación en el mercado de India y China.

Venezuela, a diferencia de Arabia Saudita y Rusia, ha centrado su estrategia solo en la elevación de los precios y no en el posicionamiento del mercado. Esto último no es posible debido a la declinación de la producción de PDVSA. Disminución de la producción que se genera porque el gobierno ha descuidado a la industria y no ha hecho las inversiones y el mantenimiento necesario, confiado en que los precios se elevarán y de ese modo los ingresos de PDVSA se recuperarán. Lo anterior se deriva de lo planteado por Diego Guerrero del IESA en un artículo denominado “La vertiginosa caída de la producción petrolera venezolana”, en el cual plantea que “la política petrolera venezolana se ha concentrado en coordinar infructuosamente con los principales actores del mundo para recuperar el precio del petróleo. No obstante en lo interno la industria parece desatendida, pues no se dan pasos definitivos para estabilizar y aumentar la producción”.

Como consecuencia de la declinación de la producción, la presencia de Venezuela en el mercado petrolero es cada vez menos relevante. Hace pocos años se ubicaba entre los primeros diez productores de petróleo del mundo. Las últimas cifras publicadas, ubican a nuestro país en el puesto número 13. En los mercados de mayor crecimiento, como el de China, la participación no es relevante.

Guerrero, Diego. La vertiginosa caída de la producción petrolera venezolana”. Disponible en: iesa.edu.ve. Consultado el: 10 -4-2017.

Profesor UCV

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Alberto Hernández

Hay gente que vive para vengarse de algo. Es más, de ella misma, como si el universo girara en torno de sus debilidades. Hay gente que se mira en el espejo y se busca la bilis bajo el párpado, previa zanja de ojo, en un remedo de fascinación por el odio. Hay –sí que los hay- sujetos que pregonan la muerte del otro y se hacen los locos cuando ésta toca a su puerta. Los hay también quienes dicen no temerle al vacío y secuestran sin pudor la alegría de los que se dicen los más felices, aun cuando la utopía siga siendo un árbol infértil.

Tema recurrente, el Conde Montecristo rebosa las calles. El pasado, ese garfio que desangra el cuello del rencor, se pasea en los ojos y en los desmanes anónimos y nominados por una atmósfera de resentimientos. Los hay de todos los colores. Los hay de todas las estaturas y pesos.

La venganza fastidia, pero cómo hace daño, cómo enferma, cómo insatisface, porque a la larga el vengador termina vengado por él mismo. Los vengadores sueñan con espadas y manoplas. Puños cerrados y maldiciones son las herramientas más visibles. Suelen pavonearse en un permanente carnaval de máscaras inútiles, nomenclaturas de una farándula arribista, desencantada. La filosofía del vengador remite a sombras que se arrastran frente al poder.

II

Los vengadores se preparan a diario, como quien estudia para un examen. Elaboran esquemas, maquetas y programas para llevar adelante su propósito. Una indelicada receta para acabar con la tranquilidad del otro o de los otros. Los hay de muchos precios. Los que cuentan las monedas tras la puerta, los que fisgonean a través de las paredes y etiquetan con franquezas a veces creíbles. La venganza –velluda y soporífera- repta sobre el descuido de la víctima, aun cuando ésta intente prepararse para eludir el zarpazo.

La venganza hincha, sobre todo si el vengador no termina su trabajo. Muchas veces muere en el intento. Otras, logra su cometido, pero la muerte, la espiritual, se aposenta tan cerca que no lo deja en paz, así crea que el olvido o la desmesura de la indolencia fabrique justificaciones. La venganza es la hija bastarda de la retórica de la arrogancia. Todo poder, por más pequeño que sea, anima esta carga. Por supuesto, la hipocresía combina muy bien con ella.

Por estos tiempos ocurre la venganza. La practican los que se creen los iluminados de la historia. Esos, hincan el diente en la carne del enemigo. Los que se proclaman reveladores del futuro. Los que pellizcan la torpeza y hasta se creen parte de los objetivos de la divinidad. Para todos hay, el mercado es variado.

III

Sucede la venganza a la vuelta de la esquina. Pasa en un diálogo de sobremesa. Acontece durante un funeral. Por supuesto, el difunto, producto del deslave emocional del vengador. Se mece como un chiste a flor de boca. La baba gozosa del rencor confirma su fuerza sobre la vergüenza de quien recibe el golpe. Los vengadores son suicidas frustrados. Único plato que se come frío, como afirma la croniquilla de ocasión, la venganza le añade a la inteligencia la probidad que nunca se ha tenido. Un vengador es la síntesis del miedo. La cobardía se suma a esta definición.

Métodos sesudos dan cuenta de venganzas preparadas con mucho tiempo. Como quien elabora una máquina para contar estrellas. Nunca termina: los astros se multiplican en la medida de su descubrimiento. Dios es parte de ese infinito. En nombre de Él, el vengador configura el edificio de su esguince anímico.

Quien mata por venganza, sabe que la daga o el disparo también lo alcanzarán a él. La vida del vengador pende de un hilo: habrá quien vengue el crimen. Eslabones de venganza sustituyen la paz. El maniqueísmo de una tal solvencia moral anida en quienes reciben los elogios de la promiscuidad social. En los asuntos públicos, como en la cotidianidad urbana o rural, la venganza se desnuda, brilla en los ojos del demente, del psicoanalizado, del engendro clínico.

Como el cinismo es producto de la inteligencia más aguda, el vengador termina esquizofrénico: su talento se limita –Diógenes a la vista- a buscar bajo la luz del sol una verdad que ningún hombre puede sostener.

24 de abril de 2018

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 104

Indudablemente, las últimas manifestaciones de calle convocadas por la dirigencia opositora han sido exitosa por tres razones:

a) ha habido unas respuestas favorables y quizás, hasta inesperadas, por parte de la ciudadanía que se ha activado con nuevos bríos con gran presencia de jóvenes y estudiantes quienes han asumido un rol protagónico en el enfrentamiento a las fuerzas represivas del régimen. También las presencias masivas de sectores populares del oeste de la capital acabaron con el mito y mandaron al traste la teoría del alcalde psiquiatra de que la oposición democrática no manifestaría en su municipio, esto, sin duda, es un gran avance para los factores democráticos de la oposición;

b) el nivel de represión con que el gobierno ordenó detener las manifestaciones sirvió para que la comunidad internacional se terminara de convencer de la situación venezolana y del talante dictatorial del mandamás del régimen;

c) Los diputados de la AN asumieron la dirección de las diferentes marchas y sitios de concentración haciéndose visibles para sus electores, esto ha servido de motivación a los participantes y para ellos mismos.

Sin embargo, y aun cuando la dirigencia opositora ha sido enfática en que las convocatorias son para exigir un cronograma electoral, la renuncia de los magistrados golpistas y el respeto a las funciones de la AN, la liberación de los presos políticos y la apertura de un canal humanitario con la idea de no crear falsas expectativas, la percepción y exigencia final de los convocados es el llamado a elecciones generales (incluyendo presidenciales) o más explícitamente la renuncia del mandamás o el cambio del gobierno. Y no les falta razón.

La gente sabe que unas elecciones de gobernadores y alcaldes, la renuncia de los magistrados, la liberación de los presos políticos y la apertura de canales humanitarios no resuelven el problema principal que es salir de esta oprobiosa crisis. La solución pasa, necesariamente, por el cambio de gobierno y en eso hay claridad meridiana.

Así que el reto inmediato para la dirigencia opositora es irse enfocando en darle respuesta a esta expectativa creciente antes de que decaigan los ánimos.

@lesterllopezo

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Carlos Raúl Hernández

En 1999 cuando gana las elecciones venezolanas, hacía ya largos diez años que el proyecto socialista había naufragado históricamente, y sin embargo cabezas llenas de aserrín decidieron resucitarlo. Producto de su desmesura, su exagerada valoración de sí mismo, monumentales ingresos petroleros y falta de sentido de la realidad, el caudillo se sintió el nuevo Lenin, destinado a recuperar la esperanza en los deprimidos comunistas y afines, para el momento perdidos después de la debacle de Berlín, que lo apoyaron, o más bien se colgaron de sus perneras. Creó Alba, una especie de Internacional de menesterosos con la boca aguada por el deseo petrolero (el deseo definido como “sumisión provocada por la presencia de una ausencia”) para influir en los movimientos políticos regionales. Esa corte de los milagros le permitía hacer, pero sobre todo deshacer en la OEA.

Desde allí se hicieron demasiadas operaciones oscuras que deberían ser estudiadas e historiadas como testimonio de cuando la región se retrocedió del siglo XXI. La huella del “cambio de era” es terrible y desencaminó a un grupo de países -y en general a la región- que se habían librado de los atavismos mentales creadas por Perón y Fidel y los volvió a contaminar de sombras. La democracia parecía consolidada y las economías se abrían y funcionaban cada vez mejor, pero llegó el comandante y mandó a parar. Su sombría influencia inspiró/contribuyó a las derivas de Morales, Correa, Ortega, Lula, Kirchner, Zelaya, Lugo, Bachelet y desenterró el zombie de la autocracia. Y efectivamente logró convertirse en Lenin por quince minutos, al decir de Warhol. Un afiche con su fotografía podía encontrarse en los recovecos de cualquier grupo hermano espiritual del mundo. Lo tenían los militantes de Hezbollá en sus oficinas.

Volver del pasado
También los activistas antiglobalización en París, los melenudos de Podemos, y las Farc, el PSC, –retrotraído casi al pre allendismo con Bachelet y Vallejo– el kirchnerismo y el PP de Brasil. Muchos creyeron que la oleada roja venía para quedarse, pero a diferencia de la izquierda comunista clásica, que duró más de 150 años y 70 en el poder, esta Internacional de sedientos bebedores de aceite se mantuvo hasta que duró el chorro y mientras las democracias latinoamericanas –y la española por ahora– decidían librarse de ellos. Para la fecha, la opinión pública global solo se pregunta cómo será el final de la obra, porque ya se vendieron todas las entradas. A principio y por varios años, cuando la ola de prestigio bañaba a los bolivarianos, la expectativa en vilo era la posibilidad por primera vez de que se hiciera una revolución por la vía democrática.

Tal como lo quería Rosa Luxemburgo, un régimen popular que no necesitara ni siquiera armas porque se sostendría en hombros del pueblo. Hoy las preocupaciones son contrarias y van por la vía de si será posible que Venezuela se safe de un proyecto totalitario por las buenas, sin matanzas ni intervención del Tribunal Penal Internacional. Hungría, Polonia, Rusia y tantas otras lo hicieron, pero muchos dudan que aquí podamos, por la tradición de 25 años de equivocaciones que lleva el país. Sobreviven gracias a nigromancia en Venezuela y en tres pequeños países, para sus respectivas pesadillas: Ecuador, Nicaragua y Bolivia. Luce cuesta arriba que los grupos de poder se quiten las gríngolas, tuerzan el pescuezo y vean para los lados donde está la realidad. Un cuarto de siglo de equivocaciones necesitan una enmienda profunda, pero tropiezan incansablemente la misma piedra.

Cuernos y palos
La experiencia, tal como la cubana en los años 60, ha servido para vacunar nuevamente a la opinión pública internacional sobre el siniestro mal entretenimiento que significa el proceso revolucionario. Cuernos y además palos, miseria y caudillos arrogantes. Hoy en Venezuela hace mucho que se acabó el proceso, aquélla expectativa agónica sobre cuál sería la nueva “medida” que lanzarían por TV para perjudicarnos a todos, –particularmente a los menos favorecidos– qué nueva flecha envenenada saldría de aquél arco caótico que lanzaba disparate tras disparate. Por su terquedad fatal y desconocimiento de la experiencia histórica repitió lo que ya había fracasado de manera aplastante y dolorosa. En la siguiente etapa se limitaron a administrar el desorden, la ingobernabilidad económica y social, la inflación galopante, el desempleo la delincuencia. Y hoy día simplemente sobreviven como pueden.

Solo se ocupan de conspirar, reprimir el malestar que crearon y se sostienen únicamente en el aparato de fuerza, cuyo propósito debiera ser que se cumplieran los plazos constitucionales. Equivocados al pretender repetir la entronización cubana de los 60, hecha contra viento y marea, gracias a un acuerdo entre Kennedy y Kruschev. La diferencia es que aquella era una época gloriosa y los guerrilleros verdeoliva ídolos en el planeta entero, a pesar de que desde su comienzo dejaron claro que encarnaban la barbarie, cosa que parecía no importarle al mundo de las ideas y la comunicación. Para la fecha de hoy, Cuba es un enfermo que tiene miedo a las medicinas, mientras por aquí la tragedia se desenlaza y las fuerzas internas y la comunidad internacional tienen la preocupación de propiciar que no haya un accidente aparatoso y se logre un aterrizaje de emergencia con asistencia de bomberos y personal especializado.

@CarlosRaulHer

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