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Opinión

JOHANNESBURGO – Hace 25 años que el apartheid llegó a su fin, y 23 desde que el Congreso Nacional Africano asumió el poder en Sudáfrica. Sin embargo, según informó el presidente Jacob Zuma en su reciente discurso sobre el estado de la nación, el control continúa estando en manos de los blancos del país.

“Los hogares blancos ganan por lo menos cinco veces más que los negros”, afirmó Zuma, y “solamente el 10% de las 100 empresas más importantes de la Bolsa de Johannesburgo son de propiedad de sudafricanos negros”. Los blancos todavía representan el 72% de los altos directivos. El coeficiente Gini, una forma ampliamente utilizada de medir la desigualdad, no muestra ninguna señal de bajar y continúa siendo uno de los más altos del mundo.

Estos hechos suceden luego de 14 años de un vigoroso programa de potenciamiento económico de la población negra llamado Black Economic Empowerment o BEE, que ha creado diversos tipos de incentivos y limitaciones para impulsar la participación de dicha población en los ámbitos de propiedad, administración, control, capacitación, adquisiciones y emprendimiento. A los propietarios de acciones de raza blanca se les exigió vender acciones a personas negras mediante transacciones que a menudo estuvieron fuertemente apalancadas y fueron financiadas con fondos públicos.

No obstante, afirma Zuma, los resultados están por debajo de la meta que en 1981 fijó el entonces presidente del Congreso Nacional Africano, Oliver Tambo, quien buscaba lograr la emancipación económica a través del “retorno [sic] de la riqueza de la nación al pueblo en su conjunto”. Esta meta debería lograrse mediante una “transformación económica radical”, lo que según Zuma significa “un giro fundamental en la estructura, los sistemas, las instituciones y los patrones de propiedad, administración y control de la economía a favor de todos los sudafricanos, especialmente los pobres, la mayoría de los cuales son africanos y mujeres”. El país necesita enfrentar lo que él y otros han llamado el “capitalismo monopolista blanco”.

Lo que Zuma parece buscar es una radical redistribución de recursos en la dirección sugerida por Julius Malema, líder de los Luchadores por la Libertad Económica y admirador del enfoque chavista de Venezuela. Allí, Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, nacionalizaron petróleo, acero, cemento, telecomunicaciones, bancos, tierras agrícolas, empresas lecheras y cadenas de supermercados, e invirtieron en empresas mixtas para producir automóviles, artículos electrónicos, electrodomésticos y una miríada de otros bienes. La producción colapsó en todas estas empresas, y las consecuencias para Venezuela han sido catastróficas.

En un mundo donde la desigualdad es un tema de gran importancia y el deseo de un cambio radical es profundo, ¿qué se debería concluir de estas experiencias? ¿Por qué tanto Venezuela como Sudáfrica no han logrado lo que sus líderes buscaban?

Gran parte del pensamiento que inspiró a Zuma, Tambo, Chávez y Maduro se remonta a Marx. Para ellos, y también para algunos intelectuales de hoy, como el economista francés Thomas Pikkety, el mundo económico consiste en dos sustancias fundamentales: capital y trabajo. Los propietarios del capital controlan los medios de producción, lo que les otorga poder sobre la fuerza laboral. La emancipación, como la llamó Tambo, implica el “retorno de la riqueza del país” –la propiedad del capital­– a sus legítimos propietarios, ya sea de manera directa o a través de un Estado que los represente.

Sin embargo, el capital, al igual que el futuro, ya no es lo que era antes. Hoy día se ha transformado en un bien barato y abundante. Si uno no lo posee, puede arrendarlo.

Las 40 empresas más grandes que participan en la Bolsa de Johannesburgo son predominantemente “de propiedad” de inversores institucionales extranjeros. Otro 12,5% del mercado es “de propiedad” de la Public Investment Corporation of South Africa, que administra el fondo de pensiones de los empleados públicos. Desde esta perspectiva, el hecho de que en la actualidad inversores individuales de raza negra, según Zuma, sean propietarios del 10% del mercado bursátil, es impresionante, dado que no predominan los inversores individuales sino los institucionales. No obstante, la obsesión con la propiedad de capital por parte de los negros, fuera de haber hecho extremadamente ricos a unos pocos plutócratas, no parece estar consiguiendo la “emancipación”.

El problema reside en que la producción no requiere solo de capital y trabajo, sino también de knowhow, un factor de la producción ignorado por Marx y sus seguidores. El knowhow es la capacidad de realizar tareas específicas. Existe exclusivamente en los cerebros, y su diversidad, que incluye cocineros, auditores, plomeros, quiroprácticos y diseñadores de sitios web, es increíble.

El knowhow se transmite y se acumula de manera lenta, principalmente en el trabajo, a través de un proceso prolongado de imitación y repetición: se aprende haciendo. Un aspecto positivo de la política de BEE en Sudáfrica, es que requiere que las empresas contraten equipos de ejecutivos y trabajadores de mayor diversidad racial, para permitir que grupos que alguna vez estuvieron excluidos participen en el proceso de acumulación de knowhow.

Sin embargo, es imposible crear a un gerente con 20 años de experiencia de la noche a la mañana. Por muy radical que sea la transformación que se desea lograr, el knowhow no se puede expropiar ni nacionalizar. Tampoco se lo puede extraer, como los dientes, de los cerebros que lo poseen.

Pero, el knowhow puede ser despedido, como lo hizo Chávez con 300.000 años de experiencia en la industria petrolera en 2003. También puede ser ahuyentado, como ha sucedido con más de 500.000 personas de raza blanca en Sudáfrica. Y, se puede impedir su ingreso, por ejemplo, a través de las estrictas políticas migratorias y laborales de dicho país.

Cuando se rechaza el knowhow, la producción colapsa, como sucedió en Venezuela y en Zimbabue. El problema no solo afecta a las empresas que existen, sino también a las que no existen, ya sea porque nunca fueron creadas o porque no lograron crecer (de haberlo hecho, en Sudáfrica no faltarían los nueve millones de empleos que la gente anda buscando).

Sudáfrica corre el riesgo de seguir los pasos de Zimbabue, Venezuela y Argelia, donde gobiernos revolucionarios o post independencia heredaron un stock de knowhow ubicado en los cerebros de personas que tal vez no eran del agrado de los nuevos líderes. El knowhow se usa o se pierde; y el intento de lograr una “transformación radical” implicó perderlo, mediante la emigración y la exclusión. En el proceso, el knowhow se hizo más escaso, con lo cual su precio aumentó y la sociedad se volvió más pobre y también más desigual. La tentativa de “retornar la riqueza al pueblo” terminó por empobrecerlo.

La alternativa es superar las divisiones del pasado creando una nueva y más inclusiva definición del “nosotros”, que reconozca la contribución potencial del knowhow existente, en los cerebros en que existe, y que asegure que este se puede traspasar a un segmento más amplio de la sociedad a través del tiempo. En última instancia, la cuestión es si Sudáfrica, al igual que Zimbabue, se considera una nación africana de población negra con unas pocas impurezas, o la “nación arco iris” que promovió Nelson Mandela, un país más fuerte porque aprovecha su knowhow y celebra su diversidad.

Traducción del inglés de Ana María Velasco

Ricardo Hausmann, ex Ministro de Planificación de Venezuela y ex Economista Jefe del Banco Inter-Americano de Desarrollo, es Director del Center for International Development at Harvard University y profesor de economía del Harvard Kennedy School.

Copyright: Project Syndicate, 2017.
www.project-syndicate.org

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Arnoldo José Gabaldón

Venezuela se encuentra en uno de sus peores momentos en los últimos 100 años. Si esa situación fuese el resultado de circunstancias puntuales o coyunturales, podríamos tener la certeza de que ella sería superable tarde o temprano. Pero si lo que estamos padeciendo constituye una tendencia regresiva de su sociedad, con dimensiones culturales, antropológicas, políticas y económicas, entre otras, rebasarla exigirá esfuerzos colectivos muy complejos y de más largo aliento.

¿A qué denomino una tendencia regresiva de atraso nacional? A un proceso que discurre por tiempo prolongado y dentro del cual un conjunto de parámetros representativos del bienestar y evolución: espiritual, intelectual y material, de una nación, se ven desmejorar constantemente, conformando así una tendencia. Me refiero por ejemplo, cuando se estanca o disminuye su producción de bienes y servicios. Al registrar una disminución constante de la productividad nacional. Al apreciar como aumenta la pobreza, siendo esta la manifestación más ostensible del atraso de una nación. Vemos mermar la producción de artículos científicos y el registro de nuevas patentes. Se destartala la infraestructura física, sin que surjan fuerzas sociales capaces de impedir tal situación. Las instituciones se degradan y especialmente hemos tenido un tremendo retroceso en la aplicación de la justicia. La seguridad ciudadana se hace cada vez más aleatoria. Los servicios públicos se desmejoran. Los índices de salud se retrotraen a valores alcanzados anteriormente, como es el caso de la mortalidad y morbilidad por algunas enfermedades. La desnutrición infantil aumenta y marca para siempre a un porcentaje alarmante de población. El deterioro de la calidad de la educación a todos los niveles, se hace visible y la degradación ambiental, es también rampante.

Por ejemplo, ¿qué le viene ocurriendo paulatinamente a nuestra principal Casa de Estudios, la Universidad Central de Venezuela? cuando percibimos una erosión continua de sus cuadros profesorales, por el éxodo de talentos que está ocurriendo en el país, pero además se deterioran por escaso o nulo mantenimiento sus edificaciones y urbanismo que son patrimonio de la Humanidad.

Deseo llamar la atención sobre la tendencia al atraso nacional que estamos observando en las últimas tres o cuatro décadas, después de haber logrado anteriormente niveles de progreso superiores en América Latina, como puede fácilmente documentarse. Cuando una tendencia de esa naturaleza persiste durante largos años es que puede calificarse de verdadero periodo de retrogradación histórica nacional. ¿Y puede alguien negar que eso no sea lo que hemos presenciado las últimas décadas en Venezuela? Uno de los síntomas más graves de ese proceso, es cuando el alma colectiva desfallece víctima de la desesperanza, como acusamos en la actualidad. ¿La grave fuga de cerebros que estamos sufriendo, no es una reacción social condicionada a ese fenómeno?

Lo que más perturba es que ese tipo de procesos no tienen duración anticipable. Axel Capriles (2017), cita al historiador E.R. Dodds, quien expone en su libro: Paganos y Cristianos en una Era de Ansiedad, “cuando Marco Aurelio subió al poder, ninguna campana sonó para alertar al mundo que la pax Romana estaba a punto de terminar y ser sucedida por una era de invasiones bárbaras, guerras civiles sangrientas, epidemias recurrentes, inflación galopante e inseguridad personal extrema.” ¿Quién puede negar que el Imperio Romano había entrado a partir de ese tiempo en una tendencia profunda de regresión?

¿Por qué estamos detenidos o en pleno retroceso? Debe ser preocupación de nuestros científicos sociales, historiadores, sociólogos y economistas, entre otros, indagar a fondo sobre las posibles causas del fenómeno que estamos constatando, para que se facilite encontrar los factores que puedan reversarlas. ¿Cuáles pueden ser algunas hipótesis a examinar? ¿Son acaso causas entroncadas con nuestro desarrollo sociohistorico más remoto? ¿Fueron factores geopolíticos o geoeconómicos, los que han contribuido a este desfalco de monstruosa magnitud a nuestra sociedad? ¿Fue la cultura rentista que se anidó en nuestro cuerpo social a lo largo de décadas después de 1920, la responsable de esta situación? ¿Hay un proceso de involución cultural que a su vez fue inducido por los hábitos rentistas? ¿Ha sido la mala calidad política-administrativa de los últimos gobiernos la responsable de la regresión nacional que se observa? A lo mejor es una conjunción de tales causas. Son por lo tanto diversas las líneas de investigación que hay que adelantar.

Alberto Adriani, uno de nuestros más preclaros intelectuales estudiosos del desarrollo, apuntando en esa dirección, había dicho antes de la muerte del Dictador Juan Vicente Gómez, que los estilos de vida de una sociedad podían ser adversos o propiciatorios del progreso; y que la austeridad y la vida sobria eran hábitos favorables en ese sentido. En tal contexto, se declaraba contrario a los patrones de consumo suntuarios y exagerados, que ya empezaban a manifestarse en Venezuela, apenas iniciado el modelo económico rentista en los años treinta del siglo pasado. En 1931 Adriani alertaba: “Muchos de los beneficiados por los años de prosperidad y otros por seguir su ejemplo, fueron los constructores de lujosas mansiones, los pródigos viajeros de los viajes de placer, los consumidores de automóviles, victrolas, licores, sedas, perfumes y otros artículos de lujo” (Adriani, 1998)

Esos estilos de vida y otros mucho más nocivos que se fueron engendrando con el tiempo, como la baja propensión al ahorro, el incumplimiento laboral que incide tan seriamente sobre la productividad, el despilfarro de los dineros públicos, la improvisación, la corrupción administrativa a todos los niveles en los sectores público y privado, el irrespeto a las instituciones y a las leyes, características entre otras, de nuestra población, fueron constituyendo la matriz dentro de la cual se ha gestado la sociedad venezolana que ha tenido actuación durante el último medio siglo.

No hay que confundir el estancamiento económico, por el cual han pasado muchos países en algún momento de su historia, especialmente los que están atados a la volatilidad de un mono producto de exportación, con los síntomas de un retroceso societal. Sabemos que los primeros obedecen a ciclos económicos que son superables a través de políticas públicas acertadas. Sin embargo, más se asemeja nuestra crisis por sus secuelas a las de una guerra de grandes proporciones que hubiese azotado al país y que tuvo diversas manifestaciones negativas, espirituales y materiales.

Ahora bien, ese proceso no se inició con el presente régimen. Éste es un síndrome de él, como han expuesto diversos analistas. Las horrendas verrugas de ineficiencia, irresponsabilidad, corrupción, despotismo, insensibilidad social, que han aflorado como sus características más conspicuas hoy, se venían gestando desde antes. Pero han llegado ahora a su clímax y por eso nos resultan intolerables, siendo urgente por lo tanto conducir un profundo cambio político. Pero hay que alertar: ese cambio aspirado por las grandes mayorías, no arrojará resultados positivos, si al mismo tiempo no se actúa sobre las causales del fenómeno esbozado.

Estas son las tristes realidades y dilemas que a la sociedad venezolana le toca confrontar en el presente. Y en tal contexto nos cabe plantearnos ¿si acaso existen bases para sustentar algunas esperanzas de cambio positivo? Diría que sí, pero ello debemos abordarlo con prudencia razonable, para no crear falsas expectativas o inducir a pensar que la hazaña es fácil. Veamos.

No se ha perdido todavía la propensión social a vivir en democracia y ese es un antídoto muy importante para luchar contra el despotismo imperante.

¿Cómo puede esperar un destino lamentable a un país con tan exuberantes recursos naturales de todo tipo: agua, energía, aceptables extensiones de buenas tierras para la agricultura y clima tropical, entro otros? Lo que nos hará falta dentro de un proceso de reconstrucción nacional, es aprovecharlos con políticas públicas más inteligentes, creativas y bien instrumentadas.

Aun contamos con un sector privado productivo, que aunque muy averiado, puede reaccionar favorablemente ante una mejor conducción política y ser protagonista de un proceso de recuperación económica.

Tenemos una iglesia unida que puede coadyuvar mucho al desarrollo espiritual y material de la población.

Existe una buena disposición ciudadana a la participación social, indispensable para mejorar el desarrollo humano.

Y lo que es más importante, no todo el talento nacional se nos ha fugado y hay razonable posibilidades de que algunos de los que se han ido regresen a su patria, si son atraídos con estímulos apropiados.

Poseemos una infraestructura física que podemos recuperar, e igual hacer con las instalaciones de la industria petrolera, que han sido tan mal manejadas y mantenidas en los últimos tiempos. La industria petrolera nacional, puede volver a ser una importante palanca del desarrollo, si la abrimos al capital privado nacional y foráneo.

Lo que nos hace falta ahora es recuperar el espíritu nacional. Sacar provecho de las experiencias adversas que hemos sufrido. De esta crisis tenemos que sacar lecciones útiles. Replantearnos nuestras propias conductas individuales y colectivas. Apartar los malos hábitos creados por la cultura rentista. Y añorar un liderazgo luminoso que ponga por delante los intereses de Venezuela, ante los propios

BIBLIOGRAFIA

Adriani, A. (1998). Textos Escogidos. Biblioteca Ayacucho. Caracas. p. 230

Capriles, A. La Gran Regresión. El Estímulo, 4 de febrero del 2017.

http://prodavinci.com/blogs/estamos-ante-una-tendencia-de-regresion-naci...

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Confrontación y diálogo: dos modos de hacer política a los que suele considerarse excluyentes olvidándose que el uno no se puede constituir sin el otro.
Confrontación y diálogo son, en efecto, dos dimensiones de la política. Lo importante es que no existan separadas. La confrontación sin posibilidad de diálogo conduce a callejones sin salida, cuando no al imperio de la violencia. El diálogo sin confrontación lleva a la disolución de la política como sustitución de la guerra pues sin peligro confrontacional la política carece de sentido. Un diálogo sin confrontación puede ser incluso más peligroso que una confrontación sin diálogo pues al ser abandonada la confrontación desaparece la política (la política es confrontación) y así quedan todos los caminos abiertos para la violencia.
Llamémoslos enemigos en sentido clásico, o adversarios en sentido más civilizado, o simplemente contrarios u opuestos, lo cierto es que sin antagonismos en los campos de confrontación y diálogo, la política estaría de más.
La oposición de los contrarios, vale decir, el reconocimiento de la existencia de antagonismos es la base de toda lógica política. O aún más claro: el diálogo, para que sea político, debe ser el resultado de una confrontación. Primero la confrontación (o su inminencia). Después el diálogo. Nunca al revés.
La confrontación, no el diálogo, ocupa el lugar preeminente -o sobredeterninante, si empleamos un término psicoanalítico- en la política. Un diálogo sin confrontación solo se da en las relaciones amistosas. Pero la política fue inventada para relacionar a los enemigos y no a los amigos. Por lo mismo, el diálogo no puede sustituir a la confrontación. Incluso el diálogo, en política, ha de ser confrontacional. De otra manera no es político.
Siendo entonces la confrontación y no el diálogo la variable fundamental, la tarea principal de la política es localizar y conocer exactamente al enemigo. Solo frente a un enemigo delimitado, personificado en nombres y apellidos, y nunca ideológico, adquiere la política su razón de ser.
Entre dos fuerzas políticas enemigas las confrontaciones pueden ser dirimidas a través del diálogo. Pero para eso es necesario que las confrontaciones o su inminencia, existan previamente.
¿Qué sucede en cambio cuando una fuerza política debe enfrentar a una fuerza no política o precariamente política? En este caso no puede haber diálogo. Pero tampoco puede haber solo confrontación, pues ella nos aleja de la política y nos lleva a la guerra. La tarea de la fuerza política, bajo esas condiciones, es forzar la politización (re-constitucionalización) del enemigo. Para que eso ocurra, hay que demostrar frente a ese enemigo una disposición a avanzar más allá de la política, aunque siempre en defensa de la constitucionalidad de la política. Eso implica por una parte, la decisión de llevar la confrontación hasta sus últimas consecuencias. Por otra, acosar al adversario con las fuerzas que se tienen y no con las que se quisiera tener.
En las confrontaciones internacionales, muchos gobiernos no políticos han debido politizar sus relaciones con el adversario cuando este dispone de una superioridad militar abrumadora y de la decisión de imponerla por medios no políticos si eso fuera necesario. Como es sabido, hasta las armas atómicas han sido convertidas en medios políticos disuasivos y como tales, bajo determinadas condiciones, han jugado, aunque pararezca paradoja, un rol pacificador.
En las confrontaciones nacionales sucede, en cambio, lo contrario: las armas suelen sucumbir frente a la superioridad numérica y constitucional de las fuerzas políticas y de sus alianzas internacionales. Un diálogo, vale decir una negociación, solo puede ocurrir en esos casos cuando las fuerzas políticas han dirimido fuerzas con las no políticas, o por lo menos, cuando han mostrado la decisión de enfrentarlas hasta las últimas consecuencias. Para poner un ejemplo: el diálogo de la oposición chilena con la dictadura fue posible no solo cuando esta fue derrotada en un plebiscito sino cuando el pueblo apareció en las calles para defender y celebrar el triunfo. Otro ejemplo: el diálogo gobierno- FARC solo fue posible en Colombia después que las FARC fueran militarmente derrotadas. Entre Uribe y Santos, visto objetivamente, hay más continuidad que ruptura. Durante Uribe, Santos fue incluso más confrontacional que Uribe.
Cada momento tiene su política. Cada política tiene su momento. Equivocar el momento suele ser en política, fatal.
Un diálogo sin confrontación, o sin posibilidad de confrontación, no lleva a ningún lugar. Y es evidente: sin confrontación (o sin posibilidad de confrontación) no hay nada que negociar.
La expresión más política (civilizada), es decir, no violenta, de una confrontación son las elecciones. Las elecciones son a la política lo que las batallas a la guerra.
Si un adversario en el poder no admite elecciones no puede, en consecuencias, haber diálogo hasta que ese adversario sea obligado a someterse al veredicto popular. Los diálogos en política han sido, son y serán siempre, eventos post-electorales. Esa es la razón por la cual todos los movimientos democráticos de la modernidad han opuesto frente a las dictaduras y autocracias la lucha por elecciones libres y secretas.
Elecciones es la palabra que separa -en términos definitivos y absolutos, vale decir, sin relativizaciones ni apelaciones- a una dictadura de una democracia. No hay otra palabra.
Cuando a favor de una fuerza política se encuentra la mayoría nacional, la hegemonía cultural, la constitución, y la disposición de luchar por la vía electoral hasta las últimas consecuencias, la fuerza bruta del enemigo tendrá que ceder. Todos los ejemplos históricos lo confirman. Después vendrán los momentos del diálogo. Elecciones first.
Fernando Mires

https://polisfmires.blogspot.com

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En dos o tres artículos previos he aludido a la creciente automatización del trabajo, un rasgo central de la denominada economía del conocimiento, posible gracias a la fusión de la robótica, las tecnologías de la información y la inteligencia artificial. Basándome en ciertos estudios mostraba en ellos que la mitad de los empleos actuales corre riesgo de desaparecer en una o dos décadas, que surgirán otros nuevos y que en el marco de la transformación del trabajo, deberá establecerse una nueva relación entre humanos y robots, en la que los dos trabajen juntos, en vez de convertirse en meros sustitutos del otro. E indicaba, por último, que los expertos afirman que sólo aquellos países que adapten su legislación laboral, su sistema educativo, su infraestructura y sus instituciones podrán navegar en medio de estos cambios de tanta envergadura.

Pero más allá de su lado económico, el asunto anterior tiene otras vertientes, que quiero tratar en estas líneas. Dicho en pocas palabras, no sólo las máquinas serán medios mecánicos que obedecen cuando les apretamos un botón o le jalamos una palanca, sino que se convertirán en socios que interactúan con las personas. En otras palabras, marchan ellas en la dirección de ganar estatus entre los seres vivos, inimaginable hasta hace muy poco tiempo.

Así las cosas, recientemente, el Comité del Parlamento Europeo para Asuntos Legales votó a favor de una moción para garantizar cierta situación legal a los robots, a los que se les otorga la condición de “personas electrónicas”. Y propone, en medio de una previsible polémica, que "se pueda establecer que los robots autónomos más sofisticados tienen el estatus de personas electrónicas con derechos y obligaciones específicos, incluida la de hacer bueno cualquier daño que puedan causar".

De nuevo se demuestra, creo, que la llamada ciencia ficción no era ficción, sino pronóstico. Así, a propósito de un brevísimo cuento, “El Círculo Vicioso”, escrito hace casi ochenta años, el célebre Isaac Asimov estableció sus conocidas tres leyes de la robótica (que en realidad fueron cuatro). Las mismas lucen como trasfondo a planteamientos que de alguna manera están cobrando forma actualmente a) Un robot no puede hacer daño a un ser humano ni directamente ni a través de su intervención. b) Un robot debe obedecer las órdenes que le den los seres humanos, a menos que las mismas entre en conflicto con el primer mandamiento. c) Un robot debe salvaguardar su propia existencia, a menos que su autodefensa se contradiga con el primer y el segundo mandamiento. Más adelante, el propio añadió una cuarta: d) Ningún robot puede dañar a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daño.

No es de extrañar, entonces, que ya se hable de la “robotética”, a cuyo alrededor se han ido generando teorías y criterios que pretenden plantarle cara a las circunstancias que derivan de la creación y uso de los robots, implicando a sus fabricantes y usuarios y, como se ve, también a los propios robots.

Una importante discusión se abre paso, así pues, en todos los planos. Y no es para menos: a propósito de los robots, aunque no solo de ellos, la post especie es un término que hoy en día se ha ido colando en los debates, cada vez con mayor frecuencia.

Mientras tanto –imposible evitar esta coletilla final – Venezuela lleva un buen tiempo desenvolviéndose en clave urgencia. No hay espacio sino para encarar las tareas inmediatas, las de cada día y resulta casi imposible ver un poco más allá de pasado mañana. El futuro se nos desapareció en medio del desacuerdo político. Corre, pues, el riesgo de que este maremoto tecnológico, del que ya se ven claramente sus primeras manifestaciones y que también nos concierne, aunque lo imaginemos lejano y ajeno, nos agarre fuera de base desde el punto de vista político, económico, social, ético. No hay duda de que, de seguir así, el tiempo le pasará factura. La duda es de qué tamaño y en cuantos años la podrá pagar.

El Nacional, viernes 17 de marzo de 2107

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Jesús Elorza G.

Muy preocupada estaba la Ministra de Servicios Penitenciarios al enterarse que uno de sus “privados de libertad” había sido atacado a tiros en la isla de Margarita. Resulta ser que el involucrado en esta situación, conocido como “Wilmito”, era el modelo de su plan de reinserción social de los camaradas incursos en dicha situación. No podía creer la ministro que su programa corriera el riesgo de fracasar por un malentendido con los cuerpos de seguridad.

En tal sentido, de inmediato se comunicó con el Ministro del Interior para hacer de su conocimiento la irregular situación de que le hayan disparado a su modelo.

- Hola Fosforito, en que te puedo ayudar, fueron las palabras del ministro al escucharla.

Coño vale, como es posible que quieran joder a mi “Wilmito” si ese muchacho no se mete con nadie.

-No jodas Iris, ese tipo es uno de los malandros más arrechos que hay en el país. Además, explícame qué carajo hacia ese tipo en Margarita si está condenado a sopotocientos años de cárcel.

Bueno, es que lo estamos rescatando para incorporarlo al proceso revolucionario. No solo a él, sino a varios de los jefes de las bandas que operan en el país y que en este momento se encuentran privados de libertad.

- ¿Y cómo vas a lograr esa vaina?

Aplicando de manera revolucionaria “El Régimen de Confianza Tutelado” permitiéndoles a los tipos moverse y vacacionar en el territorio venezolano o fuera de él.

- Verga Fosforito, vos si sois arrecha. Coordina bien ese Pran Vacacional y avísame con tiempo quienes van a estar afuera para no “rasparlos” con la OLP.

Así lo haré camarada. Ya estamos haciendo las encuestas en los centros penitenciarios del país para conocer los planes de Confianza Tutelada de cada privado de libertad, para coordinar con los organismos de seguridad la protección y no agresión a los que participen del programa.

Al conocerse el plan que iban a poner en práctica desde el Ministerio de Servicios Penitenciarios, los centros penitenciarios de Tocoron, PGV, el Rodeo, Vista Hermosa, Internado Judicial de Los Teques y Tocuyito se transformaron en un hervidero. Las bandas organizadas se reunían por separado para escoger entre los planes propuestos.

- “Cara Cortada” el rey del narcotráfico, dijo que se inclinaba por el Tour Ecológico, lo que causó extrañeza entre los miembros de su banda.

¿Qué pasó mi pana? Te vas a meter a agricultor, le argumentó uno de sus luceros.

Claro, en el tour voy a recorrer todo el territorio fronterizo con Colombia para establecer las zonas donde vamos sembrar marihuana y coca, una vez que cierren los centros de producción en la hermana república y así pasamos a controlar ese mercado.

-“El Chester” rey del lavado de dinero, escogió el plan conocido como Viaje al Paraíso y se fue para las Islas Caimán uno de los principales paraísos fiscales de mundo. Allí pudo tranquilamente revisar todas sus cuentas, sin ninguna interferencia y a su vez disfrutar de sus playas.

- “Lucifer” se inclinó por el Tour Financiero porque le iba a permitir visitar las sedes centrales de los principales bancos del país y con esa información preparar los futuros asaltos.

-“El Gilbert”, dijo que se iba de rumba en uno de los cruceros por el Caribe, con preferencia en el que haga paradas en las islas de Aruba y Curazao. En cada puerto un amor como dicen por ahí. Pero en este caso, en cada puerto un casino que atracaré y con los “billuyos” en la mano regreso campante a mi barco para seguir mi rumba caribeña.

-“El Picure II” escogió el Tour Caracas Mía, porque le iba a permitir un recorrido por las urbanizaciones más selectas de la capital, precisando durante el desplazamiento, donde estaban las viviendas de los Oligarcas-burgueses y la de los Boliburgueses del régimen para luego proceder de manera segura con las extorsiones y los secuestros.

Una vez culminada las encuestas, la Fosforito se dirigió a Miraflores para comunicarle a Nicolás, su plan revolucionario de reinserción social de los camaradas privados de libertad.

- “Dale Play” fue la respuesta inmediata de Nicolás. Que el mundo sepa de nuestros revolucionarios compromisos con los panas privados de libertad y su transformación en El Hombre Nuevo.

A la semana siguiente, los medios de comunicación del mundo entero, reseñaban la información del incremento de los asaltos, secuestros, extorsiones, lavado de dinero y narcotráfico cometidos ¡¡¡Por presos venezolanos!!! Que a pesar de estar cumpliendo condenas, se encontraban en libertad, tutelados y protegidos por el régimen…..fin de mundo.

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Durante muchos años se discutió si las medidas económicas tomadas por los gobiernos de Chávez y Maduro respondían a un modelo propiamente dicho u obedecían más bien a improvisaciones y a la ignorancia del eterno. Un petróleo rozando los $100/barril admitía, sin duda, muchas liberalidades. Otros opinaban que se trataba de imponer progresivamente el comunismo, por lo que su intención era política: de ahí la dificultad de apreciar una racionalidad económica. Pero ahora que han bajado las aguas de la bonanza petrolera, emergen elementos de un modelo económico claramente distinguible. Pero muchos se niegan a percibirlo como tal porque su fin no es el mayor bienestar para la población -fin o deber ser de lo económico- sino maximizar la participación en el producto social de quienes detentan el poder.

El modelo sirve a una nueva oligarquía atrincherada en los nodos de decisión del Estado o en posiciones privilegiadas para negociar con él. Esta oligarquía tiene carácter binacional, pues incluye a quienes están al frente del estado cubano, beneficiarios privilegiados de la depredación sobre Venezuela. Los medios para alcanzar sus fines no tienen que ver con la salud del aparato productivo interno ni con la capacidad de optimizar el intercambio con el resto del mundo. Es decir, el modelo no persigue que la economía crezca, ni que pueda importarse lo requerido para aumentar el consumo y la producción domésticos. De ahí su aparente desafío a la lógica económica. Persigue, más bien, la destrucción de los mecanismos de mercado y de las salvaguardas del Estado de Derecho que regulan lo económico, con la intención de sustituirlos por decisiones burocráticas. Éstas suelen ser tomadas con discrecionalidad en respuesta a la dinámica de intereses de quienes detentan posiciones de poder. Mecanismos impersonales, institucionales, para el manejo de la cosa pública son así reemplazados por mecanismos que dependen de relaciones personales con quienes ocupan cargos en la estructura de mando.

El desmantelamiento del Estado de Derecho, la falta de controles y la inexistencia del equilibrio de poderes autónomos, tienen la función de permitir que verdaderas mafias compitan o se coordinen entre sí -dependiendo de las circunstancias- para esquilmar cotos particulares de la economía. Con ello se ha venido asentando una economía de expoliación por parte de la oligarquía, al margen del proceder institucional de la administración pública y de la ley. El problema está en que ese modelo destruye capacidades productivas y empobrece aceleradamente al venezolano. Es, en este sentido, un modelo suicida, la del parásito que mata a su huésped pero que, en el ínterin, se atiborra. Algunos de los mecanismos utilizados para parasitar a la nación se describen en el anexo.

El modelo no es transparente respecto al manejo de recursos, ni los que toman decisiones rinden cuentas de ello. Su elemento articulador es la corrupción. Para no experimentar contratiempos, requiere de un poder judicial cómplice y de medios de comunicación sumisos, que no den cabida a posturas críticas o a denuncias sobre corruptelas. Además, presupone despojar a la Asamblea Nacional de sus poderes de investigación y de control sobre el Ejecutivo.

La oligarquía, a través del gobierno de Maduro, ha tenido bastante éxito, hasta ahora, en “coronar” tal estado de cosas. Con ello ha podido conformar un Estado Patrimonial o Patrimonialista (el concepto es de Max Weber), en el cual se disuelve la frontera entre el patrimonio público y su patrimonio privado. Es decir, ha privatizado la cosa pública, ¡pero en nombre del socialismo! Pero este modelo económico excluyente genera rechazo, sobre todo en momentos de crisis como el actual. De ahí el interés en construir una falsa realidad, color de rosa, a través del control hegemónico de los medios de comunicación. Pero, a pesar del abuso que se hace de ellos con fines propagandísticos -a lo Goebbels-la mayoría de la población cree cada vez menos en Maduro o en los demás personeros del régimen. Por ejemplo, el gobierno pregona a los CLAPs como una "conquista del pueblo", un "triunfo de la revolución”. Pero en la encuesta Venebarómetro de febrero, solo 10,4% de los consultados manifestó que deben mantenerse los CLAPs como mecanismo de distribución de alimentos; 88,7% claman porque se abastezcan los mercados para poderlos comprar libremente. Como la propaganda no da los resultados esperados, se apela a la represión. Aparece el terrorismo de Estado, con tribunales abyectos que criminalizan la protesta y la denuncia, y una policía política (Sebin) que persigue a líderes opositores.

Sin apoyo militar no podría sostenerse el régimen oligárquico. Su popularidad apenas roza el 20%, cuando mucho. Es decir, a falta de apoyo político, su principal y casi único sostén es castrense. De ahí la importancia de poner a militares en cargos en los que las oportunidades para el enriquecimiento ilícito sean muy tentadoras con la finalidad de hacerlos partícipes del régimen de expoliación implantado. Custodian el tráfico de bienes tras fronteras y a través del territorio nacional; acompañan al SUNDDE en la requisa de negocios de todo tipo; monopolizan la importación y distribución de alimentos y medicinas con la Misión Abastecimiento Soberano; poseen bancos, empresas fabriles, agropecuarias, de transporte, televisión y de construcción; manejan la compra de armamentos; y tienen presencia en la Directiva de PdVSA. Ahora, disponen de una empresa, Camimpeg, para intermediar en el otorgamiento de concesiones petroleras y mineras. En fin, se les ha puesto al frente de casi todos los mecanismos descritos en el anexo, exentos de ser interpelados por la Asamblea Nacional y fuera del escrutinio de la prensa independiente. A pesar del discurso contra la corrupción, la intención del gobierno no es evitar que los que tengan responsabilidades sobre estos asuntos caigan en ella, sino al contrario, hacerlos cómplices de la economía de expoliación para comprometerlos con la defensa del Estado Patrimonial.

El modelo económico excluyente y despótico de la oligarquía cívico-militar es incompatible con la democracia. Restablecer las garantías del Estado de Derecho, acabar con el gasto discrecional y sin control, unificar el tipo de cambio y levantar los controles para liberar a las fuerzas productivas, liquidaría al modelo. De ahí la ofensiva ideológica “socialista” para satanizar estas propuestas. Pero como no logra convencer a las mayorías de las bondades de políticas “revolucionarias” que las han condenado a la miseria, termina cumpliendo otros dos propósitos. En primer lugar, fanatiza a la minoría que sigue a Maduro para transformarla en una secta, impermeable a toda crítica externa, unida como un solo hombre para el combate cuando él diga. Para ello, han transformado al difunto eterno en una especie de deidad para hacer del credo chavista una suerte de fe: sus proclamas son verdades reveladas que no se discuten. Deben ser cumplidas. El segundo propósito es aislar a los depredadores del país de la dura increpación del mundo real que los rodea. Repetir una y otra vez los mismos disparates termina tranquilizándoles la conciencia; los somete a una especie de sopor fantasioso en el que las únicas referencias sobre el deber ser son los clichés en que se ha transformado el ideario “revolucionario”. Ello explica la inusitada crueldad en no rectificar sus políticas, a pesar del hambre, la malnutrición y las muertes que han engendrado. Les rueda la suerte de los venezolanos cuando, en su imaginario, la Historia los absolverá. En fin, la discutida banalidad del mal de la que habló Hannah Arendt. Aislados en una burbuja de fantasías complacientes, el discurso repetitivo que los retrata como campeones del pueblo contra la opresión ejerce la función de bálsamo moral, condonando sus maldades. ¡Hasta el punto de que algunos llegan a creérselo!

Ahora Maduro, declara la “guerra del pan”, emulando a su verdadero padre político, Benito Mussolini, quien, en 1925, declaró la “guerra del trigo” para hacer a la Italia fascista autosuficiente en pan (y pasta). Porque, igual que Il Duce, la lucha política es, en su imaginario, una guerra. De ahí el lenguaje de batallas, de unidades de combate y la entrega del país al control militar. De ahí la idiotez de seguir denunciando una "guerra económica" contra la "revolución" (¡!). Insiste en los CLAPs y la Tarjeta de la Patria, no como mecanismo idóneo de distribución de alimentos -que no lo son-, sino como mecanismos para el control social. De ahí también las campañas de odio a través del discurso maniqueo para alentar el conflicto final, violento, que busca aplastar a la disidencia. Y para encubrirse, se la pasa acusando a la oposición de fascista (¡!). Proyección sicológica, sin duda alguna.

ANEXO

Mecanismos instituidos para expoliar la riqueza social:

  1. El control de cambio. El monopolio y racionamiento de la oferta de divisas por parte del Estado a precios ridículamente bajos, generan posibilidades de lucro espectacular a través del arbitraje. La cotización del dólar paralelo ha estado oscilando en niveles entre 28 y 44 veces la tasa oficial DIPRO. Quien tenga acceso al dólar regalado puede multiplicar sus bolívares por esa magnitud en un santiamén.
  2. Los controles de precio. Propician el desvío y reventa de bienes subsidiados a precios varias veces superior, además de ofrecer oportunidades para la extorsión y el decomiso.
  3. El monopolio de la importación y distribución de alimentos y medicinas. Ante la ausencia de transparencia, de rendición de cuentas y anulado el control de la representación popular a través de la Asamblea Nacional, la tentación de desviar muchos de estos productos para comercializarlos directamente a precios más altos, es inmensa.
  4. Leyes punitivas como la Ley de Tierras, de Precios Justos y de Seguridad y Soberanía Alimentaria, que proveen amplias oportunidades de extorsión y de confiscación por parte de los encargados de administrarlas y/o hacerlas cumplir.
  5. El custodio de las fronteras. Ofrece oportunidades muy tentadoras para contrabandear gasolina y productos subsidiados a países vecinos, asociándose para ello con mafias o ejerciéndolo directamente.
  6. La provisión de servicios y/o derechos. Se trata de la vieja y perniciosa práctica, no inventada por el chavismo, de cobrar por incluir a ciudadanos en la pensión de vejez, en algunas misiones (vivienda, transporte), en el otorgamiento de las cajas CLAPs y en el disfrute de otros derechos.
  7. El manejo de fondos públicos. La ausencia de transparencia y de rendición de cuentas, y las complicidades a distintos niveles, permiten a funcionarios inescrupulosos meter la mano a partidas presupuestarias, cajas de ahorro o a los numerosos fondos, con casi total impunidad, siempre y cuando defiendan agresivamente al gobierno de Maduro y la “revolución”.
  8. El lavado de dinero. Los malabarismos hechos con los dineros mal habidos para poderlos disfrutar pueden leerse en el libro de Carlos Tablante y Marcos Tarre, El Gran Saqueo.
  9. El tráfico de drogas. Son demasiadas las denuncias que señalan complicidades al más alto nivel para el uso de instalaciones públicas y/o en el amparo y protección del tráfico de estupefacientes a través del territorio nacional para ser exportados a los países consumidores.

Solo se podrán acabar con estas lacras con la restitución del Estado de Derecho, la existencia de poderes públicos autónomos que controlen el gasto público -en primer lugar, la Asamblea Nacional- y de un Poder Judicial independiente capaz de sancionar a quienes incurran en estas prácticas, la presencia de medios independientes que investiguen y denuncien estas corruptelas, y con la implantación de una economía abierta, en competencia, sin los controles que promueven la especulación y asfixian la actividad productiva.

Economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

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Freddy Rios Rios

Desde mi escritorio

«La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa.»

“Desinformar”, según el diccionario de la RAE, significa: (1) dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines; y (2) dar información insuficiente u omitirla. El Portal de Google, la hegemonía mediática, la contrainformación alternativa del régimen y hasta los medios no vinculados al gobierno, han difundido un Post donde según la Agente 007 italiana, Mary Pace en una entrevista realizada en Italia, habría asegurado que la CIA había intentado asesinar dos veces a Chávez. Alcanzó su objetivo induciéndole un cáncer mortal con un equipo CSX4000 de radiaciones continúas. (http://vamosvzla.com/imperdible-ex-agente-inteligencia-italiana-revelo-l...).

Cuando leí el artículo en La Iguana, olí algún montaje raro del chavismo fraudulento, desinformación pura y dura, sin esquinces, muy a pesar que el artículo en cuestión había sido publicado en Aporrea, la Iguana fue el ventilador de la dispersión de la ‘mentira’ que la 007 italiana ufana del resultado en Venezuela colgó en Facebook. Los hackers, troles y Bot del régimen convirtieron las redes en papagayos con buen viento que encontraron eco en páginas Web, Blogs, Revistas Flipboard, Instagran, G+ y pare de contar. (http://www.booksprintedizioni.it/public/libri/anteprima_incazzata_nera.pdf)

Es necesario destacar que Mary Pace, “La Iene”, a quien atribuyen. el acierto, es una fuente real, con un CV importante, “es periodista”, escritora de varios libros y hay que resaltar que es una ex agente de los Servicios de Inteligencia italianos. Se dice que un ex expía moribundo, del cual ella es albacea de sus secretos, le comunicó antes de morir la localización de Bin Laden a los servicios secretos de Obama; entonces surge la gran pregunta, si la información del terrorista valía 25 millones de dólares cuanto valía o vale la prueba que la CIA inoculó el cáncer a Chávez. El significado geopolítico y geoeconómico de dicha prueba supera con creces la cantidad, el efecto y los resultados mediáticos y políticos de la muerte de Bin Laden. (https://www.vice.com/it/article/denunciamoli-tutti-a9n1)

Mary Pace era una jovencita cuando fue reclutada en 1968, tenía entonces 18 años. Pero la señora, hoy de la tercera edad, es. más célebre aún. por haber demandado al Gobierno de USA por 25 millones de dólares, por haber facilitado las coordenadas donde se encontraba enconchado. Según ella, esta fue la información que permitió la muerte de Osama Bin Laden, o como eufemísticamente se dice en estos días, dado de baja. (http://www.congedatifolgore.com/it/personaggi-mary-pace-tiene-corsi-di-i...)

Entrando a la materia, algunos desinformados tienden a confundir los términos “contrainformacion” -dándole incluso vinculación a lo militar- como asociado de la contrainteligencia, y restándole la importancia que tiene para el control ciudadano de la verdad y transparencia de los medios, sus formas y especialmente, contenidos en una realidad tecnológica de insospechadas dimensiones que puede llegar hasta la manipulación de procesos políticos (Brexit, Trump, Cambridge Analytic) e incluso va más allá de lo político o mediático hasta convertirse en un proceso de búsqueda de mercenarios de la payola 2.0.

Hoy, en los medios de comunicación se hace una gran referencia al instrumento o forma del contenido por el cual se realiza el acto comunicacional. En esta materia, los rusos a través de Sputnik han montado una trama de desinformación de primera, incluida en la trilla de las cableras nacionales. RT es una cadena global rusa, que camufla la desinformación y desinformacion, e influye por medio de links asociados a Bots a las campañas donde Putin tiene intereses. (https://mundo.sputniknews.com/spanish_ruvr_ru/news/2013_05_28/Osama-bin-...)

La manipulación y deformación de la información, su tergiversación y cargas estimulantes de odio y conformidad son elementos de las técnicas de control que sin rubor aplican los extremos facho-bolcheviques, en todas sus versiones con sus respectivos objetivos, filtros y sesgos. La mentira como política de estado es Soft War. Ha estado presente en Venezuela desde el primer día de estos 18 años. Como decía Goebbel: “los ministerios más importantes son el de Propaganda y el de Guerra, ambos han padecido la tiranía de la ignorancia, pero hay cientos de muertos en su cuenta”.

Es completa, mutatis mutandis, la concepción de Shultz y Godson sobre la desinformación como política de estado, especialmente del Estado cubano en Venezuela: «Información deliberadamente falsa, incompleta y errónea, diseñada para engañar y desorientar a las autoridades gubernamentales y no gubernamentales y/o los medios de comunicación social para manipular personas o grupos predeterminados para que crean la falsa información y, en consecuencia, actúen en interés de la nación que lleve a cabo la operación». Colofón: aquí no hay presos políticos, ni corrupción, ni inseguridad, ni hambre. Vivimos en un paraíso democrático donde los pranes de la Asamblea Nacional tratan de sabotear “la Paz del Comediante Eterno”.

De lo anterior podemos concluir que, la contrainformación no se «relaciona dialécticamente con lo alternativo sino que corre por otro carril,» refiriéndose a una interpretación política del mensaje oficial, capaz de provocar relaciones y formas comunicativas y no meramente informativas, aceptando como premisa de análisis que es sumamente difícil por el estricto régimen discrecional que ejerce el poder cuando no hay Estado de Derecho una ofensiva que anule los efectos de ese poder, que además está armado. La Corporación Maneiro es una forma de censura y desinformación, producto de la represión. Ejemplos nuevos y viejos sobran: RCTV, Infobae, CNNes, y un espectro radioeléctrico lleno de cadáveres o al servicio de la tiranía.

Los regímenes totalitarios tienen una dependencia obligada de políticas de desinformación, que le lave la cara afuera e infunda pánico o mimetice la verdad adentro y se proyecte hacia afuera. Cuando hay un Estado Malandro y rico, su financiamiento, organización, planificación y puesta en práctica depende de factores internos y externos. Hay varias oleadas de intelectuales, artistas, deportistas, y piratas del turismo político que se prestan de tramoyeros caros en nombre del socialismo, los Ramonet, Sean Penn, Maradona, las Evas Golinger son una cohorte de mercenarios que contribuyen a la desinformación como agentes encubiertos de la pantalla del televisor, la prensa y las redes, al ahogar la verdad, apoyando al régimen.

Con el Poder Mediático y de la Armas es muy fácil la disuasión, hay un estado permanente de guerra hertzianas con un mensaje monocorde, se busca la desesperanza como condición y estado. Siempre listos en la hegemonía que garantiza el poder omnímodo y la no separación de poderes con el apoyo de los fusiles y bayonetas; todo es mentir, ocultar, falsear, o tergiversar la realidad, se fabrica la verdad al servicio del hegemon y su corte, la verdad no es más de un millón de venezolanos comiendo de la basura, sino 36 millones bien alimentados con las bolsas CLAP,

Desinformación, como dijo Galdón es “la ausencia de verdadera información o de información verdadera” adornada, en un régimen que no se caracteriza por su conocimiento y capacidad, con un saber empírico, de libros de autoayuda, «superficial y fragmentario, o falso y equivocado, o inane y vacío, o insignificante e irrelevante, lo que hay es desinformación.”

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