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Opinión

El 21 de mayo de 1986, la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE)[1]presentó al entonces presidente Jaime Lusinchi un documento en el que planteó una serie de reformas políticas inmediatas que, como señaló el propio documento, fue producto de una amplia consulta realizada tanto en la capital como en el interior de país, en la cual participaron personalidades representativas de todos los sectores políticos, sociales y profesionales.

Esas reformas políticas inmediatas que la COPRE hace 30 años presentó al Presidente Lusinchi fueron las siguientes:

Profundización de la democracia en los partidos políticos.

Reformas de la Ley Orgánica del Sufragio.

Elección popular, directa y secreta de los gobernadores de las entidades federales.

Reformas a la Ley Orgánica del Régimen Municipal.

Financiamiento de los partidos políticos.

La COPRE, con aquél documento, puso en la agenda la necesidad de profundizar la democracia en el régimen de los partidos políticos con la finalidad de contribuir a un elevado funcionamiento democrático intrapartidista, buscando elevar de manera notable la calidad de la representación partidista, coadyuvando la preservación y desarrollo de los partidos políticos, por ser factores esenciales de la vida democrática.

Ese debate sobre los partidos políticos llevó a concretar la tarea de reformar la Ley de Partidos Políticos de 1965 a través de un proyecto que fue debidamente consignado en el año 1988 ante el entonces Congreso Bicameral de la República de Venezuela.

La reforma no lograba ser sancionada y el tema de reformar el sistema de partidos políticos, nuevamente aparece entre las propuestas que 25 destacados venezolanos, entre académicos e intelectuales, presentaron en 1990 al entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, en un documento en el que exhortaron a una urgente Reforma de Estado[2].

Y ese mismo año, 1990, el Gobierno de Carlos Andrés Pérez logró un compromiso con los partidos políticos a través del Pacto para la Reforma[3], firmado en diciembre de 1990, en cuyo contenido se propone una agenda legislativa para el año 1991, en donde se destaca la necesidad de reformar la Ley de Partidos Políticos de 1965. Para esa fecha la Cámara de Diputados ya había aprobado el proyecto de reforma y faltaba la Cámara del Senado.

En 1991 el proyecto de reforma fue aprobado por la Cámara del Senado, pero lo hizo con observaciones y por lo tanto el proyecto regresó a la Cámara de Diputados para considerar esas observaciones. Al final el proyecto de reforma no logró ser sancionado por el Congreso y la causa de ello, como lo afirmó Joaquín Marta Sosa en 1993, estuvo en las fuerzas contrarias al proyecto y las diferencias existentes entre quienes apoyaban la reforma propuesta[4].

Joaquin Marta Sosa reconoce en 1993 que para entonces la reforma del sistema de partidos políticos era una de las propuestas que más largo tiempo había estado en el debate político. La imposibilidad de reformar de manera efectiva la Ley de Partidos Políticos de 1965 contribuyó a debilitar la credibilidad de los partidos políticos que, según Marta Sosa, se presentaban para 1993 como unas estructuras que se habían convertido en:

Máquinas electorales.

Simples surtidores de relaciones clientelares.

Constructores de redes del sistema de corrupción.

Obturadores de las demandas sociales.

Espacios vacíos de ideología, doctrina, valores y programa.

El autor señalado calificó a los partidos en 1993 como organizaciones cerradas, centralistas al modo leninistas, fines de sí misma, con una tendencia perniciosa a “parecerse todos entre sí”, lo cual exterminaba al partidismo como sistema de alternativas y para explicar las razones argumentó lo siguiente:

Cuando una sociedad, como sucedió con la venezolana, que ve crecer en términos casi exponenciales su tasa de modernización en paralelo con una alta estabilidad y permanencia de relaciones democrática, va sintiendo que los partidos reducen su tejido democrático interno y se rezagan en su modernización, se produce un punto determinado en ese proceso, donde la sociedad civil rebasa en la cantidad y calidad de sus demandas a la capacidad de respuesta de dirigentes y de partidos.

El indicador de que algo estaba pasando con el sistema de partidos políticos se evidenció con la participación electoral, específicamente en elecciones municipales. Venezuela, según informe de Datanalysis en 1989, venía acostumbrada a bajos niveles de abstención: desde 1958 y hasta 1988 se registró en promedio 9,8%.

Ese promedio contrastó de manera muy clara, advirtiendo la necesidad de estudiar la realidad y proponer reformas urgentes, cuando en las elecciones municipales de 1979, según Datanalysis, la abstención se situó en 27,1%, aumentando en la elección municipal de 1984, cuando se ubicó en 40,71%, y la misma no se detuvo para las elecciones municipales de 1989 cuando llegó a ubicarse en 54,8%[5].

Los estudios para comprender esa conducta del elector venezolano, llevaron a identificar que 48,7% de los electores que se abstuvieron lo hicieron por razones políticas, fundamentada principalmente por la desconfianza hacia los partidos políticos; un 16,7% simplemente afirmó no tener interés en política y en actos electorales y 34,5% argumentó una razón involuntaria. Este y otros datos más advertían una clara ruptura en la confianza de los venezolanos en el sistema de partidos que hasta ahora venía desarrollándose en el país.

Han pasado 30 años de aquél documento que la COPRE entregó al Presidente Jaime Lusinchi, y la realidad que tenemos es dramática, pues somos testigos directos del intento del régimen por acabar definitivamente con el deteriorado sistema de partidos políticos en Venezuela a través del proceso de legalización que han impulsado el CNE y el Tribunal Supremo de Justicia, pues no hay duda que el mismo amenaza la propia existencia de esos actores que hace 30 años eran reconocidos por la COPRE como la fuerza central en la instauración, preservación y desarrollo del sistema democrático.

[1] COPRE. Propuesta para reforma políticas inmediatas. En: Reformas para el Cambio. Las transformaciones que la democracia reclama. Capítulo II. Caracas, 1993. P. 35

[2] Idem. Pacto para la Reforma. P 265-268

[3] COPRE. Pacto para la Reforma. Un programa de acción a corto y mediano plazo. Diciembre 1990.

[4] Joaquín Marta Sosa. Para la reconversión de los partidos y la posibilidad de nuevos movimientos. En: Reformas para el Cambio. Las transformaciones que la democracia reclama. Capítulo X. COPRE. Caracas, 1993. Pp. 283-315

[5] Datanalysis. La abstención electoral en 1989. En: Reformas para el Cambio. Las transformaciones

que la democracia reclama. Capítulo V. COPRE. Caracas, 1993. Pp. 182.

Artículo escrito para Politika Ucab , 3 de marzo de 2017

https://politikaucab.net/2017/03/03/el-sistema-de-partidos-politicos-a-l...

 4 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política número 98

Con pamplinas, más que bambalinas y logros concretos, el régimen, acompañado con sus más cercanos y cada vez más escasos panas traídos en aviones ejecutivos del Estado, intentan conmemorar la desaparición física del difunto eterno y para eso organiza eventos para destacar su legado caracterizado por el nulo aporte positivo para el país y las generaciones futuras.

Con una mano en el pecho, los principales dirigentes oficialistas destacan que dejó un gran vacío en sus corazones y en eso tienen razón, pero también dejo un gran vacío en las arcas nacionales, en la capacidad de sus partidarios para organizar o planificar un programa mínimo de gobierno para sacar al país del atolladero en que lo dejó, pero sobre todo dejó un gran vacío en las esperanzas de la mayoría de los venezolanos de avanzar en el siglo XXI con posibilidades de éxitos en el mundo de la economía globalizada, de la informática y de la sociedad del conocimiento.

Por otra parte, la mayoría de los partidos de la oposición democrática decidieron acatar el proceso de relegitimación impuesto arbitraria e inconstitucionalmente por las rectoras del CNE. Con mucho voluntarismo, y algunos pocos con organización y recursos para movilizar a sus simpatizantes, probablemente logren alcanzar los resultados numéricos exigidos en una primera fase para luego intentar superar los otros obstáculos que es la validación de huellas, aunque se utilizaron los capta huellas y finalmente superar y ligar que ningún tribunalito de pueblo anule los resultados porque tres electores denunciaron que le plagiaron su huella, o su nombre o lo llevaron obligado, o simplemente estaban inscritos en el PSUV por lo que habría un intento de fraude y por lo tanto ese partido queda invalidado por el CNE.

También la relegitimación, implicará con qué partidos el régimen quiere participar en futuras elecciones y cuáles deben formar parte de la MUD nacional. En el G9 la Causa R y VENTE no se relegitimarán, de los otros 7 ¿Qué pasará si PJ y AD no pasan el proceso? ¿Los relegitimados por el CNE reconocerán a los otros, o exigirán nuevas reglas de funcionamiento? ¿El régimen reconocerá a los diputados de la AN cuyos partidos no se relegitimaron? ¿Si hubieran relegitimado un solo partido, previo acuerdo, no se ahorrarían estas respuestas? Todo parece indicar que el plan del régimen para crear discordia y desunión dentro de la MUD, y desesperanza en la mayoría opositora, está funcionando.

@lesterllopezo

05/03/17

 2 min


Sergio Arancibia

La verdad verdadera es que el Presidente Correa no goza de universal simpatía en el seno de Venezuela, pues ha sido permanentemente un aliado fiel de los Presidentes Chávez y Maduro, y como tal, no ha expresado nunca apoyo alguno a los procesos de defensa de la democracia y de los derechos humanos que se llevan adelante al interior de Venezuela.

Su afiliación al Alba lo ha ligado a una política exterior que no le ha reportado nada bueno. Pero aun con todo eso, hay que reconocer que hay una diferencia abismal entre la política y los resultados logrados en Ecuador por el Presidente Correa y la política y los resultados llevados adelante por los Presidentes Chávez y Maduro en Venezuela. No se les puede meter en el mismo saco.

Siendo Ecuador y Venezuela economías petroleras, los Presidentes Chávez y Correa presidieron sus respectivos países en el mejor momento de los precios internacionales del petróleo. Eso significó incremento de los ingresos por concepto de exportaciones e incremento consiguientemente de los ingresos nacionales y de los ingresos fiscales. Se amplió así considerablemente el campo de acción económica y social de los respectivos gobiernos.

Pero mientras en Venezuela esos ingresos petroleros se dilapidaron en una política social de reparto, en incrementos de las importaciones y en subsidios de todo tipo – sin mencionar otros usos más subterráneos- en Ecuador los ingresos se canalizaron en mejor forma, dejando una moderna red de carreteras y autopistas, hospitales y escuelas, y una economía interna mejor preparada para enfrentar los desafíos de una economía internacional que cambia de signos y de direcciones.

Por eso Venezuela presenta hoy en día los retrocesos productivos más grandes de su historia, y sume a su pueblo en la miseria, mientras Ecuador puede exhibir orgulloso una tasa promedio de crecimiento interanual de su PIB cercana al 4 % a lo largo de los años que van desde el 2005 al 2016.

Para Venezuela la caída en el precio internacional del petróleo se ha dado a parejas con una baja en la cantidad producida, lo cual ha generado una caída doblemente dolorosa en los ingresos por concepto de exportaciones. Ecuador, en cambio, ha aumentado su producción petrolera desde los 502 mil barriles diarios que extraía en el 2005 a 543 mil barriles diarios promedio del año 2015.

En Venezuela la inflación es la más alta del mundo, y supera anualmente el 500 %, mientras que en Ecuador la inflación fue de 3.3 % en el 2015 y de 1.1 % en el 2016.

Mientras Venezuela se ha aislado internacionalmente, saliéndose de la Comunidad Andina de Naciones, afiliándose al Mercosur sin cumplir con todas sus normas y acuerdos, y sin buscar alianzas y negociaciones comerciales de nuevo tipo con otros países del mundo, Ecuador ha permanecido en el seno de la CAN, ha establecido acuerdos de desgravación arancelaria con el Mercosur y recientemente ha firmado un acuerdo de liberación comercial con la Unión Europea.

Mientras Venezuela no hace nada por promover exportaciones no petroleras, Ecuador ha potenciado nuevas y viejas áreas productivas – camarones, pescados, flores, bananos- etc. -que han pasado a ser una parte importante de su oferta exportable.

En síntesis, Ecuador puede elegir a un Presidente o a otro, pero su base económica es hoy en día más sólida que hace 10 años atrás, cosa que no se puede decir de Venezuela. En alguna medida no pequeña, Ecuador ha sembrado el petróleo y puede enfrentar con más tranquilidad los años de vacas flacas.

http://www.talcualdigital.com/Nota/138149/no-es-lo-mismo-sapo-que-rana

 2 min


I.

El Gobierno nos filtra la información, también la manipula. El cuento que nos cuenta sobre la situación del país no rima con la vida nuestra de cada día. Por eso toma aún más relevancia la difusión de la ENCOVI (Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida), que desde el año 2014, vienen realizando la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello y cuya última entrega, correspondiente a 2016, fue hecha hace pocos días.

La academia, siempre impertinente, deja ver, con rigor y claridad, otra versión de la realidad nacional, muy distinta de la que se nos ofrece desde la perspectiva oficial. Señala, en pocas palabras, que luego de casi veinte años lubricados por enormes recursos, como nunca antes en nuestra historia, las condiciones de vida del venezolano no son, ni de lejos, las que pudieron (y debieron) haber sido y que, incluso han empeorado en muchos aspectos. En este sentido, y por solo indicar la que seguramente es la evidencia más conmovedora, hoy en día en términos de ingreso somos el país más pobre de América Latina, un tercio de las ciudadanos sólo come una vez el día, el 10% explora en los basureros para alimentarse y en materia de salud nos encontramos como a principios del siglo pasado.

Dice la ENCOVI, en suma, que la nuestra no es, en general, una sociedad mejor social, política, económica ni éticamente. No es la Patria Bonita prometida por Hugo Chávez, hábitat del Hombre Nuevo, descrito en la fantasía moral del Che Guevara.

II.

En el trabajo, disponible en internet, puede verse como la economía no levanta cabeza y la caída de los precios petroleros nos agarró colgados de la brocha: no producimos casi nada, dicho literalmente, e importamos casi todo, en nombre, por cierto, de la Soberanía Productiva, una consigna que aún se pronuncia sin ningún recato. Puede verse, así mismo, como la educación en todos sus niveles, le da la espalda a las exigencias que derivan de los códigos de funcionamiento de la llamada sociedad del conocimiento. Ver, también, nuestra fragilidad institucional y los graves desacomodos que genera la anomia. Ver la sociedad violenta en la que nos hemos convertido, dominada por el susto y el miedo. Y observar, por mencionar un último aspecto, como la corrupción hace de las suyas.

Dentro de este marco, se indica, por otro lado, cómo la democracia se hace más cada vez más angosta, como el Estado de Derecho se vuelve casi un espejismo y los Poderes Públicos se privatizan, no cabe otro término, en nombre de la “revolución”, al tiempo que el gobierno, dominado por los militares, con apenas ciertos disimulos civiles, se hace cada vez más autoritario.

III.

Sin caer en las trampas de la nostalgia (la nostalgia es mentirosa, escribió García Márquez), lo cierto es que, sacadas las cuentas, el país se ha desmejorado en casi todos los planos. Tras haber sido una gran esperanza, el chavismo es a la fecha un proyecto políticamente fallido, circunscrito al propósito de conservar el poder más o menos a como dé lugar. La ENCOVI deja al aire sus costuras, mostrando que, luego de casi dos décadas, el saldo a la vista es un país descosido, con un gran déficit en materia de convivencia y que funciona sin saber hacia dónde le queda el futuro.

Dicho lo dicho, a cualquiera se le eriza la piel al observar tan mal parados en la cancha a los sectores de oposición.

El Nacional, miércoles 1 de Marzo de 2017

 2 min


¿Perdimos la oportunidad de ejercer el sufragio de manera libre, directa, universal y secreta? La respuesta a esa interrogante dependerá de nosotros y de nuestra capacidad de organizarnos para canalizar de manera pacífica nuestra más enérgica resistencia a perder nuestra condición de ciudadanos. El verbo escrito y su expresión oral, el espacio público y el contacto con la gente en un país cercado mediáticamente, se convierten en las mejores herramientas para retomar la vieja tarea de hacer política en la calle y con la gente.

El Socialismo del Siglo XXI intentó arrebatarnos nuestro rol ciudadano cuando condicionó la libertad de asociación y de participación ciudadana al objetivo socialista vía Consejos Comunales, objetivo que no han logrado en muchísimos casos desde 2006. Además, también intentaron en el año 2007 modificar la Constitución para imponer su modelo político, social y económico. En ese momento, y con el ejercicio del sufragio, los venezolanos expresaron su rechazo y no permitieron la reforma de la Constitución de 1999.

No podemos olvidar que el modelo comunal buscó imponerse en lo local a través de la suspensión indefinida las elecciones de alcaldes y concejales en 2009 y no pudieron extender esa situación anómala más allá de 2013, cuando los venezolanos, ejerciendo libremente el sufragio, lograron reivindicar el modelo municipal del Poder Público.

El Socialismo del Siglo XXI no cesa en su intención de imponer un modelo político, social y económico diferente al previsto en la Constitución y ahora intenta sustituir nuestra cédula de identidad por el carnet de la patria y, además, pretende ignorar la legitimidad de origen que detenta la Asamblea Nacional. Utilizando la vía del TSJ nos arrebató el referendo revocatorio a finales de 2016 y ahora intenta robarnos las elecciones regionales, que debieron realizarse en diciembre del año pasado.

El gobierno nacional ha reconocido a través de varios actores que las regionales no son prioridad en estos momentos, ignorando intencionalmente que la convocatoria a esas elecciones es un mandato de la Constitución, es decir, su convocatoria no está condicionada al capricho del gobierno de turno, la misma debe responder a la finalización de un período constitucional que resulta del mandato del poder del pueblo soberano.

Hugbel Roa, actuando como diputado, en mayo de 2016[1] cuestionó a la Unidad por pretender buscar en soluciones electorales las respuestas a los problemas económicos del país y en agosto[2] Roa, ahora Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, afirmó categóricamente que lo electoral no podía ser lo prioritario para el país.

Más adelante Pedro Carreño, en septiembre de 2016[3], reiteró que no era prioridad para el gobierno las elecciones regionales y además advirtió que no habría revocatorio; luego, en diciembre de 2016, dos diputados del oficialismo, Héctor Rodríguez[4] e Ileana Medina[5], reiteraron que para el gobierno las regionales no eran prioridad.

Finalmente la voz del Presidente marcó la posición oficial y en octubre de 2016[6] reconoció que para el gobierno los procesos electorales no eran prioritarios, reiterando que el compromiso principal es rescatar la economía. Por cierto, no hay que olvidar que el propio Maduro se comprometió con el país a asumir durante 2015 la tarea de dedicar 24 horas al día a recuperar la economía del país.

Ahora, en febrero 2017, Maduro advierte que las elecciones no tienen fecha cierta, que las mismas están condicionadas al CNE y a la capacidad del PSUV de lograr una victoria política en el campo electoral[7]. La postura del gobierno encuentra su fuente en el objetivo 1.1 del Plan de la Patria 2013-2019, cuando advierte que los procesos electorales estarán orientados a fortalecer, consolidar y garantizar la continuidad de la revolución bolivariana.

Hace casi 60 años, el 7 de diciembre de 1959, Betancourt, en ocasión al primer año de elecciones presidenciales libres luego de la dictadura de Pérez Jiménez, reconoció que los venezolanos durante el trienio 1945-1948, en las tres oportunidades que tuvieron de ejercer el sufragio por votación directa, secreta y universal, y en la elección de 1958, se habían comportado con idéntico y ejemplarizador alarde de civilidad.

En aquél momento, Betancourt afirmó que los venezolanos sentían “en lo íntimo de su entraña como normal el libre debate de las candidaturas en las plazas públicas; la concurrencia en avalancha de los registros electorales en el momento de los comicios; el comportarse en la hora de elegir sin alardes de violencia, con unción alguna vez calificada por mí mismo como filiable en las místicas religiosas”[8].

A casi 60 años de distancia, ¿Hemos perdido el compromiso con el sufragio?. Como nunca antes, es urgente reivindicar aquellos valores que heredamos de nuestros más inmediatos ancestros y defender aquel hecho político que representó un gran avance hace 6 décadas: el ejercicio libre del sufragio a través del voto directo, secreto y universal.

No se trata de sólo presionar por la fecha de un proceso electoral, menos aun de discutir si el mismo se presenta con la modalidad de unas megaelecciones para el año 2018, si las mismas son o no válidas, se trata de exigir de manera contundente respeto y de no permitir que nos arrebaten nuestra condición de ciudadanos.

Es oportuno valorar en estos momentos tan oscuros de nuestra historia, la invitación que hiciera la Asamblea Nacional en uno de sus Acuerdos políticos de conformar un Movimiento cívico nacional en defensa de la constitución, la democracia y el voto. Es el momento que desde cada comunidad la sociedad asuma el compromiso de ocupar los espacios públicos para acompañar y defender a los partidos políticos como herramientas de participación democrática en este proceso complejo y peligroso de legalización, pero además, para lograr organizadamente reclamar con contundencia y de manera pacífica por nuestro derecho a elegir de manera oportuna y libre.

Frente al bloqueo mediático, nos quedan la organización ciudadana y el espacio público como herramientas efectivas de accción política. Tenemos distintas formas de expresarnos: manifiestos, declaraciones y acuerdos ciudadanos, a través de los cuales nos corresponde reivindicar el viejo arte de hacer política en la calle, con las ideas, nuestros valores y en contacto directo con los vecinos.

La reestructurada MUD juega un papel esencial como espacio político receptor de esa expresión popular de los ciudadanos organizados en Asambleas, facilitando así el camino para la construcción de redes cívicas que legítimamente consoliden un Movimiento nacional descentralizado en defensa del voto, la democracia y en la tarea de restaurar el orden constitucional.

Ya nos robaron el país que nuestros ancestros inmediato nos dejaron de herencia, no permitamos que nos arrebaten la oportunidad de ejercer el sufragio, pues entonces, perderemos

[1] Globovisión. Roa preocupa que oposición crea que crisis económica supera con evento electoral. 22 de mayo de 2016. Online en: http://globovision.com/article/roa-preocupa-que-oposicion-crea-que-crisis-economica-se-supera-con-evento-electoral

[2]Mangazodigial.com. Hugbel Roa. Em el país lo electoral no debe ser lo prioritario. 18 de agosto 2016. Online em: http://mangazo.digital/politica/hugbel-roa-en-el-pais-lo-electoral-no-debe-ser-lo-prioritario.htmhttp:/mangazo.digital/politica/hugbel-roa-en-el-pais-lo-electoral-no-debe-ser-lo-prioritario.htm

[3]Notiminuto. Pedro Carreño: las elecciones no son prioridad para el país. 21 de septiembre de 2016. http://www.notiminuto.com/noticia/pedro-carreno-las-elecciones-no-son-prioridad-para-el-pais/#

[4]Notitotal. El chavismo no tiene interés en elecciones, la prioridad es resolver el tema económico. 22 DE diciembre de 2016. Online en: http://notitotal.com/2016/12/22/chavismo-no-interes-elecciones-la-prioridad-resolver-tema-economico/

[5]El Universal. Medina: En la calle no hay interés o afán por un proceso electoral. 29 de diciembre de 2016. Online en: http://www.eluniversal.com/noticias/politica/medina-calle-hay-interes-afan-por-proceso-electoral_633077

[6]El Universal. Maduro reitera que no habrá referendo revocatorio. 4 de octubre 2016. Online en: http://www.eluniversal.com/noticias/politica/maduro-reitera-que-habra-referendum-revocatorio_613918

[7]El Nacional. Maduro: cuando vayamos a elecciones debemos tener asegurada la victoria. 20 de febrero 2017. Online en: http://www.el-nacional.com/noticias/politica/maduro-cuando-vayamos-elecciones-debemos-tener-asegurada-victoria_81938

[8]Betancourt, Rómulo. Palabras conmemorativas del Primer Aniversario de la elección presidencial. En: La revolución democrática en Venezuela. Pág. 183.

Artículo escrito para Politika UCAB, 24 de febrero 2017

 6 min


El pasado día 25 se cumplieron quince años de un hecho inédito en el mundo de los negocios. Nunca antes empleados bien remunerados habían hecho un manifiesto dirigido a sus a sus conciudadanos alertando del peligro que se cernía sobre una empresa del Estado. Eso sucedió en Pdvsa y cabe recordarlo por las consecuencias posteriores y porque algunas veces pasa desapercibido o es interpretado incorrectamente.

En enero del 2002 se acentuaron los rumores de que Guaicaipuro Lameda sería sustituido como presidente de Pdvsa por no ser complaciente con los rojos. Por ello, el 16 de enero del 2002 escribí un artículo en el diario El Universal, en el que señalé que ¨asombra que algunos piensen que manejar el petróleo es algo sencillo y que el negocio resulta rentable aun siendo mal administrado¨. En el mismo abogué por mantener a la directiva que escasamente tenía un año de gestión y advertí que ¨restringir recursos financieros e improvisar en la gerencia ocasionaría el doloroso derrumbe de Pdvsa y, al poco tiempo, del país¨.

El 8 de febrero Gastón Parra, profesor universitario sin experiencia gerencial y de extrema izquierda, fue designado presidente de Pdvsa. El 14 de ese mes le dirigí una carta en la que le manifesté que Pdvsa ya había perdido valiosos recursos humanos, que una buena señal sería mantener a los Directores, que podía contar con nosotros en un marco de respeto a la meritocracia y a normas y procedimientos, así como la necesidad de realizar las inversiones necesarias para la sustentabilidad y crecimiento del negocio.

Ante la inminente designación de cinco Directores internos con experiencia en la industria petrolera, pero sin credenciales para ser directores, los ejecutivos de mayor rango de Petróleos de Venezuela y sus filiales firmamos el documento ¨Salvaguardemos a Pdvsa¨, redactado por Luis Pacheco y publicado el día 25 de febrero en el diario El Nacional. En el mismo rechazamos las injurias en contra de la institución y sus trabajadores y alertamos al país sobre el peligro de introducir en la empresa la política partidista, señalando que ¨Rechazamos enérgicamente la ruptura de los esquemas de meritocracia … La sustitución de la jerarquía del conocimiento y los méritos profesionales, tan necesaria para sobrevivir en el complejo negocio de la energía, por la jerarquía de la afinidad política o la aparente lealtad a una facción o ideología, no hace sino resquebrajar la disciplina y coherencia interna. Con toda responsabilidad hacemos un llamado para que se retome el camino institucional y profesional de Pdvsa, senda que hoy está sitiada por la mezquindad de grupos políticos e intereses personales que pretenden violar los principios que nos rigen¨.

Este documento lo suscribimos los 34 más altos ejecutivos y posteriormente se sumaron otros tres que no estuvieron presentes en la reunión previa. El día 26 salió la gaceta oficial con la designación de los nuevos directores. De inmediato se produjo una reacción en cadena de respaldo al documento. Gerentes, personal profesional y nómina menor se organizaron en asambleas en Caracas y el interior, las cuales llevaron el peso de la protesta. Después de agotar las conversaciones y ante la jubilación obligada de dos gerentes, el 4 de abril iniciamos el paro petrolero que arrancó en la refinería de El Palito. El 7 de abril fuimos despedidos siete trabajadores, catorce fueron jubilados y cinco fueron puestos a la orden de la presidencia. La CTV y Fedecámaras se sumaron al paro el día 9. La marcha del 11 de abril fue convocada en apoyo a los petroleros. El régimen propició una masacre que tuvo como consecuencia que la Fuerza Armada le solicitara la renuncia a Chávez, la cual aceptó.

Cuando Chávez regresó a Miraflores nos pidió perdón y fuimos reincorporados. Gastón Parra y la directiva cuestionada renunciaron. Este movimiento fue en defensa de la meritocracia en la empresa. Posteriormente vino el paro cívico de diciembre del 2002 que ocasionó el despido de casi 23.000 trabajadores. Para los petroleros hubiese sido cómodo permanecer callados, pero nuestros principios y valores nos obligaban a realizar lo que estaba en nuestras manos para intentar evitar la politización de la empresa de todos los venezolanos y luchar por la democracia. Quienes opinan que debimos permanecer agazapados y ¨ofrecer resistencia dentro de la empresa¨ quizá no entiendan que en buenos ciudadanos no cabe el sabotaje, ni la sumisión, sino enfrentar a los arbitrarios más allá de consecuencias personales.

Los resultados están a la vista: totalitarismo, un país en ruinas, corrupción y Pdvsa prácticamente quebrada. Según la OPEP, hoy Pdvsa solo produce 2.004.000 barriles por día, mientras que en el 2001 produjo 2.831.000 barriles por día. La nómina actual petrolera y no petrolera en Venezuela es de 166.337 trabajadores, mientras que en el 2001 era de 69.284.

Como (había) en botica: ¿No les dará vergüenza a algunos magistrados del TSJ como Carmen Zuleta de Merchán y Calixto Ortega de haber votado por Maikel Moreno y trabajar bajo su presidencia? No tienen perdón quienes apoyan a un régimen que niega las medicinas al pueblo ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Una de las noticias de mayor impacto en la página de sucesos de los medios impresos que reflejan con crudeza y sin amarillismo lo que ocurre en la realidad que nos ha tocado vivir es el asesinato a golpes de una joven liceísta y la consecuencia de la muerte de la inocente criatura que se encontraba en su vientre.

Al homicidio, de máxima gravedad o “calificado”, le han sido atribuidas las agravantes de alevosía y motivos fútiles, a la vez que se ha estimado que fue cometido en grado de “complicidad correspectiva”, con el añadido -al parecer- de un agavillamiento sin sentido alguno.

Sin duda, la indefensión de la víctima y la superioridad en número quienes la agredieron, con las circunstancias de la mayor fragilidad de una mujer embarazada y la ausencia de riesgo en el hecho, explica la agravante de la alevosía, debiendo igualmente destacarse que, sin duda, se actuó por motivos fútiles, en la medida en que la cruel muerte por una golpiza -que exige mayor sañay trajo consigo segar otra vida, ajena a toda contaminación, esperanza de un futuro mejor- se produjo bajo el motivo insignificante de un reclamo por la no colaboración en un trabajo que debió hacer y presentar la víctima con su exclusivo esfuerzo.

Evidentemente, un suceso como este debe constituirse en ocasión para la más seria reflexión de todos.

La violencia se ha hecho parte de nuestra manera de ser y se encuentra a flor de piel para ofender con las más duras expresiones o convertirse en actos que reflejan los más primitivos sentimientos de odio, resentimiento y dureza de espíritu. Se mata por matar, acreditando que la vida no vale nada; y dar muerte a otro es señal de afirmación del poder que se identifica con el homicidio a sangre fría,ya sea para liquidar a otro físicamente o para asesinarlo moralmente.

Los protagonistas de este drama, víctimas y victimarios, son jóvenes que han crecido en un ambiente de confrontación, de descalificación, de permanente enfrentamiento y de identificación del poder con la fuerza y no con la razón y el espíritu

Se trata de un doble asesinato, trágico episodio que no puede desconocer la existencia de otro ser inocente, en las entrañas de la joven madre, sacrificado y con pleno derecho a una vida plena.

En la maraña del incomprensible lenguaje jurídico se ha calificado a las agresoras como “cómplices correspectivos”, figura o ficción de muy dudosa aceptación a la luz del derecho penal garantista que, en definitiva, sanciona con una pena atenuada a quienes han concurrido a la ejecución de un homicidio y no se puede descubrir quién es el autor o el ejecutor inmediato del hecho.

Pero, en este caso, si bien cabe plantear dudas sobre los autores materiales del horrendo crimen, marcados para toda su vida, creo que, con toda propiedad,debemos considerar como responsables a quienes hemos tenido la encomienda de encauzar y ser ejemplo en un país en desbandada, destruido moralmente, con la institución familiar deshecha, en el cual la generación que se levanta solo oye hablar de guerra, de enemigos,de violencia y de odios que no prescriben, aunque se pretendan esconder bajo una máscara de carnaval. aas@arteagasanchez.com

27-02-2017

 2 min