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Opinión

Chencho Adames Aponte

Teníamos los sueños recientes y ancha la imaginación cuando, por primera vez, el cine, que es una de las más altas maneras del hechizo, nos cambió el mundo. Creo que para bien. Pasamos entonces de los juegos simples de la calle, como los del escondido, policía y ladrón y otros también muy inocentes, a otros de más rango en la escala de los asombros. Y aquellos se fueron enriqueciendo con aportes de películas del lejano Oeste, o del imperio romano, de aquellas que llamábamos de ``capa y espada``, y así, la cuadra se fue poblando de personajes y paisajes escapados de la pantalla grande, que se hospedaron en nuestro corazón.

Y el cine se nos ofrecía como una selva virgen, ignota, que había que explorar. Y esas suertes de safaris –ah, ¿recuerdan esas expediciones que hacíamos a lomo de elefante de fábula en las películas de Tarzán con la mona Chita?- las realizábamos los domingos, con un despertar de campanas que repicaban en lo más hondo de la muchachada. La función de vespertina nos esperaba con su cargamento de fantasías, algunas de las cuales tenían que ver con los suplementos de aventuras que intercambiábamos a la entrada del cine y con la compra de cotufa, maní, algodón de azúcar, helado y otras maravillas de la dulcería popular.

Entrar al cine –en los tiempos aquellos en que la televisión todavía no le había enflaquecido el magín a la chiquillada-, era penetrar en universos infinitos de alucinaciones y deslumbramientos. Era como traspasar la puerta en el muro: al otro lado había una especie de paraíso, de país de las maravillas, que nos ampliaba el embeleso y nos estimulaba la capacidad de invención.

Por eso, y por innúmeros aspectos más, el cine de pueblo era la posibilidad de soñar al por mayor, de tener una feria permanente de ilusiones, un lugar en el cual habitaban todos los dioses de la imaginación. Olimpo de butacas de madera, con balcón y galería. Quien lo haya vivido no podrá olvidar nunca el vocinglerío en la penumbra, antes de comenzar la película del domingo por la tarde, ni la música (desafinada) del preámbulo, tal como, por ejemplo, La Leyenda del Beso o La danza de las Libélulas. Ni ese grito colectivo al apagarse las luces y quedar todos, boquiabiertos, a la expectativa, mirando discurrir las imágenes sobre tiniebla apasionante. Nos convertíamos en viajeros de mundos nuevos, en expedicionarios de la fascinación.

Los cines de Villa de Cura marcaron con su impronta de magia a varias generaciones. Uno se creía ya un adulto (o un hombre, como se decía antes) al pasar de la vespertina a la función de la noche. Cualquier rayoncito en la pantalla era rechiflado, lo mismo que algún intempestivo corte. Cuando había besos –dulces besos que en el cine han sido- fílmicos, los chamos hacían ruidos con la boca, se rechupaban, onomatopeyas del ósculo, en fin. ``Se quedaron pegados``, gritaba alguno cuando Gina Lollobrígida le daba un beso de aquí a la eternidad a Burt Lancaster. Y si por algún desperfecto técnico, se suspendía momentáneamente la proyección, entonces se armaba un despelote en la sala, que podía terminar con la silletería en pedazos, o en una fratricida con metras, cotufas, o fragmentos de helado. Macuto con linterna en mano pasaba revista para dar con los agitadores mientras Rómulo Bermúdez solucionaba la interrupción. Había cierta luminosa candidez en todo aquello.

Eran cuantiosos los encantos. Los cines, con sus taquillas atendidas por señoras, eran una convocatoria a vivir en permanente estado de embrujo, de apertura a numerosas atracciones. Sin salir del contorno urbano, uno se podía embarcar en el Nautilus, o en las naves de Ulises; o de la mano de Raquel Welch viajar por el interior del cuerpo humano, en un crucero de fantasía. Y nos íbamos aprendiendo nombres imborrables. En la plaza Miranda y en las esquinas hablábamos –y de algún modo misterioso queríamos imitar a diversos actores- de John Wayne, YulBrinner, Víctor Mature, Tony Curtis, Gordon Scott, AudieMurphi, Kirk Douglas… y nos enamorábamos de Claudia Cardinale, Sofía Loren, Liz Taylor, ajá y de la inolvidable Marilyn Monroe, caramba que el cine también nos llenó de amores de celuloide el alma juvenil.

Si es que era toda una aventura el poder mirar las carteleras, con sus fotos luminosas, en las cuales los actores nos invitaban a imaginar otros universos. Era como presagiar las emociones. Un abrebocas de la fantasía. Además, el cine era un lugar de encuentro para intercambiar sueños y sentir que el mundo iba más allá de las esquinas y las aceras, y se extendía hasta un cielo lleno de estrellas cinematográficas.

Esos locales, generalmente de elevados techos, con una entrada de afiches, silletería de madera burda –en la galería a veces con bancos de iglesia-, con una pantalla tan ancha como la imaginación de la muchachería, enaltecía al pueblo, le daba un aire de importancia. Para uno era un orgullo vivir en un pueblo con cine incorporado. Con ese templo para oficiar profanos asombros.

Hoy, todos los cines muertos (Ayacucho, Central, Sucre o Pineda) –y lo peor, sin esperanza de resurrección- han dejado en el pueblo una herida, que aún no cicatriza. Y que sangra en la nostalgia de cada uno. Sin embargo, siguen siendo como una hermosa vieja canción, o tal vez como el primer amor, que uno nunca olvida.

Revista Expresión, diciembre 1996

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Con voz propia

Mientras el Partido Comunista de Venezuela reconocía su fracaso en lucha armada y declaraba paz democrática, Fidel Castro persistía en la incursión. Y el publicitado como Guerrillero Heroico Ernesto “Che” Guevara, que proponía crear muchos Vietnam en América Latina, no logrado su propósito de venir para acá, se fue a Bolivia, donde fue ejecutado el 9 de octubre 1967, hace 51 años.

Auspició 2 invasiones. La primera denominada Operación Simón Bolívar, arribó por playas de Morrocoy (Falcón) el 24 de julio 1966. La comandó el venezolano Luben Petkoff con participación de 14 cubanos de absoluta confianza de Fidel, entre ellos el General Arnaldo Ochoa, «Héroe de la República de Cuba», jefe de misión militar en Angola, Nicaragua y Etiopía. Para conmoción fue enviado al paredón, es decir fusilado, por tráfico de drogas.

El escándalo explotó por denuncia de EEUU. Y como suele ocurrir con los narcos, responsabilizan a la prensa, incluido Granma. Le acusaron de utilizar espacio aéreo, suelo y aguas cubanas para el narcotráfico y al Ministro del Interior de operaciones con Cartel de Medellín. Según el diario oficialista, “Ochoa y sus cómplices, conspiraron para transportar 6 toneladas de cocaína, a cambio $ 3,4 millones. Idea loca que Pablo Escobar mandara lanchas rápidas que las recogieran en el Sur de Cuba y la llevaran a EEUU”, afirmó Fidel.

"Creo que traición a la patria y la traición se paga con la vida" respondió el enjuiciado. ​

La otra incursión fue el 8 de mayo 1967, por Machurucuto (Miranda). La integraron 4 venezolanos: Américo Silva, Moisés Moleiro, Héctor Pérez Marcano y Eduardo Ortíz, del MIR y Castro puso a 3 “de nuestros mejores hombres”: Raúl Méndez Tomassevich, Ulises Rosales del Toro y Silvio García Planas.

En 1963, para sabotear elecciones presidenciales, Fidel envió toneladas de armas, que dejaron en playas de Paraguaná y cayeron en manos del Gobierno.

Antes que guerrillero, Guevara realizó viajes a nuestro país, lo cual detallamos en libro por publicar. Uno lo hizo como estudiante de medicina.

Uno de los Vietnam que sumisamente le entregó a Castro la Fuerza Armada que su época de dignidad venció a la guerrilla, tributa el régimen en 40 años de su muerte.

“El Che es el bolivariano más sobresaliente que tuvo este continente en el siglo XX. Junto con Fidel, fue iniciador de la revolución bolivariana y martiniana”- arengó el entonces vicepresidente ejecutivo, Jorge Rodríguez

Le erigieron monumento en su honor en Mérida, en donde dejó impresiones de uno de sus viajes. Diez días duró la obra que destruyeron ciudadanos, como también lo hicieron al erigido en Machurucuto a los otros invasores.

En dicho aniversario Hugo Chávez, creó el plan Misión Che Guevara, “para la Formación Ideológica y Política y la Transformación de la Economía Capitalista en un modelo de Economía Socialista”.

Para Jorge Castañeda autor de La vida en rojo: una biografía del Che Guevara “resulta irónico que finalmente el sueño del Che en Bolivia se realice a través de los petrodólares de Chávez, el desempleo de la economía isleña y los kaláshnikovs de Putin. Es prueba de ácido: donde lo celebran y recuerdan, prevalece una izquierda anacrónica, autoritaria, nacionalista y estatista...descansa en paz el señor de las camisetas, con un epitafio que le corresponde: simbolizar una época -el 68- y un movimiento -el de la juventud sesentera- a los que tanto debemos, y no un ideario político obsoleto, que tantos rechazamos”.

Ese Che jamás imaginaría que la Venezuela por la cual quería luchar, a través de revolución militar, conformaría con su patria adoptiva un solo país, tal proclamó Chávez en Matanza en noviembre 2005.

Al MARGEN. Nicolás Maduro no pierde oportunidad para despotricar contra el Gobierno del país al cual le asignan su nacionalidad. Ya denegó de su padre que lo concibió en matrimonio con una colombiana, al declarase hijo de Hugo Chávez.

jordanalberto18@yahoo.com.

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La lucha para poner fin a la pobreza extrema revela una dicotomía en desarrollo. Por un lado, la pobreza extrema continúa siendo persistente en algunos lugares del mundo, mientras que en otros ha llegado a ser ínfima o inexistente. En alrededor de la mitad de los países del mundo, menos del 3 % de la población vive con menos de USD 1,90 al día, pero eso no significa que ya finalizó la lucha para erradicar la pobreza en esos países.

Reconociendo esta divergencia, un nuevo informe del Banco Mundial titulado Poverty and Shared Prosperity 2018: Piecing Together the Poverty Puzzle (La pobreza y la prosperidad compartida 2018: Armando el rompecabezas de la pobreza) permite una mayor comprensión de la pobreza. Incorpora nuevas herramientas y medidas que ayudarán a los países a identificar mejor a las poblaciones pobres y a implementar las políticas apropiadas para desarrollar el capital humano y mejorar las condiciones de vida.

Entre 1990 y 2015, más de 1000 millones de personas lograron salir de la pobreza extrema, y actualmente la tasa mundial de pobreza es la más baja de que se tenga registro. En 1990, casi el 36 % de la población mundial vivía con menos de USD 1,90 al día, pero este número había bajado a una nueva tasa mínima de 10 %. Pronósticos preliminares indican que la pobreza extrema mundial ha disminuido al 8,6 % en 2018, superando la meta provisional del 9 % prevista para 2020.

Una gran parte de esta disminución se debe al crecimiento impresionante de Asia, en particular de China e India. Si bien la pobreza sigue bajando en el mundo, surgen algunas inquietudes debido a que el ritmo de disminución de las tasas es más lento. Si esta tendencia continúa, podría amenazar el logro del objetivo de poner fin a la pobreza extrema para 2030.

Eso se debe a que la pobreza se ha arraigado más en ciertas partes del mundo, sobre todo en África al sur del Sahara y en países afectados por conflictos. El número total de pobres en África al sur del Sahara ha aumentado. En 2015, vivía más gente extremadamente pobre en esa región que en todo el resto del planeta. Los pronósticos sugieren que, en 2030, casi 9 de cada 10 personas en situación de pobreza extrema vivirán en África al sur del Sahara y que la tasa de pobreza seguirá siendo de dos dígitos.

“Si bien los resultados en la reducción de la pobreza han sido asombrosos, no podemos dormirnos en los laureles del pasado”, dijo Carolina Sánchez-Páramo, directora superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad del Banco Mundial. “Las proyecciones actuales presentan un panorama muy desalentador, pero realista acerca de las probabilidades de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030. Eso significa que debemos renovar nuestra atención en África, y seguir haciendo las cosas como hasta ahora no será suficiente para alcanzar nuestro objetivo. Tenemos que invertir en las personas y asegurar que el crecimiento sea inclusivo, poniendo un mayor énfasis en el aumento de la capacidad productiva de los pobres”.

Estándares más altos para un mundo en crecimiento

Además de la línea internacional de pobreza fijada en USD 1,90, el Banco Mundial entrega ahora información sobre dos líneas de pobreza más elevadas: USD 3,20 y USD 5,50 al día. Estas líneas —que son líneas nacionales de pobreza típicas entre los países de ingreso mediano bajo y mediano alto, respectivamente—, se diseñan para complementar, no reemplazar, la línea internacional de pobreza de USD 1,90. Datos indican que los rápidos avances en materia de pobreza extrema no se han correspondido con las reducciones en el número de personas que viven con esos mayores niveles de ingreso. En 2015, más de una cuarta parte de la población mundial sobrevivía con USD 3,20 al día y aproximadamente la mitad de la población del mundo vivía con menos de USD 5,50 al día.

Por ejemplo, Kalu Ram y Kherun Nisha viven en Jaipur, India, donde el ingreso medio es inferior a USD 3,20 al día. Este matrimonio es dueño de una tienda de aperitivos fritos picantes. Desde que abrieron el negocio con la ayuda de un préstamo proporcionado por una empresa cliente de IFC, sus ingresos se han duplicado. Las familias con este nivel de ingreso habitan en viviendas construidas con piedras o ladrillos y que tienen techos de concreto, piedras o tejas. En el interior, las viviendas cuentan con piso de concreto o baldosas, y es probable que tengan electricidad y grifos de agua.

De manera similar, a medida que los países crecen, cambian las definiciones de las necesidades básicas. Por ejemplo, una persona en un país pobre quizás solo necesite ropa y alimentos para participar en el mercado laboral, pero en economías más ricas una persona tal vez necesite también acceso a internet, un automóvil y un teléfono móvil. Para monitorear esto, el Banco Mundial incorporó una línea de pobreza en el contexto de una sociedad que se basa en el nivel de consumo o de ingreso típico de cada país. Según este criterio, en 2015, 2100 millones de personas eran pobres en relación con sus sociedades, es decir una cantidad tres veces mayor que las personas en situación de pobreza extrema.

“El Grupo Banco Mundial seguirá canalizando sus esfuerzos para sacar a las personas de la pobreza extrema, y el límite de USD 1,90 continuará siendo el parámetro en el seguimiento de este progreso”, dijo Haishan Fu, directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo del Banco Mundial. “El éxito en la reducción de la pobreza extrema en diferentes partes del mundo nos ha permitido adoptar un enfoque más amplio para evaluar si las personas que salen de la pobreza extrema están logrando un nivel básico de bienestar en las sociedades donde viven”.

Más allá de la pobreza monetaria

El seguimiento de las privaciones monetarias no proporciona por sí mismo un panorama completo de este bienestar básico. Algunas personas quizás no son pobres sobre la base de patrones monetarios, pero aún así sienten los efectos de la pobreza si carecen de acceso a necesidades básicas, tales como atención de salud, agua potable y educación.

El Banco Mundial concibió una medida multidimensional que analiza múltiples privaciones, combinando el consumo o el ingreso con medidas de la educación y el acceso a servicios de infraestructura básicos, como electricidad, agua y saneamiento. La nueva forma de medir la pobreza muestra que la pobreza podría ser más generalizada y estar más arraigada de lo que se pensaba. En una muestra de 119 países para los años cercanos a 2013, solo 1 de cada 8 personas es pobre en términos monetarios, pero 1 de cada 5 tiene también privaciones en al menos otra dimensión, careciendo de educación o instalaciones de saneamiento.

Pobreza dentro del hogar

Por último, las personas experimentan la pobreza de manera diferente incluso dentro del mismo hogar. Con las medidas tradicionales no se han podido detectar las variaciones porque las encuestas se limitan al nivel de los hogares. Para medir cómo los individuos experimentan la pobreza es necesario considerar de qué manera se comparten los recursos entre los miembros de la familia. Si bien los datos disponibles son escasos, existe evidencia de que la pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres y los niños en numerosos países, pero no en todos. Sin embargo, se necesitan más estudios que ayuden a conocer los patrones de consumo de los individuos para que los Gobiernos puedan implementar políticas, particularmente relacionadas con la participación de las mujeres en la fuerza laboral y el desarrollo en la primera infancia, para superar las desigualdades dentro de los hogares.

Aunque la lucha para acabar con la pobreza extrema evidentemente no ha finalizado, la gran mayoría de los pobres vive en países de ingreso mediano en los que la medición de la pobreza extrema brinda solo un panorama parcial. Para poner fin a la pobreza en esos países, es necesario ampliar el enfoque, analizar las privaciones en múltiples dimensiones y reconocer la mayor complejidad inherente al concepto de pobreza en todo el mundo.

“Con este informe, el Banco Mundial amplía de manera significativa su perspectiva institucional sobre la pobreza y, al mismo tiempo, mantiene firmemente el enfoque esencial en la pobreza monetaria extrema bajo USD 1,90 al día”, dijo Francisco Ferreira, asesor superior del Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo del Banco Mundial. “Esta mayor amplitud y énfasis surge del reconocimiento de que la pobreza es un concepto complejo, multidimensional y socialmente determinado, y se combina con la decisión de que las privaciones más serias deben ser afrontadas primero, sobre todo en África”.

Octubre 17, 2018

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Fernando Henrique Cardoso

El resultado de la primera vuelta de las elecciones muestra un país barrido por un tsunami. Los políticos y partidos tradicionales se desmoronaron en las urnas. La percepción inmediata pone de manifiesto que los electores han votado por el miedo del crimen organizado —que ha aumentado—, del futuro de la economía —a la que le cuesta salir de la recesión provocada por el Gobierno de Rousseff— y del desempleo —que se ha estancado en un 13%—. También ha votado por la indignación ante la corrupción, desvelada principalmente por el caso Petrobras, que expuso las bases podridas sobre las que se asentaban el Gobierno y los partidos. Los “dueños del poder” —o los que presuntamente lo son— han sido objeto inmediato de la indignación.

Con ello, un oscuro parlamentario, el capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro, apoyado por un partido casi inexistente, el PSL (Partido Social Liberal), que fue autor de proyectos en defensa de su categoría profesional y que siempre ha votado en contra de la ruptura de los monopolios del Estado y en contra de las leyes de responsabilidad fiscal, aparece como victorioso. Se ha convertido en el símbolo de lo que la izquierda llama “neoliberalismo”, ahora con un fuerte cariz autoritario. Su lema de campaña ha sido la defensa del orden (con la ley en un segundo plano) y la lucha contra la corrupción. Derrotó a los candidatos “centristas” (en general, pertenecientes a los partidos que van desde la centroizquierda hasta la centroderecha), y también superó al candidato “de izquierdas” —o sea, al del Partido de los Trabajadores, de Lula—, sin contar a los de extrema izquierda, minúsculos.

Con Lula encarcelado (acusado y juzgado en dos instancias por corrupción, y no por “persecución política”), Fernando Haddad surgió como su ersatz. Fue derrotado en las varias regiones de Brasil (excepto en el noreste, donde también perdió en varias capitales), en las varias franjas salariales (a excepción de los que ganan dos veces el salario mínimo o menos) y en las diversas categorías de formación escolar (excepto entre los menos educados, pero de forma aplastante en la de aquellos que tienen títulos universitarios). Solo cuando uno mira los datos por sexo percibe una pequeña diferencia (menos del 5%) a favor de Haddad: las mujeres le votaron más a él que los hombres.

Haddad y Bolsonaro han pasado a la segunda vuelta. Los sondeos iniciales arrojan que las diferencias han aumentado a favor de Bolsonaro, que le saca 16 puntos de ventaja, diferencia que muy difícilmente se reducirá en los pocos días que nos separan de la segunda ronda. Aun así, el PT y algunos de sus aliados recurren a líderes y segmentos democráticos para formar una especie de frente popular (como en los viejos tiempos…). Afirman que no gobernarán hegemónicamente, controlando a los que sean “cooptados”, ya que aceptarán la diversidad democrática. ¿Quién se cree eso? Lo que no desobliga a los demócratas a oponerse a Bolsonaro, desde este momento, y especialmente en el futuro. Si gana y se desvía de la regla constitucional, de los valores de la democracia y de la lucha por una mayor igualdad, tendrá que encontrarse con un muro de oposicionistas que dificulten su avance.

Por detrás del tsunami y de las fuerzas que lo mueven existen causas más profundas (en este momento hay un odio irracional al PT por lo que hizo y a todo lo que no sea “orden”). Las elecciones demostraron lo que se imaginaba: la sociedad contemporánea, la de la cuarta revolución productiva, es diferente a la que se constituyó en el capitalismo financiero-industrial. Parece ser más tecnológico-financiera, está fragmentando las viejas clases y disolviendo sus cementos de cohesión, volviendo vacías las ideologías que les correspondían.

Los partidos, las creencias políticas y los sindicatos —en suma, la institucionalidad política del pasado— se han vuelto pequeños para hacer frente a los retos que Internet simboliza. La comunicación directa, aun siendo momentánea y fragmentaria, las noticias, aun siendo falsas, se sobreponen al juicio, a la razón que, bien o mal, los “medios tradicionales” (incluyendo radios y televisión), si bien no reflejaba, le rendía cuentas. Bolsonaro es una hoja seca impulsada por el vendaval de todas estas transformaciones. Simboliza el ansia del orden ante el miedo a lo desconocido.

De inmediato, lo que se haga poco modificará la tendencia de voto. En el futuro hay mucho por construir. Sin que entendamos lo que está por detrás de las “oleadas” predominantes y sin que los partidos y los líderes derrotados hagan autocrítica y se dispongan a encarar y a luchar en las nuevas circunstancias por los valores esenciales de la libertad, democracia y mayor igualdad, presenciaremos la “barbarie”. No se trata de la vuelta al fascismo: la historia, en este caso, no se repite. Se trata de otras formas de pensamiento y acción no democráticas. Ya no vivimos en los tiempos de la Guerra Fría. No se trata de la vuelta del autoritarismo militar con la bandera del anticomunismo. Lo que sucede hoy no lo han planificado las Fuerzas Armadas, aunque, paradójicamente, estas aumentarán su voz por la decisión de las urnas. Asimismo, espero que también sirvan de muro de contención contra explosiones de personalismo autoritario o de “justicia por las propias manos” de grupos exaltados.

La batalla que se ha de librar es la de la reconstitución de la institucionalidad democrática en sociedades interconectadas y fragmentadas. Hecha la autocrítica (los partidos se bañaron en la corrupción y los poderosos de la economía no entendieron que la desigualdad puede llevar a la desesperación), debemos seguir luchando por el futuro de Brasil y de su pueblo, sin ser masa de maniobra en pro de uno u otro líder o partido. Quienes lucharon contra el autoritarismo saben lo difícil que es, pero también saben que la lucha es factible y necesaria. Así pues, quienes tienen el pasado como testigo de su sinceridad no necesitan el análisis moral de quienes, también de buena fe, piensan de otra manera.

El País

19 de octubre de 2018

https://elpais.com/elpais/2018/10/18/opinion/1539880016_293081.html

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Luis Ugalde

El horrendo asesinato de Fernando Albán - privado de libertad sin orden de detención, violando la ley y arrastrado y empujado a la muerte en el SEBIN- ha sobrecogido al país y al mundo, que ya venían alarmados con el crimen que anda suelto en Venezuela. Testimonios de alta credibilidad vienen informando de detenciones ilegales, violaciones sistemáticas de procesos judiciales con detenidos incomunicados de sus familiares y abogados, ejecuciones extrajudiciales, órdenes de excarcelación burladas, extorsiones de miles de dólares para salir de la injusta prisión, etc. Parece incomprensible que algunos que en otro tiempo reclamaban derechos humanos y que todavía hoy quieren ostentar el título de sus “defensores”, sean los primeros encubridores. Son más que alarmantes las informaciones que llegan sobre militares detenidos, incomunicados y maltratados. No es menos preocupante la persecución selectiva de líderes de partidos que el régimen ha decidido descabezar. Y cínicamente hablan de elecciones libres y de diálogo con esos mismos perseguidos y encarcelados. ¡Dialogar con una pistola al pecho! y con la condición previa de reconocer a una tiranía que se autoprorroga por seis años más, para castigo de millones de venezolanos.

Pero el crimen no está solamente en las cárceles y en la manipulación de la justicia, sino que se ha generalizado en las diversas áreas económicas, sociales y políticas, donde actúa el gobierno y sus armados, legales e ilegales: contrabando de gandolas en las fronteras, tráfico millonario de droga, robo sistemático en las alcabalas a quienes transportan víveres, chantaje a los comercios, extorsión a quienes necesitan sus documentos, trasiego multimillonario de dólares preferenciales, niños comiendo en la basura… La inseguridad reina entre los productores del campo y los vecinos de la ciudad. Tan grave es el cinismo y la complicidad, que muchas bandas se sienten autorizadas, e incluso, invitadas a vivir del crimen y del abuso, imitando a los corruptos de más arriba.

El Libertador, cuando ya las tropas enemigas iban en retirada y amanecía la República, decía alarmado “la anarquía nos devorará”. La anarquía y el crimen reinan hoy cuando impunemente se violan los derechos de los otros y se usa la ley para eliminar a los rivales. Hoy de la República no queda sino el nombre, y el Estado no es garantía para ningún ciudadano, solo es sinónimo de abuso y botín privado.

No es de extrañar que al régimen le suene a denuncia el par de primeros artículos antidictatoriales que definen el alma de la Constitución de 1999:

Artículo 2 “Venezuela se constituye en un estado democrático y social de derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

Artículo 3 “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.

Los hechos hacen que estos artículos suenen a una burla cínica y cruel. En vista de que ni quieren ni pueden convertir en vida la Constitución de 1999, deciden eliminarla e imponer otra constitución tiránica como lápida de la sociedad muerta. Ejecutarán este crimen a no ser que nos pongamos de pie y unidos todos: las diversas agrupaciones, asociaciones, organizaciones y partidos, asumiendo el deber ciudadano y la obligación de conciencia de defenderla. Si no queremos que el crimen termine devorando al país, todos tenemos que levantar- como nos lo manda la Constitución en el artículo 333- con una voz unida que clama ¡basta ya!, y actuar de modo eficaz para frenar la muerte en todas sus formas y restablecer el orden constitucional.

Con ello estaremos honrando la memoria y el sacrificio de la vida de Fernando Albán y de muchos más, perseguidos, asesinados y maltratados; de millones a quienes el crimen en sus múltiples formas les ha arrebatado su vida digna, en libertad y justicia. ¡Dios bendiga a Venezuela y nos de ánimo con su “Levántate y camina”!

Caracas, martes 16 de octubre de 2018.

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Hay que vivir la migración, bien porque se te han ido los tuyos o porque un buen dia decidiste abandonar este mar de la felicidad presagiado por el comandante ausente. Hay que sentir la migración, esa de la que tanto hablan las elites politicas oficialistas y opositoras. Sabran de verdad que piensa el futuro migrante de su aventura hacia el desarraigo. Imaginan con precisión cuantos sueños rotos los llevan a soñar de nuevo en el confort extraviado y la mayoria de las veces tambien inalcansable allende de su terruño.

Los primeros en migrar forzadamente en este azaroso mundo fueron Adan y Eva, cuando un enfurecido Dios los echó del paraiso. Los ultimos en migrar en este planeta, han sido por los que Chavez hizo aquel juramento del Saman de Guere, donde les ofrecia patria o muerte, y ahora el mismo demonio encarnado en Nicolás Maduro, los aventó como ola en sunami por todas las ciudades del planeta.

A decir verdad, el primer grupo de venezolanos que partieron con los suyos fueron las victimas de aquel pitazo televizado que sonora el padre de toda esta criatura, mejor conocida como la patria socialista. En esa primera migración se nos fue la Pdvsa de Pablo Perez Alfonso, y las promociones de profesionales y técnicos que muy bien pudieran salvarle la vida a la moribunda pdvsa roja rojita de hoy.

El segundo aventon de migrantes, fue nuestra arruinada clase media, con sus profesores, estudiantes, médicos, ingenieros, matematicos, economistas, contadores, periodistas, arquitectos y todo tipo de emprendedores, quienes tuvieron la oportunidad de abandonar este barco a la deriva.

El ultimo oleaje ha sido de aquellos que en los cerros de Caracas el hambre los acorraló, tambien los más pobres de esta pobreza extrema, creada por Maduro en todas las ciudades del país, a los que nunca les llegó las lentejitas Clap ni los miserables bonos del carnet de la patria.

Hoy esta crisis humanitaria agudiza y trastoca en mayor proporcion, a las frágiles prosperidades de las capitales latinoamericanas. Se les ven humillados, rumiando su miseria, vendiendo arepas o pidiendo a cambio de un caramelo, que llevan en bolsas de supermercados, algo que les ayude a mitigar sus penas. Se les ve la verguenza en sus caras, cuando le explican su tragedia a los usuario del Transmilenio de Bogotá, del Metro de Chile, a los que van en el trasporte público de Quito y a los vecinos de las populosas Lima y Argentina.

Se les nota que el dolor lo llevan adentro, Cunaviche adentro, como decia el Panita Ali. Basta conversar con cualquiera de ellos, incluso con los que han tenido la suerte de conseguir casi siempre un empleo tercerizado. Todos sin excepcion, los que piden en las calles, los que por violar la ley en un pais extraño estan tras las rejas; hasta los que por suerte han coseguido un buen trabajo, manifiestan que quisieran venirse a su casa grande a Venezuela, porque el paraiso que fueron a buscar se les está transformado en una pesadilla sin despertar.

Se hace urgente abrir un compás. La comunidad internacional se está pronunciando a favor de que le busquemos pacifica y democráticamente una salida a este laberinto. Hagámoslo así sea solamente por traer de nuevo a nuestra patria a los hijos del Libertador.

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Francisco Russo Betancourt

El comentario de la semana

El momento histórico que vive el país, avista en estos momentos, la posibilidad de que se sancione un nuevo texto fundamental a espaldas del país mayoritario, redactado en el sanedrín en que se ha convertido la írrita e inconstitucional ANC del gobierno. De ser ciertas las conjeturas que salen a la luz pública, la oposición está obligada a trabajar en una estrategia que nos permita construir la defensa de la precaria constitucionalidad que aún tenemos.

No se trata de discutir si se vota o no, o si se legitima o no,- que no es el caso-, a esa bellaquería que pretende funcionar como Asamblea Constituyente, de lo que se trata es de evitar que el despotismo se enseñoree en el país y se incorporen a nuestra legislación constitucional vigente, figuras absolutamente contrarias al sistema de libertad republicana, por el cual luchamos y defendemos los demócratas.

El referéndum del año 2007, convocado por el difunto presidente Chávez, padre de esta calamidad que vivimos los ciudadanos que acá habitamos, que tenía como propósito modificar 69 artículos de la Constitución y cuyo fin último era convertir a Venezuela en un Estado socialista, inspirado en el régimen que gobierna la isla de Cuba, fue una propuesta rechazada por el pueblo democrático, que alcanzó si bien una victoria cerrada, reveló que aun con dificultades y con un árbitro parcializado, vendido y chapucero se puede ganar. Fue la primera victoria contra el gobierno.

Nuevamente estamos en presencia de un nuevo garrotazo a la libertad. De lo que se trata ahora, es la defensa de la constitucionalidad, la defensa de la democracia y de la nación venezolana hoy ofrecida en bandeja de plata a los gobernantes de una isla miserable y de una ideología que humilla al ciudadano común, que lo hace dependiente de unas migajas de pan y que aspira controlar a toda la familia venezolana.

Ya no son las leyes inconstitucionales de Comunas y de los Consejos Comunales, sino que se pretende convertirlas en normas reguladas por la Constitución. Las comunas, ha dicho el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), constituye el “lego de la destrucción de la Venezuela democrática”, son el mecanismo de control con lo que se trata de someter a los sectores populares, bajo unas estructuras que dependerán del gobierno central, CON ELLO desaparecerá el individuo y será sustituido por la comuna o colectivo. Es una vieja propuesta que busca la desaparición progresiva del Estado para construir el autogobierno comunal, puesto al servicio de la clase gobernante y su burocracia. Es la totalitaria, porque su forma de gobierno está determinada por el poder Central a través de Asambleas y Comisarios del gobierno, derivadas de una concepción ideológica. De modo que ahora, como lo propuso el difunto, es avanzar hacia un Estado Comunal utilizando para ello los medios y formas institucionales contenidos en el ordenamiento jurídico del Estado Democrático y de Derecho. Así ocurrió en la Alemania de 1919 con la llegada de Hitler al poder quien utilizó la Constitución de Weimar para alcanzar sus despropósitos.

Hoy no podemos darnos el lujo de entrar en una pugna perniciosa sobre ir o no a votar la Constitución que se cocina en el sanedrín de Cabello y Escarrá.

Ante un llamado para refrendar o no una Constitución, hay que salir a votar, pues, lo que se trata es defender la Constitución vigente ante un gobierno que llegó al poder para tomarse el erario público, enriquecerse sin escrúpulos y entregar nuestra soberanía.

No nos engañamos en que no tenemos libertad electoral en términos democráticos, con un gobierno que actúa como agente electoral de sí mismo. Ninguna dictadura actúa con manos limpias, por ello, por encima de criterios partidistas, hoy se impone volver a las jornadas anteriores, porque lo que subyace en ese cuarto oscuro donde funciona la inválida ANC, es la modificación de la parte orgánica de la actual Constitución, la que consagra la organización del Estado, y, la parte dogmática, que enumera las garantías y derechos de los ciudadanos así como la imposición de una acción política ideologizada.

Los partidos políticos y la sociedad civil tienen el reto de construir una estrategia política para derrotar en referéndum,-lo que sería un plebiscito-, el despropósito de una nueva Constitución para la corte de Maduro y la nueva casta seudo revolucionaria.

Desde el punto de vista de la sociología política y la mejor doctrina constitucional, el Texto Fundamental de la nación, es siempre la expresión del equilibrio entre las distintas fuerzas y sectores de la sociedad, para la organización del Estado y para la institucionalización de los principios de libertad y de justicia social, y en modo alguno, puede ser la resultante en la imposición de una fuerza que tenga predominio en la vida social de sus conciudadanos. El reto de hoy, lo hemos repetido en este comentario, no es votar o abstenerse, como ya comienzan a pregonarlo algunos radicales del twitter. Este país necesita para vivir en armonía y en orden, trabajar y prosperar, necesita un sistema constitucional que dé a su pueblo los medios para discutir su suerte libremente y en una plaza pública, sin amenazas ni persecuciones y para hacer todo lo que esté legalmente a su alcance, para mejorar su suerte; que ofrezca a las fuerzas económicas progresistas, a sus industriales, agricultores, no latifundistas-, al comercio no acaparador, la garantía de producir para alimentarse debidamente y borrar el triste espectáculo que se ve en las calles, de hombres y mujeres hurgando bolsas para buscar comida; a nuestros jóvenes la garantía para estudiar y lograr una profesión y un destino mejor.

Hay que volver a las jornadas anteriores que resultaron victoriosas, aun con un árbitro groseramente parcializado, porque lo que está en juego, definitivamente es el país y la libertad de vivir en democracia.

@frusbet

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