Pasar al contenido principal

Opinión

En 1957, para variar, Venezuela estaba sometida a una dictadura militar. Los partidos políticos estaban inhabilitados. Los líderes políticos encarcelados, exiliados, asesinados o en la lucha clandestina. Los medios de comunicación silenciados. Aquella dictadura no permitía ninguna expresión crítica.

Una Asamblea Constituyente espúrea, para variar, había dictado una Constitución al servicio de la dictadura. En esa Constitución, sin embargo se les había colado un artículo que establecía que el periodo constitucional duraba cinco años y que al término de ese periodo había que celebrar elecciones universales, directas y secretas para elegir a un nuevo presidente. El año 1957 por tanto, era un año electoral.

La oposición, como de costumbre, discutía entre participar en las elecciones o no. Por supuesto, no existían condiciones para una elección transparente y limpia.

En esas circunstancias Luis Herrera Campins, exilado por la dictadura en Münich, Alemania, escribió un notable ensayo que tituló “Frente a 1958” y lo subtítulo: “Material de discusión política electoral venezolana”.

He considerado pertinente recordar algunas de las frases de aquel ensayo. Decía Herrera: “Soy de los que creen con firmeza de convicción en la recuperación democrática a través de los caminos cívicos del sufragio universal. La vía engañosa de la conspiración o del golpe de estado parece más corta, pero presenta riesgos terribles que la experiencia histórica demuestra con bastante claridad”.

También decía Luis Herrera: “La oposición venezolana tiene que superar la vacilación con que se ha enfrentado al problema electoral de 1958”, en otras líneas “La vida política venezolana del porvenir dependerá por largos años de la solución que se logre en esta oportunidad”… “La dictadura venezolana es un gobierno ilegitimo tanto por su origen (fraude electoral) como por el ejercicio del poder, pero hay un hecho cierto que no se puede desconocer: la dictadura existe y gobierna”.

Y, frente al tema de votar o no votar, decía Luis Herrera: “Mi posición es exactamente igual a la que sustenté en 1952. Hay que participar en las elecciones. Peores consecuencias traería una abstención electoral que pondría en las manos del azar el porvenir venezolano”.

Y agregaba: “La abstención no solo es una posición romántica, equivocada y teórica sino también una deserción política llamada a allanar el camino de la prolongación dictatorial”.

Y terminaba diciendo: “Ir a las elecciones no significa, como cierta propaganda tendenciosa se complace en afirmar, cohonestar fraudes, sino hacer acto de briosa presencia cívica en el momento de buscar nuevos rumbos para el país”.

Seguiremos conversando.

@EFernandezVE

 2 min


Leonardo Carvajal

¿Por qué, si se tiene una clara mayoría de venezolanos opuesta a la continuidad en el poder de Maduro y una oportunidad electoral para derrotarlo abrumadoramente, en mayo próximo, varios líderes de la oposición se empecinan tercamente en querer llevar a esa mayoría opositora por caminos oscuros, mágicos, con alto riesgo de caer en el terreno de la violencia, en el que el gobierno chavista tiene amplia ventaja?

¿Quiénes son los ilusos? ¿Los que persistimos en la vía electoral en la coyuntura de opinión pública más favorable en 19 años para el cambio de gobierno, o los que llaman a desaprovechar esta oportunidad y en cambio pretenden ponernos a esperar a que desde el exterior o desde los cuarteles nos venga la salvación?

Fernando Mires, el agudo académico chileno que tiene años siguiendo paso a paso el drama venezolano, señala con claridad que la MUD se ha apartado desde hace algún tiempo de su estrategia histórica, la vía electoral, mientras que Henri Falcón es justamente quien se ha mantenido fiel a esa línea.

Pero, ¿acaso existe la MUD actualmente? La MUD, desde el clamoroso triunfo político-electoral de diciembre del 2015, se enredó en disputas internas que no supo resolver. Decidió quedarse, desde el 2016, sin una vocería consistente. Se dejó arrebatar las competencias del espacio conquistado en la Asamblea Nacional. Desorientados sus líderes, se alinearon, en el 2017, detrás de unos impacientes políticos novatos que apostaron, con ardor juvenil y muy poca sabiduría política, a consignas voluntaristas que se constituyeron en espejismos frustrantes: “Fuerza y fe, sigamos en la lucha porque ya falta poco”. Así les repetían esos líderes novatos, con ingenuo y frívolo candor, a los jóvenes a quienes llevaban a enfrentar con escudos de madera, a pecho descubierto, las bombas y balas de los represores.

Después del clamoroso triunfo del 2015, por pésimas decisiones de la fragmentada dirección política opositora, advinieron los clamorosos fracasos del 2016 y 2017. Como consecuencia, se acumuló demasiada rabia, frustración y despecho en el campo opositor. Y en tal onda, muchos juran ahora no votar hasta que haya democracia en el país, olvidando que la ecuación es justamente al revés. Que es a través de la votación como se podrá revertir el camino a la dictadura totalitaria al que nos arrean, para dirigirnos, progresivamente, a la democracia.

En mis dos escritos anteriores, cuestioné con razones ocho o diez de las que considero creencias equivocadas de los abstencionistas. Ahora, analizaré un par de otras creencias negativistas que directamente atañen a Henri Falcón, el candidato que lucha por constituirse en la alternativa democrática a la dictadura chavista.

Algunos dicen no aceptarlo por haber tenido un pasado como dirigente chavista, pues fue diputado y luego gobernador desde las filas de ese partido. Pero hace ocho años, exactamente en el 2010, cuando Chávez estaba en el apogeo de su poder, con un precio del petróleo por las nubes, Falcón, de manera serena y firme, honesta y nada oportunista, rompió con el chavismo. Y luego, fue reelecto gobernador desde el campo opositor del que ha sido dirigente connotado. Porque fue, ni más ni menos, que el jefe de la vigorosa campaña presidencial de Henrique Capriles en el 2013.

Yo pregunto: si a Falcón algunos lo rechazan por su pasado chavista, ¿dónde diablos queda la sinceridad de la cacareada consigna política de la reconciliación que hace años tremola la oposición? ¿Será que el odio visceral y los resentimientos de la cúpula chavista también se han impuesto entre unos cuantos opositores? Afirmo que quienes así vivan la política, de odio en odio, no son ni serán factores de la necesaria reconstrucción moral, psicosocial, política y económica de Venezuela. Harían bien en leer sobre lo que dijo e hizo Mandela en Suráfrica.

Otros lanzan una afirmación tajante, cual dogma: “Quiero votar por un opositor, pero no por Falcón, porque a él lo puso allí Maduro para que sea otro Arias Cárdenas”. Lo dicen y no se molestan en presentar ni pedir las pruebas de tamañas tonterías enlazadas. ¿Tienen acaso una sola prueba de que a este dirigente opositor “lo puso allí Maduro”? Pero ellos, sin análisis y sin pruebas, aseveran dogmáticamente que Falcón será otro Arias Cárdenas, por provenir del chavismo y también del mundo militar. ¿Son adivinos los que así dogmatizan y profetizan? ¿Por qué piensan en este caso desde lo negativo, desde lo peyorativo?

Podrían recordar, en primer lugar, que Arias Cárdenas rompió explosivamente con Chávez, con quien venía enfrentado desde 1995, y su ruptura fue verdadera pero que, luego de varios años de desencuentro de Arias Cárdenas con posiciones de dirigentes opositores, hacia el 2005, volvió al redil de Chávez. En cambio, existen desde el mundo militar y chavista varias otras personalidades como las de Francisco Usón, Raúl Isaías Baduel y Henri Falcón, por citar solo tres, que rompieron serenamente, con profunda racionalidad, con Chávez y su combo. ¿Por qué no se les ocurre a los dogmáticos pensar que Falcón es de la misma estirpe que Usón y Baduel quienes estoica y heroicamente soportaron y soportan años de prisión por mantener sus convicciones?

Yo creo que es porque los peyorativistas contra Falcón necesitan reforzar su primigenia y emocional decisión de no votar. Tienen “demasiadas” razones para “encorsetarse” en su abstencionismo emocional, como ya he analizado en estos tres escritos. Y tienen muchas “razones” porque ninguna de ellas es sólida. Les pido que adquieran un poco de calma, que reflexionen, que sopesen si en verdad tienen razones o, más bien, sofismas, inventos y/o dogmas.

También debemos pensar que, muy probablemente, varias de las peregrinas y descabelladas ideas que se tienen sobre el talante de Falcón salen de un fondo emocional de odio que lleva a que algunos no quieran “ver al chavismo ni en pintura”. Es el odio de quienes ni siquiera le perdonan la orientación política, ya lejana, a muchos chavistas que se han transformado en sólidos y consecuentes opositores al actual régimen, no importándoles que incluso muchos de éstos hayan tenido que pagar su pase al campo opositor con persecuciones, exilios o cárcel.

Les digo a los tales que no se puede pretender extirpar al chavismo ni perseguir por los siglos de los siglos a quienes sean o hayan sido chavistas. Los que así sienten y piensan son, sin querer queriendo, ávidos partidarios de una dictadura a la Pinochet.

Yo, en cambio, soy de los que creen, como Luis Ugalde escribió hace ya tiempo, que en Venezuela se necesitan uno o varios próximos gobiernos de transición. En uno de esos artículos, Ugalde explicaba que para la “salvación nacional” necesitamos “un gobierno que incluya a opositores y chavistas”.

Por eso, desde hace dos o tres años, cuando se hablaba de siete u ocho precandidatos presidenciales opositores (Ramón Guillermo Aveledo, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Henry Ramos Allup, Henrique Capriles, Henri Falcón, Julio Borges, María Corina Machado, etcétera), a mí me parecía y parece que el más adecuado es Falcón porque, en nuestra historia contemporánea, ninguno como él logra encarnar el tipo de líder y gerente político que puede representar mejor a los dos bandos polarizados y al tercero, a los ni ni.

¿Por qué lo digo? Por la historia de Falcón como gobernador en la tierra larense. La demostración popular de que esto era así, es así y será así es que cuando Falcón era candidato chavista a la gobernación obtenía también bastantes votos de personas opuestas al chavismo. Y cuando era candidato opositor a la gobernación, obtenía también bastantes votos del chavismo. Y, por supuesto, en ambos casos, también obtenía muchísimos votos de los ni ni. La personalidad serena, la capacidad gerencial y el espíritu pluralista de Henri Falcón son las mejores herramientas políticas para conducir a Venezuela en los próximos tormentosos tiempos.

Lo que algunos radicales recalcitrantes cuestionan, el pasado político de Falcón, yo, en cambio, lo aprecio como una muy fuerte ventaja comparativa. Conoce el mundo chavista y desde allí lo valoran y respetan los chavistas sensatos y democráticos que han existido y aún existen, y con los cuales debemos trabajar por el rescate y transformación de Venezuela. Es el principio homeopático aplicado a la política: Similia similibus curantur. Piénsese, mutatis mutandis, cambiando lo mucho que haya que cambiar en la comparación histórica, en lo útil que fue para los tiempos de transición política que se vivieron en Venezuela entre 1936 y 1941, después de veintisiete años de dictadura gomecista, la figura del ex ministro de Guerra y Marina de Gómez, el general Eleazar López Contreras…

Por estas razones de orden netamente político, sin entrar en muchas otras relativas a la propuesta programática de Henri Falcón, decidí apoyarlo abiertamente en este proceso. De las otras razones, permítanme apenas reseñar acá que, frente al tsunami hiperinflacionario que nos ahoga, creo que el conjunto de medidas que prepara Francisco Rodríguez y un equipo de economistas del equipo de Falcón, entre las que se destaca la dolarización, son la única terapia adecuada ante la actual catástrofe de la economía.

Esas muchas propuestas progresistas, verdaderamente humanistas, y sensatamente pragmáticas del plan de gobierno del Falcón las hemos preparado venezolanos de todas las tendencias y pasados políticos. Ello corrobora lo que he venido diciendo. Una nueva Venezuela solo será posible si saltamos con gallardía por encima del charco de odios hacia una sociedad pluralista, reconciliada.

 7 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política número 137

La decisión el martes 17 pasado de la AN de darle continuidad al juicio del mandamás del régimen por corrupción, asociado al escándalo internacional de la empresa brasileña Odebrecht, por solicitud de los magistrados exiliados que constituyen lo que algunos denominan TSJ legítimo, sin duda alguna, tiene gran importancia política, especialmente para la comunidad internacional que reconoce legítimo al referido TSJ.

Nuestro país era el único en Latinoamérica donde las autoridades judiciales no han demostrado ningún interés en iniciar estas averiguaciones siendo que existen evidencias que en Venezuela, sus autoridades gubernamentales, fueron las que aceptaron mayores sobornos y autorizaron mayores cantidades de desembolsos en dólares para obras de infraestructuras que no se han concluidos y algunas ni siquiera se han comenzado.

La decisión de la AN de darle continuidad al juicio debería preocupar al jefe señalado. Aunque desde aquí se puede percibir que ese juicio carece de viabilidad jurídica funcional en el país, ya que se desarrolla en el exterior, la realidad es que la justicia internacional ha avanzado mucho en este tipo de enjuiciamiento y en caso de que se compruebe la culpabilidad del imputado nada impedirá su captura por parte de la policía internacional o de cualquier país que reconozca la autoridad de esos magistrados en el exterior.

Hace casi dos décadas, un extinto dictador chileno, obvió esta justicia internacional y confiado salió de su país para ser apresado y juzgado por la justicia internacional, regresó a su país para también ser procesado, finalmente, por las autoridades locales y falleció cumpliendo la condena que se le imputó y merecía. El ilegitimado, y ahora imputado presidente del régimen, debería verse en ese espejo y comenzar a pensar en una solución propia que le asegure su futuro en nuestro país o en algún país amigo.

Pero esta decisión, por las razones explicadas anteriormente, también suben los costos de salida del poder del imputado que buscará a todo trance mantenerse en el poder y mantener la fidelidad de los que los mantienen en el mismo, mucho de los cuales están en similar estatus jurídico. En este punto, para los opositores que aspiran una pronta salida a la crisis, deberán tomarse muy en serio iniciar nuevas negociaciones para lograr el cambio hacia un gobierno de transición y dispuestos a pagar los costos de salida, que no serán bajos.

@lesterllopezo 20/04/18

 1 min


Sorprendido, Don Juan Germán Roscio pregunta “que os ha pasado en tan corto tiempo”? Hace un año hicieron de Venezuela un inmenso Cabildo Abierto en homenaje a las luchas por la Civilidad e, igualmente dedicado a la gesta que, con igual propósito, compartí en 1810 con Isnardi, Sanz, Lino de Clemente, Uztariz, Felis de Rivas y otros dignos señores para detener “los esfuerzos progresivos del despotismo”.

Les dije el año pasado, que nosotros logramos superar los límites de movimientos grupales como la desventurada conjura de los mantuanos porque hicimos de la unidad, incluyendo a los pardos, el factor político esencial. Recuerdo dos frases de referencia obligada: “La unidad en los dominios españoles es la única égida que puede salvar a los americanos” “un movimiento sin unidad no tendrá duración ni consistencia”. Así pudimos poblar de ciudadanos la cuadricula donde sesionaba el Ayuntamiento de Caracas y la Plaza Mayor

En la convocatoria de ustedes el talento no sufrió mengua ni disminuyó la civilidad, porque supieron juntar en ese momento, con ingenio de estrategas elevados, a descendientes de mantuanos, pardos, esclavos libres, blancos de orillas, zambos, moros etc., sin exigir, como fue en mi caso, limpieza de sangre o, como hoy se podría decir, a tenor de los guerreros de la red, “pureza de opositor”, impermeable a conversaciones con el enemigo o sospechoso de pasado cercano al despotismo del siglo XXI . Ello explica las multitudes agolpadas en plazas y calles el 19 de abril de 2017, cuyo hálito se extendió hasta el 16 de julio de ese mismo año, haciendo temblar la Regencia de Maduro. ¿Qué les pasó?

Conviene mencionar un artículo que escribiéramos en la Gazeta de Caracas del 27 de abril de 1810, titulado Egoísmo o espíritu de fracción, para señalar las consecuencias: “cuando se impone el interés o la ambición particular que hacen posible que llene la Silla un hombre repudiado por pueblo” . Así mismo, queríamos precaver a la Nación del “funesto e inmenso poder de un individuo favorecido por la conflictividad de ciudadanos virtuosos enfrentados en fracciones “

Finalmente Dn JGR, con angustia de irreductible civilista aconseja “Si ustedes quieren demostrar que el Gobierno es ilegal y fluctuante…no despreciéis el tiempo y anticiparos a constituir la unión y la fuerza para asegurar vuestra existencia política”.

No olviden que el largo camino de la lucha que puede conducir al “Triunfo de la Libertad sobre el Despotismo”, está plagado de acechanzas que no cesan. La civilidad debe ser defendida, unidos todos, cada día. Que la prudencia y la razón os guie.

Nota: al menos pude atenuar, dice JGR, mis preocupaciones porque me entero de una reunión unitaria, convocada por los estudiantes democráticos en el campus de mi Alma Mater, donde fui alumno y profesor, la antigua Universidad de Caracas, actual Universidad Central de Venezuela, noble y altiva como siempre, que nunca ha tributado obediencia ni vasallaje

Impermeables al desaliento

 2 min


Jesús Elorza G.

En el proceso para asaltar la Federación Venezolana de Baloncesto FVB, se utilizaron todas las instancias de poder para favorecer las pretensiones de colocar en la directiva a personeros protegidos por el gobierno. Para nadie era un secreto que detrás de las aspiraciones del jugador Greivis Vásquez, estaban las autoridades del Instituto Nacional de Deporte, el Ministerio del Deporte y el Comité Olímpico Venezolano.

Todos estos organismos se confabularon para implementar ante organismos judiciales afectos al régimen, las impugnaciones necesarias para dar paso a la violación de la autonomía federativa y hacer posible un acto electoral viciado de nulidad absoluta por ser contrario a los estatutos federativos y a la Ley del Deporte.

Los asaltantes, guapos y apoyados por las nombradas autoridades deportivas introdujeron una demanda ante el Tribunal Supremo de Justicia solicitando que las elecciones de la federación, correspondiente al 2017, fueran suspendidas.

En un sorprendente acto de celeridad jurídica, el alto tribunal así lo decidió y ordenó que el nuevo proceso fuese regido por el Consejo Nacional Electoral CNE, lo que viene a representar una arbitraria e ilegal intromisión de ese organismo en la autonomía del sector deportivo federado.

El CNE, raudo y veloz designa una comisión (interventora) para que tome las riendas y ejecute todo lo concerniente a las referidas elecciones. En primer lugar, fija como fecha el 14 de abril y en segundo lugar publica un “Registro Electoral” con más de 300 personas con derecho a voto.

Todas estas ilegales y arbitrarias actuaciones fueron recurridas por la Junta Directiva de la FVB ante los referidos organismos deportivos y judiciales sin obtener respuesta alguna en ese sentido. Igualmente la FVB informó de esta situación a la Federación Internacional de Baloncesto FIBA. Este último organismo, ante el cúmulo de evidencias presentadas que soportan una violación flagrante a la autonomía federativa, respalda solidariamente a la FVB y notifica a las autoridades deportivas venezolanas la solicitud de respeto a la normativa que rige al baloncesto. Igualmente, solicita al Comité Olímpico Venezolano que sirva de mediador en esta problemática electoral.

La respuesta de las autoridades deportivas no se hizo esperar y asumieron el papel de “Sordos, Ciegos y Mudos” ante el reclamo de la FIBA. El discurso de los representantes del régimen se limitaba a señalar que: somos revolucionarios y por lo tanto tenemos la razón. No le vamos a parar bolas a la injerencia de organismos internacionales. La patria revolucionaria es soberana.

El presidente del Comité Olímpico, quiso aprovecharse de la oportunidad de haber sido solicitado como mediador por parte de la FIBA y pretendió en una típica viveza criolla, transformarse no en mediador sino en coordinador de la reunión de las partes, convocando sin estar autorizado para ello, a sendos representantes de los asaltantes a espaldas de lo acordado por la FIBA. El organismo internacional del baloncesto lo mandó largo al carajo, señalándole con sobrada razón que: un mediador no puede estar al lado de una de las partes porque deja de cumplir su papel.

En su arrogancia de poder, las autoridades cómplices continuaron con su plan de asalto a la federación. Tratando de revestir su actuación en términos de “legalidad” anunciaron que el proceso era por demás democrático ya que había la inscripción de dos planchas. Que el registro electoral fue corregido y pasar de 300 delegados con derecho a voto a ¡¡¡ a 104 que son los contemplados en los estatutos de la FVB y la Ley del Deporte!!! ….solo les faltó decir que fue un error de transcripción.

La rectora del CNE Tania D´ Amelio, ratifica públicamente que las elecciones del baloncesto serán el 14 de abril y que hay dos planchas en disputa: Somos Baloncesto encabezada por Bruno D´Adezzio y Rostros del Baloncesto encabezada por José Luis Ramey.

Lo que no dijo la flamante rectora del CNE, y eso la hace cómplice de la ilegalidad del proceso, es que de 21 cargos principales y 21 suplentes que representan a los organismos directivos de la federación, la plancha Rostros del Baloncesto ¡¡¡Solo presentó cuatro personas!!! …..le faltaron 38.

Por esa razón, en el mundo deportivo venezolano dicen que Ramey es el Henri Falcón en las elecciones presidenciales del baloncesto por prestarse para “legitimar” una farsa electoral.

Después de las declaraciones de la rectora, el circo electoral siguió su marcha: El14deabril, la Asamblea Eleccionaria fue transformada en un acto de votación. La Asamblea no fue instalada como lo señalan los estatutos por el presidente de la FVB , ¡¡¡Las credenciales de los asistentes no fueron revisadas!!! Sino que solamente se habilitaron las urnas electorales con el flamante sello del CNE para que los delegados ejercieran su derecho al voto de 8 AM a 4 PM.

Pero, el circo comenzó a preocuparse cuando en horas del mediodía habían votado menos del 35 % de los delegados……. ¿Qué pasó? ¿No funcionó la Operación Remolque? ¿Dónde están los delegados que pagamos? …eran las preguntas que flotaban en el ambiente.

El cierre de las votaciones se hizo con solamente la participación de 62 delegados. Los resultados “irreversibles” no fueron una sorpresa para nadie: Somos Baloncesto 59 votos, Rostros del Baloncesto 2 votos y un voto nulo. Lo que si llamó la atención fue que la plancha de Ramey a pesar de solo inscribir cuatro candidatos ¡¡¡Solo obtuvo 2 votos!!! Ni siquiera sus camaradas de formula votaron por él.

Pero quedó una gran interrogante en el ambiente: ¿Cómo fue la votación por cada sector con derecho a voto?

Como nadie entendía ese planteamiento, uno de los presentes con conocimiento de causa, pasó a explicar el problema: cada delegación está conformada por 4 personas. Un directivo, un representante de los atletas, uno de los entrenadores y uno del personal técnico. Es decir que si son 24 asociaciones más la Liga Profesional y la Liga Nacional serian en total 104 delegados. Repartidos proporcionalmente a razón de 26 representantes por cada sector.

La observación planteada es porque en los 62 votos parece ser que uno de los sectores sobrepasó su cuota. Otro señalamiento está referido al voto de Greivis Vásquez, ¿A qué sector representaba” ¿Quién lo eligió?

Al final, la rectora señaló que los comicios del baloncesto representan un mensaje al país y al mundo entero sobre ¡¡¡la transparencia electoral revolucionaria!!!! y la misma servirá de Manual para las elecciones presidenciales.

 4 min


Venezuela parece haber sido invadida por la hez de la tierra: por narcotraficantes domésticos y foráneos, por terroristas al servicio de las más extrañas causas, por empresarios corruptos y corruptores y, en fin, por toda suerte de seres dedicados a la violación de leyes, la ruptura de las buenas costumbres y el desprecio de los valores éticos.

En esas madrugadas de reflexión en las que cotejamos lo que somos y lo que podríamos ser, es difícil contener las lágrimas. Desde que exploto el Zumaque I el 1° de julio de 1914 han pasado ciento cuatro años de riqueza petrolera y hoy somos un País endeudado y arruinado, cuyo Estado ya muchos consideran fallido.

Mirando el presente, es indudable que esa peste llamada chavismo es el compendio de todos los males, la tapa del frasco, como decimos en buen criollo, pero sería no solamente injusto sino suicida, considerar que los años que lo precedieron fueron el epítome de todas las virtudes republicanas.

Un País que luego de haber chapoteado en dinero durante cien años no haya concluido la autopista que enlace sus partes central y oriental, que no tenga una red ferroviaria que potencie su desarrollo industrial, que carezca de una universidad pública dedicada íntegramente a la formación e investigación agrícola y pecuaria, que no posea hospitales para niños con todos los adelantos y comodidades necesarias, que adolezca de un sistema de salud similar al de Suecia, donde todos sus ciudadanos gozan de un seguro que cubre todas sus necesidades, es un País que debe revisar no solo su presente, sino también su historia.

Se me ocurre pensar que nuestro más grave problema es que no tenemos ni hemos tenido, salvo honrosas excepciones, servidores públicos, sino vividores públicos. Atrincherados tras las siglas de agrupaciones y partidos políticos, «los buenos para nada» nos han desgobernado y saqueado desde los tiempos de Medina Angarita; afincados en un sistema electoral que facilita la creación y mantenimiento de mafias políticas, que se han reservado el derecho de elegir los candidatos a cargos de gobierno y de representación popular, mientras hacen creer a la ciudadanía que hay sinonimia entre votar y elegir.

Desde la explosión del Zumaque, Venezuela no ha tenido problemas económicos; esa riqueza caída del cielo, que no es producto de la labor continuada y paciente de los habitantes en general, quizás se haya convertido en el excremento del diablo, en un factor de empobrecimiento ético y material, que concitó a los peores elementos de la sociedad a tomar el poder para beneficio propio.

Si no aprendemos la lección que nos deja el chavismo y caemos en la trampa que ya tienden los bandidos de siempre, con los términos unidad, olvido y perdón, Venezuela no se recuperará y, por el contrario, seguirá cayendo por el barranco hasta su destrucción total.

Esos términos utilizados habilidosamente por ex adecos, ex copeyanos y otros ex, constituyen la careta que facilitará la vuelta al gobierno de los que hicieron posible la llegada de Chávez al poder y, lo que es peor, nos garantiza que Venezuela no creará las instituciones fuertes que requiere para administrar sus múltiples riquezas con probidad y eficiencia.

Pues el problema fundamental de la patria de Bolívar es su riqueza, aunada a la ausencia de instituciones capaces de administrarla y preservarla correctamente. Esa carencia es la madre de todas las demás y estará vigente y destructiva mientras no elijamos correctamente a quienes nos han de gobernar, a los cuales debemos exigirles que preserven y fortalezcan las instituciones y rechacen el oportunismo, influidos por el aserto bolivariano: «Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades: ¡Hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las Repúblicas.»

Ante la propuesta de los pícaros de unidad, olvido y perdón, la mía, que honra a los caídos, enjuga las lágrimas tan largamente derramadas y nos ofrece un futuro mejor: JUSTICIA.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

19 de abril de 2018

 3 min


Quienes armaron la conspiración de aquel 19 de abril, cuando al grito de ¡Fuera, muera, no lo queremos!' acorralaron a Emparan y lo hicieron renunciar. Los caraqueños de ese día se habían conformado en un grupo, no tanto de revolucionarios radicales, más bien eran un conjunto de hombres a los que ya no les interesaba para nada, el monopolio económico de una España, en trance de perder todo el poderío que había ostentado por siglos. Querían la independencia de la patria, siempre y cuando ese gesto, no les significara poner en riesgo sus intereses.

La Junta que se formó aquel día era muy moderada y no tenía el acento republicano que se desarrollaría un año después con los sucesos del 5 de julio. De allí que echado Emparan del poder lo que se constituye será la “Junta Conservadora de los Derechos del Rey. Bolívar no estuvo presente en esa revuelta, es más, ni siquiera estaba en Caraca ese día.

En Caracas para esa fecha conviven varios grupos sociales, cada uno con sus intereses económicos y políticos. En primer término, estaba el funcionariado generado por la colonia y su administración, compuesto por españoles y venezolanos, unidos a ellos los pequeños propietarios de tierras, los grandes comerciantes y los hacendados más prominentes del país. El otro factor y el de mayor incidencia política, lo integraban los muchachos rebeldes, hijos de la nobleza caraqueña, tocados por las ideas libertarias de los revolucionarios franceses, entre ellos, el joven Simón.

Muy distantes de estos grupos de opinión, se arremolinaban los humildes, el pueblo llano, el negraje; sobre quienes recaería todo el peso de lo que se avecinaba, y donde los protagonistas de los sucesos de ese día, jamás pensarían que sucedería. Los hechos del 19 de abril, promovieron estrepitosamente los del 5 de julio, donde, por cierto, Bolívar, sin esperar tantas condiciones otorgadas por el enemigo, y muy al contrario de lo que sucede en la Venezuela actual, donde algunos “libertadores” le exigen todas las condiciones al régimen, en aquel Congreso a los timoratos les increpo:

“Lo que queremos es que esa unión sea efectiva, para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad. Unirnos para reposar y dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso Nacional lo que debería estar decidido. Y, ¿Qué dicen? Que deberíamos empezar por una Confederación: ¡Como si todos no estuviésemos confederados contra la tiranía extranjera! ¿Qué debemos esperar los resultados de la política de España? ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve si estamos resueltos a ser libre? Esas dudas son triste efecto de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! ¿Trecientos años de calma no bastan? ¿Se quieren otros trecientos todavía?

 2 min