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Opinión

Los venezolanos mayoritariamente quieren ver cómo se despojan de la condena madurista-leninista. Por eso cada vez que hay una rendija, en mayor o menor cantidad, acuden. Y si es por una vía pacífica mejor. Aunque no sean millones los que concurren a la “validación” ilegal impuesta por el Consejo Nacional Electoral a los partidos, los que han aceptado participar han desplegado sus recursos (algunos en abundancia notoria) para lograr superar los mínimos exigidos. Entre los firmantes ha habido entusiasmos y los partidos celebran. Otros se han negado a participar en ese proceso por considerarlo viciado, ilegal y sólo prolegómeno para vía crucis posteriores.

El caso es que la “validación” es un mecanismo para que un régimen diagnosticado como dictatorial por casi todos determine cuáles partidos admite y cuáles no. Ojalá no ocurra, pero me temo que lo que sigue es una cadena de impugnaciones, (in) validaciones, tejemanejes, inducidos por el propio régimen. No olvidemos el reciente esfuerzo por el RR2106 en el cual los rojos enviaron a militantes a firmar para después impugnar; las triquiñuelas, ese arte en el cual la corte malandra se maneja muy bien que es el de las demoras: si no te arruino con el “diálogo” lo hago con firmas.

Comentaba entre amigos que lo que me parecía más grave de la “validación” era entregar la lista de militantes de cada partido al régimen, a través del CNE. Me argumentaba uno de ellos que ya esa lista la tenían con las firmas del RR2016. Sin embargo, como dijo el diputado Omar González “Es una forma de mentirle de nuevo al pueblo y de permitirle al régimen obtener la información”, al capturar las afiliaciones directas por partido, pues aunque no todo firmante es militante, presumiblemente la mayoría sí lo es.

Lo de estos días motiva a los militantes de los partidos “validantes” y, por esa vía, obligan a Maduro a admitir la fuerza de esas organizaciones o, si no los “validan”, a exponerse más obscenamente ante la opinión pública. Sin embargo, lo que esto implica es entubar el proceso político no al reemplazo del régimen sino a unas elecciones inexistentes, que los rojos –según propia confesión- han decidido no hacer este año, y a un esfuerzo de candidaturas tempranas que, por su propia naturaleza competitiva, estimula la pugna interpartidista e intrapartidista y hace del cambio de régimen objetivo secundario.

La fiesta de las candidaturas apenas ha comenzado y como señaló David Morán (La Patilla, @morandavid), “elegir candidatos antes de tener fecha de elecciones es como fabricar hielo sin tener cavas”.

https://www.lapatilla.com/site/2017/03/15/carlos-blanco-fiesta-en-elorza/

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Pedro González Caro

La planificación se establece como práctica para transformar y construir nuevas realidades con la capacidad de alcanzar propósitos, interpretar intereses de la sociedad e incorporar, en las deliberaciones presentes, las necesidades de las generaciones futuras. Un elemento de viabilidad de esta práctica lo constituye la alta participación del Estado venezolano dentro de la estructura productiva del país, lo que obliga a una reflexión sistemática y coordinada sobre su rol en la realidad venezolana y su carácter de distribuidor de renta.

Sin embargo, la realidad local en Venezuela está muy distante de esta norma. En la mayoría de los municipios, la planificación de la gestión se ha convertido en un mero “formalismo”, fundamentalmente debido a un muy bajo nivel de capacidad de gobierno, entendida como el acervo de técnicas, métodos, destrezas, habilidades y experiencias de un actor y su equipo de gobierno para conducir el proceso social hacia objetivos declarados; y una muy debilitada gobernabilidad, porque no se identifican con claridad los actores sociales ni los recursos que manejan, lo cual conduce a una equivocada valoración de los pesos de los actores. Las técnicas gerenciales para la administración y la evaluación de la situación que faciliten la promoción una democracia eficaz, efectiva y eficiente, son inexistentes.

Todo esto impide al gobierno local definir una línea de base real y la declaración de objetivos alcanzables para evitar la demagogia y la oferta engañosa. En síntesis, la gobernabilidad está severamente comprometida, por lo que no es posible la construcción sistemática de una propuesta para conducir la transformación de la situación inicial, en la que la problemática sociopolítica no está resuelta, en una nueva situación de plena satisfacción de las necesidades de la población, correctamente priorizadas en función de criterios que realmente reflejen el interés colectivo.

En la sociedad venezolana actual se tiene la idea de que quien está en el poder tiene la verdad sobre cuáles son las necesidades de las comunidades. Así que muy poco le interesa al gobernante cuál es la opinión de las comunidades sobre la “calidad de vida” que les brinda el gobierno. Por eso, la participación comunitaria prácticamente no existe. Por otro lado, las comunidades a su vez han asumido que la responsabilidad indelegable de resolver los problemas es únicamente del gobierno, con lo que se refuerza el paradigma de que quien gobierna tiene la razón y la verdad.

La democracia es un concepto mucho más amplio que una simple forma de gobierno “del pueblo para el pueblo”, la Democracia es una forma de vida. En democracia, los ciudadanos tienen la oportunidad de aprender y ayudarse unos a otros a formar los valores y establecer las prioridades que servirán de guía para instrumentar sus planes de desarrollo. Pero para lograrlo es imperativo desarrollar cultura cívica para construir comunitariamente los valores y principios que determinaran esa forma de vida y nuestra relación con el resto de los ciudadanos, con nuestra historia y nuestro gentilicio. Los valores democráticos reconocen la igualdad de derechos, libertades, dignidad y obligaciones, sin diferencias originadas por su pertenencia étnica, política o social; respetan los derechos y la dignidad de las personas y reconocen a la democracia como un bien común para toda la sociedad. En la medida que estos valores se fortalecen crece el vínculo entre el gobierno y el ciudadano. Crece la Democracia como forma de vida.

El mejor desempeño del gobierno local está fundamentalmente basado en la calidad del vínculo entre el gobierno y los ciudadanos y en la participación, la rendición de cuentas y la supervisión. Las soluciones participativas tienen singular importancia pues de allí deriva la legitimidad del gobierno y la confianza de que los recursos serán administrados con criterios de interés comunitario.

Conforme aumenta el interés de los ciudadanos en el gobierno y en los asuntos comunitarios aumenta también el interés mutuo del gobierno y los ciudadanos por desarrollar una cultura cívica activa fundamentada en los valores de la democracia, con lo cual se viabiliza la construcción de un sistema que garantice la plena satisfacción de las necesidades de la población y se refuerzan los lazos que identifican a los ciudadanos y al gobierno como una sola unidad de identidad.

Esta identidad supone que las personas son capaces de identificar cosas que las unen como partes de una comunidad que está por encima de las diferencias locales, sociales, políticas y étnicas. Sin esa identidad, por abstracta que sea, el funcionamiento del país como un Estado nacional sería muy difícil, puesto que las personas no concederían legitimidad y tendrían dificultades para aceptar la autoridad de los gobernantes y las instituciones públicas.

En una democracia de alta calidad se esperaría que los ciudadanos apoyen la democracia y se sientan parte de una comunidad cívica nacional. Esta comunidad estaría basada en el reconocimiento de que las personas de distinta pertenencia étnica, política y social forman parte de esa comunidad en pie de igualdad. Al amparo de estas creencias, los ciudadanos ejercerían la tolerancia en la convivencia política con los demás, tendrían en alta estima los valores democráticos y creerían que la democracia trabaja para el mejoramiento de la sociedad.

https://politikaucab.net/2017/03/10/cultura-civica-el-camino-hacia-la-de...

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La incapacidad extrema de Nicolás Maduro para el inicio de 2017 ha reproducido en Venezuela el establecimiento de la estatocracia -léase el ejercicio del poder del militarismo- en todos los campos de acción del sistema político venezolano. El militarismo, en consecuencia, empleando de manera primitiva la lógica vertical y por mandato, es el responsable de maltratar, ofender, perseguir y asesinar a ciudadanos venezolanos demócratas que sufren la dictadura de la estatocracia. La estatocracia es el sistema impuesto por el presidente difundo que, de manera atorrante y anclado en el imaginario político real, creyó que podía cambiar las significaciones imaginarias sociales del venezolano democráta.

La estatocracia es el instrumento del comunismo primitivo para ejercer el dominio sobre la sociedad empleando la fuerza, su capacidad logística y las funciones de canalización, comunicación y expansión del elemento armado sobre la sociedad. Sociedad venezolana que para el inicio de 2017 carece de un plan todavía de participación política contendiente que le permita, vía operadores políticos conscientes, entender la brutalidad y gravedad de la acción del cuerpo armado como actor central del régimen. La precedente afirmación muestra la dictadura –casi tiranía- de un régimen que no tiene frenos para amedrentar, perseguir y vejar al ciudadano convencido de que la Constitución pudiera protegerle.

La estatocracia en Venezuela a partir del 20 de Octubre, cuando el régimen negó el derecho del voto a la mayoría de los venezolanos y con mayor saña después de la declaración del abandono del cargo de Nicolás Maduro y la activación del Comando Anti-Golpe y Paz, va a mostrar la brutalidad del militarismo como gobierno. Todo esto jefaturado y encabezado por Padrino López, el cual ha hecho sentir en el cuerpo societal tal grado de persecución, violencia política y represión que la masa social democrática del 6D terminó por sentirse espantada, atemorizada, invadida por el pesimismo, lo cual pareciera que muestra un cambio en sus significaciones imaginarias sociales como consecuencia de la brutalidad de Padrino López y su militarismo.

Grave variación de las significaciones imaginarias sociales son las acometidas por el militarismo con el fin de debilitar el gen democrático del venezolano. Ese militarismo perverso es el mismo responsable que con cobardía planificó y ejecutó los golpes del 4F y 27N, y que ahora en funciones de gobierno militarista e ideologizado por el socialismo, privilegia su imaginario político real empleando el hiato fuerza-violencia para tratar contener y neutralizar en un ambiente de “inacción política” a la Venezuela que parecía inhibida por la violencia del militarismo a la participación política contendiente.

Fracasa, no obstante, la estatocracia y este militarismo impune en su objetivo cuando las fuerzas morales de la ciudadanía, ante la maroma inviable impuesta por el Nicolás Maduro de la renovación de los partidos políticos, actuó y participó con valor ciudadano creando tal conmoción que el militarismo se muere de sorpresa al ver como refluye el gen democrático. Gen democrático que se dispone, casi por la vía de un automatismo del imaginario social, a reconstruir su significación fundamental como lo es la Constitución, el voto, el derecho a participar y un valor moral extraordinario que es la prioridad de la democracia como forma de vida. Es decir, anticipa de una vez la participación de la revalidación de los partidos políticos la derrota de la estatocracia

Los demócratas todos, y más de los que votaron el 6D de 2015 exigiendo un cambio, han decretado desde ya que fortalecerán sus significaciones imaginarias sociales para contener la tiranía del narco Estado y responderle cívicamente y con coraje a la estatocracia. Las significaciones imaginarias sociales del venezolano no han cambiado ni cambiarán, ante la emergencia de la dictadura; por el contrario, crecerán como una especial energía para contener el sofismo del militarismo mediante una nueva tesis que explique la autonomía de la sociedad venezolana y su disposición cívica para reponer la democracia.

Los demócratas como actores del sistema político en Venezuela han sido quizás uno de los más importantes desarrollos alcanzados de manera plana como colectividad por los venezolanos, que no obstante la perversión impuesta fundamentada en el engaño del 4F y 27N de 1992, comenzarán a comprender que las significaciones imaginarias de los venezolanos están instauradas en su magma. Están instauradas en su trayecto antropológico y entienden las virtudes de la libertad política y social como la gran razón para contener las perversiones marxistoides, que no tienen espacio en el imaginario político de los venezolanos y, en consecuencia, crecerán y adelantarán acciones para la reposición de la democracia que tiene como símbolo la Constitución y los valores de la dignidad y ética, propia de una país del siglo XXI.

Dr. José Machillanda

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 14/03/2017

 3 min


Hay preguntas que tienen respuestas fáciles. Por ejemplo, por qué la Fiscal Ortega se niega a investigar el asesinato de José Manuel Vilas; ¿por qué la juez Marjorie Calderón sentenció a policías metropolitanos inocentes?; ¿por qué el fiscal José Luis Orta imputó a Antonio Ledezma y el juez Miguel José Graterol Maneiro lo mantiene preso?; ¿por qué los fiscales Narda Sanabria y Franklin Nieves, este último arrepentido, imputaron a Leopoldo López, la juez Susana Barreiro lo sentenció y los magistrados de la Sala de Casación Penal lo mantienen preso?; ¿por qué la juez militar mayor Claudia Pérez de Mogollón dictó privativa de libertad al general Baduel?; por qué fue imputado el profesor Santiago Guevara con la ridícula acusación de traición a la patria?

Las respuestas son obvias: porque esos fiscales y jueces, son delincuentes, al igual que el presidente de facto, El Aissami, Diosdado, José Vicente y otros jerarcas rojos. Es decir, han cometido delitos al violar la Constitución y las leyes.

Hay otras preguntas, más difíciles de responder, que ameritan ser dirigidas a gente de la oposición: ¿por qué a los líderes de los partidos democráticos les resulta difícil ponerse de acuerdo cuando el tema no es electoral? ¿por qué algunos políticos y opinadores predican que esta dictadura empezó recientemente? ¿Acaso no es cierto que una dictadura comienza en el momento en que por primera vez el Ejecutivo viola la Constitución y las leyes y los otros poderos permanecen pasivos? La dictadura tuvo su inicio el 13 de noviembre del 2001 cuando por Decreto Ley el presidente aprobó varias leyes anticonstitucionales.

¿Por qué algunos políticos y opinadores descalifican las actuaciones de la sociedad civil que se iniciaron con el movimiento de la Asamblea de Educación? ¿Será que entendieron tarde la naturaleza del régimen, que antes eran filochavistas o que fueron pusilánimes cuando las circunstancias requerían coraje?

¿Por qué Capriles denunció hace meses que dentro de la MUD había cómplices del régimen y a la fecha no ha dado nombres? ¿Por qué descalificó a Juan Carlos Caldera por pedirle dinero a Ruperti, y anunció que estaba expulsado de su proyecto, pero todavía el pedigüeño sigue en su partido y es representante ante el CNE?

¿Por qué Manuel Rosales declara que ¨Mi liberación perturbó a factores de la oposición que desatan guerra sucia en las redes sociales¨, y no señala nombres, ni rebate esas acusaciones? ¿Por qué algunos opositores dedican su mayor esfuerzo a criticar destructivamente a los partidos de la MUD?

¿Por qué será que algunos opinadores como Ibsen Martínez y Carlos Raúl Hernández critican que Lilian Tintori se haya reunido con Trump para informarle sobre las violaciones de los derechos humanos? ¿Será que piensan que el apoyo internacional no tiene valor y que es preferible callar? Aclaro que disiento de las políticas y actuaciones de Trump, pero esa reunión fue importante ¿Acaso es apropiado el lenguaje de Carlos Raúl cuando escribe que los políticos responsables directos de esas gestiones ¨quieren esconder su torpeza con la única habilidad que poseen: hacer que el populacho elegante trasmita por twitter su condición infrahumana y su purulencia moral.. y así pudimos ver a licenciados (Salamanca sin natura) y damas de utilería escupir montones de ratas muertas y hablar como en los lenocinios de Manila¨. Todo un escrito que envidiaría cualquier tirapiedras rojo.

¿Por qué será que a Ibsen le parece ¨primitivo¨ que alguien divulgue una foto de un guardia nacional agrediendo a ciudadanos? ¿Será que considera positivo no hacer denuncias? ¿Por qué será que este articulista considera que ¨ el más grave error fue no haber hecho presiones de calle desde el comienzo de Maduro¨, pero condena las acciones en contra de Chávez?

Estas y otras preguntas podrían tener varias respuestas. A la mayoría de nuestros dirigentes les reconocemos méritos. Nos gusten o no, es lo que tenemos y debemos apoyarlos y criticarlos constructivamente. Por su parte algunos dirigentes deben reflexionar sobre el por qué no tienen una aceptación mayoritaria a pesar del rechazo masivo al régimen. Ciertos opinadores tienen todo el derecho a defender sus puntos de vista, pero ojalá no propinaran golpes bajos y en términos groseros a quienes sufren los rigores del régimen.

Como (había) en botica: ¿También los rojos dirán que los asesinatos en la penitenciaría de San Juan de los Morros son responsabilidad de los gobiernos democráticos o culpa del ¨imperio¨? Chuo Torrealba declaró que ¨el diálogo fracasó por falta de claridad y consenso en la oposición¨. Excelente la entrevista a Carlos Machado en Prodavinci sobre el tema agropecuario. Lamentamos el fallecimiento del ingeniero petrolero Bernardo Díaz Lyon, quien fue presidente de la Mene Grande antes de la nacionalización y posteriormente de Meneven. Recordemos que Guillermo Rodríguez Eraso fue presidente de la Creole y Alberto Quirós Corradi de la Shell, todo un lujo de ejecutivos.¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Isaías A. Márquez Díaz

Vergonzosamente para un gobierno que se jacta de suministrar “seguridad agroalimentaria” a los habitantes del país que gobierna, AN nos decreta por segunda vez que vivimos una crisis alimentaria, término que se utiliza para explicar la situación cuando los países o personas no logran satisfacer las necesidades de alimentos, entonces pudiéramos decir que una crisis de alimentos se refiere, simplemente y en pocas palabras, a la carencia de comida o alimentos para satisfacer las necesidades de las personas.

Ha profundizado la situación que atraviesa el medio rural por el incremento de los precios agropecuarios y alimentos a causa de la crisis económica a escala mundial a consecuencia, además, del fracaso del sistema capitalista que pondera las ganancias en relación con la satisfacción de las necesidades de los individuos o personas, lo cual motiva una crisis agroalimentaria.

Asimismo, seguridad alimentaria explica el fenómeno contrario a la crisis alimentaria; toda vez que se habla de seguridad alimentaria se hace referencia cuando una familia o un país garantiza el acceso a los alimentos sin restricciones a sus integrantes o ciudadanos, por lo cual pueden alimentarse sin restricción alguna. Hoy por hoy, no podemos hablar de seguridad alimentaria a escala planetaria en virtud de la crisis financiera reinante, así como de los diversos factores que influyen en el incremento de precios de los alimentos, tan desmesurada e incontrolablemente.

Caso particular Venezuela, aunque no escapa a estas condiciones, la crisis pudiera obedecer, entre otros, a las políticas desacertadas en toda materia relacionada con el bienestar socioeconómico y sociopolítico de sus habitantes, tales como política económica y hasta agropecuaria.

isaimar@gmail.com

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Días antes de morir estuve visitando, en su lecho de enfermo terminal, a mi amigo Pacho Sayago, de profesión ciudadano, jurista integral, laboralista de vocación y, fundamentalmente, hombre de derecho, acucioso, directo en sus planteamientos, inquieto en la búsqueda de soluciones dentro del espíritu de la Constitución y las leyes.

A sus respuestas monosilábicas de los últimos días, Sayago, ante mi natural preocupación por no inquietarlo con los problemas de Venezuela y menos con disquisiciones teóricas y jurídicas, con sus limitaciones para expresarse y con mi torpeza para seguir su coherente discurrir, con impedimentos físicos, pero no intelectuales, preocupado por el país y su anomia, me interpeló sobre la “Misión Justicia Socialista”, sobre el TSJ y sobre la traición a la patria.

No podía entender el decreto de una “justicia socialista”, contradicción insalvable en el país de una justicia que solo dirige su mirada a los más desposeídos y a los enemigos políticos; que marca con señales indelebles a sus presos, sujetos ahora a un pretendido régimen militarizado, para reintegrarlos a una sociedad que debe ser “civil”; que cobija procesos interminables con prisión preventiva sine die, contra la Constitución; y que encierra a ciudadanos por el simple hecho de sus convicciones y por la expresión de su pensamiento en desacuerdo con el régimen.

Tampoco entendió que un Tribunal Supremo sustituya a la Asamblea, desconozca todas sus atribuciones por un pretendido desacato, especie de anatema eterno que liquida la voluntad popular y reafirma su absoluto sometimiento a los intereses de la “revolución”; y mucho menos podía asimilar que lo que estudió en las aulas universitarias sobre el delito de traición a la patria, actuación de ciudadanos, en connivencia con naciones extranjeras, para arremeter contra nuestra soberanía, integridad de nuestro territorio o sus instituciones y cambiar su forma política republicana, ahora se utilice para apresar a todo dirigente político que exponga sus propias ideas sobre el futuro del país, prevea escenarios económicos o exponga con toda crudeza la situación que vive nuestro indigente pueblo que padece la más grave de todas las crisis que ha azotado a Venezuela, según la Conferencia Episcopal Venezolana, integrada por pastores que velan por los más pobres y no por traidores a la patria.

Pacho me dejó su testamento de sensatez y preocupación ciudadana, salpicado de escepticismo y desesperanza. Pero su mensaje final fue el de luchar con la ley en la mano, ya que cuando resistir se convierte en derecho, tenemos la obligación de hacer resistencia; que es imprescindible la unidad de todos los que creemos en el sistema democrático y que no podemos permanecer indiferentes ante la miseria, el hambre, la carencia de medicamentos y el sometimiento de una colectividad que solo parece tener el horizonte y la meta de la cola de la humillación de todos los días.

Yo le entendí perfectamente, a pesar de la dificultad que tenía para hablar, pero sus gestos y el énfasis de su escasa voz me conmovieron en lo más profundo.

Pacho, un observador a acucioso y crítico de nuestra realidad se nos fue a una mejor vida y dejó sus preocupaciones e interrogantes a sus contertulios de todas las tardes en el popular negocio de empanadas y pizzas en el que disertaba, oía y, sobre todo, formulaba críticas constructivas, sin cerrarse a la perspectiva de un país mejor con el que soñaba, como tantos venezolanos.

Según María Teresa, su dedicada esposa, fue la última conversación que le permitió expresar sus ideas y despedirse en paz, con la conciencia cuestionadora y amigable de un abogado que, con muchos años, llenó bastante tiempo.

aas@arteagasanchez.com

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Reinaldo Rojas

El futuro de una sociedad descansa en su juventud. Es un problema, inclusive, demográfico ya que se trata de la renovación de la población para garantizar su permanencia en el tiempo. El crecimiento de las ciudades frente al mundo rural ha sido la tendencia dominante en la sociedad moderna desde el siglo XIX. En este milenio la ciudad será el gran protagonista de la historia. Este fenómeno demográfico se ha visto acompañado por la reducción del núcleo familiar, generándose una mentalidad individualista de bienestar que finalmente ha incidido en los procesos de procreación y en el matrimonio monogámico como modelo de estructura familiar.

En las llamadas sociedades desarrolladas de la Europa Occidental el envejecimiento poblacional ha sido la tendencia dominante, mientras en las regiones periferias del llamado anteriormente “Tercer Mundo”, el comportamiento ha sido el crecimiento de los estratos poblacionales más jóvenes. Visto globalmente, las migraciones de sur a norte tienen parte de su explicación en esta dinámica poblacional. Para revertir esa tendencia, que hoy se enfrenta en Europa y en Estados Unidos con la xenofobia y los controles migratorios más estrictos, habría que globalizar el desarrollo y el bienestar a escala planetaria, para que las oleadas migratorias de los más pobres no le “invadan” sus espacios de bienestar a los más ricos.

País joven
Venezuela es un país demográficamente joven. En 1998 la población menor de 15 años estaba contabilizada en 8.291.538 personas, para un total poblacional de 23.242.435 habitantes. Es decir, el 35,6 %. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, Venezuela cuenta para junio de 2016 con una población de 31.028.637 habitantes y 5.522.000 habitantes menores de 15 años. La pirámide poblacional, según estos datos oficiales, se estaría achicando en la base y engrosando en la mitad. En todo caso, el 52,57% de los venezolanos de hoy tienen menos de 30 años. La juventud es, pues, para Venezuela su mayor riqueza y su pasaporte al futuro.

Pero esta situación estructural ha venido cambiando imperceptiblemente. El tema de la migración de la población joven es hoy el tema más grave que pudiéramos comentar y sobre el cual quisiéramos llamar la atención del lector. Todos estamos sufriendo el deterioro acelerado de nuestras condiciones de vida y de trabajo en el país. Las evidencias están a la vista. Se discuten las causas pero no se puede ocultar el fenómeno. El exsecretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, declaró el 16 de agosto de 2016, que en “Venezuela hay una crisis humanitaria”. Y esa declaración del secretario de la ONU a la prensa del mundo está sustentada en múltiples evidencias, muchas de ellas novedosas en la historia del país. Por ejemplo, una nota sobre Venezuela que aparece en el Informe 2015 de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de la existencia de “7.456 refugiados venezolanos y 15 mil 94 solicitantes de asilo”.

País de emigrantes
Venezuela, ante nuestros ojos, se está transformando en un país de emigrantes, cuando siempre fue asilo y destino de la inmigración. Un informe sobre el estimado de migración del Banco Mundial (BM) del año 2010 reportó que 521 mil 620 venezolanos emigraron de su tierra natal, mientras el sociólogo e investigador de la Universidad Simón Bolívar, Iván de la Vega, señala que “en el año 1992 había venezolanos en menos de 20 países, con apenas unos 30 mil residentes. Ahora hay venezolanos en 94 países de los 193 miembros de la ONU”. Para este estudioso, en los últimos 10 años ha emigrado alrededor de 4% de la población, cifra equivalente al millón doscientos mil (1.2000.000) venezolanos que optaron por destinos como Estados Unidos, España, Italia o Portugal. Otros expertos calculan que cerca de dos millones de venezolanos se han ido al exterior. Esta una de las caras de la moneda. Veamos la otra.

En estos últimos años hemos venido observando un estancamiento en la demanda de estudios universitarios. En muchas instituciones de educación superior, en especial, en las instituciones formadoras de educadores, las aulas están cada vez más vacías. La celebración de los sesenta y dos años de fundación de Fe y Alegría nos permitió compartir en la sede del Instituto Universitario Jesús Obrero (IUJO) de Barquisimeto esta dramática situación junto al educador y filósofo Antonio Pérez Esclarín. El foro fue convocado con una interrogante: ¿Dónde están los jóvenes? ¿Cómo educar con las aulas vacías? Esta es la pregunta que queremos extender a las autoridades gubernamentales, a los padres, a los educadores. ¿Cuántos jóvenes forman parte de esa oleada migratoria? ¿Por qué se van? Y los que se quedan ¿por qué no quieren estudiar? No son preguntas secundarias. En las respuestas que obtengamos está el futuro del país.

enfoques14@gmail.com

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/donde-estan-los-jovenes_643111

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