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Opinión

Jesús Elorza G.

El pasado 29 de mayo, las calles y avenidas principales de todos los estados del país se vieron colmadas por concentraciones y marchas de los adultos mayores en condiciones de pensionados y jubilados que convirtieron la celebración de su día en una jornada de protesta nacional ante la grave situación que viven los trabajadores producto de los rigores de las políticas económicas aplicadas por el régimen de Nicolás Maduro. Llamó poderosamente la atención de todos los ciudadanos la consigna central de esta jornada “No al exterminio del adulto mayor” que, dejaba al descubierto las verdaderas y macabras intenciones del régimen con sus arbitrarias y totalitarias decisiones en materia económica en contra de los trabajadores.

La pérdida progresiva del poder adquisitivo de las pensiones en los últimos años, mantiene a los pensionados en un estado de zozobra permanente, agobiados con un cúmulo de necesidades que debemos enfrentar, especialmente las referidas a la alimentación y las medicinas, las cuales, por los bajos montos de las pensiones en relación con el alza indetenible de los precios de estos rubros, lo que nos imposibilita su adquisición por lo que estamos subalimentadas y sin poder controlar nuestras enfermedades.

El incremento de la pensión para el 15 marzo del año 2022, de 7 Bs que se percibían desde mayo del 2021 a 130 Bs que representaban 30 $ para aquella fecha, hoy equivalen a 5 $, los cuales en pocas semanas serán 0 $ por efectos de la inflación que padecemos, condenando a más de 5 millones de adultos mayores a la pobreza más extrema jamás padecida, al hambre, a la desnutrición y a muerte adelantada por carencias alimentarias y medicinales al no incrementarse este año el salario mínimo, de acuerdo a lo establecido en el Decreto 6746, emitido en Gaceta Oficial el 1° de Mayo del 2023. Al no haber incremento del salario mínimo no hay incremento de las pensiones por cuanto a este salario se ancló ilegalmente el monto de las pensiones del IVSS.

Hambre, desnutrición y pobreza extrema sostenida como política gubernamental acompañada de la inexistencia de programas de protección social, hospitales en total abandono, salarios-jubilaciones y pensiones congelados en el tiempo y destruidos por la hiperinflación deja en claro las verdaderas intenciones del régimen de conducir a los adultos mayores hacia un holocausto de exterminio parecido, en sus intenciones, a los campos de concentración del fascismo alemán.

Que otra cosa pudiera pensarse cuando un trabajador no recibe suficiente salario, jubilación o pensión para la compra de sus alimentos (ingresos 5 $ y el costo de la cesta alimentaria es de 500$), cuando tiene que enfrentar un problema de salud y no puede acudir a una clínica por carecer de recursos y en los hospitales le piden una lista de insumos que supera en más de 20.000% sus ingresos mensuales, de lograr ser atendido viene el vía crucis de poder comprar las medicinas, algo imposible con un salario básico de 130 bolívares, si por simple casualidad logra tener un seguro HCM le exigen que pague y luego reclame el reembolso que nunca llegará, si acude a su Caja de Ahorro se conseguirá que el régimen tiene más de tres años sin entregar los aportes correspondientes por los descuentos (apropiación indebida) y finalmente si aparece la muerte carece de un seguro funerario y debe enterrar a sus deudos o a la inversa mediante la ayuda solidaria.

Todo esto ocurre con la anuencia intencional de un régimen autoritario que solo busca mantenerse en el poder a costa de lo que sea sin tener el más mínimo interés en solventar la compleja crisis humanitaria por la cual atraviesa la población venezolana.

El falso argumento de responsabilizar a el bloqueo y mirar para otro lado mientras los escándalos de corrupción dejan desnudo al régimen en su política de saqueo de los recursos y bienes nacionales.

La lucha es por la vida contra el exterminio. Nuevas condiciones de vida y trabajo requieren necesariamente un cambio de gobierno. Es obligatorio superar este holocausto bolivariano siglo XXI.

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Enrique Krauze

En la tierra de “El padrino” no se venera a los delincuentes sino a los jueces. La memoria de dos de ellos ha quedado grabada en la imaginación popular: se llamaban Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. En Palermo los niños peregrinan con sus maestros a la iglesia de Santo Domingo donde yacen sus restos. Los jueces no son sólo héroes civiles: son santos laicos.

Hasta 1986, las extorsiones, robos y asesinatos de la Mafia siciliana se juzgaron como crímenes individuales y no como la acción concertada por una organización delictiva. Todo cambió aquel año, cuando se llevó a cabo en Palermo el llamado “maxiproceso”, un juicio que puso ante el tribunal a 475 miembros de la Cosa Nostra. Los informes del mafioso arrepentido Tommaso Buscetta, recogidos por Falcone y Borsellino, resultaron cruciales para sostener el proceso. Al final, 360 acusados terminaron tras las rejas. Fue el primer gran golpe contra el crimen organizado en Sicilia.

Pese a todo, los reos confiaban en una pronta liberación. Así había sucedido siempre, gracias a las amenazas de la Mafia y a sus complicidades en todos los niveles del gobierno. Pero Falcone y Borsellino se empeñaron en el cumplimiento de las sentencias: protestaron por la cancelación en segunda instancia de algunas condenas y durante cinco años se encargaron de procesar las apelaciones de los convictos. Así lograron anular las absoluciones. Los mafiosos que habían sido liberados retornaron a la cárcel, muchos para permanecer ahí de por vida.

Aquella victoria de los jueces fue mucho más profunda que la mera condena de los criminales. Ocurrió un cambio en la percepción pública, en el ánimo social. En palabras de Falcone, se había logrado “privar a la Mafia de su aura de impunidad e imbatibilidad” (Cose di Cosa Nostra, 1991).

Naturalmente, los jueces quedaron en la mira de la Mafia. Falcone se trasladó a Roma en 1991 para dirigir el departamento de asuntos penales del Ministerio de Justicia, donde prosiguió su trabajo bajo fuertes medidas de seguridad. Pero en una visita a su tierra natal, el 23 de mayo de 1992, una carga de 500 kg de TNT y nitrato de amonio colocada bajo la autopista que conduce al aeropuerto de Palermo estalló a su paso. El juez, su esposa y tres guardias murieron en el atentado. La orden de asesinarlo provino del “jefe de jefes”, Salvatore Riina, sentenciado en ausencia a cadena perpetua en el “maxiproceso”.

También Paolo Borsellino se sabía condenado a muerte. Desde su posición de “juez antimafia”, había denunciado con energía el aislamiento en que los políticos dejaban a los juzgadores, así como la falta de voluntad del Estado para respaldar el combate contra el crimen organizado. Menos de dos meses después del asesinato de Falcone, el 19 de julio, la amenaza se cumplió: cuando llegaba a visitar a su madre en la vía D’Amelio de la capital siciliana, un automóvil bomba cargado con 110 kg de TNT estalló frente a la vivienda, causando su muerte y la de cinco escoltas.

Los crímenes llenaron de indignación a toda Italia. Miles de sicilianos salieron a las calles para manifestar su rechazo al crimen organizado, un acto sin precedentes en la isla, donde solía prevalecer el silencio ante los actos de la Mafia. Aunque Borsellino tuvo un funeral privado, en las exequias de sus guardias, celebradas en la catedral de Palermo, una multitud crispada rompió el cordón de seguridad y entró al templo para increpar al jefe de la policía y al presidente de la República.

El asesinato de los jueces resultó contraproducente para la Mafia. Ante la presión social, la respuesta del gobierno italiano fue enérgica. Gracias a un gran despliegue policial, Salvatore Riina fue detenido a principios del año siguiente. Así terminaron sus dos décadas de mando sobre la Cosa Nostra. Permaneció en prisión 24 años hasta su muerte en 2017. Decenas de otros participantes en los atentados fueron también consignados ante la justicia.

La Mafia no ha sido vencida en esa isla prodigiosa por donde han pasado todas las culturas del Mediterráneo. La Mafia, que como la langosta arrasa con todo lo viviente, mantiene aún a Sicilia en un estado de retraso. Pero en Sicilia el ciudadano no tiene dudas de dónde está el bien y el mal. En Sicilia, el ciudadano protesta, a veces solo simbólicamente, contra la Mafia.

En Sicilia, a la delincuencia no se le trata con abrazos ni se le responde con balazos: se le persigue con la justicia y se le aplica la ley. ~

29 de mayo 2023

Letras Libres

https://letraslibres.com/politica/enrique-krauze-mafia-sicilia-jueces-le...

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Beatriz De Majo

La prensa, y muchos más fuera de la prensa, la han emprendido contra Luis Ignacio Lula Da Silva por el espaldarazo que el mandatario brasilero le ha ofrecido, sin ambages, al dictador Nicolás Maduro. Lo cierto es que el líder carioca se metió un potente autogol cuando, para tratar de estructurar un proyecto que muchos consideran justo – el de la reconstrucción de la fallida UNASUR como centro de confluencia de países en el Continente- intentó crear un ambiente previo de camaradería entre mandatarios de la izquierda latinoamericana y, para ello, se despachó en halagos al inquilino de Miraflores y aseveró, con contundencia, que no existe tal cosa como violaciones de derechos humanos en suelo venezolano. La reacción de la prensa de su país, los parlamentarios brasileros, algunos de los colegas presidentes invitados al evento y el ciudadano de la calle no se hizo esperar y fue muy llena de virulencia.

¿A quién se le puede ocurrir que son inventos de los adversarios a la lucha bolivariana, las espantosas violaciones de derechos humanos que se producen a granel en Venezuela cuando en el Tribunal Internacional de La Haya cursan cientos de casos que lo ejemplifican por ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y torturas y cuando la investigación del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos así lo ha reseñado luego de una exhaustiva investigación? Dos de los augustos Jefes de Estado invitados a la Cumbre convocada por Lula, Luis La Calle y Gabriel Boric, se deslindaron rápidamente del tema defendido por el anfitrión, calificando de equivocados los comentarios de Lula de apoyo a los desmanes y crímenes del venezolano en su afán por reprimir la disidencia.

Pero ahora me pregunto yo si la misma agresividad que ha habido contra Lula por haberse equivocado de talismán en la organización de su cumbre de Brasilia no es válida igualmente para señalar los desaciertos de Gustavo Petro, el Presidente Colombiano quien también ha resuelto visiblemente compartir un confite con Maduro, solidaridad que no le está haciendo ningún bien a un gobierno que, en lo que va de mandato no ha logrado arrimar una al mingo. Otro autogol!

Sin duda que la causa de la bilateralidad es noble entre Colombia y Venezuela. Nadie puede negar que un buen entendimiento con una Venezuela que actúe dentro de parámetros de ortodoxia en lo comercial, en lo político, en lo empresarial, en lo social, en lo estratégico, en el tema de la Paz Total propugnada por Petro y en lo moral sería muy beneficioso para Colombia. Pero la Venezuela de los últimos más de 20 años es lo que menos necesita cualquier mandatario como socio. No solo el país ha sido vaciado por el régimen imperante de su potencial económico, ha sido destrozada su sociedad, se ha empobrecido a la ciudadanía, dilapidado su riqueza, sino que además el gobierno se ha asociado con lo más abyecto de Colombia: su narcoguerrilla, sus grupos criminales, sus terroristas. ¿ Qué necesidad tiene Lula, ni Petro tampoco, de hacerle loas a un régimen señalado por los actos de corrupción mas aterradores? No les hace falta ni a uno ni a otro ir de la mano de un dictador para ganar laureles.

Tanto el brasilero como el colombiano se están inaugurando al frente de los gobiernos de sus países en momentos particularmente difíciles al interior de los mismos y dentro del ambiente geopolítico convulso internacional donde les toca desempeñarse. La solidaridad con Maduro le costó caro al otrora líder trabajador del Brasil. Igualmente caro le saldrá al ex guerrillero colombiano que arranca su mandato con muchas pelotas que mantener en el aire. Lejos deberían estar ambos, si fueran inteligentes, de estigmatizarse tendiéndole a mano a uno que ya viene de salida y a quien lo esperan, para hacer justicia, los altos tribunales del planeta.

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Ismael Pérez Vigil

Todavía tengo ese embotamiento, esa perplejidad y angustia, similar a la que produce la pérdida de un amigo muy entrañable, muy querido, la de un familiar muy cercano. Así me siento a una semana de lo ocurrido en la UCV en la frustrada y frustrante elección del 26 de mayo. Sí, siento como una pérdida lo ocurrido, creo que todos en el país perdimos algo, una gran oportunidad, por lo menos. Y no piensen que voy a hacer algún análisis o enredarme en algunas de las discusiones que están planteadas.

Llegué antes de las 11:00 de la mañana a la universidad ese día y estuve más de una hora dando vueltas para estacionar, cuando finalmente lo pude hacer me dirigí hacia la facultad para votar, contento y animado por lo que veía: el gentío, las enormes colas que se habían formado. Aunque me comenzó extrañar que a esa hora todavía fueron tan largas las filas y que parecían no moverse mucho. De camino a la facultad atravesé la Tierra de Nadie y allí me conseguí con Humberto Rojas, uno de los candidatos a Rector a quien conozco desde hace muchos años y me acerqué a saludarlo y hablar con él; le pregunté sonreído, alegre, como estaban las cosas y cuando me dijo: “Esto es un desastre…” pensé que me estaba tomando el pelo, pero debo haber palidecido, porque Humberto no es dado a esas bromas, y me fue explicando lo que estaba ocurriendo.

Yo no podía creer que eso fuera posible; la especulación sobre las causas de la demora rodaba por todas partes y había todo tipo de versiones; pero, en aquella muchedumbre en la universidad, haciendo fila para votar, de excelente humor, nadie hacía un gesto de que pensara irse. Nos mirábamos como atontados, sin saber ni entender lo que estaba pasando y de manera absurda, por lo que ya se sabía, nos metíamos en las filas para ir a votar, aun cuando ya corría la información de que no había material, que el proceso había fallado y que las autoridades estaban considerando la posibilidad de diferirlo o suspenderlo. Pero nadie se movía. Después de tantos años esta oportunidad era demasiado importante, para la universidad, para el país, como para pensar que todo se estaba derrumbando.

Viendo aquel gentío movilizado para votar, resultaba insólito pensar y aceptar lo que había pasado. Vistas las cosas ahora, sabiendo lo que ahora sabemos, resulta todavía más inexplicable porque las autoridades de la Comisión Electoral no suspendieron el proceso sabiendo, como aparentemente sabían, que el material electoral no estaba completo, que era difícil que llegara a todas las mesas. Que los votantes nos quedáramos allí, esperando algún milagro, algún acto de magia, era comprensible, son muchos años esperando este momento; pero, no era comprensible que las autoridades electorales no suspendieran ese proceso a las dos horas de haberse iniciado, a las 10:00 de la mañana y pasar el trago amargo en ese momento, en vez de esperar seis u ocho horas para suspender el proceso de todas maneras; ya sabían que el material no iba a estar disponible.

Cuando hay vacíos, información incompleta, ese vacío, esa información incompleta se llena con lo que se consigue, con rumores, con suposiciones, con versiones, o noticias falsas o medio verdaderas, con lo que sea. Si las autoridades electorales designadas por el Consejo Universitario, o el propio Consejo, no informaban, no es de extrañarse que el vacío se llenara con cualquier información y a estas alturas −una semana después− todavía no se sabe cuál es la información completa de lo que allí ocurrió. De nada sirve analizar el pasado conjugándolo con verbos que suenan a futuro y a condicionales: “… que hubiera pasado sí…”. Ahora, hoy, ¿Qué podemos pensar hacia adelante, hacia lo más inmediato, acerca de lo que podrá ocurrir la próxima vez que se monten las mesas? Como evitar que vuelva a ocurrir el 26 de mayo.

Por eso se debe explicar a la comunidad universitaria, claramente y completamente, que fue lo que paso. No bastan lacónicas explicaciones, a través de tuits, de la Comisión Electoral, porque si las interrogantes no se resuelven y las versiones continúan rodando, las preguntas siguen taladrando el ánimo. Son demasiadas preguntas, se necesitan más respuestas, es demasiado importante lo que está en juego.

Ahora nos enfrentamos a la incertidumbre, del futuro y de lo inmediato: ¿Qué va a ocurrir la próxima vez, el 9 de junio? Los candidatos ponen las ideas y los programas, los electores universitarios ponemos el entusiasmo y los votos; pero, alguien tiene que poner las sillas y los platos en la mesa para todos los comensales, los más de 220 mil convocados, o los 30 mil, o el número que sea que vayamos a concurrir. Hay que asegurar que se podrá subsanar todo para ese día, para que se vuelva a movilizar el gentío, dejando atrás el trago amargo y la frustración del 26 de mayo. Sin duda es una herida que se debe restañar. Que tiene que cicatrizar bien, aunque de vez en cuando duela.

De todas formas, el 9 de junio “…yo pisaré las calles nuevamente… (y) …me sentaré a llorar por los ausentes”

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Acceso a la Justicia

La justicia no siempre es lo expedita que se espera, y en el caso de la justicia internacional esta lentitud puede ser aún mayor debido a factores como la distancia geográfica que la separa de los lugares donde ocurrieron los hechos que juzga. Para intentar reducir esta brecha y acelerar los procesos, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) ha decidido combinar «el uso de la tecnología moderna más avanzada y el derecho internacional».

Así, el pasado 24 de mayo, el abogado británico Karim Khan anunció la puesta en marcha de OTPLink, una aplicación informática a través de la cual las partes involucradas en un proceso ante el juzgado con sede en La Haya (Países Bajos) podrán remitir, vía correo electrónico, pruebas, evidencias y testimonios.

Al respecto, Khan afirmó lo siguiente en un comunicado:

«Esta innovadora aplicación combina el uso de la tecnología moderna más avanzada y el derecho internacional y brinda a los usuarios un método seguro y sin problemas para presentar evidencia potencial en tiempo real desde cualquier dispositivo habilitado para conectarse a Internet, acercando de manera efectiva los eventos relevantes a la Corte».

A partir de ahora, las potenciales víctimas y sus representantes, así como los acusados y sus abogados, testigos y expertos, podrán enviar en tiempo real el material que consideren pertinente para un determinado caso desde cualquier sitio del mundo: sus oficinas, casas e incluso desde la calle a través de sus teléfonos celulares.

Más rápido y seguro

Khan aseguró que la aplicación permitirá a su despacho procesar más información y más rápido. ¿Cómo? «Utilizando Inteligencia Artificial (AI) y Machine Learning (ML) para ofrecer una mayor comprensión de la información recibida, reduciendo significativamente el tiempo requerido para revisarla y actuar en consecuencia», respondió.

El fiscal aseguró que el software desarrollado para OTPLink garantiza que la información «se recopile de forma rápida y segura».

Precisamente sobre la seguridad, el jurista británico aseguró que la plataforma mantiene los estándares internacionales de manejo de evidencia al usar un rastro de cadena de custodia digital que recopila y conserva información. «Esto preserva la integridad de la evidencia y crea un registro confiable y a prueba de manipulaciones del proceso de recolección y manejo», explicó.

Pasos por seguir

Los interesados en aportar información a la Fiscalía en relación con algún caso tendrán que ingresar al sitio web https://otplink.icc-cpi.int/. Una vez allí, deberán ir a la sección Investigation (Investigación) y luego buscar entre los diecinueve procesos que actualmente conoce la Fiscalía aquel en el que desean participar.

La herramienta también permite enviar información sobre asuntos que aún no está investigando la Fiscalía. Por ejemplo, los venezolanos podrán aportar información sobre el llamado caso Venezuela I, que versa sobre los crímenes de lesa humanidad que habrían ocurrido en el país al menos desde 2017; o el Venezuela II, que es el interpuesto por el Gobierno de Nicolás Maduro acerca de las consecuencias que habrían tenido para los ciudadanos las sanciones internacionales impuestas, por violar derechos humanos, o por hechos de corrupción.

El caso Venezuela II se encuentra aún en fase preliminar, mientras que en Venezuela I la Fiscalía ya determinó que hay motivos para abrir una investigación formal y se encuentra a la espera de que la Sala de Cuestiones Preliminares otorgue su autorización para que continúe.

La aplicación solicitará a quien aporte información su identidad y contactos (teléfonos y correo electrónico), aunque también ofrece la posibilidad de aportarla de manera anónima. Luego le pedirá a la parte que haga un resumen del incidente o suceso en el que se vio envuelto o que presenció, así como la fecha y el lugar dónde ocurrió. Para ubicar el lugar geográfico la aplicación ofrece un mapa fácil de usar.

Por último, OTPLink permite a las partes remitir documentos, videos y audios, siempre y cuando los mismos no superen los 2 GB de peso cada uno. No obstante, cada persona podrá enviar hasta mil archivos.

Khan hizo votos porque el lanzamiento de OTPLink «empodere aún más a todas las partes interesadas, ya sean comunidades afectadas, la sociedad civil o las autoridades nacionales, permitiéndoles compartir información de manera más fácil y segura con mi Oficina, y fortaleciendo la base de nuestro trabajo común para hacer justicia por los crímenes del Estatuto de Roma».

La aplicación forma parte del programa Armonía, una iniciativa puesta en marcha por la Fiscalía de la CPI y que tiene como punta de lanza el uso de las nuevas tecnologías para facilitar la recopilación, procesamiento, análisis y preservación de evidencias sobre crímenes de lesa humanidad, delitos de genocidio y guerra y otros asuntos competencia del juzgado.

El programa busca, por ejemplo, emplear tecnologías de reconocimiento facial para identificar a posibles perpetradores, así como softwares que permitan traducir automáticamente documentos y otros archivos y transcribirlos, todo con el fin de acelerar las investigaciones y aumentar el número de juicios.

«Necesitamos un conjunto moderno, seguro y dinámico de herramientas analíticas y de recopilación de información que nos permita lograr un mayor éxito en nuestras investigaciones y enjuiciamientos», justificó Khan.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

En el supuesto de que la Sala de Cuestiones Preliminares de la CPI autorice al fiscal la reanudación de sus investigaciones sobre lo ocurrido en Venezuela, las víctimas y testigos de los crímenes de lesa humanidad ya cuentan con una herramienta a través de la cual podrán aportar información de manera segura, confiable y anónima en tiempo real.

La aplicación OTPLink permitirá reducir los tiempos que normalmente duran las averiguaciones y podría ayudar a que las mismas sean mucho más exhaustivas.

Como siempre hemos dicho: la CPI se mueve lentamente, pero no ha dejado de hacerlo.

1 de junio 2023

https://accesoalajusticia.org/corte-penal-internacional-tecnologia-favor...

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Miguel Ángel Criado

Un amplio grupo de científicos identificó en 2009 nueve límites que los humanos no deberían sobrepasar si quieren que la Tierra siga siendo acogedora para la civilización. Ahí estaban, entre otros, el agua dulce disponible, el área natural que se conserva, los niveles de contaminación, la capa de ozono y, cómo no, el cambio climático. Ahora, un nuevo informe recién publicado en Nature cuantifica por primera vez los umbrales para cada uno de estos problemas que no deberían sobrepasarse para que el sistema terrestre sea seguro y justo no solo para los humanos actuales, sino para las generaciones futuras. Siete de ellos ya han sido sobrepasados en todo o en amplias zonas del planeta. La imagen apocalíptica la suaviza el hecho de que de la lista se ha caído el agujero en la capa de ozono troposférico: la humanidad fue capaz de resolver el problema a tiempo.

El informe identificó aquellos límites para que el sistema Tierra, entendido como un ecosistema global, fuera sostenible y seguro. Se escribió entonces que, si se pasaban de forma generalizada, se sucederían una serie de cambios catastróficos. Pero desde entonces, a la seguridad se le ha unido otra idea: el sistema Tierra no será seguro si no es también justo. Es una de las aportaciones de este nuevo informe, la cuantificación de la justicia entre los humanos, el resto de los seres vivos y las futuras generaciones.

“Los seres humanos somos parte del sistema Tierra. Somos gran parte del problema y tenemos que ser gran parte de la solución”, resume Noelia Zafra, coautora del trabajo. “Pero los problemas y las soluciones no afectan a todos por igual y existen algunos seres humanos que asumen las inconveniencias de sostener el sistema Tierra, mientras que otros mayormente se benefician. También ocurre que unos pocos generan problemas para muchos”, añade esta investigadora del BC3, el centro vasco de investigación sobre el cambio climático.

El núcleo de la Tierra se ha frenado

Es el caso, por ejemplo, de las emisiones que están provocando ese cambio climático. Su aumento se remonta al inicio de la Revolución Industrial y sus principales protagonistas, Europa y América del Norte, son sus mayores responsables. Incluso ahora, que los países emergentes como China comienzan a tener gran cuota de responsabilidad, la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden del 10% más rico de la población. “No podremos actuar juntos para afrontar la crisis climática y de biodiversidad si no partimos todos de la misma situación y existe conflicto entre nosotros”, añade Zafra.

El Acuerdo de París de 2015 fijó en 1,5 grados el aumento aceptable de la temperatura media global para frenar el cambio climático. Pero aquella necesidad de justicia explica que los autores del informe reduzcan aún más el límite del calentamiento extra que podría soportar el planeta, rebajándolo a un grado. El director del Instituto Potsdam para la Investigación en el Cambio Climático (Alemania), Johan Rockström, recordó en una rueda de prensa en línea que “1,5 grados no es un objetivo, no es una meta, es un límite físico”. A partir de ese límite los riesgos son muy altos, pero ya antes de superarlo el calentamiento está generando profundas consecuencias. Los científicos estiman que la temperatura ya ha subido una media de 1,2 grados y el impacto se puede percibir en la mayor parte del planeta y sufrir por millones de personas.

Una de las aportaciones de este informe es que no se queda en la emergencia climática. Para sus autores, ya es evidente que el cambio climático no es el único problema existencial que afronta la civilización humana. Otro de los umbrales cuantificados es el que tiene que ver con la porción del planeta que aún conserva su estado original. El trabajo impulsado por la Comisión Tierra, una alianza formada por destacados científicos fijaba entre el 50% y el 60% la superficie terrestre a conservar libre de ganadería, agricultura, minería o cualquier otra interferencia humana. “Actualmente, estamos entre el 45% y el 50%. Así que, justo por debajo del límite”, recuerda David Obura, de la organización CORDIO, y coautor del estudio. Obura también señala que las zonas del planeta desnaturalizadas todavía pueden añadir resiliencia al sistema Tierra. Los millones de hectáreas dedicadas al pasto y cultivos —incluso las ciudades— pueden ser parte de la solución, siempre que por cada kilómetro cuadrado de ecosistema alterado, un mínimo del 20% cuente con vegetación, aunque no sea natural.

Otros de los umbrales cuantificados y ya superados son los nutrientes extra aportados por los humanos a la tierra. En particular, cuantifican el nitrógeno y el fósforo antropogénicos usados sobre todo en la agricultura. Un exceso de estos elementos altera tanto el sustrato como el agua en un proceso conocido como eutrofización. Lo ilustra muy bien casos como el del mar Menor en Murcia. Los límites aún no sobrepasados globalmente, pero sí en grandes áreas del planeta, tienen que ver con el uso del agua, tanto la superficial como la subterránea. Según el informe, en un tercio del planeta ya hay un exceso de extracción de recursos hídricos superficiales, cuyo límite han fijado en un 20%. Para las aguas subterráneas, el ritmo de reposición no se respeta en la mitad de la Tierra. En cuanto a la contaminación atmosférica provocada por la emisión de partículas de origen no natural (combustión de motores, calefacción y refrigeración, emisiones industriales...), el límite aún está lejos de verse superado a escala global, pero sí lo ha hecho ya en diversas regiones del planeta, como en el sudeste asiático.

El informe reconoce que deja fuera problemas como la acidificación de los océanos, la acumulación de plástico y los microplásticos, los químicos persistentes o los antibióticos. Sostienen que son amenazas aún no estudiadas lo suficiente para determinar si suponen riesgos existenciales. También varios de los problemas están relacionados, como la pérdida de biodiversidad acelerada por el exceso de nutrientes. Y otros, como el cambio climático, amplifican la gravedad de los demás.

“Si estudiamos el agua dulce, el aire, los contaminantes como el nitrógeno y el fósforo, o la integridad de la biosfera tanto en términos de superficie como de biodiversidad, lo hacemos así a propósito porque si se suman, proporcionan resiliencia, capacidad de amortiguación y estabilidad a todo el sistema Tierra”, dijo Rockström en la rueda de prensa. Superar cada umbral en estos ámbitos, reduce “la fuerza del planeta para hacer frente a la crisis climática”. Y añade: “Siete de los ocho indicadores que hemos estado evaluando están fuera del espacio justo y seguro. También vemos que hay una ventana para que sea todavía posible una transformación que recupere ese espacio seguro. Pero requiere transformaciones y una acción muy, muy rápida. Y no será suficiente con simplemente descarbonizar el sistema energético global”.

¿Cómo hacerlo? Zafra, del BC3, recuerda el reto que supone: “El bienestar humano no puede existir sin el sistema Tierra. Conciliar el bienestar de todos los seres humanos con justicia con los límites del sistema Tierra pasa por preguntarnos qué es realmente el bienestar, qué y cuánto necesitamos para sentirnos bien, cuánto estamos dispuestos a dañar al resto de personas y de seres vivos para conseguir qué, y llevar a cabo procesos sociales amplios a todas las escalas que permitan transformaciones inclusivas y justas para atajar la crisis climática y de biodiversidad”

31 de mayo 2023

El País

https://elpais.com/ciencia/2023-05-31/siete-de-los-nueve-umbrales-que-pe...

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Luis Ugalde

Hoy los países de América del Sur, casi sin excepción, ofrecen un panorama de crisis económica, social y política. Las elecciones en este malestar buscan cambios y tienden a favorecer a candidatos de ideología opuesta al gobierno, pero nada más llegados al poder sienten que para responder desde el gobierno a las expectativas tienen que olvidarse de sus banderas ideológicas y salir con pragmatismo al encuentro de los problemas más urgentes. Los medios de comunicación social informan que ganó la “izquierda” o la “derecha”, pero el ganador -ahora gobierno- siente que le estorban esas etiquetas, pues le exigen respuestas urgentes que no se dejan domesticar por ideologías.

Algunos ahora parecen alarmados porque el color rojo de la “izquierda” va coloreando el mapa de América del Sur: Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Perú, Venezuela… Pero veamos.

Resulta que en Brasil las oposiciones tienen fuerza en las gobernaciones y en el parlamento y que es muy escaso el poder de Lula para hacer política de izquierda de sabor “socialista” y son grandes las resistencias. En la actual crisis económica del gigante brasileño, el presidente Lula para enfrentar el malestar social necesita generar más trabajo bien pagado, con más inversión y crecimiento de las empresas privadas, atrayendo inversiones que no se asusten con las políticas sociales necesarias. Pero si Lula pinta el camino con pancartas “socialistas” espantará la inversión, crecerá el malestar de los pobres y empezará a bajar en las encuestas.

Otro caso interesante es Chile que eligió a Gabriel Boric, joven presidente de conocida militancia comunista. Su triunfo en buena parte se debió al dogmatismo ideológico neoliberal de quienes siendo gobierno impidieron combinar los éxitos económicos con vigorosos programas sociales sobre todo en educación, salud y pensiones. Ya en el poder Boric entendió que la mayoría chilena no estaba dispuesta a aventuras “socialistas” ni a constituciones de “izquierda” hechas para castigar a la “derecha”. Las constituciones virtuosas no son instrumentos para golpear al otro, sino para unir al país. Al poco tiempo la “derecha” y la “centro derecha” con abrumadora mayoría derrotaron al movimiento constituyentista de “izquierda” y abrieron las puertas a una constitución que necesariamente tendrá que ser equilibrada en una sociedad plural como la chilena. Parece que Boric entendió muy bien su derrota y aconsejó a la “derecha” engolosinada con el triunfo no cometer el mismo error que “cometimos” los de la “izquierda”.

Ahí tenemos a la Argentina dando tumbos, pues necesita soluciones pragmáticas que no llegan y el sufrimiento no se aplaca con recetas ideológicas.

Otro caso es la llegada del exguerrillero Gustavo Petro a la Presidencia de Colombia con una ventaja modesta e inestable equilibrio de fuerzas que no le permite ofrecer muchos tributos a su imagen de «izquierda». Cualquier aventura en esa dirección inmediatamente espanta las inversiones necesarias y lo pone en minoría en las encuestas. Solo el realismo pragmático le permitirá hacer un buen gobierno, manteniendo el apoyo plural necesario y generando bienestar social con una inversión privada grande que le permita adelantar la pacificación y abrir oportunidades de vida digna a los que dejen las armas. En contra de su ideología tendrá que impulsar empleo privado productivo y programas sociales de sistemas mixtos de educación, salud, empleo… sin pretensión de exclusividad estatista.

En este cuadro el régimen “izquierdista” de Venezuela con 25 años en el poder, repetidamente reprobado en los exámenes de gestión y con las esperanzas y promesas reducidas a cenizas, resulta muy incómodo para las nuevas “izquierdas” de otros países que no quieren ser acusadas de ser parientes del fracasado régimen venezolano. En países vecinos con millones de venezolanos refugiados saben que Venezuela hoy no es un paraíso; por el contrario en la frontera ven el río humano que huye de este infierno. Petro como Boric y otros necesitan que la dictadura de Venezuela cambie y los salarios no sean de hambre.

La verdad que eso de “izquierdas” y “derechas” no ayuda en el naufragio y los de una y otra ideología tienen que compartir las únicas pocas tablas de salvación y nadar juntos, superando sus antagonismos.

No sabemos qué pasará dentro de 100 años, pero por ahora en el mundo no hay prosperidad económica sin un gran crecimiento de empresas privadas con sentido social, que juntas con los gobiernos están decididas a combatir a fondo la pobreza de la mayoría de la población. Pero las empresas fracasarán como en el pasado si no son valoradas como su esperanza por millones y millones de trabajadores, que ven en ellas el medio concreto para lograr el bienestar suyo y de sus familiares.

Para avanzar en esta dirección, necesitamos nuevos liderazgos pragmáticos que traerán paz con creciente productividad económica y social y bienestar compartido por toda la sociedad. Hay ideologías fracasadas y muertas que solo necesitan ser enterradas.

1 de junio 2023

El Nacional

https://www.elnacional.com/opinion/en-naufragio-no-hay-ideologia-que-valga/

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