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Opinión

Alonso Moleiro

La noticia del acuerdo opositor esta semana para prorrogar por un año más la presidencia interina a Juan Guaidó durante 2022 ha pasado desapercibida en la sociedad venezolana. El labrado consenso logrado entre los partidos democráticos, la decisión de reducir su aparato burocrático y el empeño por hacer una interpretación constitucional de sus confines, no han mitigado la sensación de intrascendencia.

Para parte importante de la opinión pública nacional, la presidencia interina es una abstracción sin contenido que ya no va a poder impulsar ninguna transición a la democracia: una entelequia que sólo se justifica para mantener los empleos y garantizar los salarios del personal que la ocupa, salpicado de acusaciones de irregularidades administrativas. Pero, a pesar del pesimismo, el desinterés y el distanciamiento emocional que se vive también en parte de los partidos opositores, el acuerdo anunciado parece indicar que, de momento, no existe un planteamiento estratégico con el cual sustituirla. Todos, incluyendo sus críticos, terminaron aprobando esta prórroga el lunes.

Pero pese a renovar su mandato un año más como presidente interino, Juan Guaidó afronta hoy su momento político más comprometido. Se ha enfriado el entusiasmo de la ciudadanía; aumentan los críticos dentro de sus propias filas; carece de instrumentos para hacerle frente al chavismo y enfrenta acusaciones por malos manejos de los recursos que administra el gobierno interino. Luce, además, particularmente expuesto frente al aparato judicial oficialista.

La extensión del mandato a Juan Guaidó, expresado en la reforma del Estatuto de Transición aprobado en 2019, fue posible gracias a que Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó) y Primero Justicia (el de Julio Borges y Henrique Capriles) se vieron forzados por las circunstancias a buscar un acuerdo para llegar a un punto de equilibrio que los obligara a deponer en sus aspiraciones mutuamente excluyentes.

El acercamiento es producto, entre otras cosas, de la presión ejercida por los aliados internacionales de la oposición, en particular por Estados Unidos, con la activa intermediación del resto de los partidos aliados del G-4, como se conoce a los principales grupos opositores presentes en la anterior legislatura: Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo.

Luego de agotar varias rondas de consultas a juristas y especialistas en derecho constitucional, Primero Justicia desistió de su intención de subordinar la gestión de Guaidó al Parlamento, controlado por la oposición en las elecciones de 2015, que hoy funciona en condiciones de semiclandestinidad.

Voluntad Popular tuvo que transigir en que la presidencia interina siga regulada por los lapsos que contempla el Estatuto, abandonando la aspiración de mantener el cargo indefinidamente. Las delegaciones diplomáticas del Gobierno interino quedaron reducidas, de las 60 iniciales, a 10, que son las naciones actuales que reconocen a Guaidó como presidente interino de Venezuela.

El diagrama construido dejó satisfechos a los diputados opositores. Delsa Solórzano, de Encuentro Ciudadano, quien manifestó su inconformidad con los primeros borradores, después pasó al beneplácito y declaró: “La Asamblea Nacional electa en 2015 es la única institución legítima que le queda al país, reconocida por el mundo democrático. No podemos dejar a Venezuela sin instituciones. Venezuela no puede desaparecer, no podemos entregar la República. Sabemos que esto es muy arriesgado y nada sencillo, pero primero son los intereses del país”, dijo.

Pero pese a los esfuerzos en la búsqueda de consensos, que contaron con la asesoría de varios abogados reconocidos, no impidieron que le lluevan las críticas. Eglée Gonzalez Lobato, politóloga y doctora en derecho de la Universidad Central de Venezuela, considera que la reforma del estatuto “amalgama escandalosamente funciones ejecutivas y legislativas en una sola persona”. “Se ha tomado una medida extrema para garantizar la continuidad de Guaidó, que está plagada de irregularidades. Con el argumento de que están defendiendo la democracia, han confiscado el Estatuto para garantizarse su permanencia en el poder, bajo el argumento de que este es un problema más político que legal. Cuando se desprecian los mecanismos legales y se pervierten los procedimientos, corremos el peligro de que los partidos democráticos asuman que están en una zona supraconstitucional”, opina.

González Lobato prevé que este paso “va a aumentar la hostilidad de Maduro. Es una circunstancia que dificultará el entendimiento. Minará las vías pacíficas que debemos buscar para salir sin traumas adicionales de esta tragedia nacional”.

El laberinto opositor

La extensión de un nuevo mandato a Guaidó no puede ocultar las claras grietas anímicas e interpretativas que en este momento surcan el panorama de la oposición venezolana, inmersa hoy en un nuevo extravío. En particular, en sectores de los partidos Primero Justicia y Acción Democrática crecen las voces disidentes que cuestionan la obsolescencia del interinato y el agotamiento de la ruta trazada en 2019 para hacer posible el regreso de la democracia plena a Venezuela.

Argelia Ríos, analista política, considera que “el gobierno interino como proyecto ha colapsado. El único objetivo que lo fundamenta es la protección de los activos venezolanos en el exterior, salvarlos de las manos de Maduro, protegerlos para fundamentar una eventual transición a la democracia en el país”.

Ríos, que también es periodista y escritora, considera que el esfuerzo hecho por Guaidó ha sido titánico y debe ser reconocido: “El debilitamiento de Guaidó tiene mucho que ver con la falta de apoyos internos. Ha sido difícil concretar en torno a él un movimiento de unidad nacional. Mucha gente lo ve con recelo, como un enemigo que se transforma en un obstáculo para el sueño de llegar a la Presidencia en unas elecciones en 2024. Hay muchas personas con aspiraciones presidenciales que están decididas a sacárselo de encima”.

6 de enero 2022

El País

https://elpais.com/internacional/2022-01-06/guaido-afronta-su-peor-momen...

 4 min


Fernando Mires

Ya es más que evidente: las democracias occidentales se encuentran doblemente amenazadas. Por un lado, los movimientos nacional-populistas. Por otro, las nuevas autocracias de las cuales las más relevantes en el espacio europeo son las de Hungría, Polonia y Turquía (la de Bielorrusia es simplemente una dictadura), comandadas indirectamente por la autocracia imperial rusa de Putin. Y en el espacio latinoamericano, el funesto trío formado por la Nicaragua de Ortega, la Venezuela de Maduro y la Cuba de Díaz Canel. Las dos amenazas pueden ser reducidas en algunos casos a una sola si consideramos que los movimientos nacional-populistas suelen ser una antesala para la instalación de gobiernos antidemocráticos.

¿Hablemos otra vez de populismo?

Hablar de populismo parece un manido recurso pues no hay duda que es un término del que se ha hecho uso y abuso. Pero imposible eludirlo si tomamos en cuenta solo un motivo. Tiene que ver con un fenómeno que hemos analizado en otros textos. Me refiero a la conversión de la sociedad de clases propia al periodo de la industrialización y de los grandes conglomerados fabriles, en un periodo signado por el desarrollo aún no concluido de la producción digital desde donde está siendo configurada una nueva sociedad de masas.

La palabra “nueva” deberá ser destacada. Quiere decir que en la sociedad llamada industrial también existió una sociedad de masas. Fue cuando las primeras industrias destruyeron el orden patrimonial de origen agrario y las ciudades pasaron a convertirse en receptáculos de migraciones nacionales e internacionales. Así fue también como desde el siglo XVlll hasta llegar a las primeras décadas del siglo XX, el orden industrial coexistió con un maremagnum de sectores sociales no, o superficialmente, clasificados.

Karl Marx, llamado por Hannah Arendt, “padre de las ciencias sociales”, tuvo que realizar grandes esfuerzos para ordenar conceptualmente a ese océano de masas que rodeaban la isla del proletariado industrial europeo. Pues para donde miraba veía masas de pobres sin pertenencia social. Para salir del paso, llegó a hablar de “superpoblación relativa”, de “ejército proletario de reserva”, de “masa pauperizada” e incluso de “proletariado andrajoso”, términos que después de Marx fueron englobados por la sociología marxista y no marxista bajo conceptos tan amplios como los de marginalidad e informalidad. Tarde, tanto Marx como sus seguidores, lograron darse cuenta de que la industrialización por si sola llevaba menos hacia la proletarización y más hacia la pauperización de las masas. Hoy sabemos en cambio que las relaciones sociales no se reproducen por automatismo, como imaginaron economistas marxistas y liberales. Tuvo que aparecer el llamado “Estado social” para aceptar la verdad de que sin formato político el capitalismo es radicalmente anti-social.

Lo cierto es que la llamada sociedad industrial ha coexistido con una sociedad de masas a la que Ortega y Gasset viera en estado de rebelión. Ahora, esa rebelión, vale decir, la irrupción de las masas, no podía sino derivar en una política de y para las masas. Así fue como apareció el fenómeno populista. Sin masas, en efecto, no puede haber populismo. El populismo, si quisiéramos generalizar, es la política de la sociedad de masas.

Sin embargo, no toda política de masas puede ser llamada populista. Para hablar de populismo debemos agregar dos “elementos” constitutivos. El primero es el liderazgo populista. El segundo es el rebalsamiento del orden constitucional por el pueblo y sus representaciones. En breve, masas, líder y “des constitucionalización”, son los tres pilares de “la razón populista” (Laclau)

Populismo ha habido siempre, pero por momentos ha habido más. Podemos hablar de olas populistas. En América Latina, como es sabido, la irrupción de las masas durante los tres primeros decenios del siglo XX, llevó a la primera gran ola populista, encabezada por el populismo de los populismos, el peronismo. La segunda gran ola podemos ubicarla a fines del siglo XX con la aparición del chavismo venezolano, del lulismo brasileño, del evismo boliviano, solo para nombrar a los más emblemáticos. Entre ambas olas podemos fijar, sin embargo, una diferencia.

Mientras la primera ola corresponde a la alteración del orden agrario patrimonial, impulsado por la industrialización y la urbanización, la segunda es más bien equivalente a la descomposición del orden industrial y, por cierto, de los principales centros urbanos. Sobre la base de este enunciado podrían sin duda desarrollarse interesantes teorías. Por el momento solo cabe consignar que, mientras la primera ola corresponde a una coyuntura más latinoamericana que europea, la segunda encuentra su origen en procesos globales que conllevan serias amenazas para las democracias del llamado occidente político. Me refiero a esa democracia a la que nos hemos acostumbrado a llamar liberal. Y este es el tema: desde la irrupción de los movimientos fascistas y comunistas europeos, nunca, la democracia occidental, había estado tan amenazada como lo está hoy día.

En nombre del pueblo

Tanto el fascismo como el comunismo intentaron combatir a la democracia en nombre de la democracia. Los primeros invocando a una democracia del pueblo. Los segundos a una democracia proletaria. Llamará seguramente la atención que ninguno de ambos movimientos planteara la supresión, sino la sustitución de la democracia por una democracia “superior”. Fascistas y comunistas invocaron a una democracia sin intermediaciones institucionales a la que algunos todavía llaman democracia directa. Una democracia que debería ser una dictadura para todos quienes se opusieran al pueblo, reencarnado en el líder de acuerdo a los fascistas, y en el Partido de acuerdo a los comunistas.

No es casualidad que los principales teóricos de la democracia anti-parlamentaria, Carl Schmitt por el lado fascista, Vladimir Ilich Lenin por el lado comunista, suprimieran los límites que separan a una democracia de una dictadura. Para Schmitt (La Dictadura) la dictadura del caudillo ungido directamente por la voluntad popular. Para Lenin (El Estado y la Revolución), la dictadura del partido en representación del proletariado. Líder y Partido pasaron así a convertirse en entidades terrenales divinizadas, situados ambas por sobre las instituciones de cada país. Esas instituciones son las siguientes: 1. El parlamento que debía ser sustituido por la “democracia de base” .2. El poder judicial, convertido en fiscalía al servicio del ejecutivo. 3. El poder medial y sus periódicos y redes. 4. El poder electoral, donde sería reemplazado el sufragio universal por el voto corporativo (como hoy en Cuba) 5. El ejército, como brazo armado del ejecutivo.

Estudiando los fenómenos populistas del presente, Yascha Mounk, en un importante libro (El pueblo contra la democracia), ha llamado la atención sobre un hecho objetivo. Una representación directa del pueblo, en nombre de la democracia, puede llevar a la destrucción de la democracia. La conclusión de Mounk puede ser para algunos lectores, escandalosa. “En determinadas ocasiones hay que proteger a la democracia del pueblo”. Mounk vio confirmada su tesis, y con creces, en el asalto al Capitolio perpetrado por las turbas trumpistas. De un modo menos espectacular, el asalto a las instituciones, ha comenzado a tener lugar en diversos países europeos desde el propio ejecutivo. Ya sea en la Polonia de Kasinsky, en la Hungría de Orban, en la Turquía de Erdogan, el antagonismo entre el ejecutivo y el parlamento tiende a resolverse a favor del primero. Después viene la apropiación estatal de la justicia, de los medios de comunicación, de los tribunales electorales y del ejército.

Quien primero sentó las bases de “la nueva democracia” fue el húngaro Viktor Orban al formular las premisas ideológicas para una democracia no-liberal (o i-liberal). Pero no nos engañemos. El principal objetivo de estos gobiernos no es cuestionar al liberalismo político y mucho menos al económico, sino a la democracia constitucional e institucional que todavía prima en Occidente. Aunque han sido continuamente calificadas como gobiernos de ultraderecha (Anne Applebaum), las nuevas autocracias actúan de acuerdo a un principio leninista y fascista a la vez, y es el siguiente: Por sobre el gobierno y el Estado, por sobre todas las instituciones, y sobre todo, por sobre el Parlamento, debe primar la voluntad del pueblo. Pero como el pueblo no puede representarse por sí mismo, el líder o la organización deben convertirse en su reencarnación. A la vez, y en este punto las nuevas autocracias se alejan un tanto del leninismo y del fascismo clásico para acercarse a la tradición del franquismo español: el líder representará en el estado, la unión sacra entre la nación, el pueblo y Dios.

No extraña entonces que en todos los países mencionados –agregando la Rusia cristiana ortodoxa de Vladimir Putin– han sido revitalizados los fundamentos del estado confesional de origen medieval. Ahí reside también la diferencia entre las autocracias europeas y las latinoamericanas. Para estas últimas el poder no viene de Dios sino de un líder totémico endiosado. En Cuba, Fidel. En Venezuela, Chávez. Y en Bolivia, sin haber muerto todavía, Evo. Solo el despreciable Ortega de Nicaragua carece de carisma patriarcal.

¿Cómo proteger a una democracia?

Cuando los fulanos nombrados anuncian sustituir la democracia liberal por una no-, o anti-liberal, da la impresión de que su camino será fácil, entre otras cosas porque el liberalismo, justamente por ser liberalismo, carece de mecanismos de defensa para contrarrestar a sus enemigos.

El liberalismo político parte de un presupuesto nunca comprobado: el que afirma que todo individuo está dotado de mecanismos que lo llevarán tarde o temprano a distinguir entre lo racional y lo irracional. La voluntad general como suma y síntesis de individuos racionales, terminará, de acuerdo al credo liberal, imponiéndose. A ese optimista argumento, solo podemos oponer uno pesimista: la voluntad general no surge de la suma de diversos individuos sino de una entidad singular (la masa) que absorbe a las individualidades (así lo vio Sigmund Freud en su Psicología de las Masas). De ahí que la tesis de Mounk: “Hay que proteger a las democracias del pueblo”, adquiere, de acuerdo a nuestra visión pesimista, cierto sentido.

Y sí es así, ¿cómo proteger a una democracia? Esa sería la pregunta obvia. La democracia –es nuestra respuesta- no existiría sin las instituciones sobre las cuales reposa. De tal manera que, lo que hemos de defender quienes adherimos al ideal democrático de vida, no es a principios liberales abstractos, sino a instituciones muy concretas: el parlamento y sus partidos, el poder judicial y sus jueces, el poder electoral y sus tribunales, el ejército y sus armas y no por último, la Constitución y sus leyes.

Dicho en tono de síntesis: la contradicción de nuestro tiempo no es como quieren hacernos creer jerarcas como Orban, Putin o Erdogan, la que se da entre un liberalismo ateo y un anti-liberalismo religioso. Mucho menos entre una revolución y una contrarrevolución, como afirman Maduro, Ortega y Díaz Canel. Ni siquiera se trata de una contradicción teórica. La contradicción fundamental de nuestro tiempo es la que aparece entre una democracia institucional y otra sometida a la autoridad de un pueblo abstracto que solo puede expresarse como pueblo a través de caudillos, autócratas y dictadores.

“La lucha entre la democracia y la autocracia están en un momento de inflexión” afirmó Joe Biden en febrero del 2021. Es cierto. Pero las amenazas a la democracia -y él debe saberlo mejor que nadie– vienen no solo desde fuera sino, sobre todo, desde dentro de las democracias. No se trata solo de un problema geopolítico que pueda resolverse en “cumbres”, como ya intentó Biden. La lucha está teniendo lugar al interior de cada nación. Allí, y no en los espacios galácticos de la política global, es donde debemos tomar posiciones.

7 de enero 2022

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2022/01/fernando-mires-defender-la-demo...

 8 min


​José E. Rodríguez Rojas

“Mi Cocina” de Armando Scannone ha sido una de las obras de mayor impacto en el quehacer diario de las familias venezolanas. Contribuyó a la revalorización de la cocina venezolana a nivel de las familias y de la cocina profesional, posibilitando la recuperación de platos en proceso de extinción. El recetario es reflejo del estilo de vida de una clase media en extinción y de la amalgama de influencias de la cocina local, donde destaca el aporte de la inmigración.

El chef Sumito Estévez en un programa dedicado a Armando Scannone y su libro, señalaba que el autor del Libro Rojo fue un gran entrevistador, entrevistó a su mamá y a las cocineras populares que laboraban en su casa, lo cual fue el punto de partida de su obra. Contó con el apoyo de personas de su entorno que ayudaron en el proceso de ubicación de recetas y prueba de los platos. A continuación anotó, hizo un registro de la información obtenida, lo cual fue uno de los aciertos del gastrónomo pues, según Sumito, las tradiciones culturales que no se registran se pierden. Esta labor de localización prueba y registro de recetas comenzó en 1960 y duró diez años. Finalmente la información obtenida fue catalogada por orden alfabético y grupo de alimentos dando lugar al famoso Libro Rojo, llamado así por el color rojo encendido de su portada.

Otro acierto de Scannone fue que presentó las recetas de tal modo que fueran replicables por personas con ninguna o poca experiencia en la cocina. Para ello presentó las recetas de tal modo de facilitar su lectura; en segunda lugar estableció medidas precisas para el uso de los ingredientes. No se trataba de una pizca de pimienta sino de un octavo de cucharadita, ni de un puñito de sal sino de media o una cucharadita.

EL libro posibilitó que la cocina venezolana tomara nuevos aires en el mundo familiar lo que generó un nuevo ambiente en el cual las nuevas generaciones tuvieron un referente concreto para definir eso que se llama la venezolanidad, referido al ámbito de la cocina. Ello potenció una demanda por parte de los potenciales cocineros que ubicó al Libro Rojo como el más vendido en la historia reciente de Venezuela.

El libro es un recetario que constituye un inventario bastante exhaustivo de los platos integrantes de la cocina local, en particular de la caraqueña. En ese sentido se convirtió en un referente obligado incluso para los restaurantes y profesionales de la cocina. Permitió que la cocina venezolana entrara con pie firme en el mundo de la alta cocina. Hasta ese momento este mundo estaba monopolizado por la cocina francesa. Sin embargo a partir de la aparición del Libro Rojo de Scannone ello cambió, Los restaurantes caraqueños comenzaron a valorizar la cocina venezolana como una opción y los jóvenes aspirantes a chef comenzaron a incluirla en sus planes de formación. Sumito Estévez es un ejemplo de ello, es parte de la diáspora y un chef apasionado por la cocina local, tiene desde hace varios años un canal de YouTube donde se ha dedicado a promover la cocina venezolana.

Un aporte singular de la obra de Scannone es que ayudó a recuperar platos de la cocina criolla que se estaban extinguiendo por desuso, como fue el caso de la Polvorosa de Pollo. La Polvorosa es un pastel de masa quebradiza muy sabroso, difícil de elaborar, que se preparaba en ocasiones especiales. Estaba en proceso de extinción cuando Scannone lo recuperó y lo incluyó en su libro. Actualmente es un plato icónico de muchos chefs.

El libro es un relejo de la venezolanidad en la medida que concebimos ésta como una amalgama de influencias, producto de las corrientes migratorias que arribaron a Venezuela, como españoles e italianos. Además están las influencias que recibe el país en su condición de país caribeño. Adicionalmente es necesario resaltar la influencia de la colonia, de particular importancia en platos como el asado negro.

El Libro Rojo no es un recetario de cocina criolla o popular, si bien contiene un inventario bastante exhaustivo de los platos integrantes de la cocina popular o criolla venezolana. La obra está integrada por los platos que consumía la clase media caraqueña en la década de 1950 y 1960, donde figuran algunas delicateses como langosta, de la cual se incluyen 15 platos, faisan, foie- grass, bacalao, caviar. Viandas particularmente costosas y de difícil acceso para el venezolano de a pie. Se trata de la dieta de una clase media de elevado poder adquisitivo gracias a la fortaleza del bolívar que posibilitaba que los derivados del trigo como las pastas y el pan fueran elementos claves de la dieta, a pesar de que nuestro país no es productor de trigo.

Lamentablemente el maestro Scannone ya no está con nosotros. Afortunada- mente recibió en vida varios reconocimientos por su excepcional obra. Uno de estos se lo hicieron varios chefs en el año 2012, entre los que podemos mencionar a Edgar Leal y Sumito Estévez, quienes elaboraron sus versiones de varios platos del Libro Rojo, los cuales degustaron en el restaurant El Alto, uno de los de mayor renombre de la capital.

Profesor UCV

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Jesús Elorza G.

Luego de los abrazos y felicitaciones por la llegada del año nuevo, los atletas, entrenadores y dirigentes deportivos, comenzaron a intercambiar opiniones sobre las aspiraciones o deseos para el 2022. Todos, expresaron en sus opiniones, la necesidad que tiene el deporte de superar las insuficiencias que prevalecieron durante el año que finaliza y que, a pesar de haber sido denunciadas reiteradamente en las últimas dos décadas, todavía no han sido resueltas. Por ello, estaban de acuerdo en mantener una actitud crítica y no complaciente frente a las autoridades gubernamentales del sector deportivo.

Recordaron en sus diálogos que, al comienzo del año, concretamente el 6 de enero, se celebra la tradicional “Misa del Deporte” en la iglesia de La Pastora en Caracas y en todos los estados del país. Lo que significaba una inmejorable oportunidad para dar a conocer los problemas que atraviesa el deporte y exigir la solución de los mismos. Dicho planteamiento, contó con la aprobación unánime y de inmediato procedieron a elaborar lo que pudiera llamarse “un censo de problemas” por cada sector de los que hacen vida en la actividad deportiva.

También, fueron enfáticos en señalar que la acción que iban a realizar, en ningún momento podía entorpecer el desarrollo de la eucaristía, por el contrario, la "Oración de los Fieles" pasaría a ser una tribuna para la expresión solidaria del deporte venezolano. Seguidamente, un vocero designado por cada sector, tomó la palabra para expresar su problemática y sus aspiraciones reivindicativas:

ATLETAS: Urge acabar con la discriminación política ideológica que rige en los programas de asistencia social para solo favorecer a los identificados con el régimen. Atender de manera urgente la problemática de la alimentación, transporte, becas, uniformes, viáticos y la asistencia a los eventos internacionales. Reestablecer la realización bi-anual de los Juegos Deportivos Nacionales. Implementar con la urgencia del caso las residencias para los atletas y los Centros de Preparación.

ENTRENADORES: El respeto al derecho de sindicalización de los trabajadores y a la normativa laboral debe manifestarse mediante la discusión y aprobación de los contratos colectivos. Rechazamos “La tercerización” de nuestra labor ya que la misma representa ser tratados como esclavos sin derechos sociales. Exigimos de las autoridades del IND y el Ministerio del Deporte el respeto al derecho constitucional que establece “A igual trabajo igual salario” no puede continuar la discriminación laboral del entrenador criollo frente al extranjero. Ponerle punto final a la política de distribuir las Bolsas y Cajas Clap solamente en Caracas dejando por fuera a los trabajadores del resto del país. Rechazar la instalación de las Mesas Técnicas para atender los reclamos laborales, por haberse transformado las mismas en puro bla, bla, bla. Solicitamos la inmediata homologación y la indexación salarial de los salarios, pensiones y jubilaciones. NO a la bonificación de los salarios. Prácticamente debemos manifestar que estamos "condenados a muerte" ante la falta de atención médica y suministro de medicamentos, en consecuencia, exigimos la aprobación de un Seguro HCM que permita atender las emergencias del caso.

DIRIGENTES: Solicitamos que las elecciones se realicen respetando la autonomía de las federaciones sin la intervención y amenazas del Ministerio del Deporte y del Comité Olímpico Venezolano. Reclamar de la Asamblea Nacional la inmediata reforma de la Ley Orgánica del Deporte para impulsar la descentralización del sector y los programas deportivos. Igualmente, el establecimiento de responsabilidades en los casos de corrupción que han sido denunciados en reiteradas oportunidades. Restablecer el cronograma bianual de los Juegos Deportivos Nacionales. Establecer una coordinación entre las federaciones deportivas, el Comité Olímpico y el IND para el manejo del Fondo Nacional del Deporte en base a los Planes Operativos Anuales. Acabar con la militarización de los Juegos Universitarios. El urgente rescate de las instalaciones deportivas del país. Denunciar la política sistemática, de las autoridades deportivas de no asistir a los eventos deportivos (forfait) previamente programados y presupuestados.

EMPLEADOS: acabar con el nepotismo que impera en el IND. Aumento de las escalas de sueldos y salarios en relación directa con la hiperinflación que hoy afecta al país. Una efectiva Asistencia Social que permita superar los problemas de atención a la salud.

OBREROS: un aumento salarial indexado a la inflación y la incorporación de las bonificaciones al salario integral.

JUBILADOS Y PENSIONADOS: respeto a sus derechos laborales con la implementación inmediata de la Homologación de sueldos y salarios. Aumento de la cobertura del seguro HCM. Mejora significativa en las bonificaciones por concepto de transporte, alimentación, medicinas y becas para los hijos. Inmediata incorporación de los entrenadores que siguen fuera del sistema de pensiones del IVSS. La muerte de trabajadores ha dejado al descubierto que el Seguro Funerario no alcanza ni siquiera para comprar un paquete de velas.

También, los integrantes del sector deportivo, acordaron de manera unánime, rendirle “Un homenaje Póstumo” a los hombres y mujeres que fallecieron durante los años 2020-2021 por causa de la pandemia que afectó y sigue afectando al país o por otras causas, pero que, en general no contaron con la asistencia institucional a su debido tiempo para enfrentar y superar las enfermedades que padecieron. En la mayoría de los casos, para poder atender las emergencias presentadas o los entierros de los afectados, hubo que recurrir a la solidaridad social de los integrantes del sector deportivo.

Con una emotividad desbordante, los atletas, entrenadores y dirigentes comenzaron a pronunciar, algunos nombres de los compañeros que en vida estuvieron a su lado compartiendo y luchando contra las dificultades generadas por la crisis deportiva:

Rafael Romero, César Pérez, Yolanda Obispo, César Lugo, Iván Reyes, Amílcar Medina, Lourdes Vargas, Omar Arráiz, Antonio Montilla, Emilio Guerra, Sebastián Hernández, Alirio Riera, Gilberto Sirit, Héctor Alvarado, Esperanza Montilla, Luis Alberto Guerra “Guerrita”, William López, José Blanco, Francisco Taquiva, Eutimio Contreras, Oscar Ortega, Rafael “Fucho” Barrios, Pedro Azuaje Torres, Carlos Faneyth, Jacinto Rodriguez, Israelito Sarmiento, Nelson Urdaneta Ricardo Jiménez, Jorge “Tarzan” Herrera, Dubilicio Figueroa, Consuelo Márquez, Freddy “Cochocho” Rengifo, Andrés Parodi, Juancito Medina, José Rafael “El Hueso” Arrioja, Edgar Alfonzo Carrasquel Rodríguez, José Jacinto “Chinto” Hidalgo, Tito Narsise, Benilde Ascanio, Ángel Sánchez Meneses, Eliecer Pulgar, Oscar Rondón, Luis Gabino Rosales, Nercy Rojas, Freddy Gutiérrez, Jesús García, Jorge Eliecer Solano, Alberto Martínez, Juan Martínez, Rafael Gamarra, Nicolás Ojeda, Naudy Jesús Graterol, César Arnoldo Pérez, Jesús Chacón…el anuncio de cada nombre era acompañado por un coro de aplausos y de voces que decían “Presente y siempre consecuente”

Al finalizar, la ceremonia religiosa atletas, entrenadores y dirigentes reafirmaron su compromiso de mantener la lucha unificada por “Un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor”

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Eddie A. Ramírez S.

Mañana, cinco de enero, se cumplen tres años de la juramentación de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional. El 10 de enero venció el período presidencial de Nicolás Maduro, por lo que al día siguiente, el presidente de la Asamblea anunció que asumiría la presidencia en cumplimiento del artículo 233 de la Constitución. El 23 de enero 2019, Guaidó se juramentó como presidente interino de Venezuela en un Cabildo Abierto. Allí prometió poner fin a la usurpación de Maduro, realizar un gobierno de transición y efectuar unas elecciones libres.

No ha logrado lo prometido y su gestión es objeto de críticas. Para evaluar el gobierno de transición hay que tomar en cuenta los intereses políticos de algunos, las frustraciones y pasiones de muchos, traiciones, errores y restricciones por no tener poder real y por ataduras impuestas por parte de nuestros diputados. Opinadores, casi siempre relacionados con alguna tolda política, realizan críticas sesgadas. Este artículo es de un opinador más, independiente, y cuyo interés es que salgamos lo antes posible de Maduro.

El inicio: Hubo renuencia por parte de algunos dirigentes de la oposición a que Guaidó asumiera la presidencia interina. Las razones van desde temor a las represalias del régimen, hasta los celos políticos. Guaidó se les adelantó al juramentarse y colocarlos ante un hecho cumplido. El otro obstáculo fue la traición de Luis Parra, José Brito y otros diputados que fueron comprados por el régimen.

Logros relevantes: El presidente interino fue reconocido por un importante número de países democráticos, designó embajadores, y Gustavo Tarre fue reconocido por la OEA como el representante de Venezuela. Un logro relevante fue que el gobierno de Estados Unidos emitiera un decreto para proteger activos de Venezuela sujetos a demandas judiciales por deudas contraídas por Chávez-Maduro. Así mismo, que el gobierno interino pudiese asumir el manejo del complejo refinador de Citgo. En Colombia, el gobierno permitió asumir el control de la empresa de fertilizantes Mónomeros Colombo Venezolanos y el Reino Unido bloqueó el oro depositado por Venezuela. Además, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá establecieron sanciones a funcionarios del régimen incursos en violaciones a los derechos humanos. Los Estados Unidos mantienen algunas sanciones económicas. Guaidó fue aplaudido por legisladores republicanos y demócratas en el Congreso de los Estados Unidos, ha sido atendido en varios países por altos dignatarios y circula en Venezuela sin que el régimen se atreva a detenerlo. Ha hecho esfuerzos para lograr la unidad y no descalifica a otros dirigentes.

Críticas y errores: Un mes después de asumir el gobierno interino, Guaidó promovió una operación para el ingreso de ayuda humanitaria por la frontera de Cúcuta. En esa oportunidad, asistieron los presidentes de Colombia, Chile y Paraguay para expresar su solidaridad. Guaidó hizo un llamado a la Fuerza Armada para que permitiera el ingreso de la ayuda e instó a los militares a que pasaran a Colombia para evidenciar su apoyo. El régimen impidió por la fuerza el ingreso de la ayuda y solo un grupo de oficiales y guardias nacionales se pusieron a las órdenes del presidente Guaidó. Criticar esta acción porque no tuvo éxito no pareciera lógico. Había que intentar ese ingreso y el rechazo del régimen tuvo repercusión nacional e internacional. El error fue el llamado a los militares para que cruzaran la frontera. Eso es desconocimiento de cómo opera la Fuerza Armada. Debió solicitar asesoramiento del Frente Institucional Militar, integrado por distinguidos oficiales retirados.

Operación Libertad: El 30 de abril 2019 se realizó en las inmediaciones de La Carlota, en Caracas, la llamada Operación Libertad. Guaidó llamó a la Fuerza Armada a pronunciarse en defensa de la Constitución. El llamado solo fue atendido por un grupo reducido de oficiales y de funcionarios policiales. Supuestamente contaba con el apoyo del ministro de la defensa, Padrino López, y de presidente del TSJ, Maikel Moreno. Fue un fracaso. Faltó olfato político e información confiable.

Fracaso en poner fin a la usurpación: La crítica más frecuente es que se apartó de su promesa y del mandato de la Consulta de poner fin a la usurpación. Categóricamente afirmamos que es injusta. Ante un régimen represivo que limita las protestas populares, que controla la Fuerza Armada y los Poderes del Estado, y una comunidad internacional que nos apoya pero que no está dispuesta a ir más allá de sanciones personales y de muy pocas económicas, no puede culparse a Guaidó por haber incumplido.

Su principal error ha sido no informar sobre los gastos efectuados con el poco presupuesto a su disposición. Tiene que aclarar la denuncia de Ricardo Sucre y Capriles sobre el personal en la nómina del gobierno interino. Se justifica que tanto Guaidó, como los diputados devenguen un sueldo, así como el pago para mantener cierta infraestructura tanto humana, como física. Quedaron muchas dudas sobre la malversación del dinero aportado por particulares para el mantenimiento de los militares que pasaron a Cúcuta. El caso de Monómeros fue mal manejado y no ha sido aclarado; todo indica una injerencia inaceptable de algunos dirigentes políticos. Sobre las negociaciones en México había que intentarlas tomando en cuenta la presión internacional y para no descartar esa opción aún sabiendo la poca probabilidad de éxito. El 21N debió llamar a votar o a no hacerlo, porque un dirigente no debe hacerse el desentendido.

La gestión del presidente Guaido ha sido positiva, con algunos errores, contradicciones, indecisiones y poco carácter para enfrentar problemas. La Comisión Delegada de la Asamblea Nacional cometería una torpeza si decide quitarle los poderes contemplados en la Constitución, seguir interfiriendo en la gestión de gobierno y no aprobar el presupuesto de gastos. Guaidó es quien tiene mayor aceptación en Venezuela y en el exterior.

Como (había) en botica:

Muy buenas las declaraciones de Antonio Ledezma reconociendo el interinato. Tarjeta roja para la apreciada y valiente María Corina y para Borges.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

Todo era abrazos, besos, brindis a la media noche del último día del 202, para darle la bienvenida al nuevo año. Recuerdos y lágrimas brotaban en aquellos que recordaban a sus seres queridos que hoy no los acompañaban. Otros por medio de las redes sociales establecían contactos con sus familiares que habían emigrado y hoy forman parte de la diáspora de más de 6 millones de venezolanos que han tenido que marcharse forzosamente del país. Padres, que en cada una de las doce campanadas sentían estremecer sus cuerpos por la soledad del hogar al no tener la presencia de sus hijos. Sin embargo, en todas las personas se hacía presente la esperanza de un mundo mejor. La esperanza, de ver salir al país de la profunda crisis que hoy vivimos. En el pensamiento de todos nosotros permanecen, con toda su fuerza, los problemas políticos, sociales y económicos que en el año que se va nos han transformado negativamente nuestro acontecer cotidiano. Problemas estos, que no solo se circunscriben al 2021, sino que se acumularon y profundizaron en los últimos 23 años y que hoy constituyen una pesada carga para el año nuevo.

El año que se va, al igual que las dos últimas décadas, por responsabilidad del régimen, estuvo lleno de más y peor inflación y alcanzamos a ser el país de la más alta de nuestra historia y del mundo; tuvimos que soportar con inmenso dolor y lamento más hambre de nuestro pueblo, la pobreza creció dramáticamente y se ubicó, por encima del 95% de la población, siendo la extrema el 65% ( personas que no tienen que comer y cuando lo hacen es una vez al día), la inseguridad personal y de bienes creció abismalmente y la delincuencia, uniformada o no, se hizo dueña a toda hora de las calles. Los hospitales públicos, fundamentalmente dedicados a atender la salud de los menos pudientes, están destartalados sin los más elementales equipos médicos y sin medicinas, no están en condiciones de atender las urgencias de la población condenando de a muerte a los pacientes que requieran de atención. Los centros de educación sufriendo su mayor calamidad y deterioro con alteraciones inadecuadas de los programas de estudios y profesores y maestros pésimamente remunerados con salarios de hambre. Las universidades públicas al borde de cerrar sus puertas porque el régimen les niega el presupuesto adecuado parar atender su responsabilidad académica y de investigación. Destrozaron a PDVSA que producía 3.500.000 de barriles de petróleo diariamente en 1998 y ahora está por debajo de 600.000. Acabaron con las fértiles tierras (las invadieron o expropiaron) que contribuían mediante la cría y agricultura a satisfacer la demanda interna.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, presentada por la UCAB, revela, de una desgarradora manera, que en el último año 500 mil niños y jóvenes quedaron fuera del sistema escolar, el empleo se redujo en 1,3 millones de puestos de trabajo y la pobreza extrema creció más de 8%. También aumentó la dependencia de la población de bonos y remesas. El desempleo abierto y el desalentado (es decir, el asociado a que no vale la pena trabajar por la escasa remuneración) alcanzan al 20% de la población, a lo que habría que añadirle 11% de subempleo visible (personas que trabajan menos de 15 horas). En Venezuela no hay donde trabajar y, además, el empleo vulnerable afecta a 57% de los ocupados”. Casi seis millones de venezolanos se han ido del país, la gran parte, en edades activas. También se está reduciendo el número de nacimientos, porque las potenciales madres también se han ido del país. Más allá de la migración, somos menos debido al aumento de los riesgos de muerte. Nuestros niveles de mortalidad infantil se asemejan a los que teníamos 30 años atrás (25,7 por mil) y, además, la esperanza de vida ha caído en 6,4 años. Los pronósticos previos a la crisis daban una esperanza de vida de más de 83 años para el 2050. Ahora se calcula en 76,6. Esto quiere decir que las generaciones que están naciendo en este periodo de crisis, van a vivir casi 3 años menos que las generaciones pre crisis; esto es muy grave.

Las respuestas del régimen, a esta crisis estructural han sido las mismas que dan los regímenes autoritarios y autocráticos: congelación de los contratos colectivos, creación de sindicatos paralelos, violación de la autonomía en el caso de las universidades, salarios de hambre, bonificación salarial, eliminación de los seguros HCM, la dolarización de la economía, salarios y pensiones en bolívares devaluados y la criminalización de las protestas.

Estos viejos problemas marcan al nuevo año. Sin embargo, al momento de comernos las “Doce uvas” o pensar en nuestros deseos para el nuevo año al escuchar las “Doce campanadas, se hizo presente una esperanza común para todos “Por encima de las dificultades, la unión de los venezolanos hará posible recorrer el camino de Democracia y Libertad hacia la superación de este régimen totalitario”.

2022: la lucha continúa

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Jesús Elorza

El deporte en Venezuela no escapa de la difícil situación que vive el país, donde un régimen mafioso se ha involucrado en todas las aéreas del país incluyendo al movimiento olímpico.

Desde su nombramiento como presidente del Instituto Nacional de Deportes en el año 2002, Eduardo Álvarez empleó todos los recursos presupuestarios y legales para atropellar, amenazar, chantajear y doblegar a las Federaciones Deportivas con el propósito de que las mismas modificaran el Articulo 26 de los Estatutos del Comité Olímpico Venezolano para permitir que un funcionario de gobierno pudiera postularse a la Presidencia de ese organismo. Hecho este que violaba flagrantemente la autonomía de la entidad olímpica y la separación de funciones entre el sector federado y el sector oficialista vigente desde 1949.

El Gobierno Nacional logró su propósito y Eduardo Álvarez fue electo Presidente del COV en enero de 2004. Concentrándose de manera irracional y peligrosa todo el poder deportivo en una sola persona: Vice-ministro del deporte, posteriormente elevado a ministro en el 2006, Presidente del IND y secretario ejecutivo del Comité organizador de la Copa América en Futbol. En los años subsiguientes, centró todo su poder institucional desde la presidencia del Comité Olímpico Venezolano COV, en impulsar hasta su aprobación la Ley Orgánica de Deporte, Actividad Física y Educación Física que fue promulgada el 23 de agosto de 2011 y publicada en la Gaceta Oficial Nª 39.741 que somete al sector deportivo a un régimen autocrático, centralista, antidemocrático y totalitario al establecer los siguientes Principios Rectores:

– El dogma, según el cual el Estado Revolucionario debe controlar todos los aspectos de la vida ciudadana. Eliminando de hecho, los derechos a la libre asociación, la autonomía de las organizaciones, la libertad de empresa y la propiedad privada.

– La modificación estructural de la Organización Deportiva Nacional, al establecer como Unidad Básica del Sistema, a los ilegales e inconstitucionales Comités de Deporte y Recreación de los Consejos Comunales y Las Comunas Lo que va a permitir el control de los clubes, ligas asociaciones y Federaciones.

Ese es el verdadero inicio del problema que progresivamente en los últimos 16 años se fue agravando progresivamente por el control autoritario y, monárquico por decirlo de alguna manera, de Eduardo Álvarez y la junta directiva del COV.

En todo ese tiempo se hicieron rutinarios las acciones de presión sobre los dirigentes federativos con amenazas o compras de conciencia para mantener el silencio cómplice frente a los desmanes de las autoridades olímpicas.

El deterioro alcanzó limites inimaginables: El tesorero del COV amenazó caerle a tiros a los federativos que se opusieran a la continuación de Eduardo en la presidencia. Eduardo impuso la presencia de su hijo como director general de la Federación Venezolana de Deportes Acuáticos con la manifiesta intención de que en el futuro fuese su sucesor (monárquico) en la presidencia del COV. Establecieron un cerco de guardianes con grupos paramilitares para controlar el acceso a las instalaciones del COV. Se abrogaron el derecho de establecer ilegalmente que federaciones tenían derecho a voz y voto en la Asamblea del COV. Para Eduardo Álvarez solo son legales las federaciones que vayan a votar por él.

En este largo camino de irregularidades, atropellos y violaciones al ordenamiento jurídico, también salieron a flote aspiraciones de funcionarios de gobierno, que estando en cargos ministeriales, apelaron al método empleado por Eduardo, para tratar de llegar a ser presidentes del COV.

Así pudimos observar que todo ministro del deporte que ha pasado por ese cargo en los últimos 14 años aspira ser presidente del COV siguiendo el ejemplo intervencionista y violador de la autonomía federativa de Eduardo Álvarez.

En estos hechos se concentran las causas que dieron curso a los atropellos y violaciones al ordenamiento jurídico que se presentó en la Asamblea del COV el pasado 7 de diciembre, en donde dos bandos del régimen se disputaban el control. Esto no es más que la guerra interna de sectores del mismo Gobierno para tener el control del COV.

Cuando ahora el sector de Eduardo Álvarez recurre a las organizaciones olímpicas internacionales escudándose en la no injerencia del Estado, alegando el carácter supranacional del COV siendo él mismo parte del régimen.

En su contradictorio accionar, Eduardo alega que el COV no está sujeto a las leyes nacionales. Para su sorpresa, la Sala Electoral del TSJ declara no ha lugar la excepción de Falta de Jurisdicción opuesta por la representación judicial del Comité Olímpico Venezolano de conformidad con el artículo 346 ordinal 1 del Código Procedimiento Civil, en consecuencia, se declara competente la Sala Electoral para conocer y decidir el recurso contencioso electoral conjuntamente con amparo cautelar, y subsidiariamente medida cautelar de suspensión de efectos y en consecuencia decide:

“….. Se declara procedente la solicitud de amparo cautelar, y se ordena de forma inmediata suspensión de efectos de la Asamblea General Extraordinaria realizada el 07 de diciembre 2021”.

El revuelo que produjo la sentencia provocó una estampida en los consortes olímpicos y sus abogados que, tratando de calmarlos, se olvidaron de la supranacionalidad del organismo y decían de manera incongruente, que el presente asunto “debe ser conocido por la Sala Constitucional, pues debe advertirse que planteado, excede el ámbito de la materia para la cual es competente la Sala Electoral” y vamos a solicitar que sea designada una Sala Accidental para el conocimiento y pronunciamiento sobre Cuestiones Previas”.

Con el agua al cuello, de manera sorpresiva, fue suspendido el trabajo de la Comisión Electoral ad hoc, con el argumento, por demás ilegal, que “las partes habían llegado a un acuerdo”. Las Federaciones Deportivas, quedaron en una situación de total desconcierto porque nunca fueron informadas de tales reuniones o “acuerdos de las partes”. Al indagar, quienes fueron las partes, se les informó extraoficialmente que fueron Eduardo Álvarez y Pedro Infante. Además, agregaban a la información, que en próximas reuniones de “las partes” se buscarían integrar una sola plancha para las elecciones del COV.

Todos en el sector deportivo, atletas, entrenadores y dirigentes se preguntan cómo dos personas sin cualidad alguna pueden arbitrariamente dejar sin efecto un mandato de la Sala Electoral del TSJ esto representa una descarada e ilegal intromisión. Basta recordar, que las decisiones de las Salas del TSJ solo pueden ser desestimadas o anuladas por la Sala Constitucional y en este caso ese paso no se cumplió.

Además, resalta el hecho evidente que en la reunión de “las partes” no estuvo representado en el sector federativo quienes son los que con su voto van a elegir las autoridades del COV. Falta que, cuando las federaciones deportivas le reclamen a “las partes” estas le respondan “Cayeron por inocentes” …el poder somos nosotros los representantes del régimen, ustedes limítense a votar por lo que nosotros decidamos:

Toca, desde hace mucho tiempo, que las Federaciones Deportivas hagan valer su autonomía y reestablezcan que las autoridades deportivas de las organizaciones del sector privado no sean representantes de las entidades gubernamentales. En otras palabras, no permitir que funcionarios públicos de libre nombramiento y remoción pasen a ser autoridades federativas u olímpicas.

https://www.noticierodigital.com/2021/12/caimos-por-inocentes/

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