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Opinión

Ismael Pérez Vigil

El 21 de noviembre es una fecha importante para Venezuela, pero no porque ese día se realicen elecciones regionales y locales, que también son importantes, sino porque ese es el Día del Estudiante, en el que se conmemora el 21 de noviembre de 1957, fecha en la cual el movimiento estudiantil de la época inició una huelga, que fue un factor en el derrocamiento, meses más tarde, de la penúltima dictadura que hemos sufrido en Venezuela. La última dictadura aun la padecemos.

Los estudiantes siempre han estado presentes en momentos históricos, democráticos, importantes. Estuvieron presentes con la llamada Generación del 28, quizás no de manera inmediatamente exitosa en derrocar la dictadura de Gomez −quien murió en su cama−, pero si a lo largo de la historia posterior en la formación de partidos políticos modernos, sindicatos, asociaciones civiles, en la formación de gobiernos democráticos y muy especialmente en la consolidación de la democracia a partir de 1958, que durante 40 años, hasta que en 1998 comenzó su destrucción por el actual régimen, sirvió de base para la promoción y movilización social de millones de venezolanos.

Mas recientemente, no podemos dejar de lado el papel de los estudiantes, que en el año 2007 fueron factor decisivo en la primera derrota electoral, importante, que se le propinó al régimen chavista, al ser rechazada la pretendida reforma constitucional propuesta en ese año, aunque después, ilegal, subrepticia y alevosamente la han ido “colando” . Por eso cabe la esperanzada inquietud en cuál será la reacción del movimiento estudiantil en este momento en que la universidad esta más seriamente amenazada.

La inquietud por esta arremetida amenazadora la levantan algunos hechos recientes; por ejemplo: en la USB, el régimen nombra autoridades, más allá de su capacidad legal; la UCV es víctima de “visitas nocturnas” de las autoridades nacionales; el nombramiento de la exrectora “insigne” del CNE como máxima autoridad del régimen en materia de Educación Superior; todas esas son señales inequívocas y preocupantes de que se está tramando dar, o intentar dar, un zarpazo definitivo a todas las universidades.

Es asombroso el cinismo que exuda un video en el cual se ven varios altos personajes del régimen hablando en lo que se supone es una aula de la UCV −vaya usted a saber si no se trata de un montaje, no le creo nada a este gobierno−, afirmando que están “recuperando todo…tenían abandonada la universidad, se había destruido totalmente… así la dejaron, la hemos recuperado toda…”, haciendo obvia alusión a las autoridades universitarias actuales, como si fueran ellas las responsables y no el régimen que las ha ahogado económicamente al negarles el presupuesto, al impedirles que renueven sus autoridades, bloqueando con su dócil y adocenado TSJ, las elecciones universitarias, desde hace más de diez años, pues bien saben que nunca han podido controlar, ni sus autoridades rectorales, ni sus cuerpos profesorales, ni sus movimientos estudiantiles. Esas visitas nocturnas, con esbirros y guardaespaldas, son intentos del propio “demonio”, del causante del mal, para auto exorcizarse, en una suerte de exorcismo al revés, de falso sortilegio.

Ahora hablan de rescate y recuperación, e incluso le nombran una “protectora” a la UCV; pero esa “protectora”, especie de “comisario” estalinista −e indignante figura política que el propio presidente Maduro informó que desaparecería−, es la misma que ofreció que en 2014 nos estaríamos bañando en las cristalinas aguas del Guaire; es la misma que “protege” la alcaldía mayor y que entiende por “embellecer” una ciudad pintar de amarillo sus brocales y sembrar costosas palmeras, en vez de otras cosas más urgentes, como iluminar las calles, arreglar parques y jardines o recoger la basura y la suciedad, que tiene ahogados a todos los habitantes de la capital o limpiar las quebradas tapadas de desperdicios, que producen desgracias mortales con las lluvias. Esa es la que va a “proteger” la UCV.

Estoy hablando de la UCV, mi alma mater, pero mis lectores pueden reemplazar sus siglas por cualesquiera de las siglas de la universidades nacionales −UC, UCLA, UDO, ULA, USB, LUZ, etc.− y la situación, salvo matices, no variará mucho. Creo que no necesito describir la destrucción de las universidades del país, mucho mejor de lo que yo lo pudiera hacer lo están haciendo varios profesionales de esas universidades, cuyas opiniones trabajos y datos los pueden ver en: https://nuevauniversalia.wordpress.com/ y que están recogidos en un extraordinario documento denominado: “Ante la destrucción por diseño de la universidad” (https://bit.ly/3Cl9JYA).

Veo difícil que el régimen retroceda en este nuevo avance en su intento de avasallamiento de las universidades, a menos, claro está, que encuentre resistencia. Frente a la situación caben diversas reacciones. Algunos se podrán inhibir de actuar, excusados en el aturdimiento general que todos tenemos por la pandemia y la crisis que padecemos hace años y que impide reaccionar apropiadamente. Otros se escudarán en el humor, que siempre nos salva a los venezolanos de la desesperación. También se puede entender el sentido práctico de otros que dirán que no espantemos a los “rebullones”, que los dejemos que sigan aportando algunos recursos, que sin duda en algo mejoran la situación. Abro paréntesis, al fin y al cabo, esa es también la reacción de muchos venezolanos que aceptan las “dádivas” dispensadas por el régimen en su populismo y demagogia electoral, pero luego de todas formas votan en contra del gobierno o no van a votar, cierro el paréntesis.

No soy quién para dictar pautas en materia de política y acciones universitarias, ni a las autoridades, ni a los profesores, mucho menos al movimiento estudiantil; pero como egresado doliente y afectado y más aún, como simple ciudadano, creo necesario desarrollar la idea de que es lo que considero una respuesta apropiada. Aunque bien pudiera ser protestar, manifestar, etc.; no se trata solo de eso, porque después de todo, no está mal eso de desbrozar jardines y caminerías, pintar aulas y arreglar pupitres; me refiero a algo más contundente al hablar de la “reacción apropiada” o respuesta adecuada ante estas acciones del régimen. Para que el gobierno pague el costo político de haber destruido la educación superior −o tratado de destruir, pues aún hay resistencias−, creo que lo procedente es subir la vara, ponerla más alta.

Subir la vara significa, explicar, aclararle al país la verdadera situación de nuestras universidades y de paso decirle al gobierno que el problema no es solo desbrozar jardines y caminerías, pintar aulas y arreglar pupitres y autobuses, que esas son menudencias, casi que limosnas, burusas, como dicen los zulianos. Que si de verdad se quiere iniciar un “rescate” ¿Por qué más bien no les pagan a los profesores un sueldo decente?, que no es simplemente duplicar o triplicar los 15 dólares actuales –sueldo tope de un profesor universitario a tiempo completo y dedicación exclusiva−, sino multiplicar ese sueldo por cien o al menos igualar los ingresos de los docentes a los de los generales de las FANB. Que financie un seguro médico adecuado para los profesores, estudiantes, empleados y trabajadores; que dote a las facultades de recursos para investigación. Y así podría seguir con una interminable lista de carencias.

En otras palabras, que se les dé a las universidades un presupuesto suficiente para que puedan resolver los problemas de ingresos de profesores y empleados, las carencias de agua y luz, pagar teléfono e internet, hacer un mantenimiento adecuado de todas sus instalaciones, adquirir publicaciones, realizar inversiones, renovar equipos, mantener los comedores de manera apropiada, recursos para becar estudiantes, etc. Todo lo demás, no es más que demagogia y mentira populista, que de todas maneras sabemos que no será sostenible en el tiempo.

En síntesis, lo que hay que pedir al gobierno, mejor dicho, por lo que hay que luchar, es porque se respete la autonomía universitaria, porque las universidades puedan elegir sus autoridades y porque no se siga entorpeciendo de esa manera la evolución hacia nuevas formas de financiamiento, organización y enseñanza que demandan los tiempos que vivimos en la sociedad del conocimiento.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 6 min


Américo Martín

Una explicación necesaria.

A mis estimados y fieles lectores les debo una explicación, quizás esperada por muchos y no dada en el tiempo debido. Me pescó el terrible covid-19. A mi edad no es cuestión pasajera. A pesar de estar vacunado, me atrapó al que en lo sucesivo llamaré el tiranovirus, con secuelas que aún me afectan. Por ello, limitado por el obligado reposo, en lugar de la acostumbrada columna dominical que sirve de reflexión en temas de interés nacional e internacional, opto por ofrecer parte de Mis Memorias publicadas hasta hoy y que espero también sirvan para mirar al futuro con el aprendizaje de lo vivido en la Venezuela por venir.

Apenas descubierta mi intención de escribir estas Mis Memorias me llovieron preguntas no exentas de inquietud. «¿Te retiras de la vida pública?». «¿Debemos excluirte del mundo de la política, las letras y en general la cultura?».

Me retiro de algo, no hay duda, pero no específicamente de esas áreas que, en rigor, no me pertenecen exclusivamente a mí y, por lo tanto, no puedo eliminar si los demás no lo permiten. Tienen todo el derecho de seguir respaldando o condenando algo que yo haya dicho o escrito y mientras así ocurra habrá alguna presencia mía, cuando menos por persona interpuesta.

Me voy de unas cuantas cosas muy importantes para mí: la militancia política, o incluso social, que siempre me apasionaron; los cargos públicos por elección, la fanfarria de las campañas alrededor de mi nombre. Pero permanezco, y ahora con más razón, en los predios de la escritura y la reflexión. Sigo atado, por supuesto, a las varias cosas fundamentales que durante tantos años me retuvieron en la acción política y humana. Estaré siempre contra la dictadura, el totalitarismo y el militarismo; me seguirán pareciendo despreciables el culto a la persona y las cortes de aduladores.

No dejaré de rechazar la momificación de personas, los estúpidos pedestales de bronce, mármol o piedra, la gigantografía de sedicentes héroes puestos en posición heroica o visionaria frente al baboso servilismo consagrado a recordarlos. El Gran Timonel, el Padre de los Pueblos o títulos parecidos.

Y estoy y estaré a favor de la condición humana, de la libertad y el pluralismo, de la dignidad de la disidencia, de la resistencia contra la opresión, la discriminación, la vejación, la tortura, la persecución.

Quiere decir que, entregados estos tomos de Mis Memorias, podré seguir escribiendo, opinando, aconsejando. Kissinger, Clinton y Hillary, por ejemplo, han seguido por años en el oficio después de escribir sus propias biografías.

Esta obra es una recreación. He pensado que cuando Goethe o Fausto —¡qué más da!— percibe las imágenes de los hermosos días transcurridos, encuentra que pierden fuerza por estar gravados por las penas que los acompañaron. La evocación será una sombra de la realidad y esta no podrá reproducirse con la lozanía de su tiempo. Yo discrepo. Creo, por el contrario, que al revivir con probidad el pasado —si no se lo tergiversa a conciencia— podemos perfilar un paisaje más vivo y rico que la realidad, porque sus perfiles están robustecidos por el recuerdo, la añoranza, la experiencia, el afecto y la sabiduría. Las memorias son, en ese sentido, no una recreación sino una creación. Una vida nueva, no un pálido recuerdo.

En una apostilla a su Bolívar y la Guerra a Muerte, Rufino Blanco Fombona decía que hoy (en 1940) no hubiera escrito ese libro como lo hizo en la primera edición, siendo un impetuoso y combativo joven.

«Entonces escribía con más exaltación combativa y pensaba con menos serenidad que ahora». «No me preocuparía, como en el tiempo juvenil, de la Proclama: pintaría la época. Pintaría a los hombres y a los pueblos. La Proclama se explicaría por sí misma».

Aún si se compartiera —no es mi caso— la tajante opinión de que la sabiduría está más en los libros que en las instituciones académicas, faltaría por considerar la sabiduría derivada de las experiencias vitales, solo en parte emanadas de libros y academias. De alguna manera la valoraban altamente en la Antigüedad cuando organizaban enaltecidos Consejos de Ancianos.

Es para reconocerla que en innumerables ocasiones se me ha ocurrido repetir este elocuente apotegma: Si la juventud supiera; si la vejez pudiera.

Estas Memorias las escribe quien aún está entre los seres vivos. No terminarán, pues, sino cuando deje de estarlo. Es una narración. Un río que va engrosando su caudal con el tiempo y las afluentes.

Cuento con la infinita paciencia del lector y con la maravillosa manera de eslabonar relatos por más de mil y una noches, exhibida por Sherezade para el cruel pero cándido rey Schariat.

Twitter: @AmericoMartin

Américo Martín es abogado y escritor.

 3 min


Alejandro J. Sucre

Creo que el presidente Joe Biden debe levantar muchas de las sanciones estadounidenses que afectan a la economía nacional y no hacerlas depender de los Acuerdos de México. No levantar las sanciones que impidan la actividad privada en Venezuela puede ser un cruel error. Desde el año 2019 han habido rectificaciones importantes en materia económica en Venezuela por parte del oficialismo que pueden servir detener la caída de la economía que va en un precipicio. Y las sanciones del presidente Trump impiden obtener los beneficios de las rectificaciones económicas en proceso desde el 2019. Cómo se generó la crisis económica, qué rectificaciones han habido y cuáles son los obstáculos a eliminar para animar una reactivación económica es lo que haremos en las próximas líneas.. De dónde venimos.

Durante los últimos ocho años, la liquidez monetaria ha crecido en forma récord en la historia para la humanidad, esto es en mas de 217.667.713 veces. Según cifras del BCV, la liquidez monetaria creció de Bs. 12.599.000 en el 2013 a Bs. 2.612.012.560.000.000 en septiembre del 2021. En los últimos ocho años, la liquidez monetaria ha crecido 217.667.713 veces mientras que el PIB de la economía venezolana cayó (en valores constantes de 1997), de Bs. 622.339 a Bs. 161.280 o lo que es un 75%. Las causas de la caída del PIB en Venezuela durante el período 2014-2019 fueron los controles de cambio y de precios, en medio de estatizaciones ocurridas en la administración del expresidente Hugp Chávez.

Haber mantenido esos controles durante 2013-2019, en medio de una política de la gigantesca expansión monetaria y de un mayor número empresas estatizadas, acrecentaron una red de corrupción nacional y mundial entre funcionarios públicos, políticos nacionales e internacionales, banca internacional y actores del sector privado que erosionaron las reservas internacionales y a Pdvsa. Mientras esta desbastadora política económica se efectuaba en Venezuela, la oposición venezolana que dominaba la AN se preocupaba más por tomar el poder inmediato y marchar a Miraflores, con “La Salida”, que por educar con debates y propuestas a la población para ganar su voto. La respuesta del oficialismo también fue también violenta, mientras más protestas, más se abultaba el número de presos y de estudiantes muertos, en lugar de hacer cambios en la economía.

Cabe resaltar que las sanciones de Trump desde el 2017 no son las culpables del aumento de la liquidez monetaria a niveles de récord mundial, ni de los controles de precios y de cambio draconianos en medio de una inmensa presión inflacionaria, ni tampoco de las perdidas de Pdvsa, ni de todas las empresas del Estado, ni de los recursos para las obras de infraestructura que terminaron de tumbar el PIB en tres cuartas partes Dónde estamos: No obstante, el gobierno de Nicolás Maduro ha realizado rectificaciones en materia económica desde el año 2019 que son muy importantes y que reducirán la corrupción y que reactivarán la economía. Las rectificaciones económicas del presidente Maduro desde el 2019 incluyen haber liberado la economía de controles, apertura y profesionalización del mercado de valores, abrir al capital privado todas las empresas del Estado para recuperarlas, y ahora adelantar una reconversión monetaria que ofrece no seguir emitiendo liquidez monetaria en una forma tan irresponsable. Esas rectificaciones en materia económica, junto a mejores controles del gasto fiscal en infraestructura (pendientes), del presidente Maduro son suficientes para reactivar fuertemente la economía nacional y para reducir la corrupción en los próximos años. Pero las sanciones de la era Trump ahora si impiden ese crecimiento.

Luego de las rectificaciones en política económica del presidente Maduro, las sanciones de la era Trump deben ser redimensionadas por la Administración Biden, para permitir que la economía nacional crezca. La Administración de Biden no debe ni puede mantener per secula las sanciones Trump que ahora sí impiden la tan necesaria reactivación de nuestra economía. La Administración de Biden no puede hacer depender el levantamiento de las sanciones que afectan a toda la economía de unas negociaciones entre oposición y gobierno en México. Ni oposición ni oficialismo han cumplido a cabalidad con los procesos democráticos que establece la Constitución. La Administración de Biden no debe tomar parte activa ni dar cheque en blanco a ningún líder venezolano.

Biden debe unilateralmente eliminar las sanciones que impiden la recuperación de la economía nacional, como aquellas impuestas a Pdvsa, y permitir la inversión privada. El presidente Biden debe dejar que la oposición y el oficialismo tomen su tiempo en las negociaciones en México sin interferir en favor de uno u otro sino defender valores democráticos. Si Estados Unidos quiere impedir que la corrupción en Venezuela siga contaminando su sistema financiero, lo que debe hacer es crear un comité de supervisión y sancionar solo a personas responsables directamente y no al país entero. El presidente Biden no debe tratar de paliar la situación económica de Venezuela con ayuda humanitaria, que nunca es suficiente y es insultante si por otra parte no se le permite volar sola, y mas cuando ya tiene un plan de apertura económica. Twitter: @alejandrojsucre

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Carlos Raúl Hernández

Versiones recientes de populismo, ahora de derecha, se presentan en Ecuador y El Salvador. En el primero, el presidente trata de huir de los Papeles de Pandora con controles de la economía que no se le ocurrieron a Rafael Correa, ni a Lenin Moreno. Busca simpatía por un tiempito, pero luego vendrá lo que se conoce sobradamente. En Latinoamérica de los setenta campeaba la hiperinflación, el estancamiento, el desempleo masivo, la emigración (hacia Venezuela, recordemos) pero Ecuador derrotó esos males. Apertura económica, inversiones extranjeras, dolarización, fueron las palancas para recuperarse, y son ahora los venezolanos quienes emigran para allá. Lasso puede retroceder dramáticamente al estancamiento y la miseria. A Nayib Bukele, un antipolítico semi-formado en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), como de costumbre le molesta la oposición “que no lo deja gobernar”, asesorado por varios venezolanos insurrectos de 2019, acusados aquí de turbios manejos financieros.

En Chile hace estragos el populismo anal, cuya forma de protesta es introducirse objetos, con muchos simpatizantes en Venezuela, contra “la opresión sexual del capitalismo” en una nación que ya alcanza parámetros de país desarrollado. La política degenerada no es la búsqueda del poder por medios pacíficos y civilizados, sino la matchpolitik, el enfrentamiento. Lo terrible es que el modelo se filtra hasta los tuétanos de las fuerzas supuestamente democráticas, que dejaron a un lado su noumeno propio para ser clones revolucionarios. ¿Es la oposición que asesora a Bukele, populismo de derecha? Se denunció que 1200 “becarios” viven gracias a la ruina de Monómeros, Citgo y Pdvsa. Unos en el exterior, otros agradablemente en Venezuela. Pervirtieron un grupo indeterminado de hoy palangristas (¡de algo hay que vivir, si no consigo trabajo!) Así como el Licenciado Vidriera de Cervantes decía que un artista sublimaba la realidad pero un patán la vomitaba, pondremos a dos arquetipos de la estirpe, sin mencionar a nadie.

Son el “Licenciado Peñaloca”, “Pegalosa”, “Pegaloca” o “Pegajosa”, quien asume su condición de sicario moral de personas a las que no tiene jerarquía para morderle la suela de los zapatos. La “dignidad”, “la verdadera oposición”, un arsenal de bombas de aire, generalidades, invocaciones a principios, boberías ahogadas en la corrupción y el fracaso de los suyos, que ilustran falta de escrúpulos y de capacidad de construir siquiera un rancho, pero son pez en el agua de la calumnia y el vandalismo emocional contra quienes han pretendido razonar. Su aptitud consiste en manejar las bajas pasiones, la división y el aborrecimiento. Otro ejemplar es el “Economista Escaramusa”, que no da Guerra, cuyos méritos y títulos académicos desconozco, salvo que es licenciado, como los otros. Ese par de vagos son “dirigentes” de la oposición rabiosa, un peligro por su incapacidad para razonar, convivir con quien siquiera oiga otra música, y menos de enmendar, y de irles bien, habrían sobrevivido unos pocos meses en el poder (el 11 de abril unos parecidos aguantaron 72 horas apenas). Son buenos, como el chavismo, para manipular y despedazar pero no saben ni poner un bombillo.

Un libro importante sobre la política, al estilo de El Príncipe de Maquiavelo es la extraña y olvidada obra De los vínculos en general, de Giordano Bruno, escrito contra la Iglesia Católica y su poder espiritual sobre el mundo, antes y en época del Renacimiento. Todos pensamos que a Bruno, de los esenciales defensores del heliocentrismo, lo quemaron en la hoguera por negar que la tierra fuera el centro del universo, pero tuvo que ver su condición de mago, ocultista y detractor de la Iglesia. Esta obra describe perfectamente la manipulación a partir de sentimientos y valores colectivos. Para Bruno una de las propiedades del Mago, manipulador, es apuntar al eros, sustrato vulnerable y fundamental para manejar, mentir, a los humanos. La envidia es amor al revés. “La envidia es la expresión del amor a uno mismo, no soporta que otros sean iguales o superiores y se torna odio. La indignación (moral) es amor por la virtud… el pudor es amor a la honestidad… y la ira (frente a esos elementos) es una forma negativa de amor… por eso los platónicos llaman al amor el gran demonio”.

El dilema debe ser planteado “en términos de tragedia”, los revolucionarios se dividen en amigos y enemigos del pueblo, y el populismo de Escaramuza y Peñaloca, en “verdaderos opositores y traidores de la oposición”. El “cazador de almas” de Bruno puede introducir sus trampas y “vínculos” a través de la “emoción y la fantasía”. No puede sentir piedad o pudor: “No hay nada que partiendo de los sentidos pueda llegar a la razón sin pasar por la fantasía… Procura no transformarte de operador en instrumento de los fantasmas”. El cazador debe ser frío, implacable, carecer de escrúpulos, mentir, calumniar sin el menor remordimiento. No existe la verdad “debes ser capaz de ordenar, corregir y disponer la fantasía, componerla según tu voluntad” (calumniar sin misericordia hasta a Teresa de Calcuta). “El operador creará todos los vínculos que quiera, la esperanza, la compasión, el miedo, el odio, la indignación, la paciencia, el desprecio por la vida, por la muerte, por la fortuna”.

@CarlosRaulHer

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Maxim Ross

En un artículo anterior discutía la conveniencia de ir o no a elecciones y, sin que en aquel momento concluyera en participar en las de noviembre, hoy me convencen de hacerlo, en particular aquel de que la abstención es la mejor estrategia del gobierno, por lo que lo opuesto tiene que ser la nuestra. A ello se agrega que, con ese componente provocativo, logra llevarnos al terreno de la división, con lo cual, de nuevo, nuestra mejor arma es la UNIDAD, como lo ha demostrado la experiencia.

Luego, si decidimos participar en las próximas, el punto de partida es cerrar las puertas de la abstención y la división y, en este sentido, presento la idea de que, habiendo prácticamente perdido todos los espacios de acción política, tenemos que aprovechar esta oportunidad para recuperar el piso que representan una buena cantidad de Gobernadores y Alcaldes en nuestras manos si, además, agrego que ello tiene el elevado componente de devolverle el poder a la provincia venezolana y retomarlo para la oposición. Creo, que tiene peso suficiente para superar la tesis de la abstención.

¡Tarjeta única!

Desde luego, todo depende de cuanta desventaja descontemos en el evento electoral, aunque creo que la peor de ellas es ir divididos, por lo que una estrategia ganadora tiene que pasar por el superior esfuerzo y sacrificio de muchas aspiraciones personales y lograr hacerlo con una sola tarjeta, en este caso la de la MUD, la que casualmente el gobierno “se dignó” otorgar gratuitamente, porque sabe que con ello despierta, otra vez, la trampa de la división. Si este su objetivo político no queda otra alternativa que participar con una tarjeta única, con lo cual este artículo es un llamado de extrema urgencia y severidad a los dirigentes de la oposición para garantizarnos que iremos con una sola tarjeta. Si lo hacemos, podríamos darle una gran sorpresa a Venezuela y ganar una proporción muy elevada de poder político.

De lo electoral a lo político.

Ahora bien, si queremos ampliar las oportunidades de ganar la campaña debería centrarse en lo político y no en lo electoral. Dejemos esos temas para Picón, Márquez, SUMATE, Observatorio Electoral y todas las organizaciones que están a la defensa de las mejores condiciones de participación, incluyendo el tema de los inhabilitados, pero coloquemos el énfasis en el terreno político. No digo que nuestros candidatos no hablen de eso, por supuesto que deben hacerlo, pero su tarea es otra: concentrarse en el ataque político y este no es otro que destacar y sacar a la luz pública los graves problemas que tiene el gobierno y su partido.

Un gobierno muy malo.

Como consecuencia, no creo que sea muy difícil centrar la campaña de la UNIDAD en todas las cosas malas que hace o no hace este gobierno y que dañan con protuberancia la salud y la vida cotidiana del pueblo y, más precisamente, de aquel que, presuntamente lo respalda, esa mayoría que controla y que supuestamente disfruta.

Basta con decir: la luz se va todos los días, no se consiguen bombonas de gas, el agua está contaminada, la CLAP tiene menos y cuesta más, el Bolívar desapareció y el Dólar no compra nada. Y así otras consignas que divulguen sus grandes debilidades: la destrucción de PDVSA, las promesas incumplidas, etc. etc., tema que dejo a la dirigencia política.

Si además concentramos el esfuerzo político en ganar las Gobernaciones y Alcaldías en donde tenemos claras ventajas, como el Zulia, Lara, Mérida, Táchira, Vargas, Miranda, DC, Nueva Esparta, Aragua, Carabobo y atacar con fuerza aquellas donde el gobierno todavía domina, capaz se pueden conquistar unas 15 o 18 de la totalidad. Podría ser una meta mínima a alcanzar, claro siempre y cuando vayamos con la ¡TARJETA ÚNICA!

No los reconocemos

Quizás se perciba extraño que termine con esta aseveración: nada dice que si vamos a estas elecciones significa reconocer la legitimidad presidencial y la legislativa, pues no solo son temas, sino niveles distintos de lo político. Quienes creen en esas consignas tienen todo el derecho de defenderlas, pero creo que en este momento ganar una significativa cantidad de poder en todo el interior del país, reivindicar la provincia, a sus nuevos líderes tiene mucha más importancia que mantenerse en aquella. Imaginen Uds., el súper soporte político y el empoderamiento que le daríamos a Gerardo Blyde y compañía en las negociaciones. Finalmente, creo que Henrique Capriles, esta vez tiene razón. Que siga recorriendo el país, que se gane la gente y que la ¡TARJETA UNICA!, sea su principal consigna.

 3 min


Ángel Oropeza

Como herramienta de dominación y control social por parte de los regímenes autoritarios, el solo uso de la represión y la fuerza bruta suelen ser insuficientes. Esto se debe a que los mecanismos coercitivos y represivos, además de costosos, generan rechazo y hasta resistencia por parte de sectores importantes de la población, y en ocasiones despiertan renuencia para su uso en algunos miembros de las mismas fuerzas represivas, temerosos de eventualmente cargar con la responsabilidad de las violaciones de los derechos humanos que sus acciones implican.

Es por ello que los modelos no democráticos de dominación necesitan acompañar su siempre presente acción represiva con otros mecanismos de control menos tangibles que no produzcan resistencia por parte de los dominados, e incluso hasta generen aceptación pasiva en estos, pero que al combinarse con los primeros resultan mayormente efectivos. Entre estos mecanismos no tangibles ni fácilmente evidentes está el que podemos denominar como ceguera social inducida.

Por ceguera social inducida entendemos el fenómeno por el cual se utilizan las ventajas del monopolio y control comunicacional que se tiene sobre una población para generar una ilusión perceptual colectiva acorde con los intereses del dominador. Ello se produce por dos vías complementarias y ambas necesarias: la primera, la aplicación sistemática y continua de estrategias de propaganda y de contenidos perceptuales del interés del opresor, y la otra (que es la que permite que la primera funcione), obstaculizando que las personas tengan fuentes de información alternas, se comuniquen entre sí y accedan a informaciones más reales, pero que al ser distintas a las diseñadas por el hegemón, retan y ponen en peligro la eficacia de la ilusión perceptual que se quiere inducir desde arriba.

Al final, el producto que se busca con la combinación de ambos mecanismos es tener un porcentaje importante de la población que termine percibiendo como cierta una realidad falsa, pero que se amolda a los intereses de dominación del explotador. De hecho, las teorías psicológicas de la consistencia nos enseñan que las personas, al no tener una información con la cual contrastar, terminan dando por cierta la información a la cual tienen acceso.

Los estudios más recientes de opinión pública están arrojando datos que confirman la progresiva eficacia entre nosotros del fenómeno de la ceguera social inducida. Así, por ejemplo, para algunas encuestas un porcentaje bastante amplio de la población afirma que el país está mejor que hace 1 o 2 años, y para otras tiende a crecer la proporción de venezolanos que creen ver una mejoría en las condiciones de vida de sus compatriotas.

Lo cierto es que la realidad no solo desmiente estas percepciones, sino que demuestra que está ocurriendo todo lo contrario. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Universidad Católica Andrés Bello (Encovi-Ucab), hoy por hoy la radiografía social más confiable y creíble tanto en Venezuela como a nivel internacional, ha encontrado y describe con datos irrefutables una realidad social y económica dantesca y ciertamente mucho más grave que la que ya existía hace uno o dos años.

No se trata aquí de intentar reducir los extensos hallazgos de la Encovi en este limitado espacio. Cualquiera puede acceder a los resultados del estudio a través de la página www.proyectoencovi.com o en la página web de la UCAB. Baste con mencionar, solo a manera de rápido ejemplo, cómo la radiografía revela que en el último año 500.000 niños y jóvenes quedaron fuera del sistema escolar, el empleo se redujo en 1,3 millones de puestos de trabajo y la pobreza extrema creció más de 8%. También aumentó la dependencia de la población de bonos y remesas.

Los riesgos para nuestros niños de morir también han aumentado. Tenemos la tasa de mortalidad infantil registrada hace 30 años (25,7 por 1.000). Se redujo en 2021, con respecto a 2020, el acceso a la educación inicial en niños de 3 a 5 años, con lo que se le priva a este segmento tan sensible e importante de la población el apresto necesario para el desarrollo de competencias básicas para avanzar en el proceso educativo. También se redujo este año, con respecto al anterior, el acceso a la enseñanza universitaria en la población de 18 a 24 años. En la actualidad, 37% de los jóvenes venezolanos ni estudia ni trabaja.

Si hablamos de la actividad laboral, esta sigue deteriorándose como consecuencia de la continuidad en la caída de la actividad económica por sexto año consecutivo. De hecho, el empleo formal (público o privado) se ha reducido en 2021 al punto que hoy solo 40% de los ocupados lo está formalmente.

Si nos referimos a cómo están comiendo los venezolanos, la realidad es que en general el consumo de alimentos per cápita ha caído en este último año entre 2% y 13%, según el estrato social. En otras palabras, todos los estratos sociales –a diferencia de lo que algunos pudieran pensar– redujeron su gasto en alimentos. El estrato más pobre fue el que más redujo su gasto en alimentos (13,3%), lo cual implica un mayor sacrificio de ajuste precisamente entre los más pobres. Y la denominada inseguridad alimentaria severa en 2021 es de 24,5% de los hogares (era de 23,3% en 2020).

En cuanto a los niveles de pobreza, esta no hace más que aumentar su severidad. La pobreza total de ingresos alcanza en 2021 al 94,5% de la población (era 91% en 2018), mientras que la

Finalmente, para cerrar esta apretada síntesis sobre el demostrable deterioro progresivo del país, mencionemos los vergonzosos indicadores de desigualdad social. Venezuela pasó de ser el cuarto país con mayor desigualdad social del continente en 2019, con un índice Gini de 49,5 (recordemos que mientras más alto este valor, más desigual es el país), a ser en este 2021 la nación más desigual de toda América, con un altísimo indicador Gini de 56,7.

Estos hallazgos son cualquier cosa menos síntomas de un país que mejora o que estaría ahora mejor que antes, según algunos distraídos que creen que Venezuela se termina al final de un bodegón. Como dice el mismo Informe de la Encovi, “el impacto global es que tenemos un país empequeñecido en términos económicos y demográficos, con elevados índices de pobreza y desigualdad y con gran escepticismo respecto al futuro”.

Pocos casos en el mundo presentan una disociación tan notoria en tantas personas entre la realidad demostrable y la percepción subjetiva. El país real es uno y el país percibido por algunos es diametralmente distinto. Pero tanto la ciencia psicológica como las investigaciones en el campo de la cultura política han demostrado que las personas no responden a la realidad sino a la percepción, aunque sea falsa, que tienen de ella. Funciona aquí para muchos la creencia de que lo que no veo no existe. Y al invisibilizar al pais real, el gobierno logra que mucha gente no sepa cuán mal están los demás y cuán generalizada y profunda es la tragedia social y económica de su país.

La ceguera social inducida desde el poder es hoy en nuestro país una de las herramientas psicológicas más eficaces de sometimiento, porque nadie reacciona ante lo que no ve. Por eso es tan importante para el gobierno extremar cada vez más su control hegemónico comunicacional sobre cualquier modalidad de expresión, perseguir y castigar a quien rete la visión falsa del país que mejora, satanizar y obstaculizar los esfuerzos de encuentro y organización popular (pues esto último permitiría que la gente tenga acceso y conocimiento a la situación real de su entorno), y seguir confiando en que muchos jamás levanten la vista como águilas y sigan creyendo, como pollos, que el alpiste que comen es señal de mejoría y es lo máximo a lo que pueden sumisamente aspirar.

@angeloropeza182

28 de octubre 2021

El Nacional

https://www.elnacional.com/opinion/ceguera-social-inducida/

 6 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

Dicho sin pizca de exageración, el sistema de educación superior venezolano hace agua por todos lados, incluyendo de manera significativa a las universidades públicas autónomas. Las consecuencias serán graves y las pagarán sobre todo los niños y los jóvenes, a quienes desde ya les está tocando experimentar el enorme déficit que rodea su vida escolar.

El jueves por la noche

La semana pasada una pequeña comitiva encabezada por Nicolás Maduro, acompañada por escoltas, se introdujo subrepticiamente en la Universidad Central de Venezuela (UCV). El objetivo de su presencia era fiscalizar el curso que llevan los trabajos de remiendo en su estructura física, dañada progresivamente a lo largo de dos décadas y cuya responsabilidad recae principalmente en las acciones y omisiones del gobierno, el actual y el anterior, contempladas en lo que muy acertadamente se ha definido como un manual que contiene las instrucciones que deben cumplirse en función de la destrucción universitaria. No creo necesario extenderme en los detalles, apenas diré, como ejemplo, que el presupuesto acordado para la UCV ha sido deficitario durante mucho tiempo y que en el año 2021 equivale a un poquito más del 2% de lo requerido.

La mencionada visita fue recogida para la posteridad en un video que muestra el paseo de Maduro por distintos sitios, pontificando en materia de diagnósticos y pronósticos sobre la educación superior y reivindicándose como el titán del rescate de una institución asfixiada por motivos que evalúa como si le fueran ajenos, transfiriéndole la responsabilidad a terceros, esta vez sin mencionar al imperialismo, según me pareció,

Al término de la película y sin que hubiera el más mínimo gesto con el fin de disimular el abuso que estaba cometiendo, Maduro designa Protectora de la UCV a Jacqueline Farías, ex alcalde de Caracas y actual jefa de la Misión Venezuela Bella, remarcando de esta manera su convicción de que cualquier problema se resuelve tapando unos huecos, colocando unas baldosas y echando una manito de pintura, todo envuelto dentro una llamativa consigna, lubricada por una buena dosis de épica.

¿Hacia la Universidad Oficial?

Por más obvio que luzca, cabe advertir que lo más trascendente no es rescatar las aulas, los jardines y ni siquiera el icónico reloj de la plaza del rectorado, sino respetar el ethos académico, vertebrado en torno a la libertad de pensamiento, absolutamente clave en medio de la llamada Sociedad del Conocimiento, caracterizada por grandes transformaciones tecnocientíficas que se desbordan, impactando todos los espacios de la vida humana, dejándonos la sensación de que todo está a punto de ser otra cosa.

En fin, no olvidemos que, a raíz del fallecimiento de su Rector, Enrique Planchart, a la Universidad Simón Bolívar (USB) le fue embargada su autonomía, si es que cabe decirlo de esta manera, y el gobierno se sacó de la manga unas nuevas autoridades. No hay que ser muy perspicaz para pensar que el episodio recogido en el referido video, pudiera insinuar algo parecido, es decir, la conversión de la UCV en una institución oficial, que no publica, y sin autonomía, bajo el formato de un centro de adoctrinamiento.

Visto lo anterior, yo, Profesor de a pie de la UCV, respaldo todos los esfuerzos que se lleven a cabo para impedir que tal cosa ocurra, enmarcados en una crítica interna que reconozca cierta desidia con la que vimos como pasaba lo que pasaba

El Nacional, miércoles 26 de octubre de 2021

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