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Opinión

Eddie A. Ramírez S.

¿Qué cambio hemos tenido los venezolanos que hoy destilamos veneno cuando no estamos de acuerdo con otros puntos de vista dentro del marco democrático? ¿Por qué descalificamos sin base a quienes predican rutas diferentes para terminar con la dictadura de Maduro? ¿Por qué nos afincamos contra alguien que comete un error, sin considerar su trayectoria democrática o su arrepentimiento? Sófocles nos narra la lucha entre dos hermanos por el poder. Eteocles y Polinices mueren en la confrontación fratricida. Ninguno era un santo. El primero fue enterrado con honores. El segundo fue expuesto a las aves carroñeras. Antígona, hermana de ambos, desobedeció esta decisión y también enterró a Polinices. Cuando el autócrata Creonte le reclamó, contestó: No nací para compartir el odio sino el amor, aunque sabía que eso le ocasionaría la muerte. ¿Será que nos hacen falta muchas Antígonas que contribuyan a deponer los odios entre los demócratas?

El odio está presente desde el inicio de la humanidad. Esta ha dado pasos cuánticos en todas las ciencias y también, con las excepciones de caso, en aceptar que la democracia es el mejor sistema de gobierno, en respetar la diversidad de opiniones y en rechazar las violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, extraña que personas con cierto nivel de educación, defensoras de los principios y valores de nuestra civilización, destilen niveles inaceptables de odio hacia quienes piensan diferente.

Esta intolerancia no solo se evidencia en las redes sociales por parte de escribidores anónimos o identificados, sino también en artículos y programas de opinión. Participan políticos, aficionados a la política e incluso periodistas, por cierto, la minoría. Tres temas sirven de ejemplo:1- Las negociaciones en México. 2- Las elecciones regionales y 3-El reciente fallecimiento del general Baduel en una de las mazmorras del régimen.

1-Las negociaciones: Calificar de colaboracionistas a quienes participan o apoyan las negociaciones en México, no solo es una falta de respeto, sino tener poca visión política o intereses creados. No se puede sacrificar una población con el argumento de que con malandros no se debe intentar negociar, aunque quizá no se llegue a feliz término. Cuando no hay otras opciones y los países amigos lo requieren, solo queda negociar. No se puede pretender lograr todo lo que quisiéramos, pero tampoco ceder en todo lo que pretende la dictadura. Sería un éxito si se logra que las condiciones electorales sean transparentes y que se realice el referendo revocatorio presidencial sin trabas. Lo sensato es no descalificar a priori. La reciente suspensión, suponemos temporal, de las negociaciones por parte de la delegación de Maduro, con la ridícula excusa de la extradición de Saab, debería dar pie a que tanto los Estados Unidos, como la Unión Europea ejerzan mayor presión.

2- Las regionales: lo ideal hubiese sido que todos los partidos se abstuvieran o que todos decidieran votar. Lamentablemente, nuestra dirigencia no estuvo a la altura; además, hubo el llamado grupo de los alacranes que se prestó a hacerle el juego al régimen, no porque llamaran a votar, sino por aceptar las maniobras del oficialismo y dar declaraciones bochornosas. Lo sensato sería votar, a pesar de las trampas del régimen y de la suicida decisión de ir divididos o con algunos candidatos no idóneos, lo cual arrojará resultados que no se corresponden con el rechazo al régimen. A quienes descalifican a los que apoyan el voto, cabe preguntarles si acaso son colaboracionistas el respetado padre Luis Ugalde y otros distinguidos venezolanos. Ni acudir a México, ni votar en las regionales legitima a Maduro, quien seguirá en Miraflores como usurpador hasta que los civiles nos rebelemos o que los militares cumplan con la Constitución y lo depongan, a menos que se logre el revocatorio o una elección presidencial adelantada.

3- Caso Isaías Baduel: Este general cometió muchos errores y perjudicó a numerosos oficiales que perdieron sus carreras e incluso están o estuvieron presos o están exiliados. Pecó por acción y por omisión. Tuve oportunidad de decírselo cuando en varias oportunidades visité a los presos políticos en Ramo Verde, aunque también le expresé mi solidaridad por su injusta prisión. Se arrepintió, como quedó claro en su discurso ante Chávez cuando pasó a retiro, y después cuando participó activamente en contra de su compadre. Tuvo un primer juicio, evidentemente en retaliación, siendo condenado sin pruebas por apropiación indebida. Después, fue nuevamente encarcelado por supuesta conspiración. Fue, sin duda, un preso político. Los responsables de su muerte son Nicolás Maduro; Delcy Rodríguez, vice presidenta y responsable del Sebin; Padrino López, ministro de la Defensa; y Gustavo González López, Director del Sebin. Nuestro pésame a su familia, quien ha tenido una conducta valiente, y particularmente a su hijo, quien sigue preso en una de las ergástulas.

Si queremos tener un mejor país, se requiere que cesen los odios y que, cuando tengamos democracia, haya justicia sin venganza. No será fácil, requeriremos muchas Antígonas.

Como (había) en botica

El dejar morir a Baduel en la cárcel, la extradición de Saab y las probables de Claudia Díaz, enfermera de Chávez sobrevenida Tesorera Nacional y millonaria, y del general Carvajal, la payasada de suspender las negociaciones y la torpe retaliación en contra de los ejecutivos de Citgo tendrán un costo elevado para el régimen.

Tomás Guanipa declaró que deben estudiar si prorrogan la vigencia de la Asamblea Nacional y del gobierno interino ¿Qué esperan? ¿Que se terminen de perder nuestros activos en el exterior y que los gobiernos retiren el reconocimiento al presidente Guaidó? ¡Qué irresponsabilidad!

El distinguido médico veterinario Pedro Piñate acaba de publicar el libro El campo llama, el cual puede adquirirse en línea https://agronotas.wordpress.com/libro-digital-el-campo-llama-solicitud-de-compra/

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Mariana Mazzucato

El Consenso de Washington está llegando a su fin. En un informe publicado esta semana, el Grupo de Expertos del G7 sobre Resiliencia Económica (donde represento a Italia) exige una relación radicalmente distinta entre los sectores público y privado para crear una economía sostenible, equitativa y resiliente. Cuando los líderes del G20 se reúnan el 30 y 31 de octubre para discutir sobre la manera de «superar los grandes desafíos actuales» —entre ellos, la pandemia, el cambio climático, la creciente desigualdad y la fragilidad económica— deben evitar caer nuevamente en los supuestos desactualizados que nos condujeron al desastre actual.

El Consenso de Washington definió las reglas del juego para la economía mundial durante casi medio siglo. El término se puso de moda 1989 —el año en que el capitalismo al estilo occidental consolidó su alcance mundial— para describir la batería de políticas fiscales, impositivas y comerciales fomentadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Se convirtió en el lema de la globalización neoliberal y fue por eso atacado —incluso por las figuras más eminentes de sus instituciones centrales— por exacerbar las desigualdades y perpetuar la subordinación de los países del Sur global a los del Norte.

Después de escapar dos veces, por poco, de un colapso económico mundial —primero en 2008 y luego, en 2020, cuando la crisis del coronavirus casi hizo caer al sistema financiero— el mundo enfrenta ahora un futuro con riesgos, incertidumbres, agitación y una degradación climática sin precedentes. Los líderes mundiales tienen una opción simple: seguir apoyando a un sistema económico fracasado, o deshacerse del Consenso de Washington y reemplazarlo con un nuevo contrato social internacional.

La alternativa es el «Consenso de Cornwall», recientemente propuesto. Mientras que el consenso de Washington minimizó el papel del Estado en la economía y presionó a favor de una agresiva agenda de libre mercado, desregulación, privatización y liberalización comercial; el Consenso de Cornwall (que refleja los compromisos expresados en la cumbre del G7 en Cornwall en junio del año pasado) invertiría esos mandatos. Con la revitalización del papel económico del Estado, nos permitiría dedicarnos a implementar metas sociales, crear solidaridad a escala internacional y reformar la gobernanza mundial en pos del bien común.

Esto significa que para obtener subsidios e inversiones de las organizaciones estatales y multilaterales los beneficiarios estarían obligados a implementar una rápida descarbonización (en vez de una rápida liberalización del mercado, que exigen los préstamos del FMI para programas de ajuste estructural). Esto significa que los gobiernos pasarían de reparar —intervenir solo cuando el daño ya fue hecho— a preparar: actuar anticipadamente para protegernos de los riesgos e impactos futuros.

El Consenso de Cornwall también nos llevaría de la corrección reactiva de las fallas de mercado a la modificación y creación proactiva de los tipos de mercados que necesitamos para cultivar una economía verde. Nos llevaría a reemplazar la redistribución por predistribución. El Estado coordinaría asociaciones público-privadas orientadas a misiones para crear una economía resiliente, sostenible y equitativa.

¿Por qué es necesario un nuevo consenso? La respuesta más obvia es que el modelo anterior ya no produce beneficios ampliamente distribuidos, si es que alguna vez lo hizo. Demostró ser desastrosamente incapaz de responder con eficacia a los grandes impactos económicos, ecológicos y epidemiológicos.

Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas adoptados en 2015 ya iba a ser difícil con los acuerdos de gobernanza mundial predominantes, pero ahora, después de una pandemia que llevó a las capacidades estatales y de los mercados más allá del punto de quiebre, la tarea se tornó imposible. La actual situación de crisis hace que un nuevo consenso mundial sea fundamental para la supervivencia de la humanidad en este planeta.

Estamos en el punto de inflexión de un cambio de paradigma que debió haber ocurrido mucho tiempo atrás, pero este progreso fácilmente se puede desandar. La mayoría de las instituciones económicas siguen rigiéndose por normas anticuadas que les impiden conseguir las respuestas necesarias para poner fin a la pandemia, ni que hablar de la meta del acuerdo climático de París de limitar el calentamiento mundial 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales.

Nuestro informe destaca la urgente necesidad de fortalecer la resiliencia de la economía mundial contra futuros riesgos e impactos, ya sean agudos (como las pandemias) o crónicos (como la polarización extrema de la riqueza y el ingreso). Argumentamos a favor de una reorientación radical en nuestra forma de pensar el desarrollo económico: pasar de medir el crecimiento en términos de PBI, VAB (valor agregado bruto) o rentabilidad financiera a evaluar el éxito sobre la base de la consecución de metas comunes ambiciosas.

Tres de las recomendaciones más destacadas del informe están vinculadas con la COVID-19, la recuperación económica pospandemia y la degradación climática. En primer lugar pedimos al G7 que garantice la equidad en las vacunaciones a escala mundial, y que invierta sustancialmente en la preparación para pandemias y el financiamiento de la salud orientado a misiones. Debemos lograr que el acceso equitativo, especialmente a las innovaciones que se benefician gracias a las grandes inversiones y los compromisos de compra anticipada del Estado, se convierta en una prioridad.

Reconocemos que para esto será necesario un nuevo enfoque en la determinación de los derechos de propiedad intelectual. De manera similar, el Consejo de Economía de la Salud para Todos de la Organización Mundial de la Salud (que presido) enfatiza que se debe reformar la gobernanza de la propiedad intelectual para reconocer que el conocimiento es resultado de un proceso de creación de valor colectivo.

En segundo lugar, sostenemos que es necesaria una mayor inversión estatal para la recuperación económica pospandemia y compartimos la recomendación del economista Nicholas Stern de aumentar ese gasto al 2 % del PBI por año, captando así un billón de dólares por año desde ahora hasta 2030. Pero conseguir más dinero no es suficiente, la forma en que se lo gasta es igualmente importante. Se debe canalizar la inversión pública a través de nuevos mecanismos contractuales e institucionales que midan e incentiven la creación de valor a largo plazo en vez de beneficios privados a corto plazo.

Y en respuesta al mayor de los desafíos —la crisis climática— solicitamos un «CERN de tecnología climática». Inspirado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, un centro de investigación orientado a misiones y centrado en la descarbonización de la economía concentraría la inversión pública y privada en proyectos ambiciosos, entre ellos, la eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera y la creación de soluciones sin emisiones de carbono para sectores «de difícil mitigación» como el transporte, la aviación, el acero y el cemento. Esta nueva institución multilateral e interdisciplinaria funcionaría como catalizador para crear y modificar nuevos mercados de energías renovables y producción circular.

Estas son solo tres de las siete recomendaciones que hicimos para los próximos años. Juntas proporcionan el andamiaje para construir un nuevo consenso mundial, una agenda de políticas para regir el nuevo paradigma económico que ya empieza a tomar forma.

Está por verse si el Consenso de Cornwall se mantendrá, pero algo debe reemplazar al consenso de Washington si queremos prosperar en vez de simplemente sobrevivir en este planeta. La COVID-19 nos permite entrever los problemas trascendentales de acción colectiva que enfrentamos. Solo la cooperación y coordinación internacional renovada de las capacidades estatales ampliadas —un nuevo contrato social avalado por un nuevo consenso— puede prepararnos para abordar las crecientes crisis entrelazadas que nos aguardan.

13 de octubre 2021

Traducción al español por Ant-Translation

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/cornwall-consensus-rebuildi...

 6 min


Catrin Einhorn

Mientras 20.000 líderes gubernamentales, periodistas, activistas y celebridades de todo el mundo se preparan para desembarcar en Glasgow para una cumbre climática crucial que comienza a finales de este mes, otra reunión internacional de alto nivel sobre el medioambiente comenzó esta semana. El problema que se pretende abordar es el rápido colapso de las especies y los sistemas que sostienen colectivamente la vida en la Tierra.

Lo que está en juego en ambas reuniones es igual de importante, dicen muchos científicos destacados, pero la crisis de la biodiversidad ha recibido mucha menos atención.

“Si la comunidad mundial sigue viéndola como un acontecimiento secundario y continúa pensando que el cambio climático es lo que realmente hay que escuchar ahora, para cuando se den cuenta de lo de la biodiversidad podría ser demasiado tarde”, dijo Francis Ogwal, uno de los líderes del grupo de trabajo encargado de diseñar el acuerdo entre las naciones.

Como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad están interrelacionados, y de manera potencial podrían lograrse soluciones beneficiosas para todos o caer en círculos viciosos de destrucción, los científicos afirman que deben abordarse conjuntamente. Pero sus cumbres mundiales están separadas, y una eclipsa a la otra.

“La concienciación aún no está donde debería estar”, afirma Hans-Otto Pörtner, biólogo e investigador del clima que ha ayudado a dirigir la investigación internacional sobre ambos temas. Las llama “las dos crisis existenciales que la humanidad ha provocado en el planeta”.

Por qué la biodiversidad es importante

Aparte de las razones morales para que los seres humanos se preocupen por las demás especies de la Tierra, hay razones prácticas. En el nivel más básico, las personas dependen de la naturaleza para sobrevivir.

“La diversidad de todas las plantas y animales hace que el planeta funcione”, afirma Anne Larigauderie, ecologista que dirige un importante grupo intergubernamental sobre biodiversidad. “Garantizan que tengamos oxígeno en el aire, que tengamos suelos fértiles”.

Si se pierden demasiados actores en un ecosistema, este dejará de funcionar. La abundancia promedio de especies autóctonas en la mayoría de los principales biomas terrestres ha disminuido al menos un 20 por ciento, sobre todo desde 1900, según un importante informe sobre el estado de la biodiversidad mundial publicado por el panel de Larigauderie, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas. Se calcula que un millón de especies están en peligro de extinción

El cambio climático es solo uno de los motores de la pérdida de biodiversidad. Por ahora, el principal culpable es el ser humano que destruye el hábitat con actividades como la agricultura, la minería y la tala. En el mar, es la sobrepesca. Otras causas son la contaminación y las especies introducidas que expulsan a las autóctonas.

“Cuando hay dos crisis existenciales concurrentes, no se puede elegir solo una para centrarse en ella, sino que hay que abordar ambas, por muy difíciles que sean”, dijo Brian O’Donnell, director de la Campaña por la Naturaleza, un grupo de defensa. “Esto es el equivalente a tener al mismo tiempo una llanta baja y la batería muerta en tu carro. Si solo arreglas una, sigues atascado”.

Cómo funciona

Esta semana, funcionarios de medioambiente, diplomáticos y otros observadores de todo el mundo se reunieron en línea, y un pequeño grupo se reunió en persona en Kunming, China, para la reunión, la decimoquinta conferencia de biodiversidad de las Naciones Unidas.

Estados Unidos es el único país del mundo, además del Vaticano, que no forma parte del tratado subyacente, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, situación que se atribuye en gran medida a la oposición republicana. Los representantes estadounidenses participan al margen de las conversaciones, al igual que los científicos y los defensores del medio ambiente.

Debido a la pandemia, la conferencia se ha dividido en dos partes. Mientras que esta parte virtual se dedicó en gran medida a suscitar la voluntad política, los países volverán a reunirse en China en primavera para ratificar una serie de objetivos destinados a atajar la pérdida de biodiversidad. El objetivo será adoptar un pacto por la naturaleza similar al Acuerdo de París sobre el cambio climático, dijo Elizabeth Maruma Mrema, secretaria ejecutiva del convenio.

El año pasado, las autoridades informaron de que los países del mundo no lograron en gran medida los objetivos del anterior acuerdo mundial sobre biodiversidad, celebrado en 2010.

Si los nuevos compromisos no se traducen en “políticas eficaces y acciones concretas”, dijo Mrema esta semana en la reunión, “corremos el riesgo de repetir los fracasos de la última década”.

Lo que sigue

El borrador de trabajo incluye 21 objetivos que actúan como un plan para reducir la pérdida de biodiversidad. Muchos son concretos y medibles, otros más abstractos. Ninguno es fácil. Incluyen, en resumen:

Crear un plan, en todos los territorios y las extensiones de agua de cada país, para tomar las mejores decisiones sobre dónde realizar actividades como la agricultura y la minería, conservando al mismo tiempo las zonas intactas.

Garantizar que las especies silvestres se cazan y pescan de forma sostenible y segura.

Reducir las escorrentías agrícolas, los pesticidas y la contaminación por plásticos

Usar los ecosistemas para limitar el cambio climático al almacenar en la naturaleza el carbono que calienta el planeta.

Reducir los subsidios y otros programas financieros que perjudican a la biodiversidad en al menos 500.000 millones de dólares al año, la cantidad estimada que los gobiernos gastan en apoyar combustibles fósiles y prácticas agrícolas potencialmente perjudiciales

Salvaguardar al menos el 30 por ciento de la tierra y los océanos del planeta para 2030.

En los preparativos de la conferencia, esta última medida, impulsada por los ecologistas y un número creciente de países, es la que ha recibido más atención y recursos. El mes pasado, nueve grupos filantrópicos donaron 5000 millones de dólares al esfuerzo, conocido como 30x30.

“Es llamativo”, dijo E. O. Wilson, un influyente biólogo y profesor emérito de la Universidad de Harvard. Dijo que esperaba que 30x30 fuera un paso en el camino para conservar algún día la mitad del planeta para la naturaleza.

Los grupos indígenas han observado con esperanza y preocupación. Algunos celebran la ampliación y piden una cifra superior al 30 por ciento, mientras que otros temen perder el uso de sus tierras, como ha ocurrido históricamente en muchas zonas reservadas para la conservación.

El debate subraya una tensión central que recorre las negociaciones sobre la biodiversidad.

“Si esto se convierte en un plan puramente de conservación de la naturaleza, va a fracasar”, dijo Basile van Havre, líder, junto con Ogwal, de uno de los grupos de trabajo del convenio. “Lo que necesitamos es un plan para la naturaleza y las personas”.

Dado que la población humana mundial sigue aumentando, los científicos afirman que es necesario un cambio transformador para que el planeta pueda sostenernos

“En realidad, tenemos que ver todos los esfuerzos humanos, si se quiere, a través de la lente de la biodiversidad y la naturaleza”, dijo Larigauderie. Dado que todo el mundo depende de la naturaleza, señaló, “todo el mundo es parte de la solución”.

@catrineinhorn

15 de octubre 2021

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2021/10/15/espanol/onu-conferencia-biodiversi...

 5 min


​José E. Rodríguez Rojas

Los subsidios ligados al carnet de la patria son migajas lanzadas a los pobres. No logran compensar el efecto devastador de la hiperinflación, promovida por el mismo gobierno. Debido a ello no han podido sacar a éstos de la situación de pobreza que los agobia, por lo que la misma se ha incrementado hasta involucrar al 94,5% de la población.

Los subsidios gubernamentales otorgados a los sectores de bajos ingresos se ligaron al Carnet de la Patria, el cual opera como un registro de beneficiarios. En el mismo se han registrado un elevado porcentaje de la población esperando beneficiarse de algunos de los subsidios. Los más importantes consistieron, en los años recientes, en bonos eventuales y las llamadas Cajas CLAP. La ENCOVI ha detectado que ambos se entregan con una periodicidad irregular. En el caso de las llamadas Cajas CLAP, que son una cesta de productos que varían mucho en cada entrega, 40% de los beneficiarios manifestaron recibirlas con una frecuencia mensual o quincenal, mientras 60% sitúan la frecuencia en trimestral o anual. El valor de las cajas CLAP varía según su contenido, la última estimación realizada en el año 2020 fue de 20 dólares, por la que se paga un dólar.

Los bonos otorgados a través del Portal Patria también tienen una frecuencia irregular. Cerca de la mitad de los que declaran haberlos recibido dicen que su frecuencia es mensual y el 20% hasta quincenal. El valor promedio de los bonos entregados por el Estado en los penúltimos 12 meses es de 2,50 dólares.

La ENCOVI estima que los subsidios recibidos por los hogares (en pobreza extrema) en forma de bonos y Cajas CLAP asciende a 55 dólares, ello constituye menos de los que recibieron en el 2019-2020 cuando los subsidios mencionados alcanzaron 66 dólares. Si a esto se le suma el monto del ingreso laboral devengado por los hogares el ingreso total ascendería a una cifra de 91 dólares, que se ubica muy por debajo del valor de la canasta alimentaria estimada en 224 dólares (ver cuadro 1). En otras palabras, a pesar del subsidio los beneficiarios de la ayuda siguen en pobreza extrema o sea no pueden pagar la canasta alimentaria.

Cuadro 1. Ingresos de los hogares en pobreza extrema, contrastándolos con el valor de la canasta alimentaria (expresados en dólares).

Ingreso laboral de los hogares

36

Monto del subsidio representado por los bonos más las Cajas CLAP

55

Ingreso total de los hogares

91

Valor de la canasta alimentaria internacional

224

Fuente: ENCOVI. 2021

Esto explica que, a pesar de los subsidios citados, la pobreza se ha venido incrementando. La total alcanzó la cifra de 94,5% de los hogares, en el año 2021 y la extrema involucra al 76,6% de los mismos.

Al mismo tiempo que el régimen otorga migajas a los pobres, en la forma de los subsidios mencionados, ordena al Banco Central emitir dinero si control ni respaldo para financiar estos subsidios y los miserables salarios que paga el sector público. Esto impulsa la inflación, que a partir del año 2017 ascendió a nivel de hiperinflación. Los subsidios no han podido compensar el efecto devastador de la hiperinflación, provocada por el mismo gobierno. Se podría repetir la famosa frase de un Papa en relación a la crisis de la deuda de la década de 1980 “lo que con una mano le da, con la otra se lo quita”. El gobierno con una mano otorga los subsidios y luego con la otra provoca una hiperinflación devastadora que destruye la capacidad de compra de los beneficiarios de los subsidios.

Profesor UCV

Referencia:

Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). 2021. Encuesta de Condiciones de Vida 2021 (ENCOVI). ( disponible en: el Ucabista. com).

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Luis Ugalde, S.J.

No hay condiciones democráticas para votar, por eso la primera reacción normal es negarnos, como ciudadanos, a votar mientras no pongan las condiciones exigidas. Pero sabemos que para la dictadura no se trata de un descuido que va a corregir, sino de un plan para ganar la elección combinando sus trampas con la abstención de los demócratas que somos el 80% de los electores. Así lo viene haciendo el régimen. Estas elecciones van sin condiciones democráticas porque son para reforzar la dictadura. Por eso, yo, personalmente, voy a votar , pues la abstención deja paso libre al régimen y nos aleja el cambio necesario.

Yo voto para:

1- Protestar y demostrar que el régimen es clara minoría y que la suma de la variada oposición que exige la salida del régimen, es mayoría clamorosa.

2- Expresar nacional e internacionalmente la absoluta necesidad de cambiar de régimen y del sistema que nos ha traído a esta ruina y miseria.

3- Salir más unidos, organizados y movilizados en todos los rincones del país y reclamando prontas elecciones presidenciales y parlamentarias, exigidas también por las democracias del mundo para acelerar la reconstrucción de Venezuela con un nuevo sistema.

4- Obligar también a los opositores hoy vergonzosamente divididos a la fundamental unión democrática.

5- Crecer en esperanza fundada con algunos triunfos y aciertos opositores y salir con más indignación nacional contra los abusos y trampas del régimen.

6- Salir con más Poder en la base (movilización, organización e indignación) y con más sociedad civil que obligue a los partidos a la renovación.

Pero sin caer en la ilusión de pensar que la votación dictatorial y sus abusos vayan a ser democráticos el 21 de Noviembre y preguntándose para qué sirve la inmensa mayoría que desesperadamente necesita y quiere cambio si en esas votaciones se queda en casa y callada.

Tener muy claro y difundir la idea de que éste es un paso y una presión para las elecciones presidenciales en condiciones democráticas, que no se hicieron y exigir los Derechos Humanos violados. Como dice la Conferencia Episcopal en mensaje del 30 de Noviembre de 2020 ”El evento electoral convocado para el próximo 06 de Diciembre, lejos de contribuir a la solución democrática de la situación política que hoy vivimos, tiende a agravarla (…) aún deben realizarse las elecciones presidenciales, pues las de 2018 estuvieron signadas por condiciones ilegítimas que han dejado al actual régimen, a los ojos de Venezuela y de muchas naciones, como un Poder de Facto. La voluntad mayoritaria del pueblo venezolano es dilucidar su futuro político a través de la vía electoral. Esto implica una convocatoria a unas auténticas elecciones parlamentarias y elecciones presidenciales con condiciones de libertad e igualdad para todos los participantes, y con acompañamiento y seguimiento de organismos intencionales plurales”.

Exigir a los partidos políticos madurez y cambio.

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Antonio Sánchez García

“…pues lo mejor queda por decir: que los padres franciscos , otro dia despues que Cortes hubo llegado, hicieron procesiones dando muchos loores a Dios por las mercedes que les había hecho en haber venido Cortes…Allí era servido y tenido de todos como un príncipe.”

Bernal Diaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Tomo 2, pag. 254. Biblioteca Porrua, México, 1955

América Latina nace formalmente el 8 de noviembre de 1519, sobre una calzada que unía tierra firme del centro mexicano con la isla en donde se hallaba una de las ciudades más deslumbrantes y esplendorosas del mundo, que maravillara a los conquistadores al mando de Hernán Cortés: México Tenochtitlán. Aquel día tuvo lugar el magno encuentro de Cortés, el esforzado conquistador extremeño, con Moctezuma, el príncipe mexica conquistado. Producto de ese encuentro histórico, nacía a la historia universal el primer latinoamericano, aunque nacido y muerto en España. Hernán Cortés había nacido en Medellín, España, en 1485 y murió a los 62 años el 2 de diciembre de 1547 en Castillejo de la Cuesta, en la provincia de Sevilla. Una vida que sin ese casi medio siglo de delirantes aventuras en tierra americana se hubiera perdido en los vericuetos leguleyos de escrituras y legajos a los que esperaba dedicar su vida mientras comenzaba sus estudios de derecho en la universidad de Salamanca, antes de despertar a la maravillosa ambición de su vida: “ir a hacer la América”. Proyecto abierto a los europeos cuando Cortés tenía apenas siete años, en 1492, cuando Colón llegara a las costas de La Española, en el Caribe. A pesar de lo cual sus restos reposan, despreciado por los mexicanos y desconocido por la inmensa mayoría de sus auténticos compatriotas, los latinoamericanos, en un pequeño y olvidado nicho de la pequeña iglesia de Jesús Nazareno, en el centro de la capital mexicana, ubicada junto al primer hospital fundado por el extremeño.

Confieso mi profunda admiración por Hernán Cortés, político renacentista y soldado moderno de pura cepa: maquiavélico, brillante, imaginativo, lúcido, corajudo y esforzado. La más perfecta síntesis del estadista y el general. Triunfó como militar gracias a su inmenso talento como político y diplomático. Supo desvelar de una mirada la esencia del profundo conflicto sobre el que se asentaba el mortal poderío azteca: su voracidad imperial. Y supo usar las contradicciones existentes entre los aztecas y los pueblos mexicas subyugados, en particular los tlascaltecas, para crear un tremendo y devastador bloque de poder militar avasallador e invencible. Convirtió su ejército invasor del escaso medio millar de españoles aventureros y dos docenas de caballos, en uno de decenas y decenas de miles de indígenas dispuestos a dejar sus vidas por sacudirse del abusivo y explotador poder de los aztecas. Fueron los mismos tlascaltecas que le dieron el soporte para aprehender a Moctezuma y hacerse con el control del imperio, quienes lo salvaron del desastre luego de la llamada Noche Triste, cuando Cortés y los suyos debieran huir de Tenochtitlán perdiendo todas las riquezas saqueadas, para lograr un respiro, escabullirse de la muerte y preparar la reconquista. Puso de través sus naves para impedir que la cobardía mermara sus fuerzas, conquistar para sus fines a quienes Diego de Velásquez, el gobernador de Cuba, enviara en una poderosa expedición con el único propósito de detenerlo por desconocer y atropellar sus órdenes, que le prohibían invadir y conquistar el rico imperio mexicano. Y en unos meses había descabezado el imperio, destruido todos los simboles del poder político, económico, social y religioso mexicano. Y dado inicio a una transculturación en doble dirección y sentido. Lejos del desprecio y el rechazo a las poblaciones y costumbres nativas, que caracterizaran todas las acciones de conquista imperial de británicos y franceses, dio el ejemplo de su voluntad de mestizaje conviviendo con doña Marina, la Malintzin que le regalara el gobernador de Cempoala -el cacique gordo de la crónica bernaldina-, madre del primer cruce de razas y culturas, don Diego Cortés. Todo lo cual, en un caso de ominosa ignorancia de su propia raíz histórica, es desconocido por el actual presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que en el colmo del quid pro quo le exige disculpas al gobierno español por la magnífica obra de su conquista y colonización de la bárbara y salvaje realidad mexicana. Cosas veredes, Sancho…

En hechos como los que están sucediendo en esta América Latina saqueada, esquilmada y menospreciada por los últimos herederos de Cortés, en particular el cubano hijo de gallego Fidel Castro Ruz y su espuria descendencia de asaltantes y alabarderos analfabetas e ignorantes, pero poseídos por el fanatismo conquistador, aún resuena la impronta de ese origen volcánico, violento, atrabiliario, tiránico y homicida que acompañó el nacimiento de lo que un mexicano, José Vasconcelos Calderón, llamara en 1925 “la raza cósmica”. La Cuba de Díaz-Canel como la del gobernador Diego de Velásquez de hace quinientos años persevera en su papel de comadrona de las injusticias, saqueos y mortandades de la región. Bolívar, que despreciaba a su sacarocracia –como llamara el gran historiador cubano Manuel Moreno Fraginals a la burguesía azucarera cubana, servil a la corona y enemiga de nuestras independencias– pensó seriamente en invadirla y desarraigarla de España de un solo tajo. Es más, en los prolegómenos del gran encuentro anfictiónico de Panamá, atendió Bolívar al proyecto del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, entusiasmados ambos libertadores con la idea de hacerse a la mar Atlántica e invadir a España y enfrentar a las tropas españolas en su mismo territorio. La culebra, ya lo sabían, se mata por la cabeza.

Recuerdo los hechos cortesianos, el violento y doloroso parto de América Latina y la ambición desaforada de sus élites para situar en contexto la tragedia que amenaza a la región. El cáncer de la desunión, la ambición y la automutilación la consume. Los enfrentamientos amenazan con terminar la existencia de algunas de sus repúblicas. Y tras doscientos años de ese doloroso reconocimiento de Bolívar ante su grave error de haber sido el factor principal y desencadenante de la dislocación de España, veo que su diagnóstico continúa vigente, como si esos doscientos años hubieran sido el ruido y la furia de un monstruoso malentendido.

Hemos llegado al punto que nuestro Libertador más temiera: el desinterés del mundo por un continente frustrado. Nadie parece dispuesto a hacerse cargo de este estropicio. América Latina parece estar llegando al llegadero. La catástrofe podría ser inminente. Por ahora, no cabe más que reafirmar la concluyente afirmación de Carlos Rangel: América Latina es un fracaso.

@sangarccs

 5 min


Ismael Pérez Vigil

Josep Borrell −el Alto Representante de la Unión Europea (UE), que algunos llaman Canciller− en un desayuno para un medio televisivo español hace unos días, declaró:

"Uno tiene a veces que tomar decisiones sopesando ventajas e inconvenientes, y si toda la oposición se presenta a esas elecciones, e incluso los partidos del señor Guaidó se presentan en las elecciones, creo que tenemos que acompañarles porque es una mayor garantía para ellos que estemos presentes auditando el sistema“ ... ¿Esto legitima al gobierno de Venezuela, legitima a Maduro? No. Lo que legitimará o deslegitimará será el informe de la Misión, lo que diga después de haber ido sobre el terreno y observado lo que pasaba”

Por supuesto la declaración de Josep Borrell ha levantado una gruesa polvareda y varias lamentaciones, tanto entre opositores al régimen −sobre todo los contrarios a la participación electoral− como en los representantes del régimen, incluido el CNE. Tras escuchar sus declaraciones y conocer el informe de la Misión de Expertos que envió a Venezuela para evaluar la posibilidad de una MOE, y que fue dado a conocer estos días, no me cabe la menor duda que esta fue una decisión política. En ese sentido, se puede por tanto, decir muchas cosas acerca de estas declaraciones de Josep Borrell o de la Misión de Observación Electoral (MOE) de la UE y, sobre todo, se puede especular libre e impunemente al respecto.

Por ejemplo, se puede decir, como piensan algunos, que en efecto lo que persigue la MOE de Borrell es “legitimar” a la dictadura. Pero, también se puede pensar que no es más que la conclusión coherente del convenimiento de la UE con los EEUU y otros países occidentales: que la solución para Venezuela es política y más específicamente electoral, por lo tanto, hay que estimular la participación electoral. Siendo más suspicaz o más maquiavélico −injustamente dicho con respecto a Maquiavelo− se podría decir que todo esto de las declaraciones de Borrell y la virulenta respuesta del régimen venezolano no es más que parte de un sainete: ¡Legitímame tu, hablando mal, que luego te legitimo yo, diciendo que todo estuvo bien! La imaginación política es fértil.

Especulaciones y divertimientos aparte, me parece que las declaraciones de Borrell, como ya dije, son las declaraciones de un político, más que las de un diplomático de la UE −quizás ese sea el error− en el contexto de diferenciarse de los EEUU −manía y complejo que siempre tiene la UE− y probablemente para darle una respuesta a los opositores venezolanos que criticaron esta decisión. Entre quienes han criticado las declaraciones de Borrell están algunos conspicuos lideres opositores que dan la impresión que, después de tomada la decisión, les avergüenza que sus partidos decidieran participar en las elecciones y tratan de recoger velas, ante una posible tormenta; o para decirle en criollo, “le tuvieron miedo al cuero, después de matar al tigre”.

Francamente, en todo caso, no veo donde está el error “grave” de las declaraciones de Josep Borrell; no me parecen tan malas o equivocadas, ¿Algo inoportunas?, tal vez; ¿Qué servirán de excusa a quien no quiere votar el 21N?, quien no quiere votar encontrará cualquier excusa; ¿Qué el gobierno le sacará partido para desestabilizar la negociación en México y desmotivar a los opositores para que no voten?, cualquier cosa les sirve para eso.

Pero hablemos claro. La preocupación de muchos sobre esa observación de la UE, es la misma que tienen sobre las elecciones del 21N y las negociaciones en México: la “legitimidad” que eso le puede conferir al régimen. Y lo de la “legitimidad”, tampoco es un tema aislado; lo que en el fondo preocupa es lo que eso pudiera implicar con respecto a la permanencia de este régimen y más precisamente la permanencia de Nicolas Maduro hasta el 2024, cuando supuestamente −y constitucionalmente− se deben realizar unas nuevas elecciones presidenciales.

Al rechazar la perspectiva de permanencia del régimen hasta el 2024, obviamente se asume que hay algún supuesto “final”, inminente, que nadie ha logrado precisar y que tenemos varios años esperando. Y se asume, además, que cualquier contacto con el régimen es una forma de “legitimarlo”, de darle aire, de permitirle respirar.

Lo de la negociación en México parece que ya está más aceptado, pues se ha entendido que hay un “reconocimiento” mutuo; en todos los casos, sentarse a negociar implica reconocer a la otra parte; si no es así, no hay manera de sentarse a negociar ni siquiera para tomar un café. Pero lo de la participación electoral el 21N, es otra historia pues ese −el de conferirle “legitimidad” al régimen− es uno de los argumentos en contra más recurrentes y manidos.

Pero, que los procesos electorales confieran más o menos “legitimidad”, o que un determinado país reconozca y haga negocios con el régimen venezolano, no tiene tampoco nada que ver con su permanencia en el poder. Eso está claro desde la elección presidencial de 2018 y la de AN del 2020, que fueron procesos que no reconocieron la mayoría de los países occidentales importantes, de América y Europa, y sin embargo esa falta de reconocimiento y de “legitimidad” no afectó la permanencia del régimen en el poder. Eso es algo que debió estar claro desde antes, desde el año 2005, cuando la falta de participación en las elecciones de la Asamblea Nacional (AN), la alta abstención y la supuesta “deslegitimación” que eso debió acarrear, no produjo ningún efecto práctico y más bien el régimen aprovechó su dominio absoluto sobre la AN para modificar a su libre arbitrio y sin resistencia alguna, gran parte del ordenamiento jurídico del país, que todavía hoy nos afecta y cada vez más.

Pero no aprendimos esa lección entonces. Y no la aprendimos en el 2017, que al abstenernos masivamente solo ganamos 6 gobernaciones, nos robaron una y regalamos otra, Zulia, y al final nos quedamos con cuatro y avergonzados al respecto; ni en el 2018, cuando le obsequiamos la presidencia a Maduro −aunque es de reconocer que ese gesto al menos nos sirvió un año más tarde para que varios países importantes reconocieran al Gobierno Interino de Juan Guaidó−; ni en el 2020, cuando nos abstuvimos de participar en la elección de AN, dejándoles el campo libre nuevamente al régimen, para legislar a su absoluta conveniencia.

De manera que, si la falta de reconocimiento y la falta de “legitimidad” no afecta la permanencia del régimen en el poder, mucho menos la afecta el que la UE venga a observar unas elecciones, o el Centro Carter, o la ONU, o cualquier otro; al menos servirán de compensación a los que él régimen va a traer para que “observen”.

En otras palabras, y para decirlo claramente, la permanencia de Nicolás Maduro hasta el 2024, no tiene nada que ver con que la UE venga a observar, ni con la “legitimidad”, ni con el reconocimiento de la UE o de cualquier país hacia el régimen imperante en Venezuela. La permanencia de este régimen en el poder, hoy en día, tiene que ver, estrictamente, con su capacidad para ejercer la fuerza y someter a la población y al país.

La permanencia del régimen en el poder y la de Maduro en la presidencia, tienen más que ver con que la oposición democrática −y la no democrática− no tiene fuerza real para impedir que eso ocurra; y si la tienen o la han tenido, no tienen manera de expresarla, para evitarlo; ni tampoco hay ningún país, ni fuerza externa dispuesta a impedir que esto ocurra o emprender acciones más allá de unas sanciones, que no todos los países aplican, ni cumplen. Eso es lo que no queremos admitir.

Pero, además, ahora hay un hecho indiscutible, si la observación de la UE confiere “legitimidad” al régimen, también confiere “legitimidad" a la oposición y pone más difícil cualquier maniobra posterior que intente el régimen para desconocer los resultados que obtenga la oposición. (Consté que dije “más difícil”, no que no lo va a hacer o intentar)

Para concluir, si para la “leyenda negra” opositora y algunos conspicuos representantes de la oposición democrática, la misión de observación de la UE “legitima al régimen” y para el régimen la misión de observación es una “injerencia en los asuntos internos”, ¿Qué se puede decir al final de todo esto?, pues lo que se diría en un español castizo: ¡Va Ud. bien, Sr. Borrell, va Ud. bien! No se supone que una MOE complazca a tirios o troyanos… o a troyanos y tirios.

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