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Opinión

Lluís Bassets

El mayor peligro no radica en la repetición de una confrontación prolongada entre dos superpotencias, sino en las capacidades de unos y otros para evitar que se deslice hacia la guerra caliente por una actitud negligente de los gobernantes.

Y esperemos que no se convierta en caliente. Muchos no quieren ni pronunciar la palabra. Para evitar que se convierta en profecía que se cumple a sí misma, como si nombrarla fuera convocarla. No se parecerá a la Primera Guerra Fría, pero la rivalidad entre Washington y Pekín, la escalada militar y verbal alrededor de la hegemonía en Asia y la polarización entre democracia y autoritarismo han instalado ya la idea entre nosotros.

John Lewis Gaddis, profesor de Historia en Yale y probablemente el mayor estudioso de aquel período, no tiene dudas: “Ya no es objeto de debate que los dos tácitos aliados durante la mitad final de la última Guerra Fría están entrando en su propia guerra fría”. Lo cuenta en Foreign Affairs, la más veterana de las publicaciones sobre relaciones internacionales, que dedica a este nuevo Mundo dividido su número de noviembre, dominado más por la pesadumbre que por el alivio de tener localizado al fin al enemigo de la nueva era.

Henry Kissinger, el artífice de la alianza de cuatro décadas con China, ya advirtió del peligro hace 10 años cuando señaló que “una guerra fría entre los dos países frenaría el progreso para una generación a ambos lados del Pacífico” (China. Debate). De momento, si las relaciones entre superpotencias están a punto de convertirse en juego de suma cero, tal como temía Kissinger, todavía no sucede así con la cadena de suministros, a pesar de las tarifas impuestas por Trump y mantenidas por Biden.

Washington no está dispuesto a abandonar sus intereses y aliados en Asia, para ceder amablemente la hegemonía mundial a Pekín, mientras que el régimen chino tiene una clara estrategia para convertirse en una superpotencia a la par con Estados Unidos a mitad de siglo, con unas Fuerzas Armadas a la misma altura y un proyecto de globalización de matriz china diferenciado de la globalización occidental.

El mayor peligro no radica en la repetición de una confrontación prolongada entre dos superpotencias con sus propios sistemas de valores y modelos sociales, como se produjo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, sino en las capacidades de unos y otros para evitar que se deslice hacia la guerra caliente, gracias a una actitud negligente y sonámbula de los gobernantes, como sucedió en la Primera Guerra Mundial.

La carrera armamentística en Asia, los progresos de China en inteligencia artificial, su ampliación del arsenal nuclear, las pruebas con misiles hipersónicos y la envergadura creciente de sus Fuerzas Armadas, especialmente las marítimas, junto al espinoso contencioso sobre el estatuto de Taiwán, no son datos tranquilizantes.

Quizás no sea exactamente una guerra fría y solo lo parece, pero falta ahora que alguien tropiece con el nombre que le corresponde, como George Orwell cuando lo utilizó por primera vez para designar la “paz que no era paz” que se instaló entre Washington y Moscú a partir de 1945.

20 de octubre 2021

El País

https://elpais.com/opinion/2021-10-21/la-segunda-guerra-fria-ya-ha-empez...

 2 min


Humberto García Larralde

Impresiona, aunque no sorprende, la alharaca montada por voceros del régimen a raíz de la detención y posterior extradición a Estados Unidos de Alex Saab. Por la reacción de Maduro y sus secuaces, se colige que ha sido un golpe terrible. Es como si se hubiese profanado lo más sagrado de la secta en que se ha convertido el bolivarianismo: el sarcófago que, supuestamente, contiene a los restos del “eterno” en el Museo Militar. Esta respuesta del fascismo permite formular, como ley irrebatible, la siguiente tesis: mientras más pataletas escenifica protestando la “injusta detención” de un colaborador de la “revolución”, más razones hay para creer que su complicidad y todo lo que se le acusa, son ciertas.

Alex Saab, oriundo de Barranquilla, Colombia, es acusado de varios delitos de lavado de dinero con relación a manejos irregulares del gobierno chavo-madurista. Comienza en estas andanzas desde la época de Chávez, manteniendo un perfil bajo que lo hizo pasar desapercibido durante años. Pero eventualmente el equipo de periodistas de investigación del portal, Armando.info, empezó a exponer en sus publicaciones sus sospechosas operaciones. Una de las primeras referencias lo ubican en Miraflores en 2011 en relación con un contrato para construir casas prefabricadas en Venezuela, en representación de un Fondo Global de Construcción. Esa compañía habría recibido al menos 159 millones de dólares entre 2012 y 2013 para ese proyecto --según la investigación—pero sólo entregó materiales equivalentes a 3 millones de dólares. Saab también intercede en la obtención de divisas reguladas de CADIVI para una red de clientes, aprovechando el comercio entre Venezuela y Colombia. Pero rompe la banca con la oportunidad planteada por la escasez de alimentos, a raíz de la desastrosa gestión del gobierno de Maduro. Con empresas fantasmas los importa, con jugosos sobreprecios, para el programa de Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) del Estado venezolano. Se ha denunciado, además, la baja calidad de estos alimentos. Con su empresa, Group Gran Limited se le señala de haber recibido unos 1.500 millones de dólares entre 2016 y 2018, muchos en calidad de testaferro de Maduro, según la exfiscal general, Luisa Ortega. La Asamblea Nacional alegó en 2018 que la importación de alimentos para estos programas subsidiados, defraudaron al país al menos 5.000 millones de dólares en sobreprecios y amplios márgenes de ganancias, a expensas del hambre impuesto a los venezolanos.

No sorprende, entonces, que sobre él pesan siete cargos por lavado de dinero de parte de la fiscalía de los Estados Unidos. Detenido en Cabo Verde desde hace más de un año, fue al fin extraditado, luego de un arduo y engorroso proceso legal en el cual el gobierno de Maduro gastó millones contratando abogados poderosos para su defensa. Entre quienes se mancillaron en tal desempeño, se encuentra el abogado español, Baltasar Garzón, una vez celebrado por haber iniciado un proceso en contra del exdictador chileno, Augusto Pinochet, mientras éste se encontraba en Inglaterra.

La valía de Alex Saab para el régimen, personaje hasta hace poco casi desconocido, que operaba sus redes de negocio detrás de bastidores, a la sombra, comienza a ponerse de manifiesto una vez detenido en Cabo Verde. En su defensa se alega inicialmente que se trataba de un ciudadano venezolano (es colombiano) en misión oficial de gobierno. Como ello no logra la revocatoria de su detención, se le enviste, luego, de una pretendida condición de diplomático y se politiza el asunto para hacerlo aparecer como víctima de un agravio al gobierno “revolucionario” por parte del enemigo de siempre, el imperio norteamericano. Mientras, el abogado Garzón introducía toda suerte de ardides leguleyos para retrasar el proceso de extradición, elevando la sospecha de que el régimen preparaba algún tipo de rescate de Saab. El grado de compromiso con quien hasta hace poco era tenido como un simple comerciante, llegó al absurdo de designarlo después integrante de la delegación oficial que negociaba una salida para la terrible crisis del país con las fuerzas democráticas, en México. Sin sentido alguno del ridículo, Jorge Rodríguez y demás representantes de la delegación aparecieron en un stint publicitario desplegando cada uno un afiche con colores de la bandera nacional y la foto del personaje, exigiendo su libertad. En Caracas, Maduro armó protestas de sus secuaces con la misma función, como si fuera una especie de héroe revolucionario y no el artífice de los embelecos con los que se ha enriquecido al núcleo central del fascismo. El acto más reciente de este sainete es el anuncio de un Jorge Rodríguez con aires de indignado, de que la delegación oficial se retira del proceso de negociación en México por esta “agresión”.

Una puesta en escena tan desproporcionada como ésta evidencia, una vez más, que el verdadero interés de quienes conducen la “revolución” es lucrarse a la sombra de la destrucción del Estado de Derecho. A Saab lo revisten ahora de supuestos atributos antiimperialistas –“no se doblegará ante los jueces”—para hacer creer que es víctima de una agresión política de EE.UU. y no de un proceso judicial debidamente fundamentado. Y es que les duele. El susodicho había exhibido las habilidades y artimañas requeridas para sortear muchas de las sanciones impuestas a los criminales, hoy al mando del país por violación de derechos humanos, lavado de dineros y otros ilícitos, y mantener el flujo de sus ingresos mal habidos. Se señala que, en sus actividades de testaferro habría lavado al menos 350 millones de dólares a sus compinches “revolucionarios”.

Sin Saab, los integrantes de la cúpula chavo-madurista se quedan sin anestesia ante estas sanciones. Les pega en lo más entrañable: sus alforjas. Se les arrebata su excelso operador. Y tal es su desesperación, que a los cuatro vientos y a todo pulmón confiesan haber sido despojados de lo que es, para ellos, la esencia de la Revolución Bolivariana, su auto asignado derecho, como ejército de ocupación, a continuar saqueando a Venezuela.

Para más angustia, se añade la probable extradición a Estados Unidos de Hugo “Pollo” Carvajal. ¿Cantarán a capella o acompañándose como dúo?

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

 4 min


José Machillanda

La violencia, inhumanidad e indecencia del régimen en contra del General en Jefe Raúl Isaías Baduel, quizás una pretensión de ese grupo político de subestimación al jefe militar, al gerente responsable y sobre todo al ciudadano demócrata, visionario y objetivo crea prontamente un motor de masa política creciente dispuesta a reclamar en todo el espacio político, que se acelere ya el cambio de régimen que resulta impostergable. La sociedad democrática venezolana no tolera más el exponencial fracaso de este revolucionarismo militarista, vergüenza, exposición de magias, pérdida de respeto al cuerpo de leyes e irrespeto a la sociedad política toda.

Raúl Isaías Baduel les recordó a quienes le mantuvieron como preso político, ofendido como ciudadano y jefe militar que Venezuela es un país y que no aceptará más la violencia, el engaño y el asalto a la idiosincrasia democrática del venezolano. Raúl Isaías Baduel está vivo y arengando a todos los venezolanos para que se reforme la conducta equívoca, arbitraria de un grupo y que se ajusten la Constitución y a las leyes. Raúl Isaías Baduel ha recordado que ingresó a la Academia Militar, que se graduó y fue Subteniente, que se diplomó de Estado Mayor, fue General en Jefe, pero antes que nada ha sido un hombre decente, libre y dispuesto a construir un sueño: la República de Venezuela.

La República de Venezuela se avergüenza de ser conducida por un chófer arbitrario y simplón, que no sabe qué es la política y menos qué es la ética utens y la ética docens. Por lo tanto, yerra como actor desde el amanecer y se eleva en un tormentoso, errático de todo cuanto toca. Así, todo el gobierno -o casi todo- lo hace muy mal y la República no tolera más. Venezuela Estado-Nación está exigiendo un cambio ya, sí, eso lo ha motorizado luego Raúl Isaías Baduel cuando el eco de la ciudadanía se hace sentir para que crezca la iniciativa que consolide el cambio.

Cambio político que hizo público, comunicacional y notorio desde cuando el General en Jefe Raúl Isaías Baduel uniformado expresó de manera pública, comunicacional y notoria en el patio de honor de la Academia Militar su concepción sobre Venezuela como Estado-Nación democrática. Cuando lo hizo, pecó de ingenuo. Hoy, cuando ya es un vector de opinión, será la cultura política y la clase política democrática quienes conduzcan el necesario cambio que no recordó el jefe militar, que le quedó grande a este revolucionarismo vergüenza y regresión del sistema político venezolano, a tal extremo que el mundo no sale de su asombro ante la destrucción que produce el revolucionarismo y el cubanismo en Venezuela.

En cambio, político entonces ya con base a la postura de Baduel, llama a operadores sociales y sobre todo a ciudadanos a hacer política para acometer el cambio. Hacer política en toda la sociedad y la geografía verá a Baduel y a su concepción para que nazca la República. ¡Manos a la obra! Cada ciudadano ha de operativizar su acción política para abrazar al país, a un país que se merece una sociedad democrática y nunca más esta torpeza, arbitraria y cobarde revolución podrida y nefasta.

El cambio político que impone el planteamiento de Baduel es un referente o cruce de camino que apunta a la reconducción de la democracia, eso que intentó el temerario golpe de Estado y que se volvió en la desgracia del revolucionarismo militarista cubano. Es democracia lo que pide el grito de Baduel es democracia. Será real democracia cuando de manera histórica los venezolanos, que hoy se avergüenzan del maltrato y de la violación del régimen, repongan la Constitución y aparezca la ciudadanía rechazando a la mafia y a las atrocidades que ha realizado este grupo retrógrado incluyendo vejar o intentar vejar al General en Jefe Baduel.

El cambio político que instrumentará toda la sociedad democrática corresponde a la segunda República que soñó y diseñó Baduel General en Jefe, como parte de una institución que parió oficiales convencidos del valor de la Constitución, de la decencia y convencidos del honor de los hombres de uniforme. Es un todo político cuanto solicita el discurso de Baduel, está pendiente por realizarse sin violencia, pero con rectitud política, es decir, abrazado a la Constitución. Será la real democracia seguramente con un componente militar que tendrá que entenderse como un verdadero profesional. Así, se habrá cumplido con la eternidad creándose la República que soñó el General en Jefe Raúl Isaías Baduel.

Es original,

Director de CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 19 de octubre de 2021

 3 min


Sergio Monsalve

El sueño ha terminado, la sombra ha vencido a la casa. El régimen, desde su fundación, tenía un proyecto de conquista de la UCV, intentándolo por todos los medios posibles a su alcance: tomas violentas, asedios con la guardia nacional, estrangulamiento económico, amaño de elecciones, infiltración de sus cuerpos estudiantiles, inversión en campañas de los extremistas.

Una vez y otra vez, fracasaron. Pero la gota fue llenando el vaso, hasta derramarlo el día de hoy, cuando el chavismo logra intervenir de facto a la universidad, como nunca antes lo había hecho gobierno alguno en el pasado, salvando excepciones puntuales que no prosperaron.

Recientemente se denunció el agravio de un ingreso forzado al Aula Magna, cuya remodelación dirigen fundaciones y grupos autónomos de egresados.

Así y todo, los candados se rompieron para penetrar en el recinto, con la excusa de la nueva fase de restauración que comanda el equipo de Maduro, sin mediar la consulta de la comunidad docente y estudiantil.

Por ende, así como avanza la ocupación de la Universidad Simón Bolívar, a través de un golpe de estado, progresa la idea de convertir a la Central en un ente servicial, claudicante y burocrático del estado comunal, bajo la propuesta de reconstruir la planta física que se averió y arruinó en los tiempos de la dictadura, por la falta de recursos que conlleva la crisis.

Para ver cómo se encuentra la UCV, nos hemos acercado a sus predios en los últimos meses. Si les interesa el dato, ahí estudié economía por tres años y comunicación social por cinco, graduándome en el Aula Magna, cumpliendo una fantasía de mis padres, ambos egresados de la Central. Mi papá se jubiló tras ser profesor por 40 años. De modo que la historia de la Universidad atraviesa mi vida y me duele, como a todos los que crecimos en ella.

Saqué la cámara con cautela, porque hay más presencia sospechosa que nunca, usando el pretexto de la “defensa patrimonial”. Uno ingresa con algo de temor, pues las malas caras de algunos supervisores, desalientan a los reporteros profesionales y espontáneos.

Varias cuestiones llamaron profundamente mi atención. Los accesos se han cortado, alrededor de la plaza del Rectorado, con cintas y barreras de vigilancia.

Alcancé a retratar el cierre técnico de la Federación de Centros Estudiantiles, cuna de organizaciones y protestas, con un look “CSI” de un perímetro policial que se cerca para filtrar el paso y proceder con el levantamiento de una escena de un crimen. Es obvio que atestiguamos el intento de “practicarle una autopsia” al cuerpo de la autonomía, declarando su clausura.

De igual modo, la imagen del reloj, otrora inspiradora del arte, actualmente ejemplifica el encarcelamiento de la UCV. La parte inferior se cubre con plástico negro de basura, aludiendo al envoltorio de una bolsa de la morgue. Expone la interferencia de la visibilidad, la opacidad en la operación, el ocultamiento en la fachada. Los pilares de la obra se enclaustran en una jaula, de tubos de andamio, ofreciendo una sensación opresiva a primera vista. Reflejo de la provisionalidad, de la fragilidad, de la improvisación que reina en el trabajo de supuesta “salvación” de la UCV.

El alto costo de una manito de pintura que saldrá bastante cara.

Paradójicamente, el régimen que hizo de todo por eclipsar y destruir a la Central, es el que pretende sacar réditos políticos de su “rescate”, en un relato inverosímil de la propaganda, que apenas convencerá a los desinformados, pero que confundirá a más de uno, por la censura y la falta de contexto que genera la mordaza.

Embosalada y enrejada, la UCV ha devenido en un pueblo fantasma, como de Chernóbil. Una ciudad zombie que luce tan deshabitada como la fachada del hospital Clínico, controlado por la bota militar.

Así se verifica el final de la UCV tal como la conocimos, sometida a un período de cuarentena, que se expande como virus para buscar su sometimiento hostil.

Cualquier parecido con el país, no es mera coincidencia.

Supongo que la liberación de la UCV nos llama y nos demanda unidad.

Defender la autonomía universitaria, sin ánimo de rendición y colaboración, supone dar una lucha digna que apuesta por la independencia de la nación, a futuro.

De momento, es una hora incierta en una casa virtualmente muerta.

Cuestión de resucitar e invocar su espíritu de resiliencia y resistencia.

Director Editorial de Observador Latino

Foto de Malena Ferrer

18 de octubre 2021

Observador Latino

https://observadorlatino.com/noticias/el-fin-de-la-ucv-tal-como-la-conoc...

 3 min


Eddie A. Ramírez S.

¿Qué cambio hemos tenido los venezolanos que hoy destilamos veneno cuando no estamos de acuerdo con otros puntos de vista dentro del marco democrático? ¿Por qué descalificamos sin base a quienes predican rutas diferentes para terminar con la dictadura de Maduro? ¿Por qué nos afincamos contra alguien que comete un error, sin considerar su trayectoria democrática o su arrepentimiento? Sófocles nos narra la lucha entre dos hermanos por el poder. Eteocles y Polinices mueren en la confrontación fratricida. Ninguno era un santo. El primero fue enterrado con honores. El segundo fue expuesto a las aves carroñeras. Antígona, hermana de ambos, desobedeció esta decisión y también enterró a Polinices. Cuando el autócrata Creonte le reclamó, contestó: No nací para compartir el odio sino el amor, aunque sabía que eso le ocasionaría la muerte. ¿Será que nos hacen falta muchas Antígonas que contribuyan a deponer los odios entre los demócratas?

El odio está presente desde el inicio de la humanidad. Esta ha dado pasos cuánticos en todas las ciencias y también, con las excepciones de caso, en aceptar que la democracia es el mejor sistema de gobierno, en respetar la diversidad de opiniones y en rechazar las violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, extraña que personas con cierto nivel de educación, defensoras de los principios y valores de nuestra civilización, destilen niveles inaceptables de odio hacia quienes piensan diferente.

Esta intolerancia no solo se evidencia en las redes sociales por parte de escribidores anónimos o identificados, sino también en artículos y programas de opinión. Participan políticos, aficionados a la política e incluso periodistas, por cierto, la minoría. Tres temas sirven de ejemplo:1- Las negociaciones en México. 2- Las elecciones regionales y 3-El reciente fallecimiento del general Baduel en una de las mazmorras del régimen.

1-Las negociaciones: Calificar de colaboracionistas a quienes participan o apoyan las negociaciones en México, no solo es una falta de respeto, sino tener poca visión política o intereses creados. No se puede sacrificar una población con el argumento de que con malandros no se debe intentar negociar, aunque quizá no se llegue a feliz término. Cuando no hay otras opciones y los países amigos lo requieren, solo queda negociar. No se puede pretender lograr todo lo que quisiéramos, pero tampoco ceder en todo lo que pretende la dictadura. Sería un éxito si se logra que las condiciones electorales sean transparentes y que se realice el referendo revocatorio presidencial sin trabas. Lo sensato es no descalificar a priori. La reciente suspensión, suponemos temporal, de las negociaciones por parte de la delegación de Maduro, con la ridícula excusa de la extradición de Saab, debería dar pie a que tanto los Estados Unidos, como la Unión Europea ejerzan mayor presión.

2- Las regionales: lo ideal hubiese sido que todos los partidos se abstuvieran o que todos decidieran votar. Lamentablemente, nuestra dirigencia no estuvo a la altura; además, hubo el llamado grupo de los alacranes que se prestó a hacerle el juego al régimen, no porque llamaran a votar, sino por aceptar las maniobras del oficialismo y dar declaraciones bochornosas. Lo sensato sería votar, a pesar de las trampas del régimen y de la suicida decisión de ir divididos o con algunos candidatos no idóneos, lo cual arrojará resultados que no se corresponden con el rechazo al régimen. A quienes descalifican a los que apoyan el voto, cabe preguntarles si acaso son colaboracionistas el respetado padre Luis Ugalde y otros distinguidos venezolanos. Ni acudir a México, ni votar en las regionales legitima a Maduro, quien seguirá en Miraflores como usurpador hasta que los civiles nos rebelemos o que los militares cumplan con la Constitución y lo depongan, a menos que se logre el revocatorio o una elección presidencial adelantada.

3- Caso Isaías Baduel: Este general cometió muchos errores y perjudicó a numerosos oficiales que perdieron sus carreras e incluso están o estuvieron presos o están exiliados. Pecó por acción y por omisión. Tuve oportunidad de decírselo cuando en varias oportunidades visité a los presos políticos en Ramo Verde, aunque también le expresé mi solidaridad por su injusta prisión. Se arrepintió, como quedó claro en su discurso ante Chávez cuando pasó a retiro, y después cuando participó activamente en contra de su compadre. Tuvo un primer juicio, evidentemente en retaliación, siendo condenado sin pruebas por apropiación indebida. Después, fue nuevamente encarcelado por supuesta conspiración. Fue, sin duda, un preso político. Los responsables de su muerte son Nicolás Maduro; Delcy Rodríguez, vice presidenta y responsable del Sebin; Padrino López, ministro de la Defensa; y Gustavo González López, Director del Sebin. Nuestro pésame a su familia, quien ha tenido una conducta valiente, y particularmente a su hijo, quien sigue preso en una de las ergástulas.

Si queremos tener un mejor país, se requiere que cesen los odios y que, cuando tengamos democracia, haya justicia sin venganza. No será fácil, requeriremos muchas Antígonas.

Como (había) en botica

El dejar morir a Baduel en la cárcel, la extradición de Saab y las probables de Claudia Díaz, enfermera de Chávez sobrevenida Tesorera Nacional y millonaria, y del general Carvajal, la payasada de suspender las negociaciones y la torpe retaliación en contra de los ejecutivos de Citgo tendrán un costo elevado para el régimen.

Tomás Guanipa declaró que deben estudiar si prorrogan la vigencia de la Asamblea Nacional y del gobierno interino ¿Qué esperan? ¿Que se terminen de perder nuestros activos en el exterior y que los gobiernos retiren el reconocimiento al presidente Guaidó? ¡Qué irresponsabilidad!

El distinguido médico veterinario Pedro Piñate acaba de publicar el libro El campo llama, el cual puede adquirirse en línea https://agronotas.wordpress.com/libro-digital-el-campo-llama-solicitud-de-compra/

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Mariana Mazzucato

El Consenso de Washington está llegando a su fin. En un informe publicado esta semana, el Grupo de Expertos del G7 sobre Resiliencia Económica (donde represento a Italia) exige una relación radicalmente distinta entre los sectores público y privado para crear una economía sostenible, equitativa y resiliente. Cuando los líderes del G20 se reúnan el 30 y 31 de octubre para discutir sobre la manera de «superar los grandes desafíos actuales» —entre ellos, la pandemia, el cambio climático, la creciente desigualdad y la fragilidad económica— deben evitar caer nuevamente en los supuestos desactualizados que nos condujeron al desastre actual.

El Consenso de Washington definió las reglas del juego para la economía mundial durante casi medio siglo. El término se puso de moda 1989 —el año en que el capitalismo al estilo occidental consolidó su alcance mundial— para describir la batería de políticas fiscales, impositivas y comerciales fomentadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Se convirtió en el lema de la globalización neoliberal y fue por eso atacado —incluso por las figuras más eminentes de sus instituciones centrales— por exacerbar las desigualdades y perpetuar la subordinación de los países del Sur global a los del Norte.

Después de escapar dos veces, por poco, de un colapso económico mundial —primero en 2008 y luego, en 2020, cuando la crisis del coronavirus casi hizo caer al sistema financiero— el mundo enfrenta ahora un futuro con riesgos, incertidumbres, agitación y una degradación climática sin precedentes. Los líderes mundiales tienen una opción simple: seguir apoyando a un sistema económico fracasado, o deshacerse del Consenso de Washington y reemplazarlo con un nuevo contrato social internacional.

La alternativa es el «Consenso de Cornwall», recientemente propuesto. Mientras que el consenso de Washington minimizó el papel del Estado en la economía y presionó a favor de una agresiva agenda de libre mercado, desregulación, privatización y liberalización comercial; el Consenso de Cornwall (que refleja los compromisos expresados en la cumbre del G7 en Cornwall en junio del año pasado) invertiría esos mandatos. Con la revitalización del papel económico del Estado, nos permitiría dedicarnos a implementar metas sociales, crear solidaridad a escala internacional y reformar la gobernanza mundial en pos del bien común.

Esto significa que para obtener subsidios e inversiones de las organizaciones estatales y multilaterales los beneficiarios estarían obligados a implementar una rápida descarbonización (en vez de una rápida liberalización del mercado, que exigen los préstamos del FMI para programas de ajuste estructural). Esto significa que los gobiernos pasarían de reparar —intervenir solo cuando el daño ya fue hecho— a preparar: actuar anticipadamente para protegernos de los riesgos e impactos futuros.

El Consenso de Cornwall también nos llevaría de la corrección reactiva de las fallas de mercado a la modificación y creación proactiva de los tipos de mercados que necesitamos para cultivar una economía verde. Nos llevaría a reemplazar la redistribución por predistribución. El Estado coordinaría asociaciones público-privadas orientadas a misiones para crear una economía resiliente, sostenible y equitativa.

¿Por qué es necesario un nuevo consenso? La respuesta más obvia es que el modelo anterior ya no produce beneficios ampliamente distribuidos, si es que alguna vez lo hizo. Demostró ser desastrosamente incapaz de responder con eficacia a los grandes impactos económicos, ecológicos y epidemiológicos.

Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas adoptados en 2015 ya iba a ser difícil con los acuerdos de gobernanza mundial predominantes, pero ahora, después de una pandemia que llevó a las capacidades estatales y de los mercados más allá del punto de quiebre, la tarea se tornó imposible. La actual situación de crisis hace que un nuevo consenso mundial sea fundamental para la supervivencia de la humanidad en este planeta.

Estamos en el punto de inflexión de un cambio de paradigma que debió haber ocurrido mucho tiempo atrás, pero este progreso fácilmente se puede desandar. La mayoría de las instituciones económicas siguen rigiéndose por normas anticuadas que les impiden conseguir las respuestas necesarias para poner fin a la pandemia, ni que hablar de la meta del acuerdo climático de París de limitar el calentamiento mundial 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales.

Nuestro informe destaca la urgente necesidad de fortalecer la resiliencia de la economía mundial contra futuros riesgos e impactos, ya sean agudos (como las pandemias) o crónicos (como la polarización extrema de la riqueza y el ingreso). Argumentamos a favor de una reorientación radical en nuestra forma de pensar el desarrollo económico: pasar de medir el crecimiento en términos de PBI, VAB (valor agregado bruto) o rentabilidad financiera a evaluar el éxito sobre la base de la consecución de metas comunes ambiciosas.

Tres de las recomendaciones más destacadas del informe están vinculadas con la COVID-19, la recuperación económica pospandemia y la degradación climática. En primer lugar pedimos al G7 que garantice la equidad en las vacunaciones a escala mundial, y que invierta sustancialmente en la preparación para pandemias y el financiamiento de la salud orientado a misiones. Debemos lograr que el acceso equitativo, especialmente a las innovaciones que se benefician gracias a las grandes inversiones y los compromisos de compra anticipada del Estado, se convierta en una prioridad.

Reconocemos que para esto será necesario un nuevo enfoque en la determinación de los derechos de propiedad intelectual. De manera similar, el Consejo de Economía de la Salud para Todos de la Organización Mundial de la Salud (que presido) enfatiza que se debe reformar la gobernanza de la propiedad intelectual para reconocer que el conocimiento es resultado de un proceso de creación de valor colectivo.

En segundo lugar, sostenemos que es necesaria una mayor inversión estatal para la recuperación económica pospandemia y compartimos la recomendación del economista Nicholas Stern de aumentar ese gasto al 2 % del PBI por año, captando así un billón de dólares por año desde ahora hasta 2030. Pero conseguir más dinero no es suficiente, la forma en que se lo gasta es igualmente importante. Se debe canalizar la inversión pública a través de nuevos mecanismos contractuales e institucionales que midan e incentiven la creación de valor a largo plazo en vez de beneficios privados a corto plazo.

Y en respuesta al mayor de los desafíos —la crisis climática— solicitamos un «CERN de tecnología climática». Inspirado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, un centro de investigación orientado a misiones y centrado en la descarbonización de la economía concentraría la inversión pública y privada en proyectos ambiciosos, entre ellos, la eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera y la creación de soluciones sin emisiones de carbono para sectores «de difícil mitigación» como el transporte, la aviación, el acero y el cemento. Esta nueva institución multilateral e interdisciplinaria funcionaría como catalizador para crear y modificar nuevos mercados de energías renovables y producción circular.

Estas son solo tres de las siete recomendaciones que hicimos para los próximos años. Juntas proporcionan el andamiaje para construir un nuevo consenso mundial, una agenda de políticas para regir el nuevo paradigma económico que ya empieza a tomar forma.

Está por verse si el Consenso de Cornwall se mantendrá, pero algo debe reemplazar al consenso de Washington si queremos prosperar en vez de simplemente sobrevivir en este planeta. La COVID-19 nos permite entrever los problemas trascendentales de acción colectiva que enfrentamos. Solo la cooperación y coordinación internacional renovada de las capacidades estatales ampliadas —un nuevo contrato social avalado por un nuevo consenso— puede prepararnos para abordar las crecientes crisis entrelazadas que nos aguardan.

13 de octubre 2021

Traducción al español por Ant-Translation

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/cornwall-consensus-rebuildi...

 6 min


Catrin Einhorn

Mientras 20.000 líderes gubernamentales, periodistas, activistas y celebridades de todo el mundo se preparan para desembarcar en Glasgow para una cumbre climática crucial que comienza a finales de este mes, otra reunión internacional de alto nivel sobre el medioambiente comenzó esta semana. El problema que se pretende abordar es el rápido colapso de las especies y los sistemas que sostienen colectivamente la vida en la Tierra.

Lo que está en juego en ambas reuniones es igual de importante, dicen muchos científicos destacados, pero la crisis de la biodiversidad ha recibido mucha menos atención.

“Si la comunidad mundial sigue viéndola como un acontecimiento secundario y continúa pensando que el cambio climático es lo que realmente hay que escuchar ahora, para cuando se den cuenta de lo de la biodiversidad podría ser demasiado tarde”, dijo Francis Ogwal, uno de los líderes del grupo de trabajo encargado de diseñar el acuerdo entre las naciones.

Como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad están interrelacionados, y de manera potencial podrían lograrse soluciones beneficiosas para todos o caer en círculos viciosos de destrucción, los científicos afirman que deben abordarse conjuntamente. Pero sus cumbres mundiales están separadas, y una eclipsa a la otra.

“La concienciación aún no está donde debería estar”, afirma Hans-Otto Pörtner, biólogo e investigador del clima que ha ayudado a dirigir la investigación internacional sobre ambos temas. Las llama “las dos crisis existenciales que la humanidad ha provocado en el planeta”.

Por qué la biodiversidad es importante

Aparte de las razones morales para que los seres humanos se preocupen por las demás especies de la Tierra, hay razones prácticas. En el nivel más básico, las personas dependen de la naturaleza para sobrevivir.

“La diversidad de todas las plantas y animales hace que el planeta funcione”, afirma Anne Larigauderie, ecologista que dirige un importante grupo intergubernamental sobre biodiversidad. “Garantizan que tengamos oxígeno en el aire, que tengamos suelos fértiles”.

Si se pierden demasiados actores en un ecosistema, este dejará de funcionar. La abundancia promedio de especies autóctonas en la mayoría de los principales biomas terrestres ha disminuido al menos un 20 por ciento, sobre todo desde 1900, según un importante informe sobre el estado de la biodiversidad mundial publicado por el panel de Larigauderie, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas. Se calcula que un millón de especies están en peligro de extinción

El cambio climático es solo uno de los motores de la pérdida de biodiversidad. Por ahora, el principal culpable es el ser humano que destruye el hábitat con actividades como la agricultura, la minería y la tala. En el mar, es la sobrepesca. Otras causas son la contaminación y las especies introducidas que expulsan a las autóctonas.

“Cuando hay dos crisis existenciales concurrentes, no se puede elegir solo una para centrarse en ella, sino que hay que abordar ambas, por muy difíciles que sean”, dijo Brian O’Donnell, director de la Campaña por la Naturaleza, un grupo de defensa. “Esto es el equivalente a tener al mismo tiempo una llanta baja y la batería muerta en tu carro. Si solo arreglas una, sigues atascado”.

Cómo funciona

Esta semana, funcionarios de medioambiente, diplomáticos y otros observadores de todo el mundo se reunieron en línea, y un pequeño grupo se reunió en persona en Kunming, China, para la reunión, la decimoquinta conferencia de biodiversidad de las Naciones Unidas.

Estados Unidos es el único país del mundo, además del Vaticano, que no forma parte del tratado subyacente, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, situación que se atribuye en gran medida a la oposición republicana. Los representantes estadounidenses participan al margen de las conversaciones, al igual que los científicos y los defensores del medio ambiente.

Debido a la pandemia, la conferencia se ha dividido en dos partes. Mientras que esta parte virtual se dedicó en gran medida a suscitar la voluntad política, los países volverán a reunirse en China en primavera para ratificar una serie de objetivos destinados a atajar la pérdida de biodiversidad. El objetivo será adoptar un pacto por la naturaleza similar al Acuerdo de París sobre el cambio climático, dijo Elizabeth Maruma Mrema, secretaria ejecutiva del convenio.

El año pasado, las autoridades informaron de que los países del mundo no lograron en gran medida los objetivos del anterior acuerdo mundial sobre biodiversidad, celebrado en 2010.

Si los nuevos compromisos no se traducen en “políticas eficaces y acciones concretas”, dijo Mrema esta semana en la reunión, “corremos el riesgo de repetir los fracasos de la última década”.

Lo que sigue

El borrador de trabajo incluye 21 objetivos que actúan como un plan para reducir la pérdida de biodiversidad. Muchos son concretos y medibles, otros más abstractos. Ninguno es fácil. Incluyen, en resumen:

Crear un plan, en todos los territorios y las extensiones de agua de cada país, para tomar las mejores decisiones sobre dónde realizar actividades como la agricultura y la minería, conservando al mismo tiempo las zonas intactas.

Garantizar que las especies silvestres se cazan y pescan de forma sostenible y segura.

Reducir las escorrentías agrícolas, los pesticidas y la contaminación por plásticos

Usar los ecosistemas para limitar el cambio climático al almacenar en la naturaleza el carbono que calienta el planeta.

Reducir los subsidios y otros programas financieros que perjudican a la biodiversidad en al menos 500.000 millones de dólares al año, la cantidad estimada que los gobiernos gastan en apoyar combustibles fósiles y prácticas agrícolas potencialmente perjudiciales

Salvaguardar al menos el 30 por ciento de la tierra y los océanos del planeta para 2030.

En los preparativos de la conferencia, esta última medida, impulsada por los ecologistas y un número creciente de países, es la que ha recibido más atención y recursos. El mes pasado, nueve grupos filantrópicos donaron 5000 millones de dólares al esfuerzo, conocido como 30x30.

“Es llamativo”, dijo E. O. Wilson, un influyente biólogo y profesor emérito de la Universidad de Harvard. Dijo que esperaba que 30x30 fuera un paso en el camino para conservar algún día la mitad del planeta para la naturaleza.

Los grupos indígenas han observado con esperanza y preocupación. Algunos celebran la ampliación y piden una cifra superior al 30 por ciento, mientras que otros temen perder el uso de sus tierras, como ha ocurrido históricamente en muchas zonas reservadas para la conservación.

El debate subraya una tensión central que recorre las negociaciones sobre la biodiversidad.

“Si esto se convierte en un plan puramente de conservación de la naturaleza, va a fracasar”, dijo Basile van Havre, líder, junto con Ogwal, de uno de los grupos de trabajo del convenio. “Lo que necesitamos es un plan para la naturaleza y las personas”.

Dado que la población humana mundial sigue aumentando, los científicos afirman que es necesario un cambio transformador para que el planeta pueda sostenernos

“En realidad, tenemos que ver todos los esfuerzos humanos, si se quiere, a través de la lente de la biodiversidad y la naturaleza”, dijo Larigauderie. Dado que todo el mundo depende de la naturaleza, señaló, “todo el mundo es parte de la solución”.

@catrineinhorn

15 de octubre 2021

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2021/10/15/espanol/onu-conferencia-biodiversi...

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