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Opinión

Pedro Castro Guillen

La Universidad y el Petróleo son los fundamentos de la Venezuela moderna, en un caso porque fue su base intelectual y política y en el otro porque fue su base material. Las vicisitudes de estos dos elementos sustanciales han marcado nuestra historia, en un caso desde sus inicios pre-republicanos y en el otro en el turbulento Siglo XX. Estos dos pilares han sido sometidos a la más brutal devastación.

No resulta exagerado acompañar el juicio del historiador y cronista de la Universidad Central Alberto Navas Blanco, según el cual “la República de Venezuela es hija de la Universidad”, no sólo porque el Acta de la Independencia fue firmada en su Capilla, sino porque las elites intelectuales de la Independencia salieron de su seno, hombres como Juan German Roscio, Abogado y profesor, redactor del Acta de Independencia, Francisco de Miranda y su Hermano, José de Sata y Bussy, Gabriel Lindo, quien fuera una de sus autoridades, Felipe Fermín Paul, José María Vargas, Don Andrés Bello, entre muchos otros que no es posible citar en este breve artículo. Así como también, su primer Presidente Cristóbal de Mendoza y Hurtado, a quien le siguieron en la Venezuela Independiente hombres tan ilustres como el Pdte. Dr. José María Vargas, quien jugara un papel tan fundamental en la refundación de la Universidad realizada por el Libertador Simón Bolívar en 1827, el Gral. Antonio Guzmán Blanco, Juan Pablo Rojas Paul, Raimundo Andueza Palacios, José Gil Fortoul. En la era democrática con el nacimiento de la República Civil son notables Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Ramón J. Velásquez, (Alberto Navas, Presidentes ucevistas, Asamblea Nacional).

La cultura venezolana es hija de sus Universidades de donde se produjo el intercambio y transferencia y asimilación de saberes entre la nación y el mundo, fue el crisol para la formación de los conocimientos científicos que fueron el soporte para la formación de los profesionales que hoy por la desgracia de la emigración forzosa el mundo reconoce por su excelente formación en médicos, ingenieros, químicos, economistas administradores, arquitectos; así como también en sus humanistas, artistas, escritores y poetas.

En el caso del petróleo, no fue hasta su aparición en el siglo XX, que las ideas de modernidad que se incubaron en la República y que alcanzaron su punto crítico en la Constitución de 1870, obtuvieron un soporte material para su concreción en tanto que constituyó el necesario lazo del país con el mercado mundial, cubriendo una de las grandes carencias de la República emergente en 1830.

Fue a partir de la economía petrolera que se construyó en un tiempo histórico breve un país urbano moderno y una de las democracias más avanzadas de América Latina. Se logró erradicar todas las endemias y epidemias que el socialismo en el siglo xxi trajo de regreso en pleno Siglo XXI: tuberculosis, mal de Chagas, malaria, fiebre amarilla y así siguiendo. El sistema sanitario de agua, la infraestructura física más moderna del subcontinente, unos de los pocos países en el mundo con sistema eléctrico integrado nacional. Y porque no decirlo, el sistema universitario más amplio que permitió al país alcanzar índices envidiables de profesionalización que le permitió a la sociedad disfrutar de una alta movilidad e igualdad social.

Repensar la Universidad y la Industria Petrolera es fundamental para la reconstrucción de la República Democrática que todos deseamos. Pero esto no puede verse como un simple regreso al pasado, un simple remake. La Venezuela que el castro-chavo-madurismo destruyo hasta sus cimientos no va a regresar. Debemos tomar del pasado-presente y la expectativa de futuro que genera la experiencia para reconstruir no para repetir.

Hoy sobre todo la comunidad de petroleros y de economistas republicanos y liberales viene dando una importantísima discusión sobre las posibilidades de la industria petrolera del futuro, conscientes de que la destrucción realizada por el chavismo de PDVSA (como emblema de la industria) es irreversible y que es importante repensar el petróleo con la óptica del Siglo XXI, donde las fuentes de energía se han diversificado y los combustibles fósiles parecen perder importancia y sus valoraciones culturales son indexadas por los problemas ambientales y las ideologías conservacionistas que tienen una importancia insoslayables.

Desde hace algún tiempo se viene produciendo una discusión sobre las posibilidades de reconstrucción de la industria petrolera tanto a nivel institucional en la Asamblea Nacional como en otros espacios intelectuales y políticos –se reflejan al menos parcialmente en el Plan País-, los economistas han perfilado propuestas sobre las posibilidades de la nueva industria petrolera. Empero, la discusión sobre las universidades es casi inexistente, o peor aún, existe en un nivel muy adjetivo. Es decir, en las universidades se discuten aspectos que son, qué duda cabe muy importantes, los salarios, la seguridad social, la destrucción institucional interna, pero en el marco de las reglas actuales donde esa discusión no va a encontrar resolución alguna, sino que nos mantendrá empantanados en un verdadero callejón sin salida. Los universitarios debemos dar un debate sobre la Universidad misma como institución, sobre sus posibilidades de reconstrucción futura, porque en las condiciones actuales de destrucción nacional se impone la búsqueda de un nuevo sistema de educación superior que sea capaz de acompañar un cambio en el país de contribuir en la reconstrucción nacional. No obstante, el pensamiento predominante pareciera ser que, en algún momento, con un cambio del régimen la Universidad podrá retomar el curso de la universidad autónoma y democrática. Pienso que esta actitud está muy extraviada. Si queremos tener una Universidad que le sirva a un País democrático, es decir, que sea el eje del pensamiento científico y de saberes culturales de este siglo que pueda ser el soporte real de la investigación y la docencia, debemos imitar el ejemplo de la comunidad de los profesionales del petróleo y de los economistas y comenzar a pensarla como una nueva institución que renazca de las cenizas de la devastación castro-chavismo-madurista bajo la óptica de que ella no puede esperar que el estado la reconstruya, ella debe pensarse desde su seno, porque de esta manera pensará al país y puede la Universidad ser factor de cultura y de integración Nacional.

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Mariza Bafile

No solo Kamala Harris. El gobierno que acompañará al Presidente electo de Estados Unidos Joe Biden contará con la presencia de varias mujeres quienes, por primera vez, ocuparán cargos tan cruciales como el de la Secretaría del Tesoro, que irá a Janet Yellen, el de Inteligencia Nacional que tomará Avril Haines y el de portavoz de la Casa Blanca que asumirá Jen Psaki junto con un team de otras seis mujeres.

Todas ellas cuentan con una larga experiencia que garantiza un trabajo altamente profesional. Sin embargo, la historia enseña que, en el pasado, aun cuando las mujeres resultaran más preparadas que los hombres, no tenían acceso a determinados cargos de poder.

Mientras asistíamos con una profunda sensación de alivio al cambio que imprimirá Biden a la política estadounidense internamente y también a nivel internacional, en el mundo se celebraba el Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres.

Indiferente a las lindas palabras de los políticos, la violencia, en sus diferentes acepciones, sigue condenando a mujeres y niños a vivir en un infierno que muchas veces termina en una tumba. Aun en los países que cuentan con legislaciones que protegen a las mujeres, los índices de violencia son muy altos. En la mayoría de los casos, los maltratadores y los asesinos son miembros de la familia o personas conocidas. Demasiadas veces, cuando la policía encuentra el cadáver de una mujer asesinada, se descubre que la víctima había encontrado el valor de denunciar a su opresor sin obtener la protección que hubiera necesitado. Las denuncias son subestimadas aun cuando los reportes médicos demuestran el maltrato físico, y, en los casos de violación, es frecuente que las víctimas tengan que enfrentar juicios durante los cuales son sometidas a dolorosas humillaciones.

El maltrato hacia las mujeres representa una de las violaciones de derechos humanos más frecuente en el mundo. Las consecuencias a nivel físico y psicológico son tan profundas que a veces resultan irreversibles.

La violencia hacia las mujeres y las niñas no es solamente la que muchas deben soportar en sus casas sino también la que perpetran tradiciones antiguas, religiones y gobiernos. Se traducen en mutilación genital, matrimonios infantiles, penas corporales, limitación de la libertad, ausencia de derechos civiles, falta de acceso al estudio e imposibilidad de autonomía económica.

Actualmente, tras el auge de las redes sociales, otras tipologías de violencia amenazan a las mujeres, en particular a las más jóvenes. Entre ellas el ciberacoso, el sexteo o sexting que consiste en la recepción de mensajes pornográficos no autorizados y el doxing que es la publicación de información privada.

Según el último informe de ONU Mujeres, el 35 por ciento de las mujeres, a escala mundial, ha experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de su pareja, o violencia sexual perpetrada por una persona distinta.

Cada día, 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia. Las mujeres y niñas representan un 72 por cierto de las víctimas de trata de seres humanos a nivel mundial.

En 2019 una de cada cinco mujeres de 20 a 24 años se había casado antes de cumplir los 18. Al menos 200 millones de mujeres y niñas de 15 a 49 años han sido sometidas a la mutilación genital femenina en especial en los 31 países en los que se concentra esta práctica. 15 millones de niñas adolescentes de 15 a 19 años han experimentado relaciones sexuales forzadas en todo el mundo. En la inmensa mayoría de los países, las adolescentes son el grupo con mayor riesgo de verse forzadas a mantener relaciones sexuales (u otro tipo de actos sexuales) por parte de su esposo, pareja o novio actual o anterior.

En la Unión Europea, una de cada diez mujeres denuncia haber experimentado ciberacoso desde los 15 años de edad.

La situación, ya de por sí extremadamente grave, ha empeorado hasta límites alarmantes a raíz de la pandemia y los consecuentes confinamientos. Las denuncias de violencia doméstica se han multiplicado en todo el mundo llegando a quintuplicarse en algunos países. La preocupación derivada por el constante incremento de maltratos a mujeres e hijos ha llevado los gobiernos de 48 países a integrar la prevención y respuesta a la violencia contra las mujeres en sus planes de respuesta a la Covid-19. Ya 121 países habían adoptado medidas para fortalecer los servicios prestados a las mujeres sobrevivientes de violencia durante la crisis global. Sin embargo, a juicio de ONU Mujeres es urgente intensificar ulteriormente los esfuerzos.

Frente a esta situación tan denigrante y letal para las mujeres es importante no solamente que algunas logren ocupar puestos de poder rompiendo techos de cristal hasta ahora inquebrantables, sino que lo hagan conscientes de la responsabilidad que tienen hacia todas las mujeres y sobre todo hacia quienes no tienen voz.

Solo transformando la lucha de una en la lucha de todas, el dolor de una en el dolor de todas, la muerte de una en el luto de todas, lograremos educar y sensibilizar a la sociedad entera. Solo así podremos albergar la esperanza de que esa posición que ocupa una mujer significará realmente un paso adelante hacia una sociedad más justa, libre y de pares oportunidades.

@MBAFILE

30 de noviembre 2020

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/la-responsabilidad-de-las-mujeres-en-el-po...

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Ignacio Avalos Gutiérrez

I.

Que va a saber usted lo que es el amor si nunca quiso a ningún equipo.

La tristeza, si nunca salió derrotado del estadio.

La alegría, si nunca sintió lo que es ganar un campeonato.

El dolor, si nunca experimentó que le eliminaran a los suyos.

La ternura, si nunca tuvo cerca a un niño que lloraba porque perdió su club.

La militancia, si nunca se dio un abrazo con un fanático desconocido sentado a su lado, llevando la camiseta de su mismo equipo.

II.

Que va a saber usted lo que es el suspenso, si nunca vivió un noveno inning, con el equipo contrario con las bases llenas y el suyo ganando apenas por una carrera.

El insomnio, si nunca se acostó en la víspera de una final de campeonato.

La humillación, si nunca padeció un blanqueo en los propios huesos.

La depresión, si su club nunca quedó eliminado al ratico de empezar el torneo.

La frustración, si nunca perdió la clasificación a la serie final por medio juego.

El infierno, si su equipo nunca estuvo anclado en el último lugar durante casi toda la temporada.

III.

Qué va a saber usted lo que es un susto, si nunca vio la cara de un jugador sorprendido, puesto out en la tercera base.

El ridículo, si nunca miró a alguien dejar caer un flaicito al cuadro.

El abatimiento, si nunca observó la cara de un bateador ponchado.

El susto si nunca fue testigo de un lanzamiento pegado (a noventa millas) que casi mata a tu pelotero favorito.

Una ganga si desconoce lo que es la base por bolas

IV.

Que va a saber usted lo que es la fe, si nunca creyó en un club sin tener ningún motivo para ello.

El sexo, si nunca experimentó el orgasmo de un jonrón que sirvió para que su equipo ganara en extra-inning.

Un milagro, si su club nunca ganó un juego imposible.

La lealtad, si nunca se mantuvo fiel a un equipo aunque perdiera.

La euforia, si nunca llegó a un sexto inning embuchado con ocho cervezas y los suyos arriba en el marcador.

El rencor si su equipo fue vencido por el club de sus mayores odios.

La arrechera si el manager saco al picher cuando no debía y perdió su equipo.

La injusticia si nunca sufrió la sentencia de un umpire declarando out al corredor que anotaba la carrera del triunfo de su club.

Las diferencias sociales si nunca se asomó a la zona VIP del estadio.

V.

Qué va a saber usted lo que es la música, si nunca oyó el grito de los fanáticos de su equipo. El ruido, si nunca oyó el grito de los fanáticos del equipo rival.

El perfume, si nunca percibió el olor de la muchedumbre reunida en un estadio de béisbol. La nada, si nunca se sentó en las gradas de un estadio sin gente.

La muerte, si nunca vencieron a los suyos en el último minuto

VI.

Qué va a saber usted lo que es la estrategia, si nunca se leyó el librito no escrito que rige el juego de beisbol.

Lo que es la táctica, si nunca se percató de la lógica de un boleto intencional o de un toque de bola.

Una Constitución Nacional, si nunca reviso las normas casi perfectas que rigen el béisbol.

El estado de derecho si desconoce como se cumplen las leyes en el terreno de juego.

Un Tribunal de Justicia si no observo actuando a los umpires.

Gobernar si jamás fue manager.

VII.

Qué va a saber usted lo que es el estoicismo si nunca vio a un catcher agachado nueve innings, cuidándose además de que no le den un pelotazo en los testículos.

Lo que es el estrés, si nunca se puso en el pellejo de un manager.

La serenidad, si nunca le prestó atención al comportamiento de un pitcher relevo.

Los nervios, si nunca se dio cuenta de las mañas de un bateador.

La tensión, si nunca se fijó en el rostro de un tipo puesto en tres y dos.

VIII.

Qué va a saber usted lo que es la acrobacia, si nunca vio un doble play.

Lo que es la habilidad si nunca vio a nadie atrapar una pelota de espaldas y contra la pared. El suicidio, si nunca presenció una jugada de squeez play. La osadía, si nunca fue testigo de un robo de base. El riesgo si nunca vio como un picher retó con una recta por el medio al jonronero rival. La ley de gravedad, si nunca se sentó detrás del catcher y miró los vaivenes de una bola de nudillos lanzada por un pitcher zurdo.

IX.

Qué va a saber usted lo que es la falta de gobierno, si nunca hizo una cola para entrar al

estadio.

Lo que es el capitalismo salvaje, si nunca topó con revendedores de entradas.

El caos, si nunca sus riñones le ordenaron orinar a mitad de juego.

El hambre, si jamás se comió un pincho en las afueras del estadio y le supo a parrilla argentina.

X.

En fin, qué va a saber usted de la vida si nunca asistió a un estadio de béisbol.

HARINA DE OTRO COSTAL

La negociación no es la mejor alternativa ¡Es la única alternativa!". La frase anterior la dijo y escribió con insistencia en diversas oportunidades Pedro Nikken . Y, añadía que “…. un país no se puede construir sobre la base del odio y del miedo desatado”. La reconstrucción de Venezuela debe tener como base a los Derechos Humanos, lo que sólo es posible en el marco de un proceso de reconciliación nacional.

Ojalá que de estos borrosos y embrollados primeros días de diciembre, los venezolanos salgamos convencidos de lo que reiteraba Pedro Nikken. Y volvamos a la política, que como expresó el filósofo Daniel Innerarity ….” es una forma de hacer cosas con palabras”. Dialogar, negociar, pues

El Nacional 2 de diciembre 2020

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Humberto García Larralde

Lo confesó la vicepresidente del régimen, Delcy Rodríguez: “No nos importa el reconocimiento internacional de las elecciones del 6 de diciembre”. Este desplante no es solo al denigrado “imperio”, sino también a la Unión Europea, al Grupo de Lima y a otros países democráticos que se niegan a validar la farsa en ciernes. Tampoco le importa, por lo visto, que 78% de venezolanos manifestaran que no irían a votar, según la encuesta flash de noviembre de Consultores 21. Tal actitud no debe sorprendernos. Los fascistas tienen años gritándole a los cuatro vientos que el país les pertenece, que es de su exclusiva propiedad. Alegan contar con el apoyo del “Pueblo”, siendo ese “Pueblo” –claro está—la exigua minoría que sigue acompañándolos. El 80 y tanto por ciento que repudia su gestión se ha autoexcluido de ser considerado “pueblo”. Esta categoría, por antonomasia, se define sólo a partir de su identificación con la causa fascio madurista; no puede incluir a los que se oponen a ella.

Y en ejercicio de su propiedad exclusiva sobre una nación que le han arrebatada a los venezolanos, procedieron a privatizar los bienes públicos y a demoler toda restricción a la depredación de sus riquezas. No sólo acabaron con las partidas de mantenimiento y de inversión de empresas e institutos públicos, se chuparon íntegro su flujo de caja –en particular, la de PDVSA y de las empresas básicas y de servicio--, inventando contratos con compañías de maletín, comisiones escondidas o “por servicios”, compras ficticias (con abultado sobreprecio), financiamientos que terminaron en sus bolsillos --pero cargados al presupuesto nacional-- y cuantas marramucias fueron capaces de idear. Rafael Ramírez, ahora “opositor”, presidió el mayor saqueo de una empresa jamás visto, con terribles daños para la industria petrolera y para el país en general. La explosión de la Refinería de Amuay en 2012, que dejó 55 muertos, más de un centenar de heridos y destruyó decenas de casas, es apenas la expresión más visible y trágica de esta devastación. Jorge Giordani, ministro de Planificación de Chávez durante casi toda su gestión, reconoció en 2016 --como quien no tuviese nada que ver con ello-- que se habrían malversado unos USD 300.000 millones durante la última década. Los recurrentes apagones, el suministro tan esporádico de agua, la ausencia de gas y de gasolina, que hoy constituyen el sufrimiento cotidiano de todo venezolano que no pertenezca a la oligarquía militar y civil que se cogió al país, tienen su causa en tal expoliación. Pero ésta, olímpicamente, culpa a las sanciones de los EE.UU.

Luego de exprimir al máximo la “caja” del sector público, va ahora por el capital. Con tal fin, la asamblea constituyente fraudulenta aprobó una llamada ley “antibloqueo”; una patente de corso para desguazar los activos del país. Claro está, “¡en defensa de los intereses del pueblo trabajador”! Esa “ley” autoriza a los jerarcas al mando a “desaplicar” el ordenamiento legal –incluidas las leyes viciadas que ellos mismos se hicieron aprobar—para ofrecerle estos activos al mejor postor. Garantiza, además, la confidencialidad (el secreto cómplice) sobre tales transacciones. No se rendirán cuentas –la transparencia hace años que desapareció de su diccionario—, por lo que se le extiende un manto de impunidad a los infractores (nacionales o extranjeros) que participen en estos desfalcos. De hecho, ya Maduro había barrido con todo requerimiento legal que impidiese ofrecerles a sus cómplices el saqueo de las riquezas minerales de Guayana, amén de lo que queda de PDVSA.

Los comicios amañados de diciembre, al igual que los anteriores para la “constituyente” y la fraudulenta “reelección” de Maduro, tienen como finalidad terminar de ponerle un candado a su propiedad. Cual dados cargados, su diseño sólo permite que triunfe al chavo-madurismo. Copar todas las instituciones formales, con las trampas que sean, facilitará seguir expoliando la nación. Ya el mafioso máximo, Diosdado Cabello, se frota las manos anunciando, con su acostumbrado sadismo, la persecución de los actuales diputados de la Asamblea Nacional, una vez tome posesión la que se elija tramposamente en diciembre.

Nos enfrentamos a una monstruosidad impensada, insospechada en la intensidad de su maldad y por su absoluto desprecio por los sufrimientos de los venezolanos, como por su empeño en acentuarlos con tal de permanecer en el poder. Tal insensibilidad y falta de humanidad para con sus compatriotas no sólo obedece a las enormes fortunas amasadas, sus camionetotas y demás privilegios que exhiben, ostentosamente, ante al pueblo que dicen representar. También se refuerza con una construcción ideológica que, cual imagen espejo, invierte la culpabilidad para hacerlos aparecer como “revolucionarios”, víctimas del imperio. Y con esa cantinela siguen campantes, cayéndose a embustes con supuestos planes para el futuro, como si su permanencia en el poder fuese cosa ya dictada por la providencia. No es menester que sean creíbles los clichés que a diario repiten. Éstos sirven para obnubilar la mente y no tener que enfrentar las terribles consecuencias de sus atropellos. Suprimen toda noción de culpa y disuelven, con un discurso maniqueo, cualquier freno moral a sus desmanes. Reiteran conspiraciones inagotables, siempre promovidas por el imperio, como explicación de su fracaso al frente del Estado. Tal blindaje ideológico es reforzado por una “izquierda” internacional exquisita, que sirve de caja de resonancia a sus idioteces, en procura tremendista de acaparar resentimientos autóctonos. Este blindaje explica su crueldad y su capacidad de aguante. El sufrimiento del pueblo en absoluto es razón a considerar para entretener posibilidades de abrirles paso a quienes sí ofrecen soluciones, El reciente despojo y acoso de dos ONGs -- Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive, partícipes del Plan de Respuesta Humanitaria de las Naciones Unidas--, que coordinan el suministro de comida a unos 25.000 niños en 14 estados, confirma que, a la hora de las definiciones, los necesitados están, a los ojos de Maduro, del lado enemigo.

Que no quepa la menor duda de que la prolongación del régimen sólo acarreará mayores padecimientos a la población. La actividad económica, que se reducirá este año a apenas la cuarta parte de la que era cuando asumió Maduro, va a continuar con su caída libre; la hiperinflación seguirá corroyendo la exigua capacidad adquisitiva de las mayorías; la Guardia Nacional y otros cuerpos, esquilmando al pueblo; y los aparatos represivos ejercitando el terrorismo de Estado, con apoyo del alto gobierno.

Von Stauffenburg y Rommel, artífices de triunfos militares nazi -sobre todo el segundo-, pudieron redimirse parcialmente ante la historia con el atentado –lamentablemente fallido—contra Hitler en 1944. Que no haya habido acción análoga en Venezuela contra Maduro y su combo, aunque deprimente, no debe impedir que sigamos insistiendo en resquebrajar la cohesión que, hasta ahora, mantiene ese antro.

Pero no debemos esperar soluciones mágicas. En EE.UU., parece que nunca estuvieron todas las opciones sobre la mesa para sacar a Maduro, a pesar de los alardes de Trump. Debemos construir una estrategia sólida, que avance con pies de plomo, para abrir las puertas a algún tipo de negociación para reinstaurar, cuanto antes, la democracia. Se juega lo que hemos conocido como el país Venezuela.

Esta negociación sólo tendrá sentido si se hace desde una posición de fuerza, capaz de obligar al fascismo a pactar las condiciones de su salida. Las fuerzas democráticas en Venezuela deben mostrar la fuerza y la unidad de propósitos, para proyectarse claramente como la alternativa capaz de restablecer un régimen democrático, respetuoso de los derechos humanos y participante activo en la futura prosperidad de América Latina. De ahí la importancia de la consulta del 12 de diciembre, capaz de aglutinar y motivar a la población en la exigencia de elecciones libres, creíbles y auditables, de manera de proyectar un contraste claro con la farsa del 6 de diciembre que adelanta el fascismo.

Esperemos que Biden, una vez presidente de EE.UU., apoye con firmeza e inteligencia, la concreción de elecciones presidenciales en Venezuela, con las garantías debidas. Asimismo, que ponga su peso en neutralizar las acciones de Rusia, Irán, China y Cuba, a favor de Maduro. La carta de negociación sería el levantamiento progresivo de las sanciones contra la verificación de pasos concretos, por parte del fascismo, a favor de la realización de elecciones en las condiciones deseadas. Pero es imprescindible contar con una oposición venezolana revitalizada para fundamentar las transformaciones a emprender.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

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Alberto Jordán Hernández

Con voz propia

Con hiperinflación que arriba a cuatro años y vislumbra guerra civil, el nar-corrupto-régimen prioriza fraude electoral que con farsantes que se dicen opositores se realizará el domingo. Nada les importa crímenes de lesa humanidad y que 79,8 % de la población (más de 22 millones) esté en pobreza extrema. Estamos entre los primeros del mundo con la mayor cantidad de hambruna. Nuestra Conferencia Episcopal advierte que esos comicios agravarán crisis y manifestó respaldo a consulta popular que apoyan más de 100 ONG.

Para Nicolás Maduro mandar es un show, cuya oficialización inquieta porque en su presencia y del alto mando militar, en acto protocolar de la FAV se impuso condecoración al rockero Paul Gillman, quien lució uniforme nazi.

A pesar de la pandemia, el día de su cumpleaños, le llevan serenata con mariachis y conjuntos criollos a Miraflores y en cadena nacional le exhiben bailando con “cilita” y niños “afortunados”. Cerca del palacio se veían infantes recogiendo sobras de comida para paliar hambre.

“Para el que no vote, no hay comida” chantajea el maldado Cabello. NRC controla alimentación. Tres mil líderes que alimentaban diariamente a 25 mil niños en 14 estados, les cerraron cuentas de 239 comedores. Era Plan de ONU y de allí obtenían finanzas.

Mientras en el show la usurpadora pareja presidencial festejaba con inocentes niños hijos de huéspedes del Palacio, en Trinidad la nefasta autoridad echaba al mar como expulsados a 16 infantes venezolanos. Con sus familiares pedían refugio, pero tal autoridad calificó a los menores de indeseables, con falso pretexto que “ocasionará que ingresen traficantes de armas, de drogas, y pandilleros”.

Debe recordarse que Trinidad perteneció a nuestro territorio desde su descubrimiento en 1498 hasta 1797, cuando cae en poder de ingleses. En dicha isla se fundó El Correo de la Trinidad Española, primer periódico de Venezuela, el 13 de agosto 1789.

Comentamos la Venezuela pseudo socialista en la cual el NRC que desgobierna acabó con la moneda nacional, que en el castro comunismo da la siguiente cifra: Bs100.000.000,000.000; es decir somete a la miseria a más del 90% de la población. El dólar que de hecho está en circulación, sobrepasa el millón de bolívares.

En este sombrío ambiente sin antecedentes en la historia y el cual, aliado con farsantes opositores el NCR de NM programó relegitimar el venidero domingo. Los ex candidatos presidenciales Claudio Fermín, Eduardo Fernández (se cortó sus garras) Henrique Capriles, que armó el escándalo anti unitario y se marchó; Henri Falcón y Javier Bertucci, llaman a votar.

Bien saben que con el fraude que ellos respaldan, el NCR tiene normado el triunfo con votos: 192 (120 de lista nacional y 72 en las regional). 84 se lo disputará con alacranes de cuello blanco y los de azul.

Nos hacen recordar la fábula rana y el alacrán. Este le pide a ella que lo ayude a cruzar el río y promete no hacerle daño, porque ambos morirían ahogados. La rana lo monta en su lomo, pero a mitad del trayecto el alacrán la pica.

«Ahora moriremos los dos» alega la rana.

«No he tenido elección; es mi naturaleza», justificó el alacrán.

Moraleja en vigencia del dólar: No debes engañarte con quien crees igual que tú; hay personas que sacarán maldad sin importarles consecuencias.

A los del NCR &, la sociedad civil responderá con las consultas: está de acuerdo con I) “el cese de la usurpación de NM y convocar elecciones presidenciales y parlamentarias; II) Rechazo al 6D: III) gestiones ante comunidad internacional para activar rescate de la democracia y proteger al pueblo de los crímenes de lesa humanidad.

AL MARGEN: Tan pavoso como fatal resultó el año de la Rata o Ratón, como denominaron los chinos al 2020. El carácter de bisiesto, que se da cada 4 años, es asociado con malos augurios. Esta calificación se concretó en la peste china, es decir la Pandemia.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Asdrúbal Aguiar

En mis libros El problema de Venezuela (2016) y De la pequeña Venecia a la disolución de las certezas (2020) avanzo en la descripción crítica del largo y muy doloroso proceso de desmantelamiento de la nación y la república a partir de 1999. Acaso para completar mi Historia inconstitucional de Venezuela (2012), en la que identifico los 174 atentados sustantivos que sufre el texto constitucional sustitutivo de la celebérrima Constitución democrática de 1961, amplío el espectro hasta el presente. Lo hago a partir del golpe de Estado terminal que ejecutan Nicolás Maduro y Diosdado Cabello a raíz del fallecimiento de Hugo Chávez Frías en 2012, hasta el cierre simbólico que ocurre, pasados treinta años, de esa etapa de ruptura de paradigmas globales que ocurre a partir de 1989 y enlaza con el inicio de la pandemia. Esa ampliación consta en el prólogo que escribo para la obra reciente de Allan R. Brewer Carías The Colapse of The Role of Law in Venezuela and The Struggle for Democracy (2020) y lleva como título “The Constitutional Dismantling of the Venezuelan Nation and State”: El desmantelamiento constitucional de la nación y el Estado venezolano 1999-2020.

Afirmar la cabal desaparición de la nación y el Estado venezolanos es máxima de la experiencia, no algo metafórico. La primera resulta de la dispersión de un pueblo que alcanza su unidad histórica y cultural alrededor del Estado y sus cuarteles, antes de que fragüe la idea de la ciudadanía en los intersticios de civilidad que se nos vuelven excepciones. Pero, en uno u otro caso, tales identidades desplazan las raíces culturales originarias y plurales que sostienen desde antes la diversidad fundacional que somos y alcanza su primera madurez hacia la emancipación. Éramos hijos de la civilización judeocristiana y grecolatina.

De la república, nada que agregar a lo que es palmario. No existen hoy poderes constituidos o espacios públicos reales, salvo en las cárceles o en el exilio. Lo prueba la fragmentación de los órganos previstos en la Constitución: dos jefes de Estado, una constituyente, dos asambleas, tres tribunales supremos: uno en Caracas y dos en el exilio, dos cabezas del Ministerio Publico, unas franquicias partidarias dispersas y también divididas e incapaces de interpretar –es una observación– el inédito fenómeno social señalado; desapareciendo otra vez y a la par, como el siglo XIX, el monopolio militar de las armas que justifica nuestro ingreso tardío al siglo XX.

¿Por qué fue imposible que, sin solución de continuidad, la experiencia democrática y civil que conoce Venezuela a partir de 1958 se prorrogase hasta el presente siglo que ya cubre dos décadas? Bastaban y por lo visto no bastaron algunos pocos datos para confirmar la existencia de una nación que alcanzó su modernidad plena durante medio siglo.

Si el propósito es imaginar el bosque sin tropezarnos con los árboles cabe dejar atrás las simplificaciones; esas que siguen a la orden y en la práctica. Tanto que, tras dos décadas de empeño en sostener la senda decreciente de libertades ante la barbarie que avanza, el propósito revulsivo se nos ha vuelto frustración.

Si la cuestión es la ruptura de la modernidad económica ocurrida a inicios de los noventa, bastaría sacar del poder o derrocar a Maduro e implementar un conjunto de políticas públicas adecuadas, distintas de las actuantes por retrógradas. Y, si en contrapartida, lo pertinente es restablecer las políticas populistas de solidaridad abandonadas, como algunos lo predican, sería suficiente una gerencia pública competente y nada más. Pero la cuestión es de un mayor calado.

La desintegración de lo nacional y su transformación en una red de nichos humanos atados a vínculos fundamentalistas a partir de los años noventa hace que las formas de relación entre la denominada sociedad civil y la política, a través de los partidos, se hayan agotado; sea por explicarse estos en el mismo Estado, por hacerse diafragmáticos, ora por incapaces para darle tejido a una democracia de rompecabezas. Se trata de un fenómeno que no es propio de Venezuela. Se extiende por todos los países americanos y en la Europa occidental. Italia inaugura el deconstructivismo político, dando lugar al hundimiento de los partidos históricos, el socialista y el demócrata cristiano, como ocurre en Colombia con los partidos liberal y conservador y en Venezuela con sus partidos AD y Copei.

En el caso nuestro, la desconcentración del poder político en beneficio de las regiones y ciudades con la elección directa de gobernadores y alcaldes permitió una oxigenación coyuntural y tardía dentro de un aparato institucional en declive, ya inadecuado al cosmos emergente. Mal podían los partidos hacerse intérpretes inmediatos de realidades que les resultaban incomprensibles. Siguieron siendo presas de sus dinámicas electoralistas y clientelares. Y al haberse operado una expansión del espíritu crítico por obra misma de la modernización y expansión educativas alcanzadas hasta 1998, en el caso nuestro resultaba inaceptable el sostenimiento de la visión tutelar militar clásica y la partidaria que se construyen, ambas bajo inspiración bolivariana, a lo largo del pasado siglo. Dicho en términos coloquiales, los partidos no podían estar a la altura de la obra de desarrollo integral que propulsaron.

En suma, agotada la nación y la república, para el tiempo posterior y si la mirada de los venezolanos se quiere dirigir hacia un horizonte de libertad, el desafío reside, exactamente, en saber descubrir o construir un hilo de Ariadna que a todos nos sirva de mínimo común capaz para sostener vínculos básicos entre las retículas sociales y de vocación excluyente, nutridas de desconfianza, que se expanden como identidades caseras, de raza o de género, entre tantas. Para ello urge proveer transacciones sobre las exclusiones razonables que estas denuncian y para que puedan ser satisfechas bajo instituciones probablemente nuevas y capaces de situarse en ese espacio vacío que ahora media entre el ecosistema tribal de los internautas y el sentido globalizador de la humanidad.

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Eddie A. Ramírez S.

Desde hace dieciocho años Venezuela vive una confrontación entre quienes creemos en la democracia y quienes detentan el poder sin tener la aprobación de la mayoría y pisotean la Constitución y las leyes. En este lapso, los demócratas hemos acudido a todos los medios para intentar que cese la barbarie. Hemos participado en tres paros cívicos, acudido quince veces a depositar nuestros votos que fueron irrespetados, nos negamos a avalar el fraude electoral en tres oportunidades, además hemos acudido a infinidad de marchas de protesta, denunciado atropellos ante la Fiscalía, la Contraloría, Defensoría del Pueblo y tribunales. También grupos pequeños intentaron románticamente sacar a los rojos por la fuerza.

En el camino han sido abatidos numerosos compatriotas por las balas de guardias nacionales, policías y paramilitares rojos; otros han sido torturados, encarcelados o exiliados No hemos tenido éxito porque la dictadura totalitaria cuenta con las armas y con jueces deshonestos, pero seguimos comprometidos hasta lograr éxito. Tenemos cuatro tareas por realizar. Dos son importantes y urgentes y otras dos también importantes pero un poco menos urgentes.

Cabe recordar que el 4 de abril 2002, los trabajadores petroleros iniciamos un paro en defensa de la meritocracia en PDVSA, al que se sumaron la CTV y Fedecámaras, que culminó con la renuncia del presidente Hugo Chávez a solicitud de los militares, quienes pocas horas después cometieron el error de regresarlo al poder. Pidió perdón y prometió enmendarse.

No cumplió, por lo que continuó el malestar y el 2 de diciembre estalló otro paro cívico, esta vez convocado por la Coordinadora Democrática donde estaban representados todos los partidos democráticos, la CTV, Fedecámaras y otras organizaciones de la sociedad civil. Los trabajadores petroleros nos sumamos por iniciativa individual. Sin embargo, esta vez el gobierno se había preparado y, además, la purga en el sector militar, le permitió contar con un grupo de oficiales incondicionales.

La crisis se prolongó, lo cual obligó a actuar a la OEA y a un grupo de países amigos, constituyéndose una Mesa de Negociación y Acuerdos. El gobierno tuvo que ceder y se comprometió a realizar elecciones libres, justas y transparentes, separar y dar independencia a los poderes públicos; respetar los derechos humanos, la libertad de expresión, de información y también a limitar el uso de la fuerza por parte del Estado. Evidentemente no cumplió y no se pudo, o no se quiso, obligarlo a respetar lo acordado. Algunos que exigían a los petroleros sumarse a ese paro, posteriormente los criticaron por “dejar espacios vacíos”. No entendieron que para quienes tienen principios y valores no cabe trabajar con rojos mediocres y que había que hacer lo posible por sacar del poder a quienes violaban la Constitución.

Hoy tenemos por delante dos tareas. Este 6 de diciembre el régimen realizará una farsa electoral que no es reconocida por los países que integran la Unión Europea, por Canadá, Estados Unidos, ni por los principales países democráticos de Hispanoamérica. Nuestra tarea consiste en no votar y convencer a los ingenuos o despistados de que es una operación de la dictadura para perpetuarse.

La otra tarea importante y urgente para los demócratas es participar activamente en la Consulta vinculante de acuerdo a la Constitución. Cuyos objetivos son: 1-Exigir elecciones parlamentarias y presidenciales libres y transparentes. 2- Rechazar la farsa del 6D de Maduro y 3- Pedir apoyo a la comunidad internacional para resolver la crisis en Venezuela. La misma se realizará por internet entre el 7 y 12 de diciembre en Venezuela y el mundo, , y el día 12 para quienes puedan asistir a los Centros a depositar su opinión. La información está disponible en la página www.consultaporvzla.com. Esta Consulta tiene que ser exitosa para debilitar al régimen. Los opositores no deben esgrimir excusas, ni ponerle peros.

Una de las tareas restantes es convencer a dirigentes, articulistas y tuiteros que luchan por la democracia, que este no es el momento de descalificar injustamente al presidente(e) Guaidó y a nuestros diputados. La unidad es un requisito necesario, pero no suficiente, para lograr desalojar a la dictadura. La otra tarea es atraer a gente bien intencionada del chavismo, no cerrarnos a negociaciones bien llevadas, ni a la posibilidad de una transición que no sea excluyente. Las tres primeras tareas son sencillas. La última es más complicada, pero no imposible.

Como (había) en botica:

Los estadounidenses también tienen tareas pendientes. Los del partido Demócrata deben mantener a raya a los dirigentes que se exceden en su posición izquierdista. Los Republicanos deben marcar distancia de Trump, de su ego e intolerancia que debilita la democracia y no es la vía apropiada para convencer a los que tienen tendencias alejadas de los principios de nuestra civilización.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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