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Opinión

Fernando Mires

Estimado XXL

Como te comentaba hace algunos días, los lindes que separan a la virtualidad de la realidad parecen ser cada vez más transitables. Claro, decir que la realidad supera a la ficción no parece ser una frase demasiado original. Pero si no la supera, está en parte determinada por la ficción, hecho que indujo a Woody Allen a decir: “la vida es una mala imitación de la televisión”. Aunque hay días - ayer fue uno de esos días - en los que la ficción puja por convertirse en realidad. Lo malo es que lo logra.

Te lo cuento: ayer vimos el film austriaco “Sangre Vienesa” ("Wiener Blut" 2019). Nada extraordinario, aunque sí lo suficientemente tenso para olvidar, aunque sea por unos momentos, las tragedias de estos días tan pandémicos. Su tema es extraído directamente de la realidad austriaca y europea: Una fracción islamista intenta llevar a cabo acciones terroristas en la estación de trenes en Viena. Esa fracción es financiada por la ultraderecha austriaca cuyos objetivos son crear caos y odio a fin de aumentar el miedo para que los ciudadanos aterrorizados exijan más represión al Estado. Pero de pronto el film fue interrumpido por aun breve noticia.

En Viena, no la virtual, no la de la película, la Viena real, terroristas, al parecer islamistas, han atacado a una sinagoga y después asesinado a cuatro transeúntes. Un terrorista, miembro del siniestro ISIS, ya ha sido acribillado. El gobierno austriaco hace llamados a la población para que no abandone sus hogares. Más de mil policías recorren las calles. Al confinamiento sanitario ha sido sumado el confinamiento policial.

Terminada la noticia continuó rodando el film “Sangre Vienesa” mientras en Viena, la de verdad, también corre sangre vienesa. Nunca imaginó Johann Strauss ll que el título de su famoso vals “Sangre Vienesa” iba a ser tan adecuado para nominar la realidad de tiempos que él desconocía totalmente. Así son las paradojas de la historia.

Estimado XXL, estamos sin duda frente a una escalamiento. Al asesinato cometido por un alumno islamista al profesor francés que intentaba demostrar gráficamente el sentido de la libertad de pensamiento y de opinión que debe primar en occidente, siguió la enérgica y justa condena de Emmanuel Macron. Como tu has podido comprobar, Recep Tayyip Erdogan -ese Donald Trump de Turquía – no desperdició la ocasión para atacar a Macron y de paso afianzar posiciones simbólicas en su inocultable proyecto histórico: el de convertir a Turquía en país líder del mundo islámico.

Las bases islamo-terroristas, al llamado indirecto de Erdogan, están siendo activadas en toda Europa. Los cdsm han declarado “guerra santa”. La sangre vienesa, como tú puedes percibir, es solo una continuación de la sangre que ya corrió en Niza. Esa sangre seguirá corriendo en Europa. Y no solo será vienesa. No hay que ser adivino para predecirlo.

Tu sabes que yo, sin ser religioso (entre otras razones porque soy creyente), soy una persona convencida de la utilidad política de las religiones. De una manera u otra, con sus mandamientos y ritos, ponen orden sobre la barbarie, sobre todo en países donde su población está librada a su suerte, sin constituciones, con economías destruidas y - valga la contradicción – con sociedades di-sociadas. Tu también sabes que yo estoy convencido de que muchos pueblos del Oriente Medio y del Norte de África serían más incivilizados y violentos sin el Islam que con el Islam. Pero debo decirte: también pienso a veces, y no en pocas, que la barbarie puede traspasar el muro de la religión hasta convertir a la propia religión en un medio para la expansión de la barbarie. Naturalmente, eso pasa también con la política. También en nombre de la política, ciudadanos desorientados, o simplemente no civilizados, eligen como líderes y gobernantes a energúmenos anti-sociales. Los ejemplos sobran.

Este siglo XXl, como continuando el tango Cambalache del gran Enrique Santos Discépolo, parece ser “tan problemático y febril” como el XX.

Con amistosos saludos

Fernando.

Noviembre 03, 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/11/fernando-mires-sangre-vienesa.h...

 3 min


Carlos Blanco

Hoy habrá una conversación casi única en buena parte del planeta: quién ganó o quién ganará (si los resultados no estuvieron anoche) la Presidencia de Estados Unidos. De tal manera que las posibilidades de que este artículo se lea son bajas porque el radar nos orientará hacia otro tema: a ver resultados de esas elecciones y a ponderar el impacto que tendrá en nuestras vidas y nuestro país.

  1. He sostenido que en relación con Venezuela habrá un ajuste de políticas sea quien sea el presidente de Estados Unidos. La política actual ha demostrado insuficiencias y fallas; en la práctica hay un período de espera de los que la formulan hasta después de las elecciones de ayer; a partir de ahora habrá un reajuste inevitable porque las cosas no están marchando en la dirección requerida y en los tiempos previstos.
  2. Dentro de nuestro marco latinoamericano de referencia tendemos a pensar que el presidente de Estados Unidos cambia las políticas de un día para otro, de acuerdo con sus instintos, amores y odios. Lo cierto es que en todo país con instituciones sólidas, tradiciones asentadas, cultura republicana o al menos democrática, el presidente puede hacer muchas cosas, pero dentro de determinados límites institucionales. El Estado norteamericano es muy complejo, poderoso, y su sala de máquinas está llena de infinitas conexiones y válvulas, que producen marcos de referencia y que, muchas veces, diluyen o demoran impulsos de la Casa Blanca.
  3. Sin ninguna duda, el gobierno de Trump es el que ha colocado a Venezuela en su agenda de prioridades. Este hecho es innegable. La pregunta es si ese interés ha dependido de Trump exclusivamente o si abajo, en la sala de máquinas, el tema de Venezuela fue tomando un lugar preeminente, dada la trayectoria del bochinche criminal de Chávez y ahora Maduro. Mi visión es que hubo una concurrencia del interés del presidente y de lo que el aparato del Estado que dirige detectó como peligros para su seguridad nacional.
  4. Cuando Chávez se instaló en el poder la visión que predominaba en el gobierno de Estados Unidos, representada por el embajador John Maisto, era que no había que preocuparse demasiado por lo que Chávez decía sino por lo que hacía. De esta forma se le quitaba relevancia a su pugnacidad e incontinencia verbal, para centrarse en sus acciones que –según el criterio dominante dentro y fuera del país– no eran “tan malas”. Con el paso del tiempo la situación cambió, como es obvio. El autoritarismo originario se transformó en la corporación criminal que encabeza Maduro, especialmente desde 2013.
  5. En ese proceso, la comunidad de inteligencia de varios países, desde los vecinos hasta Estados Unidos, desde el Caribe hasta Europa, vieron desarrollarse lo que era ya un monstrito hace 15 años, hasta convertirse en la alianza criminal con guerrilleros, narcotraficantes, paramilitares, testaferros y terroristas, que ya se conoce. En esta dinámica, el Estado norteamericano, sus organismos de inteligencia civil y militar vieron el peligro no solo para los venezolanos sino para su propia seguridad nacional. El régimen de Maduro se convirtió en un problema “doméstico” para Colombia, Brasil, Estados Unidos, España, varios países del Caribe y otros.
  6. En ese proceso, Trump tomó las medidas conocidas (sanciones institucionales y personales, la operación antinarcóticos del Caribe, y otras), así como la justicia comenzó a actuar con acusaciones formales contra dirigentes del régimen. Este proceso no ha estado exento de contradicciones porque esa mano dura sobre la mesa no ha impedido la mano blanda por debajo, con intentos de diálogo con el régimen, bajo la ilusión de que se puede convencer a Maduro y a algunos de su círculo para que se vayan de buen grado; posición que, por cierto, muestra una incomprensión profunda de la naturaleza del ya crecidito monstruo que se pasea por Venezuela.
  7. Aunque una acción militar más contundente, al amparo del TIAR, no ha sido descartada, lo cierto es que no parece haber avanzado en lo que se conoce públicamente. De lo que no cabe duda es que para Trump y el Estado norteamericano, el régimen de Maduro se ha convertido en un problema de seguridad nacional. De acuerdo con Bolton en su libro, Trump quería ir más lejos pero sus asesores y funcionarios no le aconsejaron ese camino (lo cual habla de los límites institucionales reseñados más arriba).
  8. La pregunta es si una eventual presidencia de Joe Biden llevaría la política hacia Venezuela a la época de Obama. Mi visión es que no sería posible, lo cual no implica que sea similar a la de Trump. En el Estado norteamericano existe conciencia, análisis, información, medidas tomadas, que crean un irreversible punto de partida. Solo para citar ejemplos que no dependen solo de la administración: los juicios en contra de los jerarcas rojos; las ofertas de pagos millonarios por llevarlos a la justicia de Estados Unidos; los sujetos que ya se encuentran detenidos y en juicios. Todos estos son elementos a partir de los cuales se revisará la política y se construirá a partir de ella.
  9. El lugar de Venezuela en la agenda del presidente de Estados Unidos no lo definirán sus predilecciones, variables y muy dinámicas como corresponde a los jefes del mundo. Dependerá en mucho de lo que se procese en la sala de máquinas de ese Estado. Pero, sobre todo, y aunque usted no lo crea, de la capacidad de la oposición venezolana de unificarse mayoritariamente alrededor de unos objetivos compartidos; capaz de proponerle al presidente de Estados Unidos un curso de acción, una estrategia que sea realmente efectiva y pueda dar los resultados deseados. Será la oposición, si tiene objetivos y estrategia claros, la que pueda sumar a estos a Estados Unidos y otros países. Mientras sea Estados Unidos el que le diga a la oposición lo que cree que debe hacer, las cosas no funcionarán, ni con Trump ni con Biden. Es el momento para que la oposición venezolana comprometida con el cambio de régimen le hable a Washington con respeto, claridad e independencia.

https://www.elnacional.com/opinion/que-esperar/

 4 min


Luis Ugalde

Autorizados juristas han demostrado de manera rotunda la monstruosidad de la “Ley constitucional” llamada “Antibloqueo”, inventada para desestatizar, desnacionalizar y privatizar. ¿Por qué la cúpula “revolucionaria” renuncia a su economía socialista que ofreció como modelo para entrar al paraíso, sin pobreza ni injusticias, con el pueblo montado en la carroza del triunfo?

Solución orwelliana. Encontraron una solución al acertijo: llamar “antibloqueo” revolucionario a ese antisocialismo privatizador y jugando con un neolenguaje orwelliano (que llama vida a la muerte y amor al odio) presentan como arma eficaz contra el bloqueo imperial lo que es una vergonzosa e irresponsable capitulación “revolucionaria”.

Como el Estado arruinado no tiene una locha para invertir, urge traer capital de donde sea y como sea para sobrevivir en el Poder. Para eso se han inventado esta ley anticonstitucional para vender a escondidas todos los activos nacionales, sin controles institucionales y sin ninguna transparencia.

La Academia Nacional de Ciencias Políticas y Sociales en documento contundente y categórico dice que esta decisión ni es ley, ni es constitucional, sino una descarada proclamación del poder dictatorial que autoriza “desaplicar” los arbitrarios decretos y leyes socialistas estatizadores, que eran el orgullo de la “revolución”. Esta monstruosidad anticonstitucional tiene como objeto aferrarse al Poder como sea y evitar la caída final del régimen.

El Paraíso perdido y su laberinto. La revolución socialista que ofrecía el Poder para los pobres fue una promesa, una intención, una ilusión de paraíso. Veinte años después no cuentan los deseos sino los resultados, y estos son de muerte y de huida del país. Ahora lo único sensato es reconocer la dramática realidad de la familia venezolana que sobrevive sin luz, sin agua, sin electricidad, cocinando a leña, sin escuela, sin servicios de salud, sin trabajo y sin ingresos. Con una dictadura armada que usurpa la soberanía de la sociedad, sin esperanza y sin libertad ni Estado democrático.

Para salir de esto es imprescindible el cambio del modelo que nos ha traído la ruina.

El primer paso es reconocer nuestra terrible realidad. El segundo abrir una negociación seria y efectiva -nacional e internacional– que, de manera responsable, transparente y con garantías jurídicas confiables proceda a desestatizar tantas empresas que se arruinaron en manos del Estado. La industria petrolera es la primera que necesita inversión y emprendimiento privado en toda su cadena, desde la extracción hasta la distribución, pasando por el procesamiento y la refinación.

Pero con institucionalidad y transparencia. Según los entendidos, en Venezuela necesitamos un verdadero aguacero de inversiones, no inferior a los $ 100.000.000.000 (cien mil millones de dólares) en la primera etapa. Pero no basta hacer rogativas para que venga esa lluvia, ni ocurrirá en el actual marco político y con un Ejecutivo que miente diciendo que estamos muy bien y que ya hemos salido de la hiperinflación. ¿A quién van a engañar con 2.000 % de inflación en 2020 y el dólar sobre 1.000.000 de bolívares en Enero próximo? El multimillonario refinanciamiento de la deuda y esa enorme inversión que necesitamos, solo serán posibles con un cambio de sistema, con un nuevo marco político y jurídico y un proyecto de reconstrucción descarnadamente realista y no hecho para engañar a bobos y traficar a escondidas con delincuentes. El régimen no tiene futuro.

Aspiraciones y producción de logros. Empecemos el cambio lo más civilizadamente posible negociando los otros pasos para la transición, e iniciar el nuevo año poniendo los cimientos para la reconstrucción, incluyendo a toda la sociedad, excepto los que se excluyen aferrados a su conducta delincuencial. Por supuesto, es imprescindible que los gobiernos democráticos levanten las sanciones y colaboren efectivamente en la reconstrucción del país. Pero ello no se dará sin abrir de veras la puerta a la transición democrática.

Nada de juego orwelliano de palabras. Renacer de la sociedad civil con apertura al reto productivo de miles de empresas y de todos los servicios públicos.

Fueron y son legítimas las aspiraciones de la población que hace 22 años dieron el triunfo a Chávez. Todo el pueblo tiene derecho a una vida digna con oportunidades y con instituciones libres y democráticas, pero fue lamentable el camino mesiánico-militar, de economía sin libre iniciativa productora y un gobierno dictatorial dedicado a la expropiación y reparto de la supuesta “infinita” renta petrolera.

Durante un siglo (1920 a 2020) el Estado petrolero modeló la sociedad venezolana con sus logros y deformaciones; al final prevalecieron estas últimas y el Estado repartidor quebró y arruinó su base petrolera. En consecuencia, es la sociedad civil la que tiene que modelar el nuevo Estado y de ella nacerá la nueva política. Este renacer profundo requiere tiempo y sobre todo una elevación de la productividad política ciudadana y de la productividad económica de bienes y servicios. Esta reconstrucción es mucho más que el “milagro alemán”, en su tiempo y circunstancia, y no se consigue con juego de palabras, ni complicidad de delincuentes, sino sumando y multiplicando voluntades y colaboradores nacionales e internacionales.

1 DE NOVIEMBRE 2020

aperturaven.blogspot.com/2020/11/capitulacion-revolucionaria-por-luis.html

 3 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

El 22 de octubre del año 1941, hace tres cuartos de siglo, el “Chino” Daniel Canónico, un dios negro, grandote y robusto que se disfrazó de picher, derrotó a la novena cubana tres carreras por una para que, contra el vaticinio de entendidos y profanos, e inclusive de brujos y astrólogos, Venezuela ganara el Campeonato Mundial de Béisbol.

El Presidente Isaías Medina Angarita declaró ese día como fiesta y el béisbol tomó, para siempre, el titulo de pasatiempo nacional, quedando así en los libros de historia, pero sobre todo en la cultura vernácula, convirtiéndose, incluso, en una suerte de cédula de identidad que nos registra como fanáticos de algún equipo, no importa que no sepamos lo que es un pisicorre o creamos que el robo de base es un evento que se sanciona con prisión y la bola ensalivada un gesto de mala educación.

Es el deporte, que nos abastece de palabras y frases que en muchas ocasiones resultan imprescindibles para contarnos y explicarnos la vida. En suma, los venezolanos estamos hechos de beisbol, de acuerdo al excelente resumen sociológico expresado hace varios años en la cuña de un refresco.

Dicho sea de paso y como simple curiosidad, Jorge Luis Borges, el gran escritor argentino, el mismo que sentenció al futbol como cosa de estúpidos, señalo que el beisbol tenía un valor estético, “que era una suerte de libro raro escrito a la vista de los espectadores”.

El derecho a la evasión

Desde unos cuantos años, las condiciones del país, marcadas severamente por la política, pusieron en duda la realización de los campeonatos beisbol, aunque finalmente pudieron llevarse a cabo a duras penas, dando como resultado un espectáculo bastante venido a menos. Y de nuevo este año, la posibilidad de que se realice pareciera enfrentar obstáculos todavía mas difíciles, aunque Nicolas Maduro anunció que en los próximos días tendremos el primer juego.

Aún no me acostumbro del todo a este béisbol en tiempos de crisis nacional. No me acostumbro al escaso público, sobre todo en las gradas, que por lo general están completamente vacías. No me acostumbro a un estadio demasiado silencioso. No me acostumbro tampoco a que casi no haya colas para entrar, para ir al baño o para tomar cerveza. Ni al consumo organizado en torno a los puntos de cuenta, acercados hasta el asiento del fanático, ni a ver a algunos otros que pagaban con un fajo de billetes (cuando el bolívar circulaba como moneda nacional), agarrados con una liguita, contándolos fastidiados y desesperados durante largo rato, luego de varias equivocaciones.

No me imagino como será en esta temporada, un beisbol dolarizado, ni quiero imaginarme como serán los precios actuales, ni a la manía de calcular en cuánto me salen los nueve innings, en comparación con la canasta básica o con el sueldo de un profesor universitario. No me acostumbro a no ver los borrachitos de siempre, dado que el dinero no da para excederse en materia de caña. No me acostumbro, así pues, a ver que muchos abandonan el lugar apenas oscurece, pues vivir en una de las ciudades más violentas impone precauciones ilimitadas. En fin, es éste, como digo, el béisbol a tono con los apuros y sinsabores que pasamos en las mas recientes temporadas, tono que también pareciera alcanzar a los propios peloteros.

Estos ultimos tiempos tan convulsos que nos han tocado, los venezolanos tratamos de refugiarnos en el beisbol para eludir al país desencuadernado y hostil en el que discurre nuestra existencia. Lo hacemos con la pretensión de guarecernos un rato, un rato que dura nueve innings, bien sea en el estadio o frente al televisor e, incluso, junto al radio. Nos cobijamos bajo esa extraña y sabrosa sensación de normalidad y certezas, muestra de que el país también tiene escenarios amables, libres de la desazón que domina la vida nuestra de cada día. Ejercemos, así pues, el derecho constitucional a la evasión (no me acuerdo en que articulo esta establecido), a sabiendas de que el exceso de realidad es nocivo para la salud, mucho más que el cigarro, la comida rápida o el sedentarismo.

Yo feligrés

Perdone, pues, que por enésima vez reitere por esta época en estas mismas páginas, que desde que tengo uso de razón beisbolística, hable de los Tiburones de la Guaira, equipo que he apoyado siempre, mediante adhesión que no necesitó de ninguna razón para ser, ni para transformarse, luego, en fidelidad vitalicia y a ultranza, sin condiciones que la sometan, se gane o se pierda, jugando bien o mal, con errores o sin ellos, bateando mucho o poco, sin importar, siquiera, que, en los últimos tiempos, el equipo parezca instalado en la derrota. Es la devoción en la alegría, en la angustia, el suspenso, la desesperación, el temor, el miedo, la zozobra, la tristeza, en la rabia de cada partido.

A los Tiburones les debo mucho de lo mas grato de mi vida. Les debo la ocasión para el entretenimiento y la diversión. El motivo para una fe. El arraigo a una causa. El argumento de un sectarismo “light”. La razón basada en un fanatismo inocuo. El asidero para una ilusión anual. La vuelta a la infancia durante nueve innings. La renovación de la esperanza cada octubre. El resguardo de mi sentimentalidad. La identificación con una historia. La solidaridad con una fanaticada anónima, digna, entrañable e imprescindible.

Así las cosas, en las próximas semanas espero estar sentado en el universitario, el bar más grande de Caracas, como lo describiera el Maestro Cabrujas, quien aún con sus dudas y traspiés (siempre se los perdonamos) fue también fanático escualo. Aspiro, desde luego, a que el bar cuente con todas las medidas de precaución que exige la pandemia que nos azota, similares a las que sean adoptado en otros países y en otros deportes.

Prometo, no obstante, echar de vez en cuando una miradita mas allá del juego para ver qué pasa en el otro país, pidiéndole al cielo que pronto los venezolanos tengamos una sociedad mas tranquila, armoniosa, amable. Menos épica, mas normalita, pues, incluso con algunas certezas, como, por ejemplo, saber cuándo será la tradicional temporada de beisbol.

Concluyo, en síntesis, que como feligrés que soy de los Tiburones de la Guaira, les debo parte de la memoria de mi mismo. Pero, por encima de todo, la salvación del horrible dilema de tener que ser caraquista o magallanero.

El Nacional, miércoles 4 de noviembre de 2020

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Laureano Márquez

Sin alusiones personales, ni ánimo de evasión, esta semana queremos hablar de su madre (la de Nerón). Julia Vipsania Agripina, conocida popularmente Agripina “la menol” (hija de Agripina “la mayol”), madre de Nerón, se casó con apenas 13 años con el cónsul romano Enobarbo (“Eno”, entre los compañeros de farra). Para más señas, ella era hermana de Calígula, el emperador que nombró magistrado a un caballo. También era sobrina y esposa del emperador Claudio, el de: “¡historias non manducare, manducare ova!” (¡No coman cuentos, coman huevos!). Cuando Agripina quedó embarazada de Nerón (Lucio Domitio Claudio Nerón Germánico Nicolaus), su esposo dijo: “de la unión de Agripina y yo solo puede nacer un monstruo”. Y efectivamente, parece que el hombre era un visionario. Entre los hobbies de Agripina estaba el de coleccionar amantes y asesinar maridos, ambas cosas se le daban de lo mejor.

Ambiciosa a más no poder, hizo todo lo que pudo para convertir a Nerón en emperador. Dicen que unos astrólogos le dijeron que su pequeño sería rey, pero mataría a su madre, a lo que ella respondió: “Occidat, dum imperet”, es decir, que mate, pero que gobierne, lema que aun en la actualidad es usado para sustentar algunos regímenes políticos. Tenía notable influencia sobre su hijo, hasta que su nuera, Popea, le pidió a Nerón que la matara (ciertamente, muchas nueras lo desean, pero son pocas las que se atreven a pedirlo abiertamente). Un cónsul siciliano de apellido Corleone le asesoró diciéndole “trataremos de que parezca un accidente”.

Para asesinar a su madre Nerón decidió envenenarla, pero parece que la señora en cuestión se las traía y cargaba siempre con su antídoto marca ACME. Luego su hijo trató de matarla colocando planchas de plomo en el techo de su habitación para que este se cayera sobre ella mientras dormía, pero al parecer la señora tenía sueño más pesado que el plomo y ni se despertó. Cuando Nerón entró al cuarto en la mañana, ella salió corriendo cual gacela sin un rasguño. Luego la invitó a un paseo en su yate y que para reconciliarse. Pero el barco tenía un dispositivo para que se hundiera en alta mar, pero la señora regresó ¡a nado! a la orilla para asombro de Nerón que recibió una buena paliza, mientras a ella le dieron medalla de oro. Ya harto, Nerón decidió acusarla de conspiradora, golpista, terrorista, magnicida y agente del imperio y entonces la mandó primero detenida a una cárcel de Roma ubicada en la Roca Tarpeya y luego a ejecutar, parece que un día de las madres, para que fuese más despiadada la cosa. Ella le pidió al verdugo que le clavara la espada en el vientre, porque de allí había nacido semejante bestia, aunque de tal palo tal astilla, como suele decirse.

Cuentan que Nerón hasta su muerte tenía pesadillas con su madre, que se le aparecía por todos los rincones y le gritaba: “¡Soy Agripina, bip bip!”. Afirma Suertonio que Agripina, la madre de Nerón, fue recordada siempre, particularmente por los súbditos de éste. De allí la costumbre.

@laureanomar

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Eddie A. Ramírez S.

El usurpador vendió la idea de que Trump enviaría a los marines para deponerlo. Algunos venezolanos despistados o desesperados se tragaron esa fullería, a la que contribuyó el mismo Trump. Esa supuesta invasión nunca le preocupó a Maduro, pero sí le ha servido para distraer a tirios y troyanos. Quizá el Alto Mando Militar también se comió el cuento, ya que sus integrantes confunden las estrategias de Sun Tzu, Clausewitz y del famoso florentino, con el contenido del Libro Verde de Gaddafi.

Ahora, Diosdado Cabello se “percató” de que la Unión Europea le declaró la guerra a Venezuela. Unos dirán que eso no es cierto, ya que esos países se concentran en combatir el Sars-CoV-2. Además, cada uno de los miembros de esa Unión tiene también otros problemas. Así, el reino de España debe lidiar con la economía, con los grupos separatistas y con un Caballo de Troya que tiene una coleta. Francia está en aprietos por la presencia de terroristas que equivocadamente siguen a un Islam que se parece más a la Inquisición, que a las prédicas de Mohamed. Por su parte, Alemania debe arrastrar el pesado fardo de la economía de todos los miembros de la Unión. Sin embargo, algunos se tragan esa fábula.

Un estratega debe identificar quiénes son sus amigos y quiénes están en el otro bando La usurpación cuenta con el apoyo de los integrantes de la nanomesa que es más falsa que las mesas de ruleta de muchos casinos. También cuenta con los Calderas, no Rafael, sino Juan Carlos, que aceptan dinero venga de donde venga. Ahora, este personaje predica que hay que rotar la presidencia interina y limitar sus competencias, como forma distinta de hacer las cosas. Cabe preguntarle qué países reconocerían a un presidente (e) diferente a Guaidó. También, con quién se debe conversar para hacer distintas las cosas, si con él o con Ruperti que es el que tiene los cobres.

Hay otro grupo, Soy Venezuela, que piensa que el mundo gira alrededor de ellos. Descalifica la Consulta por considerar que apacigua las protestas. Ojalá se percate que la desunión es la que desincentiva las protestas y desprestigia a algunos políticos. Hoy no caben actitudes ambiguas. Recordemos que Franco no aceptó la petición de Hitler de participar en la II Guerra Mundial, pero envió a la llamada División Azul a combatir del lado de los nazis y declaró a España como no beligerante, pero no quedó bien con ninguna de las partes. Ante la Consulta promovida por la sociedad civil todos los demócratas tenemos que comprometernos. La Consulta debe tener éxito para que sea otra derrota para la dictadura totalitaria.

El régimen seguirá vociferando que un misil enviado por el presidente Duque destruyó la única planta que habían logrado parapetear en la refinería de Amuay. Nuestras refinerías producían gasolina para el mercado interno y para exportación, así como gas licuado del petróleo, conocido popularmente como gas de bombonas. Sus trabajadores saben que las explosiones y otros accidentes se deben a falta de inversiones,de mantenimiento y de gerencia capacitada. Además, las fotos evidencian que la explosión se produjo de adentro hacia afuera y a nadie se le puede ocurrir sabotear una planta que es prácticamente chatarra y que opera pocos días al año.

Al usurpador no le preocupa una invasión y solo le produce algo de insomnio la posición de la Fuerza Armada. Lo único que realmente teme es a una oposición cohesionada alrededor del presidente(e) Guaidó, que logre una Consulta exitosa y vuelva a entusiasmar a los ciudadanos para que pasen de protestas diarias, pero localizadas, a las multitudinarias de años anteriores. Por ello secuestra y coacciona al apreciado compatriota Roland Carreño y a otros relacionados con el equipo de Guaidó.

Hoy las condiciones para salir del totalitarismo son mejores que en el pasado. Los gobiernos democráticos apoyan la vía de elecciones presidenciales y parlamentarias transparentes, lo cual solo será posible con mayor presión de ellos y de nosotros. Paralelamente, hay que incentivar una implosión, tendiendo puentes con quienes no piensan igual que nosotros, pero están conscientes de la destrucción causada por Maduro y de la inviabilidad del régimen. Lógicamente hay que seleccionar con quiénes se va a dialogar. Algunos dirán que fue una ingenuidad confiar en un Mikel Moreno y otros que fue inmoral pactar con un malandro. Sin embargo, algún acuerdo será necesario con grupos no incursos en delitos ¿Utópico? Quizá. ¿Complicado? Evidentemente, pero no imposible. Entendamos que otras opciones son solo buenos deseos.

Como (había) en botica:

¿Trump? No simpatizo con él por muchas razones.

El artículo de Gioconda Cunto de San Blas y el pronunciamiento de sus pares de la Academia evidencian que Maduro intenta engañar con la supuesta medicina contra la Covid 19.

Lamentamos el fallecimiento de Senen Silva, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Julio Dávila Cárdenas

Luego de haber transcurrido más de dos décadas, ha aparecido en el Nuevo Mundo otra ínsula a la que aún no se le ha puesto nombre dado que los habitantes del resto del continente todavía se muestran desconcertados debido a las características del nuevo territorio, de las personas que lo habitan y de sus gobernantes.

En efecto, la ínsula de marras irrumpió con gran estruendo dado su gran tamaño, mide casi un millón de kilómetros cuadrados y luego de las recientes investigaciones que se han hecho, parece ser que durante mucho tiempo ha contado con inmensos yacimientos de petróleo, enormes reservas de oro, hierro y otros muchos minerales, algunos de los cuales hoy son considerados estratégicos. El agua es tan abundante que podría abastecer las necesidades de muchos territorios y el caudal de sus grandes ríos es tal que además de suplir los requerimientos de consumo de sus habitantes, podría utilizarse para generar electricidad suficiente para usar en la ínsula y exportar los excedentes. Además cuenta con abundante vegetación y sitios paradisíacos. En fin, lo que podría llamarse una tierra de gracia.

En cuanto a la gente que allí vive, más no convive, se pudiera decir que son bastantes, aunque no tantas, dada la gran extensión de su territorio. Allí se encuentra gente muy variada, que al decir de muchas de ellas vivieron épocas de felicidad durante la primera década por la gran cantidad de recursos con que contaron pero que luego, dado lo difícil que se puso la situación, tuvieron que abandonar y dirigirse a otras regiones en busca de educación, alimentos, salud y proyectos de vida que en la nueva ínsula se les negaban.

Los investigadores comenzaron a analizar las causas por las cuales, un territorio pleno de recursos y de oportunidades había caído en tan gravísima situación y concluyeron en lo siguiente: Quienes han gobernado la ínsula durante esas dos décadas se plantearon un proyecto curioso. Ellos no eran políticos sino delincuentes y como tales tenían que comportarse. Es decir, debían robar, asesinar, traficar con drogas e impedir que quienes no fueran como ellos tuviesen participación, pero tenían que hacer creer al resto del mundo que eran políticos y lograr que así los trataran. De esta manera, hablaban de diálogos, acuerdos y de todo lo que en democracia se practica, pero en el entendido que todo eso sólo serviría para continuar actuando como delincuentes.

El resto del mundo al fin entendió que la crisis en la ínsula no se resuelve con diálogos. Lo que se necesita es que se actúe como lo hace una verdadera policía en muchas partes del mundo: capturar a los delincuentes, enjuiciarlos, hacer que devuelvan lo robado y mal habido y en la prisión paguen por sus crímenes. Así se logrará que gente honesta y capaz convierta a la ínsula en lo que antes fue. Una verdadera Tierra de Gracia y de progreso.

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