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Opinión

Fernando Mires

Solo sé que nada sé, frase atribuida con mucha justicia a Sócrates, que aunque nunca la haya dicho, yace siempre latente en las interpretaciones que Platón hiciera de su palabra (Apología de Sócrates).

Solo sé que nada sé, entendida desde el campo de lo que sabemos, vale decir, desde esa partícula infinitesimal de realidad en la que nos movemos, ha sido frase maltratada en escuelas e institutos. Han querido inculcarnos con ella que debemos ser modestos y no ambiciosos, conformarnos con lo poco que sabemos, llevar una vida cuerda, amable. Solo sé que nada sé, sin embargo, significa exactamente lo contrario.

Significa que no debes ser modesto sino ambicioso de saber, que no debes conformarte con la migaja que sabes y que, para elevarte por sobre las sombras de tu horrenda miseria espiritual, debes saber más de lo que sabes (o de lo que eres). Que no debes llevar una vida cuerda y amable – dejemos esas cosas para Aristóteles y su ética- sino una vida loca y, en muchos aspectos, terrible. Solo sé que nada sé, es la frase que te abre los ojos para decirte que más allá de tu pobre realidad existe otra: la verdadera. Solo sé que nada sé no es entonces un no-saber sino un saber. Es el saber lo que no sabes, el más profundo de los saberes. Nuestro designio, destino y maldición.

El espacio del saber es un átomo del universo, un islote en el océano, una miga en el pan, un grano de arena en el desierto. O tal vez no es un espacio, y si lo es, es uno que traspasa a la tierra y la continua mucho más allá. Es también un abismo: el abismo del ser. Un abismo que no está abajo, un vacío que está más allá de todo y a la vez dentro de cada uno. Y, como todo abismo nos llama. ¿Es la muerte? No, la muerte es, cuando más, solo una estación en su recorrido infinito.

El llamado del no saber nos convida a saber. ¿Qué hacer para no escuchar sus estridencias? ¿Ese ruido aterrador de su vacío? ¿Cerrar los ojos, tapar los oídos o, como hacen tantos, vivir en el mundo simple de las cosas dadas? Será en vano. Hasta ahí, hasta el no-querer-saber-, nos llegará su rumor. A algunos aterra. Pues mientras menos quieren saber de “eso” más lo sienten. Muy pocos penetran en sus laberintos, y de ahí hay quienes no regresan más. Los que regresan viven entre nosotros deambulando con ojos desorbitados, llevando consigo la muerte en el alma: son los habitantes de las clínicas, los pacientes de los consultorios y, no por último, los locos del manicomio.

Freud llamó a ese universo desconocido “El Ello” al que unió después con el concepto de “lo desconocido”, “lo aterrador”, lo “siniestro” (Das Unheimlich) Lacan, más práctico, lo llamó simplemente “lo real”, esa realidad a la que no tenemos acceso. En contraposición, nuestra realidad, aquella donde pisamos, no es tan real como imaginamos. Peor todavía.

Los otros seres animados no necesitan imaginar nada. Viven su mundo. Nacieron programados para no saber. Ellos son sabidos. Siguen el programa que Dios, o sabe quién, les concedió. No conocen el saber del no-saber. Solo saben lo que necesitan para ser. Por más que queramos imitarlos, no lo conseguiremos. El aparato del saber del no-saber está incrustado en nuestro programa. Y aunque no queramos, aparece cuando menos se piensa, aún en las funciones más simples de la sobrevivencia.

El comer para alimentarnos no nos basta, lo transformamos en gastronomía. Al miedo de ser lo transformamos en terror y al terror en odio. A los significantes, dislocados, los transformamos en poesía. A los ruidos, en música. Al sexo, hecho para reproducirnos, lo transformamos en amor. Y al amor en ese espacio desconocido que siempre nos aguarda desde nadie sabe dónde (Lo que tú buscas en mí - dijo Sócrates a Alcibíades en el Banquete de Platón - yo no te lo puedo dar porque yo no lo tengo) Nunca estamos conformes, de una u otra manera el reino del no-saber nos llama y nos acosa. Somos de este mundo, sin duda, pero una parte de nosotros no reside en este mundo. Nuestro reino no es de este mundo.

Para buscar al reino que no es de este mundo hemos nacido. Pero para que nunca lo encontremos, nos hicieron. Así es la comedia humana.

13 de septiembre 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/09/fernando-mires-el-saber-del-no-...

 3 min


Trino Márquez

Durante la era madurista se han dado fenómenos extraños, pero ninguno como el que rodea la consulta del 6-D: la oposición no puede desarrollar la campaña electoral por las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19; y el gobierno no necesita adelantar ninguna campaña, porque posee el control de todos los mecanismos de chantaje, coacción e intimidación que le permitirán obtener una cómoda victoria con el reducido universo de electores dispuestos a sufragar. Tan insólito como ese factor es que un presidente y un gobierno que concitan 80% de rechazo nacional, están convocando los comicios como si flotaran en una atmósfera de gigantesca popularidad.

La oposición no puede llevar a cabo la labor proselitista porque carece de los medios para desplazar sus candidatos por los circuitos electorales; unos locales, y otros nacionales. No se consigue gasolina para la movilización terrestre y los vuelos comerciales dentro del país se encuentran suspendidos. No es posible convocar reuniones en espacios públicos, ni visitar las casas de los votantes, ni convencer cara a cara a los electores de la importancia de acudir a los centros de votación. Ni siquiera se puede divulgar el programa legislativo de los candidatos y enriquecerlos con las opiniones de los ciudadanos. ¿Qué clase de comicios son esos donde todo lo vinculado con la oposición transcurre en medio del desconocimiento casi total por parte de los votantes, acerca de la oferta de sus futuros representantes en el Parlamento?

Al régimen de Maduro este ambiente tan limitado no le importa. Todo lo contrario: lo favorece muchísimo. Al gobierno le interesa que el universo electoral sea muy pequeño. Que se reduzca a ese sector al cual le llega con cierta regularidad a través de las cajas Clap, del Sistema Patria y de los demás subsidios monetarios miserables que reparte a través de la banca pública. Si esto no fuera suficiente para chantajear a los grupos más pobres y obligarlos a votar, todavía cuenta con los colectivos armados. Con los motorizados del terror, quienes amenazarán a quienes no se desplacen hacia los centros de votación el día de las elecciones.

Las encuestadoras más importantes del país señalan de forma consistente que más de 60% de los venezolanos no quieren sufragar. Para revertir esa matriz de opinión tan extendida y consolidada, habría que introducir cambios institucionales que remuevan las sospechas y fortalezcan las convicciones de la gente. Sin embargo, admitamos que hay que acudir a la cita con el CNE de Maduro y Maikel Moreno, y que sólo se logra que el acompañamiento internacional sea parcial, y no integral como exige la oposición y lo establece la Ley del Sufragio. En ese marco tan favorable al régimen, también la oposición debería instrumentar una campaña proselitista tenaz y convincente, capaz de quebrar las resistencias lógicas de la gente y propiciar la concurrencia masiva a los centros de votación. Este cambio de actitud no es posible en el lapso tan corto que resta hasta diciembre y en el marco de la Covid1-19.

El voluntarismo, aliñado como mucha prepotencia, de quienes piensan que resulta posible lograr ese giro, va a provocar una derrota fenomenal. Nicolás Maduro, aún representando una minoría en declive, se quedará con la mayoría de la Asamblea Nacional, principal órgano de representación de la soberanía popular, con la particularidad de que contará con la colaboración de la franja opositora que acuda a esa consulta. Se trata de un voluntarismo irresponsable, que colocaría el órgano legislativo bajo el control de un mandatario que sólo trata de anular el liderazgo de Juan Guaidó, quitarle la base de apoyo internacional que posee y, a partir de la Asamblea, intentar recuperar Citgo, el oro colocado en Londres y otros activos de la República con los cuales no ha podido acabar.

La Unión Europea, a través de Josep Borrell y otros voceros, junto a otros factores internacionales de poder interesados en encontrar una salida negociada, pacífica y electoral a la pavorosa crisis que azota a Venezuela, han propuesto postergar los comicios para una fecha en la cual el país haya recuperado la normalidad mínima, que permita realizar una campaña al menos relativamente equilibrada. Juan Guaidó y Henrique Capriles –aunque con posturas discrepantes- han señalado que buscan lograr elecciones justas y transparentes. En este punto, ambos coinciden. A partir de ese acuerdo básico, deberían explorar la posibilidad de llegar a un compromiso para, de forma conjunta, exigir la postergación de los comicios y la definición de condiciones que equilibren la competencia entre el gobierno y la oposición.

Maduro dijo que se había dirigido la UE para que enviase testigos a la cita del 6-D. Bueno, hay que complacerlo, pero no para que estén presentes en la consulta que él quiere realizar ‘llueve, truene o relampagueé’, sino para que asistan a una convocatoria más equilibrada, cónsona con la fortaleza que aún posee la oposición y las aspiraciones populares. Maduro necesita legitimar la farsa electoral, empoderarse todavía más con el asalto pacífico de la Asamblea y aparecer ante el planeta como el mandatario que derrotó a sus opositores a través del voto popular. No hay que ponérsela tan fácil. El acuerdo unitario aún es posible.

@trinomarquezc

 4 min


Diversas Individualidades

Inicia con una breve mirada sobre los últimos sesenta años de vida de las universidades autónomas. También hay una reflexión sobre la concepción de estas instituciones, a partir de los objetivos que se les asignaron en la Ley de universidades del año 1958, y sobre su devenir en las últimas décadas. Se reconocen los logros de las universidades en la formación de investigadores y profesionales de alto nivel. Asimismo, se detallan varias situaciones y prácticas que han alejado la universidad de sus líneas directrices iniciales, con una consideración particular sobre la convivencia de las funciones de docencia e investigación, y el impacto de ciertas políticas públicas que han limitado en mucho las acciones de las universidades. Lo comentado, unido a la precaria situación de nuestras instituciones de educación superior, al colapso de los servicios públicos y a los drásticos cambios de la economía del país conforman un terreno fértil para pensar en una necesaria transformación del modelo de universidad.

En medios académicos de hoy se plantea una nueva concepción de Universidad, la de Tercera Generación o 3GU (por sus siglas en inglés – Third Generation University), que consiste en sumar a las actividades de formación profesionales e investigación, la aplicación del conocimiento en correspondencia con empresas, con el Estado, con el sector productor de bienes y servicios y con otras universidades, utilizando mecanismos en red.

A partir de ese marco y de una serie de factores extrainstitucionales impulsores del cambio, se concibe una propuesta de misión, visión y valores para la universidad. A partir de esas líneas directrices actualizadas, se enumera un decálogo de fundamentos que podrían permitir poner en marcha la reestructuración de la universidad.

Ahora invitamos a la lectura del documento integral, y así abrimos el espacio para la participación, con miras a que cada lector pueda aportar su propio decálogo y así, entre todos, construir una agenda para la acción.

“REPENSAR LA UNIVERSIDAD”

■ Una breve mirada al pasado

La universidad decretada por la Junta de Gobierno el 5 de diciembre de 1958 fue concebida con una profunda visión humanista, abierta a todas las corrientes del pensamiento y al servicio de los intereses del país. Fue ideada al amparo de principios y valores como “una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre”, tal como se establece en el artículo 1 de la ley que la rige.

Durante décadas se intentó, con cierto éxito, forjar una comunidad de investigadores y concebir una universidad formada por profesores que ejercían la dualidad docente-investigador. La lógica era impecable: mejor docente sería aquel que al practicar la investigación, dominaba el estado del arte internacional de su disciplina, y a su vez se enriquecía con la actividad en el aula y otros espacios sociales. Por otra parte, se entendía que la política debía ser parte de la civilidad a la que se aspiraba que llegara el país a la caída del régimen dictatorial.

Sin embargo, en virtud de intereses alejados de los objetivos iniciales, la universidad -así concebida- se fue transformando en una plataforma experimental de combate de partidos políticos o grupos de poder que aprovechaban la existencia de una suerte de extraterritorialidad para someter a prueba sus ideologías, estrategias y aspiraciones. La politización fue un proceso de pactos entre los partidos políticos y reflejo de lo que acontecía en el país. Así se fue construyendo una comunidad académica en la que, al no tener que dar cuenta de sus actividades a organismos contralores, cada uno de sus miembros fue orientándose según sus propios intereses. Hubo quien se dedicó al oficio de profesor-investigador y quien prefirió concentrar su actividad al cumplimiento de horas de clase y dedicar el tiempo restante a otras actividades como el ejercicio profesional o bien, a los fines de intereses políticos o de organización de grupos de poder interno. Todos los profesores recibían una remuneración, según su nivel en el escalafón, y gozaban de los mismos derechos a ocupar cargos de dirección de la institución.

Se produjo una seria contradicción entre la misión que los líderes universitarios, con Francisco De Venanzi al frente, pretendían darle la universidad y la realidad que se iba construyendo. Esto lesionó la estructura interna y su objetivo natural, que no es otro que la formación de profesionales, profesores, investigadores y técnicos, útiles a la sociedad.

La Ley de universidades aprobada y no reglamentada fue lo que permitió que a lo largo de los años se estableciera la forma de cogobierno, la inamovilidad laboral de los docentes tras apenas dos años de servicio, el aislamiento del entorno derivado de su relativa autonomía, el poder de algunos sindicatos, la carencia de un sistema efectivo de rendición de cuentas, académicas y administrativas, las formas de elección de autoridades centrales y decanos. Todas estas son fallas que se hacen ahora muy evidentes por la falta de los recursos económicos provistos por el gobierno. Recursos que antes ocultaban muchas carencias estructurales y funcionales. La realidad para 1998, cuatro décadas después del proyecto de universidad establecido legalmente en 1958, daba cuenta de que la gran mayoría de los profesores sólo practicaban la docencia basada en una valiosa experiencia profesional que jugaba un papel importante y necesario en una economía que, aun sin la diversificación y competitividad requeridas, había crecido intensamente hasta 1978.

A pesar de todo lo dicho y aunque el modelo de universidad de 1958 ahora parezca inadecuado, debemos admitir, sin embargo, que jugó un papel importante en el desarrollo del país a partir de esa fecha. Entre los miles de profesores que han desfilado por sus aulas en el último medio siglo, han surgido investigadores de calidad, no pocos de renombre internacional, y otros que, en la actualidad, prestan servicios en otras universidades, centros de investigación o empresas de gran trascendencia. Se instituyeron unidades superiores para garantizar la creación de nuevas carreras o postgrados que se ajustaran a un determinado patrón y contaran con razonable calidad. Pero no se promovió una evaluación de rendimiento académico y de respuesta a demandas sociales y empresariales. Surgió la homologación salarial y con ella la eliminación de cualquier tipo de evaluación de la productividad de cada profesor y cada universidad. En este sentido resultó absolutamente inadecuada la conformación de un organismo central, la OPSU, supuestamente de planificación, directamente vinculado al gobierno a través de un ministerio, con atribuciones académicas y administrativas que, en muchas oportunidades, han sido un serio obstáculo al progreso de las universidades.

Pero el mundo y el país han cambiado y pareciera necesario efectuar transformaciones importantes. Como concluía el economista Galbraith muchos años atrás, las universidades crecen y se fortalecen, cuando la economía de un país lo hace, al amparo de su productividad en los mercados nacionales e internacionales. Así, mal podrán nuestras universidades cumplir con un papel protagónico en un país que todavía se recuesta en la renta del petróleo, con un desarrollo agrícola, industrial y comercial tan incipiente, como dependiente de los gobiernos de turno que rara vez han contribuido a construir libertades económicas.

En los últimos 20 años muchas voces calificadas han señalado el fracaso de la economía rentista, el populismo, el clientelismo partidista y sus dramáticas consecuencias tanto en la institucionalidad pública, como en la privada y en la conducta de los ciudadanos. Se han publicado obras importantísimas sobre la historia y la cultura del país, como las derivadas de la COPRE, en libros como Venezuela Siglo XX o Suma del Pensar Venezolano, los documentos derivados de grupos de pensamiento sobre políticas públicas como los de la Mesa de la Unidad y el Plan País, un buen número de publicaciones y documentos de las Academias Nacionales, innumerables foros y organizaciones que han escrutado en detalle la situación de cada sector, estudios efectuados por investigadores de nuestra y otras universidades, sobre la educación superior y la investigación.

Pero más que nada tenemos las enseñanzas del cómo no proceder y la vivencia cotidiana de las consecuencias de un país en ruinas, cuyas expresiones más notables son la migración de millones de venezolanos al exterior, descenso del PIB, crecimiento de la pobreza, militarismo, hiperinflación, inseguridad personal y jurídica, grave deterioro de los servicios públicos, así como la destrucción del sistema asistencial y educativo. Una realidad en la que destaca la recurrente violación de los derechos humanos, de la Constitución y de las leyes.

También contamos con las experiencias, algunas positivas, de modelos universitarios distintos, tanto en el sector público como en el privado. Mucho han hecho las universidades y con bastante éxito, para llevar a la Venezuela decimonónica al siglo XX, pero poco para prepararla para el XXI. El modelo universitario de 1958 parece que ya se agotó.

■ La orientación de la Universidad

La universidad requiere de una estrategia, esencial para fijar su rumbo y alcanzar su objetivo. Su claridad tiene un rol importante en la psicología y la organización de la institución. Vamos a esbozarla en un intento de lograr ese objetivo.

MISION

La misión de la Universidad Central de Venezuela es formar profesionales, científicos y tecnólogos, a través de una educación transmisora de conocimientos actualizados por la comunidad internacional, capaces de desempeñarse competitivamente en los mercados de trabajo nacionales e internacionales con respeto de las normas éticas universales.

VISIÓN

La Universidad Central de Venezuela será una Comunidad Educativa y de Investigación productora de conocimiento que impartirá una formación de proyección internacional. Preparará profesionales, en ambientes de aprendizaje adecuados, para afrontar retos innovadores en los mercados globales, con pleno respeto de los valores sustantivos de la ética y de la democracia. Contará con excelentes docentes e investigadores en su planta profesoral, con un ambiente adecuado para su desarrollo, y pondrá a su disposición las mejores herramientas para propiciar la calidad de su desempeño académico. Su interacción con la sociedad deberá ser intensa, en el marco de las tendencias culturales globales.

VALORES

Formación. Como un proceso de creación de fortalezas espirituales y culturales en los miembros de la Comunidad, fundamentadas en la transmisión y el aprendizaje de conocimientos, así como de competencias y habilidades profesionales y sociales, que propicien la reflexión con uno mismo y con los demás de manera superior, para la continua expansión y desarrollo de la cultura como una manera de ser más libres.

Calidad y excelencia académica. Como una dinámica que propicia la integración de los mejores recursos humanos nacionales e internacionales para la formación de nuestros estudiantes y profesores, e impulsa a una participación activa en el intercambio de conocimiento y tecnología.

Civilidad. Como búsqueda de la justicia, el respeto y la tolerancia, imprescindibles parala convivencia civilizada única garante del ejercicio y la defensa de la libertad, tanto en la formación como en el ejercicio profesional.

Autonomía. Como libertad de pensamiento e independencia financiera.

Independencia. Como libertad plena de fijar sus fines, objetivos y metas con plena autonomía, sólo restringida por lo establecido en la Constitución y el ordenamiento legal vigente. Queda excluido todo interés externo que se oponga a su Misión, Visión y Valores.

■ Factores que impulsan el cambio de la Universidad

La función de la Universidad puede ser entendida de diversas maneras, como un espacio de aprendizaje, una oportunidad para el impulso de conocimiento y de nuevos saberes, un motor de cambio social o un aliado para la productividad. En el primer caso, la Universidad se considera un espacio autónomo de construcción del saber, que forma personas con un fuerte componente intelectual y civil, que goza de la libertad de diseñar sus propios caminos de desarrollo profesional y de contribuir al impulso de la sociedad hacia el futuro.

Cuando se analizan las otras posibilidades, su desempeño se complica. Al tiempo que la Universidad no debe olvidar que la cultura, como idea general, es uno de sus objetivos fundamentales en la formación integral del individuo, debe responder, con conocimiento, a las principales necesidades de la sociedad y a la solución, tanto global como local, de asuntos de interés para el país con un aporte de investigación y gestión que pueda generarle dividendos de diversa índole.

Una visión y orientación que permita a las universidades cumplir con la función cultural, que le es connatural, y con la capacidad de responder a demandas sociales y de innovación es lo que en el momento actual está en discusión.

Los tiempos que vivimos obligan a las sociedades a enfrentar nuevos retos que, aun siendo conocidos, no han sido enfrentados de manera efectiva, particularmente en los países con el perfil económico y sociocultural de Venezuela. Nos referimos a la globalización, proceso que propicia la conformación de una sociedad del conocimiento con un fuerte intercambio comunicacional y tecnológico debido el uso masivo de internet, con el que están cada vez más familiarizadas las nuevas generaciones; a la eliminación progresiva de “fronteras” en el comercio y el conocimiento, como consecuencia de lo anterior; y al desarrollo económico basado en valores no tradicionales.

Esos factores, entre otros, tienen un marcado efecto sobre la forma de planificar el presente y el futuro de los países. Las universidades son parte integrante de la ecuación de progreso, y no pueden pasar por alto las realidades que imponen el presente y, especialmente, el futuro. Deben ser protagonistas activas de los eventos que ya han producido importantes frutos en los países desarrollados.

En nuestro país, si bien el modelo de universidad establecido en 1958 tuvo indiscutibles éxitos en dar respuestas a exigencias de ese entonces, ahora es indispensable preguntarse si ese modelo se adecua a las necesidades actuales del país y de qué manera está respondiendo a las demandas presentes y futuras de la sociedad.

La universidad debe ofrecer soluciones a los problemas de fondo, no solamente difundir conocimientos, y, además, debe dar cuenta a la sociedad, sobre su contribución al progreso integral del país, que es uno de los resultados importantes de la educación.

En medios académicos de hoy se plantea una nueva concepción de universidad, la de Tercera Generación o 3GU (por sus siglas en inglés – Third Generation University). A lo largo de los siglos, se ha pasado de la universidad que formaba profesionales solo a través de la docencia, a la que incluyó a la investigación como parte de la docencia de avanzada. Hoy día, la universidad debe, además, orientar parte de sus esfuerzos a la aplicación del conocimiento en correspondencia con empresas, con el Estado, con el sector productor de bienes y servicios y con otras universidades, utilizando mecanismos en red.

Son éstas las universidades 3GU, las que incorporan la inter y transdisciplinariedad, operan en un entorno internacional sin barreras de lenguaje, son espacios para nuevas actividades tecnológicas (Incubadoras de Empresas, Parques Tecnológicos) y son poco dependientes del Estado.

Esta visión de universidad está basada en una institución altamente productiva y entiende el conocimiento como un bien valioso y además como un instrumento de crecimiento económico.

Para un desarrollo como el descrito, el profesor universitario debe involucrarse implicarse y comprometerse con la realidad que enmarca su acción y su actitud hacia la enseñanza. La idea de investigación que debe inculcar en los jóvenes es diferente a la tradicional, porque vivimos en un mundo distinto, que privilegia la comunicación masiva y la velocidad de difusión del conocimiento. Dicho de otra manera, la Universidad como centro de investigación, docencia y extensión precisa de profesores con una cultura amplia, conectados internacionalmente, bien considerados por sus pares, cuya investigación sea relevante y enfocada a las realidades actuales.

En vez de concentrar la enseñanza en conocimientos consolidados, los profesores deberán hacer énfasis en las novedades que puedan surgir sobre la base de lo ya conocido. Los profesionales que egresen de estas instituciones, además de una preparación sólida en las materias de su competencia, deberán estar en capacidad de continuar aprendiendo y haciendo uso del razonamiento crítico, la investigación y la interpretación de nuevos hechos. Sin prescindir del uso de libros y revistas especializadas, deberán estar interconectados, a fin de estar al tanto de los avances en sus campos de trabajo, participar en conferencias con sus pares en el mundo, estar al día y establecer contactos que les den visibilidad en la frontera del conocimiento.

Llegados a este punto, podemos considerar hacia dónde dirigir la mirada para poner en marcha una reestructuración de la universidad. Proponemos como punto de partida el siguiente decálogo de líneas de trabajo:

► Auspiciar el establecimiento de políticas que garanticen la circulación de la información en un paradigma de conocimiento y ciencia abierta.

► Fomentar la colaboración interuniversitaria y de consorcios académicos.

► Establecer colaboraciones sostenibles con la comunidad empresarial y las administraciones locales y regionales (gobierno-instituciones generadoras de conocimiento-empresas).

► Fortalecer los estudios de postgrado –maestrías y doctorados- como fuente de capital humano para la docencia y la investigación, y -especializaciones- como respuesta efectiva para solventar los grandes problemas de los sectores productivos y sociales.

► Flexibilizar el currículo para permitir carreras de vanguardia, complejas y multidisciplinarias, la mayoría en formatos similares al de postgrados individualizados.

► Participar en redes, proyectos y programas nacionales e internacionales educativos y de investigación.

► Crear mecanismos para evaluar el rendimiento académico de la planta profesoral y la respuesta institucional a demandas sociales y empresariales.

► Elaborar políticas y planes para la integración de nuestros más calificados profesores e investigadores que han emigrado.

► Redimensionar los programas de becas para los estudiantes con miras a garantizar al becario la posibilidad de estudiar sin agobios socioeconómicos. De esta forma se potencian sus posibilidades como educando y se garantiza que buenos estudiantes puedan seguir sus programas de estudio.

► Reforzar los programas de becas de postgrado nacionales e internacionales para profesores y egresados, en procura de asegurar que los mejores formados se integren a la planta docente y de investigadores, en condiciones favorables para su desarrollo profesional y personal.

Hemos concebido este texto como una invitación al diálogo, por tanto queremos invitarles muy especialmente, colegas y amigos lectores, a aportar su propio decálogo y así, entre todos, construir una agenda para la acción.

En Caracas, a los 10 días del mes de septiembre de 2020

El documento fue redactado por Claudio Bifano, Aura Marina Boadas, Alicia Ponte Sucre, Alberto Fernández, Alexis Mendoza León, Pedro V. Castro, Carlos Machado Allison y Félix J. Tapia.

Por favor léelo y si lo quieres firmar envíanos un correo a nuevauniversalia.unive@gmail.com con tu NOMBRE APELLIDO (como quieres aparecer; no van títulos); Universidad u otro sitio de trabajo; Número de Cédula.

Firmantes:

Claudio Bifano (UCV) CI 2561521

Carlos Machado Allison CI 2126397

Aura Marina Boadas (UCV) CI 5452636

Alberto Fernández (UCV) CI 4356372

Alexis Mendoza-León (UCV) CI 3968800

Pedro V. Castro (UCV) CI 4051571

Alicia Ponte Sucre (UCV) CI 4356104

Felix J. Tapia (UCV) CI 3661973

Nueva Universalia

https://nuevauniversalia.wordpress.com/2020/09/10/repensar-la-universida...

 14 min


Fernando Mires

Si Putin esperaba que Merkel iba a reaccionar con diplomática cortesía, se equivocó medio a medio. Pocas veces la hemos visto tan directa, tan enérgica. Hay razones: el atentado a Navalny fue la gota de agua que colmó el vaso. La cantidad de opositores asesinados en la Rusia de Putin es ya impresionante.

Merkel, evidentemente, intentó señalizar que el terrorismo de estado puede ser obviado en otras órbitas político-culturales del planeta. Pero Rusia, por lo menos en una importante extensión geográfica, pertenece a Europa. Pues una cosa es mirar hacia otro lado cuando los crímenes se cometen en el Lejano, incluso en el Cercano Oriente – al fin y al cabo son culturas pertenecientes a “otra” historia - que cuando tienen lugar cerca de la puerta de tu propia casa, ante las miradas aterrorizadas del vecindario. Merkel, como representante de una de las naciones líderes del continente estaba obligada a reaccionar como reaccionó. Y, consecuentemente, lo hizo.

Naturalmente, la actitud de Merkel tendrá consecuencias más allá de lo político. La más importante es que si las relaciones diplomáticas empeoran, podrían traducirse al nivel de lo económico. Esa parece ser la carta de Putin, un chantaje que, dicho en modo simple, puede ser así expresado: “si tú nos creas problemas nosotros te cortamos el gas”.

Hasta ahora la carta, aún sin jugarla, había mostrado eficacia. Cualquier gobierno europeo se muestra cuidadoso al hablar sobre la política del Kremlin. No así Merkel, hecho que debe haber descolocado a Putin. Más aún: el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, al ser preguntado si Merkel ha considerado la posibilidad de que se viera afectado el proyecto de gasoducto entre Rusia y Europa, respondió: “La canciller considera que sería un error descartarlo desde el principio”. En pocas palabras, Merkel no se dejó chantajear.

Merkel sabe por experiencia que no siempre las relaciones políticas se traducen en lo económico, donde priman lógicas diferentes. Suele incluso suceder que en la esfera de la economía el vendedor, en este caso Rusia, dependa más del comprador que al revés. El proyecto de gasoducto, además, ha sido suscrito por la mayoría de los países europeos. Difícil entonces que Putin arriesgue dar el paso económico, toda vez que en estos momentos, debido (no solo) a los efectos de la pandemia, la economía rusa atraviesa por una grave recesión que puede convertirse en crónica en caso de que, gracias a los nuevos yacimientos gasígenos descubiertos en el Mediterraneo, Turquía y/o Grecia, pasen a convertirse en los principales proveedores de gas en Europa.

Según el Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del parlamento alemán, Norbert Röttgen, Putin, al mandar asesinar a Navalny, intentó matar tres pájaros de un tiro: descabezar al movimiento opositor (receta que está aplicando el tirano de Bielorrusia) justo en tiempos en los que debido a problemas como la desocupación, la pérdida de poder adquisitivo y la corrupción gubernamental, esa oposición comienza a ser activada. Y no por último, enviar un mensaje de terror a la oposición de Bielorrusia.

Putin, en fin, amenaza con cruzar la línea roja que separa a la guerra de la política. Si avanzará más allá de esas amenazas, está por verse.

El gobierno alemán ha entendido la nueva situación. Putin ha pasado a la defensiva y ese es su lugar más peligroso pues el jerarca no parece dispuesto a perder territorios en su zona colonial. Por lo mismo, necesita silenciar las voces que provienen desde Bielorrusia a la que Putin sigue considerando una provincia rusa. Visto el problema desde una perspectiva contraria, el movimiento post-electoral de Bielorrusia se ha convertido, incluso en contra de la voluntad de sus dirigentes, en un movimiento de liberación nacional. De ahí que las posibilidades de ser derrotados mediante la represión indirecta y directa de Rusia son muchísimas.

No obstante, una victoria militar sobre ciudadanos desarmados, la mayoría mujeres, no puede ser de ningún modo un éxito político. Todo lo contrario: Putin enfrenta la disyuntiva de perder los hasta ahora buenos contactos que mantenía con partidos y gobiernos europeos. De hecho ha terminado por crear una alianza de centro político en contra de sus amenazas. Polonia y los países bálticos han cerrado filas en torno a la UE y la UE en torno a Merkel. En Alemania, los extremos de izquierda, la Linke y AfD se encuentran acorralados debido a sus amistosas relaciones con el putinismo.

Desde su perspectiva geopolítica, Putin no puede darse el lujo de perder a Bielorrusia. Si renuncia a esa suerte de federación forzada entre naciones étnicamente eslavas y religiosamente ortodoxas - para recurrir a la terminología del filósofo de Putin, Alexander Dugin – su proyecto de ejercer hegemonía sobre la Europa democrática se vendrá definitivamente al suelo. En el mejor de los casos Putin tendría que conformarse con el rol que le asignó Barack Obama, el de ser mandatario de un simple imperio regional. En las palabras del Ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Linas Linkevicius: “Rusia no es una superpotencia, sino un superproblema”. Algunos políticos occidentales hablan de “estado mafioso” e, incluso, de “estado criminal”. No son precisamente las mejores credenciales para ejercer presencia política en Europa y otros lugares del mundo.

Lukashenko ganará sin duda la batalla militar, pero lo hará frente a un ejército inexistente. Desde un punto de vista político, ya está derrotado. Sus esfuerzos por aparecer ante Europa como un gobernante de una nación independiente, pertenecen al pasado. Hoy es visto como lo que es, no solo como un dictador, sino como un títere al servicio de una potencia extranjera. Incluso ya padece el síntoma enfermizo de todos los dictadores caídos en desgracia, el de identificar su nombre con el destino de la nación. Así fue como declaró ante periodistas rusos: "Yo no me iré así como así. Dediqué un cuarto de siglo a construir Bielorrusia. No voy a tirar todo por la borda de buenas a primeras. Además, si me voy, se cargarán a mis partidarios” (sin comentarios).

Putin y Lukashenko controlarán al estado, no así a la sociedad de Bielorrusia. Hasta que llegue el día en que estado y sociedad coincidan, Bielorrusia sera una nación ocupada. Podría pasar mucho tiempo bajo esa condición (es inevitable recordar a Checoeslovaquia después de la invasión soviética de 1968). La Europa democrática, abandonada militar y políticamente por el gobierno de Donad Trump y luego económicamente por la Inglaterra del Brexit, está recién, bajo la conducción de Macron y Merkel, reordenando sus filas.

Trump, evidentemente, no ve en Putin a un enemigo, ni siquiera a un adversario, sino más bien a un socio en una empresa destinada a demoler a la UE, vista por el presidente norteamericano como una organización supraeconómica que contradice sus proyectos bi-laterales destinados a enfrentar a China en la arena comercial. Esa es la cruda realidad: Trump es un gobernante económico y no político. Los principios y los ideales cuentan para él solo si son económicamente rentables. El desinterés que ha mostrado Trump frente al intento de asesinato a Navalny, pero sobre todo frente a la revolución nacional y democrática de Bielorrusia, raya definitivamente con la complicidad.

Merkel parece haber captado la esencia de la gran contradicción de nuestro tiempo. Esa se da entre la democracia y regímenes no, y anti-democráticos. Pronta a abandonar la política activa, busca dejar un mensaje, tal vez un legado: el de defender y ampliar los principios democráticos sobre los que reposa históricamente Europa. Desde la segunda guerra mundial no han estado tan amenazados.

PS. 10.09.2020. Según informe médico, Navalny ya está en condiciones de hablar. La policía alemana ha reforzado su vigilancia por temor a un nuevo atentado. La realidad, por ahora, es un thriller.

Polis

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Jesús Castillo M.

En septiembre de 2015 y tras la evaluación del cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, la Asamblea General de la Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, para fortalecer la paz y la justicia. La Agenda 2030 plantea 17 objetivos con 169 metas de carácter multidimensional, considerando aspectos económicos, sociales y ambientales; con el compromiso de atender las necesidades de los más pobres y las poblaciones vulnerables.

En ese sentido, el acceso a agua potable y el saneamiento es considerado un “Derecho Humano” por las Naciones Unidas, por lo que hacerlo efectivo, además de obligante, permite el cumplimiento de uno de los objetivos propuestos. Lograr un suministro apropiado de agua es fundamental para una vida sana. Esto es aún más importante en espacios urbanos, donde la densidad poblacional exige de niveles de saneamiento que permitan mayores niveles de salubridad ambiental.

Tres elementos deben estar presentes a la hora de revisar el servicio de agua potable y saneamiento: su cobertura, la continuidad del servicio y la calidad del mismo. Naturalmente un análisis adecuado no estaría completo si no se considerasen las inversiones realizadas en el sector y la eficiencia del manejo de los recursos financieros utilizados, de allí que la “Gestión del Agua” es un factor clave para lograr una prestación de servicio con altos estándares de calidad.

En la Región Central de Venezuela (Estados Aragua, Carabobo y Cojedes) existe un gran sistema para la producción, tratamiento y distribución de agua potable, denominado Sistema Regional del Centro (S.R.C), el cual abastece a la mayor parte de la población de los tres estados. Este sistema se encuentra en operación desde la década de los 70, cuando entra en funcionamiento su primera etapa, y luego en 1995 entra en funcionamiento parcialmente la segunda etapa del sistema. Hidrocentro, es la empresa Operadora del SRC, dependiente de su casa Matriz HIDROVEN, cuenta con una capacidad instalada para producir 19.280 litros por segundo (lps) a través de 16 plantas potabilizadoras, 494 fuentes subterráneas (244 pozos en Aragua, 197 en Carabobo y 53 en Cojedes) y 15 fuentes superficiales. Sin embargo, la producción actual es de 12.810 lps, generándose un déficit de 6.470 lps debido a múltiples causas entre las que se pueden mencionar fugas del SRC, pozos inoperativos, falta de equipamiento de materiales, equipos y parque automotor así como por consecuencias de falta de energía imposibilitan un suministro continuo en diversos sectores del estado Aragua. Esta situación ha provocado un colapso en la calidad de vida de muchos habitantes, impidiendo el sano goce de una vida digna, limitando la recreación y sano esparcimiento debido a que quienes deben buscar el agua para sus necesidades más fundamentales destinan más de seis horas diarias a esta tarea que desde hace dos años se ha incluido en la larga lista de necesidades en un hogar aragüeño.

… Comenta María Fernanda Sánchez, una madre soltera habitante del populoso sector Saman Tarazonero, del Municipio Santiago Mariño, dedicada al a economía informal, que diariamente realiza una travesía de unas quince cuadras, a veces acompañada de su hijo menor a buscar agua en un llenadero improvisado en la comunidad vecina de la Casona donde solo alcanza llenar un botellón y pequeños envases ya que no posee una mayor capacidad para almacenar agua. Esta marcha la realiza hasta cuatro veces al día, la razón es que no tiene la certeza de cuándo es que le llega el agua, no precisa con exactitud cuándo fue su última vez. Así mismo, señala que el agua que recibe es de olor fétido de dudosa calidad por lo que solo la utiliza para limpieza de su pequeña vivienda.

Por su parte Aurora Gil, también habitante del Samán Tarazonero, manifiesta que a veces pasan más de veintiún días sin agua por tuberías. …a mis 67 años de edad ya con una artrosis en la rodilla izquierda se me hace difícil buscar el agua para mi casa solo puedo venir unas dos veces al día, y mi hija una vez que llega del trabajo completa la tarea. A veces para comprar agua pagamos alrededor de tres productos de la cesta básica para que nos llenen un tanque de 2.500 litros, otros te piden que les paguen diez dólares, figúrese usted sino ganamos eso como vamos a pagar agua en dólares….

El derecho humano al agua significa que toda persona tiene derecho a una cantidad suficiente de agua, de calidad, aceptable, físicamente accesible y asequible para los usos personales y domésticos, que incluyen saneamiento. Sin embrago en muchas comunidades del estado Aragua estos principios normativos no están presentes. Explica Pedro Tovar un adulto mayor quien ha dispuesto en su residencia de una toma de agua en la Comunidad de la Casona para que solidariamente sus vecinos puedan llenar sus botellones , que diariamente acuden alrededor de unas doscientas personas en promedio, y de estas cerca de un 60% son amas de casa,30% hombres y adultos mayores y un 10% jóvenes adolescentes.

Para el usuario del servicio, como lo somos todos, el tener una conexión a la red no es suficiente: necesitamos agua en cantidad suficiente para cubrir nuestras necesidades así como contar con élla oportunamente y que tenga calidad aceptable. Cubiertos estos puntos diremos que tenemos un servicio “bueno”.

aguasinfronteras@gmail.com

Amnistía Internacional

https://www.amnistia.org/ve/blog/2020/09/16425/revista-desca

Referencias

1.- Derecho humano al agua. Disponible en: http://alianzaporelagua.org/documentos/MONOGRAFICO4.pdf. Consulta el 04/02/2020

2.- Díaz N. y Duci J. (2017) .Manual base sobre los derechos humanos al agua y saneamiento en Latinoamérica y el Caribe. Disponible en: https://publications.iadb.org/es/manual-de-base-sobre-los-derechos-humanos-al-agua-y-al-saneamiento-en-latinoamerica-y-el-caribe. Consulta el 04/02/2020

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Acceso a la Justicia

La decisión de Nicolás Maduro de indultar a 110 personas que se encontraban tras las rejas o perseguidas penalmente, en «aras de promover la reconciliación nacional y la búsqueda de la paz», ha provocado un terremoto político cuyas repercusiones aún continúan.

Entre los beneficiados por la medida anunciada el pasado 31 de agosto por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, están los diputados de la Asamblea Nacional Freddy Guevara, Miguel Pizarro, Carlos Paparoni, Henry Ramos Allup, Edgar Zambrano, Luis Florido, Juan Pablo Guanipa, Gilber Caro y Renzo Prieto.

Asimismo, fueron indultados Roberto Marrero, jefe de despacho del presidente del Parlamento e interino de la República, diputado Juan Guaidó; el director del portal de noticias Punto de Corte, Nicmer Evans; el dirigente sindical Rubén González; y Antonia Turbay, esta última acusada de estar involucrada en la fuga del comisario Iván Simonovis ocurrida en 2019.

La decisión del Gobierno de Maduro desató una ola de debates, entre ellos uno en el mundo jurídico y académico en relación con la definición de la misma como un indulto. ¿El motivo? La inmensa mayoría de los beneficiados no habían sido juzgados. Por ello, Acceso a la Justicia considera importante revisar el marco jurídico venezolano, con la finalidad de precisar algunos puntos clave a la hora de entender mejor el tema.

¿Qué es el indulto?

Es un acto de Gobierno, de carácter discrecional, que realiza en ejecución directa e inmediata de la Constitución el presidente de la República, en su condición de jefe de Estado, y en ejercicio de la atribución contemplada en el artículo 236, numeral 19 de la Carta Magna. Generalmente, este tipo de medidas se otorga por razones humanitarias, aunque en realidad no se estipula sobre las razones o momentos para concederla, porque se trata de un acto de naturaleza discrecional.

¿Qué ha dicho el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sobre el indulto?

La Sala Constitucional, en su sentencia n.º 1368 del 13 de agosto de 2008, señaló que el indulto es un mecanismo:

«que coadyuva en la atenuación -con base en la equidad-, de las durezas excesivas de la ley penal que los jueces no hayan podido evitar, garantizando así un mejor proceso de individualización de la pena; de igual forma, el indulto también manifiesta su utilidad sirviendo como mecanismo de reparación de los errores judiciales que no pueden ser reparados a través de los recursos previstos en el ordenamiento jurídico; y por último, y no menos importante, también está la función que cumple esta institución como instrumento que facilita la resocialización del procesado o penado».

¿El Poder Judicial puede ejercer algún tipo de control sobre esta figura?

Sí. Puede revisar, si hay una solicitud (recurso o demanda) los aspectos formales para certificar la validez del decreto que contiene el indulto. El TSJ podría, por ejemplo, revisar que la resolución haya sido emitida por el presidente de la República, así como también que esté refrendada por el vicepresidente y por el ministro correspondiente.

¿Existe alguna limitación constitucional que impida la concesión del indulto?

Sí. El artículo 29 de la Constitución prohíbe expresamente el otorgamiento de indultos a aquellas personas señaladas de cometer «delitos de lesa humanidad, violaciones graves a los derechos humanos y crímenes de guerra». La Sala Constitucional del TSJ, si hubiera una solicitud sobre ello, debe asegurarse que esta disposición sea respetada, y en este sentido, los ciudadanos que consideren que ha sido violentada pueden acudir ante él para denunciar dicha infracción.

¿Jurídicamente pueden ser controlados las circunstancias, motivos o razones que impulsan al presidente de la República a dictar el indulto?

No. Por tratarse de una función sobre la dirección política (función gubernamental o política), esta área escapa del ámbito del control jurisdiccional, que ejercería en este caso el TSJ por intermedio de la Sala Constitucional. Sin embargo, como decisión sujeta al orden constitucional no puede ser ejercida de una manera arbitraria e irrazonable, como sería el caso de tratar de indultar violaciones a graves a los derechos humanos.

¿Para los beneficiados por la medida, esta implica el reconocimiento de que cometieron alguna infracción?

No. El indulto es una gracia que en ningún caso impone a los beneficiados el deber de reconocer la comisión de un delito para que proceda la medida.

¿Es posible indultar a una persona cuando ni siquiera ha sido condenada?

Sí. El artículo 29 del Código Orgánico Procesal Penal (COPP) señala que el indulto opera en cualquier estado y grado del proceso o del cumplimiento de la pena, razón por la cual no es necesario que exista una sentencia condenatoria.

¿Cuáles son los efectos que produce la concesión del indulto?

La extinción inmediata de la acción penal o de la pena y el cese de cualquier medida de coerción personal. En definitiva, el indulto hace cesar la ejecución de la condena, si fuera el caso, y produce la inmediata libertad de las personas beneficiadas de esta medida, conforme con lo dispuesto en el artículo 104 del Código Penal en concordancia con los artículos 29 y 480 del COPP. Asimismo, el artículo 107 del Código Penal establece que el indulto no da derecho a la restitución «de las armas o instrumentos confiscados, ni de las cantidades pagadas a título de multa o por costas procesales, pero no podrán cobrarse las cantidades que aun debiere el procesado».

¿Cuál es la diferencia entre el indulto y el sobreseimiento de la causa?

El indulto es dictado por el presidente de la República, y el sobreseimiento es una medida que la dicta el juez, según las causales contempladas en el artículo 300 del COPP. También puede hacerlo porque el Ministerio Público lo solicitó (artículo 302 COPP), o porque lo haya solicitado el propio imputado según el artículo 127 numeral 11 del mismo instrumento.

¿Cuál es la naturaleza jurídica del acto que declara el sobreseimiento de la causa?

De acuerdo con la sentencia n.º 187 de la Sala de Casación Penal del 2 de julio de 2018, la decisión que decreta el sobreseimiento de la causa no es un sentencia definitiva, sino un auto interlocutorio con carácter definitivo, que pone fin al procedimiento, además que tiene autoridad de cosa juzgada, impidiendo que la persona se enfrente nuevamente a la decisión de un tribunal por el mismo hecho (artículo 301 del COPP).

¿Qué es, entonces, una amnistía?

La amnistía es una ley que dicta la Asamblea Nacional, conforme con lo dispuesto en el artículo 187, numeral 5 de la Constitución, mediante la cual se extingue la causa penal. Sin embargo, esta figura no está referida a las personas sino a los hechos; en cambio el indulto sí está dirigido a personas en específico. La amnistía es también una medida de gracia, pero está centrada en los delitos cometidos, no en las personas.

La amnistía, según el artículo 104 del Código Penal, extingue la acción penal y hace cesar la ejecución de la condena y todas las consecuencias penales. Asimismo, este beneficio puede darse en cualquier momento del proceso, incluso después de dictarse sentencia condenatoria. Sin embargo, debe aclararse que si bien el indulto y la amnistía extinguen la acción penal, la responsabilidad civil nacida de la penal no cesa, conforme a lo dispuesto en el artículo 113 del Código Penal. En otras palaras, ambas medidas eliminan las consecuencias penales, pero no las de naturaleza civil.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

El contexto en el que se produjo esta decisión, a meses de las elecciones legislativas que la oposición y parte de la comunidad internacional no reconocen, parece indicar que la administración de Nicolás Maduro intenta lavar su imagen y mostrarse menos autoritario que en el pasado. ¿El objetivo? Conseguir el aval al proceso comicial y posiblemente un levantamiento del cerco diplomático y financiero al que está sometido por sus ataques a las libertades públicas y al Parlamento.

En un país donde se detiene y persigue a las personas por sus ideas políticas y donde se pretende hacer pasar una medida de indulto como un logro, lo que en realidad nos está diciendo es que así como fue política la decisión de aprehender a los indultados también lo es su liberación, y en ninguna de las dos decisiones interviene la justicia.

Septiembre 9, 2020

https://www.accesoalajusticia.org/11-preguntas-para-entender-el-indulto-...

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José Gregorio Meza

Los militares en Venezuela llevan décadas siendo subestimados por el liderazgo político venezolano. “Todos sabemos que es un factor clave de poder. No entendemos por qué no se ha prestado la debida atención a este tema que es fundamental”, indicó Rocío San Miguel, presidenta de la asociación civil Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional.

“Podríamos suponer que los militares controlan el poder en Venezuela, pero no es así. Los militares sostienen el poder. Esa sutileza es muy importante para entender hacia dónde debemos ir y qué ventajas y oportunidades existen”, señaló en conversación con El Nacional.

Para San Miguel el poder en Venezuela es controlado en Cuba y Miraflores. “Esa es una noción que ha entendido muy bien el grueso de los militares como sostén del poder”, afirmó.

Dijo que esas fuerzas han sido mucho más inteligentes que otros factores, la oposición, por una parte, y la comunidad internacional, por la otra. “Cuando colocas las piezas más importantes de la institución, unas 100 personas clave a mi entender, ganan más dando pasos hacia la recuperación de la democracia que enredados en el marasmo del presente. Lo más razonable para ellos es tener una institución fuerte, con una seguridad social que les dé garantías y ámbitos de profesionalización que les permita la proyección en el tiempo. Pero se ha desconocido a la Fuerza Armada Nacional, el tratamiento de los militares es superfluo, tremendista y anecdótico “, explicó.

En otros países como Brasil, Argentina, Chile y Colombia, por tomar referencia en la región, el tema militar se toma en serio, subrayó: “La élite civil se ha preparado para dar seguimiento a lo militar y hacer real la subordinación del poder militar al poder civil. En Venezuela no hemos superado ese desafío. Se creyó en un momento que la única manera de subordinarlo era con dinero, y allí nos perdimos”.

¿Cree que una salida militar es la solución a la crisis en Venezuela?

No hay plan opositor para los militares

“No hay una propuesta para la Fuerza Armada Nacional por parte de la oposición. Eso hay que señalarlo”, subrayó San Miguel.

“Lo único que hemos visto dirigido hacia ese sector es un planteamiento sobre una Ley de Amnistía, muy mal hecho jurídica y políticamente, y la puesta en escena del 30 de abril de 2019, que fue claramente un fracaso y donde se engañó a quienes se embarcaron en esa acción”, explicó.

Afirmó que no se puede ser cortoplacista ni improvisar con una institución que es muy importante para el futuro de Venezuela. “Hay que hacer un plan sobre el que hay que trabajar, pero sobre el cual hay mucha pereza del sector político. Hay propuestas desde el sector académico y las ONG, pero si no se involucra el sector político definitivamente no tienen peso”, manifestó.

“Los militares necesitan claridad sobre cómo va a ser eso de la justicia transicional, porque pareciera que aquí hay un sentimiento de venganza generalizado y ellos, con cierta razón, probablemente creen que al final van a ser los depositarios de las culpas históricas”, agregó.

Puntualizó que mientras no haya una propuesta adecuada se mantendrán del lado del statu quo.

San Miguel indicó que el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ha perdido influencia en los últimos años: “Cuando dejó el mando del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana paulatinamente comienza a perder ascendencia en lo operativo. Hasta ahora, dentro de la ecuación de poder, sigue siendo un liderazgo claro dentro de la institución, pero comienzan a aparecer otros y además hay un relevo importantísimo”.

Explicó que todos los comandantes de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral son figuras emergentes. Dijo que en el Alto Mando Militar hay personas que no están sancionadas por el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea.

“El comandante general del Ejército, Domingo Antonio Hernández Lárez, no está sancionado. Es una cara nueva que hay que seguir para ver cómo desarrolla su liderazgo. Dentro de la Armada tienes al almirante William Miguel Serantes Pinto, que tampoco está sancionado y viene de tener una carrera estelar. Esos son nuevos liderazgos. Hablo también del comandante general de la Aviación, José Rafael Silva Aponte“, señaló.

“Estas personas van a tener la oportunidad de ejercer un liderazgo importante. Son individuos que pueden mirar hacia el futuro en lo que puede ser el retorno al carril institucional”, agregó.

A juicio de San Miguel en el futuro cercano se espera más polarización, discurso radical y partidización de la Fuerza Armada Nacional. “Esta es una dinámica que ya hemos visto. El poder gana polarizando”, subrayó.

Desplazamiento

“Así como hemos visto que hay menos influencia de Padrino, la influencia de Diosdado Cabello ha descendido notablemente en la Fuerza Armada Nacional”, señaló San Miguel.

“En estos momentos el actor más influyente sobre la institución es Maduro, que ha desplazado en el poder y en el control a Cabello”, agregó.

“Estamos viendo también un desplazamiento importantísimo de todos aquellos actores que jugaron un papel preponderante el 4 de febrero de 1992 y el 27 de noviembre de 1992”, detalló.

San Miguel advirtió que en el sector militar hay muchos cambios que esperan por interpretarse: “Factores como Cabello, Luis Reyes Reyes, Wilmar Castro Soteldo, Ramón Carrizalez, José Gregorio Vielma Mora, incluso Raúl Baduel y Miguel Rodríguez Torres, están saliendo de la historia de la institución y hay un movimiento telúrico que está generando un nuevo liderazgo, para bien o para mal, porque Maduro está haciendo su trabajo para controlar el estamento militar”.

@josegremeza

8 de septiembre 29020

El Nacional

https://www.elnacional.com/venezuela/rocio-san-miguel-los-militares-no-c...

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