Pasar al contenido principal

Opinión

Ángel F. Fermoselle

Al final de su vida, poco antes emprender el rumbo a Valhala, el cielo donde reside el dios Odin, la histórica guerrera Lagherta dice a su asesino en la serie de televisión Vikingos: “No tengo miedo. He tenido una vida llena”.

Quizá todo se limite a eso: a tener una existencia que uno, en sus últimos segundos, juzgue que ha sido bien vivida. Y, tal vez, sea eso mismo, la impresión de haber vivido al máximo, lo que impulse al coraje y lo haga vencer al miedo en los instantes que preceden al tránsito hacia lo que sea que se encuentre al otro lado.

Nos vamos sin nada, sí, como llegamos. Lo que ocurre en medio, si tiene el sentido adecuado, proyecta la percepción de un periplo vital que realmente ha valido la pena, el objetivo último que da sentido a nuestra existencia.

Porque, como en una ocasión anterior establece el mismo personaje tras haber rozado la muerte en su última batalla, de la experiencia sobre la frontera solo logró concluir que la vida tiene que ver, esencialmente, con el sufrimiento. Y, añade, cómo lo manejamos es lo que nos coloca en un lugar privilegiado, el que nos conduce a los cielos de cualquier religión, o en otro, desde el que no se divisa paraíso alguno.

Resulta singular que, doce siglos después de que Lagherta combatiera en Escandinavia y se convirtiera en una leyenda, aún seguimos enfrascados en los mismos asuntos: en las guerras por el poder, en los conflictos para lograr expansiones territoriales, en las luchas por la riqueza; sigue habiendo torturas -no tan salvajes, cierto, pero quizá peores precisamente por su refinamiento-; sigue habiendo reyes corruptos y héroes que lo apuestan todo en favor de la libertad, y una población que se arrima a los primeros o a los segundos, en función de la dimensión humana de cada uno.

Uno de los buenos es Jimmy Lai, el fundador del periódico de Hong Kong Apple Daily, que esta semana ha sido detenido -y luego liberado- a instancias del Gobierno de Pekín. Los empresarios de los medios de comunicación siguen constituyendo una amenaza para los gobernantes que pretenden impedir el ejercicio de la libertad, o el de la disidencia.

En tiempos de Lagherta los vikingos viajaban y saqueaban los lugares que encontraban al final de sus rutas marítimas. Pero también viajaban buscando la prosperidad con acuerdos comerciales, o lo hacían para conocer territorios lejanos. Y también, en ocasiones, los nórdicos abandonaban sus tierras buscando la supervivencia que ofrecen otras con mayores posibilidades.

Eso mismo, como vemos casi cada día, continúa ocurriendo. Las migraciones en busca de instrumentos que acerquen la felicidad, o al menos la subsistencia, persisten. Del mismo modo que se mantiene, también con frecuencia, el discurso contra los recién llegados. Como ha recordado el abogado Antonio Garrigues Walker en una entrevista reciente, “los movimientos migratorios son positivos para el país que los recibe”. Sin embargo, recuerda, a pesar de que más de tres millones de españoles tuvieron que refugiarse en Europa por razones políticas o económicas hace solo unas décadas, ahora muchos rechazan la llegada de migrantes del continente que nos mira, con envidia y entusiasmo, desde el sur del Estrecho de Gibraltar.

Lagherta, aquella legendaria guerrera, protegió el mundo vikingo con toda la fogosidad que reunió en sus múltiples batallas. Nosotros, porque no hemos aprendido gran cosa desde el siglo IX, debemos preservar el nuestro, aunque a menudo, asomados a la máxima perplejidad, advirtamos que eso significa, exactamente, protegerlo de nosotros mismos.

@affermoselle

13 agosto, 2020

https://www.elespanol.com

 2 min


Rafael Yuste

La crisis de la covid ha demostrado, entre muchas otras cosas, la fragilidad de la protección de la privacidad de nuestros datos personales y las carencias de los sistemas legales y administrativos, nacionales e internacionales, para abordar estos problemas. Escribo para poner de relieve un problema aún mayor: el de nuestra privacidad mental. Es un problema que nos viene de frente, pero que estamos todavía a tiempo de evitar.

Esta historia empieza en febrero de 2013 en el Congreso de Estados Unidos. En una reunión conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado, el presidente Barack Obama pronuncia el discurso del estado de la Unión y anuncia el lanzamiento de un proyecto científico a gran escala y a largo plazo, la iniciativa BRAIN (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies: investigación cerebral a través de neurotecnologías avanzadas innovadoras).

Este proyecto, que Obama comparó con la gesta de llevar al hombre a la Luna, desarrollará herramientas que se aplicarán en cerebros de animales de laboratorio y en pacientes humanos. Estas herramientas (electrónicas, ópticas, moleculares y computacionales) servirán para registrar la actividad cerebral o para interferir con ella, colocando dispositivos invasivos (dentro del cerebro) o no invasivos (por encima del cráneo).

¿Por qué Obama lanza este proyecto? La neurotecnología es necesaria por razones científicas, clínicas y económicas. Desde la perspectiva de la ciencia es clave entender el cerebro, última frontera del conocimiento del cuerpo humano. Al comprender el cerebro, nos entenderemos por dentro por primera vez.

Desde el punto de vista de la medicina, las herramientas facilitarán el diagnóstico, la comprensión y la cura de enfermedades psiquiátricas y neurológicas, que resultan cada vez más devastadoras en la población.

En cuanto a la economía, la neurotecnología seguramente abrirá un campo enorme de desarrollo para empresas e industrias, como ocurrió con el proyecto del Genoma Humano [la gran iniciativa internacional de mapeo genético nacida a finales de los ochenta], que multiplicó por 124 la inversión en este campo. Este último fue el argumento más convincente para el Congreso de EE UU.

La iniciativa BRAIN, con una financiación estimada de 6.000 millones de dólares (el presupuesto no se ha visto reducido a pesar del cambio de inquilino en la Casa Blanca) está en su quinto año de los 12 previstos de duración, e involucra a más de 500 laboratorios que desarrollan todo tipo de neurotecnologías.

Es una revolución metodológica para la neurociencia, como ocurrió en la biomedicina con la técnica de secuenciación del genoma. Esto no está ocurriendo solo en EE UU: desde 2013 se han lanzado proyectos centrados en el cerebro en China, Japón, Corea, Australia, Canadá, Israel y la Unión Europea, aunados en una iniciativa BRAIN internacional.

Además de estos esfuerzos públicos, las empresas privadas, farmacéuticas y, sobre todo, las tecnológicas se están incorporando cada vez con más fuerza al desarrollo de interfaces cerebro-computador que conecten el cerebro a la Red. Estas interfaces pueden llegar a ser el equivalente a los iPhones del futuro.

Esta revolución neurotecnológica es buena, necesaria y, de hecho, urgente, como saben bien los lectores con familiares o amigos que sufren enfermedades neurológicas o psiquiátricas, y para quienes necesitamos desarrollar terapias más efectivas.

Pero la ciencia es neutra, y estas técnicas, que tanto bien pueden causar a la humanidad, también pueden tener consecuencias negativas. Sería posible, por ejemplo, usar la neurotecnología para leer la actividad cerebral de una persona, o interferir en su cerebro y cambiar su comportamiento. Esto no es ciencia ficción, es algo que hacemos ya con animales de laboratorio, y, antes o después, se hará en humanos. ¿Cómo de lejos estamos?

Desde el año 2008, un laboratorio en Berkeley (California) utiliza escáneres magnéticos para adivinar cada vez con mayor precisión en qué imagen está pensando un voluntario. Facebook está desarrollando una interfaz cerebro-computadora no invasiva, como una gorra electrónica, capaz de descifrar la palabra en la que el usuario está pensando y escribirla en la pantalla sin utilizar los dedos.

Este tipo de dispositivos pueden revolucionar la industria, pero también destrozar nuestra privacidad mental. La actividad cerebral genera no solo nuestros pensamientos conscientes, sino también los subconscientes. Registrar la actividad cerebral permitirá, antes o después, acceder al subconsciente.

Motivados por estos y otros avances, un grupo de 25 expertos científicos, ingenieros clínicos, psicólogos, juristas, filósofos y representantes de distintos proyectos sobre el cerebro de todo el mundo nos reunimos en 2017 en la Universidad de Columbia (Nueva York) y propusimos una reglas éticas para la utilización de estas neurotecnologías.

Pensamos que estamos ante un problema que afecta a los derechos humanos, ya que el cerebro genera la mente, lo que nos define como especie. Se trata, al fin y al cabo, de nuestra esencia: pensamientos, percepciones, memorias, imaginación, emociones, decisiones…

Para proteger a la ciudadanía de la aplicación indebida de estas tecnologías, hemos propuesto unos derechos humanos nuevos, llamados “neuroderechos”. De estos, el más urgente es el derecho a la privacidad de nuestro pensamiento, pues las tecnologías para leer la actividad mental están más desarrolladas que las tecnologías para manipularla.

Para defender la privacidad mental, estamos trabajando en tres líneas paralelas. La primera consiste en legislar la “neuroprotección”: pensamos que los datos obtenidos del cerebro, a los que llamamos “neurodatos”, deberían ser protegidos con el máximo rigor legal, igual al que se aplica en donaciones y trasplantes de órganos. Pedimos que no se pueda comerciar con “neurodatos” y que estos solo puedan ser extraídos con el consentimiento del individuo, por razones médicas o científicas.

Esta sería una medida defensiva para proteger de abusos, pero, a la vez, en una segunda línea de trabajo, proponemos ideas proactivas: por ejemplo, que las compañías y las organizaciones que fabriquen estas tecnologías se adhieran, de entrada, a un código ético, deontológico, igual que hacen los médicos con el juramento hipocrático. Con Xabi Uribe-Etxebarria, fundador de la compañía de inteligencia artificial Sherpa.ai, y con la Universidad Católica de Chile, estamos trabajando en este “juramento tecnocrático”.

La tercera línea de acción es la ingeniería, y consiste en desarrollar tanto hardware como software para que los “neurodatos” cerebrales se mantengan privados, y que sea posible compartir cierta información pero no otra. El objetivo: que los datos más personales nunca salgan de los dispositivos conectados a nuestro cerebro.

Una opción es que apliquemos sistemas que ya se usan con los datos financieros: archivos de código abierto, tecnología blockchain (para que siempre sepamos de dónde proceden), y contratos inteligentes (para evitar que los datos escapen de las manos adecuadas). Y, por supuesto, será necesario educar al público y lograr que ningún dispositivo pueda usar los datos de una persona a no ser que esta lo autorice puntualmente.

Este es sólo el comienzo del abordaje del problema. Estamos trabajando en España, en Chile y en otros países, además de con organizaciones internacionales, para concienciar a los Parlamentos y a los Gobiernos de la necesidad de actuar. En España, en concreto, el lanzamiento de la Carta de Derechos Digitales, dentro de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, puede ser un buen comienzo. Aunque España no sea líder en la creación de neurotecnología o inteligencia artificial, podría serlo en sus aspectos sociales y éticos.

En estos momentos urge prepararnos para prevenir la próxima epidemia, aunque no sea una epidemia vírica sino una que afecte a los derechos humanos más fundamentales. Es el momento ideal de sentar las bases del futuro, de la sociedad que queremos ser.

Neurobiólogo, trabaja en la Universidad de Columbia de Nueva York y en el Donostia International Physics Center de San Sebastián.

15 de agosto 2020

https://elpais.com/ideas/2020-08-15/protejamos-ya-nuestros-pensamientos....

 6 min


Jesús Elorza G.

Camarada, le recuerdo que el chance para participar en el concurso literario 'Cartas de amor a Hugo" vence el 28 de agosto, le dijo un miliciano a su compañero de armas. No te arrepientas, tú tienes esa vena poética que seguro te hará ganar en ese concurso....atrévete.

Tienes razón amigo, lo he venido pensando desde el día que anunciaron ese concurso y voy a participar. Pero desde ya te advierto, que lo voy a hacer con el espíritu revolucionario de la crítica y la autocrítica que son de una importancia capital para el desarrollo de la ciencia, de la literatura y de las artes, las cuales no pueden progresar sin discusiones fecundas, sin lucha de opiniones ni libertad de crítica.

-¿Y por qué dice eso camarada?

Todo proceso revolucionario, tiene o presenta etapas de avance y/o retrocesos y el método de la autocrítica permite al partido y demás organizaciones de trabajadores, descubrir y superar los errores y las insuficiencias de su actividad.

-Pero recuerda que es un concurso de amor al Comandante Eterno.

Por eso mismo te lo digo. No hacer una crítica frente a sus errores seria considerarlo como un 'Dios" y esa perspectiva de culto a la personalidad es simplemente contrarrevolucionaria.

-Verga, estás jugando con candela.

Una de las premisas revolucionarias es la Libertad de Expresión y allí no caben temores o ocultamiento de verdades que solo tienden a debilitar el movimiento. No me juzgues sin conocer mi trabajo, el cual he titulado "Hugo en versos" y en el que me paseo por las frases pronunciadas por nuestro comandante, que de alguna manera nos permiten evaluar no solamente su personalidad sino también sus propuestas políticas.

Voy a ello:

“Por ahora/ los objetivos que nos planteamos/no fueron logrados/ pero seguiremos en esta ruta prometedora”.

“En un sainete revolucionario/voy a freír a los adecos en aceite”.

“En la toma de posesión/hice mi juramento /sobre la moribunda constitución”.

“Marisabel eres mi capullo/esta noche te doy lo tuyo”.

“El triunfo de la oposición/es una victoria de mierda/en el referendum de la constitución”.

“Busche Busche/fo, fo /ese tipo huele a azufre”.

“Ocho estrellas en la bandera/el caballo enderezó su pescuezo en el escudo/ gracias a mi comandante Hugo”.

“Fidel tu eres el padre/de los revolucionarios de este continente/y yo tu fiel sirviente”.

“Ser rico es malo/ser enchufado es revolucionario”.

“El libre comercio capitalista/solo conduce al Alca, alca/ ...al carajo”.

“Lo digo sin disimulo/ Mr Danger eres un burro”.

“No soy monedita de oro para caerle bien a todos”.

“Coca no es cocaína/yo mastico todos los días/y miren como estoy/como una roca”.

“Hasta la vida siempre/ y se murió pa’ siempre”.

Camarada, dijo preocupado el miliciano, con esa Carta de Amor suya seguro que el jurado le va a asignar un lugar en La Tumba...

Que, ¿me van a enterrar?

-No, pero lo van a encerrar en esa cárcel del gobierno para todos aquellos que lo critican.

Bueno, entonces esta es una revolución de pacotilla que no cree en la Libertad de Expresión...Yo sí creo en ella y asumo mis responsabilidades.

 2 min


Daniel Asuaje

El comportamiento de la epidemia del COVID19 nos coloca en el inicio de la fase exponencial, muy lejos del pico de la curva y todavía mucho más de las fases de franca disminución de contagios y decesos. Es un patrón invariable: todos los países pasan por este calvario una vez instalado el virus. En sus fases tempranas lo más crítico puede demorarse, tal como pudo Venezuela por algún tiempo, pero la evolución desde una curva plana hacia una exponencial es inevitable. Retardar las altas tasas de morbilidad y mortalidad, así como su velocidad de ocurrencia es función de las capacidades gerenciales y médico asistenciales, niveles nutricionales, de salud y morbilidad existentes, factores muy deteriorados nacionalmente, así como del nivel de observancia del protocolo de cuidado por parte de la población. De todos ellos es el comportamiento de la población el más factible de ser modificado en el corto plazo mediante campañas comunicacionales de información y educación para convertirla en un factor decisivo en la evolución de la pandemia al cambiar su condición de ser parte del problema a serlo de la solución. Para poder hacer esta conversión debemos conocer cómo nos hemos venido comportando.

Al examinar en nuestro país la distribución de los contagios se observa que entre las personas infestadas:

  1. Más del ochenta por ciento son enfermos asintomáticos, no parecen ante los demás como personas enfermas ni se reconocen como tales a sí mismos, razones por las cuales ni ellos se aíslan responsablemente ni los demás los evitan preventivamente.
  2. Más del sesenta por ciento tiene entre 20 y 40 años. Esto derrumba la leyenda urbana de la predilección de virus por los adultos mayores.
  3. La mayoría es del sexo masculino aunque la diferencia porcentual es muy pequeña.
  4. La abrumadora mayoría se contagia en sitios públicos muy concurridos o en reuniones privadas.
  5. La distribución espacial muestra también que la mayoría de los casos se registran actualmente en las zonas de menores ingresos y más densamente pobladas, lo cual se asocia con menores niveles de información, baja capacidad económica para comprar guantes, mascarillas y anti bacteriales, así como también con menores capacidades para solventar el dilema diario entre guardar la cuarentena o salir en la procura del ingreso diario o de abastecimiento de la despensa hogareña. Mientras mayor es el nivel de ingresos mayores suelen ser los niveles de información y capacidad de maniobra económica frente a la cuarentena, por su parte los patrones festivos y de descuido en el seguimiento de normas preventivas se registran con frecuencia preocupante en todo el país y sectores sociales.
  6. Por último, se observa que personas contagiadas debido a la demora en la entrega de los resultados de los exámenes de PCR, no guardan la debida reclusión y aislamiento convirtiéndose en vectores del virus. El comportamiento difusor ha sido asociado comunicacionalmente con personas retornadas desde otros países, pero en realidad hoy día los contagiados en el extranjero son la minoría de los propagadores.

Por lo pronto nuestras observaciones sugieren que las mayores tasas de morbilidad están fuertemente asociadas con los comportamientos de: a) no reconocimiento o poca atención a los signos del contagio, b) incredulidad en la existencia real del peligro, c) fanatismo religioso (personas que no se protegen por haberse “colocado en las manos de Dios” (sic)), d) confiar en la suerte, que solo los de mala fortuna terminarán contagiados, e) aversión al peligro, es una conducta de negación del riesgo como respuesta a la ansiedad producida por la posibilidad de contagio, f) sensación de peligro remoto, admiten la existencia del peligro pero lo estiman social y/o espacialmente muy lejano negando la inminencia del riesgo y exponiéndose temerariamente al contagio. También cuenta el temor a ser recluido, aislado en un centro hospitalario o a ser señalado socialmente al ser diagnosticado positivo en COVID19.

Estos datos sugieren dónde poner el acento comunicacional, los objetivos a perseguir y el tipo de información necesaria para alcanzarlos. El énfasis debe ser puesto en tres grupos: entre quienes se ven obligados a asistir a lugares de apreciable concurrencia y contactos cercanos, entre las personas que atienden a los del primer grupo y, por último, entre los contagiados, especialmente los asintomáticos. Los resultados por alcanzar son: a) mayor observancia social de las recomendaciones de cuidado, b) racionalización de la frecuencia de salidas fuera de casa, c) tender a la mínima expresión estadística de fiestas y reuniones y d) mayor nivel de contribución activa de todos.

Desde sectores de la sociedad civil hay participación activa pero si los gobiernos asumen saberlo todo y desoyen a la ciudadanía, nos obligan a hacer por cuenta propia lo que bien podríamos hacer coordinadamente y a cruzar los dedos para que el azar del COVID nuestro de cada día nos ignore.

12 de agosto 2020

El Universal

 3 min


I.

El próximo sábado, se conmemoran cien años de su nacimiento. Fue actor principal, en las iniciativas más destacadas que tuvieron lugar durante tres décadas, a partir de los años cincuenta, vinculadas al desarrollo de la ciencia en Venezuela. Falleció en año 2003

Además de tener un notable desempeño dentro de las cuatro paredes de su laboratorio, Marcel Roche fue, así mismo, un tenaz bregador institucional. Que yo recuerde, entre los hechos que recoge su currículum figura la creación, con fondos privados, en buena medida provenientes de su familia, del Instituto Luis Roche, orientado a la investigación en el área médica. También su participación relevante en la fundación de Asociación Venezolana de la Ciencia (ASOVAC), iniciativa clave para que la actividad científica diera sus primeros pasos formales, por llamarlos de alguna manera, en nuestra sociedad. Fue, así mismo, el director fundador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), suerte de buque insignia de la ciencia moderna en nuestro país e igualmente, por mencionar solo una cosa más, el primer Presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), un organismo que, de acuerdo a un comentario chistoso de entonces, tenía nombre de fármaco y una misión entre esotérica e imposible para el país que éramos hace poco más de medio siglo: fomentar y orientar la investigación científica y tecnológica.

Su presencia en cada una de las instituciones mencionadas dejó siempre un trazo fácilmente reconocible en su concepción y orientación, así como en sus modos fundamentales de desempeño, conforme a un molde desde el que abordaba la ciencia y su papel en nuestra sociedad, labor que realizó, casi todos coinciden en ello, con amplitud, equilibrio, inteligencia, tino y hasta con cierto sentido del humor

II.

Es ésta una época distinta a aquella con la que Roche se las tuvo que ver. El país es otro, se encuentra desdibujado en muchos sentidos con respecto al que tuvimos antes, señalado sea esto sin caer en la trampa de la nostalgia, siempre mentirosa, como diría García Márquez.

El panorama no puede ser peor en lo que respecta a la situación en que se encuentran sus centros de investigación, sus universidades, sus empresas. No hay indicador que no refleje lo que sin exagerar pueda calificarse como una debacle. Tal vez nada lo enseñe de manera más dramática que el hecho de que poco mas de la mitad de nuestros científicos se encuentran en el exterior al igual que alrededor de doscientos mil ingenieros.

Que diría Roche, me pregunto, si viera este escenario que en no pocos aspectos muestra la necesidad de recuperar lo que ya se había hecho Y que diría, por otro lado, de las condiciones desde las que el país encara este Siglo XXI, tan marcado por transformaciones tecnocientíficas, aceleradas y radicales, que desafían al planeta entero en todos los planos donde transcurre la vida humana.

III.

Además de ser un distinguido investigador, fue persona muy culta y escritor de muy buena pluma. Publico varios libros, buena parte de ellos referidos, como cabe suponer, al tema de la política científica y tecnológica. Tengo particular preferencia por su la obra titulada Rafael Rangel: ciencia y política en la Venezuela de principios de siglo”, de escasa difusión, no obstante su importancia y, reitero, su valor desde el punto de vista literario.

Despojado de su bata blanca y trajeado como historiador, cuenta en sus páginas la tragedia de un excepcional microbiólogo, de origen muy humilde, graduado a duras penas de bachiller, pero con charreteras de investigador, discípulo de José Gregorio Hernández, por cierto, víctima del racismo, de los maltratos propios de una sociedad de castas y hasta del propio Presidente Cipriano Castro. Es una breve obra maestra en la que buena parte de sus páginas se ocupa del brote de la peste bubónica que tuvo lugar en La Guaira y otros lugares del país, y el papel casi novelesco que desempeñó Rangel en esas difíciles circunstancias. Releyéndola hace pocas semanas, no pude dejar de observar las similitudes, guardando las obvias distancias y diferencias, con la pandemia que nos azota estos últimos meses, inclusive en sus aristas políticas.

En éste, pero más aún en otros de sus libros, Roche mostro siempre, de una manera u otra, la cara social, digámoslo así, de la ciencia, cosa que en su época no era un punto de vista fácil de tragar, como no lo era tampoco, el análisis de su desarrollo y consecuencias, a partir de las ciencias sociales

IV.

Siempre me ha parecido que las casualidades hacen la vida, al menos tal es claramente mi caso. Por los años setenta, perdóneseme esta corta digresión personal, yo estudiaba tercer año de Derecho en la UCV y encontrándome un día en clase, sin que mediara algún motivo del que yo estuviera consciente, me pare del pupitre, regresé a mi casa y les comunique a mis papás que no me veía ejerciendo como abogado. Que quieres estudiar, entonces, me preguntaron. Sociología, les dije. Que es eso, me dijeron con curiosidad y les conteste que no sabía bien de que se trataba. Pos ándale, me dijeron con ese tonito mexicano que nunca perdieron del todo, mostrándome esa confianza infinita que me acompaña hasta el sol de hoy.

La pura casualidad quiso, así mismo, que siendo un estudiante de altibajos académicos, fuera, sin embargo, un razonable buen alumno en la materia que dictaba la querida y recordada profesora Olga Gasparini Por ese tiempo se creó el CONICIT y Marcel Roche, nombrado su presidente, la llamo a ella a fin de que organizara el Departamento de Sociología y Estadísticas de la nueva organización, dejando ver, como señalé antes, que estaba persuadido de la necesidad de mirar la ciencia también como asunto social.

Así las cosas, la profesora nos llevó a Mariadela Villanueva, a Marcel Antonorsi y a mi, todavía estudiantes, como parte de su pequeño equipo de apoyo en la recién creada institución. Desde entonces quedo sellada mi vida profesional, cuyo eje ha sido un tema que me parece importante, visto desde la óptica de las ciencias sociales. Una vida profesional que me ha resultado entretenida y hasta divertida, en cuyo trasfondo esta Roche, alguien de quien que no puedo decir que conociera de cerca, pero sí que que admiré mucho y cuyo recuerdo tiene un espacio destacado en la parte más buena y grata de mi propia biografía.

El Nacional, 13 de agosto de 2020

 5 min


José Carlos Cueto

"Pareciera que el mundo se cansó de Venezuela".

Con esas palabras, lamenta Eduardo Klein, coordinador del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar, la falta de cobertura que ha recibido el petróleo que mancha desde hace más de dos semanas las costas de los estados de Falcón y Carabobo, en el noroeste de Venezuela.

En su opinión, la nación sudamericana no ha captado la misma atención que isla Mauricio, que lucha por salvar su ecosistema marino ante las más de 1.000 toneladas de petróleo vertidas por un barco encallado.

A comienzos de agosto, comenzaron a circular por redes sociales las imágenes denunciando una gran mancha de petróleo sobre las aguas de Golfo Triste.

Klein estima que el vertido equivale a unos 20.000 barriles de petróleo, "más del doble que en Mauricio", y que podría extenderse unos 350 km².

La mancha, que varios expertos sospechan que proviene de la refinería de El Palito, ha sido arrastrada por las corrientes y vientos a lo largo de más de 80 kilómetros hacia más allá del Parque Nacional de Morrocoy, una zona de gran importancia natural y turística.

El Palito se encuentra en Puerto Cabello, a unos 200 kilómetros de Caracas, está controlada por la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y es una de las más grandes del país.

María Gabriela Hernández, presidenta de la Comisión Ambiente de la Asamblea Nacional (controlada por la oposición), exigió explicaciones al gobierno y una inspección de las condiciones de mantenimiento de la refinería.

El gobierno de Nicolás Maduro no había ofrecido hasta este viernes una versión oficial sobre la causa y extensión de la mancha.

De hecho, el viceministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, aseguró que el "90% de las costas del Parque Nacional Morrocoy y Golfo Triste estaban saneadas" y que la fauna y suelo marino no estaban afectados.

Sin embargo, investigadores marinos y expertos en gestión de derramamientos de petróleo alertan sobre los graves daños que los hidrocarburos podrían causar en la fauna y flora marina.

Origen

Aunque los primeros indicios del derramamiento se dieron a conocer a través de mensajes de usuarios en redes sociales a comienzos de agosto, las imágenes satelitales muestran la mancha sobre Golfo Triste ya desde el 22 de julio.

"Esa mancha no estaba ahí cuando revisamos las imágenes del 19 de julio, así que el derramamiento debió producirse sobre esos días", explicó a BBC Mundo el investigador marino Eduardo Klein, quien ha estado siguiendo la evolución del suceso en las últimas semanas.

Klein discrepa de las informaciones que señalan a un barco que partió del puerto de La Guaira hacia Guyana el 29 de julio y que sufrió un incidente a las dos horas de de zarpar.

"Si miras las imágenes de satélite, la mancha ya estaba presente desde el 22 de julio, una semana antes de que se reportara la salida e incidente de ese barco", explicó.

Sus sospechas apuntan a que el petróleo fluía desde la bahía donde se encuentra la refinería El Palito y que no se contuvo a tiempo.

El Palito, perteneciente a PDVSA, ha sido protagonista en los últimos años por su parón productivo y problemas de mantenimiento.

"Los derramamientos hay que contenerlos de inmediato porque el petróleo se extiende muy deprisa. Normalmente se hacen simulacros, pero la empresa dejó de hacerlos hace tiempo", asegura a BBC Mundo Pánfilo Masciangioli, ingeniero civil y antiguo trabajador de PDVSA.

"Quizás había problemas de mantenimiento o falta de personal, tengo entendido que muchos ingenieros preparados ya se han ido de allí", agregó.

BBC Mundo contactó al Ministerio del Poder Popular de Petróleo pero no obtuvo respuestas al momento de escribir el reportaje.

Valor natural y turístico

El litoral afectado por el derrame es el hogar de un rico ecosistema natural y un punto atractivo para el turismo.

"Ahora lo fundamental es realizar una evaluación detallada de los daños. Los ecosistemas del Parque Nacional de Morrocoy son muy importantes por la riqueza de la fauna silvestre, los arrecifes y las comunidades de manglar", dijo a BBC Mundo Deborah Bigio, directora ejecutiva de Fudena, una organización de conservación de medioambiente en Venezuela.

"Normalmente, las playas arenosas se recuperan muy rápido de los derrames de petróleo. Si el crudo cubre las raíces de los manglares y los arrecifes de coral, eso sí complicaría mucho la recuperación", explica Masciangioli.

El extrabajador de PDVSA también mostró su preocupación sobre la adherencia del petróleo a las aves, ya que esto podría dificultar sus migraciones.

En el caso de los arrecifes, el vertimiento coincide con uno de los pocos momentos en el año en que estos se reproducen.

"Si se confirma el daño a los arrecifes de Morrocoy, el impacto puede ser terrible porque afectaría su reproducción para el futuro", teme Klein.

Bigio también lamenta, por otra parte, las consecuencias que la mancha de petróleo puede provocar en la pesca porque "muchas comunidades costeras dependen de ella".

Poca atención mundial

Eduardo Klein cree que este accidente no cuenta con atención requerida debido a la situación que atraviesa el país.

"Como estamos en crisis, parece que esto se trata de un problema más. Y sí, lo es, pero es grave y hay que asegurarse de que no vuelva a ocurrir", afirma el investigador.

"En Venezuela se ha derramado el doble que en Mauricio, pero como no hay información oficial, parece que no hubiera pasado".

14 de agosto 2020

Derrame de petróleo en Venezuela: "El mundo está preocupado por el de isla Mauricio pero en Venezuela hay uno el doble de grande"

José Carlos Cueto

"Pareciera que el mundo se cansó de Venezuela".

Con esas palabras, lamenta Eduardo Klein, coordinador del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar, la falta de cobertura que ha recibido el petróleo que mancha desde hace más de dos semanas las costas de los estados de Falcón y Carabobo, en el noroeste de Venezuela.

En su opinión, la nación sudamericana no ha captado la misma atención que isla Mauricio, que lucha por salvar su ecosistema marino ante las más de 1.000 toneladas de petróleo vertidas por un barco encallado.

A comienzos de agosto, comenzaron a circular por redes sociales las imágenes denunciando una gran mancha de petróleo sobre las aguas de Golfo Triste.

Klein estima que el vertido equivale a unos 20.000 barriles de petróleo, "más del doble que en Mauricio", y que podría extenderse unos 350 km².

La mancha, que varios expertos sospechan que proviene de la refinería de El Palito, ha sido arrastrada por las corrientes y vientos a lo largo de más de 80 kilómetros hacia más allá del Parque Nacional de Morrocoy, una zona de gran importancia natural y turística.

El Palito se encuentra en Puerto Cabello, a unos 200 kilómetros de Caracas, está controlada por la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y es una de las más grandes del país.

María Gabriela Hernández, presidenta de la Comisión Ambiente de la Asamblea Nacional (controlada por la oposición), exigió explicaciones al gobierno y una inspección de las condiciones de mantenimiento de la refinería.

El gobierno de Nicolás Maduro no había ofrecido hasta este viernes una versión oficial sobre la causa y extensión de la mancha.

De hecho, el viceministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, aseguró que el "90% de las costas del Parque Nacional Morrocoy y Golfo Triste estaban saneadas" y que la fauna y suelo marino no estaban afectados.

Sin embargo, investigadores marinos y expertos en gestión de derramamientos de petróleo alertan sobre los graves daños que los hidrocarburos podrían causar en la fauna y flora marina.

Origen

Aunque los primeros indicios del derramamiento se dieron a conocer a través de mensajes de usuarios en redes sociales a comienzos de agosto, las imágenes satelitales muestran la mancha sobre Golfo Triste ya desde el 22 de julio.

"Esa mancha no estaba ahí cuando revisamos las imágenes del 19 de julio, así que el derramamiento debió producirse sobre esos días", explicó a BBC Mundo el investigador marino Eduardo Klein, quien ha estado siguiendo la evolución del suceso en las últimas semanas.

Klein discrepa de las informaciones que señalan a un barco que partió del puerto de La Guaira hacia Guyana el 29 de julio y que sufrió un incidente a las dos horas de de zarpar.

"Si miras las imágenes de satélite, la mancha ya estaba presente desde el 22 de julio, una semana antes de que se reportara la salida e incidente de ese barco", explicó.

Sus sospechas apuntan a que el petróleo fluía desde la bahía donde se encuentra la refinería El Palito y que no se contuvo a tiempo.

El Palito, perteneciente a PDVSA, ha sido protagonista en los últimos años por su parón productivo y problemas de mantenimiento.

"Los derramamientos hay que contenerlos de inmediato porque el petróleo se extiende muy deprisa. Normalmente se hacen simulacros, pero la empresa dejó de hacerlos hace tiempo", asegura a BBC Mundo Pánfilo Masciangioli, ingeniero civil y antiguo trabajador de PDVSA.

"Quizás había problemas de mantenimiento o falta de personal, tengo entendido que muchos ingenieros preparados ya se han ido de allí", agregó.

BBC Mundo contactó al Ministerio del Poder Popular de Petróleo pero no obtuvo respuestas al momento de escribir el reportaje.

Valor natural y turístico

El litoral afectado por el derrame es el hogar de un rico ecosistema natural y un punto atractivo para el turismo.

"Ahora lo fundamental es realizar una evaluación detallada de los daños. Los ecosistemas del Parque Nacional de Morrocoy son muy importantes por la riqueza de la fauna silvestre, los arrecifes y las comunidades de manglar", dijo a BBC Mundo Deborah Bigio, directora ejecutiva de Fudena, una organización de conservación de medioambiente en Venezuela.

"Normalmente, las playas arenosas se recuperan muy rápido de los derrames de petróleo. Si el crudo cubre las raíces de los manglares y los arrecifes de coral, eso sí complicaría mucho la recuperación", explica Masciangioli.

El extrabajador de PDVSA también mostró su preocupación sobre la adherencia del petróleo a las aves, ya que esto podría dificultar sus migraciones.

En el caso de los arrecifes, el vertimiento coincide con uno de los pocos momentos en el año en que estos se reproducen.

"Si se confirma el daño a los arrecifes de Morrocoy, el impacto puede ser terrible porque afectaría su reproducción para el futuro", teme Klein.

Bigio también lamenta, por otra parte, las consecuencias que la mancha de petróleo puede provocar en la pesca porque "muchas comunidades costeras dependen de ella".

Poca atención mundial

Eduardo Klein cree que este accidente no cuenta con atención requerida debido a la situación que atraviesa el país.

"Como estamos en crisis, parece que esto se trata de un problema más. Y sí, lo es, pero es grave y hay que asegurarse de que no vuelva a ocurrir", afirma el investigador.

"En Venezuela se ha derramado el doble que en Mauricio, pero como no hay información oficial, parece que no hubiera pasado".

14 de agosto 2020

BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53779454

 8 min


Luis Ugalde

El fracaso de la política y la imposición del mal común nos obligan moralmente a todos a asumir la responsabilidad del rescate de la República. Con la reinante y creciente negación de la vida y la dignidad humana, la omisión es complicidad y grave pecado.

1-La GENTE (incluidos los chavistas) quiere cambiar, salir del régimen y de Maduro que lo sostiene, librarse de la pesadilla actual y volver a vivir. Cuanto más dure, más se agrava y más difícil será renacer. Venezuela sabe que la oposición democrática está en contra del régimen, pero no está muy convencida de que tenga la voluntad política y la prioridad económico- social para salir de la actual indigencia nacional.

2-La DICTADURA organiza una elección parlamentaria para perpetuarse, para no cambiar. La organiza de manera fraudulenta, eliminando toda posibilidad de perderla. Lo fundamental es quitar a los demócratas la AN legítimamente electa y eliminar a su presidente Guaidó que -a pesar del desgaste- es legítima referencia principal para los demócratas de América y Europa y para la oposición nacional.

Esta elección dictatorial y usurpadora ha tomado decenas de decisiones, violando la ley y la Constitución y cambiando todo lo que le convenga. Hasta eliminó el voto indígena universal, libre y secreto y ha establecido una elección comunal a mano alzada y con candidatos filtrados. Claramente la próxima elección parlamentaria es una burla y no un camino hacia la democracia. Entre la pandemia y esta mueca electoral lo sensato sería aplazar unos meses la elección y crear condiciones.

3- El punto político más débil del régimen es LA NECESIDAD Y DESESPERACIÓN DE LA GENTE aplastada por la pobreza y las carencias económico-sociales cotidianas. Es el mayor potencial político para salir de la usurpación.

En EE.UU., Alemania o España, en la actual crisis la economía (producción, empleo, ingresos de decenas de millones…) premia a los gobiernos o los derrota. Mucho más en Venezuela donde la pobreza extrema llega al 80%, la mayoría de las empresas están semiparalizadas debatiéndose entre el cierre y la sobrevivencia, y la agonía de todos los servicios públicos deja en evidencia el desastre de la gestión pública. Al malestar vital políticamente explosivo le falta expresarse en miles de puntos del país de manera descentralizada y no fácilmente reprimible y convertirse en el centro de la protesta política. La economía social y la activación empresarial productiva se han convertido en factores políticos de máxima prioridad. El mal común impuesto por la tiranía reinante no se podrá revertir sin la salida del dictador y sin una enorme y excepcional unidad nacional e internacional para la reconstrucción. El dictador no quiere cambiar el modelo impuesto, ni podría lograr el imprescindible apoyo nacional e internacional. Cuando las instituciones políticas se prostituyen y violan la Constitución, todos los ciudadanos tenemos “el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” (Constitución art. 333).

Sin excluir a los partidos, todos los factores no político-partidistas como las iglesias, universidades, gremios, asociaciones, jóvenes, trabajadores, empresarios… que constituyen la sociedad civil organizada que asumen su responsabilidad del bien común y crean la unidad superior nacional e internacional. Por eso la Iglesia católica, los universitarios de las diversas casas de estudios, los socialcristianos, las academias en conjunto van coincidiendo en sus lúcidos y dramáticos comunicados… No vale decir “no nos metemos en política”, pues la Sociedad Civil es fundadora y responsable de la República.

4- LOS POLÍTICOS de todos los colores, junto con los diversos liderazgos de la sociedad civil organizada y los militares, necesitamos RECENTRARNOS en torno a la tragedia económico-social de la gente. Sufrirla y nutrir de ella las propuestas, la acción política y la unidad superior para reconstruir el país cambiando el régimen. Unidad muy inclusiva de partidos, grupos de la sociedad civil y líderes de diversas instituciones sociales. Unidad excepcional – aun de quienes no se hablaban- y sorprendente, que sacuda al país desalentado y lo ponga de pie.

Cada sector desde su especificidad, cada comunidad desde su lugar geográfico e identidad tenemos que decirnos y decirle al mundo que este infierno no puede continuar. Sin esta conversión y movilización nacional de todos nosotros superando límites de instituciones, barreras y diferencias legítimas, el inmenso apoyo democrático internacional será impotente y quedará en buenas e inoperantes declaraciones. Al igual que los buenos manifiestos internos.

La ética de la reconstrucción nos exige trascender las restrictivas togas, sotanas, gorras militares y franelas partidistas, para encontrarnos bajo la única bandera tricolor del renacer nacional. Esfuerzo superior sostenido, uno y múltiple, para que Venezuela regrese a la vida en democracia.

14 de agosto 2020

ArticularNOS

 3 min