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Opinión

Alejandro Hernández

Como rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) tiene un pulso muy particular sobre la evolución del acontecer nacional, algo que interpreta y analiza como politólogo y a lo que como sacerdote le da una dimensión social. Este prisma le permite al Padre José Virtuoso darle una mirada crítica al accionar de los distintos actores de la vida nacional y proponer rectificaciones. Precisamente cree que una de las grandes fallas del liderazgo de oposición ha sido la falta de capacidad de enderezar, de leer los signos de los tiempos y entender lo que está pasando por la cabeza de la gente. Reorganización táctica y centrarse en la movilización interna lucen como opciones necesarias cuando, a su juicio, el régimen de Nicolás Maduro cada vez cuenta con menos respaldo popular y su poder, “aunque parezca imbatible, tiene pies de barro”.

¿Cuál es su valoración actual sobre la crisis política e institucional que atraviesa el país y cómo ve los meses por venir?

-Soy de los que sigue apostando para que en Venezuela se logre un Gobierno de transición, que pueda responder en muy breve plazo al drama social y económico que estamos padeciendo. Pero yo hablo de una transición negociada, cuyo impulso venga de la presión internacional y la movilización interna; porque ya ha quedado muy claro que el cambio que todos queremos para nuestro país, no se va a dar por una solución fasttrack, tampoco nos lo van a regalar, ni llegará gratis. La salida que necesitamos requiere de mucho trabajo político y ahí tenemos uno de nuestros principales problemas: En este momento es muy notoria la debilidad que tienen los partidos y la misma sociedad civil, para promover la movilización, la participación y la unidad en torno a la lucha.

¿Cómo se puede contrarrestar esta debilidad en el liderazgo opositor y en los factores que movilizan a la sociedad civil?

-Bueno, eso supone unos partidos muy articulados con su base y una sociedad civil mejor organizada, pero esa capacidad de acción está muy mermada; yo creo que es nuestra principal dificultad para lograr el cambio que necesita el país. Si algo está pasando hoy dentro de la llamada crisis de oposición, es que cada vez estamos alejando más la política de la gente, no es que la gente se está alejando de la política, es que nosotros mismos la estamos espantando; porque ¿dónde están los partidos?, ¿dónde están sus liderazgos de base? Bastante retirados, diría yo. Entonces, hay un trabajo de reorganización interna que se debe hacer y para eso hace falta estrategia y mucha unidad. Para mí la tarea primigenia es establecer mecanismos operativos para hacernos presente en la vida social y económica de la población, lamentablemente se han cometido un conjunto de errores importantes y por eso el régimen cree que está jugando solo en la cancha.

¿Y no es así?, ¿no está el madurismo marcando la pauta y jugando solo?

-Eso es relativo, porque el régimen ha intentado sacar del medio a toda la dirigencia proveniente de la Asamblea Nacional de 2015, también ha ordenado la eliminación de los símbolos y directivas de los partidos clave, y ha buscado sustituir esa oposición por una que le sea más funcional; pero esa estrategia no ha ganado legitimidad en la gente y, por tanto, no ha logrado sustituir a las fuerzas democráticas que lidera Juan Guaidó. Si con estas elecciones parlamentarias Maduro pretende recuperar legitimidad política nacional e internacional, no la va a conseguir. Puede que parezca que están jugando solos, pero eso no les va a dar resultado.

Interpreto, entonces, que usted está en desacuerdo con que la oposición acuda a las parlamentarias que impulsa el chavismo y sus instituciones.

-Estas condiciones no permiten que el voto sea una expresión de la voluntad popular. Sin embargo, todavía no digo que nadie debe participar, porque en el contexto que tenemos en este momento, hay personas muy respetables que ven las elecciones como una oportunidad de movilizar a una sociedad que está desmovilizada. La excusa electoral puede hacer que muchos actores políticos recorran el país y consigan organizarlo. Así se lo están planteando varios liderazgos importantes, creo que Henrique Capriles está fundamentalmente en esa onda y otros miembros de partidos que también merecen todo mi respeto y reconocimiento. Para ellos esta coyuntura es una oportunidad para hacer un trabajo político más de fondo. Quiero insistir en que si no logramos la combinación de la presión interna con la externa, difícilmente vamos a llegar a esta salida que buscamos.

¿Qué evaluación hace sobre el Gobierno interino hoy?

-Pienso que debe redefinirse. La idea del Gobierno interino respondió a la crisis generada por el no reconocimiento nacional e internacional de las elecciones presidenciales de mayo de 2018, debido a que fueron ilegítimas. Por eso apareció esta figura que, ciertamente, ha liderado a la sociedad y la comunidad internacional hacia el cambio en Venezuela; pero en las circunstancias de hoy este mecanismo hay que replantearlo y reorganizarlo, eso debería hacerse en unidad y en función de una nueva estrategia.

¿Por qué la oposición no ha planteado una ruta alternativa al “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, que parece poco realista en las circunstancias actuales?

-A lo mejor voy a ser un poco duro, pero hay un momento en que los medios se convierten en fines, en que las estrategias dejan de ser lo suficientemente estratégicas y somos demasiado testarudos o poco humildes para entender lo que la realidad nos está diciendo. Por eso, muchas veces, no somos capaces de corregir errores que están saltando a la vista. El problema no es pifiar o escoger vías inciertas, porque estas cosas pueden pasar; pero si algo debe tener el genio político es la capacidad de darse cuenta cuando se equivoca, y ser capaces de rectificar. Pero la capacidad de enderezar, de leer los signos de los tiempos y entender lo que está pasando por la cabeza de la gente, me parece que ha sido una de las grandes fallas de nuestro liderazgo de oposición en general. De verdad creo que es hora de revisarse y de reorganizar el Gobierno interino en función del momento actual que padece el país.

Puntualmente, ¿cuáles son esos errores que usted cree que han hecho mella en el liderazgo opositor?

-El abandonar la movilización de la gente y poner todos los huevos en la canasta de la comunidad internacional ha sido un error, ya que por muy importante que sea el respaldo del exterior, si no hay presión interna el apoyo de afuera se queda corto. Otro tema fundamental tiene que ver con no entender que las transiciones complejas requieren tiempo y no son procesos fasttrack. Hay que recordar que, en 2016, cuando esta Asamblea Nacional tomó posesión, la primera promesa fue que Maduro estaba fuera en seis meses, le pusimos fecha y todo. Y así sucesivamente, cada vez que hubo un pico político fue utilizado para anunciar una salida inmediatista y eso nos ha hecho daño, porque la crisis venezolana es tremendamente compleja y no debemos generar falsas expectativas que sólo sirvan para movilizar circunstancialmente, porque eso tiene poca gasolina. Crear esas ilusiones no ayuda en nada. El tercer gran tema es la unidad, lo más cerca que hemos estado de ella fue en 2015, pero sólo estuvo centrada en el tema electoral, que sirvió para ganar las legislativas, sin embargo, luego de eso no continuó su funcionamiento en aspectos más importantes, como construir estrategias conjuntas y establecer rutas de hacia dónde queremos ir. Es decir, la unidad ha estado siempre pegada con saliva de loro; no es programática, ni estratégica para producir grandes acciones, ni planes de largo aliento; ha sido utilizada sólo para aspectos muy pragmáticos, concretos y utilitarios.

¿Esa visión sobre las salidas fasttrack ha influido en que se cometan desaciertos en áreas vitales, como puede ser la militar?

-Sí, creo que en el camino se han dado una serie de pasos vinculados a lo militar que no fueron adecuados y lo que han hecho es profundizar el problema mucho más. El apuro nos ha llevado a cometer errores tácticos muy importantes.

El escritor Alberto José Barrera Tyszka declaró en entrevista a La Gran Aldea que atar el desenlace de la crisis venezolana a la administración del presidente Donald Trump fue un error, ¿usted qué opina?

-Estoy totalmente de acuerdo. El presidente Trump responde a los intereses de Estados Unidos, el presidente de un país responde a la política interna de su nación. Entonces lo que vaya a hacer Trump le conviene a los Estados Unidos y forma parte de su política propia, que eso también pueda ser bueno para nosotros, puede ser que sí o puede ser que no; pero quien tiene que definir qué te conviene a ti, eres tú mismo. Entonces atarse a ese carro y a la política externa de Estados Unidos es muy complejo y problemático. Yo entiendo por qué se ha hecho, y es que en una situación de debilidad interna buscarse un aliado poderoso es muy importante, sin embargo, no se ha conjugado suficiente que somos nosotros los que tenemos que buscar cómo nos ayudan los de afuera, y no que los de afuera se terminen convirtiendo, por la vía de los hechos, en los grandes decisores de nuestra política.

¿Ese rol que han tomado los de afuera pudiera ser consecuencia de las carencias del liderazgo interno?

-Claro, esto pasó por la manera de concebir y conceptualizar el cambio político que ha tenido el liderazgo opositor. Si yo me estoy enfrentado a un gigante y yo soy débil, está muy bien que me busque a un aliado poderoso; el problema es que en esa alianza a veces priva una manera de entender el desenlace, que termina generando más problemas que ayudas.

¿Cuál es su lectura del chavismo en este momento?

-Yo veo al chavismo muy mal, Maduro está cometiendo muchísimos errores y decidido a mantenerse en el poder a como dé lugar; razón por la cual cada vez es más dependiente de una élite muy reducida y básicamente militar. Este es un régimen que pasó de ser cívico-militar a militar-cívico, aunado a eso está el peso de sus alianzas internacionales y el lugar que empiezan a ocupar Irán, China, Rusia y por supuesto Cuba, que se han convertido en determinantes de su accionar. Maduro ha intentado cubrir su debilidad con la Fuerza Armada y con sus aliados en el exterior; su sostenimiento está basado en estos dos factores, por eso hace caso omiso a lo que está pasando con la sociedad venezolana, es decir, es un gobierno que prescinde de la suerte de la gente, pues siente que ese descontento lo puede acallar por la vía de la represión y del control social. Por eso cada vez cuenta con menos respaldo popular y su poder, aunque parezca imbatible, tiene pies de barro, a mi manera de ver.

A propósito de la reciente visita al país de la delegación de Noruega, ¿por qué ninguno de los procesos de diálogo que ha intentado la oposición con el chavismo ha resultado?

-Porque hay empeño por parte del régimen de pensar que puede superar esta crisis y estabilizarse, apoyado en los dos pilares que te dije antes: la Fuerza Armada y sus aliados internacionales. Por eso la apuesta es deslastrarse de la oposición formal y construir una a su medida, para terminar de copar el Estado y lograr un dominio total de la sociedad venezolana. La razón por la que ningún proceso de negociación ha sido posible hasta ahora, es porque no lo asumen, con seriedad, cómo un camino. Pero al madurismo cada vez le cuesta más mantenerse en pie, aunque siga ahí. Es como atravesar un mar rabioso con una lanchita, tú intentarás soportar y pelear un rato, pero en cualquier momento puedes zozobrar.

Siendo el panorama tan complejo, ¿qué puede hacer la sociedad para no perder la esperanza?

-La única forma de no caer en la trampa de la desmoralización que nos hace pasivos y nos arrincona, es con el rescate de la lucha, de la organización y de la exigencia de nuestros derechos. En este primer semestre de 2020 se registraron 4 mil 500 protestas en todo el país, hay que ver lo que eso significa en un contexto de pandemia, censura, aislamiento, control social y represión; eso indica que la gente que sigue peleando por sus condiciones básicas de vida. Es decir, la gran mayoría del país quiere un cambio de gobierno y sabe que debe dar su contribución para ello. Hay que convertir ese descontento en acción y movilización, en la medida en que eso ocurra mantendremos viva la llama de la esperanza.

¿Cómo está nuestra querida Universidad Católica Andrés Bello?

-Esta universidad sigue siendo un espacio de lucha, discusión, foros e intercambios. Seguimos atentos a la vida de nuestras comunidades, estamos en pie de lucha, porque creemos que esa es nuestra misión y nuestra tarea.

28 de julio 2020

La Gran Aldea

https://lagranaldea.com/2020/07/28/es-hora-de-reorganizar-el-gobierno-in...

 10 min


Guillermo D. Olmo

Quienes se acercaron buscaban las mejores ofertas.

No es habitual encontrar sirope de dátil ni mermelada de zanahoria en los supermercados de Venezuela. Pero este es un supermercado poco habitual en el país caribeño.

Se llama Megasis y es iraní.

El local que abrió sus puertas este miércoles en una de las colinas de Caracas, es parte de un conglomerado que posee 700 supermercados en Irán.

En su inauguración, el empresario iraní Issa Rezaie, identificado como viceministro de Industria iraní por la televisión estatal venezolana y cabeza visible del conglomerado Megasis, aseguró: "Nuestro objetivo principal es comercial".

Aunque hay quien ve intereses más oscuros.

El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó recientemente que Rezaie lleva tiempo dirigiendo empresas propiedad de la Guardia Revolucionaria Iraní, un cuerpo militar al que Estados Unidos cataloga como organización terrorista.

BBC Mundo solicitó hablar con un responsable de la empresa pero empleados del establecimiento remitieron a la embajada iraní en Caracas. La embajada no respondió a la petición.

Aunque para los habitantes de Caracas que poco a poco se van acercando a conocerlo no es más que un lugar en el que abastecerse, el nuevo supermercado de la capital venezolana es un reflejo más del pulso que Venezuela e Irán libran contra Estados Unidos.

El supermercado se ubica junto al barrio de Petare.

Washington acusa a Teherán de apoyar el terrorismo y desestabilizar la región de Oriente Próximo, y al presidente venezolano, Nicolás Maduro, de ocupar el poder de manera ilegítima.

El subsecretario interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Michael Hozak, dijo que el supermercado es un ejemplo de la alianza entre dos estados "parias" y se mostró escéptico respecto a la posibilidad de que Caracas "obtenga mucho beneficio de Irán".

Sometidos a sanciones estadounidenses que perjudican a sus economías, ambos países han estrechado sus lazos en los últimos meses.

Cómo es el supermercado

El nuevo establecimiento comercial ocupa una enorme nave en la zona de Terrazas del Ávila, rodeada por la popular barriada de Petare.

Antes perteneció a Éxito, una cadena franco-colombiana expropiada en 2010 por orden del presidente Hugo Chávez. Más tarde albergó uno de los puntos de venta vinculados al programa de distribución de alimentos subsidiados del gobierno venezolano conocido como CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción).

Como otras muchas tiendas CLAP, cerró. Hasta que llegó Megasis, y abrió en medio de un notable apoyo del gobierno venezolano y de sus medios de comunicación.

Por sus inmensos pasillos, el personal venezolano sigue las instrucciones que les dan sus superiores iraníes.

En Venezuela, país que sufre desde hace años una grave crisis económica, la apertura grandes negocios se ha vuelto inusual.

"Vinimos por curiosidad", comentó Yaira Rodríguez, vecina de la zona, que no quiso perderse el primer día del nuevo supermercado.

En él, llaman la atención los productos importados iraníes, como el champú de ajo, la crema de canela con dátiles o incluso cuadernos de notas para escribir de derecha a izquierda, como se hace en persa. Pero también pueden encontrarse los artículos típicos venezolanos, como la harina de maíz precocida con la que se elaboran las populares arepas.

Los símbolos nacionales de Irán están muy presentes. Un cartel con las banderas de Irán y Venezuela preside el establecimiento.

Reflejo de la importancia del nuevo negocio para Teherán fue la presencia de su embajador en Caracas, Hojjatola Soltani, en la inauguración.

"Irán, igual que cualquier otro país en el mundo, tiene pleno derecho a aprovechar el libre comercio", dijo, refiriéndose a las sanciones de Estados Unidos.

Pero los pocos clientes que se han acercado en este jueves de cuarentena, dicen haberlo hecho más interesados por posibles ofertas y descuentos que por conocer la cultura o la gastronomía persas.

"Está bien surtido, pero los precios son los mismos que en otros lugares", le dijo a BBC Mundo Milenis Lugo.

Ella es una de los muchos que tienen que estirar su sueldo para alimentar a su familia en un país golpeado por la crisis y la hiperinflación, y ahora también por el coronavirus.

Venezuela-Irán, una alianza en ciernes.

Pese a su lejanía geográfica, Caracas y Teherán mantienen buenas relaciones desde los tiempos de Hugo Chávez.

En los últimos meses, los vínculos se han estrechado.

Los apuros económicos del gobierno de Nicolás Maduro, agravados por el efecto de las sanciones estadounidenses, le han llevado a intensificar sus tratos con Irán, también sancionado y, por tanto, menos temeroso del impacto de unas medidas con las que lleva años lidiando.

La colaboración iraní resultó clave para superar el reciente agravamiento de la escasez de gasolina en Venezuela y solo tras la llegada el pasado mayo de cinco buques cargados con combustible procedentes de Irán los venezolanos pudieron volver a repostar con cierta normalidad.

El negocio está aún en sus primeros días de actividad.

En los últimos meses, Teherán ha enviado también técnicos y material para ayudar a Venezuela a reactivar sus refinerías, castigadas por años de mala gestión, y con ellas su capacidad para producir gasolina.

Irán ha tenido hasta ahora un importante pero oscuro papel en los planes de distribución de alimentos del gobierno venezolano.

El hombre de negocios colombiano, Alex Saab, fue detenido en Cabo Verde, según autoridades estadounidenses cuando regresaba de Irán.

Saab, al que el gobierno venezolano reconoció como su representante, ha sido señalado por presunta corrupción en el manejo de los CLAP y se le tiene por uno de los empresarios más cercanos a Maduro.

El pasado junio, la embajada iraní informó que un nuevo buque se dirige a Venezuela, esta vez con alimentos destinados al supermercado recién abierto.

En Venezuela, un país en el que, según la ONU, un tercio de la población vive en situación de inseguridad alimentaria, los alimentos a precios asequibles son una necesidad crítica para muchos.

Por ahora, no parece que el supermercado iraní vaya a cubrirla.

La peluquera Mairena Gómez lo expresó tras su primera visita al establecimiento: "Hay comida, lo que no hay es dinero para pagarla".

(@BBCgolmo)

Corresponsal de BBC News Mundo en Venezuela

31 julio 2020

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53604561

 4 min


Marta Peirano

La última subcomisión más esperada de la historia de la tecnología prometía poner contra las cuerdas a cuatro de los hombres más poderosos del mundo: Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai y Tim Cook. Lo consiguieran o no, el formato colectivo ha logrado al menos formalizar dos premisas no oficiales. La primera, que Amazon el vendedor, Facebook la red social, Google el indexador y Apple el fabricante de hardware pertenecen en realidad a una misma categoría, que el presidente del subcomité llamó “emperadores de la economía digital”. La segunda, que la combinación de su tamaño y su manera de hacer negocios es perjudicial para los usuarios, para la democracia y, lo que es más importante, para el capitalismo.

Los representantes acusaron a las llamadas en conjunto GAFA de ser hidras cuyas cabezas devoran todo lo que crece a su alrededor, generando un ecosistema en el que nada prospera, salvo su cuenta corriente y su poder. Las cuatro ejercen un control sin precedentes sobre la distribución de bienes (ya sean contenidos, servicios, aplicaciones o productos) que, a su vez, les asegura una visión global y unilateral del mismo mercado en el que compiten. Y las cuatro abusan de las ventajas que derivan de esa gestión de bienes y datos para afianzar su posición de mercado y destruir la de los demás. Amazon vigila, controla y a veces destruye a sus propios compañeros en el mercado discriminando sus productos para favorecer los de su propia marca. Peor todavía, a menudo son productos que han copiado a esos mismos compañeros, tras advertir un pico en la demanda gracias a su posición estratégica como administrador de la plataforma. De la misma forma, Apple y Google vigilan, controlan, copian y a veces destruyen las apps de sus partners desarrolladores en la Apple Store y Google Play para favorecer las propias. Facebook compra (Instagram o WhatsApp), copia (Snapchat) o destruye todo aquello que amenace su monopolio, atrapando al consumidor dentro de sus dominios. Son los intermediarios infranqueables de la Nueva Economía y no juegan limpio.

Nada de esto es noticia. La investigación del Congreso llega precedida de más de 10 años de filtraciones e investigaciones periodísticas que constatan los mismos hechos, y otros incluso más graves. Tampoco nos sorprenderán las conclusiones del Departamento de Justicia y la Comisión General del Comercio cuando lleguen este otoño. Es improbable que tengan graves consecuencias para los cuatro gigantes, que han nacido en las instituciones académicas más prestigiosas de EE UU y han crecido gracias al dinero público de las administraciones norteamericanas. El Congreso está amonestando a sus hijos rebeldes por causar problemas en casa. El resto de las economías somos barra libre para los cuatro señores feudales de la era de la información, porque fuera de sus fronteras no son gamberros, son los tentáculos de un imperio que se expande gracias a la colaboración, a veces ingenua, otras veces oportunista y a menudo desesperada del resto de Gobiernos del mundo. Estamos esperando a que EE UU le corte los brazos a sus propios hijos, algo que no va a ocurrir.

Para entender lo que son las GAFA, basta con observar lo que ocurre cuando una empresa similar pero no estadounidense quiere hacer en EE UU lo que las GAFA han hecho por ejemplo en Europa. Como Tik Tok y Huawei. “En el mundo actual, hay pocas perspectivas más ominosas que un Gobierno extranjero hostil capaz de comprometer las infraestructuras y dispositivos en nuestro país”, explicaba el director del FBI Christopher Wray en el Instituto Hudson a mediados de julio. “Si dejamos que empresas como Huawei tengan acceso sin restricciones a nuestra infraestructura de telecomunicaciones, podrían recoger cualquier información tuya que circule por sus infraestructuras y dispositivos. Peor todavía: no tendrían más remedio que darle esa información al Gobierno chino si así se lo pidiera”, añadía. En las primeras guerras del copyright, Lawrence Lessig dijo una frase icónica: “Disney no quiere que otros le hagan a Mickey Mouse lo que Walt Disney hizo con el legado de los hermanos Grimm”. EE UU no quiere que una empresa china haga en EE UU lo que sus empresas han hecho en el resto del mundo porque entiende las consecuencias, y nosotros deberíamos también.

La solución es simple: invertir en soberanía tecnológica y colaboración estratégica. Europa necesita apoyar con decisión y urgencia el desarrollo de una industria tecnológica propia, reconstruyendo el proyecto europeo desde una infraestructura común, segura y colaborativa, diseñada para afrontar los retos de la crisis climática, atender las necesidades de la sociedad civil y que responda a la regulación local.

Contra todo pronóstico, el principal obstáculo no es económico sino político: la democracia bipartidista resiste la inversión a largo plazo. Es más fácil hacer planes a largo plazo cuando eres el CEO de una empresa o el líder de un régimen autoritario y no te juegas el sillón cada cuatro años, ni tienes que asumir un gasto que probablemente acabará beneficiando a la oposición. Sería necesario que los Gobiernos recobren la famosa voluntad de servicio público por encima del interés del partido, como hicieron con las primeras carreteras. Sin eso ya solo nos queda el camino de la sumisión.

31 de julio 2020

El País

https://elpais.com/opinion/2020-07-31/los-senores-feudales-de-la-era-de-...

 4 min


Venezuela en un punto de inflexión histórico

Nuestro país, nuestra Venezuela, tiene hoy día necesidad urgente de un acuerdo nacional, que le permita encontrar un senda de progreso y de paz para enfrentar y superar la crisis que sufre en todos los órdenes de la vida social y que tiende a agravarse aceleradamente a juzgar por las actuales tendencias en el entorno económico y político. Esta crisis no es nueva: se origina en el modelo económico, social y político que ha dominado la Venezuela contemporánea y que se ha exacerbado en los últimos años, encontrándonos ahora en un punto de inflexión histórico.

El fondo del problema radica, más allá de las ideologías y de la coyuntura, en que nuestra estructura político-económico-social se ha asentado, en los últimos cincuenta (50) años, sobre un modelo hiperpresidencialista, centralista, estatista, partidocrático, rentista, fiscalista, monoproductor y socialmente dualista, inequitativo e insolidario, todo lo cual dificulta enormemente la configuración de una sociedad democrática y una economía moderna bien posicionada en el mundo.

Todo ello conforma un triángulo vicioso en el cual la falta de integración política, económica y social incide negativamente en el crecimiento económico, lo cual, a su vez, agrava las tensiones sociales impidiendo el crecimiento económico y el progreso político y social. Por su parte, la ausencia de estabilidad económica impide la reducción de las tensiones sociales y del consenso político necesario para superarlas. Se ha generado así el peor de los efectos: una estructura social de pobreza, incompatible con los recursos de Venezuela y con los inmensos ingresos recibidos. En una palabra, ¡Incompatible con los principios morales de una sociedad moderna y justa!

A ello debe añadirse que en la actual coyuntura se combinan factores y circunstancias de carácter político (conflictividad política, imposición del socialismo), económico (déficit muy agudo de ingresos petroleros y destrucción de la estructura de producción) y social (impacto devastador de la inflación y de la escasez sobre el bienestar de la población), todo unido a una situación de abso- luta inseguridad personal.

Ante esta realidad, hace falta entonces un cambio sistémico y un impulso moral, individual y colectivo, que facilite un proyecto integrador porque no se trata políticamente de que el Estado tenga una Sociedad sino de que la Sociedad tenga un Estado que respete sus derechos y en lo económico es al revés, vale decir, no se trata de que la Sociedad tenga un Estado sino de que el Estado tenga una Sociedad que lo mantenga y pueda exigirle el cumplimiento de sus deberes.

Por ello, las soluciones sesgadas y sectarias, que nos dividen en “Dos Venezuela” han demostrado que no resuelven los graves problemas y que, por el contrario, los han agravado.

Atendiendo a este diagnóstico de la realidad venezolana, este documento presenta, en una síntesis, los distintos planteamientos que ha elaborado un sector de la sociedad civil organizada, con relación a lo que podría y debería ser la Vene- zuela del futuro próximo. Busca encontrar los temas comunes y las coincidencias entre las distintas “Propuestas País”, así como los grandes desafíos que de ellas provienen. Su objetivo es ofrecerlas modestamente a la consideración de la opinión pública, de las fuerzas políticas y de la sociedad en general.

Leer completo en el archivo anexo

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Mariza Bafile

La muerte de John Lewis, histórico congresista demócrata afroamericano, hubiera sido motivo de luto y dolor en cualquier momento. Sin embargo, nunca como ahora, es importante recordar las luchas que ha llevado adelante, durante toda su vida, como militante antes y congresista después, para defender los derechos de la comunidad afroamericana. Nacido en Troy, Alabama, en los años ’40 del siglo pasado, Lewis sufrió en primera persona la violencia, las humillaciones, las injusticias del racismo.

Amigo de Martin Luther King, estuvo a su lado con firmeza y valor. Como él creyó en la no violencia y fue el presidente más joven de the Student Nonviolent Coordinating Committee. En 1963, durante la inolvidable manifestación en la cual King lanzó su famoso discurso I have a dream, Lewis habló al numeroso público siendo el líder más joven en tomar la palabra. Más tarde fue uno de los Big Six que organizaron la célebre marcha de Selma. En esa ocasión con violencia inusitada la policía le golpeó causándole la fractura de cráneo.

John Lewis, a lo largo de su vida fue testigo de muchas agresiones. Asistió al linchamiento de su amigo Jim Zwerg, por parte de un grupo de hombres, mujeres y niños blancos. Su cuerpo fue herido más de una vez, pero nunca nadie logró doblegar su alma. Lewis, quien fue reelecto durante más de 30 años con mayorías abrumadoras, luchó, luchó siempre, incansable, no solamente para defender los derechos de los afroamericanos sino también los de otras minorías como por ejemplo los inmigrantes. Más de una vez levantó su voz para criticar duramente la política migratoria del presidente Trump.

Cuando nació el movimiento Black Lives Matter, en 2013, Lewis lo apoyó de inmediato. La consigna que la escritora Alicia Garza, puso en una carta dirigida a la comunidad afroamericana, ha sido repetida miles de veces no solamente en Estados Unidos sino en todo el mundo. Garza la escribió tras la muerte, a manos del capitán de vigilancia George Zimmermann, de Trayvon Martin, un muchacho afroamericano de 17 años. A pesar de todas las evidencias que demostraron que Martin no había hecho nada que pudiera despertar sospechas o amenazas y por ende causar la reacción violenta de Zimmermann, su asesino fue absuelto.

Black Lives Matter, con un hashtag, se ha transformado en el lema de quien lucha contra el racismo, la desigualdad del sistema judicial, los excesos policiales y la violencia de los supremacistas blancos.

Sin embargo, ni las manifestaciones, ni las protestas, ni las acciones de algunos políticos, lograron erradicar el racismo que sigue latente en una parte de la sociedad norteamericana. Después de Trayvon muchos sufrieron violencia y otros murieron a manos de la policía. La población afroamericana sigue siendo profundamente discriminada. El racismo se traduce en menores oportunidad de estudio, de salud, de desarrollo personal y profesional. Injusticias que se están poniendo en evidencia en estos tiempos de pandemia.

La mayoría de las víctimas del coronavirus es afroamericana. Y todos pudimos asistir a los últimos minutos de George Floyd, asesinado con frialdad por un policía mientras otros colegas, indiferentes a las protestas de la gente, no hicieron nada para evitarlo.

Oleadas de personas se han lanzado a la calle pidiendo justicia después de ese enésimo acto de violencia. La mayoría lo hizo pacíficamente. Pocos aprovecharon la ocasión para realizar actos vandálicos contra algunos establecimientos comerciales.

No faltaron quienes lanzaron al piso estatuas que representan a personajes de la historia norteamericana que apoyaron el esclavismo y fueron ellos mismos esclavistas.

Inmediatamente se levantaron voces diversas para criticar esas acciones. Personajes de reconocida vocación democrática sintieron la obligación de censurar el derribo de las estatuas.

Es verdad que se vuelve difícil apoyar la destrucción de una obra de arte. Sería como justificar la quema de los libros perpetrada por las peores dictaduras de la historia. Sin embargo, hay que considerar que los símbolos tienen un gran valor.

Las estatuas podrían ser guardadas en un Museo, a recuerdo de unas páginas dolorosas de la historia de Estados Unidos.

Quitarlas de las plazas no eliminaría ese pasado, que es tan reciente y sigue siendo una herida abierta dentro de la sociedad norteamericana. Mas, sí se eliminaría la exaltación de esa historia. Quitando las estatuas de las plazas, se dejaría de ofrecer un lugar heroico a personajes que causaron muerte y dolor y se evitaría a muchas personas la humillación de verlas y recordar, día tras día, el sufrimiento de su gente. ¿Cuántos de nosotros aceptaríamos ver, en una plaza pública, la escultura de un serial killer, de un genocida, de un ladrón o de un violador? ¿Cuántos aceptaríamos ver la representación en bronce o mármol de una persona que ha matado, torturado, humillado a un familiar?

Los símbolos, así como el lenguaje, tienen un gran valor. Símbolos y palabras son una representación de nuestra cultura, de nuestra manera de ser y de ver. Ellos contribuyen a la creación de la historia contemporánea.

Considerar “normales” ciertas imágenes, afirmaciones, carteles publicitarios o estatuas, que contienen mensajes de discriminación y exclusión, significa considerar “normales” esos mismos mensajes.

Luchar para que ciertos símbolos y expresiones lingüísticas cambien, no modifica el pasado, pero sí puede cambiar el futuro.

Julio 27, 2020

@MBAFILE

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/simbolos-y-lenguaje/?goal=0_fd015c953e-de3...

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​José E. Rodríguez Rojas

Luis Pedro España, uno de los investigadores de la ENCOVI 2019-2020 afirmó, en el momento de la presentación de los resultados del estudio, que los indicadores de pobreza mostrados por el mismo no eran propios de Venezuela sino de un país africano. Como consecuencia de estos resultados algunos analistas han hablado de la “africanización de Venezuela”, pero tal afirmación no toma en cuenta que la situación económica y social de los países africanos ha mejorado y no guarda similitud con el colapso económico y la crisis humanitaria que atraviesa nuestro país.

Zimbabue fue gobernado durante muchos años por un dictador senil, Robert Mugabe, quien mantuvo políticas similares a las del Socialismo del Siglo XXI impulsadas por el chavismo. Ello condujo a una situación de hiperinflación muy similar a la que atravesamos desde finales del 2017. Según un artículo de la revista The Economist, de inicios del 2016, el senil dictador decidió dolarizar la economía lo cual permitió controlar la hiperinflación e impulsar la economía del desventurado país africano. Ello, según la revista mencionada colocó a Zimbabue, a inicios del 2016, en una situación económica mejor que la de Venezuela, cuyo gobierno no tomó ninguna medida para enfrentar el flagelo inflacionario, el cual se agravó de finales del 2017 en adelante, agudizando el proceso de empobrecimiento que ha caracterizado a nuestro país en los últimos años.

Sudáfrica, el país de Nelson Mandela, posee una economía diversificada la cual fue muy afectada por las sanciones económicas que se aplicaron al país durante la época del apartheid, pero una vez que éste finalizó y se inició la democracia la situación mejoró progresivamente. Es exportadora de productos minerales y agrícolas. Posee además una actividad turística importante y es el país más industrializado de África. Sus niveles de industrialización y lo diversificado de su economía la colocaron como la economía de mayor tamaño del continente africano, pero en años recientes fue desplazada por Nigeria. Su producto interno bruto rondó los 420 mil millones de dólares en el 2012 para descender a 351 mil millones de dólares en el 2019, lo cual es cinco veces el PIB de Venezuela, a pesar de tener una población ligeramente mayor a la de nuestro país. La inflación anual oscila entre 2 y 3% anual. Los gobiernos democráticos que sucedieron al apartheid emprendieron una política social de apoyo a los más vulnerables, constituidos en su mayoría por la población de raza negra. Gracias a ello su tasa de pobreza disminuyó y se ubicó, en el 2015, en 18,8 %, según el Banco Mundial, muy lejos de la desorbitada tasa de 96,5% de Venezuela.

Nigeria fue un Estado fallido hace varios años, sin embargo las elites gobernantes han tomado decisiones que han posibilitado un resurgimiento de la economía. En primer lugar el gobierno del país africano renegoció su deuda con el Club de Paris. También emprendió reformas que moderaron la inflación, la cual en el año 2019 se ubicó en 11%, que es una cifra elevada pero muy lejos de la hiperinflación que atenaza a la economía venezolana. La pobreza afecta a la mitad de la población, según el Banco Mundial, es una cifra elevada pero muy por debajo de la pobreza de nuestro país estimada en 96% por ENCOVI. La producción petrolera nigeriana está en manos de compañías transnacionales. Las elites nigerianas han tenido el cuidado de mantener la misma en manos del capital extranjero, lo cual les ha permitido acceso a capital y tecnología. Las compañías han incrementado el nivel de producción, el cual asciende a 2 millones de barriles diarios. También son exportadores de cacao y películas. La dimensión de la economía nigeriana, medida por el PIB, ha crecido a tal nivel que ha desplazado a Sudáfrica como la mayor economía del continente africano. Mientras las elites nigerianas han tomado decisiones que han impulsado la economía e incrementado el tamaño de la misma, la inacción del régimen venezolano ha provocado un colapso económico que ha disminuido el tamaño de la economía venezolana, hasta representar una cuarta parte del que tenía cuando comenzó el gobierno de Maduro.

Hablar de la “africanización de Venezuela” ante esta realidad no es muy acertado, pues las naciones africanas han tomado decisiones en política económica y social que las han hecho avanzar, alejándolas del caos económico que atenaza a Venezuela en la actualidad.

Profesor UCV

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Jesús Elorza G.

Para el proceso electoral de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), periodo 2017-2021, Laureano González presentó un "Team Work", que según sus palabras, era un trabuco que iba a garantizar la presencia de nuestro país en el próximo mundial. En el equipo directivo incluyo en las vicepresidencias a uno apoyado por el Ministro de Educación y el Presidente del Comité Olímpico, el segundo a bordo era el Ministro del Deporte y un tercero era un General de Brigada del Ejercito ..... ¡que mas queréis!, les decía a sus amigos, con este "Line up" tengo garantizado el visto bueno de ejecutivo nacional y aseguro los presupuestos.

El trabuco de Laureano, en su primer año de gestión funciono a las mil maravillas. Pero con la caída de los precios del petróleo, las sanciones internacionales contra el régimen la ilusión se vino a pique: Pdvsa cortó el aporte de dinero a la federación y los dejó “colgados de la brocha” con una deuda de mas de 8 millones de dólares.

Además, salieron a flote por un lado las ansias de poder del Primer Vicepresidente, quien confrontaba a diario la gestión de Laureano, y por el otro el Ministro del Deporte, Segundo Vicepresidente, sintiéndose guapo y apoyado, solamente centraba su actividad en la promoción de su persona para la Presidencia del Comité Olímpico.

Las contradicciones y confrontaciones iban en escalada y el mundo del fútbol fue sorprendido el 6 de enero 2020 con el anuncio de la renuncia de Laureano "por motivos de salud", que se hizo efectiva el 11 de marzo.

La renuncia en cuestión, permitió que Berardinelli en su condición de Primer Vicepresidente pasara a ocupar la Presidencia de la FVF, haciendo realidad su sueño personal. El Ministro de Educación, Aristóbulo Isturiz, se frotaba las manos por el logro alcanzado: no pudimos joder a Esquivel en el 2006 para tener el control absoluto de la Copa América pero ahora si lo logramos. El presidente del Comité Olímpico “brincaba en una pata” de la alegría y manifestaba a sus seguidores que con este paso aseguraba su reelección en el comité por que Berardinelli le pondría freno al Ministro del Deporte, Pedro Infante.

A partir de ese momento, los hechos se desencadenaron a la velocidad de la luz: en primer lugar, sintiéndose seguro de su poder, Berardinelli convocó en el mes de marzo a una asamblea de la federación, con el objetivo de modificar los estatutos, incorporando un artículo especial que "Prohibía la elección de funcionarios de gobierno para cargos directivos" lo cual en la práctica y para las próximas elecciones en el 2021, dejaba por fuera al Ministro del Deporte y al General de Brigada.

Con lo sucedido en la reunión de la CONMEBOL, donde no dejaron participar a Berardinelli por no haber aprobado el examen de idoneidad, dado que no cumplía con las exigencias de la FIFA y la Conmebol, al tener antecedentes penales en el territorio venezolano y además haberlos ocultado, acciones van contra el reglamento de gobernanza de los entes del fútbol organizado

Esto abrió las compuertas para que los afectados por la nueva medida estatutaria pasaran a la ofensiva utilizando las armas del régimen: sacaron a la luz pública los trapos sucios de Berardinelli, dando a conocer la sentencia del Tribunal Primero de Juicio, del Circuito Judicial Penal del Estado Yaracuy, que en 2007 lo condenó a prisión de dos años, cuatro meses y quince días, por ser el autor responsable del delito de: USO Y APROVECHAMIENTO DE ACTOS FALSOS, Artículo 320 en concordancia con el Artículo 323 del Código Penal vigente.

Acto seguido, en cuestión de minutos, la Contraloría de Venezuela ordenó congelar las cuentas bancarias de Berardinelli, por presuntas irregularidades administrativas en el manejo de recursos estatales concedidos a la FVF, como medida precautelativa, a objeto de impedir que el sujeto de marras continúe cometiendo ilícitos con el Patrimonio de la Federación. Posteriormente, Berardinelli es detenido en el estado Yaracuy y trasladado a Caracas.

El Ministro del Deporte celebra con sus allegados la detención de Berardinelli y el casi seguro ascenso de su persona a la Presidencia de la FVF, empatando el récord totalitario de Eduardo Álvarez, al ser ministro, presidente del IND y ahora de la FVF. “Ahora voy con todos los hierros por el COV” expresaba en cada brindis que hacía.

Berardinelli, quemaba sus últimos cartuchos, alegando haber sufrido un sincope o que tenía el coronavirus para evitar que lo llevaran a la cárcel. Además, dirigió una correspondencia a la FIFA considerándose "un perseguido político del régimen intervencionista y violador de la autonomía federativa" ¡qué te parece cholito!

En este juego sucio, Venezuela corre el riesgo de ser desafiliada o suspendida por la FIFA, mientras los egos de los actores disfrutan al querer mantenerse en el poder, unos y otros, buscando alcanzar las mieles olímpicas. Ambas partes representan por igual a un estado general de corrupción putrefacta, en donde el deporte no tiene cabida alguna y lo que importa es los negocios que giran alrededor de la federación.

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