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Opinión

Hay cartas de amor memorables: la de Beethoven a su amada inmortal, la de Pablo Neruda a Albertina Rosa, la de Lewis Carroll a Gertrude y la de Yoko (¡o no!) a Lennon. Las cartas de amor parecen haber pasado de moda, son como cosas de otro tiempo. Vivimos en la era de los emoticones, el amor se expresa con caritas, figuritas, corazoncitos, etc. En Venezuela, sin embargo, se mantiene la tradición: es famoso y de mucho prestigio el concurso de “Cartas de amor de MontBlanc”, pero ahora le ha salido competecia.

Hasta el 28 de agosto hay chance para participar en el concurso literario “Cartas de amor a Hugo”. Es un concurso que tiene bases y todo, es decir, ¡reglas!, un jurado imparcial y una votación secreta (aunque usted no lo crea). El evento lo convoca el “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Eterno Hugo Chávez”. Usted se pone a buscar en Internet y no consigue, ni por asomo, un “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento” de Immanuel Kant, o de Georg Hegel, o de Jürgen Habermas, pero sí se topa con este que hemos mencionado, que más allá de simples estudios, promueve “Altos Estudios”, como advirtiendo que se trata de un objeto de investigación que requiere cierta estatura intelectual. Naturalmente, si hablamos de algo que tiene connotaciones de “Eterno”, estamos prácticamente rozando los límites de la teología.

Por ejemplo: para el estudio del pensamiento que implica calificar una victoria opositora, no como un hecho natural del juego democrático, sino como “¡una victoria de m.!”, es necesario poseer, sin duda, una alta noción escatológica de la de la digestión humana que conecte su sentido físico con el metafísico. Aquí estamos hablando ya de alta filosofía.

Lo mismo sucede con la comprensión del fenómeno amoroso, al que Platón le dedica un diálogo y cuyo logos, para el instituto en cuestión, puede ser resumido en esta concluyente e impecable sentencia: “¡esta noche te doy lo tuyo!”. Así podríamos seguir con muchos temas: la solidaridad con quien ha superado una adicción o “¡Bush eres un alcohólico!”, la defensa de la libertad de expresión o “¡vayan apagando los equipos!”, el respeto al trabajo y el esfuerzo o “¡exprópiese!”, la alta diplomacia o “aquí huele a azufre”, etc., etc. ¿Dejó el autor que nos ocupa pensamiento escrito? No, éste se expresó siempre de manera oral, durante interminables cadenas de radio y televisión que, juntas, suman muchos meses de discursos que suponemos que serán transcritos y recogidos en numerosos volúmenes con un riguroso índice onomástico, para la celebración del día de su santo, naturalmente.

"Y dice uno, para quien amordazó la prensa, amorató a la esposa, amortiguó la corrupción, amorteció la industria petrolera, se amorochó con los más indeseables del planeta y amortajó la democracia, qué cosa puede ser más apropiada en estos momentos que una carta de amor."

@laureanomar

 2 min


La situación crítica en que vive la mayor parte de nuestra población obliga a unir fuerzas para salir del régimen que hundió la economía, destruyó la infraestructura y los servicios básicos, entregó nuestra soberanía y aniquiló todos nuestros derechos. La unidad requerida no se ha logrado, entre otras cosas, por la presencia de tercos y de traficantes de la política. Señalarlos no es grato, pero es un deber.

Tercos son quienes a pesar de ser valientes luchadores por la democracia y sin duda opositores al régimen, buscan cualquier palabra de más o de menos para no firmar documentos, ni aprobar acuerdos de la Asamblea Nacional en los que coinciden los demás partidos de oposición.

Los tercos dicen apoyar al presidente(e) Guaidó, pero frecuentemente intentan serrucharle el piso, reclamando que olvidó la promesa de poner fin a la usurpación. Curiosamente, no informan cómo lograrlo, salvo una insistencia tipo muchacho malcriado que reclama un juguete. Están al tanto de las diligencias para intentar convencer al mundo del peligro que representa el régimen de Maduro. Diligencias que han dado muchos resultados positivos, pero que han puesto en evidencia que ningún gobierno quiere enviar una fuerza militar para resolver nuestros problemas y que incluso muchos están renuentes en aplicar sanciones económicas.

A veces mencionan que no se retratan en conjunto, ni firman acuerdos por considerar que en ese grupo hay quienes propician la cohabitación e incluso corruptos. Sin embargo, no señalan nombres, ni aportan pruebas. Censuran que se hayan producido diálogos en el exterior, pero callan que nuestros representantes mantuvieron una posición firme que permitió que el mundo se percatara de que el régimen no quiere realizar elecciones transparentes, ni entregar el poder por las buenas.

Los tercos obstaculizan la unidad. Entre ellos hay ciudadanos con méritos. Hay quienes piensan que no son tercos, sino mezquinos. No en la acepción antigua de ciudadano de segunda que utiliza Andrea de Barberino en su novela El Guarino mezquino. Tampoco la de tacaños, sino en el sentido de que les falta generosidad y nobleza de espíritu, que también recoge la Academia de la Lengua. Ojalá rectifiquen y entiendan que están engañando a sus seguidores al querer montar tienda aparte en base a prédicas que la mayoría considera inviables. Su tiempo puede que sea en un futuro, pero dependerá de su actuación responsable en el presente.

El grupo de traficantes de la política está claramente identificado. Para sobrevivir política y económicamente requieren dádivas y prebendas del régimen. Incluye a los integrantes de la nanomesa y a uno que otro realengo. Tienen muy pocos militantes, pero aspiran les regalen unos cuantos diputados en la farsa electoral de diciembre. Por ello Henry Falcón declaró que está contento por el nombramiento de su compañero de partido Leonardo Morales como rector del CNE, y Enrique Ochoa Antich acepta que tal vez no se gane, pero hay que tener representación en el Parlamento. Desde luego esa representación no será de los demócratas, sino del régimen.

Lograr salir de Maduro y de sus acólitos no parece ser como el caso del Magnentius, el emperador usurpador que al verse perdido se suicidó un día como hoy en el año 353. Tampoco por la vía de la farsa electoral de diciembre. Solo pareciera posible que mediante mayores sanciones económicas y personales, así como presión de calle, el usurpador acepte realizar elecciones libres o acuerde renunciar para que se constituya un gobierno de transición, quizá no como quisiéramos, sino como sea posible. Seguimos apoyando al presidente(e) Guidó porque es quien tiene mayor apoyo popular en Venezuela e internacional, además de su perseverancia en la lucha y sin ningún lastre del pasado.

Como (había) en botica:

Luis Pacheco, presidente de Pdvsa ad hoc presentó ante los diputados de nuestra Asamblea Nacional, periodistas y público interesado, el informe sobre Citgo, empresa que fue endeudada indebidamente por Maduro, señalando las acciones para evitar que caiga en manos de los acreedores, así como los resultados operacionales y financieros. Cabe recordar que el último informe de la Pdvsa roja es del 2016.

En estos días nos dejaron dos damas luchadoras en contra de la tiranía. Mi querida y distinguida amiga Aurelena Merchán, quien estuvo presa y exiliada a raíz del asesinato de su esposo Leonardo Ruiz Pineda por la dictadura de Pérez Jiménez. Posteriormente se casó con Alejandro Ferrer, también exiliado. A sus 93 años estaba pendiente de las noticias de Venezuela y deseosa de ver el fin del régimen. Doña Blanca Rodríguez, ex primera dama, realizó una gran labor social, soportó el exilio con entereza y se comportó valientemente cuando atacaron la Casona el 4 de febrero.

Bernabé Gutiérrez es responsable del asalto de paramilitares rojos a sedes de AD.

Libertad para Rubén González, Nicmer Evans, Requesens, Caro, Renzo y otros presos políticos.

Solidaridad con el expresidente Álvaro Uribe.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

Llamá la atención de los militantes, que de la noche a la mañana, los directivos del partido se infectaran con el COVID-19. Entre los afectados, se encontraban el presidente, uno que otro ministro, algunos gobernadores y alcaldes. Todos ellos, declaraban muy sonrientes a los medios de comunicación que procederían de inmediato a recogerse en su cuarentena radical particular para someterse al tratamiento adecuado.

De inmediato, los comentarios y especulaciones al respecto, no se hicieron esperar:

-Los camaradas afectados, dijo uno, discriminaron nuestro sistema de salud al acudir a las clínicas privadas para su tratamiento, dejando por fuera a nuestros eficientes CDI.

-Dígame esa vaina, uno de los ministros, dijo que en 72 horas se había curado por un milagro de José Gregorio Hernández.

-Otro militante señaló que todos los días invocaba a los poderes de Yemaay y Ochum para la pronta recuperación de los camaradas.

-Uno de los integrantes del grupo de inteligencia y de la Sala Situacional, le hizo un llamado a la calma al resto de sus camaradas. Tranquilos, no se precipiten en su análisis que todo está bajo control.

-Explícate, danos luz sobre este problema, pidieron todos al enigmático camarada.

Bueno, déjenme decirles, que desde hace tiempo, mas específicamente, desde la muerte de nuestro Comandante Eterno, hemos diseñado un Proyecto al que hemos denominado 'New Face", para dar seguridad de continuidad a nuestros principales líderes con las herramientas necesarias para evadir los cercos que sobre ellos mantiene, permanentemente, el imperialismo y los secuaces oligarcas de la oposición golpista.

-Ahora estamos mas enredados, aterriza y explícate mejor.

El proyecto es sencillo. Aprovechamos la pandemia para recoger y alejar a los líderes del partido del escenario político, escudándonos en el coronavirus y lo sometemos a la clandestinidad total. Solo su familia y nosotros los del GI (grupo de inteligencia) podemos tener contactos con los camaradas.

-Aja !!!y eso pa que?!!! preguntaron los militantes que lo escuchaban.

Para ganar tiempo, mientras poníamos en práctica el proyecto, que implica una transformación total de la imagen del camarada que forma parte del proyecto.

-Danos un ejemplo de cómo sería eso.

Ok. Tomemos el caso del presidente del partido: Chiquito, cabezón, medio calvo, ojos claros y voz chillona. Lo sometemos a un proceso de renovación integral con nuestros especialistas en cirugía plástica y estilistas profesionales y en menos de lo que canta un gallo tenemos a nuestro personaje con un nuevo look. Con zapatos que ocultan un especial grosor en sus zuelas lo elevamos entre 10 y 15 centímetros, aumentamos su mentón y reducimos sus pómulos para alargar su rostro, con lentes de contacto le cambiamos el color de sus ojos y con una simple corrección de sus cuerdas vocales mejoramos su chillona voz .... en fin le damos una New Face a nuestro líder.

El siguiente paso, es anunciar su muerte por infección de coronavirus, para que nadie pueda ver su cuerpo y cremarlo inmediatamente (Claro eso se hará con el cuerpo de otro muerto) y listo. El camarada, puede iniciar su nueva vida en cualquier país del mundo y disfrutar de las grandes sumas de dinero obtenidas en el ejercicio de gobierno. Es mas puede residenciarse en el imperio sin que las autoridades se den cuenta de ello.

Todo esto nos permitiría asegurar, la continuidad en el tiempo y espacio de nuestra sagrada revolución en caso de una invasión imperialista o que se produzca la unidad de la oposición y nos den una “pela” en la elección presidencial.

-Sin poder creer lo que acababan de escuchar, los militantes se preguntaban e increpaban al ponente por ese descabellado proyecto que además, era solo para los dirigentes y las bases del partido quedaban colgadas de la brocha.

Al intentar responder las preguntas, todos se dieron cuenta de la noticia que circulaba en las redes "Acaba de fallecer por coronavirus el Presidente del Partido Revolucionario". Coño, la vaina como que es en serio...dijeron todos...

Acto seguido, hizo entrada al salón de un personaje alto, ojos oscuros, cara larga, pelo afro, diciendo en alta voz "A que no me conocen" ..... !!!era el presidente!!!, lo que dio por terminada la reunión.

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César Pérez Vivas

Fernando Mires es un intelectual respetable. Se pueden compartir sus opiniones, se puede discrepar de ellas, pero siempre vale la pena tener presente sus reflexiones en el campo de la ciencia política. Mires ha dedicado tiempo y reflexión a la tragedia que vivimos los venezolanos. Su obra escrita y su trayectoria nos llevan a leerlo y a ponderar sus opiniones.

Recientemente publicó un trabajo titulado “La Guerra Civil en Venezuela”, donde hace una magnifica precisión conceptual de la política y la guerra para ubicar la situación actual de nuestra sufrida nación. Considera el escritor chileno que vivimos una verdadera guerra civil, aclarando, con pedagógica explicación, la verdadera naturaleza del concepto utilizado, para calificar la situación socio política en la que estamos inmersos.

Nos explica como este concepto ha sido generalmente utilizado para calificar verdaderos conflictos armados entre bandos de un mismo país, enfrentados por el control del poder. “En todos esos casos, el término más correcto debería ser el de guerra interna, para diferenciarlo de las guerras externas entre dos o más naciones. Las guerras civiles, en efecto, nunca han sido civiles sino militares.” Explica el escritor en su trabajo.

Nos recuerda los conceptos fundamentales de la política y la guerra, citando la clásica frase de Clausewitz: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, agregando, que “por esa misma razón la política también podría llegar a ser la continuación de la guerra por otros medios. La política está contenida en la guerra así como la guerra en la política.”

El respetable escritor estima que en Venezuela hemos abandonado la política para pasar a una “guerra civil” que aún no llega a ser un conflicto armado. Ciertamente estamos inmersos en una situación de esa naturaleza. Soy de los venezolanos que en muchas ocasiones ha escrito y llamado la atención sobre el riesgo de que podamos terminar sumidos en una situación de violencia a gran escala.

Reconoce al chavismo como el promotor de este proceso hacia la guerra. Afirma que esa ““guerra civil venezolana” fue comenzada sin duda por el chavismo de Chávez. El chavismo de Maduro no ha hecho sino continuarla y radicalizarla”. Recuerda los hechos del carmonazo y la no participación en las parlamentarias del 2005 como el extravío de la oposición, permitiéndole a Chávez legitimarse en el campo de la política democrática. Valora positivamente el retorno a la lucha electoral a partir del 2006, para terminar condenando la decisión de los partidos de la oposición en la elección presidencial del 20018 y el anuncio de no concurrir a las elecciones parlamentarias, convocadas para el próximo 6 de diciembre de este año.

Al hacer este examen y esta calificación politologica, Mires, coloca en la misma balanza la conducta del régimen de Maduro y el comportamiento de la oposición política. Sin dejar de reconocer los infantiles errores cometidos en eventos como los del 29 de abril y la pretensión de desalojar a Maduro con grupos contratados para ello, lo cierto es que el estudio aquí comentado, dejó de lado, a mi forma de comprender la situación, la abierta decisión del régimen de perpetuarse en el poder usando la fuerza militar y para militar de que dispone, para desconocer la voluntad mayoritaria de la sociedad venezolana de transitar pacíficamente a un cambio del régimen imperante.

El escritor no le asignó en su trabajo relevancia a hechos extremadamente graves en el camino a la situación de “guerra civil” en la que estamos. Cito los más importantes, desde mi perspectiva. El cierre progresivo de la Asamblea Nacional, hasta desalojar de su sede natural a la mayoría de los parlamentarios, imponiendo, fusil por delante, una directiva de unos diputados coaptados desde Miraflores. La instalación de un Tribunal Supremo con diputados de la agonizante asamblea del 2015, para proceder a los pocos días, el proceso de desconocimiento del parlamento, que llevo a Maduro a gobernar sin acatar sus atribuciones y decisiones constitucionales. La confiscación del referéndum revocatorio, usando tribunales locales, sin competencia para conocer estas materias, avalados por un Consejo Nacional Electoral resuelto a impedir el derecho a decidir de los ciudadanos. La instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, en abierta contradicción al texto de la constitución, y la aplicación de un fraude matemático para abultar la participación en el ilegal evento. El adelanto ilegal e inconstitucional de la elección presidencial, para terminar ejecutando otro fraude, según la propia declaración del competidor Henry Falcón.

El triunfo de la oposición política en las elecciones parlamentarias del 2015 llevaron a Maduro y su camarilla a abandonar definitivamente la política y pasar a esa guerra civil. Maduro aplica una violencia selectiva y recurrente a la oposición política. Ha confiscado el derecho a la protesta. Toda manifestación de la sociedad democrática tiene como respuesta la represión. Tiene establecida una severa censura de prensa. La mayoría de los dirigentes de la oposición política estamos vetados en radio y TV, aun en los pocos medios privados que quedan en el país.

Terminan de nombrar un nuevo CNE totalmente controlado por Maduro. Basados en sentencias absurdas modifican, en total y abierta violación a la constitución, la composición del parlamento. Confiscan la representación de todos los partidos de la oposición, colocando como representantes a personas claramente identificados como operadores al servicio de la dictadura.

Todo este conjunto de tropelías no se pueden considerar como “políticas”, no obedecen a la lógica de la política. Se trata de actos criminales, propios de quien se siente dueño de una situación, prevalido de una fuerza “armada”, capaz de imponer por la lógica de la violencia su voluntad, antes que por el camino de la política y el derecho.

Ninguna de estas circunstancias examinó el Dr., Mires en su trabajo. Considera el escritor que para revertir esa “guerra civil” la oposición política debe participar en todo momento en los proseos electorales. No hacerlo es jugar a la guerra.

Y aquí es donde, por lo menos yo, no coincido con el respetable analista. La política, y sobre todo la política democrática tienen principios y reglas fundamentales. Hasta la guerra tiene sus reglas, sus leyes, sus principios. Uno de ellos es el de la proporcionalidad de los medios utilizados. Una potencia no debería, por ejemplo usar una bomba atómica, para desarrollar una acción belica.

En nuestra lamentable “guerra civil” no hay forma de respetar las reglas. No hay forma de que el régimen acate principios fundamentales de la vida política. Y nadie está obligado en ninguna guerra a llevar a “sus soldados” a una muerte segura cuando conoce que su “enemigo” le tiene preparada una celada. Una elección, como la que está montando la dictadura de Maduro, será una batalla, no es la guerra. Si en esa batalla no se respeta regla alguna, si en esa batalla ya aprecias que tienen lista la “celada”, resulta ingenuo concurrir, sin posibilidad alguna de salir con vida.

Ya se presentarán oportunidades donde el régimen no pueda tender una celada tan clara, como la que ya armó. Donde nuestras fuerzas puedan mostrar su vigor. Ya habrá ocasión de decir como Páez, en Las Queseras del Medio: “Vuelvan Caras”.

No avalar el fraude, la celada, la trampa de Maduro, no significa para nosotros renunciar a la política. Porque si algo hemos demostrado, suficientemente, es nuestro deseo de resolver la controversia en el campo de la política, por medio de una elección libre. La dictadura se niega a ello. Se aferra a su genética vocación violenta. A la predica que Chávez sembró. “Somos una revolución pacífica, pero armada.” Lanzándose por el camino del armamentismo para someter a nuestra sociedad.

De modo que esta guerra civil venezolana es obra de la naturaleza violenta del chavismo. Son ellos los que le han declarado la guerra a nuestra sociedad para perpetuarse en el poder. Nuestra sociedad desarmada y pacifica ha resistido estoicamente, ha buscado todos los caminos para hacer que prevalezca la política. La dictadura prefiere la guerra. Lo que no se nos puede pedir es que asistamos bucólicamente al paredón de fusilamiento.

La inteligencia latinoamericana, de la cual Mires forma parte relevante, haría un gran servicio a los valores de la paz, la libertad y la democracia en nuestro continente, denunciando de forma contundente, la perversión de la guerra declarada a nuestra sociedad por Maduro y su camarilla; sin que ello signifique, no señalar las falencias y errores cometidos por algún sector o actor de la oposición política. Señalar a nuestra sociedad, a la mayoría de la oposición democrática, como promotora de la “guerra civil” o de la violencia, por actuaciones puntuales de algunos, no es justo, ni se corresponde con realidad en la que vivimos.

https://www.lapatilla.com/2020/08/10/cesar-perez-vivas-fernando-mires-y-...

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Carlos Raúl Hernández

Con frecuencia nos referimos a la ficción de la mayoría, entendida como sentimiento, intuición, o incluso mayoría estadística, que no sirven de mucho. Para que la mayoría sea real y tenga efectos pertinentes, requiere que se convierta en votos, y estos, en cargos de representación. Es la transubstanciación política que asombró a Marx en El 18 brumario…, ante “el misterio moderno”: las primeras elecciones universales directas y secretas del mundo, que eligieron Presidente a Luis Napoleón en 1848.

Lo sorprendía que “el Estado burgués se deshace y se rehace a sí mismo”. Pero con las mayorías ocurre a veces como con quienes ganan la lotería, las derrochan, y un tiempo después son más pobres que antes del golpe de suerte. En 2015 la sociedad votó, se hizo mayoría política, pero quienes debían no entendieron aspectos kidergarterinos y la utilizaron para declarar insurrecciones bobas y no para avanzar sobre el Estado.

Las mayorías políticas se rigen por la tecnología constitucional. Hillary Clinton la obtuvo, pero por el esquema de colegios electorales, pese a sus tres millones de votos de ventaja, hoy el presidente de EEUU es otro. Ocurrió parecido entre Al Gore y Bush. Así son las reglas del juego y nadie en ese país las cuestiona. Donde no existe ballotage –incluso en países que si lo tienen- se puede ganar con mayoría simple, en minoría social, como Caldera en 1993.


En Nicaragua se triunfa en primera vuelta con 40% si el que lo obtiene saca una ventaja de diez puntos sobre el segundo. El jefe del Partido Liberal, Arnoldo Alemán, baluarte del sistema, presionó a la Corte de Justicia para que permitiera a Ortega ir inconstitucionalmente a la reelección. Luego Violeta Chamorro se empeñó en lanzar a su nuero, cuyos votos se restaron al contendor real de Ortega, y aquél no pudo llegar al piso de 30%, pese a que las encuestas lo daban vencedor en segunda vuelta.

Murió la inteligencia política
De allí que, como decía Gramsci, en los procesos electorales se prueba la fuerza en votos, pero más importante, la capacidad para conseguirlos, cosa que depende de la organización, la habilidad, la campaña, las alianzas y varias otras variables. En Venezuela la democracia y la política murieron con Gonzalo Barrios, quien demostró, junto a Betancourt, inteligencia incomparable para preservar el sistema, triunfar y avanzar.

Y también, conciliar y retroceder, sin curvarse por veleidades de la opinión pública, incluso de la opinión de su partido, cuando éstas iban a contramano del sentido sabio de la política. Sacrificó su propia presidencia de la república en 1968 y se la donó a Caldera por treinta mil votos turbios en Socopó de Barinas. Mientras el partido sacaba su hacha, Barrios declaró: “prefiero una derrota discutida que un triunfo cuestionado”. Su razonamiento se apoyaba en que AD llevaba dos períodos seguidos en el poder.

Para que la democracia fuera creíble y no se pareciera al régimen del PRI en México, era necesaria la alternabilidad. A su muerte en 1993, manadas de locos tomaron el siquiátrico, AD derroca a Pérez, el Parlamento se convierte en un infierno, y lanzan la historia al abismo. Desde ese año, la demencia, el conflicto, el espíritu reaccionario, la mentecatez, la brutalidad de un país sin liderazgo adelantan la progresiva destrucción de las instituciones. La marcha de la locura no cesó un minuto.

Vienen las historias de la cripta estúpida, paro petrolero, “megaplasta”, 13 de abril, plaza Altamira, de grupos sociales que no cesan de cabecear contra la pared, hasta la verdadera noche de los primogénitos: la abstención en 2005 un parto de los montes que le entregó al gobierno los demás poderes. Luego los políticos parecieron aprender y asumieron la reconstrucción electoral. Pero en 2016 recomenzó el debate abstencionista-insurreccional, en el que ya ruboriza involucrarse.

El Ángel de la Gafedad
Dice la Biblia que un aire espeso flotaba sobre Egipto cuando el Ángel de la Muerte bajó a ejecutar los primogénitos. Aquí el vaho de la estupidez incorpora nuevos aportes. La intervención militar democrática, llamar a una división de las Fuerzas Armadas, un golpe de Estado, que posiblemente dividiría en dos la república, una intervención militar extranjera, petición inconcebible y sin precedentes, ni siquiera en Puerto Rico.

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A quienes reciben órdenes del gobierno norteamericano, no se les puede exigir más, por su condición decúbito prono. Están muy cómodos con 660 millones de dólares de subsidios internacionales, que disuelven cualquier invocación al sentido político o a la idea de nación. Están obligados a apoyar sanciones que solo afectan a la población civil ¿Con qué argumentos se puede defender a partidos que convocan golpe militar desde una autopista o intentan una acción mercenaria en Macuto?

Aunque haya algunos inocentes, es muy difícil separar polvo de paja. Pero el Ángel no descansa y entra en el campo de quienes participarán en las elecciones de este año. Por razones ignotas no se divisa que cuaje una alianza unitaria como en 2015. Eso garantiza la dispersión y no es posible aceptar que sea solo demencia la fuerza disgregadora entre quienes quisieran ser líderes. Habrá que recoger vidrios otra vez en 2021, aunque “somos mayoría”. Ojalá no.

@CarlosRaulHer

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Desde que se instauró hace 21 años este régimen cívico-militar –y ahora militar-cívico– el tema de la guerra civil es también un tema recurrente en el análisis político, de tirios y troyanos, y no estoy exento de ese fenómeno, pues en varias oportunidades he escrito sobre el tema, siendo la última hace más de un año, el 23 de febrero de 2019: (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/2019/02/23/las-guerras-que-enfrenta-guaido-y-2-la-guerra-civil/ ).

Por supuesto la comparación, remembranza o ejemplo, siempre remite a la guerra civil española, con la que siempre vamos a encontrar similitudes y no solo porque toda situación de violencia se asemeja, sino también porque venimos de un mismo tronco, tenemos un mismo idioma, una cultura similar, un concepto del derecho parecido y muchas cosas más, de las cuales enorgullecernos y lamentarnos. Pero de allí a pensar que la situación de violencia a la que nos ha llevado este régimen va a desembocar en una guerra civil como la española, creo que es exagerar o al menos soslayar algunas diferencias importantes y caer en la matriz de opinión que el régimen quiere y viene desarrollando desde hace tiempo, a través de varios de sus voceros, para intimidar y continuar manteniéndose en el poder.

Desde el principio, durante su campaña electoral en 1998, pero especialmente a partir del año 2002, Hugo Chávez Frías, con su marxismo ramplón, tenía una prédica continua del conflicto social y la también continua exacerbación del mismo. Varios de sus ministros, gobernadores y jefes de “campaña” –y ya sabemos que “campañas”, como procesos electorales, hemos tenido muchos– siempre insistieron en cosas como: “si Chávez pierde, habrá guerra civil”, “rodilla en tierra defenderemos la revolución”, “esta es una revolución pacífica, pero armada”, y toda esa “glorificación” de los militares, ese lenguaje militar y la profusión de uniformes en los gabinetes ministeriales y gobernaciones, las alusiones constantes a guerras de “cuarta generación”, la organización electoral en batallones y unidades de batalla y hasta nombrar las “campañas electorales” como batallas históricas, en fin, toda esa parafernalia no es más que una forma de amenazar y de mostrar las armas con las que nos pueden agredir.

Por si fuera poco lo anterior, es también importante tomar en cuenta el proceso de armar a la población que hace la dictadura: la milicia, los malandros armados y sacados de la cárcel para agredir civiles o enfrentarlos a bandas rivales en los barrios y, desde luego, la actividad de los denominados “colectivos violentos”, o la repetición al infinito de lo que vemos todos los días con la violencia del hampa, que actúa sin mayores restricciones o la no menos peligrosa violencia desplegada por los “cuerpos de seguridad”, para controlar pacificas manifestaciones de gente que protesta por la falta de servicios básicos o por denunciar los estragos que ocasiona la pandemia.

Además, no es necesario insistir en diferenciar lo que nos pasa en Venezuela con la pre guerra española, para explicar porque aquí no hay las condiciones para que ocurra lo mismo, pues la verdad es que no hay ninguna "ventaja" en encontrar semejanzas que nos permitan pensar y temer una guerra civil como la española, puesto que hay muchos desenlaces igualmente funestos a los que nos podemos enfrentar, sin llegar a lo terrible de una guerra civil, y eso sí es algo que nos debe preocupar y escenarios para los cuales debemos prepararnos y poner remedio.

Por supuesto, no podemos desestimar la posibilidad de que la exacerbación de todos los conflictos internos y la profundización de la crisis humanitaria compleja que padecemos, pueda desembocar en una situación social explosiva, violenta y que nos conduzca a las puertas de un conflicto mayor. Lo que si no comparto es que se pretenda utilizar esta posibilidad, para exacerbar ese temor o como pretexto para hacer críticas, solapadas o abiertas, a algunas posiciones políticas asumidas por la oposición democrática.

Ciertamente, cada quien puede usar sus argumentos y razonamientos como mejor le parezca y corresponde a quienes los escuchamos o leemos tener el criterio para discernir quien usa esos argumentos de manera inadecuada o solamente como instrumentos para criticar o “mejorar” su posición en una determinada discusión. Por ejemplo, ¿De dónde proviene esa idea de que la oposición democrática ha optado por la vía insurreccional? Una cosa es no compartir la vía electoral de no participar, e incluso, criticarla –como hemos hecho muchos– y señalar que es equivocada esa táctica electoral, por no ver muy clara la estrategia global; y otra cosa es asumir que se ha adoptado la vía insurreccional, como sí votar y una guerra civil fueran un continuo, sin ningún tipo de alternativas intermedias.

Tampoco es cierto afirmar que la oposición ha estado en blanco y no ha hecho nada en 21 años de régimen chavista; al respecto no argumentaré más, solo remito a mi artículo publicado hace un par de semanas: Resistencia Opositora, y a recordar y destacar los aspectos e hitos allí señalados –muchas de ellos electorales, vía que hoy se desecha– que hemos tenido en estos años. (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/2020/07/25/la-resistencia-opositora/)

Tampoco podemos desestimar y dejar de reconocer, mezquinamente, que gracias al tesón demostrado durante 2018 y principios de 2019 fue que se logró el reconocimiento internacional que hoy tenemos y que mantiene viva a la oposición y el desconocimiento, por ilegítimo, que hoy tiene el régimen.

Desde luego lo ocurrido en febrero de 2019, con la fallida entrada de la ayuda humanitaria y el también fallido intento de llamado a la FA del 30 de abril –que ni siquiera los civiles acudimos a La Carlota–, más los frustrados procesos de diálogo en República Dominicana y Oslo, hicieron mucho daño a la moral opositora y nos hicieron ver que carecíamos de una política que no estuviera supeditada a lo que dijeran nuestros aliados internacionales, especialmente los EEUU.

Por cierto, de eso no se ha hablado mucho, pero allí hubo un fracaso evidente de la política de USA hacia Venezuela, con toda esa pantomima de “todas las opciones están sobre la mesa”, que fue una errática conducción de la política de USA. Ciertamente hubo incompetencia por parte de los líderes y voceros norteamericanos (Trump, Pompeo, Bolton, y Abrams, por solo nombrar a los del Poder Ejecutivo), que llevaron al fracaso la “política” de Trump hacia el régimen de Venezuela, en la que la oposición se vio arrastrada. Los intentos de negociación en Rep. Dominicana y Oslo, con apoyo de la Unión Europea, fue también una estrategia minada por USA, que se opuso al diálogo, favoreciendo la llamada presión o diplomacia de “micrófono” y la extensión de las sanciones, hasta que finalmente formuló una política similar a la de la oposición democrática –anunciada por Juan Guaidó en enero de 2020– que es la que ahora sigue; pero en ese momento ya estaba muy fortalecido el régimen venezolano o muy desmejorada o desmoralizada la oposición democrática, pues se habían generado unas expectativas que el liderazgo opositor estimuló y no supo conducir, no supo matizar. No es fácil superar más de 40 años de predica antipolítica y antipartidos y esperar de la noche a la mañana tener partidos fuertes y dirigentes políticos sólidos; ya es un logro importante que a pesar de la tarea de zapa se haya logrado una posición que, aunque me hubiera gustado otra, es al menos unitaria.

La única forma de no enfrentarse a escenarios de violencia es con un país unido, decidido al camino de la paz y dispuesto a emprender tareas de transformación económica, política y social de envergadura. Ese es el camino del que esperamos oír propuestas –por parte de la oposición democrática–, además de la declaración formal de algo que ya sabíamos: que no participaremos en el fraude electoral; esperamos que ahora se concrete en propuestas de acción el anuncio retórico deconvocar a todas las fuerzas sociales y políticas del país a la construcción de un nuevo pacto unitario y nueva ofensiva democrática”.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Antonio Di Giampaolo

SISTEMAS DE SALUD EN JAQUE (111)

Es público, notorio y comunicacional que las repercusiones de la emergencia humanitaria global en cuanto al sistema sanitario en Venezuela muestran particularidades específicas. Las cifras oficiales reportadas a la Organización Mundial de la Salud indican más de veinticinco mil contagios y unas doscientas veintidós personas fallecidas en nuestro país. Entre los contagiados y fallecidos el sector de la sociedad que ha resultado proporcionalmente más afectado es el correspondiente al gremio de la salud y en segunda instancia a efectivos militares. funcionarios policiales y a personal de los servicios de protección ciudadana.

En todo el mundo ciertamente el personal de los servicios de salud está expuesto al riesgo de enfermarse de manera más elevada que el resto de la población. La Federación Médica de Venezuela señaló que 25% de los fallecidos pertenecen al sector de la Salud. La razón de las infecciones y de las bajas puede estar asociada, en la inmensa mayoría de los casos, lamentablemente a las precarias condiciones laborales. Tanto los servicios públicos como los privados de salud han destinado áreas y espacios reservados para la atención creciente de pacientes de Covid-19. La habilitación de albergues sanitarios para contagiados asintomáticos permite inferir que los casos van en ascenso y el rezago de las pruebas moleculares debido a las limitaciones de centralización para el diagnóstico incide en el monitoreo en tiempo real sobre la pandemia.

La Comisión Presidencial de la Covid-19 y el Comité de Expertos de la AN suscribieron un acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud para el abordaje de la pandemia. Se ha reportado el arribo de cargamentos de suministros a través de la OMS, y también implementos, equipos y tratamientos provenientes de China, Rusia, Turquía y Cuba. La Asamblea Nacional declaró la existencia de una situación de emergencia humanitaria compleja y anunció la transferencia de fondos, a través del Programa de Recuperación de Activos, a la Cruz Roja Internacional para apoyar al sector salud en el país.

Las estadísticas no reseñan la totalidad de los registros pues hay reportes de personas fallecidas, cuya acta de defunción acusa el deceso a patologías distintas a la pandemia, y finalmente trasciende el informe tardío de la prueba de PCR resultando positiva para Covid-19. En los centros asistenciales hay deficiencias en materia de insumos y materiales de bioseguridad. También hay hospitales que registran problemas en el suministro de energía eléctrica o de escasez de agua, y hasta de productos de limpieza e higiene. La dotación que lucía suficiente para la etapa incipiente de la pandemia ahora no basta para el incremento progresivo de casos.

¡Amanecerá y veremos!

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CELEBRACIONES, FIESTAS Y REUNIONES EN PANDEMIA(110)

La pandemia de la Covid-19 ha trastocado la cotidianidad de la mayoría de la gente. Una de las normas preventivas de mayor eficacia para evitar el contagio es el distanciamiento social por lo que la eventual asistencia a fiestas, agasajos y reuniones, supone un nivel de riesgo que no debe ser desestimado.

En el cronograma de la vida hay fechas y acontecimientos importantes que a juicio de algunos resulta imposible posponer. Las autoridades sanitarias han insistido en la necesidad de no realizar eventos y actividades de cualquier naturaleza en las cuales resulte imposible cumplir el distanciamiento social y atender las normas de higiene y protección personal. Desde galas y conciertos, competencias deportivas, manifestaciones públicas, asambleas políticas o empresariales, fiestas populares tradicionales y hasta impactantes bodas, esperados cumpleaños, la anhelada celebración de las 15 primaveras, y hasta bautizos han sido suspendidos para mejores momentos.

En cualquier reunión de carácter social el contacto entre las personas resulta inevitable. Los afectuosos saludos, la posibilidad de compartir tragos y bebidas y hasta cigarrillos, la ingesta de bocadillos y pasapalos en las bandejas, o soplar las velitas de una torta, por ejemplo en un cumpleaños, constituyen verdaderos desafíos contra el nuevo coronavirus. Además, como la inmensa mayoría de las personas son asintomáticas ante la enfermedad, la gente desarrolla una falsa sensación de seguridad que a los pocos días puede terminar teniendo graves consecuencias.

La verdad sea dicha no hay nada más reñido con el distanciamiento social que los bailes y las parradas. Siempre es factible posponer una celebración o festejo por motivos de causa mayor. La emergencia sanitaria es sin duda una poderosa razón, incluso cuando se trata de reuniones en la estricta intimidad familiar, para evaluar las consecuencias de una posible exposición a la enfermedad. La Covid-19 ha impuesto limitaciones no solo al disfrute de momentos de satisfacción y alegría, sino también en funerales y sepelios, en los que la gente comparte la tristeza y el dolor por la pérdida de familiares y amigos. En una y otra situación, de ambas facetas de la vida, se impone el cumplimiento de las normas de prevención y salud en el marco de la pandemia.

¡Amanecerá y veremos!

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EL MILLAR DE CASOS DIARIOS (109)

Tal como lo pronosticó la Academia Nacional de Ciencias, Físicas, Matemáticas y Naturales Venezuela alcanzó el ritmo de incremento del millar de casos diarios de contagios de Covid-19. Más allá de la precisión de las cifras y de la confiabilidad sobre las mismas, se impone una evaluación en torno a algunos aspectos críticos de la situación de la pandemia en nuestro país.

El abordaje militar y policial, y obviamente político, de la contingencia en varios aspectos resulta contrario al manejo eminentemente epidemiológico de la coyuntura. Se ha insistido en la necesidad de descentralizar y ampliar la factibilidad de realizar las pruebas moleculares para desarrollar un monitoreo consistente sobre la pandemia. También se ha alertado que la proporción de infectados, y también de fallecidos es proporcionalmente alta entre el personal de los servicios de salud, lo cual es revelador de las condiciones en las cuales a los equipos sanitarios les corresponde batallar contra la enfermedad. Adicionalmente, son notorias las deficiencias en materia de suministro de insumos, dotación de equipos y disponibilidad de material en los centros asistenciales.

Por si fuera poco la población padece un conjunto de calamidades como la escasez de combustible que incide en la movilidad para las actividades esenciales, ausencia de gas doméstico que obliga a recurrir a los fogones de leña, en los casos en donde es factible, o a improvisados mecheros y hornos a carbón, interrupciones del servicio eléctrico que no siempre pueden compensarse con auto generadores por la falta de gasolina y gasoil, y lo más grave, falta de agua con lo cual es imposible satisfacer los requerimientos de cuidado e higiene personal que la Covid-19 exige.

El país sufre, en medio de la pandemia, un conflicto institucional marcado por la confrontación política, el caos económico y la crisis social. Las autoridades tratan de justificar la delicada situación atribuyendo las carencias, las limitaciones y las dificultades a la llamada “guerra económica” y “el bloqueo internacional” por lo que el escenario moderado previsto por los académicos ocurrió anticipadamente, y entonces, lamentablemente, cabría esperar que el pronóstico crítico de millares de registros diarios esté más próximo en el almanaque.

¡Amanecerá y veremos!

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Tal como lo pronosticó la Academia Nacional de Ciencias, Físicas, Matemáticas y Naturales Venezuela alcanzó el ritmo de incremento del millar de casos diarios de contagios de Covid-19. Más allá de la precisión de las cifras y de la confiabilidad sobre las mismas, se impone una evaluación en torno a algunos aspectos críticos de la situación de la pandemia en nuestro país.

El abordaje militar y policial, y obviamente político, de la contingencia en varios aspectos resulta contrario al manejo eminentemente epidemiológico de la coyuntura. Se ha insistido en la necesidad de descentralizar y ampliar la factibilidad de realizar las pruebas moleculares para desarrollar un monitoreo consistente sobre la pandemia. También se ha alertado que la proporción de infectados, y también de fallecidos es proporcionalmente alta entre el personal de los servicios de salud, lo cual es revelador de las condiciones en las cuales a los equipos sanitarios les corresponde batallar contra la enfermedad. Adicionalmente, son notorias las deficiencias en materia de suministro de insumos, dotación de equipos y disponibilidad de material en los centros asistenciales.

Por si fuera poco la población padece un conjunto de calamidades como la escasez de combustible que incide en la movilidad para las actividades esenciales, ausencia de gas doméstico que obliga a recurrir a los fogones de leña, en los casos en donde es factible, o a improvisados mecheros y hornos a carbón, interrupciones del servicio eléctrico que no siempre pueden compensarse con auto generadores por la falta de gasolina y gasoil, y lo más grave, falta de agua con lo cual es imposible satisfacer los requerimientos de cuidado e higiene personal que la Covid-19 exige.

El país sufre, en medio de la pandemia, un conflicto institucional marcado por la confrontación política, el caos económico y la crisis social. Las autoridades tratan de justificar la delicada situación atribuyendo las carencias, las limitaciones y las dificultades a la llamada “guerra económica” y “el bloqueo internacional” por lo que el escenario moderado previsto por los académicos ocurrió anticipadamente, y entonces, lamentablemente, cabría esperar que el pronóstico crítico de millares de registros diarios esté más próximo en el almanaque.

¡Amanecerá y veremos!

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