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Opinión

Leopoldo Martínez Nucete

Si las elecciones en los Estados Unidos fueran hoy, Joe Biden las ganaría. Es lo que constatan las encuestas de manera unánime. Y mientras se reciben estos datos, algunos venezolanos albergan inquietudes respecto de las consecuencias que la salida de Trump de la Casa Blanca tendrá para la causa de la democracia venezolana. La verdad es que, como bien ha dicho Andrés Oppenheimer, Trump con su retórica, unilateralismo y falta de compromiso con las grandes causas democráticas globales, lo que ha hecho es debilitar la coalición internacional imprescindible para un desenlace positivo en Venezuela.

Todo temor es comprensible, dada la angustia en la que vivimos los venezolanos. Pero nadie debe llamarse a engaño: la línea de acción para el regreso a la democracia en Venezuela es bipartidista, desde 2014 hasta hoy, algo excepcional en estos días de polarización en Washington. En efecto, la política de sanciones individuales contra funcionarios militares comprometidos en la violación de los derechos humanos, comenzó en marzo de 2015 con Barack Obama. Recordemos a Nicolás Maduro intentando recoger firmas por todo el país contra lo que su régimen definía como una “intromisión de Barack Obama en la soberanía de Venezuela”.

Vayamos a los hechos. A comienzos de 2014 estallaron las manifestaciones en Venezuela y Maduro aceleró su tránsito por la deriva autoritaria, violando abiertamente los Derechos Humanos. El Congreso aprobó entonces la llamada ley Menéndez-Rubio (Demócrata y Republicano, respectivamente), con el objetivo de promover la defensa de los Derechos Humanos en Venezuela.

De forma simultánea, el presidente Obama envió, a través del entonces Vicepresidente Joe Biden mensajes a líderes de América Latina, expresando su posición de rechazo a lo que estaba ocurriendo. Hay una fotografía que, sacada de contexto, se ha utilizado para distorsionar la perspectiva de Biden sobre Venezuela, en ese encuentro que ocurrió en enero de 2015 en la toma de posesión de Dilma Rousseff, Maduro le pidió a Biden un diálogo con Obama para acordar el precio del petróleo. Lo descabellado de la petición hizo que Biden sonriera. Y de inmediato le dijo, de forma diplomática y firme: “Usted, con quien tiene que dialogar (sin tácticas de dilación) y llegar a acuerdos es con su pueblo, con la oposición de su país, y tomar la senda de respeto a la democracia y a los derechos humanos; liberar los presos políticos y así evitar el colapso económico del país”.

Como es sabido, Maduro no atendió a esa advertencia. Así, en marzo de 2015, Obama estableció las primeras sanciones y bajo esta misma autoridad ejecutiva se iniciaron investigaciones desde el Departamento de Justicia en materia de lucha contra la corrupción, lavado de dinero y el narcotráfico. Esas investigaciones y procesos son los que hemos visto aflorar en los últimos dos años y que han recaído sobre actores emblemáticos del régimen venezolano.

En 2017 y 2018, bajo la presidencia de Trump, ocurren dos nuevos eventos: Maduro pasó por encima de la legitimidad de la Asamblea Nacional electa en 2015 convocando de manera írrita una constituyente, y en mayo de 2018 impuso una elección presidencial fraudulenta. Esta nueva realidad ocurre en un escenario donde los tiempos de la OEA controlada por gobiernos amigos del chavismo (o neutrales frente al régimen) había quedado atrás, ofreciendo una herramienta de presión continental de la que no se disponía durante la presidencia de Obama, y ajenos a la política estadounidense.

A lo largo de todo ese proceso, el Partido Demócrata ha dado piso legal a la evolución de las sanciones, que alcanzaron una plataforma con la Ley VERDAD, elaborada por el Senador demócrata Bob Menéndez, que incluyó la previsión de ayuda humanitaria para la masiva migración venezolana, bajo la iniciativa de la diputada demócrata Debbie Mucarsel-Powell, de la Florida. Esta ley, además, recogió los planteamientos de la Ley para la Investigación sobre la Relaciones del gobierno de Rusia y el régimen de Venezuela en Citgo (redactada por la también diputada demócrata, Debbie Wasserman-Schultz), que luego facilitó la recuperación de esa empresa filial de Petróleos de Venezuela, PDVSA, por el gobierno interino de Juan Guaidó. Asimismo, quedó recogida allí la iniciativa legislativa de la diputada demócrata Donna Shalala, prohibiendo toda forma. de comercio militar con el régimen de Maduro. Trump es, pues, ejecutor de un marco legislativo que es expresión bipartidista.

Ahora bien, las sanciones son un instrumento legal para la política internacional, no un fin en sí mismas. Administrarlas, articular su instrumentación con incentivos para que el régimen abandone el poder o para promover fracturas a lo interno de la estructura chavista, es un arte. La eficacia de las sanciones depende de su coordinación estratégica y multilateral, pero también del adecuado estímulo para que los actores internacionales con intereses afines al régimen chavista se abstengan de ser un obstáculo a los cambios deseados.

Al evaluar la gestión de Donald Trump hay que preguntarse, de cara a la horrible crisis de Venezuela, ¿está Maduro más cerca de dejar el poder o se ha fortalecido relativamente frente a la oposición? ¿Estamos más próximos o más lejos de unas elecciones libres, justas y creíbles? Pero también hay que preguntarse, ¿la política de Trump se ocupa de los venezolanos?

Por ejemplo, el legislador demócrata de la Florida, Darren Soto, logró aprobar con la mayoría de su partido en la Cámara, enfrentando el rechazo de los republicanos, la ley que contempla el TPS -estado de protección migratoria temporal- para los venezolanos. Trump podría hacerlo por decreto, pero se niega, y junto a su partido bloquean esta iniciativa humanitaria y fundamental para proteger a 150.000 venezolanos que buscan refugio en los Estados Unidos. Son más de 2.000 los procesos de deportación -en tendencia creciente- que afectan a venezolanos, incluyendo 600 que permanecen detenidos expuestos al contagio por Covid-19.

La verdad es que, como bien ha dicho Andrés Oppenheimer, Trump con su retórica, unilateralismo y falta de compromiso con las grandes causas democráticas globales, lo que ha hecho es debilitar la coalición internacional imprescindible para un desenlace positivo en Venezuela.

He aquí un punto diferenciador entre Biden y Trump, que abona a nuestra convicción de que Biden sería la mejor opción para alcanzar cambios en Venezuela. Biden tiene la credibilidad necesaria en Europa y América Latina para hilar eficazmente en la resolución del problema. Por otra parte, no tiene deudas personales con Vladimir Putin quien, le habla al oído a Trump (como denunció John Bolton, su ex-asesor de Seguridad Nacional), incluso para sembrar desconfianza sobre el liderazgo de Juan Guaidó y la oposición venezolana. Este es un punto central.

Trump, además de mantener malas relaciones con Europa y América Latina, ha debilitado la coalición al no enfocar la presión e incentivos de forma multilateral. Biden tomará sus decisiones basado en principios e inteligencia, y no en posturas de mero cálculo electoral como las de Trump en relación con su retórica sobre Venezuela.

Joe Biden opina que «Nicolás Maduro es un dictador, simple y llanamente». Fue el primer demócrata en reconocer a Juan Guiadó como Presidente Interino, y condenó «enérgicamente la toma violenta de la Asamblea Nacional, «única institución democrática que queda en el país.». Biden también ha expresado categóricamente que «el objetivo primordial de los Estados Unidos debe ser presionar por una salida democrática en Venezuela, a través de elecciones libres y justas, y ayudar al pueblo venezolano a reconstruir sus vidas y su país».

Finalmente, Biden se ha comprometido a otorgar el estatus de protección migratoria temporal a los venezolanos, así como a influir en la comunidad internacional para recuperar cada centavo expoliado del Estado venezolano, y a devolver esos recursos al pueblo venezolano. Con relación a esto, merece ser subrayado que la administración Trump ha transferido los recursos recuperados de actores de la corrupción en Venezuela a un fondo discrecional de la Secretaría del Tesoro que ha gastado 600 millones de dólares en la construcción del muro con México.

Biden ha manifestado, con meridiana claridad, que aun si Maduro se va, «Venezuela quedará profundamente dividida en lo político y deprimida en lo económico, con gran sufrimiento humano”, por lo que “Estados Unidos necesita un plan integral para ayudar al país a recuperarse». Este es, por cierto, un proyecto a largo plazo, con protagonismo de los venezolanos, que Trump jamás ha dado muestras de avizorar.

20 de junio 2020

AlNavio

https://alnavio.com/noticia/20980/actualidad/por-que-joe-biden-sera-el-m...

 6 min


Rayma Suprani

El mundo paró y la vida nos cambió cuando menos lo esperábamos, como en un capítulo de la serie Black Mirror apareció un virus mundial con miras a eliminarnos a todos. Invisible, impredecible y pandémico nos encerró en este año bisiesto dándonos casa por cárcel. Lo que en mi caso no logró el chavismo ni el madurismo, lo lograron los soldados del virus.

Para una caricaturista no es difícil quedarse en casa, tengo un trabajo que me ha vuelto un ser contemplativo frente a la realidad y la hoja en blanco, más bien tener que salir a lidiar con el mundo operativo de las diligencias me desgasta. Pero en estos últimos meses he visto la desesperación de muchos frente a la necesidad de soportarse a sí mismos encerrados en sus propias casas. Ha aumentado la presión en el hogar, se han cerrado las vías de escape y por ende el espacio donde vivimos se nos ha vuelto un espejo de nosotros mismos.

De esta experiencia y de la comunicación virtual con algunos padres preocupados por la inactividad de sus pequeños hijos, empecé a desarrollar el proyecto Rayma para colorear, consiguiendo la atención de muchos que cariñosamente me enviaron sus dibujos desde varias partes del mundo en un bello gesto de agradecimiento. El dibujo es un excelente catalizador. Los niños representan el universo que los rodea con dibujos, sus miedos, su familia, sus sueños y esperanzas. El dibujo de un niño es un banquete para cualquier psicólogo de la comunicación.

La pandemia en su goteo del día a día, nos obliga a vivir en una nave personal, donde la única ventana de comunicación es virtual, solo podemos abrazarnos sin tocarnos y besarnos sin acercarnos, es hora de crear nuevas formas de contacto. Nos volvimos vulnerables y sabemos que cada persona en el entorno puede ser sospechosa de regalarnos el contagio.

Estamos frente a un nuevo desorden mundial donde no podemos expresar las emociones de manera tradicional sino con elementos artificiales, el amor se degeneró a diversos emoticones. Seguidamente gracias a la gran capacidad que tiene el ser humano de adaptarse para sobrevivir, aparecieron los guantes, los desinfectantes, el gel, los líquidos antibacteriales, el alcohol y las mascarillas no solo como el gran negocio de la temporada, sino como un nuevo elemento de moda y una limitante en el ego de cada rostro inmortalizado en selfies.

Salir de casa es como hacer un paseo lunar, estamos tan aletargados en la caverna de Platon que ya todo pesa, hacer una logística para ir al supermercado amerita de traje espacial con guantes, hacer la fila en estricta distancia social, seleccionar los alimentos que vamos a consumir, comprar de más para no tener que volver a salir, lograr pagar las cuentas y llegar a casa a desinfectar envases, empaques y latas lo cual nos multiplica el presupuesto de tiempo en la vida de cada ciudadano.

Amanecimos en un horizonte de incertidumbre sin previo aviso, son muchas las preguntas que podemos formularnos en este tiempo de reflexión.

¿Quién contaminó nuestro aire existencial?

¿Quién fue primero, el murciélago o el pangolino?

Lo único que sabemos es que de los productos made in China, este virus será uno de los mas perdurables.

Debido a la ansiedad colectiva todos nos hemos volcado a las redes sociales. He visto la necesidad imperiosa de saturar las cuentas con absurdas idioteces tóxicas de supuestos influenciadores que no paran de hablar sin ningún aporte mínimo, que generan ruido por estar aterrados de encontrarse con el silencio. También he contemplado la necesidad de muchos de ofrecer lo mejor de sí en un mundo virtual que apenas comienza. La clave es saber seleccionar la dieta de la información que nos nutra.

Cumpleaños, matrimonios, reuniones, bautizos de muñeca y happy hours se marcan puntuales por la aplicación zoom. El mundo trata de seguir en su bradicardia, trata de continuar latiendo más allá de saber que sufrió un ataque fulminante.

En mis lecturas de niña siempre había una historieta de Mafalda donde ella pedía al globo terráqueo un STOP para poderse bajar de su espiral. Pues varias décadas después el mundo la complació.

Todos fingimos una nueva normalidad que nadie entiende, no estamos preparados para digerir esta nueva realidad. La economía puja sobre sus intereses y los gobiernos prefieren activar el comercio aun sacrificando nuevos contagios, los científicos hacen su carrera contra el tiempo para llegar a concretar una salida, los médicos y trabajadores de la salud son nuestros nuevos héroes, la vida sigue, exigiéndonos un criterio individual.

Son muchos los muertos que han quedado en el camino a causa de este virus, más los incautos que hoy niegan la existencia del mismo y salen a celebrar como si nada pasara. Seguimos al acecho de un nuevo enemigo invisible, casi imperceptible que como en las grandes audiencias de películas de ciencia ficción, llegó para quedarse.

@RAYMACARICATURA

Junio 22, 2020

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/covid-19-un-nuevo-desorden-mundial/?goal=0...

 3 min


Bloque Constitucional de Venezuela

En el día del abogado 2020

El 23 de junio se estableció como Día Nacional del Abogado mediante decreto de 1972 del presidente Rafael Caldera, por iniciativa de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela. Es la fecha conmemorativa del natalicio del Dr. Cristóbal Mendoza, prócer civil que nació en Trujillo el 23 de junio de 1772 y quien además de haber sido el primer presidente de la Venezuela independiente ejerció la abogacía, fue Procurador de Pobres y de Indios y Juez Superior.

El Libertador, al saber de su muerte en 1829, lo definió “modelo de virtud y bondad útil”, y, al referirse a su personalidad dijo: “Un sabio nunca muere, pues no hace otra cosa que mejorar de carrera”. Vale la pena destacar el significado que para el Derecho y la justicia tiene el Dr. Cristóbal Mendoza, al recordar que el 10 de enero de 1827, al entrar a Caracas, al Libertador, le fueron ofrendados portaestandartes representativos de sus virtudes y, declinó, en la persona del Dr. Cristóbal Mendoza, el de Probidad, con lo cual resaltaba su dignidad no solo como político y gobernante, sino también como abogado, juez y procurador. Y el General José Antonio Páez, que fue su enemigo político, sin embargo, dijo de este Prócer Civil, “es un hombre que impone respeto por su saber, probidad y severidad”.

En este orden de ideas, uno de los aspectos a relevar por la importancia de la personalidad del Dr. Cristóbal Mendoza para el Derecho de Venezuela en la actualidad de crisis institucional es el rol que cumplió en la formación del Estado independiente venezolano mediante la construcción de su institucionalidad jurídica republicana, basada en la separación de los poderes, el respeto a los derechos ciudadanos y la independencia del Poder Judicial. Rol que le fue reconocido por El Libertador, en carta de 1813, al requerirlo que viniera de su exilio con estas palabras: “Venga usted sin demora: venga, la Patria lo necesita. Yo iré por delante conquistando y usted me seguirá organizando: porque usted es el hombre de la organización, como yo el de la conquista”.

Para ser consecuente con el legado histórico del Dr. Cristóbal Mendoza, y para la significación auténtica del Día Nacional del Abogado, el Bloque Constitucional de Venezuela considera propicio en su efeméride referirse al rol del abogado en la reinstitucionalización del Sistema de Justicia, que es uno de los propósitos fundacionales de nuestra institución.

Hoy en Venezuela, constitucionalmente, el Sistema Judicial es un componente del Sistema de Justicia del cual el abogado, individualmente y como conglomerado o colectividad, es otro de sus componentes; es decir, parte de un todo. Por lo que también le corresponde responsabilidad en el mejor funcionamiento de ese sistema holístico y principalmente en los cambios estructurales del Sistema de Justicia.

El Bloque Constitucional de Venezuela recuerda en su homenaje la magnífica conferencia del Dr. Ricardo Hernández Álvarez, tristemente fallecido, denominada “El Rol del Abogado en el Mejoramiento del Sistema de Justicia”, dictada en la Universidad Metropolitana en el seminario denominado “Construyendo Alianzas por una Justicia Mejor”, el 31 de mayo 2005. El prenombrado jurista Hernández Álvarez afirmaba que: “El abogado, individualmente considerado y los abogados vistos como pluralidad heterogénea, pueden prestar notable contribución al mejor funcionamiento del Sistema de Justicia”. Y agregó la abogacía como: “Conjunto social homogéneo, esto es como una clase profesional puede hacer mucho, debe hacer mucho y tiene que hacer mucho para lograr que se produzcan los cambios estructurales necesarios para convertir a nuestro Sistema Judicial en uno que sea capaz de garantizarle al país la vigencia efectiva del Estado de Derecho”.

Para ello, en su criterio, se requiere “la acción individual del abogado y la colectiva de los abogados y todavía más: entre ésta (que al fin y al cabo no es otra cosa que la heterogénea acumulación de muchas actuaciones individuales) y la de la abogacía, entendida como conjunto social homogéneo, esto es como una clase entre la acción individual de los abogados, con la cual estos pueden contribuir a mejorar el funcionamiento del Sistema de Justicia, tal como existe, y la acción social de la abogacía a través de la cual pueda obtener logros en el orden a la transformación de dicho Sistema”.

De la conferencia citada respecto a la contribución del abogado al mejor funcionamiento del Sistema Judicial en el plano individual, Hernández Álvarez señala como conducta profesional en favor de la idoneidad de este Sistema, entre otros principios, procurar la solución extrajudicial del mayor número de asuntos que le hayan sido confiados; abstenerse de incurrir en temeridad o mala fe procesal de plantear incidencias y ejercer recursos maliciosos o innecesarios; proyectar sobre el proceso luces que ayuden al juez a encontrar más fácilmente el camino de la verdad y no sombras que le dificulten la tarea; facilitar la mejor inteligencia del proceso mediante la claridad y la brevedad de los escritos judiciales, y observar en su desempeño tribunalicio una conducta cónsona con la respetabilidad de la instancia judicial. Y respecto al rol de la acción colectiva del conglomerado de abogados, o de la abogacía, en relación con los cambios estructurales del Sistema de Justicia su respuesta es “la lucha: un combate social con perspectivas de éxito en el sentido de hacer del Sistema Judicial un espacio que la sociedad debe ganar al poder”.

Es decir, por el derecho a participar en su organización, en la designación de los jueces, en la auditoría de la idoneidad e independencia de los jueces, en el control de la corrupción judicial y, en general, en la política de la administración de justicia. Y concluía: “¿Qué es lo que debe hacerse? Colocar los temas de la justicia y del Poder Judicial en la primera página de la agenda nacional, hacer de ellos el tema central de nuestro debate público”.

El Bloque Constitucional de Venezuela, al rememorar este 23 de junio de 2020 el natalicio del Dr. Cristóbal Mendoza en el Día Nacional del Abogado y resaltar el compromiso del abogado con la reinstitucionalización del Sistema de Justicia quiere recordar la misión esencial de la abogacía, como colectividad: afianzar la justicia en el Estado de Derecho; y la intervención profesional del abogado como función indispensable para la realización del Derecho y el logro de la justicia, la preservación y la profundización del Estado de Derecho, en lo cual es consustancial el ejercicio de la abogacía para el respeto a la supremacía constitucional, a los principios del Estado de Derecho y en la defensa de los derechos humanos.

El profesor florentino Piero Calamandrei expresó que “la abogacía responde, aún en el Estado autoritario, a un interés esencialmente público, tan importante como el interés al que responde la magistratura; jueces y abogados son por igual órganos de la justicia, servidores igualmente fieles al Estado, que les encomienda dos momentos inseparables de la misma función”.

Por tanto, la Coordinación Nacional del Bloque Constitucional de Venezuela expresa a los Colegios de Abogados y a su Federación que recuerden que esa misión es su principal responsabilidad como ente corporativo de la abogacía y, por tanto, de lucha permanente por cuanto su finalidad institucional, según la ley que los rige como “corporaciones profesionales con personería jurídica y patrimonio propio”, es la de “velar por el cumplimiento de las normas y principios de ética profesional de sus miembros y defender los intereses de la abogacía”. Y de sus agremiados el compromiso de “colaborar con el juez, en el triunfo de la justicia”.

Román J. Duque Corredor Cecilia Sosa Gómez

Director Académico Director Académico

Caracas, 23 de junio de 2020

 5 min


Se conoce como “enfermedad holandesa” al tipo de distorsión de la economía ocurrida en Holanda como consecuencia del descubrimiento de grandes depósitos de gas natural, en la década de 1960. Este fenómeno económico es causado por la abundancia de un recurso de exportación -- como petróleo, gas natural o un metal valioso --, asociado a su valor en el mercado internacional; lo que ocasiona un gran aumento de divisas en moneda fuerte y estable, induciendo la revalorización de la moneda local. Como consecuencia, hay un cambio en el uso de los recursos monetarios, con tendencia a un gran incremento de las importaciones y reducción de las exportaciones. Lo cual causa un significativo desbalance económico que disminuye la competitividad de los productos nacionales, y por tanto la tendencia a la baja de la producción agrícola e industrial. Pero hay que tener presente que así como puede haber buenos precios del producto de exportación también estos pueden bajar considerablemente; dificultando mantener el estado de distorsión económica y el relativo período de bonanza, por lo que se suele recurrir al endeudamiento externo.

En el caso de Venezuela, hay una dificultad añadida, al no tener el Banco Central autonomía de acción y por decisión directa del gobierno, se emite dinero inorgánico, es decir, sin respaldo real; lo que ha producido un efecto desmesurado de hiperinflación, con consecuencias muy negativas en la economía nacional.

No lo sabíamos entonces, pero desde 1936 se había propuesto una estrategia económica capaz de frenar los efectos negativos de la venidera enfermedad holandesa. En ese año, Alberto Adriani, ministro de Agricultura, puntualizó enfáticamente: “HAY QUE SEMBRAR EL PETRÓLEO”. Lo que significaba aprovechar la riqueza producto de la explotación del petróleo para realizar inversiones productivas de acuerdo a las prioridades del presente y proyecciones a futuro; pues aún no se había aprovechado con eficiencia todo el potencial que significaban para el desarrollo del país. Esto permitiría la diversificación de la economía, que es una adecuada estrategia ante situaciones como la de la enfermedad holandesa. Personalidades de prestigio, como Arturo Uslar Pietri, se dedicaron con ahínco a difundir la idea y promover su aplicación. Durante la dictadura de Pérez Jiménez y el inicio de la nueva etapa democrática en adelante se presta más atención a las inversiones en proyectos que incrementen el desarrollo socioeconómico. Sin embargo, los recursos también se han utilizado dando prioridad a intereses relacionados con la lucha política por el poder o para mantenerse en él. También hubo épocas en las que no se actuó con suficiente acierto o dedicación.

A este respecto, podemos distinguir dos períodos históricos que ejemplifican los resultados de realizar inversiones productivas. En primer lugar, nos referiremos al período que va desde mediados de la dictadura de Pérez Jiménez e inicio de la nueva etapa democrática, hasta el año 1998, en el que destaca particularmente la etapa comprendida entre en los años 60 y ya avanzados los 70. Este período, con sus errores y aciertos, estuvo lejos de ser una democracia madura, pero si aceptable con las reservas del caso.

Durante el mencionado período democrático se crean, como instancias organizativas para el desarrollo, importantes empresas corporativas, como la Corporación Venezolana del Petróleo y la Corporación Venezolana de Guayana; luego, el 1 de enero de 1976 se nacionaliza la industria petrolera. Desde el inicio de este período, se empiezan a construir grandes obras de inversión e infraestructura; entre ella la Represa del Guri y su central hidroeléctrica, el puente sobre el Lago de Maracaibo, Parque Central en Caracas, teleférico de Mérida, el metro de Caracas, el embalse del Guárico, con fines de riego y control de inundaciones, el embalse de Camatagua (principal fuente de abastecimiento de agua de Caracas), Parque Central y muchas obra más. En este mismo período se incluye la construcción y adecuación de la mayor cantidad de carreteras y autopistas de la historia del país; un total de más de 71.000 km, lo que significa las ¾ partes de las existentes en la actualidad. Algunas de estas obras se planificaron o iniciaron en la época de la dictadura de Pérez Jiménez y se realizaron o concluyeron en el período democrático (1958- 1998); es decir, pese a las diferencias políticas, hubo continuidad en este aspecto.

Con respecto a los gobiernos del período chavista, que se inicia en 1999, considerando la enorme cantidad de dinero de que se dispuso, procedente de la explotación petrolera, particularmente durante el largo mandato de Hugo Chávez, de lo que se hizo, fue muy poco lo que perduró, en cuanto a inversiones productivas. Por el contrario, muchas de las que ya se habían realizado fracasaron o se permitió que se deterioraran drásticamente. En este sentido, el período de gobierno chavista ha sido una decepción y un gran fracaso. No se sembró el petróleo; más bien ocurrió todo lo contrario, se despilfarraron irresponsablemente los recursos extra recibidos.

Profesor, Facultad de Agronomía, UCV

 3 min


Corina Yoris-Villasana

Mientras leía estupefacta la noticia aparecida en toda la prensa internacional, cuyo titular es «Activistas escriben ‘bastardo’ en la estatua de Cervantes en el Golden Gate Park de San Francisco», con el subtítulo “La estatua del misionero español fray Junípero Serra también ha sido derribada en California», pensé inmediatamente en el terrible daño que ocasiona el fanatismo, sea del tinte que sea.

Los fanáticos se distinguen por su carencia de audición, oyen solo aquello que encaje en sus creencias más arraigadas. Al no oír nada que pueda contrariar sus convicciones llevadas al paroxismo, distorsionan cualquier idea que los confronte y alimentan de esa manera su inmoderada palabrería o acción vandálica.

Se vive una etapa llena de fanatismos. Uno de ellos, el que motiva hoy a mi artículo, es el ataque a las estatuas mencionadas. Soy consciente del riesgo que corro; ya oigo los epítetos de ¡racista, xenófoba, fascista, extrema derecha, neoliberal! Como conozco los seudo argumentos, conocidos como las falacias contra la persona, argumentum ad hominem, no me detendré a rebatir ni uno solo de ellos.

La primera reacción que tuve al leer la infausta noticia fue rechazar la traducción de bastard. Ese vocablo, usado en forma peyorativa, no significa lo mismo que bastardo en español. Sus sinónimos ingleses son evil-doer, son of a bitch, y otras lindezas por el estilo. De tal manera que no es simplemente “hijo ilegítimo”, o algo similar, lo que se le está diciendo a Miguel De Cervantes. Además, dibujaron dos cruces célticas, en las dos figuras que completan el monumento escultórico.

En primer lugar, Miguel de Cervantes, nacido en Alcalá de Henares, en 1547, no es un representante tan solo de la cultura española; es el escritor de mayor relevancia universal, se le ha llamado el Príncipe de los Ingenios. Su excelsa obra, El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha (El Quijote), es considerada como una de las mejores obras de la literatura universal; asimismo, ha sido el libro de mayores ediciones y traducciones de la historia, tan solo aventajado por la Biblia.

¿De qué crimen nefasto se le acusa a don Miguel para ser blanco de esta ola de fobia a las estatuas? ¡Pues se le acusa de formar parte de los represores raciales! Por otra parte, las dos figuras que están al pie de la estatua son Don Quijote y Sancho. A ellos les fueron pintadas dos cruces célticas. ¡Vaya, por Dios! ¡Qué incultura tan crasa y supina! En cualquier enciclopedia, libro de Historia, comentario sobre semiología, se puede encontrar la explicación del significado de las cruces célticas; ellas son vistas universalmente como un símbolo religioso y una parte de la herencia irlandesa; representan, precisamente, el legado y la fe del pueblo de Irlanda.

A quienes ven en estos hechos vandálicos reivindicaciones de los pueblos originarios, bien podrían sentarse un rato a leer sobre Historia. Los revisionismos históricos demandan, por parte del revisionista, un conocimiento profundo de los hechos para que sus razones no estén descontextualizadas. Es conocido que a los revisionistas o seudocientíficos se les suele atribuir un uso político de la historia y, por supuesto, de irrespetar la indispensable e ineludible neutralidad y espíritu crítico hacia las fuentes; cualidades cardinales en la tarea del historiador.

Y a quienes han aupado estas interpretaciones, les recomendaría que se sentaran a leer concienzudamente la monumental obra de Luis Astrana Marín, fundador de la Sociedad Cervantina, Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra. Después de que lean y digieran, sobre todo esto último, pueden sentarse a discutir si don Miguel fue un bastard, un evil-doer, o deben someter a revisión sus falsas interpretaciones históricas.

Pero, no pararon allí. Se fueron contra fray Junípero Serra. Desde que fue canonizado por el papa Francisco en 2015, la figura del misionero ha sido objeto de revisiones sobre su papel en la historia de California. Lo han llegado a llamar «santo del genocidio». Varios historiadores han desmontado las mentiras sobre el fraile.

Fernando García de Cortázar, historiador español, ganador del Premio Nacional de Historia, España, dice del revisionismo del que es víctima el misionero: «Es como si hoy un soriano se pusiera a culpar a los romanos de todos sus males cada vez que pasa delante de un monumento clásico. Es decir, como si la historia se hubiera detenido para siempre cuando Escipión destruyó Numancia».

Tales revisionismos han engendrado ese fanatismo cuyo sueño no es otro que dirigir con sus trastornos emocionales la acción política.

Cuando atentamos contra el lenguaje, cuando nos olvidamos que nuestro español de América, con sus modismos y peculiaridades, ha enriquecido el idioma, cuando el esnob, imitador de las maneras y opiniones de quienes considera distinguidos (DEL), y, para usar una hermosa palabra de nuestra lengua, el petimetre, se empeña en introducir neologismos, más bien barbarismos, como el “webinar”, en esos momentos también se está mancillando, vandalizando a Miguel De Cervantes y Saavedra, a Andrés Bello, a Juan Rulfo, a Gabriel García Márquez, a Miguel Ángel Asturias, a todo cultor de las buenas letras. No en balde, cuando se habla del castellano se suele decir “la lengua cervantina”. ¿También se va a erradicar esa locución?

Quiero recordar un párrafo con el que finalicé un viejo artículo en este prestigioso diario, por allá en 2014. Decía: “(…) en una ocasión, el gran Víctor Hugo, respondiendo a una pregunta que le fue hecha sobre las bondades de los idiomas, respondió: ‘El inglés es ideal para hablar de negocios, el alemán se hizo para las ciencias, el francés es el lenguaje del amor y el español, ¡ah, el español!, es el idioma para hablar con Dios’. También se cita algo similar atribuyéndose al gran Carlos I de España, Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico”.

Estos hechos salvajes, perpetrados por fanáticos, ocasionan una fuerte erosión cultural y merecen el repudio de nuestras sociedades; y para aquellos que han mancillado valores tan sublimes como el cultivo de las artes y de la vida consagrada, la exclusión social, es decir, el ostracismo.

Junio 23, 2020

El Nacional

https://www.elnacional.com/opinion/erosion-cultural/

 4 min


Mañana 24 de junio se cumplen 60 años del magnicidio frustrado en contra del presidente Rómulo Betancourt. El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo no le perdonaba a Betancourt su campaña para establecer un “cordón profiláctico“ para aislar a los gobiernos no elegidos en procesos electorales transparentes y que sistemáticamente violaban los derechos humanos. Para asesinarlo el sátrapa suministró un artefacto explosivo a control remoto y recursos para esa vil acción, asociándose con venezolanos descontentos con el presidente que había sido electo apenas hacía año y medio.

Betancourt resultó con quemaduras en sus manos, lesiones en un oído y en un ojo. Lamentablemente falleció el coronel Ramón Armas, Jefe de la Casa Militar, y un estudiante que acudía al desfile en Los Próceres. Con quemaduras leves resultaron el ministro de la Defensa y su esposa. Al parecer, el atentado estaba sincronizado con un alzamiento militar, el cual no se produjo, sea porque Betancourt sobrevivió o porque no existía tal conspiración.

No es la intención ahondar sobre el mismo. Al respecto hay varios escritos. Solo pretendemos comentar superficialmente lo sucedido desde entonces. ¿Qué hubiese pasado si el presidente Betancourt hubiese sido asesinado? Durante su presidencia la extrema izquierda adoradora de Fidel Castro puso bombas, asesinó policías, organizó guerrillas y participó en sublevaciones militares; también hubo alzamientos de oficiales que seguían pensando que Betancourt era el comunista de los años 30 o que, equivocadamente, eran los llamados a enderezar entuertos. Gracias a que Betancourt los enfrentó con gran decisión el país no cayó en manos del comunismo o de militares.

Se puede o no estar de acuerdo con Betancourt, pero nadie puede señalarlo de corrupto, ni de ambicionar el poder por el poder. No quiso ser candidato en 1947, ni en 1973. Fue actor determinante en la aprobación del voto universal y directo, así como en la unión contra la dictadura de Pérez Jiménez. Algunos lo consideran el padre de la democracia. Una democracia muy imperfecta, pero perfectible. Sentó las bases para que el país progresara y quizá es el presidente con mayor visión de estadista.

Gracias a él fue posible que un presidente electo entregara el mando a otro también electo por el voto popular. Raúl Leoni tuvo que enfrentar el fortalecimiento de la guerrilla rural e inició la pacificación del país. El presidente Rafael Caldera en su primer gobierno completó la pacificación. Los presidentes citados fueron honestos y sentaron las bases para construir un mejor país Además fueron garantes de elecciones transparentes. Los tres tuvieron mentalidad estatista y propiciaron la sustitución de importaciones, sin visualizar el potencial de exportación.

Los presidentes que les sucedieron, unos más, otros menos, realizaron obras importantes. Sin embargo, una gestión gubernamental no puede evaluarse solo por las obras construidas. El país tuvo crecimiento económico, pero no desarrollo. La economía no se diversificó, se constituyeron empresa privadas, pero con las excepciones del caso, recostadas del Estado. Se predicó que éramos ricos, pero el medio rural era pobre y los servicios públicos solo tenían una cobertura limitada. Se formaron buenos profesionales, pero no buenos ciudadanos. La corrupción se generalizó y el clientelismo político alcanzó grandes dimensiones.

Con sus pro y contras todos los presidentes desde 1959 a 1999 construyeron. No pueden compararse con los destructores Chávez-Maduro. Al finalizar cada período presidencial los ciudadanos decidíamos con el voto quién sería el próximo mandatario. Hoy, eso es cuesta arriba porque el narcorégimen se prolonga en el poder con la complicidad de un Tribunal Supremo de Justicia ilegítimo y del Alto Mando militar.

Para perpetuarse designaron una pantomima de CNE, le otorgaron a unos tarifados la “legalidad” de la directiva de Acción Democrática y Primero Justicia; ya antes lo habían hecho con Copei , pretenden hacer lo mismo con UNT y señalar a VP como terrorista. Hecho ese trabajo sucio van a convocar elecciones parlamentarias. ¿Qué hacemos? ¿Votamos o no votamos? ¿Qué es lo que quiere el ciudadano común? Si boicoteamos las elecciones el régimen de todos modos las realizará y quedará rueda libre en la Asamblea contando con los diputados que le permita tener a la nano mesa. Si votamos tendremos una voz no mayoritaria en la Asamblea, pero algo se logrará. El punto es que lo que importa a la mayoría es que mejore la economía y disponer de buenos servicios de salud, educación, agua, electricidad y combustibles, lo cual hoy son muy precarios. Ahora bien, lo citado solo mejorará cuando Maduro y sus acólitos salgan del poder. A falta de otras opciones realistas, hay que seguir luchando por condiciones electorales aceptables y restitución de los derechos de los partidos políticos, ojalá contando con presión internacional. Para ello, uno de los requisitos es la unidad opositora.

¡Cómo hace falta un estadista como Rómulo Betancourt que los meta en cintura!

Como (había) en botica:

Luís Fuenmayor, suplente del parapeto de CNE, es tan fanático que niega el holocausto.

Lamentamos el fallecimiento del doctor Francisco Kerdel, un gran venezolano.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Está claro que este no es un nuevo CNE, es la continuación de los anteriores, con algunos nombres nuevos o cambiados –el mismo musiu con diferente cachimbo– pero lo ocurrido con su designación y algunos hechos posteriores, no debió ser una sorpresa para nadie.

La designación y otras medidas

Desde el momento que el grupo Mujica, Fermin, Zambrano, etc. introdujo la solicitud ante el TSJ de declarar la omisión legislativa, ya sabíamos que esto era lo que iba a ocurrir; todo lo demás fueron fuegos artificiales, incluida esa solicitud a la AN de que presentara una lista de candidatos. El TSJ sabía perfectamente que la AN no podía tener esa lista, pues nunca concluyó el proceso de selección, ni hizo siquiera el llamado para que fueran presentados candidatos de acuerdo con las disposiciones legales en la materia. De todas maneras, el TSJ ni siquiera esperó a que se cumpliera el plazo de las 72 horas –que ellos mismos establecieron– para designar y juramentar al “nuevo” CNE.

Las medidas contra AD, PJ —y pronto UNT—, mientras un rector habla de habilitar a todos los partidos políticos, son la verdadera cara del “nuevo” CNE. Estas medidas no son más que la continuación de lo que vienen haciendo hace tiempo; ya en el pasado reciente, tras la derrota sufrida por el régimen en las elecciones de 2015, han tomado medidas de cambiar directivas contra 7 partidos y hay varios más que no les permitieron relegitimarse o fueron inhabilitados. Pero las de ahora no son solo una advertencia para nosotros –no tienen nada que demostrarnos que no sepamos– están preparando el terreno para decirle a la comunidad internacional que convocarán elecciones en las que “participarán” todos los partidos, incluyendo AD, PJ, VP, UNT, etc., de donde saldrá una AN, ampliamente dominada por ellos, que les aprobará todos los contratos y acuerdos que necesitan para que Rusos, Chinos, Iraníes y Turcos sigan ayudándolos a saquear el país y algunos les presten dinero, que pagaremos con minerales y sangre.

El rector declarante.

Las declaraciones del vicepresidente del CNE, Rafael Simón Jimenez (RSJ), tampoco son una posición nueva; él tiene meses repitiendo algo similar; pero ahora, forman parte del libreto y de la misma estrategia. El grupo que él representa (Falcón/mesita), no va a propiciar la abstención, le conviene que la gente vaya a votar para sacar su cuota de diputados. El régimen posiblemente –o seguramente– los financie y aunque no los va a estorbar, tampoco les va a regalar curules, ni votos; ellos tienen que atraer sus votantes y por eso van a mantener una posición “opositora”. Ese va a ser su juego, su estrategia para desplazar a la oposición mayoritaria, que coincide con la del régimen, cuyo objetivo es acabar con la oposición democrática. Por eso el grupo Falcón/mesita va a llamar al voto y especialmente RSJ, que es un veterano político, dirá cosas que suenen a “oposición”. Lo que les interesa es confundir más a la población, pues su objetivo es convertirse en la referencia opositora del país, no por la lucha política en las calles, sino por efecto de los medios de comunicación, las redes sociales y las ventajas que el régimen les brinda. Por su parte el régimen ya logró una parte de su objetivo: la oposición democrática está más disminuida, con menos recursos, le costará más trabajo y esfuerzo movilizar a sus seguidores y el régimen tiene ahora una “oposición” leal, dócil, que participa y no representa una amenaza real.

La abstención

Aunque aún no es una posición oficial, al tenor de lo que han dicho algunos de los voceros de la oposición mayoritaria y se deduce de las declaraciones de otros, todo parece encaminado hacia la abstención. Yo he dicho que respetaré la decisión, una vez que se adopte de manera oficial, pero mientras no sea así, yo argumentaré con fuerza en favor de analizar a fondo esa decisión. Desde luego que ahora no hay las mismas condiciones que en 2005, pero si se cometerá el mismo error.

¿Por qué se abstienen los ciudadanos de votar o participar en procesos políticos y electorales? No es un tema simple, por más que lo hayamos discutido muchas veces y hoy lo tengamos nuevamente sobre la mesa. La abstención es uno de los fenómenos políticos que menos se ha estudiado a nivel mundial y particularmente en Venezuela, donde, además, hasta el año 2000 no fue un evento significativo. La Constitución de 1999 eliminó el carácter obligatorio del voto y desde esa fecha se ha incrementado la abstención. Desde 1999 las elecciones más concurridas, que suelen ser las presidenciales, la abstención más baja fue del 25,3%, en las elecciones presidenciales del 2006. La abstención más alta fue en las elecciones parlamentarias de 2005, que superó el 75%, incluso más que en la irrita elección presidencial de 2018, que fue del 57%.

Hay una máxima de los pensadores de principios del siglo pasado —como Bertrand Russell, por ejemplo— quienes decían que la política la practican las minorías porque la mayoría es indiferente a la política. Por eso, por mucho que queramos disfrazarla, la primera razón para la abstención en cualquier proceso electoral es la simple indiferencia. Y la abstención, cuando no se diferencia de la indiferencia, no solo es el morbo de la política, la negación del derecho al voto, sino también el enemigo número uno de la participación ciudadana.

¿Para qué votar?

No voy a repetir la discusión sobre el tema, consciente de que a pesar de que existen sobradas razones teóricas y filosóficas para moverse a votar, al evaluar las consideraciones actuales, también hay muchas razones que aconsejan que no se debe hacer y estoy también seguro que aun llamando a votar y superando la barrera “radical”, la oposición democrática no va a sacar la mayoría de la AN, como en 2015. No está fácil la situación en este momento, con la abstención alta que hoy se prevé, con los votos que le quitará la “oposición mesita” y con más de 2,5 millones de votos en el exterior, que aunque no votan en elecciones parlamentarias, tampoco están aquí para hacerlo personalmente. Por lo tanto, hay que prever políticas alternativas para hacer control de daños, sabiendo que convertir la abstención en una política que sea movilizadora y se distinga de la simple indiferencia requiere de un gran esfuerzo, sostenido, y de mucha capacidad organizativa, y ese esfuerzo es lo que no veo de manera concreta en ninguna de las posiciones abstencionistas.

¿Para qué votar? ¿Para qué nos ha servido la AN?, ¿Para que ir a un proceso electoral, entonces?, son preguntas válidas, pues la AN electa en 2015 no pudo lograr el anhelado fin de acabar con la usurpación, ni pudo pasar una sola ley, ni aprobar un solo presupuesto, ni un solo contrato internacional; ni siquiera sirvió para proteger con inmunidad parlamentaria a sus diputados, pues el régimen violó esa inmunidad cuando le dio la gana, apresando diputados u obligándolos a irse al exilio. Ni siquiera sirvió como justificación económica para sus integrantes, para contar con un grupo de funcionarios con un salario, dedicados a la política, pues los diputados no cobran sus sueldos y viáticos hace años. No obstante, la verdad es que hay que reconocer que lo que hizo, poco quizás, según algunos, fue en realidad mucho para las precarias condiciones en las que trabajaron. Por lo que se impone evaluar, aunque solo sea un ejercicio retórico, la importancia de la AN con base en lo que demostró en los cinco años transcurridos desde 2015.

Importancia de la AN

Aún en las precarias condiciones en que se desenvolvió la AN, los diputados investigaron, denunciaron, acompañaron a muchos en sus protestas, defendieron presos políticos y un largo etcétera, que sería mezquino no reconocerles. Pero es evidente que la labor parlamentaria fundamental de legislar, de ser foro de discusión, de diálogo político, de control legislativo sobre el gobierno, no lo pudieron ejercer. Y aunque la oposición volviera a ganar la AN como en 2015, algo improbable, pasaría lo mismo, se repetiría la historia.

Pero hay que reflexionar en algunos hechos, porque –al margen de los valores democráticos y de preservar el derecho al voto, esa conquista, ese logro cívico tan importante– la AN, aun en su precaria condición sirvió –y no es poca cosa– para mantener un Gobierno Provisional, un Presidente Encargado, el reconocimiento y la legitimidad de ese gobierno y ese presidente, a nivel internacional, creando una dualidad de poder en el país, que algunos critican –tenemos dos presidentes, dos Asambleas, dos fiscales generales, dos TSJ– pero que ha sido fundamental para mantener viva a la oposición y a la resistencia democrática.

La oposición democrática, que es mayoritaria, tiene que mantener el respaldo de la comunidad internacional, con argumentos algo más sólidos que la ficción de que debido a la forma ilegal en que se designó el CNE, la elección parlamentaria está viciada de ilegalidad, es nula y por lo tanto la AN de 2015 continua, sigue vigente, mientras no se realice una elección “legitima”. Eso es algo difícil de aceptar. Esa posibilidad de un gobierno provisional, a partir de una AN, ya no será posible, por lo tanto, tendremos que definir como se mantendrá ese apoyo internacional, a través de los partidos democráticos y las instituciones y organizaciones de la sociedad civil.

Y hay un último aspecto a considerar. La AN jugó un papel fundamental de contención del régimen y de freno a sus desmanes y apetencias y las de sus socios/cómplices internacionales. Aunque la AN no legisló, “no hizo nada”, según algunos –que ya vimos que no es cierto– tampoco dejó hacer, pues impidió las deudas que el régimen intentó contraer y todos los contratos que quiso firmar para desangrar al país, en complicidad con Rusia, China, Irán y Turquía. Como se ve, es mucho lo que está en juego, como para dejarlo a la deriva, al albur de una comunidad internacional que nos quiera, o pueda, seguir apoyando. Habrá que trazar ahora una estrategia, nada fácil, para impedir que esto ocurra.

Conclusión final

A pesar de las últimas acciones del régimen en contra de los partidos políticos democráticos, no ha logrado su objetivo de dividir a la oposición mayoritaria; probablemente la ha unido más. Donde sí ha sido exitoso es en desmoralizarla –y a la población–, en cuanto a participar en el proceso electoral. El régimen sabe, que en materia electoral, no hay nada que irrite y ofenda más a la oposición democrática y al país que la imposición de un CNE por su obsecuente TSJ. Se garantiza así la abstención de la oposición democrática y consolida más su futuro triunfo. Ya no serían necesarias trampas como la de las últimas elecciones de gobernador en el Estado Bolívar”: actas mataron votos y un conteo manual anulo el triunfo opositor obtenido en las máquinas de votación.

Pero, aun si finalmente se decide no participar, o en el supuesto, hoy negado, que se participe y se pierda –con o sin fraude–, no se acabará el mundo, no desparecerá la política, ni la idea de libertad y democracia; ya hemos estado allí y en peores condiciones, sin el apoyo y reconocimiento internacional que hoy tenemos y con unos partidos algo más amalgamados entre sí, a pesar de los golpes recibidos, o quizás gracias a ellos. Simplemente pasaremos a otra fase de la lucha y la resistencia.

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