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Opinión

Muhammad Ali y George Floyd, murieron en días cercanos, con cuatro años de diferencia. Su muerte fue distinta, pero el escenario dentro del cual transcurrió su vida los emparejó porque tenían la piel del mismo color y además por haberse convertido ambos, cada uno a su modo y de acuerdo a sus circunstancias, en símbolos del anti racismo. Pareciera, así pues, como si el tiempo no pasara, los humanos seguimos separándonos y diferenciándonos por motivos crueles y degradantes.

El Príncipe del Cielo

No puedo afirmar que sea un entendido en materia de boxeo, ni nada que se le parezca. Menos todavía un apasionado, al modo como lo soy del fútbol o del beisbol. Tengo, apenas, la cultura básica suficiente para entender sus claves y una modesta afición en constante declive.

Sin embargo, creo haber visto todas sus peleas, desde cuando llevaba a cuestas el nombre de Cassius Clay, heredado de sus antepasados esclavos. Más que verlas, las vivía como si yo mismo, veinteañero por esos tiempos, estuviese montado sobre el ring, asustado frente a las manazas de Sonny Liston, adolorido como si a mí también me hubiesen fracturado la mandíbula cuando la pelea con Norton o tirado a la lona en las peleas con Frazier y el británico Brian London, o recibiera esos mandarriazos de Foreman golpeando costillas y riñones, durante el combate de Zaire, que afortunadamente terminó con su victoria en el octavo round, haciéndolo de nuevo campeón del mundo.

``El Príncipe del Cielo'', solía llamarlo el excelente escritor Norman Mailer, quien fue capaz de escribir un libro de más de trescientas páginas únicamente sobre su batalla con Foreman. ¿O fue Alí, me pregunto, el que resultó capaz de dar una exhibición tan espléndida que sólo podía caber en tantas páginas?

¿Por qué Dios es blanco y los angelitos también ?

El pasado 3 de junio se conmemoró el cuarto aniversario de la muerte de Muhammad Alí, el mejor boxeador de su época, quien sabe si de todas las épocas. En su tiempo, nadie, fuese o no aficionado al deporte, pudo dejar de encender la televisión para ver cómo una mole de más de cien kilos flotaba como mariposa y parecía pegar como si acariciara. Ni, tampoco, de verlo fungir de psicólogo autodidacta, gritando sus profecías, indicando el round en el que noquearía a su rival.

Y menos aún, dejar de escuchar sus opiniones políticas, sus ideas respecto a la sociedad blanca que lo excluía. Por qué Dios es blanco, o por qué Miss América siempre es blanca, eran preguntas que le hacía a su mamá, intuyendo, desde su perspectiva adolescente, la forma como el sistema de valores de la sociedad incorporaba al racismo en su raíz. Esa sociedad que lo marginaba, digo, era la misma que lo enviaba al frente de guerra para defender el honor norteamericano en Vietnam. Nadie pudo, en fin, ignorar, compartiéndolos o no, los argumentos que lo convirtieron en musulmán y, a su estilo, en un predicador de los derechos civiles que, en medio de sus obvias diferencias, semejaba a Martin Luther King.

Su oposición a participar en la guerra lo llevó a rechazar el reclutamiento obligatorio y por tal motivo fue condenado a cinco años de cárcel. Salió de ella sin completar el tiempo de condena, pero se le prohibió boxear, justo en el que, sin duda, era el mejor momento de su carrera.

Falleció luego de estar lidiando, durante 32 años, con el mal de Parkinson, dejando ver su rostro abotagado por la cortisona, la mirada que no miraba nada, sus movimientos, entre espasmódicos y ondulantes, las manos condenadas a temblar y, sobre todo, su balbuceo frente a los periodistas, él que fue conocido como el Bocazas de Louisville.

Black Life Matter

Aunque en el siglo pasado se abolieron las leyes segregacionistas, de acuerdo a lo que informa, respecto a Estados Unidos, la Organización de Naciones Unidas (ONU) «la discriminación impregna, aún hoy, todos los aspectos de la vida y se extiende a todas las comunidades de color». El propio Departamento de Seguridad Nacional consideró públicamente que “… la violencia supremacista blanca es la principal amenaza de terrorismo interno en los Estados Unidos”. La supremacía blanca, dicho sea de paso, es, como resulta sencillo de observar, la ideología del Presidente Trump.

Como es sabido, hace semana y media un policía asesinó a George Floyd, un afro estadounidense de 46 años. Los cientos de videos que recogieron la escena lo muestran gritando, durante ocho minutos, que no podía respirar, mientras un policía le presionaba el cuello con la rodilla, hasta causarle un paro respiratorio. El hecho ha desatado grandes manifestaciones en alrededor de 75 ciudades norteamericanas, comparables con las que tuvieron lugar en 1968 cuando asesinaron a Martin Luther King, e igualmente, han sido considerables las movilizaciones ocurridas en más de 40 países. En este mismo sentido es digno de mencionar el rechazo de la comunidad deportiva mundial.

La Casa Común

En estos tiempos de globalización y de importantes movimientos migratorios, el racismo, la xenofobia, la discriminación y otras tonterías, continúan endureciendo el “fundamento” para calificar cuáles personas son superiores y cuáles inferiores. Los habitantes de esta Casa Común, como la menciona el Papa Francisco, no terminamos de asumirnos como terrícolas ni de entender que la vida sólo será posible si transcurre bajo los esquemas de la solidaridad y de la colaboración entre los que habitamos este planeta. La pandemia nos ha dado un ejemplo de lo contrario: me parece que no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias.

El Nacional 11 de junio de 2020

 4 min


Juan Arnau

Ilustración Fernando Vicente

Cultiva el espíritu porque obstáculos no faltarán. El consejo de Confucio podría haberlo firmado cualquiera de los filósofos estoicos. Una versión moderna de esta máxima se la debemos a Woody Allen: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. Un poeta barcelonés la remató con un verso lapidario sobre el inexorable juicio del tiempo: “Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde”. Esos son, a grandes rasgos, los tres vértices del estoicismo antiguo, que parece resurgir en nuestros días. ¿Se trata de un espejismo? Las sociedades modernas se encuentran dominadas por la rentabilidad tecnocrática del selfie, la autoindulgencia (todo nos lo merecemos, sobre todo si hay desembolso) y el capricho. Se trata de fabricar un ego frágil e injustificadamente vanidoso. Una situación que supuestamente podría remediar una buena dosis de estoicismo. Dado que no podemos controlar lo que nos pasa y vivimos totalmente hacia afuera, atemorizados y estresados, dado que somos más circunstancia que nunca, quizá pueda ayudarnos esta antigua filosofía que inspiró a Marco Aurelio, un hombre que, dada su posición, conoció el estrés mejor que nadie.

Pero en ese desplazamiento, en esa búsqueda de inspiración en el pasado grecolatino, se corre el riego de confundir, y de hecho se hace, estoicismo con voluntarismo, tan vigente y puritano. La cultura del esfuerzo y la búsqueda del éxito dominan las sesiones de coaching, que es, según sus proponentes, el arte de ayudar a otras personas a cumplir sus objetivos o a “llenar el vacío entre lo que se es y lo que se desea ser”. No cabe mayor traición al legado estoico. El voluntarismo reseca el alma y uno de los fines del estoicismo es recrearla. Lo que llamamos “retos” o “metas” no son sino anteojeras que no permiten ver más que un único aspecto de la realidad y uno acaba estrellando el avión contra la montaña, como en el caso de Germanwings. Esas metas nos trabajan por dentro y parecen diseñadas para excluir la contemplación y la observación atenta y desinteresada. Frente a la tiranía de la meta, los estoicos pretendían desembarazarse de pasiones demasiado apremiantes y acaparadoras. De hecho, uno de sus signos distintivos fue considerar la poesía como medio legítimo de conocimiento. La lírica nos mantiene en una actitud abierta y nada sabe de metas y objetivos. La poesía era para los estoicos, sobre todo la de Homero, genuina paideia. Entender esto requiere ganar una libertad interior, no estar eternamente abducidos por el circo o las pantallas, una independencia moral, no la opinión general o el vocerío de Twitter, y trascender la dependencia de la persona respecto a su parte animal (en el supuesto de que el hombre es ese ser singular que, como decía Novalis, vive al mismo tiempo dentro y fuera de la naturaleza). Con ese “cuidado de sí”, que Marco Aurelio llamaba meditaciones, era posible lograr una autarquía ética que tendría una importancia decisiva en el pensamiento político griego.

No quedan muy lejos algunos ejemplos de estoicismo moderno. Wittgenstein cuenta que de joven experimentó esa sensación de que “nada podía ocurrirle”. Era un modo de decir que, ocurriera lo que le ocurriera (una bala perdida, un cáncer), sabría aprovechar la experiencia. Una actitud que le permitió asumir el puesto de vigía en medio del fuego cruzado durante la primera gran guerra. Algo parecido encontramos en Simone Weil, siempre arriesgándose, ya fuera en la fábrica de la Renault o en los hospitales de Londres, con la humildad como valor supremo, que hace que el ego no apague la llama de lo divino. Curiosamente, la actitud de estos dos grandes filósofos, en los que reviven los viejos ideales grecolatinos, contrasta con algunas obsesiones actuales. Desde el miedo al propio cuerpo, que requiere un examen continuado, hasta la obsesión por la seguridad (to feel safe, to feel at home). Como si un escáner o un refugio pudieran otorgar esa tranquilidad, como si hubiera que encerrarse para sentirse seguro. Mientras un mandatario reciente se preguntaba cuánto dinero necesitaba para sentirse seguro y, al no hallar la cifra, se consagró a amontonar capitales, Wittgenstein se exponía en la trinchera y Weil en la columna de Durruti.

El estoicismo supone, como apuntó Zambrano, la recapitulación fundamental de la filosofía griega. En este sentido fue y es tanto un modo de vida como un modo de estar en el mundo. Zenón de Citio, natural de la colonia griega de Chipre, figura como fundador de la escuela. Tenían algo en común con los cínicos, sobre todo la vida frugal y el desprecio de los bienes mundanos, y reflexionaron sobre el destino y la relación entre naturaleza y espíritu. Hubo un estoicismo medio (platónico, pitagórico y escéptico), pero los que dieron fama a la escuela fueron sus representantes romanos: un emperador, un senador y un esclavo. Todos ellos surgieron, como ahora, al abrigo del Imperio. Aquel imperio era militar, el de hoy es tecnológico. Imaginen ustedes a Zuckerberg abrazando el estoicismo; pues bien, eso es lo que hizo el emperador Marco Aurelio. Séneca nació en la periferia del Imperio, en la colonia bética de Hispania, pero fue una figura fundamental de la política en Roma, senador con Calígula y tutor de Nerón. Epicteto había llegado a la ciudad siendo un esclavo. Cuando fue liberado fundó una escuela, y aunque, siguiendo el ejemplo de Sócrates, no escribió nada, sus discípulos se encargarían de transmitir su legado.

Moralistas y contemplativos, todos ellos defendieron la vida virtuosa, la imperturbabilidad y el desapasionamiento, sentimientos todos ellos muy poco rentables para una sociedad del entretenimiento. El estoicismo conquistó gran parte del mundo político-intelectual romano, pero, a diferencia del 15-M, no cristalizó en “partido”, sino que se decantó en norma de acción y su influencia alcanzaría a grandes filósofos como Plotino o Boecio. No entraremos a describir su refinada lógica, pero merece la pena recordar que la subordinaban a la ética. Al contrario de hoy, al menos en el mundo financiero, donde el algoritmo domina la moral. Destaca en ella su doctrina de los indemostrables, probablemente de origen indio. Concebían el alma como un encerado donde se graban las impresiones. De ellas surgen las certezas (si el alma acepta la impresión) y los interrogantes (si es incapaz de ubicarla). Para los estoicos, el mundo era, como para nosotros, sustancialmente corporal, pero su física no niega lo inmaterial. Concibe la naturaleza como un continuo dinámico, cohesionado por el pneuma, un aliento frío y cálido, compuesto de aire y fuego. Heredaron de Heráclito el fuego como principio activo y primordial, del que han surgido el resto de los elementos y al que regresarán. Como el humor o el llanto, el pneuma no se desplaza, sino que se “propaga”, contagiando alegría o enfermedad.

Hoy no estaría de más poner en práctica algunos de sus principios. El imperativo ético de vivir conforme a la naturaleza, que nuestro planeta agradecería. El ejercicio constante de la virtud, o eudemonía, que permite el desprendimiento. Y, finalmente, lo que Nietzsche llamó el amor fati, la aceptación y querencia del propio destino, remedio eficaz para todo aquello que produce desasosiego. No puede decirse que estos principios proliferen en nuestros días. Si un viejo estoico pudiera asomarse a nuestro tiempo, vería, en las grandes desigualdades propiciadas por la economía financiera, un descuido de sí, un olvido de esa autonomía moral que evita que se desaten emociones como el miedo y la vanidad, que crean la codicia. Emociones contrarias a la razón del mundo que, en nuestro caso, es la razón del planeta.

28 de abril 2020

https://elpais.com/cultura/2018/04/27/babelia/1524838978_764302.html

 6 min


Antonio Di Giampaolo

MASCARILLA, TOGA Y COVID (81)

Como era de suponer los integrantes del Tribunal Supremo de Justicia ubicado en “Dos Pilitas” terminaron designando unilateralmente a los miembros principales y suplentes del Consejo Nacional Electoral. En un acto que lució más lúgubre que solemne quizás debido al manto de togas, y mascarillas negras fueron juramentados los rectores del ente comicial. Lo impactante del caso no son los nombres sino el controvertido procedimiento llevado a cabo para constituir la nueva directiva del cuerpo electoral.

Desde la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela las disposiciones consagradas en el texto de 1999 no se han cumplido. En la designación primigenia no se atendió lo que denominan el Espíritu del Constituyente alegando la premura en el tiempo y el carácter originario de la ANC que instauró un régimen transitorio que conllevó a la ejecución de actos administrativos reñidos con los principios estampados en la naciente Carta Magna.

La siguiente directiva fue nombrada por el TSJ bajo el argumentando de “omisión legislativa” y recientemente prevalidos del alegato de “desacato” conculcan nuevamente la potestad del órgano legislativo para nombrar al Poder Electoral. La cuestionada sentencia requería del Comité de Postulaciones de la AN, en supuesto desacato, el registro de los eventuales candidatos al ente comicial. La Constitución de 1999 estipula un conjunto de características y condiciones para la escogencia de los Rectores del Consejo Nacional Electoral. El procedimiento previsto contempla un riguroso procedimiento que implica un proceso de postulación que permita que tres de sus miembros principales y suplentes provengan de la sociedad civil, otro por las facultades de ciencias jurídicas y políticas de las Universidades Nacionales y finalmente el quinto propuesto por el Poder Ciudadano. Resulta evidente, público, notorio y comunicacional que el mandato constitucional no se ha cumplido.

Al filo de la noche, la juramentación del Poder Electoral, en ambiente de pandemia, ocurre en medio de la confrontación política, el conflicto institucional y una severa crisis social y económica que estremece al país. Más allá de la pretendida legalidad con la que se intenta revestir la decisión y de la discutida constitucionalidad de la sentencia que materializa la nueva designación es indispensable destacar el hecho político que la misma implica. Los partidarios de Miraflores defienden ardorosamente el mecanismo empleado. Los factores de la oposición condenan y rechazan el procedimiento. Otros preferirán otorgar el acostumbrado beneficio de la duda. Sólo el tiempo, podría obrar en pro, o en contra, de la eventual legitimidad de desempeño de los nuevos funcionarios del Poder Electoral. Existen fundados reclamos sobre el ventajismo gubernamental en materia electoral, la inhabilitación de candidatos, la suspensión de la vigencia de determinados partidos políticos, así como un conjunto de exigencias sobre la transparencia e imparcialidad del órgano comicial. Por ahora, organizar un proceso de elecciones que brinde garantías a tirios y troyanos parece una misión imposible.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CronicasDeCuarentena (81)

"GRIPE ESPAÑOLA" Y "VIRUS CHINO" (80)

La gran pandemia del siglo pasado injustamente conocida como “La Gripe Española” se desarrolló en la postrimería de la Primera Guerra Mundial. Entre 1918 y 1919 una tercera parte de la población del mundo se contagió de una extraña influenza y, al menos 50 millones de personas fallecieron, una cantidad, por cierto, muy superior, a la que perdió la vida en las trincheras durante la conflagración. Hoy se sabe que aquella enfermedad respiratoria se debió a una cepa del virus H1N1 y entonces no existían los medicamentos antirretrovirales, ni tampoco antibióticos para contrarrestar la infección bacteriana secundaria que experimentaban los enfermos.

Hay documentación que sitúa el origen de la enfermedad, a principios de 1918, en un fuerte militar de Kansas en Estados Unidos, entre los soldados que partían a Europa para combatir en los frentes de batalla. Otro estudio ubica el surgimiento del virus en el norte de China en 1917, a propósito de los registros de una enfermedad respiratoria, que luego fue llevada a Europa por miles de asiáticos que fueron enviados como trabajadores a los teatros de operaciones de la guerra en Inglaterra y Francia. El errado apodo de “Gripe Española” se corresponde a que en “la guerra la primera víctima es la verdad” y los diarios de los países involucrados en el conflicto se abstenían de reportar sobre la crítica situación sanitaria, pero la prensa española reportaba ampliamente sobre los contagios, las muertes crecientes y las medidas preventivas de higiene, pues la nación ibérica era neutral, lo que le permitió a la gente tener noticias de la inusual enfermedad.

La movilización de contingentes militares durante la guerra, los viajes en las embarcaciones trasatlánticas, los traslados en la incipiente aviación comercial y el desplazamiento de personas a través de los sistemas ferroviarios, sirvieron de instrumento de transmisión de la pandemia en 1918. No existían pruebas para detectar la enfermedad durante el breve período de incubación y por lo que los contagiados se aislaban cuando ya era demasiado tarde no solo para ellos sino para los parientes, conocidos y relacionados. Las medidas de prevención no estaban suficientemente difundidas.

La pandemia de hace cien años se extinguió paulatinamente cuando la población fue alcanzando de manera gradual la inmunidad. Si hace un siglo el nuevo coronavirus de Wuhan, causante de la Covid-19, hubiera impactado a la humanidad probablemente habría afectado a muchísima más gente provocando una tragedia todavía más grave. El virus SAR-CoV-2 irrumpió en medio de la guerra comercial entre las potencias mundiales y ha dado pie teorías conspirativas contrapuestas en cuanto al origen y la naturaleza del vector. Cuando en la distancia del tiempo se estudie la actual emergencia sanitaria mundial seguramente la documentación dará cuenta de los datos estadísticos, científicos y médicos y de cómo la enfermedad fue superada finalmente gracias a tratamientos adecuados y vacunas que lograron garantizar la inmunidad.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (80)

NARCOTRÁFICO Y PANDEMIA (79)

La pandemia ha impactado la manera tradicional en que opera el tráfico de estupefacientes a nivel mundial. Un informe de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito revela que la Covid-19 está afectando la producción, las rutas del tráfico y el consumo de drogas ilícitas. El cierre de aeropuertos y la suspensión de la movilidad aérea, la vigilancia sobre las vías marítimas y las restricciones a los desplazamientos terrestres han provocado el incremento en el precio de las sustancias prohibidas.

La cadena de suministro de cocaína desde Colombia, Bolivia y Perú se ha visto afectada al menos temporalmente. Un operativo antinarcótico de la Guardia Costera norteamericana y la Armada estadounidense desarrollada en plena la pandemia en el Pacífico y el mar del Caribe en el Atlántico, ha permitido la incautación de 43 toneladas de droga, la inmovilización de embarcaciones, entre ellas submarinos, así como la detención de un centenar de personas. Las potentes drogas sintéticas de origen chino y ruso acusan un duro golpe en su canal de comercialización a través de la “internet profunda”. La sede central de Interpol en Francia alertó a las autoridades de 194 países miembros sobre el surgimiento de la modalidad, de falsos servicios de delivery con encomiendas de cocaína, marihuana, ketamina y éxtasis simulando la entrega de alimentos y medicinas.

El tráfico de drogas es un negocio ilegal que, según datos del portal worldodmeters.info, supera los 177 mil millones de dólares en lo que va de año. Más de 250 millones de personas en el mundo son consumidores habituales de algún tipo de sustancia sicotrópica y al menos 400 mil fallecen cada año, muchas veces producto de sobredosis. Estados Unidos, Canadá, así como Rusia y China lideran las estadísticas fatales. La marihuana, la cocaína, la heroína y las drogas sintéticas con fines no medicinales, sometidas a las reglas a las reglas de la oferta y la demanda han visto elevar su precio a nivel de microtráfico durante la pandemia.

En México, al inicio de la pandemia, a través lo que bien podría definirse como una suerte de operación de marketing, la familia de “El chapo Guzmán” hizo entrega de cajas de alimentos y mascarillas con la imagen del mítico capo sentenciado en Estados Unidos. Según el más reciente informe de ONUDOC aunque cada día gana más terreno en el mundo la autorización del uso de drogas con finalidades terapéuticas, la evaluación sobre la despenalización del consumo de estupefacientes con fines recreacionales, por ejemplo, de cannabis en países como Uruguay, Canadá y varias regiones de Estados Unidos, es todavía prematura.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CronicasDeCuarentena (79)

DISCRIMINACIÓN Y PANDEMIA (78)

¡No puedo respirar! se convirtió en una frase viral luego que la exclamación agonizante fuera repetida varias veces por el afroamericano George Floyd mientras era asfixiado por un policía de Minneapolis, ante la mirada cómplice de otros funcionarios. Se trata del último episodio de violencia racial en la sociedad norteamericana que no ha podido superar el estigma del racismo. Los funcionarios policiales, todos blancos, han sido detenidos y acusados de asesinato, pero la sed de justicia que movilizó protestas en todo el mundo, desafiando el distanciamiento social, se convirtió en venganza y derivó en condenables actos de vandalismo y destrucción. La autopsia practicada al cadáver del mártir del símbolo del movimiento “Las Vidas Negras Importan” reveló que estaba contagiado de Covid-19 y su muerte ocurrió tras la asfixia mecánica provocada durante el brutal arresto.

La obsesión de los nazis por imponer la supremacía de la raza aria en Alemania o la instauración del régimen del Apartheid en Sudáfrica constituyen una expresión notoria de sistemas de dominación con características raciales. El racismo es una suerte de pandemia, pero no es el único mecanismo de discriminación en las sociedades. Existen numerosos casos a lo largo de la historia que ponen en evidencia como las instituciones y los aparatos del estado promueven el desprecio, la intolerancia y el castigo por razones étnicas, políticas, religiosas, sexuales o sociales. Los flujos migratorios frecuentemente desarrollan conductas de xenofobia. Hay comunidades marcadamente clasistas en donde la aporofobia es también una práctica segregacionista. A propósito de la discriminación política hay regímenes que han desarrollado un férreo sistema de control social sobre la población y métodos de vigilancia y represión sobre la disidencia y los adversarios políticos como el caso de Corea del Norte, China, Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre otros.

En Venezuela es evidente que la confrontación política ha llegado a extremos alarmantes y ello ha dado pie al rechazo y la animadversión por razones de orden político. El principio universal de la igualdad de los ciudadanos ante la ley se pervierte cuando los organismos policiales o militares y los órganos de administración de justicia evalúan con criterios diferentes los hechos y las circunstancias. La criminalización de la protesta, el enjuiciamiento de la opinión y la persecución del adversario son manifestaciones de la intolerancia en el terreno de la política. La apología, sobre las intentonas golpistas del pasado, por ejemplo, se convierte en argumento para validar nuevas aventuras militares que como resulta obvio son objeto de rechazo por quienes detentan el poder. La narrativa permite condenar la violación de los derechos humanos en el extranjero, pero justifica prácticas similares en el país. Con esa óptica bíblica es que algunos son capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no así la viga en el ojo propio.

La discriminación, en cualquiera de sus manifestaciones, como el racismo, la xenofobia, la intolerancia religiosa o el sexismo termina literalmente asfixiando a sus víctimas. El problema es de una importancia vital para la humanidad y, así como en el caso de los pacientes de Covid-19, en su etapa terminal, la enfermedad les imposibilita respirar, lo propio ocurre con quienes sufren la persecución, el rechazo y la violencia por lo que se hace indispensable repensar la sociedad y el mundo en que vivimos. ¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (78)

GLAMOUR Y PANDEMIA (77)

Un aliciente para muchas personas constituyó el relajamiento temporal de la cuarentena por los servicios de barbería y peluquería. El pelo crece con relativa facilidad y no resultó nada fácil durante el confinamiento mantenerlo de manera habitual. A la par algunas zapaterías y boutiques han abierto también sus puertas para vender calzados y prendas de vestir atendiendo las normas de higiene. Tampoco ha faltado la inventiva y la creatividad a la hora de recurrir a los indispensables tapabocas de diseño de autor con imponentes tejidos y variedad de modelos que, literalmente, le quitan el habla a cualquiera.

En Venezuela, legendaria por los reinados de belleza, era de esperarse que la flexibilización de la cuarentena permitiera la vuelta del rubor, y hasta del labial mate, a pesar de las mascarillas. Los cortes, el tinte, la keratina, las depilaciones, el delineado de cejas, rizado de pestañas, el maquillaje para resaltar los ojos y los trabajos minuciosos y artríticos de las uñas de las manos y los pies son la expresión, aunque limitada, parcial y también cada vez más costosas, de la llamada coquetería femenina. Pero otro tanto ocurre en las barberías en donde el cuidado del cabello incluye perfilar los bigotes o el rasurado de la barba según sea el caso, además del riguroso corte de pelo.

En otro orden de ideas, siempre atendiendo al asunto de la pandemia, en México una normativa denominada “Lineamientos Técnicos de Seguridad Sanitaria en el Entorno Laboral” estableció por ejemplo la prohibición de llevar barba o bigote e incluso portar prendas de joyería, además de corbata para los empleados en los establecimientos comerciales y en las actividades de atención al público como la banca o las dependencias administrativas. La norma si bien ha generado reclamos entre trabajadores que han podido regresar a sus actividades laborales responde al alegato de que la mascarilla muchas veces no cubre eficientemente la barba lo que constituye un riesgo para la propagación del nuevo coronavirus.

El cuidado personal puede que para muchas personas resulte algo frívolo, sobre todo en medio de la emergencia sanitaria global, pero para otras es literalmente un asunto de vida o muerte. Nunca había cobrado tal dramatismo en algún salón de belleza la popular frase: “primero muerta que sencilla”. La pandemia ha afectado la vida cotidiana de la gente y trajo, entre muchas limitaciones y restricciones, la suspensión de los servicios de barbería, peluquería, pedicure y manicure, así como el cierre de centros estéticos, spas y gimnasios En efecto la reapertura temporal de ciertos establecimientos, los servicios previa cita y hasta la atención a domicilio se han intensificado en los últimos días y seguramente dará pie al restablecimiento gradual de las actividades en los que muchos se desarrollan de manera informal y a destajo.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (77)

EL RETORNO DE LA CUARENTENA (76)

Unas cuatrocientas mil personas han sucumbido al nuevo coronavirus en todo el mundo, en medio de la emergencia sanitaria global, que según datos oficiales ha alcanzado a más de siete millones de seres humanos. El prolongado confinamiento y las modalidades de cuarentena adoptadas en la mayoría de las naciones han provocado deterioro en el ámbito económico y agotamiento en la esfera social. La Covid-19 ha generado impactos en la sociedad y en la cotidianidad de la gente. En el mundo ha ido ganando terreno la imperiosa necesidad de adaptarse a la nueva realidad acogiendo las disposiciones sanitarias indispensables mientras surgen un tratamiento definitivo y una vacuna segura contra la enfermedad.

El mundo es redondo y si bien la pandemia se desató con acentuada virulencia durante los meses invernales para el hemisferio norte, el curso de la enfermedad podría representar un problema para los países que ahora se aproximan al inverno en el hemisferio sur. El principal aspecto que evalúan los epidemiólogos frente a cualquier amenaza infecciosa es la tasa de reproducción medida en un determinado periodo de tiempo. Por ejemplo, las personas que se contagian a partir de hoy terminarán desarrollando la enfermedad en las próximas semanas y aunque la inmensa mayoría resulte asintomática, un determinado porcentaje de ellas requerirá atención médica y un cierto número deberá ser atendida en unidades de cuidados intensivos.

Hay países que no impusieron el régimen de confinamiento para limitar los contagios como Suecia en Europa y Uruguay en América. En otros como en Estados Unidos y Brasil las competencias y posturas políticas entre presidentes, gobernadores y alcaldes han generado desacuerdos sobre los procedimientos y las disposiciones adoptadas. En muchos países fueron acogiendo normas graduales de flexibilización de la cuarentena y debieron revisarlas casi inmediatamente por el repunte de casos como Libia, Irán y Arabia Saudita. En Panamá el anuncio del levantamiento de la cuarentena fue revertido esta semana regresando a un esquema severo de confinamiento que incluye limitaciones al desplazamiento ciudadanos de manera inter diaria según el sexo, y por franjas horarias en función del terminal del número del documento de identidad.

En Venezuela la semana pasada fue anunciado un esquema híbrido de cuarentena que suponía la liberalización de algunas actividades económicas durante cinco días y luego otros diez de cuarentena. La medida ha sido revisada y ahora será intermitente pues de manera alterna durante una semana habrá flexibilización y luego se retorna al confinamiento general. La norma coincide con un significativo crecimiento de casos que ha elevado el número de contagios comunitarios y también la incidencia de focos en los estados fronterizos por el retorno de repatriados. En menos de un mes el número de contagios y de víctimas fatales prácticamente se ha duplicado. En Venezuela resulta cuesta arriba someterse al confinamiento por la precariedad social que implica la necesidad de procurar el sustento diario y la imposibilidad de cumplir con el distanciamiento social en medio de las aglomeraciones de gente por el racionamiento de combustible, la escasez gas y la falta de agua. Se trata de un martirio que muchos padecen junto a las interrupciones del servicio eléctrico a lo que se suma ahora la angustia por el repunte de casos de la pandemia.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (76)

 14 min


Alexei Guerra Sotillo

Ilustración: Victoria Peña

La pandemia le ha abierto un boquete al tiempo. Silenciosa pero efectiva, ha logrado desestabilizar en tal magnitud la forma de vida que conocíamos, que le ha regalado ya un nuevo hito a nuestra manía de marcar los cambios: de seguro más de uno reemplazará el significado de las siglas A.C. y en lugar de decir “Antes de Cristo”, dirá ahora “Antes del Coronavirus”.

Las lógicas que presiden el mundo, como intentos de ordenar el caos, parecen perder terreno en su eterna lucha civilizatoria contra el absurdo.

Las señales recientes que los medios reflejan, de gobiernos que anuncian el levantamiento gradual de cuarentenas y el restablecimiento de un funcionamiento con mínimos de “normalidad” en la economía, la actividad empresarial, el trasporte y los viajes, las actividades en sitios públicos, nos revelan una certeza creciente: ante la amenaza de profundizar la debacle económica, las quiebras y el desempleo, y la imposibilidad cercana de lograr una vacuna contra el COVID-19, nos toca enfrentar los riesgos y retomar aquello que pueda retomarse.

Pero en esta flexibilización variopinta y diferenciada en ritmos e intensidades, la “normalización” es relativa. Hay sociedades y realidades en las que, además del COVID-19, hay otras pandemias de larga data y con efectos iguales o peores en la salud ciudadana: gobiernos autocráticos, militarización de la vida social, asfixia de la democracia, violación de derechos humanos, hiperinflación, colapso de servicios, el hambre, la devastación de empresas e industrias, deterioro de infraestructura hospitalaria, la criminalización de la disidencia.

El absurdo exhibe hoy ejemplos por doquier de sus contrastes y paradojas.

Mientras la empresa privada en EEUU celebra el primer vuelo orbital no estatal, abriendo una nueva era en la conquista del espacio, en Venezuela la empresa privada intenta subsistir ante la escasez de gasolina, el colapso de servicios y un modelo regulatorio e intervencionista que la asume como enemigo.

Quienes hace años se oponían a la apertura petrolera y hablaban de soberanía energética mientras rechazaban a capa y espada cualquier ajuste en el precio de la gasolina, hoy son los mismos que, luego de avanzar y conducir el deterioro operativo y financiero de PDVSA y aniquilar su perfil técnico, ven como un logro la llegada de barcos de Irán cargados de combustible, para aliviar la aguda escasez de gasolina en el país.

Bajo una peculiar visión de la salud pública, en lugar de ser los médicos, hombres de ciencia y especialistas en temas epidemiológicos quienes lleven la voz cantante en los boletines diarios sobre el virus y en la gestión oficial ante la pandemia, son militares o funcionarios políticos quienes dirigen y dan cuenta cada día del avance del coronavirus.

El racismo, entre otras formas infames y perniciosas de discriminación y exclusión, sigue siendo de los más notables absurdos, a estas alturas del siglo XXI. El caso de Floyd, en EEUU, nos da muestras de los matices y complejidades que aún persisten al respecto.

En nuestros predios, ciudadanos que tienen que soportar 8-10 horas sin servicio eléctrico todos los días, y deciden, desde la penumbra de sus casas o apartamentos, ejercer su derecho constitucional a la protesta, golpeando una olla o cacerola, son reprimidos, acosados e incluso detenidos por los cuerpos de seguridad del gobierno. Aunque no tengas agua, ni luz, tu deber es quedarte callado. Le queja es un delito. La protesta, un crimen.

La expectativa generada por Maduro y el esfuerzo propagandístico que lo sostiene, en relación al reinicio de la venta y distribución de gasolina, con un precio subsidiado y otro internacional, y el anuncio de que dicha distribución cubriría todas las estaciones de servicio del país, se ha topado con la dura e inexorable realidad de la incapacidad e ineficiencia como rasgos de la gestión oficial, y la magnitud de una demanda que, después de casi tres meses de cuarentena y paralización, se está expresando en colas interminables, corrupción, irregularidades y malestar ciudadano.

En Venezuela, desde hace rato, hay palabras cuyo significado parece haber mutado, cambiado, o avanzado hacia un vacío triste y peligroso. “Normalidad”, es una de ellas. “Democracia” es otra. “Libertad”, “Estado de Derecho”, “Vivir”, son vocablos que como tantos, han extraviado su significado, pero siguen estando en el clamor y urgencia que somos.

Aunque nos cueste admitirlo. Aunque jamás nos acostumbremos. Bienvenidos a la “normalidad” del absurdo.

4 junio, 2020

El Impulso

https://www.elimpulso.com/2020/06/04/opinion-capitalismo-lunar-la-normal...

 3 min


Mariza Bafile

Photo by: Lorie Shaull ©

Perdido en su laberinto, Trump nunca estuvo tan solo. Su incapacidad de empatía, su carrera ciega hacia la reelección, en momentos tan difíciles y delicados para el pueblo norteamericano, han dejado al desnudo aspectos de su personalidad que ya nadie puede ignorar. Si su cálculo fue el de cabalgar la ola de las protestas y en particular de sus focos violentos, para presentarse como el sheriff capaz de hacerle frente a lo peor con mano dura, la equivocación fue tan aparatosa como desastrosa para su imagen.

El Pentágono, a través de voces tan respetadas e innegablemente republicanas, como el Secretario de Defensa Mark Esper, el general retirado de cuatro estrellas Jim Mattis, y el general retirado John Allen, uno de los protagonistas de las guerras en Afganistán y en Iraq, ha plantado cara al Presidente y ha dicho un rotundo “No” a su petición de mandar a los militares a la calle para dispersar las manifestaciones que estallaron en todo el país tras el lamentable, terrible homicidio de George Floyd.

Los militares dejaron claro que no conciben una guerra contra su propio pueblo. El general Mattis tuvo palabras durísimas hacia el Presidente, acusándolo de impulsar la división de la ciudadanía en lugar de buscar su unión, como le competería por la institución que representa. Mattis hizo un llamado al pueblo norteamericano pidiéndole encontrar unidad, a pesar de Trump.

Paralelamente, el ex Presidente Barack Obama hizo una intervención durante la cual, una vez más, mostró su profunda humanidad. Habló de la esperanza que suscita en él la imagen de tantos jóvenes manifestando pacíficamente para reivindicar el respeto hacia todos los seres humanos independientemente del color de su piel, de su religión, sexo, preferencias sexuales. Con los manifestantes se solidarizaron también los últimos ex Presidentes.

Conmovedor fue el discurso del reverendo Al Sharpton quien dijo: “La historia de George Floyd es la historia de todos los afroamericanos. Son 401 años que no podemos ser quienes hubiéramos deseado y soñado ser, porque ustedes nos mantienen una rodilla en el cuello”.

Las palabras de los militares, así como las de Obama, de otros políticos nacionales e internacionales, de pensadores y activistas, así como las diferentes expresiones de solidaridad que llegaron también de las mismas fuerzas de policía, son un homenaje a George Floyd y reivindican el derecho de una población herida, dolida, asustada, a manifestar su descontento y luchar para un mundo mejor.

Al mismo tiempo devolvieron a su justa dimensión los brotes violentos que han empañado la protesta pacífica. Lamentablemente si cien personas rompen una vitrina y saquean una tienda, los focos de atención quedan centrados en ellos y olvidan a los otros miles quienes están desfilando pacíficamente.

No sabemos todavía quienes están detrás de esas acciones violentas, cuáles fuerzas nacionales o internacionales podrían estar alimentando una rabia acumulada durante mucho tiempo, para empañar la legitimidad de la protesta y de la indignación. Lo único que se sabe es que no ayudan a los manifestantes y, por el contrario, contribuyen a desestabilizar la democracia norteamericana.

Desde que apareció el Covid-19 en nuestras vidas mostrándonos la fragilidad de los seres humanos, estén donde estén, pensamos que nada volvería a ser igual, que una experiencia tan traumática dejaría marcas profundas obligándonos a revisar nuestras actitudes como individuos y como sociedad. En nuestro ser albergamos la esperanza de un cambio positivo, aunque también había el temor de las consecuencias de una crisis, inevitable, frente a la cual la sociedad y los gobiernos hubieran podido reaccionar con una profundización de sus aspectos más negativos.

Ahora, tras ver a tantas personas marchar juntas, gritando los mismos slogans con igual pasión, no solamente en Estados Unidos sino en todo el mundo, estamos seguros que nada volverá a ser como antes. No solamente los jóvenes sino todas las personas que creemos en la solidaridad, en la tolerancia y en la justicia, sabremos luchar para un mundo mejor.

Nunca como ahora, en las Américas así como en Europa, los movimientos y líderes políticos que fomentan las divisiones, los nacionalismos y la desigualdad, aparecen tan absurdamente anacrónicos. Por lo contrario, se está reafirmando el valor de la democracia y la necesidad de un mundo interconectado y capaz de dar respuestas unitarias a las emergencias.

Mientras mirábamos, con conmoción, las imágenes de centenares de personas acompañando al féretro de George Floyd, en Houston, pensamos que quizás, por una vez, una muerte injusta no será vana.

@MBAFILE

Junio 8, 2020

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/el-presidente-en-su-laberinto/

 3 min


El régimen militarista-socialista como Estado Cuartel, arrinconado y sobrepasado por las ingentes necesidades de la sociedad, impone como una maniobra más la cuarentena maximizando la antipolítica, a tal extremo que se revuelve en sus propias trampas y engaños, arrinconando en su sin razón -casi delirio- a la masa social democrática cercana al sacrificio, que impuesta en una cuarentena interminable es objeto de una exponencial guerra psicológica. Guerra psicológica como método de control que socialista atemoriza y desquicia para controlar a la masa democrática. La mayoría democrática que, aun en cuarentena persiste y reclama como una necesidad un cambio de gobierno en paz, mediante lo dispuesto en la Constitución y en el entendido del gen democrático del venezolano, lo cual la define distante del militarismo y del socialismo marxistoide que pretende el régimen en usurpación, atrincherado en la anti-política como Estado Cuartel.

El régimen como Estado Cuartel muestra su total perversión de grupo revolucionario, manipulando una cuarentena que aprovecha el militarismo por la vía de la morisqueta militarista para copar de gente armada el espacio social y arrinconar a los demócratas. Este extremo hace notaria la regresión política y barbarie que practica el poder político. El gobierno como Estado Cuartel se abraza al concepto de seguridad y protección ciudadana para arrinconar al demócrata, bloqueándole su libertad, congelar sus acciones, creando un creciente malestar sobre todo en las clases C, D, E y F. Esa masa social resulta incontrolable frente a las disposiciones arbitrarias que registra el eje gobierno y la política doméstica verificando un régimen atascado que recibe el rechazo por sus acciones arbitrarias y primitivas.

¡Ahogar a la ciudadanía! mediante una guerra psicológica para falsear lo ideológico frente a la democracia venezolana, falsearla por la vía de un régimen totalitario que asume que los venezolanos estamos obligados por la vía de las acciones de los cuerpos armados a someternos en función del chavismo-madurismo. Chavismo-madurismo culpable y responsable por el fracaso total de Venezuela como proyecto país y sociedad. Sociedad que persigue la democracia y jamás ni nunca la imposición de una ideología, que es negación de la libertad, de la participación y de la decencia política. Democracia que clama por la diversidad, la autonomía y, sobre todo, la política. Política que hace posible que los demócratas desarrollen su propio juicio que es enfrentar a una dictadura perversa e incapaz.

Ahogar, perseguir, apresar, pero sobre todo intimar a la sociedad ha sido lo actuado por el régimen durante esta cuarentena y su absurdo es tal, que por poco no ordenan el toque de silencio y el toque de diana para los demócratas, que siguen siendo la mayoría para la sociedad venezolana. El régimen con su cuarentena ha enloquecido e intenta a arrinconar y limitar en extremo la libertad, expresando su totalitarismo de Estado Cuartel, pero la sociedad democrática ha tomado debida nota y aun sufriendo de calamidad política social en donde todo cuesta y mucho, le recuerda al bestiario militarista que al venezolano le sobra civilidad. Civilidad para entender esta crisis política, civilidad para responder a esta guerra psicológica y civilidad para mostrar su disposición a recobrar la política y con ello su libertad.

Libertad y coraje para impedir que se nos ahogue, persiga y oprima como ciudadano, porque el régimen-cuarentena no sabe de respetar la ley, pero que quede claro que el ciudadano sigue reclamando su soberanía, su condición de ciudadano y además le permite despreciar la guerra psicológica burda y perversa totalitaria distante de la política. Los venezolanos demócratas son participativos y deliberativos. En consecuencia aún en Cuarentena Perversa, Militarizada y Policial nos sobra ciudadanía. Ciudadanía para construirnos acertadamente, edificar canales para impedir que el Estado Cuartel y su sargenteada cobarde pueda imaginarse que la ciudadanía esta distante de su libertad sagrada.

Ahogar, perseguir, apresar y contener son las acciones del Estado Cuartel durante esta cuarentena grotesca y ridícula, pero los demócratas queremos y lo haremos posible mediante la democracia. Así, la venezolanidad cercada por el Estado de Excepción, violencia y persecución del Estado Cuartel, dibuja a quienes como golpistas practican, creen y crecen sólo en la violencia. Los demócratas que nos han limitado en extremo en esta cuarentena y tratan de ahogar, perseguir y apresar, estamos vivos políticamente, creemos y practicamos la política, nos asquean los demagogos y el militarismo perverso, estamos claros que nos ofenden pero no nos han engañado a nadie, ni siquiera con la ridícula e infantil Acción mercenaria del costado norte y en reparto grotesco de la condecoración del padre de la patria. ¡Habrá democracia, libertad y soberanía, no obstante tanto primitivismo y regresión socialista militarista!

Es autentico,

Director CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 08 de junio de 2020

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Jesús Elorza G.

Este lunes 8 de junio se confirmó la muerte del caballo Ocean Bay, doble coronado y estrella del hipismo venezolano tras ser encontrado descuartizado. El animal fue sacado de su puesto en el Haras La Alegría, en el estado Carabobo, donde cumplía su rol de semental. ​

No existen noticias referentes a las personas que secuestraron a Ocean Bay y a otra yegua del mismo establo de La Alegría, que está ubicado en Güigüe, estado Carabobo. Ambos fueron encontrados descuartizados esta semana. La misma circunstancia sucedió hace unos meses cuando la yegua madre de Ocean Bay fue secuestrada presuntamente para comérsela sino pagaban el rescate.​

Ocean Bay es recordado por haber ganado las dos primeras carreras de la Triple Corona del año 2016. En general, en 15 participaciones logró 8 primeros, 3 segundos y dos cuartos, convirtiéndose en uno de los caballos con más prestigio del país.​

El campeonato Triple Corona es la suma de tres carreras clásicas disputadas por caballos tres añeros en el país. Son el Clásico José Antonio Páez, el Clásico Cría Nacional y el Clásico República Bolivariana de Venezuela, este último el más importante. Para las dos primeras carreras el entrenador Ramon García Mosquer fue el encargado de preparar a Ocean Bay.

Este lamentable e indignante hecho no es nuevo. "La Carnicería de Equinos" como se le conoce en el medio para referirse al secuestro y asesinato de caballos, es de larga data. Recordemos que uno de los primeros casos donde un caballo fue hallado desmembrado fue en julio del año 2016, específicamente en el Zoológico de Caricuao en Caracas. En Maracay al menos tres equinos, pertenecientes a la Facultad de Veterinaria de la UCV fueron sido asesinados y posteriormente desmembrados para consumirlos en el estado Aragua, en solo ocho meses, en el 2018, hecho criminal que año tras año se sigue presentando en ese campus universitario. ​

La industria del hipismo nacional se encuentra hoy azotada por el flagelo de la inseguridad, la crisis económica, el deterioro de la infraestructura, la falta de mantenimiento, el manejo corrupto de las premiaciones, la expropiación de las haras y la proliferación de las mafias delictivas que operan en este entorno con el cobro de peajes y vacunas ha provocado el cierre o la quiebra de los hipódromos que operan en el país, la salida hacia otros países de calificados preparadores, jinetes y el retiro cada vez mayor de propietarios quedando el manejo del negocio hípico en manos de enchufados protegidos del régimen que solo buscan enriquecerse ilícitamente en el menor tiempo posible.

Sin lugar a dudas, esta "revolución" de pacotilla del siglo XXI redujo el 5y 6 a un dantesco espectáculo de secuestros y asesinatos de animales.

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