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Opinión

A la gente que va a mandar el gobernador a "desmalezar e iluminar" la Universidad, imagino que en la calurosa bienvenida que le hagan las "Autoridades Nombradas" y ¡NO ELECTAS! así como sus empleados, les dirán:

"BIENVENIDOS A LA UNIVERSIDAD QUE TANTAS VECES HAN ATACADO...Pasen por aquí

Señores del régimen, quieren agua fría (¡ay! No hay filtros ni agua) Bueno, pasen adelante, miren, pueden pintar aquí, donde están las manchas de la sangre de Ygor, de Andrus y las de Daniel... por allá, hay manchas de 7 más... Pueden, sus excelencias, iluminar por acá, por donde estaba oscuro cuando sacaron a tubazos a Briggite, Alex, Jhoam, las dos Stephanys, Keny y todos los demás... unos bombillitos para el gimnasio que también está manchado de sangre y lágrimas... después pueden ir al CAMPO DE BÉISBOL, ujm, ujm... bueno, mejor para allá no, de eso no se puede hablar, no, no... ¿Tienen hambrita?¿quieren comer en el comedor? El menú es arroz con arroz, o caraotas con caraotas, o nada con nada... eso sí, todo bien balanceado (O BALACEADO).

No hay baños en buen estado, así que no desmalecen todo para que puedan hacer pipicito.

¿Otra fotico? Así indignaditos para que se la manden a Maduro el asesinito"

Tal vez con esa dureza y fuerza en las exigencias los señores enviados por Rodolfo Marco Torres quieran volver e instalar un localcito del PSUV que bien nos hace falta, o una base espacial con unos misiles antigringos. Y quién sabe, si nos obsequien con un operativo de venta de perniles descompuestos de los de hace tres diciembres! (MARCO TORRES SABE DE ESO, DE GUARDAR COMIDA ENTERRADITA) Hay que aprovechar porque uno nunca sabe ($)

¡YO NO MANDO ANÓNIMOS!

16 de febrero de 2020

 1 min


Carlos Raúl Hernández

El profundo cambio cultural, social, económico y político del siglo XX es en gran medida obra de Hollywood: la propagación y el triunfo ideológico de la libertad, la democracia y la modernización, frente a los autoritarismos, hoy enturbiado por la antipolítica. Su obra regó por el globo la transformación de las pautas productivas, el consumo de bienes, la calidad de vida y la revolución científica. Millones y millones admiran el glamour y la belleza en la alfombra roja de los Oscar.

Un sismo cultural entre los que tienen menos posibilidades de conocer las maravillas creadas por el hombre. Nació una forma de recreo popular, barato, los nikelodios (valía un níquel la entrada) a salas que abarrotaban los pobres en EEUU y el mundo, particularmente los trabajadores migrantes, una de las tres grandes industrias contemporáneas. En las lejanas décadas de los 30, 40, 50, incontables millones de latinoamericanos, africanos y asiáticos, supieron que existía el confort.
Conocieron automóviles, aviones, la Quinta Avenida, las torres de Pisa y Eiffel, el shampoo, las lavadoras y los antibióticos en películas, radio y TV. Hizo que De Niro y Zellweger aumentaran 30 kilos, convirtió a Dustin Hoffman en Tootsi (Pollack 1982), a Williams en la señora Doubfire (Columbus: 1993) a Kidman en Virginia Woolf (Daldry: 2003), la perfecta Theron en una horrenda asesina, Aileen Wuornos (Monstruo: Patty Jenkins, 2003).
Blanchett fue Bob Dylan (No estoy allí: Haynes, 2007), Travolta la obesa Edna Turnblad (Hairblad: Shankman, 2007) Finnes es Voldemort (Harry Potter: 2011) apenas detalles de las infinitas maravillas cinematográficas y 95% de la población mundial que no viaja, solo podrá ver las obras de Michellangelo o Leonardo en la pantalla. Hollywood se fundó en una épica de acero.
¿Dónde está esa máquina?
Thomas Edison doblegó y absorbió a los competidores y creó con ellos en la Costa Este un todopoderoso oligopolio de los recursos para hacer cine: cámaras, revelados y celuloide, patente que compro al fundador de Kodak. Los intentos de producir películas fuera de su control en N.Y. durante el cine mudo, terminaban a tiros. Al principio, el manejo de la industria lo tenían estudios europeos, concretamente franceses (Pathe, Gaumont y otros).
Después de la Primera Guerra Mundial la hegemonía pasó a manos norteamericanas, aunque el expresionismo alemán, el surrealismo y Eisenstein florecieron al margen. Samuel Goldwin y Cecil B. DeMille rodaban una película en Nueva York y ante la arremetida de los agentes de Edison, huyen de su larga mano a Arizona. Luego siguieron a Los Ángeles, cerca de México por si había que correr.
Los acompañaron grupos de inmigrantes, la mayoría de origen judío, que intuían la nueva fiebre del oro celuloide en California. Darryl F. Zanuck, Samuel Bronston, Goldwyn, DeMille, los hermanos Warner, crearon Universal, Paramount, 20th Century Fox, Metro Goldwyn-Meyer. Más tarde la rebelión de los actores frente al star-sistem llevó a Chaplin, Pola Negri y muchos otros a crear United Artist, su propia productora.
El gran cine de masas producido y/o distribuido por Holywood fue volcán de grandes cambios. Protagonizó la revolución sexual. La primera mujer desnuda que hizo abrir la boca a cientos de millones de hombres fue Brigitte Bardot en Y Dios creó a la mujer (Vadim: 1956) El primer súper orgasmo en pantalla lo tuvo Jane Fonda en Barbarella, enfrentada a una máquina (Vadim: 1968) y masas inmensas de jóvenes se enteraron de que las mujeres también los tenían.
La denuncia del poder
La primera relación sexual auténtica en cámara la protagonizaron Donald Sutherland y July Christie en Amenaza en la sombra (Roeg: 1973). Una poderosa pasión y erotismo hacen que el amor profundo de Fonda se imponga sobre la paraplejia de su amante, el veterano de Vietnam, John Voigth, en Regreso sin gloria (Ashby,1978). Las inquietantes escenas eróticas con close-up de los rostros de Juliette Binoche y Lena Olin en La insoportable levedad del ser (Kauffman: 1988).
Igual, Naomi Watts y Laura Harring en Mulholland drive (Lynch: 2001). El rudo y perdurable amor entre dos vaqueros (Secreto de la montaña: Lee, 2006). El primer beso cinematográfico entre un negro y una blanca, Wesley Snipes y Natassja Kinsky (Después de una noche: Figgis,1997) son auténticos terremotos en la cultura sexual universal comparados con las autorridiculizantes malderrabias “de género” que hoy nos hacen reír.
Solo Hollywood, gracias a que su inmenso poder comercial, llegó a la plebe, un imposible para maestros como De Sica (Olor de mujer) o Bergman (El silencio, Persona). Los anacronismos de izquierda y derecha fijaron en los estudios californianos un enemigo predilecto, gracias a las cultísimas boberías de Marcuse, Adorno, Horkeimer y el corsario de siete mares Erich Fromm, porque odiaban su poder cultural.
No hay problema importante de la sociedad abierta que no haya sido sangrientamente denunciado por el cine norteamericano, miles de films se ocupan de desenmascarar la corrupción policial (Asuntos internos: Figgis,1990) el racismo, Mississipi en llamas (Hambling: 1988) Fantasmas del Mississipi (Reimer: 1996). Cientos de obras dedicadas a las entretelas de la guerra de Vietnam, entre ellas las siempre esplendorosas Apocalipsis now (Coppola: 1979) y El cazador de venados (Cimino: 1978).
@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/61854/hollywood-es-la-revolucion

 3 min


No cabe duda que Juan Guaidó, y por extensión la Asamblea Nacional y la oposición venezolana, han salido fortalecidos tras la exitosa gira. Ahora la natural expectativa, tras el regreso, recae sobre la estrategia que se vaya a desplegar y la/s propuesta/s que traiga Juan Guaidó en su maleta de viajero.

Hasta el momento de escribir estas líneas, no es mucho lo que el presidente Guaidó ha revelado. En su primer mensaje a la llegada al país, tras agradecer el respaldo del pueblo venezolano, reitero que contamos con el respaldo y apoyo de la comunidad internacional para: “… liberar y reconstruir a Venezuela” y afirmo que hay “… Muchos gobiernos, personas, empresas y países que están dispuestos a invertir en nuestro país”. Aunque no fue muy explícito al respecto, agregó de manera contundente: “… Claro que tenemos una estrategia, claro que tenemos una hoja de ruta, claro que tenemos la firmeza y el acompañamiento del mundo y hay cosas que tenemos que decir en su momento porque nos enfrentamos a una dictadura”. De manera que aun seguiremos a la espera, al menos hasta el momento, acerca de cuál será esa estrategia y el camino que se nos propondrá.

Haciendo una lectura sesgada –en política, todos leemos así– y queriendo entresacar de sus palabras algo más concreto en cuanto a estrategia, resalto y comento dos ideas de su primer mensaje. La primera es que, en su criterio “…la solución de fondo a la crisis pasa por verdaderas elecciones presidenciales libres”. De acuerdo con este objetivo estratégico: elecciones presidenciales libres; pero, ¿Significa esto una toma de posición definitiva en cuanto a no participar en las elecciones parlamentarias?, espero que no; falta ver como se desarrollara esa idea, porque las elecciones parlamentarias se van a dar.

Probablemente se llevarán a cabo de manera anticipada y el régimen contara con la participación de sus aliados de la “mesita” y serán organizadas por un CNE designado por el TSJ, para estimular aún más la abstención opositora. Pero es un hecho innegable que ese proceso electoral lo tenemos encima y sabemos que –independientemente de su capacidad “trampeadora”– el régimen ya ha organizado dos procesos electorales –para elegir su ANC y las presidenciales de 2018– y “aplica” de facto los resultados de esos procesos, ¿Qué le hace pensar a algunos que no lo va a hacer ahora con las elecciones parlamentarias? Si les dejamos el camino libre de toda resistencia obviamente el resultado será una victoria “aplastante” de la dictadura, con algunas curules que dejaran para sus aliados de la “mesita”, para guardar apariencias.

La oposición no reconocerá ese proceso y seguramente tampoco lo hará la “comunidad internacional”, por las mismas razones por las que no reconocieron las irritas e ilegales elecciones de la ANC y el proceso del 20 de mayo de 2018. Pero eso tendrá otras consecuencias; ya no tendremos un “Juan Guaidó” –o como quiera que se llame– ni un nuevo presidente opositor de la AN; en consecuencia, tampoco habrá un “presidente encargado”, ni embajadores de ese presidente encargado en los países que lo reconocieron, ni quedarán vestigios de la única institución democrática e independiente del país, la AN, a la que pueda apoyar la comunidad internacional. Eventualmente algunos países buscaran reconocer algún sector opositor, pero ¿cuál? Quedaremos así a la deriva. ¿Es ese el resultado político que esperamos?

La segunda idea que quiero destacar y que enfatizó el presidente Guaidó es que “… frente a una dictadura… no hay espacio para codazos… no hay espacio para desunión… llamo a todos los líderes políticos…a la unión”. Esta idea es fundamental para una estrategia opositora –unidad, no uniformidad– y con ese propósito el presidente Guaidó se coloca por encima de cualquier disputa innecesaria. Y esto es muy importante porque, si bien la oposición luce hoy más fuerte que los últimos meses de 2019, el régimen, por diversas causas –disputas internas, falta de políticas y propuestas opositoras a la población y el apoyo de la FANB– no aparece aún muy “debilitado”. Y este punto merece una reflexión adicional.

Vamos a estar claros, contar con apoyo externo es muy importante; pero, hasta el momento, las medidas o sanciones que ha impuesto la comunidad internacional no han funcionado para acorralar al régimen y obligarlo a sentarse a negociar de manera seria y efectiva. Y no han funcionado porque: uno, no han sido suficientemente fuertes y extendidas y dos, porque este régimen es totalmente indolente e indiferente a la suerte que corramos los venezolanos. No les importa, porque ellos viven en su particular “burbuja” de corrupción y buena vida y les tienen sin cuidado las penurias del pueblo venezolano. Su única preocupación es sostenerse en el poder para mantener funcionando el enorme aparato de corrupción de donde derivan sus recursos, nivel de vida y mantener unas apariencias a nivel internacional; y para lograrlo, mienten sobre la situación del país, mientras intensifican la represión y el control de la población y la oposición.

La llegada del presidente Guaidó y su recibimiento en Maiquetía por las hordas violentas del régimen son una demostración de lo anterior y un preludio de lo que será la estrategia del régimen de ahora en adelante: continuarán acosándolo, impidiendo violentamente su desempeño por el país, agrediendo las manifestaciones de oposición con sus colectivos violentos y agavillados, protegidos por la GNB y la PNB, que ya ni siquiera quieren hacer el sucio trabajo represivo y por eso el régimen envía a sus “colectivos violentos” a desarrollar la política de terror que sabemos que conocen muy bien, buscando que el pueblo se atemorice por la violencia, hasta que se inhiba de participar o reaccione a la provocación, lo que les permita pasar a otra etapa de la represión.

No se trata de renunciar a la capacidad o fuerza interna de la oposición, por temor, que es lo que persigue el régimen; pero sí de reconocer que, en materia política, nos enfrentamos a un régimen que tiene el poder de hecho, la fuerza para mantenerlo y la falta de escrúpulos para utilizarla. No obstante, es de destacar que habiendo Guaidó burlado por segunda vez la prohibición de salida del país y regresando por Maiquetía a plena luz del día, el régimen no se atrevió a detenerlo y apresarlo, señal de su debilitamiento y el temor que tiene a la repercusión de este hecho y a la reacción internacional ante el mismo.

Por lo tanto, las acuciantes preguntas que nos debemos responder son: ¿Cómo aumentar el costo político de esta represión, el costo político de la omisión y desidia del régimen en resolver los graves problemas del país? ¿Cómo romper la “burbuja” en que viven los jerarcas del régimen para obligarlos a negociar una salida democrática a la crisis en que vivimos? ¿Con que fuerza interna o externa se logra acorralar al régimen para que acceda a buscar una salida?

Cerremos con una frase de Vargas Llosa en un artículo periodístico: “… lo que mantiene viva a una sociedad y la hace progresar no son el ditirambo y la adulación sino el espíritu pugnaz y la actitud indómita, es decir, el cuestionamiento constante de sus instituciones y costumbres por sus intelectuales y dirigentes políticos.” (España en el Escaparate, El País, 02/02/2020)

15 de febrero de 2020

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 5 min


Ana Carbajosa

Un mundo más peligroso, con un Occidente ensimismado en su propia crisis de identidad y desgarrado por las tensiones internas y las amenazas externas. “El mundo se ha vuelto menos occidental”. Las palabras elegidas por el embajador Wolfgang Ischinger para inaugurar la Conferencia de Seguridad de Múnich marcaron el tono de un ejercicio de introspección política colectiva poco esperanzador. Decenas de mandatarios de todo el mundo se dieron cita en la capital bávara en busca de respuestas al retraimiento occidental y a la cesión en el escenario global a otros actores. El tono de la conferencia ha sido este año irremediablemente sombrío.

“El futuro de Oriente Próximo ya no se decide en Ginebra o en Nueva York. Se decide en Sochi o en Astana”, constató el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas. Apenas un síntoma, un ejemplo de los males que se enumeraron una y otra vez el viernes en Múnich: el repliegue nacionalista, el unilateralismo, las libertades cercenadas y la democracia amenazada. Son procesos, dijeron los participantes, que avanzan fuera y dentro de una Europa crecientemente dividida.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, contribuyó al desaliento colectivo al considerar que “la gente está perdiendo la fe en sus mandatarios”, que “el proteccionismo crece y el comercio se ha convertido en un arma de guerra” y que “las ansiedades políticas se convierten en turbulencias”. Una comunidad internacional menos cohesionada debe hacer frente a la proliferación de amenazas globales, con la crisis climática y transfronteriza a la cabeza, en un contexto en el que gana terreno la idea fuerza de la Administración estadounidense del interés nacional en su acepción más raquítica como motor único.

La conferencia inaugural corrió a cargo del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien habló de la propagación del discurso del odio en Alemania, pero también en el resto del mundo, y de una erosión del orden internacional en los últimos dos años. “Tenemos que pelear por nuestras sociedades abiertas […] las grandes potencias ya no actúan como garantes de la ley y el orden”. Steinmeier advirtió de que “la comunidad internacional no se puede dar por sentada".

La debilidad de las relaciones trasatlánticas, con un aliado estadounidense que abdica de su rol tradicional, según los participantes en Múnich es la gran fractura que debilita a Occidente. “El cambio real no es el auge chino, sino que Estados Unidos ha dejado de ser el policía global”, interpretó Maas, quien puso de ejemplo los conflictos en Siria, Afganistán o África. Ese vacío, continuó, lo ocupan ahora “Rusia, Turquía e Irán con principios y valores diferentes”, añadió.

La presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, la demócrata Nancy Pelosi, pidió desde el escenario “ser beligerante con las fuerzas autocráticas”. Hizo causa común con el presidente Donald Trump, al acusar a China de “exportar su autocracia digital a través de Huawei”. “Tener un 5G dominado por una autocracia es la forma más insidiosa de agresión”, consideró Pelosi.

Dependencia tecnológica

El gigante tecnológico chino, al que EE UU acusa de robar secretos comerciales, y su participación en las redes de comunicación extranjeras fue uno de los protagonistas, cuando arrecia en las capitales europeas, y sobre todo en Alemania, el debate sobre cómo proteger las infraestructuras estratégicas. “¿Está la competencia ideológica siendo reemplazada por la competencia por la dependencia tecnológica?”, se preguntó Ivan Krastev, el brillante politólogo búlgaro, autor de La luz que se apaga.

“Hay una guerra fría entre China y Estados Unidos y los europeos tenemos que decidir dónde queremos estar”, sostuvo en el bar del Bayerischer Hof, el hotel donde se celebra la conferencia, el historiador Timothy Garton Ash. “Es una cuestión de soberanía digital”, indicó a este diario Norbert Röttgen, presidente de la comisión de Exteriores del Bundestag. Röttgen cree que el desarrollo de infraestructuras digitales podría convertirse en una oportunidad para desarrollar proyectos transatlánticos conjuntos y demostrar que la cooperación es posible.

China fue el gran elefante en la habitación, pero a la vez, ejerció de constatación y ejemplo máximo del cambio de los tiempos y de que ahí fuera hay una modernidad alternativa. Lo dijo Sebastian Kurz, el canciller austriaco conservador. “Lo que ha cambiado es que vemos que hay otros sistemas que pueden ser exitosos económicamente. China ha construido un hospital en diez días”, recordó.

Por eso, Wolfgang Schäuble, el presidente del Bundestag alemán, advirtió de que la erosión de los valores occidentales es solo una de las caras de la moneda. La otra tiene que ver con “la competencia económica”. Las libertades, dijo, deben ir acompañadas de “mercados eficientes y con crecimiento”. La ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, participó en un debate sobre el futuro del comercio internacional, donde defendió la cooperación para gestionar la interdependencia.

En Múnich hubo autocrítica, declaraciones de intenciones y promesas, pero por momentos la cita sonaba a una cámara de eco. Los participantes hablaban de tender puentes a los que piensan diferente, de un Occidente más diverso, de la necesidad de un diálogo profundo con los otros. El problema es que esas otras voces apenas se escucharon el viernes en Múnich, donde el mensaje monocorde corría el riesgo de ejercer de profecía autocumplida.

Ante tanto pesimismo, Krastev fue el encargado de arrojar algo de luz al final del túnel. Habló de la resiliencia de los sistemas democráticos, que se resisten a morir –“miren a Hong Kong”, dijo–. Y habló también de cómo en el Este de Europa hay cada vez más líderes liberales, como reacción a las corrientes nacionalistas. “El nacionalismo es una vacuna”, se consoló. “Ahora hablamos y nos tomamos más en serio la democracia que hace cinco años”.

14 de febero 2020

El País

https://elpais.com/internacional/2020/02/14/actualidad/1581707209_406134...

 4 min


Jesús Elorza G.

Las conversaciones, en los distintos sectores de la economía nacional, en los últimos días, giraban en torno al tema relacionado con la propuesta formulada por Alberto Vollmer en nombre de un grupo que se define como “optimistas anónimos” que reune a 39 hombres de negocios, banqueros e inversionistas venezolanos con un punto de vista diferente al de buena parte de los portavoces de las asociaciones del sector privado». En sus palabras señaló enfáticamente que "El país esta maduro para adoptar el Modelo Chino"​

Comerciantes, industriales, pequeños y medianos empresarios y amplios sectores de la economía informal, comentaban y se pronunciaban con respecto a este tema. Las cámaras de comercio de todo el país, señalaban que, el modelo chino es una mezcla de seudoeconomía de mercado, pero en la cual el mercado de capitales no opera libremente, sino que es sujeto a intervención por el Estado, el que a su vez, ejerce una fuerte intromisión en el sistema financiero y hace inyecciones de liquidez a través del banco central, con un sistema político autocrático, regido por los principios del comunismo chino, ajeno a los valores democráticos que rigen en Occidente. En síntesis, es una combinación de gobierno autoritario, partido único, con derechos ciudadanos limitados, así como restricciones para la participación en la vida política y en la propiedad de los bienes y las empresas. Los chinos no ven como valores la democracia, república, libertad, igualdad, fraternidad, y para nosotros sí existen esos valores.​

Un representante del sector industrial, jocosamente opino que, estos "optimistas anónimos" son pescadores en ríos revueltos. Con un juego de palabras, "El país esta Maduro..." tratan de esconder su identificación con el régimen y pretenden dorarnos la píldora para envolvernos en su aspiración de implantar un "Socialismo Totalitario de Mercado Liberal".​

El Chino Vollmer y sus anónimos optimistas , permítanme esa calificación, dijo el propietario de un pequeño negocio, sugieren que el fin del control del mercado de divisas, la dolarización de la economía, la liberación de precios y el despliegue emprendedor de los talentos criollos en procura de la prosperidad puede convivir, por ejemplo, con la incesante violación a los derechos políticos de los venezolanos expresada en la persecución, encarcelamiento o destierro forzado de decenas de representantes de oposición legítimamente elegidos. Eso, diría mi abuela, es “miar fuera del perol”. Democracia y Dictadura son realidades opuestas. ​

Un economista, en representación de su gremio, opinaba que esos "optimistas" pasan por alto los graves problemas generados por este régimen: Depresión económica, el PIB venezolano es uno de los mas bajos del mundo. Hiperinflación: en octubre pasado el Fondo Monetario Internacional proyectaba para 2020 una inflación de 10 millones por ciento. Déficit fiscal entre 15% y 20% del PIB anual. Deuda, calculada en más de $7.700 millones en cuotas vencidas acumuladas en bonos de Pdvsa y la República. Petróleo, la producción ha caído en picada en 20 años, se acerca al millón de barriles por día. A ese volumen hay que descontar los 400.000 que se envían a China para pagar deuda ya malgastada y los cerca de 300.000 que van a los chulos del régimen cubano y otros aliados políticos. ​

No olvidemos, la crisis del sector manufacturero, dijo uno de sus representantes: Según Conindustria, el gremio de la manufactura, 2019 terminó con solo 15% del parque industrial del país activo. Del total, el 45% trabaja a menos del 20% de su capacidad.​

No dejen por fuera a más de 4,7 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en todo el mundo y al 90 % de los venezolanos no tienen ingresos suficientes para comprar alimentos, señaló un buhonero en representación de la economía informal.​

A todo lo expresado, solo faltaría agregarle, para que no le quede ninguna duda al Chino Vollmer y sus optimistas anónimos, que las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos significan que ningún agente financiero va a exponerse a negociar o comprar deuda del chavismo porque sería sancionado a su vez con multas, cierres de cuentas o hasta acusaciones de apoyar un régimen dictatorial. Y con ello la escasez de casi todos los bienes básicos, de repuestos, maquinarias y equipos, especialmente los importados por el Estado. Entonces, el modelo propuesto, solo podría exportar o importar mercancías o prestamos desde los regímenes chulos de Cuba o Nicaragua, ya que los chinos y rusos se aseguraron el pago de sus prestamos con petróleo, oro, coltán y uranio. Quedaría solamente Turquía, que solo va a servir para lavar el Oro de Sangre saqueado en nuestro territorio, dijo finalmente un hombre de pueblo que a diario lucha por restablecer la democracia en el país.

Vayan a joder a otros con ese cuento chino.​

 3 min


Perkins Rocha

Muchos son quienes le aducen a la falta de unidad de las fuerzas opositoras al régimen la razón fundamental del porqué no hemos avanzado, más allá de la simple declaratoria de la usurpación de Maduro, al cese definitivo de su poder de facto. Le adjudican a esta presunta carencia la principal razón del porqué, luego de 21 años aún persiste el régimen chavista. Al respecto, hay que decir que la supuesta falta de unidad en la dirigencia política ha sido una verdad a medias, pues no es del todo cierto que tal confluencia de coincidencias políticas no exista, incluso que no haya existido en el pasado reciente.

Desde hace un tiempo considerable, que puede marcarse con relativa seguridad desde 2010 y de forma específica desde las elecciones presidenciales del 2013, en las que la opción candidatural de la oposición perdió con solo un margen de 11% de diferencia -el cual a pesar de la ilegal y fraudulenta campaña hecha por Chávez, utilizando descaradamente medios públicos y chantajes a su favor, sus resultados fueron reconocidos por Capriles al anuncio del primer boletín oficial-, ha existido una importante unidad sustancial de los factores políticos de la oposición; pero lo más trascendental es que existe una total unidad del electorado ciudadano disidente al régimen.

Esa unidad política ciudadana hoy se manifiesta de forma casi monolítica contra Nicolás Maduro, a quien se identifica como la cara visible de un condominio político-delincuencial que usurpa el poder público en Venezuela. Los ciudadanos también mantienen su unidad de criterio en la sabia creencia de que no basta con adversar a la persona de Maduro, sino que es necesario también desalojar la organización delictiva en la que se soporta aquel.

Esa unidad de criterio en los ciudadanos y en todas las organizaciones sociales que hoy lo representan es suficiente para que los factores políticos representados principalmente en la dirigencia partidista del país trabajen juntos, pero no necesariamente en una simple “unidad”, que a ratos resulta forzada e impuesta, sino en una estrategia compartida. Esto significa una alianza, un pacto entre personas, líderes y dirigentes políticos, para lograr un fin común, que no es otro que el desalojo del poder del régimen chavista que se sembró hace 21 años formalmente, pero que viene tejiendo sus perversas telarañas desde hace más de tres décadas.

Por tanto, exigirle “unidad” en este momento a nuestra dirigencia política es no solo imposible sino altamente inconveniente, pues sus resultados serán tan difíciles de lograr que al cabo de un breve tiempo tendríamos una situación peor que el estado de cosas que nos circunda actualmente, y es que no puede plantearse la unidad entre quienes son disimiles por naturaleza, como no se le puede pedir a nadie que contraiga matrimonio con quien no comparte sus valores, su cultura, sus sueños, su rasgos de humor y de dolor, en definitiva, una misma ética de la vida.

En política una estrategia común supone la existencia de un enemigo común. Con el triunfo de la coalición temporal que supone toda alianza y la subsecuente derrota del enemigo común termina ipso facto el pacto que lo provocó, y acto seguido, la alianza puede ser renovada en función de otros objetivos políticos, también de carácter temporal y determinados, mutando parte o toda la organización creada para ello, o simplemente, proceder a dar por culminada la alianza. En política no hay uniones eternas por amor, solo alianzas estratégicas por intereses compartidos.

Una sola condición emerge como condición sine qua non para que se celebre esta alianza: debe haber un mínimo de valores éticos compartidos entre los factores aliados en la coalición: respeto a la palabra empeñada, y conceptos comunes sobre honor y dignidad entre los líderes. Eso fue la exitosa confluencia que hubo en 1958 entre los cinco líderes de la gesta civil contra la dictadura de Pérez Jiménez: Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Gustavo Machado y Fabricio Ojeda. Cinco políticos ideológica y doctrinalmente distintos y distantes, que pudieron caminar juntos por un breve e intenso espacio de tiempo y lograr gracias a un pacto que provocó una alianza –no una unidad– el objetivo de desalojar al tirano del poder.

La prueba fehaciente de que lo ocurrido en 1958 fue una coalición política forjada a manera de alianza y no de unidad es que, una vez logrado el propósito político, el derrocamiento del régimen militar, todos sus integrantes regresaron a ocupar sus trincheras de batalla, la cual, por cierto, fue altamente encarnizada entre los sectores más distantes, casi de manera inmediata, tal como lo revela históricamente los hechos del Carupanazo y el Porteñazo (en 1962) o el asalto al Tren del Encanto (en 1963), entre otros incidentes políticos no menos emblemáticos.

Esa experiencia del 1958 debemos reeditarla en la Venezuela de 2020, haciendo un frente común con el carácter de alianza, las fuerzas democráticas que en torno al presidente temporal de Venezuela, Juan Guaidó, desean el cese de la usurpación de Nicolás Maduro y su régimen, para:

Primero: rechazar la realización de elecciones parlamentarias este año, toda vez que dada la situación de usurpación en que se encuentra la Presidencia de la República y el no transcurso del tiempo constitucional, debe considerarse no fenecido el período del Parlamento –en virtud de todos los atropellos que contra él se han producido– y proceder –en virtud del artículo 20 del Estatuto para la Transición– a extender el mandato de los actuales diputados, hasta que se logre el cese definitivo de la usurpación.

Segundo: crear un “consejo ejecutivo para el cese de la usurpación”, integrado por calificados miembros de la sociedad civil de comprobada honorabilidad y representativos de diversos ámbitos de la vida nacional, que sirva de apoyo al presidente interino en la ejecución y diseño de estrategias encaminadas al logro efectivo del “cese de la usurpación”.

Tercero: avanzar en la concreción del TIAR, intensificando esfuerzos políticos y diplomáticos para que se ordenen las medidas establecidas en el artículo 8 del tratado.

Cuarto: iniciar en el seno de la Asamblea Nacional el debate público de la autorización parlamentaria prevista en el artículo 187.11 constitucional, para el empleo en nuestro territorio de una misión militar extranjera con fines humanitarios y liberadores, en orden al principio universal “R2P” (Responsabilidad de Proteger) aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas de 2005; y por último,

Quinto: declarar definitivamente cerrada, y no retomar por vía secreta, ninguna negociación como lo fueron la de Oslo y Barbados; y descartar la participación de la dirigencia opositora en cualquier proceso electoral previo al cese de la usurpación del régimen autocrático.

Estos planteamientos hechos por la plataforma ciudadana Soy Venezuela en noviembre de 2019 al presidente constitucional de Venezuela, Juan Guaidó, siguen estando vigentes y perfectamente pueden constituir el marco valorativo de una alianza estratégica de la oposición para enfrentar hoy al régimen que nos somete.

@PerkinsRocha

13 de febrero de 2020

El Nacional

 5 min


Julio Dávila Cárdenas

Hace algún tiempo escribí un artículo sobre el último zar ruso y un cómico francés. En esta oportunidad no se trata de ellos, sino de un descendiente de la Guayana Francesa llamado Dieudonné Lemión y el ruso Nikolas Gahah, reconocido partidario del comunismo quien al parecer sufre de una especie de amnesia que le impide recordar la caída del muro, su lugar de nacimiento y muchas otras cosas.

Dieudonné es un hombre de muy pequeña estatura de quien sus amigos cuentan que sufrió un susto muy grande en algún momento de su vida cuando le gustaba jugar a los soldaditos, aunque hay otros no tan amigos que piensan que en aquella oportunidad quiso hacerle honor a su aristocrático apellido.

Pues bien, por esas extrañas cosas del destino estos dos seres, que en sus años mozos no se conocían, decidieron trasladarse a Venezuela a tratar de hacer fortuna y a poco tiempo de su llegada, supieron de la existencia de un animador que se había hecho popular a finales de los años noventa del siglo pasado y de cuyo nombre no he podido acordarme, o quizás no he querido hacerlo.

Lo increíble es que ambos, Lemión y Gahah, acordaron que debían ponerse a la sombra del famoso animador a ver si lograban tener éxito en sus vidas, sin importar lo que tuviesen que hacer para ello ya que pronto pudieron darse cuenta que el animador imitaba a aquellos vendedores de elixires y pociones durante la conquista del lejano oeste norteamericano y pretendía convencer a los incautos que tenía la fórmula mágica para lograr la eterna felicidad. Con el tiempo, el animador –que poseía mucha labia- pudo darse cuenta que los incautos eran muchos, vale decir la mayoría y de esa forma pudo tomar para sí inmensas riquezas, parte de las cuales repartió entre sus familiares y allegados más cercanos. Pero como la fortuna no es eterna, se le atravesó en su vida un enorme cangrejo cubano que prácticamente se lo tragó.

Lemión, quien creía ser el preferido del animador, sufrió profunda depresión cuando se enteró que el animador, poco antes de ser devorado siguió las ordenes de los insignes médicos antillanos que lo trataban y dijo que su favorito era el ruso Gahah. Allí decidió Lemión hacerle la vida imposible a Gahah, aparentando ser su mejor amigo. De esta manera consiguió que Gahah, luego de tomar para sí el reino, le concediera la exclusividad en la venta y distribución de polvos, con la condición de entregar parte de la mercancía a los celíacos sobrinos. Éstos ahora disfrutan de una cómoda pero muy estrecha vida, que tanto Nikolas como Dieudonné perciben con temor como algo posible para ellos.

Este es un relato imaginario, por lo que cualquier semejanza o parecido con personas o hechos de la vida real sería mera coincidencia.

julio.davilacardenas@gmail.com

 2 min