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Opinión

Mariza Bafile

Se llamaba Paulo Paulino Guajajara, aunque lo apodaban Lobo Mau, y vivía en la selva Arariboia en el estado de Maranhão, al noroeste de Brasil. Allí, entre esos bosques que trató hasta el último instante de su vida, de preservar de las invasiones ilegales, cayó en una emboscada y lo mataron. Junto con él estaba otro líder indígena, Laercio Guajajara, quien logró salvarse, aunque resultó herido. Es el ¿último? activista ambiental asesinado por sicarios al sueldo de los muchos quienes desean explotar la Amazonía sin importarles ni los daños al ambiente ni, mucho menos, la vida de las comunidades que allí habitan desde generaciones. Quizás sería más justo decir que es el último cuyo asesinato ha superado la barrera de los silencios cómplices.

Mientras el mundo “civilizado” sigue atrapado en discusiones eternas entre quienes no creen en el cambio climático y quienes demuestran que vamos camino a una catástrofe, miles de héroes anónimos dan la vida para proteger su hábitat que es también el nuestro. Sus luchas deberían ser nuestras luchas y si bien ya son muchas las voces que se están levantando en el mundo para darles la solidaridad que merecen, esos líderes continúan muriendo y sus muertes siguen impunes.

Los silencios entre una y otra muerte, cuya noticia llega hasta nosotros, encubren la tragedia de pueblos originarios que, en todo el mundo, y sobre todo en América Latina, están constantemente amenazados. Quienes tratan de luchar contra garimpeiros, latifundistas, multinacionales, gobiernos locales, son víctimas de una violencia cruel e impune. Entre una y otra muerte hay decenas y decenas de amenazas, heridas, violaciones de las que no se habla con suficiente fuerza. Hasta que un nuevo asesinato desgarre esos silencios. Es lo que pasó con Lobo Mau quien ya había recibido varias amenazas de muerte.

Si Brasil a nivel ambiental y de respeto hacia las minorías vive uno de sus peores momentos a causa de la política e ideología de su Presidente Jair Bolsonaro, Colombia es otro de los países de América Latina, considerado fuertemente peligroso para ambientalistas, indígenas y defensores de derechos humanos.

En 2018, según el último reporte de Global Witness “Enemies of the State 2019”, Colombia fue la nación con el mayor número de activistas asesinados en el mundo. El primer lugar lo detiene Filipinas. Por primera vez el estudio analiza también las razones por las cuales fueron asesinados. La mayoría murió porque se opuso a las empresas de minería, en segundo lugar están quienes lucharon contra los latifundistas y seguidamente quienes defendían fuentes de agua, o trataron de contrarrestar la pesca y la cacería irregulares.

En Colombia las esperanzas que surgieron a raíz de los Acuerdos de Paz se están desmoronado poco a poco. La cifra de asesinados de líderes sociales, indígenas y defensores de derechos humanos va in crescendo. Para campesinos y comunidades indígenas nada ha cambiado para mejor. Siguen siendo el blanco de grupos guerrilleros, del narcotráfico y de los paramilitares. Según los registros de Indepaz (Instituto de Estudios sobre Paz y Desarrollo), y la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular – CACEP, “entre el 1 de enero de 2016 y el 8 de septiembre de 2019, 777 líderes sociales y defensoras de los Derechos Humanos han sido asesinados en Colombia. 132 casos ocurrieron en el año 2016, 208 en el año 2017, 282 en el año 2018 y 155 en el año 2019 (corte 8 de septiembre de 2019)”.

En el mismo informe leemos también que “desde que se suscribió el acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC – EP hasta septiembre de 2019, 151 ex guerrilleros de FARC – EP en proceso de reincorporación han sido asesinados en Colombia, 2 en el año 2016, 38 en el año 2017, 76 en el año 2018 y 55 en el año 2019 (8/09/2019). A nivel Nacional en el mismo periodo han sido asesinados 35 familiares de ex guerrilleros de las FARC – EP en proceso de reincorporación, 15 en el año 2017, 11 en el año 2018 y 9 en el año 2019”. En su gran mayoría estos crímenes siguen impunes.

Lamentablemente esta situación tan dramática es consecuencia de las graves desigualdades sociales y de las asimetrías regionales que caracterizan todos los países de América Latina sin que ningún gobierno, sin importar su orientación ideológica, haya logrado enfrentarlas o cuanto menos disminuirlas.

Hasta tanto enteras poblaciones vivan sin acceso a una educación y sanidad adecuadas, hasta tanto la corrupción y los intereses personales primen sobre el bienestar de las comunidades, seguiremos asistiendo a las muertes, torturas, violaciones y amenazas de esos héroes silenciosos quienes luchan por nuestro ambiente mucho más de quienes participan en cumbres y encuentros internacionales.

Y lo hacen a sabiendas que en esa lucha titánica lo más probable es que pierdan sus vidas.

@MBAFILE

11 de noviembre de 2019

Viceversa

https://www.viceversa-mag.com/la-ultima-victima/

 3 min


No queda duda que la crisis política venezolana está presionada por la geopolítica continental impuesta desde la 74ª Asamblea de las Naciones Unidas, y la conducta de participación política contendiente de la ciudadanía democrática que está obligada a ejecutar la desobediencia civil. Los ciudadanos demócratas del país deberán internalizar y comprender la decisión de New York 2019, en la que se define como una real amenaza el régimen castro-madurista y su militarismo ideologizado, con lo cual cobra fundamental importancia la Resistencia Civil a través de la Desobediencia Civil.

El régimen madurista como amenaza en el continente está cercado, bloqueado e impedido de actuar como gobierno, por ello cada vez más acciona como una tiranía arrinconada, sin capacidad ni siquiera de resolver la miseria exponencial que vive Venezuela. El régimen aumenta su vinculación con grupos de violencia guerrillera y subversiva, creciendo su imagen de anti-política y siendo visualizada mayormente en la geopolítica continental como una amenaza mayor.

El madurismo marxista ya no puede disimular el resquebrajamiento de un bloque importante del procaz partido político en armas, que ahora siente como lo cerca la Sociedad Ahuecada y como lo empuja la Calamidad Político Social que sufren los venezolanos. El resquebrajamiento muestra una abierta murmuración a lo interno de las instalaciones del cuerpo armado, crece la desobediencia, se incrementa la deserción y un poco después la huida de filas, que muestra un cuerpo cada días más desestructurado e incapacitado para recibir, ejecutar y recibir órdenes del poder político. Crecen las mafias y los grupos diversos de presión a lo interno de un organización armada con más de 1200 generales que no tienen que hacer.

La amenaza madurismo-militarismo está boqueando. Tiembla y acciona violentamente al saber que no tiene control de una supuesta revolución y menos de la sociedad venezolana, además reconoce que la geopolítica continental, es decir, los Estados del continente y del mundo saben el rol de los hombres uniformados sin mandos, pero con empresas. La geopolítica continental prepara medidas sancionatorias y está consciente que esa tiranía militarista tiene que desalojar el poder. A partir de esta realidad, el ciudadano tiene que crecer en Desobediencia Civil y debe practicarla y ejercerla de manera incremental y permanente, para que se entienda lo importante y critico que es exponenciar la Desobediencia Civil frente a una tiranía.

Desobediencia Civil significa la desobediencia de la mayoría de la población, entendida como parte de una lucha colectiva, basada en la realidad de que todo gobierno depende en última instancia de la cooperación, el sometimiento y obediencia del ciudadano. La desobediencia de los demócratas venezolanos al madurismo es y tiene que ser el MÉTODO DE ACCIÓN COLECTIVA CIUDADANO, para terminar el desplazamiento de la tiranía socialismo y su militarismo obsecuente y cobarde. La desobediencia civil será el método de no colaboración, pero a la vez la expresión de dignidad y valor político del venezolano para terminar con este ensayo desgraciado del castrocomunismo militarizado.

Desobediencia Civil que animará, estimulara y potenciará a las Raíces Sanas, a grupos de presión y sobre todo a un liderazgo político emergente que se ha venido conformando, estudiando, sabiendo, conociendo qué es política y sobretodo el nuevo rostro de la política distinto del partidismo maldito para privilegiar a la ciudadanía democrática. Ciudadanía democrática que ya conoce la realidad geopolítica de Venezuela, una Venezuela que es asiento de la segunda Marquetalia, que está tomada por ejércitos de otros países y que pretende ser dirigida por unos tiranos irracionales, que están llenos de pánico y éste será mayor frente a una Desobediencia Civil colectiva. Desobediencia Civil, que bien estructurada con gran ética, mucho coraje y sobretodo sentido de la política y de la oportunidad permitirá acelerar el cambio.

Desobediencia Civil más geopolítica constituye la estrategia dura del ciudadano, más las raíces sanas, más el liderazgo político emergente que entiende después del cambio político de Bolivia, que los marxismos y los totalitarismos tienen límites y que ese límite en Venezuela deberá ser impuesto por la ciudadanía. El cambio político de Bolivia muestra al continente la importancia de la democracia y obliga a un esfuerzo de Participación Política Contendiente serio y cierto, que tenga como foco la desobediencia civil. Desobediencia Civil dilatada en el tiempo, reforzada por la geopolítica continental para que ambas generen una fuerza que ahogue al bestiario militarista, que ya está boqueando que después de 20 años de engaño y latrocinio, que serán sometidos al juicio de una sociedad democrática y a la presión de un continente que aspira la decencia, crecimiento y desarrollo para los países de América del Sur.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 12 de noviembre de 2019

 3 min


En el primer trimestre de este año (2019), el Presidente Encargado de Venezuela Ingeniero Juan Guaidó, y su grupo de trabajo, designaron autoridades para las directivas de Monómeros Colombo Venezolanos y Pequiven. Esto se considera muy importante, ya que los agricultores permanentemente se quejan de la falta de insumos, con énfasis en la escasez de fertilizantes y su efecto determinante sobre los rendimientos de los cultivos. Quizás este reclamo motivó al gobierno interino a tomar esa decisión, ante la actitud del régimen, que se denota por las declaraciones de Nicolás Maduro en diciembre de 2017 cuando señaló: “papá Estado no les puede proveer de todo, tienen que buscar sus insumos. Hay que parir compadre”. Esta declaración oficial se realiza a pesar que los fertilizantes no se los van a regalar a los agricultores y que el gobierno maneja el monopolio de la industria nacional, de las importaciones de fertilizantes y de su distribución.

No todos conocen lo que es Monómeros Colombo Venezolanos (MCV). Esta empresa se crea como Monómeros de Colombia en 1967, como una sociedad de responsabilidad limitada en la cual participaba el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP). Se inicia con la producción de caprolactama que es una molécula derivada del tolueno, utilizada en la síntesis del nylon. En 1968 pasa a denominarse Monómeros Colombo Venezolanos, S.A. En 1985, para aprovechar las ventajas del Acuerdo de Cartagena se transformó en una empresa Multinacional Andina. En 1990, entre MCV y el Grupo Clipper que es una empresa naviera danesa, se crea la Compañía Naviera Compass Rose Shipping, Ltda, para prestar servicio de carga a Colombia y Venezuela desde algunos países de Europa, África Occidental y USA.

En el año 2002, MCV adquiere la operación de fertilizantes de la empresa Cargill en Colombia, para producir fertilizantes en una planta en Buenaventura, ubicada en el Pacífico colombiano, y proceder a su comercialización. Para el 2006, Pequiven adquiere el 100% de las acciones de MCV y para el día de hoy es una filial de Pequiven.

MCV produce actualmente una amplia diversidad de fórmulas de abonos NPK complejos, productos simples y mezclas físicas, además de una línea para fertiirrigación a base de nitrato de potasio y fosfatos de amonio. Se estima que en el 2018 MCV logró suplir un 20% del mercado de fertilizantes en Colombia. Esto demuestra el gran apoyo que pudiera dar MCV al suministro de fertilizantes para la agricultura venezolana.

Por otro lado, Pequiven es la gran industria de fertilizantes del país, con sus plantas en Morón-Carabobo, El Tablazo-Zulia y Jose en Anzoátegui, las cuales, a pesar de tener una buena capacidad instalada, operan a muy bajo ritmo o no operan. En buena medida, esto es causa del desabastecimiento de fertilizantes para nuestra agricultura.

Recordemos que Pequiven puede producir en Venezuela todos los fertilizantes nitrogenados y fosfatados que necesitamos, ya que tiene la infraestructura y las materias primas. Para los nitrogenados se necesita, entre otros, nitrógeno del aire y metano del gas natural, que serían recursos que deberíamos disponer sin limitaciones. Para los fosfatados tenemos grandes depósitos de roca fosfórica en diversas regiones del país, con una buena concentración hacia el occidente del territorio.

Una buena coordinación entre Monómeros, que desde el año 2006 es una empresa totalmente venezolana, y Pequiven con sus plantas de Carabobo, Zulia y Anzoátegui, debe permitir cubrir la demanda de fertilizantes requeridos por nuestra agricultura, y terminar con la angustia de los productores que no disponen de este insumo para sus siembras. Este año, 2019, fue frecuente visitar campos de cereales, especialmente maíz y arroz, a los cuales no se les aplicó suficiente fertilizante y el aspecto de las plantas, mostrando sus síntomas de subdesarrollo, era un indicador del resultado final esperado: rendimientos muy por debajo de los promedios nacionales.

Esperemos que los movimientos en Monómeros y Pequiven, resulten en una buena motivación para ver si de una vez por todas logramos una adecuada suplencia de fertilizantes a los agricultores venezolanos, tanto en cantidad, calidad y oportunidad, para el bien de nuestra producción agrícola.

Noviembre de 2019

pedroraulsolorzano@yahoo.com

 3 min


En este artículo, incluido en extenso como archivo anexo a esta nota, el autor explica con lujo de detalles cual es el significado del término “ajuste económico” y particularmente cuales han sido los puestos en práctica durante los gobiernos de Chávez y Maduro.

Sin pretender obviar la conveniencia de la lectura completa del mismo y por el contrario, recomendandola, a continuación se incluyen los comentarios finales:

Lejos de producirse una rectificación de políticas, la liberación de algunos controles y la dolarización de los precios es señal del recogimiento de la “revolución” en defensa de sus intereses más inmediatos, abandonando al resto de la economía a su suerte. Es decir, la privatización del estado en manos de la oligarquía militar – civil ha llegado a un nuevo extremo al cerrarse sobre sí misma y desentenderse de toda responsabilidad para con el resto del país. Preserva para sí el instrumento decisivo: el control absoluto de las palancas del poder, sin rendirle cuentas a nadie --salvo a los cómplices internacionales que acuden al saqueo definitivo del país—y de más del 80 de las divisas que ingresan a la nación.

El ajuste que impone Maduro para que su camarilla pueda sobrevivir --acosada por las sanciones y la reprobación de la comunidad democrática internacional-- ha terminado cercenado a Venezuela en dos.

Emerge una dedicada a la depredación de las riquezas minerales, incluyendo al petróleo, y a los ilícitos en los cuales todavía puede salirse con la suya. Esta Venezuela es dominada por una estructura mafiosa de unos pocos miles, a los que las sanciones internacionales no afectan en demasía pues la magnitud de divisas con que se quedan todavía satisface holgadamente sus apetitos, a la vez que les permite comprar conciencias. El ajuste de esta Venezuela no es, por ende, por restricción de divisas; es en respuesta a las restricciones políticas de la comunidad internacional. De ahí el empeño en blindarse contra toda increpación externa, alimentando una realidad ficticia con base en simbolismos y falacias propias de la mitología comunista, susceptible de sembrar simpatías en despotismos que vociferan su antiimperialismo y de ser aplaudida por sectores alcahuetas de la izquierda internacional. Se trata de afianzar, junto a otros autócratas, una organización criminal solidaria a nivel mundial, cómplice en la depredación de un territorio rico en recursos minerales y blindada contra la intromisión de preocupaciones humanitarias de las democracias liberales. Con este discurso y el reparto de los CLAPs, la oligarquía militar – civil, se alimenta una base clientelar de apoyo que puede alcanzar el 10 de la población. Así mantiene su ficción de estar con “el Pueblo”.

La otra Venezuela comprende la inmensa mayoría de la población. El ajuste económico que enfrenta si está determinado por la reducida capacidad de divisas que llegan a adentrar al país agentes privados (no oficialistas). Mientras la primera Venezuela se reserva la boca ancha del embudo, le deja a ésta la parte estrecha. Dentro de esta fuerte restricción, quizás hayan sido aliviados algunos controles económicos, pero dentro de un marco político represivo controlado por la primera. Aferrada a lo poco que queda del Estado de Derecho, el futuro de esta Venezuela pende de la conquista de un cambio capaz de restituirle sus derechos y desmantelar la panoplia de controles que asfixian su vida y atentan contra el desenvolvimiento de la iniciativa privada.

Un gobierno democrático, altamente calificado, deberá poder negociar un generoso apoyo de los organismos financieros internacionales, única fuente, en el corto plazo, para levantar la grave restricción de divisas que enfrenta la economía. Ello redundará en un ajuste expansivo, basado en la liberación de las fuerzas productivas gracias al desmantelamiento de los controles y las provisiones del FMI, el Banco Mundial y otros, amén de la inversión extranjera.

Al venezolano le toca escoger, entonces, entre seguir comiéndose el cuento del “ajuste draconiano” del FMI que hay que evitar, manteniendo a la “revolución” en el poder para verse condenado a la inopia que genera la expoliación fascista, o sumar esfuerzos para desplazar a ésta y poder desatar así las enormes potencialidades de crecimiento que tiene el país y la generación de empleo productivo, hecho posible por un cuantioso financiamiento internacional del FMI.

¿Se inclinará por el mito o por la realidad?

Noviembre 2019

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

 3 min


Andrés Hoyos

En nuestro Directv hay dos canales chilenos después de CNN. Hace tres semanas largas se me ocurrió sintonizarlos y me llevé la misma sorpresa y susto que mucha gente al ver los incendios, los saqueos, las manifestaciones masivas y el obvio descontento. Sobre todo, que aquello no compaginaba con la imagen de un país oasis, ya miembro de la OCDE, donde un acelerado crecimiento económico había derrotado la pobreza. Los datos que certifican esto son innegable, aunque las imágenes de vandalismo y represión también. Aparte de indignarme con los anarquistas que destruían sin mayor compasión, de entender la torpeza de las reacciones de Piñera y de constatar que las Fuerzas Militares chilenas siguen teniendo su lado cruel, nada más me quedó claro. Ahora, casi un mes después, he llegado a una hipótesis plausible que paso a explicar.

De 1970 a 1973 Chile pasó por lo que bien puede considerarse un tiempo de locura —de haber existido la segunda vuelta, Allende no llega nunca al poder—, tras la cual apareció un general, Augusto Pinochet, que trató al país como un manicomio e impuso una cruel dictadura militar. Ya para 1980, en un rapto de formalismo, la dictadura promulgó una Constitución, diseñada como una camisa de fuerza. En 1988 el jefe del manicomio quiso prolongar su estadía en el poder hasta 1997, pero perdió el referendo y se vio obligado a convocar a elecciones abiertas, que fueron ganadas por Patricio Aylwin.

Pese a que el plebiscito nacional de 1989 aflojó en algo las correas, la camisa de fuerza siguió en su lugar. Los presidentes posteriores, sobre todo Ricardo Lagos, las aflojaron algo más, si bien ninguno pudo archivar el adminículo. Eso hasta hace tres semanas, cuando el país empezó a convulsionar de manera salvaje. Sí, las cosas han mejorado en las últimas décadas, pero justamente por eso la gente quiere archivar la camisa de fuerza, o sea, quiere libertad.

Unos días atrás, la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM), partiendo de sus atribuciones legales, decidió realizar el 7 y 8 de diciembre una consulta nacional, no vinculante, mediante la cual se preguntará a la gente, de la forma más masiva posible, si quiere o no una nueva Constitución. Supongo que no habrá que aclarar que los chilenos ricos, en su mayoría, y la derecha, así como los militares, no desean una constituyente, pues es imposible prever el resultado, pero ya han dado su brazo a torcer porque ven venir meses de una clara ingobernabilidad y, sobre todo, que la economía empezó a sufrir, así que no les quedó otro remedio. Uno no sabe por qué hablan de “Congreso constituyente”, no de una asamblea ídem. Igual, sospecho que el proceso ya se volvió irreversible.

Una constituyente es la única manera que tiene Chile para pasar de la actual fase de conmoción pública diaria a una fase política. Mucho se menciona allá la experiencia colombiana de 1990-1991. Con razón. Pese a que aquí hubo un claro chantaje de los “extraditables” a la Asamblea, al final nos quedó una carta infinitamente más abierta y democrática que la de Núñez y Caro de 1886, personajes hoy olvidados salvo por los historiadores.

Otro día hablamos de la caída de Evo Morales, cuya moraleja es contundente y virtuosa: Evo quiso reelegirse (¡por 4ª vez!) con trampa y se vio obligado a renunciar. Ojalá lo segundo se vuelva costumbre, no lo primero. Eso sí, no veo por qué se habla de un golpe de Estado. A Evo lo tumbó el fraude electoral que cometió.

andreshoyos@elmalpensante.com

13 de noviembre 2019

El Espectador

https://www.elespectador.com/opinion/camisa-de-fuerza-columna-890657

 2 min


Con voz propia

¡Brisita se hizo huracán¡ con Evo Morales, en ejercicio de 14 años consecutivos como 65o Presidente de Bolivia, en donde menos lo esperaba el maldado mensaje que el Tte. Cabello Rondón transmitió al Foro de Sao Paulo. Para él los únicos países con problemas eran Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú.

La Bolivia que nuestro Libertador, su creador y primer Presidente, tenía como Hija Predilecta, llevaba tres semanas de protestas en contra de los resultados electorales que le otorgaban a Morales un cuarto mandato hasta el 2025.

"Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia", le planteó en nombre del alto mando militar, el Comandante de las Fuerzas Armadas, General Williams Kaliman. Y el dignatario lo aceptó (cualquier invocación al 13 de abril 2002 en Venezuela, es mera causalidad).

Dimitió después de propiciar la «pacificación» y para que «vuelva la paz social» al Estado Plurinacional.

Ya había renuncias de funcionarios y ministros entre ellos los de Minas, César Navarro; Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez; Deportes, Tito Montaño; y de Planificación, Mariana Prado; el gobernador de Cochabamba, Iván Canelas; y el Presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda.

Por su parte, el candidato de la oposición Carlos Mesa, quien quedó en segundo lugar en el conteo de votos, insistía en la renuncia de Morales.

La OEA dijo en informe que es “improbable estadísticamente” que Morales haya ganado el balotaje, pero fue proclamado vencedor en elecciones del 20 de octubre. Se mencionan irregularidades, como actas con alteraciones y firmas falsificadas.

Fiscalía anunció procesar a miembros del Tribunal Electoral de la República por delitos ordinarios, electorales y de corrupción.

Aunque el dimitente alegó «No queremos enfrentamientos”, le acuñaron "un golpe” frase que, al decir presidente de Brasil, Jair Bolsonaro “usa mucho la izquierda cuando pierde", y le conminaron a abordar un avión rumbo al exilio en México.

El Secretario general de la OEA, Luis Almagro, considera que en Bolivia “el llamado a elecciones es necesario”.

Exasperado Nicolás Maduro habla de golpe porque sabe que con la salida de Morales, es una señal en su contra y la de Daniel Ortega de Nicaragua.

Además del reconocimiento de unos 60 países al jefe parlamentario Juan Guidó como encargado de la Presidencia de la Republica, se consolida el Grupo de Lima, contra el usurpador Maduro que gana más detractores como recién sucedió con El Salvador.

Cuando el río suena, medita y alerta: «movimientos sociales y políticos» se declaran «en movilización para exigir preservación de la vida de pueblos originarios bolivianos víctimas del racismo».

Por eso imploran, lo que en Venezuela ignoran: «no maltraten» a los bolivianos y les «dejen de patear» (quieren decir marchar por calles, que ya han adquirido con armas y con afán lucrativo al estilo de ellos. Así hijos del anterior matrimonio de la primera dama Cilia Flores se apropiaron de un lujoso sector de Caracas, donde se establecieron con su padre y socio.

El golpe nos regresa a tiempos lejanos, tenemos el principal antídoto; no nos sorprende el accionar de la derecha, acá intentaron lo mismo, nosotros ya los conocemos" arenga Cabello Rondón (remember 4F-27N 1992).

"OEA ha apuñalado a Evo por la espalda y está detrás del golpe de Estado” afirmó el usurpador. Previendo lo que dice el refrán, conjetura: cuando veas las barbas de otro ardiendo, pon las tuyas, al igual que las de Daniel Ortega de Nicaragua, en remojo.

Al MARGEN. Narco-régimen derriba monumento a la Chinita para izar el de Hugo Chávez. Pervertido lo hizo en vísperas del 18 de noviembre, Día de su Feria. Repercutió además en Colombia donde también es Patrona, al igual que Caraz en Perú. Le invocamos un milagro.

jordanalberto18@ yahoo.com

 3 min


Joseph E. Stiglitz

Al final de la Guerra Fría, el politólogo Francis Fukuyama escribió un famoso ensayo titulado “The End of History?” [¿El fin de la historia?], donde sostuvo que el derrumbe del comunismo eliminaría el último obstáculo que separaba al mundo de su destino de democracia liberal y economía de mercado. Muchos estuvieron de acuerdo.

Hoy, ante una retirada del orden mundial liberal basado en reglas, con autócratas y demagogos al mando de países que albergan mucho más de la mitad de la población mundial, la idea de Fukuyama parece anticuada e ingenua. Pero esa idea aportó sustento a la doctrina económica neoliberal que prevaleció los últimos cuarenta años.

Hoy la credibilidad de la fe neoliberal en la total desregulación de mercados como forma más segura de alcanzar la prosperidad compartida está en terapia intensiva, y por buenos motivos. La pérdida simultánea de confianza en el neoliberalismo y en la democracia no es coincidencia o mera correlación: el neoliberalismo lleva cuarenta años debilitando la democracia.

La forma de globalización prescrita por el neoliberalismo dejó a individuos y a sociedades enteras incapacitados de controlar una parte importante de su propio destino, como Dani Rodrik (de Harvard) explicó con mucha claridad, y como yo sostengo en mis libros recientes Globalization and Its Discontents Revisited y People, Power, and Profits.

Los efectos de la liberalización de los mercados de capitales fueron particularmente odiosos: bastaba que el candidato con ventaja en una elección presidencial de un país emergente no fuera del agrado de Wall Street para que los bancos sacaran el dinero del país. Los votantes tenían entonces que elegir entre ceder a Wall Street o enfrentar una dura crisis financiera. Parecía que Wall Street tenía más poder político que la ciudadanía.

Incluso en los países ricos, se decía a los ciudadanos: “no es posible aplicar las políticas que ustedes quieren” (llámense protección social adecuada, salarios dignos, tributación progresiva o un sistema financiero bien regulado) “porque el país perderá competitividad, habrá destrucción de empleos y ustedes sufrirán”.

En todos los países (ricos o pobres) las élites prometieron que las políticas neoliberales llevarían a más crecimiento económico, y que los beneficios se derramarían de modo que todos, incluidos los más pobres, estarían mejor que antes. Pero hasta que eso sucediera, los trabajadores debían conformarse con salarios más bajos, y todos los ciudadanos tendrían que aceptar recortes en importantes programas estatales.

Las élites aseguraron que sus promesas se basaban en modelos económicos científicos y en la “investigación basada en la evidencia”. Pues bien, cuarenta años después, las cifras están a la vista: el crecimiento se desaceleró, y sus frutos fueron a parar en su gran mayoría a unos pocos en la cima de la pirámide. Con salarios estancados y bolsas en alza, los ingresos y la riqueza fluyeron hacia arriba, en vez de derramarse hacia abajo.

¿A quién se le ocurre que la contención salarial (para conseguir o mantener competitividad) y la reducción de programas públicos pueden contribuir a una mejora de los niveles de vida? Los ciudadanos sienten que se les vendió humo. Tienen derecho a sentirse estafados.

Estamos experimentando las consecuencias políticas de este enorme engaño: desconfianza en las élites, en la “ciencia” económica en la que se basó el neoliberalismo y en el sistema político corrompido por el dinero que hizo todo esto posible.

La realidad es que pese a su nombre, la era del neoliberalismo no tuvo nada de liberal. Impuso una ortodoxia intelectual con guardianes totalmente intolerantes del disenso. A los economistas de ideas heterodoxas se los trató como a herejes dignos de ser evitados o, en el mejor de los casos, relegados a unas pocas instituciones aisladas. El neoliberalismo se pareció muy poco a la “sociedad abierta” que defendió Karl Popper. Como recalcó George Soros, Popper era consciente de que la sociedad es un sistema complejo y cambiante en el que cuanto más aprendemos, más influye nuestro conocimiento en la conducta del sistema.

La intolerancia alcanzó su máxima expresión en macroeconomía, donde los modelos predominantes descartaban toda posibilidad de una crisis como la que experimentamos en 2008. Cuando lo imposible sucedió, se lo trató como a un rayo en cielo despejado, un suceso totalmente improbable que ningún modelo podía haber previsto. Incluso hoy, los defensores de estas teorías se niegan a aceptar que su creencia en la autorregulación de los mercados y su desestimación de las externalidades cual inexistentes o insignificantes llevaron a la desregulación que fue un factor fundamental de la crisis. La teoría sobrevive, con intentos tolemaicos de adecuarla a los hechos, lo cual prueba cuán cierto es aquello de que cuando las malas ideas se arraigan, no mueren fácilmente.

Si no bastó la crisis financiera de 2008 para darnos cuenta de que la desregulación de los mercados no funciona, debería bastarnos la crisis climática: el neoliberalismo provocará literalmente el fin de la civilización. Pero también está claro que los demagogos que quieren que demos la espalda a la ciencia y a la tolerancia sólo empeorarán las cosas.

La única salida, el único modo de salvar el planeta y la civilización, es un renacimiento de la historia. Debemos revivir la Ilustración y volver a comprometernos con honrar sus valores de libertad, respeto al conocimiento y democracia.

Traducción: Esteban Flamini

4 de noviembre de 2019

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/end-of-neoliberalism-unfett...

 4 min