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Opinión

Edgar Benarroch

La catastrófica situación que vivimos, no registrada en nuestra historia, nos ha originado inmensa angustia y preocupación. Los últimos veinte años han significado atraso, involución y destrucción con graves consecuencias de hambruna, desnutrición y escasez de elementos fundamentales para un saludable desenvolvimiento. No solamente es difícil, algunas veces imposible adquirir el pan nuestro de cada día, sino que además los medicamentos necesarios para atender los inconvenientes de salud no se consiguen y si tenemos la suerte que existan carecemos de los recursos necesarios para adquirirlos, solo para tocar los temas de alimentación y medicinas. Todo ello en un marco de extrema inseguridad personal y de bienes como no conocíamos.

Esta espantosa calamidad tiene su inicio hace veinte años con un modelo trasnochado y fracasado en todo el mundo donde se ha pretendido establecer (no hay en la historia universal un solo ejemplo de progreso y bienestar). Se dicen llamar socialistas sin serlo, es una mezcolanza de funestas ocurrencias que han destruido nuestro país y creado gravísimos problemas sociales. Ello se ha profundizado y agravado en los últimos tres años con la inflación más alta del planeta, la dependencia para todo de la importación con las circunstancias que cada día disponemos de menos divisas para honrarla. Sumémosle que desde el 10 de enero del presente año quien se dice Presidente del país es un señor que con un manotazo se hizo del poder, lo que le ha provocado un inmenso cuestionamiento mundial por su ilegitimidad, solo diez naciones del mundo, algunas tibiamente lo reconocen.

Es perfectamente entendible la angustia y preocupación, por ello el pueblo reclama cuanto antes y con urgencia un cambio en la conducción del país que nosotros tenemos el insoslayable deber de proporcionarle.

Afortunadamente desde el 23 de enero ha renacido en el país esperanza, optimismo y alegría que se manifiestan de mil maneras en las multitudes que plena las calles cargadas de la convicción que produce el cumplimiento del deber que el tiempo demanda. No debemos permitir que la angustia y preocupación nos lleven a la desesperación que nos radicaliza y aparta de la sensatez aunque el momento presione mucho hacia allá.

La democracia como diseño humano es imperfecta pero perfectible, hasta ahora es el sistema político con menos inconvenientes y muchas virtudes. En ella encontramos salidas civilizadas a los problemas aportadas por la voluntad popular que debe respetarse y acatarse por las buenas o con el látigo en la mano como Jesús desalojó del Templo de su Padre a quienes lo profanaban. El látigo es el pueblo en la calle sin retorno hasta que el usurpador se vaya. La solución está es nuestras exclusivas manos y debe ser así. Agradecemos mucho la solidaridad internacional y la queremos y deseamos, pero somos nosotros los que debemos darnos la salida, lo otro sería una inaceptable e intolerable confesión de cobardía y desgano e incumplimiento del sagrado deber que tenemos contraído con la Patria. No debemos esperar ni siquiera pensar que otros hagan lo que nos corresponde a nosotros.

Entiendo sin justificar a quienes procuran una intervención militar, concretamente de Estados Unidos, que logre la salida del usurpador. De ello producirse difícilmente sería con pinzas, el enfrentamiento bélico además de buscar los blancos previstos tendría "efectos colaterales" en extremo dolorosos, lamentables e irrecuperables, nuestras calles pueden ser tapizadas de cadáveres, sangre, escombros y ceniza.

Vamos por buen camino y creo que las etapas previstas se cumplen a nuestro favor. Sin descalificar la capacidad nacional supongo que el Presidente Guaidó está asesorado por la más alta inteligencia: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Israel y el grupo de Lima entre otros, es de suponer que todos los movimientos de Guaidó han sido suficientemente bien pensados y analizados. Es el tiempo de continuar dándole calor y confianza a él quien en corto tiempo logró el milagro de UNIR al país, la solidaridad internacional y entusiasmarnos a todos.

Un viejo y sabio proverbio chino nos señala que " cuando no se va a mejorar el silencio lo mejor es callar". Si no vamos a mejorar la estrategia, que no es precisamente con invasión o guerra, que hasta ahora parece acertada lo mejor es continuar en ella en búsqueda de una salida lo menos traumática posible. Vamos a agotar todas las vías del diálogo y el acuerdo, si ello no resulta nos queda la calle sin retorno que es garantía de triunfo.

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En las ciencias políticas y sociales impera una suerte de dogma, es el dogma de la definición tipológica. El dogma dice así: para enfrentar a cualquier gobierno enemigo, sobre todo cuando se trata de un régimen autoritario o de una simple dictadura, es necesario definir primero su carácter.

El problema que pocos han advertido es que, cuando es lograda una definición, aparecen dos problemas. El primero es que ninguna definición da cuenta de la totalidad del objeto definido. Por eso suele ser común que lo definido deja fuera de sí a partes no definidas por lo cual hay que intentar otra definición, y otra, y otra más, hasta que llega el punto en que los discutidores terminan debatiendo acerca del sexo de los ángeles.

El segundo problema es que el llamado carácter de un objeto político, en este caso un gobierno enemigo, no es estático sino histórico. Eso quiere decir -siguiendo una dialéctica más heraclitiana, que hegeliana- que el carácter de ese gobierno puede cambiar de acuerdo a circunstancias dadas a lo largo de su recorrido histórico. Por ejemplo, para hablar de un caso muy conocido por el autor de estas líneas: la dictadura chilena durante Pinochet comenzó siendo fascista para transformarse en el tiempo en una de tipo pretoriano y terminar siendo en sus últimas fases una dictadura “bonapartista”. Y bien, hasta hoy académicos chilenos discuten acerca del “verdadero” carácter de la dictadura.

Afortunadamente, cuando los dirigentes políticos de la resistencia chilena bajo las condiciones más desfavorables que es posible imaginar, decidieron recoger el guante del plebiscito, no se detuvieron en tipologías. Si lo hubieran hecho habrían concluido tal vez en que “dictadura no sale con votos” y se habrían abstenido y la dictadura habría permanecido en el poder nadie sabe cuantos años más. No obstante, dichos dirigentes descubrieron que con el plebiscito se abría una grieta, todo lo angosta que se quiera, pero grieta al fin. Y decidieron abrirse camino a través de ella. Patricio Aylwin, Ricardo Lagos y otros, hicieron lo que tenían que hacer, desentendiéndose de los extremismos que sin cesar los ofendían. E hicieron bien.

La lección que de ahí se deriva es elemental: para combatir a un régimen anti-democrático, la tarea política (política, no académica) es descubrir el lugar y la dimensión de sus grietas. Pues, si no estamos hablando de un sistema totalitario, todos los sistemas de dominación tienen grietas. Podríamos afirmar en ese sentido que cuando un sistema totalitario -o dictadura perfecta- comienza a agrietarse, deja de ser totalitario. La idea, como tantas otras, la debemos a Hannah Arendt. La gran filósofa llegó a afirmar que la dictadura soviética, a partir de Kruschev y Brechnev, dejó de ser totalitaria para pasar a ser otro tipo de dictadura que ella, anti-tipóloga por excelencia, no intentó definir. Lo que sí intuyó Arendt, es que la dominación de Kruschev y Breschnev a diferencias de la de Lenin y Stalin, mostraba grietas y por eso ya no era total ni absoluta.

La grieta principal la descubrieron los primeros disidentes: ella residía en la contradicción que surgía de la diferencia entre lo que esos regímenes pensaban de sí mismos y lo que objetivamente eran. Mal que mal todos sus adláteres sostenían que la dictadura ejercida por ellos era democrática, incluso más democrática que las “democracias capitalistas”. Advirtiendo tal dislocación, la disidencia no levantó un discurso antagónico al de las “nomenklaturas”, simplemente exigió que estas fuesen consecuentes con los principios que ellas proclamaban.

Así se explica por qué la primera ola de disidentes de las repúblicas socialistas fueron también socialistas, entre ellos Dubcek en Checoeslovaquia, Mischnik, Kuron y Modzelevski en Polonia, Havemann, Biermann, Bahro en la DDR y, en sus primeros momentos, Solyenitzin y Sajarov en la URSS. Con persistencia, voluntad, paciencia, ellos actuaron sobre dos planos. Uno jurídico: confrontar a los diversos regímenes con la declaración universal de los derechos humanos. El otro, político: exigiendo elecciones libres, participando en cada comicio electoral por muy viciado que estuviera. Cada farsa electoral fue para ellos un medio de agitación, propaganda y denuncia.

Después del fin del comunismo en Europa y de las dictaduras del Cono Sur en Sudamérica todos los gobiernos anti-democráticos portan consigo una grieta: es la que aquí llamamos grieta electoral.

¿Por qué las anti-democracias del siglo XXI aceptan vivir con esa grieta? La razón parece ser sencilla: ninguna de ellas, desde el Kremlin a Miraflores, quiere posar ante la cámara fotográfica de la historia como una dictadura. Todas, al igual que las dictaduras comunistas de ayer, creen y quieren ser “nuevas democracias”.

Pongamos otro ejemplo que para el autor de estas líneas es también muy conocido: el “chavo-madurismo”. Para unos se trata de un régimen autoritario, para otros de una simple dictadura militar. Hay quienes han hablado de “cesarismo”, “bonapartismo”, y no sé cuanto más. Los más perezosos creen que se trata de una resurrección del fascismo o del comunismo ruso en suelo sudamericano. Algunos hacen incluso una diferencia entre chavismo y madurismo: mientras el primero sería un populismo autoritario, el segundo sería su degeneración pretoriana (o militarista). Y así sucesivamente. Los tipólogos de todas las latitudes y tendencias no han escatimado conceptos en una labor que, desde el punto de vista académico puede ser interesante pero, desde el punto de vista político no parece ser demasiado fructuosa.

Ahora, lo que ninguna definición ha podido negar es que todos esos regímenes han incorporado las elecciones a su sistema de dominación. La más divulgada explicación dice que a través de las elecciones los gobiernos no-democráticos intentan lograr mayor legitimación frente a sus ciudadanos, frente a la comunidad internacional y frente a ellos mismos. Visto así, las elecciones operarían como un mecanismo más de dominación pues la práctica ha demostrado que los autoritarismos y dictaduras cuando se sienten amenazados no vacilan en recurrir a las más escandalosas trampas, corrompiendo a tribunales electorales, intimidando electores, o simplemente, falsificando resultados. Pero si es así las elecciones terminan por convertirse en un arma de doble filo. Por una parte, cuando son masivas pueden ser perdidas a pesar de los fraudes. Por otra, al ser objeto de fraudes, y como tales denunciadas, las elecciones pueden contribuir a la ilegitimidad de esos gobiernos. Por cierto, para que ocurra lo uno u lo otro se requiere de la participación de las fuerzas democráticas. Si estas no participan, por más fraudulentas que sean las elecciones, las fuerzas democráticas pierden toda posibilidad para denunciar al régimen. Así lo entienden hoy las oposiciones de Rusia y Turquía.

No obstante, todavía falta por responder a la pregunta crucial: ¿para qué necesitan las dictaduras o autocracias occidentales o semi-occidentales de la legitimación electoral? En el pasado reciente no les importaba nada: ni Hitler ni Stalin, ni Franco, ni Salazar, ni los coroneles griegos, ni Castro, ni los dictadores del Cono Sur, fueron devotos electorales. En cambio Putin, Erdogan, los ayatolahs, Ortega, Maduro, Morales, insisten en convalidarse mediante mecanismos electorales aún a sabiendas que las elecciones pueden convertirse para ellos en una grieta fatal ¿Será la nueva generación anti-democrática más democrática que la antigua? ¿O simplemente es más hábil? Quizás la respuesta hay que buscarla por otro lado, a saber, en la creciente hegemonía del ideal democrático a nivel mundial.

La democracia es, o ha llegado a ser, la forma predominante de gobierno en el occidente político y sus periferias. En ese punto hay que conceder razón a una tesis central de Claude Lefort. Esa tesis dice que el mundo vive, desde hace muchísimos años, probablemente desde la dictación de la Carta Magna en la Inglaterra del 1215, una revolución democrática que no ha terminado ni nadie sabe cuando terminará. Una revolución que retrocede, muchas veces es derrotada, parece de pronto desaparecer, pero al fin termina imponiéndose, continuando su avance a través de los siglos.

Para volver a nuestra terminología, las dictaduras de nuestro tiempo han tenido que aceptar la existencia de una grieta surgida del principio de la soberanía popular cuya única expresión puede ser el ejercicio del voto. Naturalmente, las elecciones bajo un gobierno no-democrático jamás serán libres. Pero siguen siendo una grieta, una que puede ser abierta y profundizada si es que la decisión de luchar por elecciones libres es tomada con fuerza y convicción.

Al fin y al cabo, el sentido primario de la política es y ha sido ubicar y agrandar las grietas en las paredes de la casa del enemigo.

Renunciar a la lucha por elecciones libres es igual a renunciar a la política.

9 de agosto de 2019

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2019/08/fernando-mires-la-grieta.html?u...

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Manuel Planelles

La crisis climática ha alcanzado tal dimensión y rapidez –2019 encadena máximos de temperaturas mes a mes mientras se suceden olas de calor y sequías– que ya no basta con fijarse solo en un sector para intentar dejar el calentamiento dentro de unos límites manejables. No será suficiente con reducir o suprimir del sector energético los gases de efecto invernadero, que según la mayoría de los científicos están detrás del cambio climático. Hacen falta transformaciones profundas en otros sectores como el de la producción de alimentos mundial y la gestión de los suelos, y también en las dietas. “No hay una solución que pase por reducir los gases de un solo sector”, ha explicado este jueves por teléfono desde Ginebra (Suiza) Eduardo Buendía Calvo, copresidente del IPCC, el panel internacional de expertos que asesoran a la ONU.

El peruano Buendía es uno de los coordinadores del informe especial sobre cambio climático y tierra del IPCC que se ha presentado este jueves en la ciudad suiza y en el que han participado 107 expertos de 52 países. El estudio apunta a la necesidad de cambios para combatir la deforestación, la desertización y el derroche. Solo el desperdicio de alimentos, resalta, es responsable de entre el 8% y el 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano. Entre el 25% y el 30% del total de alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, resaltan los expertos de la ONU.

El IPCC apunta a los beneficios en la lucha contra el cambio climático de las “dietas equilibradas” basadas en alimentos de origen vegetal, como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras. Se incluyen también alimentos de origen animal, pero producidos de manera sostenible con bajas emisiones. “Algunas opciones dietéticas requieren más tierra y agua”, ha explicado este jueves Debra Roberts, una de las científicas que también ha coordinado el estudio, “y provocan más emisiones de gases”.

El planeta necesita un cambio del modelo alimentario para combatir la crisis climática

Hace 10 meses, en octubre de 2018, otro informe del IPCC sacudió el mundo. Porque los científicos advertían entonces de que el ser humano se estaba quedando sin tiempo para poder cumplir con el Acuerdo de París, que establece como meta para final de siglo que el incremento medio de la temperatura quede por debajo de los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales (finales del XIX). Y en la medida de lo posible por debajo de 1,5 grados. Con un incremento que ya ronda el grado centígrado y la acumulación en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2) en niveles nunca vistos por el ser humano, aquel informe del IPCC advertía de que se necesitaban reducciones de gases de efecto invernadero sin precedentes en muy poco tiempo para cumplir el acuerdo.

Ahora, el análisis monotemático del IPCC sobre el uso de la tierra en el planeta resalta la importancia del sector alimentario en esta lucha y la necesidad de tomar medidas rápido: “Actuar ahora puede evitar o reducir los riesgos y pérdidas y generar beneficios para la sociedad”. “Las rápidas acciones de adaptación y mitigación climáticas, alineadas con la gestión sostenible de la tierra y el desarrollo sostenible (...), podrían reducir el riesgo para millones de personas expuestas a fenómenos extremos del clima, desertificación, degradación de la tierra e inseguridad alimentaria”.

“Los Gobiernos tienen que meditar ahora cuidadosamente”, ha pautado el peruano Eduardo Buendía Calvo, uno de los copresidentes del IPCC y especialista en inventarios de gases de efecto invernadero. “El informe no es un traje a medida; se ofrece un listado de medidas y los países tienen que ver cuales se adaptan a su realidad socioeconómica”, ha añadido. Porque lo que puede ser bueno para una región no tiene que serlo para otra. “El informe ofrece un conjunto de medidas bastante grande a los Gobiernos”, resalta Buendía.

El otro mensaje que los responsables se han esforzado por difundir este jueves hace referencia a los esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero que han de realizarse en todos los sectores económicos. “La agricultura y el uso de la tierra representan alrededor de un tercio de todos los gases. Y, aunque los elimináramos todos, algo que no es posible porque hay que seguir alimentando al ser humano, quedarían otros dos tercios”, ha advertido este especialista por teléfono desde Ginebra. Por eso, se debe trabajar también en la reducción de gases de la energía, la industria y los residuos, concluye.

Porque la tierra y el uso que el ser humano le da son a la vez una víctima del cambio climático y un causante de ese calentamiento. El crecimiento de la población mundial y los cambios en las dietas y el consumo desde mediados del siglo pasado han llevado a “tasas sin precedentes de uso de la tierra y el agua”, apunta el IPCC. Por ejemplo, alrededor del 70% del consumo mundial de agua dulce se destina a la agricultura. “Estos cambios han contribuido al aumento de emisiones netas de gases de efecto invernadero, pérdida de ecosistemas naturales y disminución de la biodiversidad”. El informe recuerda que desde mediados del pasado siglo el consumo per cápita de grasas vegetales, carnes y calorías se ha disparado. Esos cambios en los patrones de alimentación han llevado a que en el mundo vivan 2.000 millones de personas con sobrepeso u obesidad.

El informe establece que un 23% de todos los gases de efecto invernadero que expulsa el hombre vienen de la agricultura, la silvicultura y el uso de la tierra. Pero si se añaden las emisiones asociadas a la producción mundial de alimentos, esa cuota puede llegar hasta el 37%. “Se prevé que las emisiones de la producción agrícola aumenten impulsadas por el crecimiento de la población y la renta y los cambios en los patrones de consumo”, advierte el informe.

El IPCC resalta que el cambio climático está teniendo ya impactos en la “seguridad alimentaria” ya que están cambiando los patrones de precipitación y aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos que dañan los cultivos. Y las proyecciones no son buenas: “Se prevé que la frecuencia e intensidad de las sequías aumenten particularmente en la región mediterránea y en África meridional”.

Pero los impactos se pronostican para todo el planeta: en Asia y África habrá más personas sometidas a la desertización; en América, el Mediterráneo, el sur de África y Asia central se prevén más incendios forestales; en los trópicos y subtrópicos caerá el rendimiento de los cultivos... Además, estas consecuencias, que pueden incrementar las migraciones asociadas a factores medioambientales, serán mayores a medida que aumente el calentamiento.

Soluciones

El informe apunta a algunas soluciones, como los cambios en las dietas que los consumidores pueden realizar. O acciones de más envergadura como los “muros verdes” con especies vegetales autóctonas que se proyectan para frenar la desertización. Los científicos del IPCC explican que hay acciones que tienen “impactos inmediatos” positivos, como la conservación de ecosistemas en turberas, humedales, praderas, manglares y bosques, que guardan enormes cantidades de gases de efecto invernadero que se liberan cuando se destruyen y contribuyen más al calentamiento. Otras intervenciones, como la reforestación, necesitan décadas para ser efectivas.

En todo caso, el IPCC recuerda que la tierra tiene que seguir siendo “productiva para mantener la seguridad alimentaria” ante el aumento de la población previsto y los impactos negativos del calentamiento. “Esto significa que hay un límite para la contribución de la tierra en la lucha contra el cambio climático”, apunta el panel de expertos, que advierte de los riesgos que puede conllevar la bioenergía para la “seguridad alimentaria, la biodiversidad y la degradación de la tierra”. Es decir, advierte del riesgo de determinados cultivos –como el aceite de palma– para generar biocombustibles.

El IPCC plantea la necesidad de una respuesta rápida ante el desafío del cambio climático: “Retrasar la acción (...) podría dar lugar a algunos impactos irreversibles en algunos ecosistemas”. Y esto a su vez generaría más gases de efecto invernadero que calentarían aún más el planeta.

“El informe del IPCC ofrece una dirección clara a los Gobiernos sobre cómo evitar el colapso climático”, ha resumido este jueves la Red de Acción Climática (CAN por sus siglas en inglés), de la que forman parte más de un millar de ONG presentes en más de 120 países. Para ello, ha continuado la CAN a través de un comunicado, se debe transformar “rápidamente el uso de la tierra y los sistemas alimentarios”, además de detener “la deforestación” y aplicar “políticas nacionales que empoderen a los pequeños agricultores, eliminen la pobreza y el hambre y protejan a los más vulnerables de unos fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes”. En la misma línea, Greenpeace ha sostenido que es necesaria “la conservación y restauración de los bosques” y la actualización “urgente del sistema alimentario mundial mediante un cambio en la dieta”.

El informe monográfico elaborado por los especialistas del IPCC, el grupo internacional de científicos que asesora a la ONU en temas de cambio climático, presentado en Ginebra (Suiza), forma parte de una serie de análisis monográficos sobre el impacto del calentamiento en sectores concretos. Tras el estudio sobre el uso del suelo por parte del ser humano, en septiembre se presentará otro sobre el impacto del cambio climático y los océanos.

Estos informes sirven para sentar las bases del conocimiento científico sobre los problemas derivados del calentamiento global para que los responsables políticos tomen luego las decisiones para adaptarse a los impactos y reducir los gases de efecto invernadero.

Tras la difusión del informe del IPCC, la ministra en funciones para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, ha valorado que el IPCC vuelva a ofrecer “la última y mejor información científica disponible para que las Administraciones y sectores económicos adopten medidas y políticas informadas para frenar el cambio climático”. “Una vez más”, ha añadido a través de un comunicado de prensa la ministra, “la comunidad científica internacional lanza un claro mensaje de urgencia: es necesario garantizar, en el corto plazo, un uso sostenible de la tierra”.

Todos los análisis apuntan a lo graves impactos climáticos que vivirá España y, como recordó Ribera, el país es “vulnerable al cambio climático y a sus fenómenos asociados”. Y recordó que España está expuesta al “riesgo de desertificación, la erosión o la pérdida de biodiversidad”.

El País

https://elpais.com/sociedad/2019/08/07/actualidad/1565193502_273906.html

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Daniel Gómez

Varios puntos explican por qué Nicolás Maduro no se presentó en Barbados a la sexta ronda de negociaciones. Es una forma de ganarse el apoyo de su gente en Venezuela. No de los venezolanos. De la cúpula de jerarcas y militares que le sostienen en el poder. Así, Maduro también responde a sus aliados. Cuba, Rusia y China, los tres, salieron a apoyarle luego de que el presidente Donald Trump bloqueara al régimen en Estados Unidos. Por otro lado, con esta acción Maduro divide. La negociación es la opción favorita de la comunidad internacional para que Venezuela salga de la crisis, pero no todos aspiran al mismo resultado. Por ejemplo, EEUU dice que no habrá elecciones libres ni democráticas en Venezuela si Maduro continúa en el poder. La Unión Europea no ha puesto ningún condicionante, pero sí apremia a encontrar una solución. Urgente, porque urgente es la crisis de Venezuela.

El diario ALnavío conversó con la experta noruega Benedicte Bull. Profesora en la Academia de Gobernanza Global de Oslo y directora la Red Noruega de Investigación sobre Latinoamérica, Bull ha seguido la negociación entre Guaidó y Maduro con detenimiento. Aclara que su opinión no es la misma que la del gobierno noruego. De hecho, apunta que es tal el hermetismo con el que los mediadores tratan el tema que, en Oslo, una pequeña ciudad en la que todo se sabe, apenas se conocen detalles de lo que conversan Guaidó y Maduro.

- Maduro no acudió a la sexta ronda de negociaciones por el bloqueo de Trump. ¿Es una excusa?

- Difícil saber. Me imagino que es una estrategia para ganar tiempo y fuerza. Sabe que mientras que el pueblo siente cada vez más el impacto de las sanciones, ellos tienen más apoyo por lo menos desde unos sectores.

- En el comunicado que lanzó Maduro dijo que hay que “revisar el mecanismo” de Noruega para que la negociación fuera “efectiva y armónica con los intereses de nuestro pueblo”. ¿Qué quiso decir?

- Lo de efectivo y armónico va en la misma dirección que lo que explicaba antes. Ellos no quieren ser los que terminan las negociaciones sino los que las ‘mejoran’. Y por supuesto, también es una manera de contribuir al que se quiebre la comunidad internacional, que ya está dividida.

Como dice Bull, no es sólo la crisis política y la polarización. Es el problema económico, social, humanitario, migratorio… “Son cosas entrelazadas”, dice la experta, que siempre afectan a los mismos: a la población, a los venezolanos, a América Latina, esta última, obligada a afrontar un éxodo de varios millones de personas.

- Por la situación que vive la población allí pienso que el problema de Venezuela es urgente, dice la experta.

Todos coinciden en este punto. A Venezuela le urge una solución rápida. Hasta sus aliados lo dicen. Y la solución más rápida, como apunta la UE, es la negociación, ahora detenida por Maduro para, como dice Bull, ganar tiempo y fuerza. De aquí se infiere que la negativa de Maduro a la sexta ronda no es un punto final, sino una especie de pausa en las negociaciones.

- ¿La negociación está dentro de los plazos o ya se está demorando mucho?

- El gobierno de Noruega no ha dicho nada sobre la perspectiva en términos de tiempo que puede durar una negociación.

- ¿Hasta cuándo pueden alargarse? Luego del bloqueo de Trump parece que el tiempo escasea.

- Es muy difícil decirlo. Depende de muchos factores, inclusive factores externos a Venezuela. Para llegar a acuerdos, no sólo sobre una resolución a la crisis política y económica actual, también acuerdos que pueda permitir la creación de una institucionalidad para la convivencia de las partes en el largo plazo… Esto requiere tiempo.

- ¿EEUU está siendo un actor constructivo en este proceso?

- Los EEUU ahora habla con varias voces. Por un lado, dicen apoyar una solución negociada, por otro lado, actúa unilateralmente en una manera que puede entorpecer las negociaciones. Puede ser que haya una estrategia clara detrás de las acciones, inclusive la última ronda de sanciones, pero por el momento es muy difícil entender cuál es.

Tanto Bull, como los venezolanos, están a la espera de los acontecimientos. En Venezuela es todo un no parar. ¿Qué ocurrirá ahora? Lo que pudo saber el diario ALnavío es que la negociación, ahora pausada, generó altas expectativas entre los diferentes empresariales en Venezuela. En opinión de Bull esto es así, porque “pocos creen en una solución violenta”, aunque también son conscientes de que la negociación “no es una bala mágica” que lo resolverá todo de golpe. No obstante, que exista expectativa también puede dar lugar a una decepción.

- ¿Cómo pueden prepararse lo empresarios para el peor de los escenarios?

- Ya llevan muchos años en adaptarse a un entorno muy hostil y volátil, y tienen planes para enfrentar varios escenarios. Ahora el peor de los escenarios es que no haya ningún cambio en el sistema político-económico y que continúe el proceso de informalización de la economía, que se ha acelerado los últimos años. No veo como uno fácilmente puede prepararse para eso.

Jueves 08 de agosto de 2019

Alnavio

https://alnavio.com/noticia/19358/actualidad/desde-noruega-explican-por-...

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La crisis política es la madre de todas nuestras crisis. Estas no se resuelven sin destrabar a aquella y, así, poder acabar con la confrontación y colocar los cimientos que sustenten la convivencia nacional. Dentro de este contexto es donde hay que calibrar el significado de las elecciones, vistas como condición necesaria, aunque no suficiente, desde luego, a fin dibujar la salida institucional que permita despejar el horizonte del país. Se explica, por tanto, que sean un factor central en las negociaciones que llevan a cabo, desde hace un tiempo, los representantes del gobierno y de la oposición, antes en Oslo, ahora en Barbados. No se trata sino de apelar a la democrática idea de que es la opinión de la gente, expresada en el voto, la que debe decidir la suerte de su sociedad.

Ojalá ambas partes asuman que el escenario propiciado por la diplomacia noruega no es para librar una disputa por el poder, sensación que lamentablemente ha ganado terreno en parte de la opinión pública, sino para encontrarle un desenlace pacífico a una situación que compromete gravemente la existencia de los venezolanos, en una gran parte de ellos en el sentido más literal de la palabra.

Las conversaciones que tienen lugar en Barbados nos conciernen a todos, no sólo a la élite política nacional en sus diversas expresiones y representan hoy en día la mejor opción a la vista para rehacer al país, tan descosido y venido a menos. Hay, pues, que presionar con el objetivo de que en la reunión se pacten los acuerdos necesarios y se mantengan y proyecten después de las negociaciones. Esta tarea le compete, desde luego, a quienes se sientan en la mesa, pero también, reitero, a las organizaciones que, en su numerosos y variados formatos, componen la sociedad política y civil e igualmente a cada uno de nosotros, todos constituidos en los principales garantes tanto del proceso mismo, como de sus resultados. Se requiere, en fin, la voluntad política de todos para hacer lo que es urgente hacer.

¿Será necesario recordar que todos salimos derrotados si se obstruyen las conversaciones de Barbados? No sé, pero es bueno decirlo por si acaso, porque en estos días se teclean muchas propuestas que, de implementarse, seguramente no nos dejarían un mejor país.

HARINA DE OTRO COSTAL

El discurso sobre el tema educativo es frecuente, se dice en cualquier ocasión y le da lustre al gobierno, pues deja la impresión de que mira hacia el futuro y toma las previsiones del caso. En medio de las grandes transformaciones que marcan estos tiempos, expresa el orador de turno, nuestra verdadera riqueza no es el petróleo, tampoco el resto de nuestros abundantes recursos naturales, sino el conocimiento, de allí la importancia de nuestras universidades, nuestros organismos de investigación científica y tecnológica, nuestros liceos y escuelas, etcétera, etcétera. Por eso, así suele concluir la arenga oficial, la educación de los venezolanos es la clave el desarrollo nacional, nuestra primerísima prioridad.

Pero ocurre que el discurso se desinfla y la apelación épica a la educación luce fatua porque la realidad vuelve a hacer de las suyas y emerge con una versión distinta de las cosas, de lo que existen muchas evidencias, entre ellas un hecho que ocurrió recientemente.

Señalan algunos informes no oficiales que el 30% de los maestros se han ido quien sabe para dónde, pero lo cierto es que ya no estarán más en las aulas. Como en otras ocasiones, también en esta oportunidad el gobierno parece haberse sacado de la manga una solución mágica, remedo fácil de una política pública que por supuesto no resuelve lo que se pretende resolver

En efecto, ante semejante circunstancia las autoridades anunciaron un programa que garantiza que “Con tan solo 450 horas académicas podrás obtener tu título de profesor e ingresar a la nómina del Ministerio de Educación”. Los “Docentes Express”, parece que así los llaman.

A lo mejor son vainas de uno, pero asusta que el país encare de esta manera al siglo XXI, el de la sociedad del conocimiento.

El Nacional 7 de agosto de 2019

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Luis Ugalde

No queremos negociar, sino que se vayan todos los corruptos-ineptos y su “Socialismo del siglo XXI”. De acuerdo, pero cómo se logra eso. Ahí, en el cómo, empieza la política o queda en evidencia la falta de ella. No basta anunciar lo necesario, la política hace que lo necesario sea posible y que éste se transforme en realidad. No es buen médico quien rechaza la enfermedad y proclama la salud pero ni cura ni sana.

En Venezuela hay centenares que se consideran grandes políticos porque proclaman rotundamente la obvia necesidad de salir del actual gobierno criminal, corrupto e inepto, sin contaminarse en negociaciones: salir de todos, castigarlos y sustituirlos con un gobierno impoluto. Perfecto. ¿Quién cree que esto no debe ser aplaudido? Pero resulta que este buen deseo sin cómo, sin política, puede ser más bien una ilusión de aparente visión superior y solución impecable, y venenosa siembra de la anti política. Es como el médico ilusionista que no opera, ni da tratamiento, ni cura, pero proclama rotundamente su verbal repudio a la enfermedad.

Pero cambiar el infierno venezolano en sociedad humana es hoy una tarea muy difícil: ¿cómo hacer para que esa necesidad se convierta en efectiva posibilidad y ésta se transforme en realidad? En el cómo empieza la política y el diálogo dialéctico entre la muy negativa realidad y el ideal de la sociedad alternativa que queremos. Convertir el mal reinante en bien es tarea muy exigente, dura y difícil y el animal político no se torea desde las gradas sino jugándose la vida frente a los cuernos del animal.

Este terreno político, donde se juegan ilusiones, falsas promesas y partos difíciles, es ideal para embaucadores ambiciosos, pues la política es el reino del poder y quien se apropia del Estado conquista la llave para disfrazar de bien común sus ambiciones individuales. Las mayores propuestas políticas empiezan con la frescura y brillo de los grandes ideales sociales; luego viene la frustrante metamorfosis donde vemos con horror cómo algunas de las mariposas más bellas y atractivas se convierten en asquerosos gusanos que se arrastran y engordan en el estercolero. En las dos últimas décadas (1998-2018) hemos visto a líderes chavistas transformados en gusanos de la política; algo más triste y escandaloso que lo visto antes en partidos decadentes. Pero también hemos visto nacer auténticos políticos honestos que han dado su comodidad y su vida para que el cambio necesario se haga realidad. Centenares y miles de jóvenes (y no tan jóvenes) que con su familia han perdido la paz y vida o están en la cárcel.

¿Cómo salir de este régimen? Claro que es necesaria la salida de Maduro y su régimen dictatorial, que se prolongó eliminando las elecciones presidenciales constitucionales de fines del 2018. Sabemos que los usurpadores del poder no van a renunciar voluntariamente. No es menos claro que esta dictadura tiránica ha acumulado poderes, levantado murallas y trincheras para resistir y aplastar a quienes quieren cambiar. Invocan grandes principios humanitarios y democráticos, pero saben que su único argumento para perpetuarse es la fuerza.

Al mismo tiempo la gran mayoría de los que fueron chavistas (incluso ministros) está convencida de que este régimen podrido agoniza y su continuación es muerte para los venezolanos. Este chavismo que sufre junto a la gran mayoría nacional reclama una negociación para concretar la ruta de salida de la dictadura y la construcción de una Venezuela democrática y próspera con oportunidades de vida para todos. La absoluta necesidad de la salida del régimen y la reconstrucción del país es un deseo que se estrella contra la fuerza del actual régimen tiránico y dictatorial y la debilidad de nuestras fuerzas internas, aunque potencialmente sean tan infinitas como el hambre y la miseria reinante. La justicia necesita sumar una fuerza mayor que la tiranía.

En diciembre de 2018 los demócratas aparecíamos divididos, disminuidos y casi anulados... Desde enero todo ese potencial resurgió aglutinado en torno a Guaidó al ser elegido Presidente de la Asamblea Nacional y por tanto Presidente encargado de la República (art. 233) para conducir al restablecimiento de la Constitución y a la elección presidencial. La esperanza empezó a constituirse en fuerza creciente gracias a que la oposición democrática -junto a más de medio centenar de las principales democracias del mundo- se unió en torno al no reconocimiento del fraude electoral de mayo de 2018. Hoy el mundo democrático (nacional e internacional) exige la salida del dictador para ir cuanto antes a elecciones presidenciales sin Maduro, ni su CNE, ni su tramposa Asamblea Constituyente, ni… Transición con medidas socioeconómicas inmediatas, y elecciones libres sin candidatos opositores anulados, ni presos políticos, con acompañamiento internacional…

Sumar y aglutinar fuerzas para hacer valer esta verdad democrática frente a la fuerza de la tiranía. Que en Oslo o en Barbados, en Lima, en Washington o en Bruselas, que esto sea lo defendido dentro y fuera del país con el presidente encargado Guaidó. Sumar todas las fuerzas morales y democráticas del mundo y todas las presiones para que cese cuanto antes la actual situación criminal de muerte en todas las dimensiones del país: política, economía, salud, educación, servicios públicos, convivencia.

Es el camino político para hacer posible lo necesario e impedir el fracaso de la transición y la reconstrucción. Es un grave obstáculo la pereza política que evade el cómo y no quiere integrar la pluralidad política en una tarea superior. Para llevar todo esto adelante se necesitan y tenemos dirigentes muy sacrificados dispuestos a sufrir todo ataque y persecución gubernamental (y de la anti política opositora). Es también imprescindible que millones de venezolanos nos preguntemos qué hago y qué puedo hacer yo para que la Venezuela necesaria se vaya haciendo realidad en la reconstrucción nacional.

Caracas, 7 de agosto de 2019

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El Diario Sur. com

Cambio de paradigma

Científicos de la Universidad de Harvard proponen un nuevo método para equilibrar los alimentos dejando de lado la tradicional pirámide nutricional que se utilizaba hasta el momento, donde se indicaba cuáles eran los alimentos más importantes y en qué cantidades se podían consumir para tener una dieta equilibrada. En este esquema, los hidratos de carbono eran los protagonistas.

Desde hace ya un tiempo, múltiples nutricionistas se sumaron al modelo de “plato saludable”, que fue creado por expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard con el formato de una guía para comidas saludables y balanceadas tanto para comer en el momento o para llevar.

El esquema es el siguiente: El 50% del plato debe estar compuesto por frutas y verduras –quedando fuera de esta clasificación las papas en todas sus formas-. El agua es la única bebida recomendada, a diferencia de la pirámide donde se contemplaba un consumo opcional y moderado de alcohol.

Los hidratos de carbono ahora sólo ocupan un cuarto del plato, descartando los alimentos refinados de la ingesta, siendo que los cereales deben ser integrales porque sacian más. También limita el consumo de leche y lácteos, que en la pirámide representaban 2/3 raciones diarias, siendo que en este caso es una o a lo sumo dos ingestas.

También cambian las fuentes de proteínas, que también representan sólo un cuarto de espacio en el plato, priorizando los pescados, las aves, las legumbres y las nueces, y se le resta a las carnes rojas. Por otro lado, las grasas están admitidas en una mínima cantidad, haciendo hincapié en la calidad de los mismos, como son las propiedades del aceite de oliva contra el de girasol, por ejemplo.

Finalmente, desaparecen los ultraprocesados, que coronaban la pirámide nutricional, como las golosinas, confitados, grasas saturadas y snacks salados.

Los especialistas recomiendan colocar una copia de este plato en la puerta de la heladera para recordar a diario cómo preparar comidas saludables y balanceadas y poder combatir el sobrepeso y la obesidad.

miércoles, 31 de julio de 2019

Diario Sur

https://www.eldiariosur.com/internacionales/2019/7/31/adios-la-piramide-...

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