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Opinión

El comentario de la semana

Cuán equivocados estuvimos los que nos refugiamos es esas frases para tratar de evadir una realidad que se nos acercaba lenta pero inexorablemente. A pesar de las opiniones expertas, algunas técnicas y otras basadas exclusivamente en experiencias, propias o ajenas, la mayoría pensó que a nuestro país no podían volver épocas que ilusamente creíamos parte de un pasado superado.

La más difusa de las señales que han debido alarmarnos como pueblo fue la reaparición del culto a la personalidad del líder supuestamente infalible, interesadamente insuflada por los que a su sombra empezaban a enriquecerse a costa de los bienes públicos.

El irrespeto a la propiedad personal, la corrupción rampante, los atropellos a la libertad de expresión, la supresión de medios de comunicación, las privaciones de libertad sin procedimientos y los juicios sin justicia fueron convirtiéndose en hechos cotidianos que solo comenzaron a ser sentidos por todos cuando se reflejaron negativamente en la insatisfacción de las más elementales necesidades de la gente.

La falta de alimentos y medicinas, la caída en la calidad de la educación, la creciente incapacidad para atender problemas de salud, el deterioro de los servicios y de la vialidad nacional pasaron a afectarnos a todos y a generar un sentimiento de rechazo al desgobierno que hoy es abrumadoramente mayoritario en el país.

A pesar de lo evidente, el régimen se niega obstinadamente a reconocer que sus días se acabaron, manteniéndose gracias a una cúpula militar que cree que con órdenes se gobierna y una claque civil para la que seguirlas es su única orientación en la vida. Las mayorías quieren un cambio y el Presidente Guaidó encarna es este momento el tipo de dirección que las mismas reclaman.

Una dirección serena, consensuada, producto de consultas y toma de decisiones amparada en el saber de muchos, pero sobre todo consciente del momento que estamos viviendo y la necesidad de no dejarse arropar por la adulancia de los aspirantes a acompañarlo sin otros méritos que sus edulcoradas alabanzas. Ojalá aguante las presiones y se disponga a mantenerse con entereza en el sitio que la historia le ha deparado.

El reciente apagón nos dejó sin luz, pero con una claridad colectiva que no teníamos hasta ahora. Tienen que irse y ser reemplazados por un gobierno acordado de transición capaz de tomar las decisiones que se ameritan. No existe otra alternativa y con ella debemos comprometernos.

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Ante el terrible apagón con lamentable saldo de pérdida de vidas y bienes, frente al éxodo de casi cuatro millones de venezolanos que huyeron del país en busca de alimentos, medicinas y trabajo y de cara al colapso de las empresas del Estado y de todo el sistema de producción agrícola e industrial, cabe preguntar si nuestros gobiernos sembraron el petróleo.

Desde 1934 cuando Uslar Pietri, a partir de sus reflexiones y de las prédicas de Alberto Adriani, divulgó su famosa frase de sembrar el petróleo, la misma ha sido bandera de todos los políticos, creando la gran ilusión de convertirnos en un país desarrollado. Desde López Contreras hasta el año 2000, los diferentes gobiernos, unos más, otros menos, sembraron el petróleo, es decir invirtieron en infraestructura, educación, salud, crearon empresas del Estado y promovieron otras en el sector privado.

Logramos contar con una buena infraestructura, excelentes profesionales y un buen sistema de salud, pero fallamos en diversificar la economía. Nuestra principal fuente de divisas siguió siendo el petróleo. La mayoría de las empresas, promovidas mediante crédito barato y sostenidas con subsidios, terminaron por desaparecer. Esa siembra no era sustentable. Fue como sembrar una mata de cacao en un país de clima templado: inicialmente crece más rápido que en condiciones tropicales por disponer de más horas de luz durante el verano, pero al llegar el otoño se marchita, hasta morir en el invierno.

Con la llegada del llamado Socialismo Siglo XXI el colapso ha sido total. El régimen solo sembró cizaña. La infraestructura existente y el sistema de salud se deterioraron. La educación decayó y todas las empresas del Estado y muchas del sector privado quebraron. Los recursos provenientes del ingreso por exportación de petróleo solo alimentaron la corrupción y dádivas con fines proselitistas. La falta de inversión, de mantenimiento, de gerencia y el exceso de corrupción, terminaron de matar lo mucho o poco que había sembrado el petróleo en los gobiernos anteriores.

No logramos cosechar por los factores mencionados, pero también por falta de consistencia en las políticas y porque el ingreso petrolero, por mal manejo y por su propia naturaleza, ocasionó efectos no deseados. Recientemente, el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela publicó el libro La ilusión de la siembra del petróleo, de lectura obligatoria para nuestros políticos y ciudadanos en general.

El compilador es Humberto García Larralde, quien además escribió los capítulos sobre La siembra del petróleo y la competitividad de las actividades no petroleras: Aspectos conceptuales y Evolución de la economía rentista en Venezuela. Además, él y Marcos Morales escribieron el capítulo sobre Impactos de las instituciones: patrimonialismo, populismo, nacionalismo y militarismo.

Carlos Briceño Hernández refiere la historia antes y después de la aparición del petróleo. Rodrigo Peraza, sobre la renta como palanca del desarrollo, dividida en el período de aprendizaje en materia petrolera 1912-1936 y el período de transición 1936-1948. Por su parte, Ángel García Banch nos ofrece Una propuesta institucional para la Venezuela post Bretton Woods. La calidad de los expositores es reconocida en el mundo académico y, en este libro, realizan un aporte fundamental al tema de la siembra del petróleo.

Los avances logrados desde 1926 hasta mediados de la década de los setenta, el decaimiento posterior, la debilidad de nuestras instituciones, sobrevaluación de nuestra moneda con efecto desincentivador sobre las exportaciones no petroleras, el papel preponderante del Estado en actividades que no le competen y su poder de vida o muerte sobre algunas actividades económicas, los pocos incentivos para la competencia y productividad, subsidios ineficientes y mal asignados, equivocada política de sustitución de importaciones, , la resistencia a rectificar errores debido a intereses de empresarios, políticos y sindicalistas, el poder de las instituciones de derecho versus las presiones de los interese de facto o de hecho, las diferentes políticas aplicadas por nuestros gobiernos, son temas magistralmente tratados por estos distinguidos autores. Además, asoman propuestas de crear diversos Fondos para limitar el poder discrecional de los gobernantes. Felicitaciones a estos sobresalientes profesionales.

Como (había) en botica:

El colapso del sistema eléctrico estaba anunciado. La Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat, el grupo Ricardo Zuloaga y otros expertos habían advertido en repetidas oportunidades de que más temprano que tarde, los racionamientos y apagones eran el preludio de un colapso. Señalaron falta de inversión, de mantenimiento, poco personal capacitado y mala gerencia. A eso hay que añadir la corrupción.

Por la estúpida decisión de Rafael Ramírez de romper acuerdos con Conoco Phillps, esta empresa demandó por daños y perjuicios y el Tribunal de Arbitraje (CIADI) del Banco Mundial sentenció a su favor por un monto de más de 8.753 millones de dólares.

El presidente (e) Juan Guaidó lo está haciendo muy bien. Ojalá lo entiendan algunos tuiteros que se creen dueños de la verdad

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Pedro Vicente Castro Guillen

Después de más de 72 horas sin servicio eléctrico puedo volver a conectarme para buscar información sobre la tragedia en proceso que se abate sobre nuestro afligido país. Estos son los resultados de la falta de profesionalismo y profunda corrupción como se ha manejado el sistema eléctrico nacional que llego a ser uno de los mejores del mundo, de nuevo esta kakistocracia que nos desgobierna es capaz de hacer lo imposible convertir una economía petrolera de 3.500.000 barriles de producción en 1998 para llevarla a menos de 1.000.000 de barriles, la misma producción que teníamos a finales de los años 40 del siglo pasado, en una economía hiperinflacionaria y ahora acaba de completar la faena convirtiendo un complejo eléctrico más avanzado de Latinoamérica en chatarra. Maduro nos redujo a la oscuridad.

El blackout implica que todos los servicios de soporte vital de los venezolanos se descalabran: no se puede comprar ningún tipo de bien o servicio porque no hay punto de venta (en un país con crisis de efectivo), no hay neveras que puedan conservar los alimentos, las clínicas y los hospitales fuera de servicio por falta de energía, no se puede echar gasolina, no existe ningún tipo de servicio o actividad que no se vea afectada porque todo depende de la energía eléctrica. El país está cubierto por una gruesa tiniebla que se llama socialismo castro-chavo-madurismo, que es un tipo de régimen donde la producción, la libre empresa, la capacidad profesional es sustituida por un discurso ideológico que oculta la más brutal dominación de factores nacionales y trasnacionales que ya no es posible ignorar.

Maduro responde frente a la tragedia que implica dejar a Venezuela más de 72 horas sin luz, con la misma cantinela del saboteo y la guerra económica, esto por supuesto, era previsible, no está dispuesto a dejar el poder, todo lo contrario, está dispuesto a hundir el país en la más absoluta oscuridad con tal de permanecer eternamente en el poder. Ha recurrido como respuesta a las múltiples protestas que se han producido en el país en estas horas oscuras con su único argumento la represión salvaje e indiscriminada que agrega más víctimas a las que la falla de electricidad genera. Maduro se revela cada vez como un ser violento y cruel capaz del peor comportamiento ominoso y sin escrúpulo contra la población inerme y persistirá en este camino si cree junto con la banda que lo acompaña de que tal conducta le produce algún provecho político, le compra unas horas más en el poder. Por ello juega a manipular a quien le pueda creer su chatarra ideológica responsabilizando al imperialismo para tratar de unificar y compactar el 5% de la población que todavía indican las encuestas que lo apoyan.

Los venezolanos que queremos salir de esta pesadilla estamos obligados a cerrar filas en torno a la Asamblea nacional y al Presidente(E) Juan Gerardo Guaidó que representan nuestra dirección política y apoyar de manera activa y consecuente la línea de acción que sea aprobada para enfrentar esta nueva escalada de la tragedia venezolana.

@pedrovcastrog

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Edgar Benarroch

Estimado y apreciado Presidente:

Te trato de estimado y apreciado no por obligada tradición epistolar sino porque en corto tiempo tienes la estimación y aprecio del pueblo venezolano y también su admiración y respeto por tu valentía y coraje. Por ahora también te tuteo por considerarte uno más de nosotros y tal vez empujado también por la diferencia de edades. Te duplico y un lustro más en tiempo vivido. Además, como tú sabes es costumbre muy venezolana tratar de usted a los mayores y de tú a los jóvenes.

Resido en Maracay, Estado Aragua y de mi existencia he dedicado 61 años a la política, más de las cuatro quintas partes. De ellos 32 he sido parlamentario (municipal, regional y nacional). En la actualidad soy parlamentario jubilado por el Instituto de Previsión Social de la ahora Asamblea Nacional desde enero de 1999. Estuve 15 años como integrante de la Cámara de Diputados del otrora Congreso de la Republica. Milito desde febrero de 1958 en las filas de la Democracia Cristiana en donde aprendí que la política es el mejor camino para practicar la caridad y que el servicio es la razón de la actividad pública. Servir primero a la Humanidad y a la Patria y por último a nosotros mismos, en el intermedio están los otros intereses. Presumo que esta escala tú la tienes bien organizada.

Disculpen los lectores estas líneas tan personales, las hago con el único propósito que Guaidó, aunque sea someramente sepa quién le escribe.

Sé que la estrategia concebida ha sido suficientemente bien estudiada y analizada y hasta ahora muestra excelentes resultados. Espero que lo que te sugeriré no esté en contradicción con ella.

Lo que más adelante expongo de alguna manera fue planteado en mis anteriores líneas "EL RETO", que un buen amigo me dijo que fue una carta dirigida a Maduro. Creo que sí, pero no la quise titular como tal, como ahora sí lo hago contigo,

El usurpador té retó a que te midieras con él en unas elecciones para propinarte "un revolcón", fue exactamente el término que empleó. Deduzco dos cosas: la primera, que reconoce la existencia de la crisis tan aguda que se debe ir a elecciones y la segunda, supongo que lo hizo en serio, aunque cueste presumirlo, porque el país no está para mamadera de gallo. Te sugiero que "recibas el guante" y aceptes el reto. Me parece que de producirse en el tiempo deseado puede ser el inicio de lo que todos queremos.

Claro está, tenemos derecho a poner y exigir algunas condiciones que, creo entre otras pueden ser las siguientes:

PRIMERA: Debe despojarse Maduro de su condición de usurpador y tal vez tú del interinato presidencial y dar paso a un gobierno de transición.

SEGUNDA: Hay que poner fecha, día y hora al reto. Dejarlo abierto para quien sabe cuándo carece de sentido y razón. Solo debe transcurrir el tiempo estrictamente necesario para organizarlo debidamente.

TERCERA: Debe producirse de inmediato la selección y elección de un nuevo Tribunal Superior de Justicia y de un nuevo Consejo Nacional Electoral que son poderes ilegítimos y rechazados masivamente por el país e integrarlos con gente que a todos nos merezca confianza y sean garantía de buen desempeño. Y

CUARTA: Todo con acompañamiento nacional e internacional de personas de reconocida solvencia moral, dignas y serias que den fe y sean testigos de los pasos que se dan y de sus resultados.

Me parece que si el retador acepta estas condiciones la mesa estaría servida para la celebración de comicios que también pudieran ser para elegir a todas las autoridades ejecutivas y representantes nacionales, regionales y municipales, es decir, una mega-elección.

Espero que estas líneas lleguen a tus manos o te las hagan llegar y si te parece prudente recibir tu respuesta. Con mi gratitud anticipada me suscribo a la espera de tu parecer manifestándote deseos por tu buena salud y rogando a Dios, nuestro Señor, continúe siempre a tu lado y mantenga tu batallador espíritu, más aún en esta hora tan menguada de la Republica.

Abrazo solidario.

ebenarrochcabrera@gmail.com

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El régimen chavista-madurista lleva años cometiendo crímenes, tienen una exacerbada voluntad para matar, no solo a personas, sino también para destruir los recursos naturales del país. Porque hacerse la vista gorda ante prolongados y destructivos incendios en diferentes escenarios del país, es acabar con la vegetación, con la fauna que habita esos parajes que se van calcinando poco a poco, con las fuentes de agua y con los suelos, que siguen el rumbo de la desertificación cuando se les destruye parte de su vida.

Veamos lo que está pasando en los Andes Venezolanos: nuestra Sierra Nevada arde desde hace más de un mes y al régimen no le importa…..

..Escarpada cordillera andina,

madre del frailejón

que dibuja de amarillo tus laderas…..

….Compañera de las nubes

que se posan en tu altura,

y de las estrellas

que comparten su claridad

en la penumbra de las noches…..

Con esto va quedando herida de muerte la principal fuente de agua para buena parte del occidente del país. Montañas andinas que cosechan el agua de lluvia, para luego dejarla correr por sus laderas e ir a formar esos importantes ríos que fluyen finalmente por las llanuras de Portuguesa, de Barinas, de Cojedes, de Apure. Riqueza de nuestra agricultura y cría.

Lo que ha pasado a los bosques de Uverito, obra ejemplar de venezolanos liderados por ese valioso ciudadano, el Doctor J.J. Cabrera Malo, que transformaron el paisaje y la utilidad de esas sabanas cuarzosas del oriente de nuestro territorio, que antes producían gramíneas de poco valor y pasaron a producir madera para construcción, muebles y otros accesorios, pulpa para la industria de papel, y cambiaron la fauna regional.

….Sabanas de cuarzo y palmas

y ahora de pinos también

que han cambiado tu color

y el aroma de tu ambiente,

hoy tu fauna es diferente

y más alegre tu gente….

Hoy se han perdido miles de hectáreas de pinos, destruidas por el fuego incontrolado y originado por mal manejo o mal funcionamiento de los sistemas de alarma, cortafuegos y otras medidas para la prevención y el combate de incendios.

Ahora tenemos la destrucción de la Gran Sabana, paraje idílico de nuestra geografía que ha sido asiento para la vida de generaciones de aborígenes, Pemones, quienes además de disfrutar de la quietud y belleza de esta región, han sido guardianes de su integridad, vigilantes de su paisaje.

….Así te escribo yo mismo

Gran Sabana encantadora,

a la gracia del indígena,

del aborigen Pemón,

siempre lleno de esperanza,

siempre lleno de ilusión,

sangre esparcida en nosotros

mezclada con español

desde aquel preciso instante

al desembarcar Colón,

y después con otras cepas

el negro, el anglosajón,

para dar este mestizo

cruzado y cuarterón,

que se ha ido por el mundo

como emblema de hermandad

en batallas victoriosas

para gritar libertad….

El exterminio salvaje al que hoy están sometiendo a los Pemones, significa la destrucción indirecta de la Gran Sabana. Definitivamente, los conquistadores españoles que llegaron a nuestro territorio desde finales del siglo XV, en su afán por invadir y saquear al nuevo continente, no fueron tan brutales y sanguinarios como los actuales mercenarios, malandros y reos sacados de los peores antros de mala reputación, aceptados como parte de un vergonzoso ejército dirigido por extranjeros, y pagados por el régimen para perseguir y asesinar Pemones indefensos. La incuria demostrada ante la naturaleza, y la saña, la crueldad, demostrada ante el pueblo por parte de esta falsa revolución chavista-madurista, están liquidando a Venezuela en pleno siglo XXI.

¡¡Es tiempo de parar esta barbarie!!

Marzo de 2019

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Luis Manuel Aguana

Tengo un querido amigo, extraordinario analista político, que está realmente convencido que Juan Guaidó es un fraude. Sí, un fraude que nos ha engañado a todos y que terminará siendo otra decepción para los venezolanos.

Le he contestado a esa afirmación que si eso es así y tiene la razón entonces el último que salga que apague la luz de Venezuela (ya al parecer algo de eso está pasando con el apagón del país del 7 y 8 de marzo). Pero si queremos ser objetivos, tengo que aceptar que Guaidó ha acompañado al G4 en la aprobación de la inconstitucional Estatuto para la Transición que secuestra las atribuciones constitucionales del Presidente de la República, ha aceptado de buena gana el nombramiento chimbo de Embajadores sin experiencia diplomática, ha acompañado la no aprobación del uso de misiones militares extranjeras en el país para el ingreso de la Ayuda Humanitaria, etc., etc., etc… Muchos errores que hacen dudar a cualquiera.

Pero hay algo muy en el fondo que me dice que mi amigo está equivocado. No sé si porque como venezolano siento que de todas las oportunidades que hemos tenido esta es la más cercana, y que puede tener éxito en deshacernos de esta plaga que se adueñó de Venezuela.

Quiero por necesidad creer que este muchacho de 35 años –y no lo digo despectivamente ya que puede ser mi hijo- debe tener por construcción el gen del cambio en su ADN, teniendo la grandiosa, la enorme oportunidad de introducirnos como sociedad al Siglo XXI como lo hizo Eleazar López Contreras con la sociedad venezolana en el año 1935 del Siglo XX.

Juan Guaidó era apenas un niño de 16 años cuando fue damnificado de Vargas en diciembre de 1999. Ni siquiera pudo haber votado por la Constitución vigente que se decidió debajo ese palo de agua. No pudo saber ni entender en ese momento qué significaron los últimos años del desastre político que trajo a Hugo Chávez, ni su insurgencia golpista del 4F 1992 cuando Guaidó contaba apenas con 9 años. No es de ninguna manera un puente entre el pasado cuarto-republicano y el presente madurista.

Él es una mezcla rara de una juventud que por contacto familiar sabe lo que pasó pero no vivió lo que vivimos muchos venezolanos del “ta’barato dame dos”, ni del Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, porque eso había que vivirlo.

Esa juventud si desea salir de esto para algo nuevo pero no lo sabe a ciencia cierta porque eso hay que fabricarlo de cero, y lo mejorcito que tiene a la mano como experiencia lo representa esa especie opositora que sobrevive aun en la Asamblea Nacional, con especímenes como Henry Ramos Allup, Omar Barboza, Edgar Zambrano y el resto de “próceres de la cuarta” quienes tuvieron en su oportunidad el poder real para cambiar a Venezuela en los años de la democracia y no lo hicieron. Esa gente es como los insectos que sobrevivieron a una explosión atómica y ahora ven la oportunidad de volver. No podemos dejar que eso pase porque esos muchachos no tienen la experiencia debida y no vivieron lo que nosotros si vivimos de las decisiones que esa gente tomó y que trajeron la peste de Hugo Chávez.

Y yo sí puedo decirlo con propiedad, como muchos que fuimos testigos de esos años, que esa gente no es de ninguna manera ejemplo político para Guaidó ni para ningún otro muchacho de la política actual. Es como si López Contreras hubiera visualizado un país nuevo con el paradigma gomecista pero peor, porque no lo vivieron. López vivió como Ministro los años de Juan Vicente Gómez y sabía con mucha mejor certeza para dónde conducir al país.

Entonces la especie de que Juan Guaidó está “secuestrado” como muchos otros jóvenes por esa manada de viejos puede ser posible por esa inexperiencia, pero deposito mi mayor confianza en ellos porque a esa generación no le queda otra alternativa que acabar con esa claque so pena de que nos hundamos todos. No se acaba de morir el castro-chavismo-madurismo, pero tampoco acaba de nacer lo nuevo adonde llevar al país. La nefasta influencia en esa juventud de grupos como los de AD y UNT (que en el fondo son lo mismo), máximos exponentes de ese pasado y responsables directos de la aparición de Chávez, pone la mesa servida para una lucha por la definición de un nuevo panorama político para Venezuela. ¿Estará Juan Guaidó agavillado con eso para regresar a una Venezuela que no conoció, donde AD como factor regresivo de la política sea el principal actor por encima del resto? No me lo creo. Si eso es así, sería suicida para los venezolanos. Y la manera más expedita de retorno de los chavistas al poder después de la transición. ¡Cuidado con eso!

Por alguna razón intuitiva no veo a esa nueva juventud política ni a Guaidó en ese plan, a pesar de todos los indicios que indican lo contrario. Veo a unos jóvenes inexpertos cometiendo errores graves como los del 23F donde un grupo de “boys scouts” intentaron meter una ayuda humanitaria al país sin custodia militar extranjera, o pretender acabar con la usurpación sin aprobar expresamente la presencia de militares extranjeros en el país desde la Asamblea Nacional. Esa inexperiencia y tozudez pueden costarnos cientos de vidas en Venezuela. Ya está pasando.

Allí si veo la mano peluda de esa oposición oficial del G4 que desea el fracaso del joven Guaidó y lo deja equivocarse, incluso sugiriendo esas estrategias, porque no quiere por ningún concepto que éste pase de esos 30 días que indica el Estatuto de la Transición, yéndose directamente a una elecciones que no se pueden hacer en ese tiempo, sin pasar por un verdadero Gobierno de Transición, porque esa transición la quieren hacer ellos y con los candidatos que ya están cantados. Desean a Guaidó jugar un papel desechable para sus fines. Por ningún lado lo más rancio de esa claque política cuarto-republicana que está en la Asamblea Nacional desea que Guaidó ejerza ahora mismo plenamente sus competencias constitucionales como Presidente Encargado y menos aún por más de 30 días, así tengan que usar ese mismo CNE castro-chavista-madurista. Es por eso el acelerador de los Rectores del CNE.

Pero no tienen alternativa. Lo que ha pasado dentro y fuera de Venezuela desde el 23E ha sido determinante. Guaidó es un fenómeno político del que no se pueden desembarazar y están condenados a hacer esa transición con Guaidó a la cabeza porque es a Guaidó a quien la Comunidad Internacional ha reconocido y el pueblo de Venezuela quiere como Presidente Encargado para esa Transición. Guaidó se ha convertido en un fenómeno que difícilmente podrán apartar sin un costo difícil de asumir. La UNICA manera en que ese Gobierno de Transición tenga éxito es que Juan Guaidó lo ejerza plenamente después del “cese de la usurpación”. No es posible una nueva elección como la pretenden hacer sin un cambio institucional de envergadura del CNE, acelerando la designación de nuevos Rectores y sin cambiar estructuralmente el Poder Electoral, como ya lo explique en mi nota anterior.

Y eso es lo que creo que está esperando pacientemente el presidente encargado Juan Guaidó. Una vez realizada la primera fase de la trilogía, “cese de la usurpación”, Guaidó tendrá la libertad de arreglar con la gente apropiada todos los entuertos del comienzo producto del maridaje con los factores del G4. Sería un Guaidó versus oposición oficial de manera taimada y encubierta donde el que tenga más aguante gana. Si resiste y se mueve políticamente bien se podrá apartar inteligentemente de aquellos que desean su fracaso, y al neutralizarlos podrá marcar un nuevo comienzo. Pero debe escuchar fuera del círculo que lo rodea, y en especial a la gente que sabe, y decidir por él mismo y su intuición, no por lo que le dicen los dinosaurios. Todos queremos su éxito y sus peores enemigos los tiene a su lado.

Si Juan Guaidó tiene éxito en comenzar un nuevo Gobierno de Transición sin entregarlo a la influencia nefasta del cuarto-republicanismo, Venezuela podrá tener la oportunidad de oro de una transición como verdadera entrada al Siglo XXI, como la tuvieron los venezolanos en 1935, de las manos de Eleazar López Contreras, y no como una extensión de lo peor de finales del Siglo XX. ¿Será capaz Juan Guaidó, fiel exponente de esa juventud que murió en las calles por una mejor Venezuela, de traicionar eso a favor de lo peor de la política venezolana de los últimos 60 años, y que todavía anda vivita y coleando en esa Asamblea Nacional? Si es capaz de esa traición, habrá tenido razón mi querido amigo y yo me habré equivocado de nuevo –no es la primera vez- pero lo habré hecho creyendo en la juventud venezolana que tanta sangre ha derramado por Venezuela…

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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Durante las últimas semanas, la noticia económica más relevante ha sido la guerra comercial entre Estados Unidos y China, un forcejeo duro, cuyo trasfondo pareciera ser, más bien, una tensión a propósito de las actuales transformaciones tecnológicas y, asociadas a ellas, los temas relativos a la protección de la propiedad intelectual. Allí reside la clave del problema: norteamericanos temen que los chinos tomen el liderazgo en la Cuarta Revolución Industrial.

La política “Made in China 2025”

En 2015 el Presidente Xi Jinping aprobó el plan estratégico “Made in China 2025”, una iniciativa orientada a modernizar su base manufacturera mediante el desarrollo de diez sectores de alta tecnología, entre los que figuran la robótica, los vehículos alimentados por nuevas energías, la aeronáutica espacial, la inteligencia artificial e incluso la genética. Pekín aspira, así, lograr una autosuficiencia del 70% en las áreas escogidas.

Y la cosa va en serio, como lo muestra el hecho de que en 2017 fue el país del mundo que registró más patentes (un 43,6% del total), más del doble que Estados Unidos, y que en 2106 su inversión en Investigación y Desarrollo (IyD) representó el 2,1% de su PIB frente al 1,4% de diez años atrás. En el mismo sentido vale la pena hacer notar que varias de sus empresas son líderes en el escenario internacional y ya figura como potencia en campos como la inteligencia artificial, el big data y la robótica.

Con relación a esto último cabe mencionar, aunque sea de pasada, que “China acelerará la construcción de tribunales inteligentes", según lo declaró el presidente del Tribunal Popular Supremo, Zhou Qiang, mediante la mayor utilización de la inteligencia artificial, el reconocimiento de voz, los datos masivos y otras tecnologías digitales para mejorar los juicios y la gobernación social, poniendo de manifiesto el uso político que se le da a la tecnología como instrumento para el control de los ciudadanos, bajo el propósito de “…castigar a aquellos que sean desleales y premiar a los buenos ciudadanos…”, como lo expresó el citado funcionario.

Cambio geopolítico

China tiene alrededor de 1.349 millones de habitantes, y en la India viven 1.220 millones. Ambos países representan el 35% de la población del planeta y llegarán al 40% en veinte años. La economía china es la segunda del mundo, con el 14,8% del producto, detrás de Estados Unidos, que genera el 24,3%, mientras la India, por su parte, es la séptima economía con el 2,8%. Las tendencias indican, creen los expertos, que China será la primera economía en el 2030 y la India la segunda, EE.UU. la tercera e Indonesia la cuarta, seguidos de otros países asiáticos. Este es un panorama radicalmente distinto al del último medio siglo, dibujado por el predominio de EE.UU. y Europa. El centro de gravedad de la economía pareciera, entonces, mudarse al otro lado del mundo, fundamentalmente por razones tecnológicas, abriendo el paso a una nueva lógica geopolítica.

Así las cosas, no está de más recordar que el desarrollo tecno científico, según lo recoge la historia, no ha expresado sus posibilidades de la misma manera en todos los lugares. Influyen en ello, y mucho, los esquemas que regulen la organización social y política de las sociedades.

El Bono Científico aprobado por Nicolás Maduro

Pensando en esta polémica entre chinos y americanos, que es testimonio de los códigos que tutelan la época en que vivimos, resulta imposible no hacer referencia a la creación del Consejo Presidencial de Ciencia, Tecnología e Innovación, anunciada hace poco por Nicolás Maduro y que, si mal no recuerdo, tiene al menos un antecedente que data del año 2015, sin ningún resultado que merezca recordarse. Me refiero a la Alta Comisión para la Independencia Científica, Tecnológica y Económica, instituida con ocasión del cumplimiento del décimo aniversario del Plan de Siembra Petrolera. Al momento de juramentar a sus integrantes, Nicolás Maduro expreso que “… se encargará de generar procesos de transformación tecnológicos y económicos en Venezuela para sustituir las importaciones, incrementar la capacidad productiva del país y solventar la dependencia de la renta petrolera”. Esta Comisión intentaría, así pues, el asalto final al modelo rentista. El tiempo reveló lo que ocurrió después: no se movió ni un centímetro la petro dependencia venezolana.

A propósito del anuncio de la Consejo que constituyó el Gobierno hace unos días, similar a la citada Comisión, los televidentes tuvimos la ocasión de escuchar en cadena nacional un discurso sonoro, repleto de consignas y con su dosis correspondiente de épica, que resultó desmentido en casi cada una de sus frases por la realidad, en cuanto a los logros de los que se presumía y a los objetivos que se planteaban – con marcado énfasis en la cuestión militar, por cierto -, dejando la impresión de no entender el sentido de por dónde gira el mundo y de no reconocer la gravísima situación por la que atraviesa el país en esta área cuanto a presupuesto, investigadores, equipos y paremos de contar.

La intervención televisiva incluyo la información genérica sobre un plan de asignación de dinero a través de la banca pública y privada a los científicos e innovadores, que da motivos para preguntarse por la suerte de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), un instrumento financiero aprobado hace varios años, armado legalmente para recabar importantes recursos y del que últimamente se sabe tan poco en cuanto a su utilización e impacto, que más de uno debe pensar que fue derogado.

Maduro indicó, así mismo, que los investigadores contarán con un programa especial de estímulo que supone la venta de vehículos e, igualmente, la incorporación al plan de vivienda. Y, por último, aprobó el pago de un bono para todos los intelectuales, profesores y científicos, uno más de los que concede el gobierno de acuerdo a un menú que revela su concepto de política pública de cara a los grandes temas nacionales.

En fin, no se están entendiendo los signos de los tiempos.

El Nacional, 5 de marzo de 2019.

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