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Opinión

La Constitución de la República de Venezuela es la expresión del pacto social entre los ciudadanos. En ella están plasmadas las normas fundamentales de gobierno, la estructura institucional del país, y nuestros derechos y deberes como ciudadanos. Venezuela ha tenido muchas constituciones, demasiadas; hasta el presente, se contabilizan 26 de ellas. Lo cual nos habla de inmadurez e inestabilidad política. A manera de comparación, México ha tenido sólo cuatro constituciones y Colombia nueve.

Desde los inicios de la republicana, los líderes militares de la Guerra de Independencia, Guerra Federal y de numerosas revoluciones, tuvieron una marcada influencia en la vida pública nacional; algunos de estos caudillos participaron en alzamientos y golpes de Estado, incluso llegaron a ocupar la presidencia del país. Por supuesto, todo esto tuvo implicaciones en las formas de gobierno y las distintas constituciones relacionadas con los mandatos de esos presidentes. Las constituciones solían usarse para legalizar el nuevo orden y mantener a los caudillos en la presidencia. El comportamiento de algunos de los mandatarios que más tiempo permanecieron en el poder, y el uso que hicieron de las constituciones mientras lo ejercieron, es por demás ilustrativo del abuso de autoridad y aprovechamiento del cargo para su beneficio personal y de sus grupos político. A continuación se mencionan algunos casos relevantes.

El general José Tadeo Monagas uso su fama de caudillo y héroe de la Guerra de Independencia para intervenir activamente en la vida política del país. Una anécdota suya ilustra cómo sería la relación de los caudillos militares con la Constitución de país. Ocupando la presidencia, en los inicios de la era republicana, tuvo serios enfrentamientos con el Congreso; por estar gobernando de forma despótica, se le acusó de graves violaciones a la Constitución. Esta crisis terminó con el famoso “asalto al Congreso”, en el que fueron asesinados cuatro diputados. Como consecuencia, Monagas obtuvo la mayoría en el Congreso y, en 1857, hizo cambiar la Constitución, para aumentar el período presidencial a seis años, permitir la reelección y centralizar la administración del Estado. En un momento dado, cínicamente expresó: “…la Constitución sirve para todo”.

El general Antonio Guzmán Blanco llega a la presidencia como consecuencia de la Guerra Federal; ejerció el cargo en tres oportunidades, entre los años 1870 al 87. Con el Congreso bajo su dominio, se aprobaron dos constituciones. Se reforzó el centralismo y, habiéndose eliminado la reelección, se redujo el período de gobierno a dos años, para colocar un presidente impuesto y facilitar el retorno en poco tiempo de Guzmán al poder. Se creó el estado Guzmán Blanco, antes estado Aragua, y se le anexaron otras entidades federales; se redujo el número de estados del país, de veinte a nueve, para facilitar el manejo territorial y poder controlar mejor a los caudillos locales.

El general Juan Vicente Gómez llegó al poder en 1908, mediante un golpe de Estado. Estableció una férrea dictadura que duró 27 años, intercambiándose con presidentes provisionales escogidos por él mismo, para dar la sensación de alternabilidad en la presidencia. Durante su gobierno se aprobaron seis constituciones, pues las iba cambiando de acuerdo a su conveniencia. En el inicio de su mandato, se aprueba la Constitución de 1909, que cambió el sistema electoral, pasando de la escogencia directa del presiente a una elección indirecta. La Constitución de 1914 aumenta el período presidencial a siete años e introduce la posibilidad de reelección. En las siguientes constituciones se crean los cargos de primer y segundo vicepresidente, ocupados, respectivamente, por un hermano y un hijo del dictador; también se establecen sólidamente las bases de la centralización de la administración pública y se consolida el presidencialismo.

Entre los mandatarios que han utilizado a la Constitución como instrumento de poder y manipulación al servicio de sus intereses políticos y personales, destaca la figura del Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, que conspiró durante mucho tiempo desde los cuarteles y lideró un sangriento intento de golpe de Estado en 1992. Tras ser sobreseída la causa legal en su contra, fue candidato presidencial en las elecciones de 1998, las cuales ganó. Promovió la aprobación de una nueva Constitución, en la que insistió en la aprobación de aspectos cruciales para su proyecto político.

La Constitución de 1999, incorporó mejoras notables, como importantes avances en cuanto a derechos ciudadanos, entre otros; sin embargo, muchas de las mejoras fueron de hecho anuladas por el incumplimiento de los preceptos constitucionales por las autoridades gobernantes. También se desconoció la declaración de la república como un estado federal descentralizado; en realidad se reforzó más aun la centralización del poder. Después, mediante una reforma constitucional impuesta, se añadió la reelección indefinida del presidente y otras autoridades. Desafortunadamente, abundaron los aspectos negativos; pues se incluyeron artículos a todas luces inconvenientes, pero de utilidad política para el chavismo y la implantación de su ideología. Estos artículos contemplan la posibilidad de otorgar al presidente la facultad de legislar en cualquier materia y la politización de la Fuerza Armada; entre mucho otros.

Quizá lo peor de todo es que se perdió una excelente oportunidad de intentar resolver el problema fundamental, derivado del desgaste del modelo democrático en Venezuela, basado en la Constitución de 1961, a su vez derivada de la de 1947. El modelo del proyecto político de Hugo Chávez agravó los problemas causados por la crisis institucional y funcional de la democracia en Venezuela, que se habían intensificado en las décadas de los años ’80 y ’90.

Profesor, Facultad de Agronomía, UCV
felipeedmundo@gmail.com

Referencias:

Arráiz Lucca, R. 2016. Las constituciones de Venezuela (1811-1999). Ed. Alfa,. Barcelona. 160 pp. Disponible en: http://agneloorosco.tk/download/zOx4D wAAQBAJ-las-constituciones-de-venezuela-1811-1999.

Brewer-Carías, A. 2000. Reflexiones críticas sobre la Constitución de Venezuela de 1999. En: Constitucionalismo Iberoamericano del Siglo XXI. Diego Valadés, Miguel Carbonell (Coordinadores), UNAM. México. pp. 171-193. Disponible en: allanbrewercarias.net/Content/449725d9-f1cb- 474b-8ab2.../Content/I.1.766.pdf

Morón, Guillermo. Historia de Venezuela. 2012. Ed. El Nacional. Caracas. 350 pp.

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Las tarimas repletas de activistas del PSUV con fusiles, pistolas y otros armamentos constituyen la expresión, más cobarde, desgraciada y cruel de los castrochavistas y los castrocomunistas que, después de casi 20 años de fracaso, robo, asalto y perdición en sus acciones, pretenden defenderlas por la vía de la violencia armada. Muestran así la desgracia de un grupo político amarrado por la polemología, carentes de sentido de la historia, ausentes del conocimiento de la ciencia política y llenos de miedo por cuanto la Transición Política los arropa. Los arropa desde hace tiempo con la “Revuelta”, con las “Raíces Sanas” y con la decisión valiente ciudadana de ¡Cercar los cuarteles!

Tarimas llenas de fusiles mostrados por oficiales, expulsados del antiguo estamento militar por conspiradores de oficio, al igual que por degenerados miembros de los colectivos, de los círculos bolivarianos o simplemente…brazos armados construidos a la sombra de un Estado Fallido que todavía desconocen el gentilicio democrático del venezolano. Pero más grave aún, un régimen que no termina de entender la decisión plena, total, cabal de mujeres y hombres que como repúblicos, están decididos a la defensa de la República y la reinstalación de la democracia liberal. La democracia liberal que se fundamenta en la súper ley de la Constitución, en el cuerpo de leyes, pero sobretodo en la ética utens, en la ética docens y en la ética aplicada, pilares de la democracia

El bestiario militarista armado, capitanes retirados, tenientes que no fueron ni siquiera sub-tenientes, generales y otros especímenes ideologizados, enloquecidos fuera de la realidad política-social e histórica creen que mostrando fusiles, pistolas y hasta lanzacohetes, van a detener a la Venezuela democrática. Se equivocan, entiendan, comprendan y admitan que no podrán jamás con el valor, espíritu y convicción política democrática de quienes como mujeres, hombres, niños y ancianos tienen la convicción de que Venezuela como Estado- nación se merece una democracia. Una democracia, bestiario, en la cual el individuo está por encima de la comunidad y el Estado. Esa democracia está hoy representada por todos los venezolanos incluyendo los indígenas, que en el borde de la paz y el inicio de la guerra no aceptan ni aceptaran que se pierda la oportunidad de hacer posible la Ayuda Humanitaria.

Ayuda Humanitaria que no es un problema logístico ¡No! Es un problema político por cuanto la Ayuda Humanitaria aparece después del fracaso rotundo, total de una casta política inmoral, impreparada y atorrante, que creyó en la supuesta eficiencia del elemento armado para conducir los destinos y/o gobiernos de un Estado-nación. Pues por torpes, por ignorantes y por testarudos e incapaces no pudieron hacer el cambio y siguieron practicando lo que Claude Hellen demostró en su libro que era sencillamente imposible. Pero, por ignorantes, fracasaron, y fracasaron de tal manera que han logrado construir tres vectores peligrosos: las Raíces Sanas, la Revuelta y un fervor social llamado ¡Cercar los Cuarteles!

La Revuelta, las Raíces Sanas y el vector ¡Cercar los Cuarteles! de la sociedad, se conjugaran como un todo para hacer historia política, para hacer historia humanista, para hacer historia de decencia y de dignidad de una nación que está harta del militarismo obsecuente, de la guerra psicológica, de las burdas y grotescas expresiones, de que no se sabe cómo 1.200 o 1.400 generales -que operan no como mandos ni como comandantes sino como un Partido Político en Armas- pueden seguir simulando ser gobierno cuando solo son parásitos.

De allí que, la Revuelta, las Raíces Sanas y el vector de ¡Cercar los Cuarteles!, coincidan, se fortalezcan y hayan comenzado a operar para crear el momento crítico que muestra este Ambiente Político Real Violento. Ambiente Político Real Violento instrumentado por el miedo del régimen y que tendrá dos respuesta: la repuesta interna de esta trilogía y la respuesta externa de la Seguridad Colectiva del Hemisferio Occidental a la que están obligando a todos los países latinoamericanos aunque no se consiguieran todos los votos del Pacto de Río.

La Revuelta, las Raíces Sanas y el vector ¡Cercar los Cuarteles! no es una esperanza es un hecho político concreto, es una realidad en la cual muchos hombres que están presos hoy en el cuerpo armado y muchos otros que no estando presos todavía ejercen funciones en ese cuerpo armado, se sientan profesionales militares y en una “coyuntura única y extraordinaria” se junten para junto al vector civilista de ¡Cercar los Cuarteles! se reúnan y conformen un hecho definitorio, que se explicara mediante la expresión ¡Fuera el Castrocomunismo de Venezuela! Venezuela espacio para la decencia política, lugar para la democracia y cuna de la decencia y la pretensión de una sociedad libre, sin ataduras ideológicas en la cual sea posible pensar, disentir, amar y construir como lo queremos la mayoría de los venezolanos.

Las Raíces Sanas, la Revuelta y el vector social y cívico de ¡Cercar los Cuarteles!, tiene la autonomía, pero además la iniciativa, son queridos por los demócratas, son el futuro de la Venezuela democrática y además… serán los encargados de enjuiciar severamente hasta los supuestos arrepentidos que mediante el tráfico de droga, el asalto del tesoro y los negocios turbulentos han destruido el país material pero jamás al país moral, a la sociedad ética, al venezolano real. Las Raíces Sanas, la Revuelta y el vector ¡Cercar los Cuarteles!, constituyen el primer gran resultado de este momento crítico del 23F y son indiscutiblemente desde ya… la gran esperanza y el deseo inicial e inequívocamente la enorme fortaleza, de todos los demócratas para dejar inscritos que nadie podrá asustar la reinstalación de la democracia en la República de Venezuela, que busca un cambio hacia la postmodernidad.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillanda P

Caracas, 22 de febrero de 2019

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Corina Yoris-Villasana

Hablemos del relativismo moral. Para comenzar, y haciendo uso de los métodos elementales de una buena argumentación, abordemos su definición. Usted, amigo lector, puede acudir a las redes, a una enciclopedia o a un simple manual y conseguirá que suele definirse como aquella concepción de la moral donde se mantiene que las opiniones morales, las cuales suelen variar de persona a persona, son igualmente legítimas y ninguna opinión de lo bueno y lo malo es efectivamente superior a otra. Bien se hable de relativismo moral, cultural o cualquier otra variante, todos ellos se sustentan sobre la inexistencia de patrón alguno que sea definitivo del bien y del mal; de esta manera, cualquier reflexión sobre el bien y el mal es sencillamente fruto de las particularidades y contexto de cada persona en particular. Dicho en breves palabras, es inexistente un arquetipo superior de moralidad; y de allí, no hay opinión o posición que se pueda estimar como correcta o incorrecta, como mejor o peor.

Basta con dar una pequeña revisión a la Historia de la Modernidad y recordar cómo surge la idea del Estado moderno en los siglos XVII y XVIII con el aparecimiento de nuevos países y donde se afianza una ordenación tanto política como económica con resultados más eficaces que la de los imperios, para calibrar el daño del relativismo. Las ideas de las legislaciones para regir estos Estados no surgieron, precisamente, de una idea relativista. Cuando se legisla para hacer de ese Estado un modelo de convivencia y armonía social -se haya o no logrado del todo- no fue pensando en que todo vale. No es difícil observar que, si en un conglomerado social se acepta que las consideraciones entre lo moralmente correcto y lo incorrecto es una mera cuestión de opinión personal, esa sociedad se convierte en muy poco tiempo en el terreno ideal para el estado de naturaleza tan bien descrito por los filósofos de la Modernidad. ¿Es acaso correcto abandonar a una persona moribunda teniendo la posibilidad de ayudarla? ¿Es correcto permitir la velocidad alta en zonas escolares porque la carretera es amplia? Cuando impera el relativismo moral, los preceptos morales legítimos no constituyen el arbotante de las normas y leyes de cualquier sociedad. ¿Por qué afirmamos esto? La respuesta es bastante simple: al aceptarse el relativismo moral, toda la reglamentación, normas, leyes solo son mera opinión y, por tanto, da igual que se cumplan o no; lo que se debe evitar a toda costa son las secuelas que se deriven de su inobservancia. La consecuencia es obvia: tratar de salirse con la suya. Dicho en venezolano: vivismo criollo.

Los teóricos que han desarrollado tesis sobre este aspecto han señalado que una de las peores consecuencias de este relativismo en la política es el surgimiento de los dictadores. Si la diferencia entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo correcto es cuestión de opiniones personales, el dictador podrá decir: “Vamos a cambiar la opinión popular”, aunque considera, por supuesto, que su opinión es la mejor. No hay nada por encima de sí mismo.

En nuestra sociedad actual venezolana, este relativismo se ha enquistado, trayendo como consecuencia un problema muy dañino, no solo socialmente, sino que desde la perspectiva política ha sido un veneno mortal. Como todo es relativo, no importa de dónde ha sacado la fortuna fulano o mengano. Como todo es relativo, no importa compartir con esa persona las fiestas y lujos conseguidos de maneras poco honestas. Es cuestión de opinión. Da igual tener preparación para un cargo que no tenerla. No importa que no se haya leído a Kant, pero se acepta dar clases sobre la Metafísica de las costumbres; no se sabe de protocolos internacionales, pero se le nombra embajador, cónsul o consejero; es cuestión de opinión. ¡Ah, pero, esa persona que sostiene el relativismo ¿dejaría que su hijo fuese operado por alguien que no sea cirujano?! ¿Si todo es asunto de opinión, aceptamos el genocidio? ¿Da igual dejar entrar la ayuda humanitaria que impedirla?

Hay un tango, “Cambalache“, que describe tan bien esta situación, que finalizo citando una de sus estrofas: Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor/ Ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador/ ¡Todo es igual, nada es mejor/ Lo mismo un burro que un gran profesor!/ No hay aplazaos ni escalafón/ Los inmorales nos han igualao/ Si uno vive en la impostura/ Y otro roba en su ambición/ Da lo mismo que sea cura/ Colchonero, rey de bastos/ Caradura o polizón.

@yorisvillasana

19 de febrero de 2019

El Nacional

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/relativismo-moral_271223

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Jesús Elorza G.

A la carrera y toda nerviosa entró la secretaria a la oficina del Presidente del Comité Olímpico Venezolano (COV) ¡Señor Eduardo, señor Eduardo, están llamado desde Lausanne Suiza ¡

-Coño ¿Quién será? dijo Eduardo. Aló, aló, con quien tengo el gusto de hablar.

Soy Thomas Bach, Presidente del Comité Olímpico Internacional (COI)

-Pre… pre,,, presidente en que puedo servirle.

Nos ha causado suma extrañeza a todos los miembros del Comité Ejecutivo, que no nos hayas llamado para ver en que podíamos ayudar a tu país frente a la grave crisis social-política y económica por la cual están pasando en estos momentos.

-Un sudor frío comenzó a aflorar por todo el rostro de Eduardo. No encontraba como responderle al presidente del COI.

Queremos expresarle al pueblo venezolano la solidaridad olímpica frente a la crisis. En tal sentido, hemos decidido por unanimidad en el Comité Ejecutivo del COI, sumarnos al grupo de países que apoyan y reconocen al Diputado Juan Guaidó como Presidente de Venezuela. Además, desarrollar un programa para atender la situación de “Emergencia Humanitaria Compleja” que están viviendo en este momento. Estamos conscientes que Venezuela es el primer caso en América Latina en el cual la asistencia humanitaria no es para atender a la población afectada por un desastre natural o por un conflicto armado, sino por una crisis alimentaria y de salud de grandes proporciones generada por un gobierno despótico y la inexistencia de un estado de derecho,

-Los ríos de sudor fueron acompañados de fuertes cólicos intestinales. No encontraba como responderle a Thomas Bach.

Eduardo, en la fase inicial de nuestro programa de solidaridad humanitaria, explicaba el presidente del COI, vamos a enviar un primer contenedor con toneladas de suplementos nutricionales altos en proteínas, insumos médicos, alimentos procesados y no perecederos como harinas, arroz, pastas, leche en polvo, cereales, enlatados, bebidas proteínicas, sopas instantáneas, entre otros. Esta ayuda estará destinada para atender a los atletas que en diferentes categorías conforman “Las Esperanzas Olímpicas” que representan al país en los eventos internacionales.

En una segunda fase, enviaremos recursos económicos para atender los programas Deporte para Todos, Paralímpicos y Juegos Nacionales.

En la tercera fase del programa, suministraremos recursos que garanticen o hagan posible la presencia del país en los eventos del Ciclo Olímpico: Centroamericanos 2018, Panamericanos 2019 y Juegos Olímpicos 2020.

-Al escuchar los detalles del plan de “Emergencia Humanitaria Compleja” del COI, Eduardo estaba al borde del desmayo. Que le digo a Thomas. Si le respondo como militante del Psuv, tengo que mandarlo p’al carajo y mantener la posición de mi camarada Maduro (corriendo el riesgo de una olímpica mentada de madre) de no aceptar limosnas …. y lo más arrecho es que no voy a manejar los dólares que van a enviar.

-Si acepto la ayuda, Aristóbulo no me perdonaría esa vaina y seguro que habilitaran al camarada Tarek para que me someta a juicio por traición a la patria.

Eduardo, que te parece nuestro programa de asistencia humanitaria, preguntaba Thomas Bach.

-Aló, aló, aló, coño se cayó la llamada, fue la excusa que buscó Eduardo para no responder y tratar de ganar tiempo para ver como hacía para estar bien “con Dios y con el diablo”. …los cólicos se hicieron más intensos…y en ese momento escuchó que le decían: Despierta mi amor, despierta que tienes una horrible pesadilla, estás bañado en sudor y tienes unos gases horribles.

-A la mañana siguiente, ya recuperado del susto onírico, le comentó a Mujiquita (su fiel compañero) lo que había soñado.

Tranquilo, le dijo Mujiquita, pensemos en un control de daños, para ver que nos conviene si ese sueño se hace realidad: En primer lugar, sacrifica tú aspiración de ser nuevamente ministro del deporte y le respondes afirmativamente al Presidente del COI.

-¿Y Aristóbulo?

Olvídate de él. Si cesa la usurpación, te acoges a la Ley de Amnistía y sigues en la presidencia del COV y bienvenidos sean los billetes verdes de la ayuda olímpica. Para asegurar este juego, concluyó Mujiquita, me moveré en los círculos políticos con cara de “Yo no fui” a ver si me enchufo en el ministerio del deporte.

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Fausto Miranda
  1. Esta Ley fue aprobada en segunda discusión por la Asamblea Nacional el 12 de diciembre de 2018, entrará en vigencia al ser promulgada por el Presidente Interino del Gobierno de Venezuela para derogar la Ley de Semillas vigente desde 2016.
  1. Contribuirá con la reconstrucción del sector agrícola nacional al permitir la participación de actores públicos y privados en instancias directivas y operativas del nuevo Consejo Nacional de Semillas y en las cadenas de producción y distribución de alimentos y materia prima vegetal de los cultivos estratégicos para el Sistema Agrícola Venezolano.
  2. Corregirá la inconstitucional posición de la anterior Ley de Semillas respecto a:
  • Prohibir el uso de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) para desarrollas cultivares transgénicos y otros productos de la Biotecnología Moderna (BM)
  • Desconocer los Propiedad Intelectual de los Obtentores de nuevos cultivares
  • Privilegiar la producción de una inexistente categoría de “Semilla Local, Campesina, Indígena y Afrodescendiente” sobre la Clase de Semilla Certificada, reconocida por el sistema de abastecimiento de semillas desde 1961.
  • Incorporar al nuevo Subsistema de Producción de Semilla Autorizada, la categoría de “Semilla Local” proveniente de “Cultivares Autóctonos” tradicionalmente utilizados por comunidades indígenas y campesinas
  1. Precisiones sobre la participación de cultivares transgénicos en el Subsistema de Producción de semilla Certificada para evitar conflictos legales y operativos en su aplicación:
  1. Erróneamente se le adjudica a esta Ley un carácter “pro transgénico” que permitiría el uso de cultivares transgénicos a partir de su promulgación formal. Al respecto se debe aclarar que esto no es posible porqué:
  • Tal acción no es posible porque cae fuera de su competencia legal porque la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica (Gaceta Oficial No. 39.070 de la CRBV del 01.12.2008), la gestión sobre la evaluación, liberación y posible uso de cultivares transgénicos (OGM) le corresponde al Ministerio de Ecosocialismo y Aguas (antes Ministerio del Ambiente),
  • En este contexto, la gestión de los OMG solo se puede realizar en condiciones de manejo confinado (laboratorios), porque el Artículo 52 “… prohíbe la transferencia, utilización y liberación de organismos resultantes de la Biotecnología Moderna hasta tanto se demuestre su inocuidad para la conservación y utilización sustentable de la diversidad biológica y sus componentes.
  • La situación descrita demuestra que para incorporar los cultivares transgénicos y otros productos de la BM, una prioritaria (y rápida) acción del equipo legal de apoyo al Programa Agrícola del Plan País es justificar un decreto con rango de ley que autorice la importación y uso de productos con OMG cuya inocuidad haya sido demostrada en el país de origen.

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ESPERANZA Y RIESGOS DEL MOMENTO POLÍTICO

Después de año y medio de persecución, exilio y fragmentación, la oposición se ha reactivado. La Asamblea Nacional ha vuelto a presentarse ante el país como el único poder público existente, legitimado por una ciudadanía que lo votó abrumadoramente y con la cual restablece su necesaria sintonía. El inicio de 2019 se abrió con un nuevo período parlamentario y en semanas ha producido cambios trascendentes que han hecho renacer la esperanza de la inmensa mayoría del pueblo venezolano. Este se ha identificado de un modo indiscutible con el presidente de la Asamblea Juan Guaidó, elevado por inéditas circunstancias a la presidencia interina de Venezuela.

La población ha retornado a la calle multitudinariamente, exhibiendo sus más diversas expresiones de composición social y manifestándose en pueblos y ciudades de todos los estados del país, constituyendo hoy por hoy el más auténtico respaldo a la nueva conducción política del proceso de lucha contra la dictadura madurista.

Al mismo tiempo, en el plano exterior la renovada oposición ha recibido el resuelto apoyo de la mayor parte de los países latinoamericanos y Canadá organizados en el Grupo de Lima, de los EEUU y de una amplia mayoría de los Estados de la Unión Europea. Más de medio centenar de países del mundo confieren al movimiento opositor venezolano una fortaleza internacional sin antecedentes en sus confrontaciones anteriores con la autocracia que ha arruinado al país y condenado a la ´pobreza y al hambre a vastos sectores de la población.

Para comprender esta original situación política de Venezuela conviene destacar la importancia que ha tenido el reagrupamiento de las diferentes parcialidades de la oposición. En una demostración de sensibilidad frente a las exigencias del momento político nacional, y de capacidad para consensuar posiciones diversas, todas han cerrado filas para incorporarse unitariamente a la ruta de los tres momentos sucesivos de la lucha actual: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones presidenciales libres.

No obstante, persisten dificultades serias para avanzar en la línea trazada. La principal, sin duda, es la obcecación de Maduro y su grupo más cercano por pretender seguir en el poder, invocando para ello una legitimidad que no le reconocen ni la aplastante mayoría del pueblo venezolano ni el significativo y creciente número de países democráticos del mundo, vistas las incontables irregularidades del proceso electoral presidencial del 20 de mayo de 2018. Por otra parte, la profunda, integral e indetenible crisis nacional, cuya paternidad solo es atribuible al gobierno de Maduro, hace del todo irrazonable su pretensión continuista. Las gigantescas manifestaciones de estas últimas semanas con las que la ciudadanía ha expresado su repudio al régimen usurpador, así como el aislamiento internacional de este, deberían persuadirlo de lo absurda y nefasta que resulta su permanencia a la cabeza del país.

Esta obstinación irracional encierra un enorme peligro potencial: obra en favor de ciertos factores que dentro y fuera de Venezuela se decantan, quizás con irreflexiva precipitación o pasando por alto las complejidades del asunto, por cursos de acción que podrían tener muy lesivas consecuencias sociales y materiales. En su íngrima soledad, Maduro solo cuenta todavía con el apoyo de la cúpula de las Fuerzas Armadas, las cuestionables policías creadas para la represión política y la milicia, cuya sola existencia alimenta la épica ficticia encarnada en la hiperbólica y antidemocrática consigna de que «la Revolución llegó para quedarse». En esta tesitura, el gobierno dictatorial excluye de antemano toda posible salida electoral. La insensatez de Maduro y sus asesores de querer perpetuarse en Miraflores puede convertirse en una tragedia de grandes proporciones para el pueblo venezolano.

A este obstáculo principal, podemos agregar algunos riesgos a los cuales es indispensable prestar la atención debida: las respuestas incontroladas frente a la violencia del grupo gobernante, o la implosión por ingobernabilidad frente a las gravísimas carencias de alimentos, medicinas, gas, agua y transporte que azotan a los venezolanos, particularmente a los sectores más pobres.

Otro riesgo de naturaleza diferente es el manejo del tiempo frente a una realidad inédita y compleja respecto de la cual lucen claros los objetivos propuestos pero menos los medios y modos de alcanzarlos. La prolongación indefinida de la actual confrontación podría favorecer a quienes, aunque casi desprovistos de respaldo popular, continúan controlando abusivamente los resortes del poder político. Esta particular consideración no busca inventar obstáculos sino advertir de forma precoz sobre riesgos reales en el escenario previsible.

Las iniciativas que han desplegado el gobierno presidido por Juan Guaidó y la Asamblea Nacional dentro y fuera del país son acertadas pero es preciso que en los próximos días se materialicen exitosamente –tal es el caso en particular de la ayuda humanitaria- pues no hay mejor manera de consolidar el gobierno de transición y de asegurarse duraderamente el apoyo entusiasta de la ciudadanía. Por otra parte, es imperioso estimular la discusión del Plan País en sus aspectos fundamentales como salud, educación, transporte, alimentación e industria agroalimentaria, energía eléctrica, minería, petróleo y preservación ambiental, entre otros, sectores de la vida nacional a cuya regeneración habrá que dedicarse en el más breve plazo en el contexto general de la reconstrucción del país. Igualmente es urgente propiciar el debate sobre lo que se entiende por elecciones libres y dar desde ya los pasos necesarios para que en su momento puedan concretarse con el reconocimiento de todos.

En este tiempo de grandes esperanzas e inevitables riesgos es imprescindible mantener la unidad sólida de todas las fuerzas democráticas, sostener con firmeza la línea de acción enarbolada por el presidente encargado Juan Guaidó y no cejar en las grandes movilizaciones de masas en todo el país, ratificando de modo permanente su carácter pacífico y democrático ero a la vez su firme voluntad de lucha contra el autoritarismo usurpador que a todos humilla y empobrece.

Luis Bravo Jáuregui

José María Cadenas

Pedro Castro

Santiago Clavijo

Alix García

Luis Lander

Margarita López Maya

Luis Marciales

Carlos Monsalve

José Domingo Mujica

Pablo Peñaranda

Víctor Rago Albujas

Nota: si eres profesor de la UCV te invitamos a adherirte a este documento agregando tu nombre a la lista de firmantes en el archivo adjunto. Siéndolo o no, te agradecemos lo difundas como parte del esfuerzo colectivo indispensable para alcanzar una Venezuela distinta y mejor para TODOS.

Caracas, 12 de febrero de 2019

Ciudad Universitaria

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En medio de los importantes acontecimientos que se han producido durante este año, la Asamblea Nacional (AN) presentó en sesión conjunta del 15 de enero de 2019 el proyecto de Ley de Amnistía y Reconocimiento de Todas las Garantías de Reinserción Democrática Para los Funcionarios Militares y Civiles que Colaboren en la Restitución del Orden Constitucional en Venezuela, que fue aprobado en primera discusión por el órgano legislativo nacional.

Acceso a la Justicia ante todo considera importante resaltar que aplaude la iniciativa de la AN, porque es importante promover la reconciliación en el país, al ser la amnistía una fórmula o medio para restablecer la convivencia pública y los lazos de solidaridad y perdón social, tal como explicamos en otra oportunidad.

Sin embargo, también es necesario precisar algunos puntos que resultan claves sobre esta propuesta para que sea una verdadera herramienta de justicia y paz duraderas para el país.

El proyecto de Ley de Amnistía debe estar apegado al artículo 29 de la Constitución, que prohíbe expresamente decretar amnistías a los delitos de lesa humanidad (asesinatos, tortura, persecución, privación ilegítima de la libertad, desapariciones forzadas, entre otros), crímenes de guerra y violaciones graves de los derechos humanos.

En este sentido, el artículo 1 del proyecto reza lo siguiente:

“Se decreta la amnistía para todos los civiles, militares y demás funcionarios identificados como presos, perseguidos y exiliados políticos por hechos cometidos desde el 1 de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de la presente ley. Así mismo, se establecerá estas y otras garantías a aquellas personas civiles y militares que contribuyan a la defensa de la Constitución como deber establecido en los artículos 333 y 350 de la Constitución de la República bolivariana de Venezuela”.

Se advierte que el objeto de la propuesta normativa resulta demasiado extenso y abstracto, lo cual podría constituir una violación al concepto constitucional de amnistía contemplado en la mencionada disposición de la Carta venezolana, en concreto, al no especificar los tipos de delitos que la AN perdonaría a través de esta medida.

Es necesario definir mejor el alcance del artículo 2, pues resulta igualmente ambiguo tomando en cuenta que hay crímenes que no pueden ser amnistiados.

En efecto, el citado dispositivo dispone que:

“A los efectos establecidos en el artículo anterior, con la amnistía se produce la extinción de la responsabilidad civil, penal, administrativa, disciplinaria, o tributaria, mediante la finalización definitiva de las investigaciones, procesos, procedimientos, penas o sanciones y de todos sus efectos que se han producido en general desde el 1 de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de la presente ley. Así mismo, se establecerá estas y otras garantías a aquellas personas civiles y militares que contribuyan a la defensa de la Constitución como deber establecido en los artículos 333 y 350 de la Constitución de la República bolivariana de Venezuela”.

Por lo tanto advertimos, que tal como está redactada la norma en cuestión podría presumirse que la propuesta de ley ampara a cualquier delito, tales como narcotráfico, corrupción, legitimación de capitales, violación a los derechos humanos, genocidio, delitos bancarios, secuestro, delitos electorales, entre otros.

Tanto con esta norma como con la contenida en el artículo 1, surge el peligro de reconocer como delitos amnistiables conductas ilícitas, que por su gravedad deben estar excluidas expresamente de este beneficio. Así pues, con el fin de clarificar el sentido de esta medida y eliminar la incertidumbre –real o potencial–, Acceso a la Justicia considera que debe hacerse la salvedad de los ilícitos a los que hace referencia el artículo 29 constitucional, y como en el caso de las graves violaciones a los derechos humanos dado que no hay una lista sobre ellas, la ley debe indicar cuáles son. Los crímenes de lesa humanidad, de guerra y otros crímenes atroces a que alude la Carta Magna, en cambio, están establecidos claramente en el Estatuto de Roma, que forma parte de nuestra legislación.

En razón de lo anterior, la propuesta de Ley de Amnistía no puede impedir el enjuiciamiento de personas que jurídicamente sean responsables de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otras violaciones graves de los derechos humanos.

La propuesta de amnistía emprendida por la AN debe ser cónsona o compatible también con las fuentes del derecho internacional, que incluye a los tratados de derechos humanos y de derecho internacional humanitario, además del derecho penal internacional, que es el que define los delitos o tipifica las conductas como violaciones pues afectan a la comunidad internacional, tales como los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio.

Para Acceso a la Justicia es imprescindible un estudio cuidadoso sobre las conductas amnistiables con el propósito de que se garantice el respeto de las obligaciones internacionales que tiene el Estado venezolano, por ejemplo cabe mencionar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, adoptado como ley venezolana mediante la Ley Aprobatoria del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (G.O. n.° 5.507 Extraordinario del 13 de diciembre de 2000).

Por otra parte, debe advertirse que la amnistía que se pretenda conceder a través de la propuesta legal no debe convertirse en una medida de subterfugio para la impunidad, permitiendo que desaparezca el ilícito cometido y sus consecuencias.

De este modo, sería oportuno, además de prudente, evaluar otras alternativas que permitan proteger los derechos de las víctimas y los de sus familiares, tales como la indemnización por las violaciones sufridas, sobre todo por parte de los agentes estatales. En efecto, es un principio fundamental del Estado democrático y de derecho, como aparece consagrado en el artículo 140 de la Constitución, la obligación que tiene el Estado de reparar integralmente a las víctimas por los daños causados –materiales y morales–.

La amnistía sería otorgada a aquellos funcionarios civiles y militares que, actuando sobre la base de los artículos 333 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, colaboren en la restitución de la democracia y el orden constitucional en el país.

Al respecto, es significativo resaltar que la propuesta de ley no indica las formas de colaborar que deberían llevar a cabo los mencionados funcionarios para obtener este beneficio.

Para Acceso a la Justicia, si bien es plausible la intención de restablecer el hilo democrático y constitucional en el país, roto por el régimen chavista-madurista, no es menos cierto que la propuesta presentada por la AN es vaga, además de incompleta, al no delimitar qué conductas serían las consideradas viables o factibles para que los funcionarios civiles y militares sean amnistiados.

La propuesta resulta imprecisa en relación con las garantías que se le ofrecerían a aquellas personas civiles y militares que contribuyan con la defensa de la Constitución como deber establecido en los artículos 333 y 350 de la Constitución.

De hecho, según el artículo 3 del proyecto de ley:

“Se concederán todas las garantías constitucionales en favor de todos aquellos funcionarios civiles y militares que, actuando con base en los artículos 333 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, colaboren en la restitución de la democracia y el orden constitucional en Venezuela, conculcado por el régimen de facto encabezado por quien hoy se encuentra usurpando la Presidencia de la República”.

El legislador debe ser más específico en cuanto a las garantías que busca ofrecer, sobre todo en esta materia en la que está en juego el respeto de los derechos humanos, así como la paz y la justicia del país.

Por otro lado, indicamos que el proyecto de texto normativo no regula si las amnistías serán otorgadas automáticamente o deberán ser solicitadas. En ambos casos es necesario establecerse o definir los parámetros para su procedencia, así como las instancias nacionales que estarían facultadas para la ejecución de esta medida.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La efectividad del proyecto de Ley de Amnistía y Reconocimiento de Todas las Garantías de Reinserción Democrática para los Funcionarios Militares y Civiles que Colaboren en la Restitución del Orden Constitucional en Venezuela que pretende implementar próximamente el actual presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó Márquez, dependerá de la claridad y precisión de su contenido, lo que facilitaría resolver las dudas o problemas antes comentados.

Tanto Guaidó como la diputada Delsa Solórzano han afirmado que la iniciativa legal no significará impunidad frente a los delitos de lesa humanidad cometidos en el país, especialmente durante las manifestaciones antigubernamentales de 2017 y cuya investigación formal y juicio evalúa la fiscal de la Corte Penal Internacional en el examen preliminar abierto sobre nuestro país desde el año pasado, por lo que como ONG esperamos y aspiramos que dichas palabras se cumplan y prevalezca la justicia en violaciones de derechos humanos.

Para los venezolanos esta herramienta legal puede significar otro paso democrático frente a la complejidad institucional y política que se respira hoy día en cada rincón del país. Sin embargo, no será un camino fácil dado los obstáculos que impondrá el gobierno de facto de Nicolás Maduro Moros y su brazo ejecutor, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en su rechazo a cualquier esfuerzo destinado a restablecer el colapsado estado de derecho en Venezuela.

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