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Opinión

El supuesto ejercicio militar anunciado por el régimen es una muestra grotesca de la incapacidad, inoperatividad e inexistencia de una real organización militar del Estado venezolano, propia para el combate. Lo visto hasta ahora se corresponde a una simple y vulgar demostración, casi ridícula expresión de lo que se entiende como el instrumental humano y bélico para la administración de la violencia legal del Estado. Todo ello propio de un régimen primitivo, embaucador y peligroso, que reunido con una cúpula inmoral e incapaz intenta –otra vez- con el militarismo ideologizado soportar la desgraciada organización que ha venido sufriendo cambios hasta mostrarse como lo que es: un partido político en armas.

Un partido político en armas que no sirve para nada, y mucho menos para le guerra. Es un acto de torpeza de quienes hoy dicen dirigir esa organización armada, que no saben que la guerra como acto extraordinario de la política se maneja por dos ecuaciones y . La primera obedece a Comando, Control, Comunicación y Cibernética, con la cual se puede hacer Observación, Vigilancia y Reconocimiento hasta Operaciones Nocturnas. La segunda repite Comando, Control, Comunicación y Cibernética para hacer igualmente Observación, Vigilancia y Reconocimiento hasta la Adquisición de Blanco. Entonces, ¿Se podrá hacer una guerra popular de resistencia hoy en pleno siglo XXI?

Lo previamente explicado ante tanta ignorancia, lo único que deja claro es la enorme irresponsabilidad y atraso de una masa armada, que mediante un amasijo de torpezas quiere impresionar, engañar, desviar la atención y lo único que ha logrado…. es ponerse en el extremo ridículo por irresponsables e incapaces. Cualquier operación militar hoy en el siglo XXI de cualquier país del primer mundo, tiene exactamente controlado el espacio aéreo y las locaciones físicas de los supuestos espacios y organizaciones armadas. Tiene la iniciativa. Entonces, lo que aquí se llama “ejercicio” es una burda demostración, que raya en el ridículo, para mostrar la adulancia a un sector político que no termina de entender al Ambiente Político Real, el cual reclama un cambio de régimen por una democracia liberal que recupere la dignidad de los venezolanos y ponga un lado el militarismo obsecuente.

La mayoría de los venezolanos siente hoy una gran aflicción por la regresión que vive desde hace 20 años el estamento militar venezolano, a tal extremo que hoy opera como un partido político en armas para disfrute y goce de grupos y mafias que gobiernan, que aún creen que con el empleo de las bocas de fuego se puede atemorizar al ciudadano, a lo cual agregan el uso de la peinilla y el plan de machete. Toda esa tarea habla de la incapacidad operacional, de la inexistencia de un estamento militar, de la impericia sobre un problema tan delicado como la guerra que, previamente, debe diferenciar ejercicios de maniobras militares. Es decir, todo lo que se ha visto en este ejercicio Angostura 2019 se define con una sola frase: la inexistencia del estamento militar en Venezuela.

A partir de verificar la inexistencia de un estamento militar, la primera responsabilidad del Estado venezolano a futuro inmediato es la reconceptualización del estamento militar, para que en función de lo que dicte la geopolítica, los conflictos carolingios y las nuevas guerras, incluyendo la desgraciada penetración ideológica cubana, se reconstruya un nuevo pensamiento estratégico que de pie a una organización armada que cumpla, como en las décadas de los 60, 70 y 80 la función de la defensa cuando se derrotó política y militarmente a la guerrilla castrocomunista, o como en 1987 cuando se derrotó la pretensión colombiana con la corbeta Caldás.

El y lo militar son materias delicadas, de elevada complejidad, requieren gran responsabilidad, ciencia y saber. Son asuntos del Estado en y sobre los cuales no se puede opinar sin saber Estrategia, Geopolítica, Sociología Militar y Ciencias Militares. En consecuencia, a lo que ha sido sometido por la vía comunicacional el Estado-nación venezolano no es más que una mueca, una ridiculez y un exhibicionismo, que al final termina siendo una vergüenza por cuanto deja claro que este régimen autocrático-militarista ha sido capaz en su destrucción perversa, hasta de intentar acabar con una institución costosa, peligrosa y delicada al ponerla al servicio de un régimen que a partir del 20 de octubre de 2016 funciona como un Estado polémico.

Estado polémico que abrazó la polemología por cobarde, marxista y torpe que cree que con la conflictividad se puede gobernar un Estado y una sociedad, por temor y medio a esa ciencia extraordinaria llamada política, que explica e impone a los hombres civilizados para conciliar, para alcanzar el desarrollo y bienestar de quienes son gobernados. Lo que se está demandando hoy 2019 es el ejercicio de la política, con lo cual tendrán que ser enjuiciados esos que ahora disfrazan una demostración con un ejercicio, por cuanto no entienden de política. Son vergüenzas de la sociedad venezolana que aún creen que el castrochavismo y el castromadurismo pueden imponerse en una Venezuela que forma parte de la Sociedad Líquida, de la instantaneidad, del conocimiento, que sanciona y desprecia a ese grupo de seudos comandantes que, en un acto de adulancia, quieren engañar con la palabra ejercicio un vulgar acto de demostración propio de una regresión por la cual deberán ser enjuiciados al imponerse la democracia liberal.

Es original,

Director de CEPPRO

Caracas, 12 de febrero de 2019

 4 min


Si he entendido bien, lo esencial de la estrategia común que se han trazado los hombres del presidente Guaidó y el elenco de operadores estadounidenses encabezado por Mike Pompeo y John Bolton estriba en que una unidad del Ejército bolivariano se sustraiga a lo que los expertos en estas cosas llaman “la cadena de mando”.

Puesto en román paladino, a eso se le llama “pronunciamiento” y, a despecho de algunos inactuales izquierdistas españoles, mexicanos y uruguayos, es lo que patrióticamente desean millones de demócratas venezolanos con el fervor con que un chamán invoca las deidades que propician buena caza y buena pesca.

Ha habido un goteo de declaraciones militares de acatamiento al presidente Guaidó —nuestro legítimo jefe de Estado interino, que no “autoproclamado”—, pero hasta ahora se ha tratado de oficiales que, corajudamente, se han manifestado sin más poder de fuego que el valor civilista de su palabra y su ejemplo. Casi inmediatamente todos ellos se han visto reducidos a prisión.

Lo que la imaginación colectiva echa en falta es un cuerpo acantonado en un sitio significativamente estratégico, con nutrido número de animosos oficiales y efectivos de tropa suficientemente bien armados como para asegurar el control de, digamos, un campo de softbol y una pista de 3000 pies de largo a la que se pueda invitar los C-17 de la fuerza aérea gringa que uno imagina repletos de instrumental quirúrgico, ciclosporina para diálisis y leche de soya formulada para bebés.

A partir de un episodio semejante es razonable esperar que el Ejército chavista, ese partido armado que hoy vocea su disposición a dar la vida por Nicolás Maduro, comenzaría a derretirse como en su momento le ocurrió la Guardia Republicana de Saddam Hussein.

Como quiera que todas las provisiones constitucionales han sido ya cumplidas por la Asamblea Nacional, el nuevo, legítimo Gobierno —provisto ya de recursos financieros con que comenzar a echar adelante la transición democratizadora— vería entonces crecer el imprescindible sustento militar criollo en cuestión de horas y solo faltaría hallar el paraje soleado junto al mar. ¿Varadero?, ¿la Riviera turca?, donde no solo John Bolton imagina el retiro de Nicolás Maduro y el principio del fin de la “troika de las tiranías”: Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Una pléyade de oficiales cuyos rostros y nombres aún no conocemos estaría ya por entrar a escena y, como diría un guionista de teleseries, ese sería el punto de giro de la trama que precipite los últimos quince trepidantes minutos del episodio.

Sin embargo, los generales y coroneles constitucionalistas que la señora Rocío San Miguel —cabeza visible de un prestigioso observatorio de la institución armada venezolana— asegura que existen, como existen los hipogrifos y los unicornios y otros seres mitológicos, no se han dejado ver aún. Al parecer, trabajan en las profundidades de los cuarteles, como nibelungos en el lecho del Rin, aguardando a que la sociedad civil siga poniendo los muertos mientras llega el momento de actuar.

Lo anterior puede sonar impío e indiferente al sufrimiento de centenares de insumisos militares venezolanos que, es notorio, hoy sufren ignominiosa prisión en mi país, pero es también solo una versión de la impaciencia que consume a una inerme población a la que los vertiginosos acontecimientos de enero y lo que va de febrero inducen a pensar que el fin de la trágica crisis humanitaria debería estar cerca.

Ya en otra entrega aplaudimos la brillantez de la estrategia política desplegada tan cabalmente por el presidente Juan Guaidó y que entraña flanquear a los hombres de armas venezolanos con el reclamo legalista de que asuman su deber de restituirle a la nación el apego a la norma constitucional y garantizar el retorno a la alternabilidad democrática.

Para ello, y es lo singular del trance que atraviesa Venezuela, no hace falta cruzar disparos ni comprometer la soberanía territorial. Solamente se requiere despejar resueltamente, contra la crueldad y los designios tiránicos de Maduro, el ingreso de ayuda humanitaria.

El fin de la usurpación y el llamado a elecciones verdaderamente libres vendrían, por añadidura y de modo natural. No sería una salida ilusoria a la crisis: sería el triunfo del talante pluralista, propenso a la paz y la concordia, que desde siempre ha caracterizado a la más noble inteligencia venezolana.

@ibsenmartinez

El País

11 de febrero de 2019

https://elpais.com/internacional/2019/02/11/america/1549925344_877412.html

 3 min


La tarea de sacar a Maduro es un proceso indetenible en pleno desarrollo. Salir de un régimen totalitario apoyado por muchos corruptos en la Fuerza Armada y en el ilegal Tribunal Supremo de Justicia no es una tarea fácil, pero ya es un hecho irreversible.

Costó que muchos entendieran que esas “ventanas de libertad” que dejaba abiertas el régimen eran solo una pantalla para engañar incautos. Desde sus inicios evidencio que su propósito era destruir o debilitar al sector privado, promover escasez de bienes y servicios y crear hiperinflación, apoderarse de las instituciones del Estado, aplicar una censura informativa selectiva, desacreditar a políticos y poner presos u obligar a exiliarse a quienes le eran incómodos, todo con el objetivo de intentar someter a la indoblegable sociedad venezolana y perpetuarse en el poder

La tarea de sacar a Maduro está por finalizar exitosamente. Solo hay que tener un poco más de paciencia y de perseverancia. La tarea que no se ha iniciado es la de garantizar la gobernabilidad posterior. El ingeniero Juan Guaidó, Presidente de la República(e), dio un primer paso al hacer un llamado a todos los venezolanos a reconciliarse, así como a establecer contactos con el llamado chavismo disidente e instar a la Fuerza Armada a apegarse a la Constitución. La Ley de Amnistía es un avance en esa dirección.

La recuperación del país será muy difícil y requerirá de un acuerdo entre los partidos políticos de la oposición que, además, cuente con el consenso de sindicatos y otras organizaciones no políticas. Este pacto debería ser de al menos diez años, incluyendo el período de transición.

Los objetivos deberían ser: 1- apoyar unánimemente al presidente(e) Guaidó. 2- Aprobar un plan país que ojalá restrinja las funciones Estado a ocuparse de educación, salud, seguridad e infraestructura 3- Lanzar un candidato unitario para la elección cuando finalice la transición.

La transición tendrá muchos impedimentos. Los recursos para la recuperación de la economía se conseguirán, pero los resultados no serán de inmediato, por lo que habrá muchas presiones sobre Guaidó. Su gobierno provisional se desarrollará en circunstancias muy diferentes a los de Larrazabal y de Ramón J. Velásquez. No podrá simplemente surfear al compás de las olas. Ello requerirá apoyo franco y comprensión. La disponibilidad de alimentos se puede normalizar con ayuda humanitaria, control de la inflación y apoyo a la agricultura. Satisfacer la demanda de medicinas y repuestos será de menor complejidad.

Lo espinoso será el manejo del excedente de empleados públicos, así como la situación de los miles de trabajadores del Estado que fueron despedidos ilegalmente, sea por firmar la solicitud de referendo revocatorio en contra de Chávez, por no sacar el Carnet de la Patria, por negarse a asistir a marchas oficialistas, por no obedecer órdenes violatorias de leyes y reglamentos o por sumarse a un paro cívico.

Asumimos que muchos de los nuevos empleados en la administración pública y en empresas del Estado son competentes. Por lo que nada deben temer. Lamentablemente, otros son solo activistas políticos que no agregan valor y por ello tendrán que ser despedidos respetando sus derechos laborales.

Con respecto a quienes fueron despedidos ilegalmente, el nuevo gobierno debe hacer justicia y reconocer la nulidad de esos despidos. Una vez reparado el atropello, cada caso tendrá que ser analizado para determinar si corresponde jubilación o si puede ser reenganchado en el mismo o en diferente organismo u empresa del Estado. La compensación por derechos laborales tendrá que ser producto de una negociación sobre el cómo, cuánto y el cuándo. Al respecto puede servir de guía la experiencia del manejo de la situación de los oficiales y profesores universitarios retirados por el dictador Pérez Jiménez.

La Fuerza Armada y Pdvsa son el problema más complejo, tanto por el número de los afectados, como por la politización. Para lograr que se haga justicia y no alborotar el avispero, el presidente (e) Guaidó tendrá que designar un Alto Mando y una directiva de Pdvsa con méritos reconocidos. El personal de la Fuerza Armada y el de Pdvsa y filiales deben percibir que quienes asuman el mando no van a “penalizar” injustamente a quienes hoy ocupan cargos por mérito, ni “premiar” indebidamente a quienes fueron despedidos ilegalmente y regresan a esas organizaciones. Para la Fuerza Armada no es prudente asomar nombres. Para Pdvsa se ha señalado al joven ingeniero Gustavo Baquero, quien tiene experiencia en el área petrolera y la ventaja de no haber trabajado en Pdvsa. Es un buen candidato, entre otros posibles. Desde luego debe ir acompañado por profesionales con experiencia de producción y refinación en Venezuela, así como del manejo de recursos humanos.

Como(había) en botica:

Hoy, martes 12, nuestro embajador en Canadá Orlando Viera -Blanco, estará conversando con los venezolanos en Toronto a las 5:30 PM, en YWCA, 87 Elm St.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

¡Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Esta frase es famosa en nuestro país por ser la que pronunció el general Eleazar López Contreras a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1936.

¿Quién era Lopez Contreras?, venía de ser el Ministro de la Defensa del llamado “Benemérito”. uno de los más feroces dictadores que, hasta esa fecha. había conocido nuestro país. Pero sobre todo. es recordado como el fundador de las Fuerzas Armadas modernas de Venezuela.

Este hombre austero llevó adelante un proceso de transición que iba encaminado al restablecimiento de la democracia en el país. En esa época, como es lógico, había mucho odio acumulado por los crímenes y vejaciones de toda índole cometidos por una tiranía qué subyugó a la nación por un lapso de 27 años, y la sed de venganza unida al deseo de acelerar las reformas que permitieran elecciones universales y secretas en el menor tiempo posible.

Con su lema calma y cordura López Contreras pretendía hacerle entender a los actores políticos que pasar de una dictadura a una democracia no podía hacerse a la carrera y que se requería mucha sensatez, pero sobre todo paciencia, para que los cambios se produjesen sin derramamiento de sangre.

Hoy estamos en una situación parecida, nos encontramos en una dictadura que se niega a rendirse y una democracia incipiente que trata, por todos los medios a su alcance, de lograr el fin menos cruento del régimen e iniciar el proceso de reconstrucción de las instituciones, la reconciliación nacional y la recuperación del bienestar necesario para poder vivir en paz y bajo el manto protector del estado de derecho.

Hoy, los venezolanos debemos, más que nunca, hacer nuestras esas palabras que nos invitan a actuar de manera reflexiv,a y entender que la prisa en la toma de decisiones no es garantía de un cambio sostenible y perdurable. Por ello, para lograr lo que tanto anhelamos es indispensable tener calma, pero sobre todo cordura.

Vamos bien y si seguimos, paso a paso, la ruta que nos señala nuestro presidente interino, Juan Guaidó, más temprano que tarde saldremos de esta pesadilla y podremos ver la luz de un país que amanecerá pletórico de esperanzas.

 1 min


Los aciertos y errores de los últimos 60 años nos pueden orientar para construir el país para todos.

El gran acierto del régimen anterior fue avanzar en el pluralismo democrático. Su gran error fue implantar un pluralismo limitado, partidocrático, en vez de alcanzar un pluralismo efectivo en el que cada sector pudiera, con autonomía y verdadero acceso, participar en los procesos de toma de decisiones públicas. En esta limitación se basan las demás.

Por ejemplo, los grandes errores económicos: la política rentista de altos precios y bajo volumen de petróleo, la sobre valuación del bolívar (que castró las exportaciones privadas, promovió las importaciones y el desempleo), el control de cambio y de precios, y el reparto populista no eran verdaderas políticas económicas ni quienes las aplicaron fueron mentalmente torpes. ¡No! Fueron políticos muy inteligentes que convencieron al pueblo de que con esos disparates los defendían contra la avidez empresarial, cuando lo que perseguían era limitar la empresa privada y a un sindicalismo autónomo que pudieran retar el poder de los partidos.

Por supuesto, el chavismo se convirtió en un régimen peor que el anterior en la medida que no cambió sino que profundizó estas reglas de juego: La partidocracia se convirtió en una autocracia y, con ello, profundizó la Polarización, el Presidencialismo, Centralismo, Estatismo, Populismo y Rentismo Petrolero. Nicolás Maduro la transformó la autocracia en un régimen militar para sostenerse.

En lo político, la regla de desconfiar todos los sectores de todos los demás sectores ha sido el origen de nuestros errores

Si queremos aprender algo de los últimos 60 años, es obvio que necesitamos un Plan País que sea pluralizador y no partidocrático, militarista ni autocrático; descentralizador; privatizador; despresidencializador, despopulizador y que arranque de raíz el rentismo petrolero, ahora también de otras fuentes (minas de esclavos y eunucos políticos). Pero, lo que no es obvio es que, para que ese Plan sea implementado, se necesita arrancar y seguir con un gobierno multisectorial y no sólo de partidos.

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La torpe decisión política por parte del régimen autocrático militarista de bloquear e impedir el paso en el costado nor-sur Occidental de la Ayuda Humanitaria, ha creado dos graves realidades políticas inmediatas, que impactan la fragmentada situación del régimen que azota al país incrementando el riesgo de “conflicto militar en el costado nor-sur Occidental”. Al igual que ha hecho explotar un vector de indignación ciudadana en contra de los uniformados bajo la responsabilidad de Padrino López. Todo ello como consecuencia de una conducta primitiva e inhumana de impedir el paso de la Ayuda Humanitaria así ha impactado entonces a la Venezuela política y se abre a una confrontación entre la ciudadanía democrática y al cuerpo armado y en sus cuarteles de dominación.

La torpe decisión política desestima el profundo drama de la salud y el requerimiento de medicina e instrumental médico, para apoyar una responsabilidad vital que este régimen criminal no ha podido cumplir, y por ello, siente que con la Ayuda Humanitaria que requiere el venezolano se verificara su brutal incapacidad como gobierno fracasado para cumplir con una de las más importantes demandas: la salud. Cobarde y arbitrariamente el régimen ordena de forma primitiva militarmente cerrar el paso a la Ayuda Humanitaria para demostrar que le importa poco la salud del venezolano y mucho menos… el rechazo de ayuda a millones de ciudadanos que hastiados de la dictadura Castrochavista por incapaz ,corrompida e inmoral no pueden entender su fracaso en su función de gobierno.

La decisión política de bloquear la Ayuda Humanitaria muestra a efectivos del cuerpo armado en apoyo a tan grave acción armada y peor aún… a la condición inhumana de un régimen totalitario que ha perdido el respeto, a tal extremo que emplea las bocas de fuego para intimidar al venezolano enfermo, necesitado y en crisis de salud, que por necesidad y en atención a lo previsto en la Constitución tiene derecho a la salud. Derecho a la salud que lo potencia a estar dispuesto…hasta cercar los cuarteles o agrupaciones armadas para exigirle que cumplan con la Constitución y con los deberes propios de quienes están obligados a la defensa de la República, y no y nunca a bloquear el paso de la Ayuda Humanitaria dándole pie a que el demócrata cerque los cuarteles.

¡Cercar los cuarteles! y los espacios en donde operan hombres armados, es entonces la respuesta política cierta que tendrán que conducir quienes en su función de líderes y/o Operadores Políticos Regionales junto a Líderes Políticos Vecinales conduzcan al cerco de la instalación militar y le demanden desobedecer órdenes arbitrarias teñidas de intencionalidades políticas subyacentes, casi criminales para defender una tiranía que tiene todo el repudio de la mayoría de los venezolanos. Pero además el desconocimiento de múltiples y/o la mayoría de Estados democráticos. ¡Cercar los cuarteles! es entonces una responsabilidad ciudadana en la que se muestra la Constitución en una mano y en la otra la Participación Política Contendiente de una sociedad, que está harta de la arbitrariedad y del sin sentido de un régimen oprobioso que ahora por cobarde e inepto frente a la Ayuda Humanitaria será cercado por la ciudadanía democrática.

¡Cercar los cuarteles con mujeres y hombres ciudadanos! en donde se muestren los niños y ancianos enfermos que tienen el derecho a vivir, que tienen la necesidad de medicinas, medicamentos y tratamientos que este gobierno tirano de Nicolás Maduro, por ladrón y corrupto no los ha podido apertrechar para cumplir con una de las más importantes demandas prescritas del ciudadano venezolano como lo es: la salud. Cercar el cuartel será entonces la figura de Participación Política Contendiente en la cual cada uno de los hombres, mujeres, niños y enfermos, que cerquen el y los cuarteles mostraran su decisión democrática de desplazar una tiranía inmoral, inhumana, atrabiliaria y cobarde que poco o nada tiene que perder y por lo tanto arriesga la vida de mujeres, hombres y niños venezolanos como muestra del cinismo y la locura de un desgobierno.

¡Cercar los cuarteles! es el grito angustiado de la indignación máxima de demócratas que no aceptan ni toleran más esta tiranía que juega con la vida, por la vía del engaño y la propaganda del venezolano. ¡Cercar los cuarteles! es una acción de Participación Política Contendiente que compromete la ética del venezolano democrático y que deja claro al Régimen que no tiene espacio, ni maniobra frente a la gravísima crisis de un régimen en condición de usurpador que debe ser impactado por el cerco a los cuarteles.

¡Cercar los cuarteles! donde el régimen ha ordenado responder con bocas de fuego con acciones para impedir el ingreso de la medicina. Torpeza extrema, falaz y cobarde de un régimen que no termina de entender el gentilicio democrático del venezolano. El amor del venezolano por la democracia pero sobretodo… la convicción de que la democracia se defiende no con balas ni con tiros sino con participación, con el ejercicio de la política, con la expresión sincera por el respeto de la humanidad y por la vida.

¡Cercar los cuarteles! será darle vida a la reconstrucción de la democracia que requiere de Líderes Políticos Emergentes, de Operadores Políticos Regionales pero sobretodo de Líderes Políticos Vecinales, ¡lideres todos! que entiendan que la usurpación de nm terminara en el tanto crezca la Transición Política y que esa Transición Política será posible mediante la integración del líder y el protagonismo del ciudadano, es decir, los hombres y mujeres que no han aceptado la cooptación del militarismo golpista-chavista ni del ladronismo organizado madurista, la mayor vergüenza de este régimen .¡Cercar los cuarteles! es entonces la gran tarea política frente a la inhumanidad, provocación, desafuero y criminalidad de quienes usurpando el poder, todavía… se imaginan que pueden limitar la Participación Política Contendiente hasta de quienes de espalda a la Constitución y la ética y usando uniforme pero no siendo militares… pretenden bloquear la Ayuda Humanitaria.

Es original

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 08de febrero de 2019

 4 min


Loris Zanatta

Si la "izquierda" está con los Maduro, que no se queje de que la "derecha" se incline hacia los Bolsonaro y la gente los vote en masa. Los únicos que deberíamos quejarnos somos nosotros: los que no amamos ni a los unos ni a los otros y no creemos que haya Dios o "pueblo" por encima de todo; los que miramos a la realidad más que a los deseos, a los hechos más que a las palabras y a la razón más que a la fe; los que no nos casamos con un partido de por vida, no le debemos nuestra felicidad a un redentor, no abrazamos una ideología como una religión, no llevamos puesta la camiseta de un líder ni vamos a la cancha a hinchar por él. Y si vamos, no cubrimos de insultos al árbitro porque cobra faltas a nuestro equipo: nunca aceptaríamos ganar jugando en una cancha inclinada, como lo ha estado haciendo el chavismo durante veinte años, antes de cerrar la cancha, porque ni siquiera así lograba ya ganar.

Liberté, egalité, fraternité: ¿cuál de estos nobles principios el régimen chavista no ha pisoteado, humillado, prostituido? Miseria, violencia, muerte, tortura, éxodo, corrupción, narcotráfico: ¿qué más necesitan para quitarse la venda de los ojos? ¿No entienden que al quedarse sobre ese carro llevarán al barranco hasta las buenas intenciones y los mejores ideales? ¿Que vacunarán contra ellos a quién sabe cuántos en el mundo? Recobren el juicio; tómense un antídoto contra el hechizo; salgan de la resaca de la borrachera ideológica; maten al zombi que ha tomado posesión de su cuerpo y de su mente.

Oí evocar a Girón, a Vietnam, a La Moneda. La historia es un supermercado: cada uno le saca lo que le sirve. Cuánta excitación con solo escuchar el nombre de Estados Unidos; debe ser un complejo. Como el toro frente al paño rojo, pierden la luz de la razón, comienzan a perseguirlo bufando y babeando; con tal de cornearlo, pasarían por encima de madre e hijos. ¡Qué no darían por ser atacados, qué no harían para ser invadidos y actuar de víctimas sobre la piel de su propio pueblo! Lo peor es que en la Casa Blanca circula tanta locura que le podrían dar el gusto. No les importa lo que es mejor para los venezolanos, no intentan ponerse en su lugar, no tienen sensibilidad para su destino: los pobres y los perseguidos son tales solo si profesan su fe; los derechos son humanos solo si son de su equipo.

No hacen caso a que, junto con Estados Unidos, docenas de gobiernos de diferentes colores se han expresado del mismo modo; que hay una manera muy simple de eliminar toda "injerencia" y ahuyentar a los fantasmas violentos: celebrar elecciones regulares, permitir la ayuda humanitaria, respetar los derechos humanos, plegarse a la democracia dejando de pisotearla. La solución más obvia no les viene a la mente.

El "perfecto idiota latinoamericano" es un genio, en comparación. Vayan a YouTube, hagan clic en cualquier video de Maduro: ¿no sienten el rubor subir a las mejillas? ¿A quién recuerda más: a Ricardo Lagos o a Benito Mussolini?; ¿a Felipe González o a Francisco Franco? Esa retórica vacía, esos rituales barrocos, esos gestos pomposos, esos lemas anticuados y gastados, esa mala fe incontenible mezclada con hipócrita paternalismo hacia "los pobres", carne de cañón sobre los que fabrican sus imperios.

La estética de la "izquierda" populista latinoamericana no ha dejado nunca de ser falangista; el lenguaje de sus líderes es una muestra del fascismo "eterno", diría Umberto Eco: machismo, vitalismo, maniqueísmo, arrogancia, fanfarronadas, teatralidad. La antecámara de la ineptitud. ¡Cuánta ineptitud en Venezuela! Será que al fin y al cabo son liturgias religiosas adaptadas a la era secular; evocan un mundo antiguo: pecado, culpa, sacrificio, confesión, conversión, martirio, sangre, muerte, resurrección. Los caudillos revolucionarios latinoamericanos son españoles viejos, de un tipo que España ha dejado de producir hace mucho tiempo. ¿La "izquierda" quiere hundirse con la bandera del antiguo imperio español entre las manos? Además, ¿invocando a Bolívar? Como quiera: una carcajada la enterrará.

Cuando escuché tildar de "golpe" la proclamación de Guaidó, mi memoria voló al viejo Fidel Castro: le encantaba recordar a un antiguo jurista español; jesuita, por supuesto. Interpretado a su manera, claro, decía más o menos esto: la insurrección justa se hace en nombre del bien y se llama revolución; la insurrección injusta se hace en nombre del mal y se llama golpe de Estado. ¿Quién establecía qué era el bien y qué el mal? Dios, o sea él. Así ven el mundo ciertas personas: en blanco y negro. Pero si es así, lo que llamaron "golpe" es una revolución extraordinaria. Una revolución con mucho pueblo. ¿Cómo llamar al río humano que se volcó a las calles en todos los rincones de Venezuela? Ese pueblo no pide por Trump ni por Bolsonaro: quiere deshacerse de Maduro y su camarilla, volver a vivir y respirar. Lo haría en las urnas si le dieran la oportunidad; si lo hace en la plaza, es porque las bayonetas vigilan las urnas que el régimen manipula. "Revolución" y "pueblo": en Venezuela la "izquierda" logró quedarse huérfana de ambos. ¡Qué torpeza!

Con Venezuela, la "izquierda" latinoamericana se está suicidando. Tocó el fondo y continúa cavando. Quién sabe si a fuerza de hacerlo no acabe por encontrar la luz y descubrir las razones que, hace mucho tiempo, indujeron a la izquierda reformista europea a liberarse de los demonios maximalistas y las utopías redentoras; a medirse con el mundo tal como es y no como debería ser de acuerdo con sus biblias. Me gusta verlo así, pensar que, ciertos traumas duelen al salir a la luz, pero ayudan a crecer. Quién sabe si Maduro no cumplirá al menos esa función, que daría sentido a su paso -aparentemente sin sentido- por la historia: la de archivar con sus fechorías la oscura historia de la izquierda antiliberal en América Latina y favorecer la germinación de la izquierda liberal: hija del humanismo, no de la Inquisición; sobrina de Erasmo, no de Torquemada. Una izquierda tolerante y racional, pluralista y reformista. Nos liberaría de un solo golpe de los Maduro y de los Bolsonaro.

La Nación

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