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Opinión

La muerte horrible de efectivos militares por parte de la guerrilla colombiana y otros grupos armados, DESNUDA y muestra la ausencia del Estado venezolano y su existencia como Estado Fallido. Estado fallido incapaz de emplear el elemento militar para garantizar y preservar la seguridad, la territorialidad, la paz y la tranquilidad de la sociedad venezolana. La muerte además de desnudar a un estado incapaz prueba igualmente la carencia de un Concepto Estratégico de Estado, la inexistencia de la Secretaría Permanente de Seguridad y Defensa, pero además, acusa al Ministro de la Defensa por su irresponsabilidad profesional para enfrentar al enemigo. Un enemigo: las guerrillas instaladas en territorio venezolano desde hace por lo menos 18 años, que operan, producen, almacenan y distribuyen en Venezuela la violencia, la criminalidad y la droga como una zona de Alivio.

La muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas deja claro la falta de una Estrategia Militar por parte del Estado Nación y el desconocimiento de los mandos militares para planificar y realizar una acción militar conjunta. Acción militar conjunta para contener a esa expresión de las Nuevas Guerras, que solo los detiene la maniobra, el fuego y la decisión de un estamento militar, reforzada por una Estrategia con un razonamiento estratégico con suficiente soporte logístico que imponga la autonomía y la libertad de acción. O sea, un estamento militar con capacidad, entrenamiento y moral para destruir al enemigo y resguardar con el empleo del instrumento militar a la sociedad, sus bienes y la soberanía del Estado venezolano.

El enemigo, los grupos guerrilleros y los grupos mafiosos de las Nuevas Guerras han tomado en Amazonas y Bolívar, la delantera y la iniciativa. Así maniobran, enganchan y destruyen, atacan a las unidades venezolanas generando un gran impacto psicológico después se retiran se pierden, ya que Venezuela no tiene quien la defienda. Es la indefensión de Venezuela que Padrino López no atina como explicar las muertes horribles y dolorosas de oficiales y tropas. Queda claro que Venezuela hoy está invadida incapacitada para demostrar que es un Estado soberano, por cuanto su elemento armado que acciona como Partido Político en Armas, no posee adiestramiento ni capacitación, ni entrenamiento ni mística ni moral… acusando al alto mando de una grave irresponsabilidad histórica, geopolítica y estratégica.

La muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas se registra por la incompetencia del Ministro de la Defensa y los Comandantes de Fuerzas, torpes para planificar el adiestramiento, la capacitación y el empleo de la táctica operacional más y el reforzamiento de la mística y la moral del individuo de la unidad básica, fundamental y de la gran unidad de combate. Todas estas unidades tienen que estar listas para operar en acciones conjuntas, capaces de enganchar, cercar y destruir a los grupos de bandoleros y de guerrilleros, que hoy se desplazan en la geografía de Venezuela como si fueran “pueblos libres” o “pueblos disponibles”. Por eso hay muertes horribles de oficiales y tropas venezolanas.

Esas muertes horribles de oficiales y tropas venezolanas ya tienen un registro histórico que acusa a un poder político inepto, que conjuntamente con los mandos superiores sin sentido de la estrategia y de la compleja situación que crean las Nuevas Guerras en América latina, desviaron de manera torpe e irresponsable la doctrina del empleo del componente de tierra, mar y aire, reduciéndola a una grotesca funciones de cuerpo armado de vigilancia. La historia de manera inmancable le reclamara ahora, mañana y siempre que por lerdos aun siendo Diplomado de Estado mayor no tuvieron el coraje y el profesionalismo para oponerse a una conducta sibilina de un gabinete comunistoide que no sabe lo que significa la Defensa de la Patria.

La muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas muestra como la geopolítica está vigente, presente y acusa a la combinación infausta de militares y civiles ignaros, que no pueden entender que la Estrategia es una ciencia de estudio y dominio obligatorio, por cuanto su dialéctica permitirá ejercer las reacciones y acciones para potenciar la seguridad del territorio, de los bienes y sobre todo de la paz social venezolana. El razonamiento estratégico está ausente en Venezuela y no hay intuición, ni se consideran los factores psicológicos, no hay capacidad para el análisis y mucho menos para la síntesis, lo que sí hay es descuido, irresponsabilidad individual y colectiva, que son las causas para que generan la muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas, por las cuales deberá responder el Ministro de la Defensa y los Comandantes de Fuerza ante Dios, ante la patria y ante la historia.

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 06 de octubre de 2018

 3 min


Klaus Schwab

Después de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional aunó esfuerzos para construir un futuro compartido. Hoy en día, debe hacer esto de nuevo. Debido a la lenta y desigual recuperación durante la década tras la crisis financiera mundial, una parte sustancial de la sociedad se ha visto atrapada por la insatisfacción y la amargura; y, no sólo con respecto a la política y los políticos, sino también con relación a la globalización y todo el sistema económico que esta sustenta. En una época de inseguridad y frustración generalizadas, el populismo, se ha tornado como una opción cada vez más atractiva, como una alternativa al status quo.

Sin embargo, el discurso populista elude – y a menudo confunde – las distinciones sustantivas entre dos conceptos: globalización y globalismo. La globalización es un fenómeno impulsado por la tecnología y el movimiento de ideas, personas y bienes. El globalismo es una ideología que prioriza el orden global neoliberal sobre los intereses nacionales. Nadie puede negar que estamos viviendo en un mundo globalizado. No obstante, afirmar que todas nuestras políticas deberían ser “globalistas” es muy discutible.

Al fin y al cabo, este momento de crisis ha planteado preguntas importantes sobre nuestra arquitectura de gobernanza global. Teniendo en cuenta que cada vez más y más votantes exigen “recuperar el control” de las manos de las “fuerzas globales”, el desafío que se enfrenta es la restauración de la soberanía en un mundo que necesita de la cooperación entre partes. En lugar de cerrar las economías a través del proteccionismo y la política nacionalista, debemos forjar un nuevo pacto social entre los ciudadanos y sus líderes, para que todos se sientan lo suficientemente seguros dentro de su propio país como parar permanecer abiertos al mundo en general. Si esto falla, la continua desintegración de nuestro tejido social podría, en última instancia, provocar el colapso de la democracia.

Además, los desafíos asociados con la Cuarta Revolución Industrial (4IR) coinciden con el rápido surgimiento de restricciones ecológicas, el advenimiento de un orden internacional cada vez más multipolar y una creciente desigualdad. Estos sucesos integrados están marcando el comienzo de una nueva era de globalización. Si esta nueva era va a mejorar la condición humana dependerá de si la gobernanza corporativa, local, nacional e internacional se puede adaptar a estos sucesos, a tiempo.

De manera paralela, un nuevo marco para la cooperación público-privada global ha ido tomando forma. La cooperación público-privada consiste en aprovechar el sector privado y los mercados abiertos para impulsar el crecimiento económico para el bien público, teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Sin embargo, para determinar lo que comprende el bien público, primero debemos identificar las causas de la desigualdad.

Por ejemplo, si bien los mercados abiertos y la mayor competencia ciertamente producen ganadores y perdedores en el ámbito internacional, también pueden tener un efecto aún más pronunciado sobre la desigualdad a nivel nacional. Es más, la creciente brecha entre quienes forman parte del precariado y los privilegiados se está reforzando con los modelos de negocios de la Cuarta Revolución Industrial (4IR), que a menudo hacen que las ganancias sean para quienes son dueños del capital o de la propiedad intelectual.

Cerrar esa brecha requiere que reconozcamos que estamos viviendo en un nuevo tipo de economía impulsada por la innovación, y que se necesitan nuevas normas, estándares, políticas y convenios globales para salvaguardar la confianza del público. La nueva economía ya ha perturbado y recombinado innumerables industrias, y ha desplazado a millones de trabajadores. Esta nueva economía desmaterializa la producción a medida que aumenta la intensidad del conocimiento en la creación de valor. A su vez, también aumenta la competencia dentro de los mercados nacionales de productos, capitales y trabajo, así como entre los países que adoptan diferentes estrategias de comercio e inversión. Y, aviva la desconfianza, en especial con relación a las empresas de tecnología y la forma como estas administran nuestros datos.

El ritmo sin precedentes del cambio tecnológico significa que nuestros sistemas de salud, transporte, comunicación, producción, distribución y energía – sólo para nombrar unos pocos – se transformarán completamente. Gestionar ese cambio requerirá no sólo de nuevos marcos para la cooperación nacional y multinacional, sino también de un nuevo modelo de educación, complementado con programas específicos para enseñar nuevas habilidades a los trabajadores. Recurriendo a avances en robótica e inteligencia artificial en el contexto del envejecimiento de las sociedades, tendremos que pasar de una narrativa de producción y consumo a una de compartir y cuidar a las personas.

La globalización apenas ha comenzado; pero, ya estamos muy poco preparados para ella. Aferrarse a una mentalidad obsoleta y llevar a cabo pequeños ajustes a nuestros procesos e instituciones existentes, no será para nada suficiente. En cambio, debemos rediseñar estos procesos e instituciones desde cero, con el propósito de poder aprovechar las nuevas oportunidades que nos esperan, mientras paralelamente evitamos el tipo de perturbaciones que presenciamos hoy.

A medida que desarrollamos un nuevo abordaje para dirigirnos hacia la nueva economía, debemos recordar que no estamos jugando un juego de suma cero. Este no es un tema de dicotomías: libre comercio o proteccionismo, tecnología o empleos, inmigración o protección de los ciudadanos, crecimiento o igualdad. Todas esas dicotomías son falsas, y las podemos evitar desarrollando políticas que favorezcan la palabra “y”, haciendo que prevalezca sobre la “o”, permitiendo que se pueda ir tras la consecución de la totalidad de los mencionados intereses, de manera paralela.

Sin duda, los pesimistas argumentarán que las condiciones políticas se interponen en el camino de un diálogo global productivo sobre la Globalización 4.0 y la nueva economía. Pero, los realistas utilizarán el momento actual para explorar las brechas en el sistema actual e identificar los requisitos para un futuro abordaje. Y, los optimistas se aferrarán a la esperanza de que las partes interesadas con visión de futuro crearán una comunidad de intereses compartidos y, en última instancia, un propósito compartido.

Los cambios que están en curso hoy en día no son cambios aislados que afectan a un país, una industria o un problema en particular. Son cambios universales; y, por lo tanto, requieren de una respuesta global. La no adopción de un nuevo abordaje cooperativo sería una tragedia para la humanidad. Con el propósito de elaborar un plan para una arquitectura de gobernanza global compartida, tenemos que evitar quedarnos atascados en el momento actual de gestión de crisis.

Específicamente, esta tarea requerirá dos cosas de la comunidad internacional: un compromiso más amplio y una mayor imaginación. El compromiso de todas las partes interesadas en un diálogo sostenido será crucial, al igual que la imaginación para pensar de manera sistémica, y más allá de las propias consideraciones institucionales y nacionales cortoplacistas.

Estos serán los dos principios organizativos de la próxima Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos-Klosters, que se reunirá para considerar el tema “Globalización 4.0: Configuración de una arquitectura global en la era de la Cuarta Revolución Industrial”. Estemos listos o no, un nuevo mundo se nos viene encima.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

5 de noviembre 2018

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/globalization-4-0-by-klaus-...

 5 min


A pesar de que una gran parte de las personas piensan que ubicar a Trump en el espectro político es fácil no estoy de acuerdo. No es un simple populista de derechas. Trump NO es liberal, ni el sentido que se le da a la palabra en Estados Unidos, ni en el sentido clásico que le dio Adam Smith, NO es un defensor del capitalismo liberal, le gusta jugar con ventaja. Trump es un mercantilista al estilo Colbert, quien proponía “una fuerte intervención del Estado en la economía, coincidente con el desarrollo del absolutismo monárquico.”, en este caso, una fuerte intervención del Estado con desarrollo del poder presidencialista. Es un proteccionista. Además, grosero, dado a gobernar por arrebatos y acostumbrado a que otros asuman la responsabilidad de sus actos. (Si les recuerda a alguien cercano NO es casualidad…).

Su estilo agresivo logró importantes concesiones de México y Canadá en la negociación de un nuevo Tratado de Libre Comercio. Su fuerte apoyo a las políticas de Israel le ganó el apoyo del lobby judío en los Estados Unidos. Sus enormes ventas de armas a Arabia Saudí le granjearon fuerte apoyo del poderoso complejo militar-industrial, y explican su estrecha alianza con el gobierno saudí, su tibia reacción ante el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y la fuerte ofensiva contra Irán, sempiterno enemigo de Arabia Saudí y de Israel.

Su política anti inmigración se ve reforzada con la aparición de la caravana de migrantes hondureños, salvadores y guatemaltecos, que aspiran ser recibidos de grado o fuerza en los Estados Unidos. Esto fortalece los lazos emocionales del presidente con sus electores, relacionados el racismo, el miedo a los inmigrantes y cierto deseo de aislacionismo siempre presente en la psiquis norteamericana, no es casual que el slogan “América First” provenga de 1939, con el Comité formado para impedir la participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

En el plano económico la reforma fiscal promulgada en diciembre pasado prevé la repatriación de capitales que podría ascender a 2,6 billones de dólares, lo que representaría un poderoso impulso a la inversión en la economía local; el paro baja al 3,9% y los salarios suben un 2,7%; no son malas cifras. No es fácil determinar cuánto de este progreso económico se debe a medidas tomadas por Obama y cuánto se debe a Trump, pero este último lo aprovechará.

No todo es bueno: la política migratoria tiene apoyos pero también grandes enemigos; los anunciados recortes en beneficios sociales, la colocación de conservadores en la Corte Suprema, la anunciada eliminación del programa de salud pública extendida. La desregulación medio ambiental también presenta un lado oscuro al progreso económico, la fuerte sospecha de la trama rusa en su elección sigue causando problemas.

La irracional Guerra de Aranceles con China, coherente con su pensamiento mercantilista, pero contraproducente para la economía mundial, creando un riesgo de una nueva crisis generalizada; resulta irónico ver al presidente de los Estados Unidos defendiendo el proteccionismo y al presidente de la República Popular China defendiendo el libre comercio capitalista.

Ante todo esto el ex presidente Barak Obama salió de su retiro para liderar la ofensiva demócrata destinada a recuperar el control de la Cámara de Diputados y si es posible el Senado.

Yo, en lo personal, lo veo poco probable. Trump ha cumplido con SUS electores, ha mejorado la economía, y el tradicional individualismo norteamericano le inquieta poco el medio ambiente, la economía mundial, los derechos humanos en el Medio Oriente, solo le interesa “América First”; por esos motivos pienso que Trump va a salir fortalecido de esta elección de medio término. Quizás me equivoque, esta noche lo sabremos.

martes 06 de noviembre de 2018

Plinio Press plinio_press@hotmail.com

 2 min


Los políticos, con algunas excepciones, nos engañaron. Basta comparar las promesas con los resultados de los mandatos de Luis Herrera, Carlos Andrés, Lusinchi y Caldera, para comprobar que nos pusieron los cuernos. Fueron respetuosos de la Constitución y obtuvieron logros importantes, pero no suficientes para satisfacer las expectativas de la población y dieron pie a que surgiera un populista. No se opusieron al sobreseimiento de Chávez. Cometieron mil torpezas antes de lanzar a Salas Romer. Le sirvieron la mesa al teniente coronel.

Gradualmente cedieron terreno a los rojos. Inicialmente los demócratas tenían mayoría en el Congreso y los otros Poderes del Estado no estaban en manos de malandros. Sin embargo, permitieron la convocatoria a la ilegal Asamblea Constituyente de 1999, aceptaron que se eligiera con un quino tramposo y que se disolviera el Congreso. Dieron la puntilla al apoyar al golpista Arias Cárdenas.

Una vez que nos pusieron los cuernos, se dedicaron a vilipendiar a la sociedad civil tildándola de generadora de la antipolítica, satanizando lo realizado en el 2002. La huelga de abril de ese año tuvo el efecto de obligar a Chávez a renunciar a raíz de la masacre que propició el día 11. Como tuvo éxito, todos aplaudieron. Cuando los militares lo regresaron a Miraflores, esos políticos le atribuyeron toda la culpa a Pedro Carmona. No se percataron que, al no darle apoyo al gobierno de facto, favorecieron el regreso del nefasto comandante. Desde luego también hubo otros factores.

Cuando un grupo de militares se pronunció cívicamente en Altamira, los políticos los visitaron y establecieron templetes. Como no tuvo éxito, esos mismos políticos tildaron el hecho como una locura. La huelga de diciembre del 2002, contó con el visto bueno de los políticos pero como no logró el principal objetivo, descalificaron a Carlos Ortega, a Carlos Fernándes, a los trabajadores petroleros y en general a la sociedad civil. Todos los partidos apoyaron la abstención en las parlamentarias del 2005, pero después la tildaron de antipolítica. Curiosamente, años después volvieron a la estrategia de la abstención.

Cuando en el 2014 y 2017, María Corina, Leopoldo López y Antonio Ledezma llamaron a protestar en las calles, muchos políticos criticaron esas gestas por los asesinados, los encarcelados y torturados, sin considerar el derecho a protestar y que la brutalidad de la represión fue responsabilidad de la dictadura.

He defendido a nuestros dirigentes, pero frecuentemente nos pusieron los cuernos y encima quieren apalearnos con descalificaciones. Lo más grave es que articulistas sensatos, académicos, gremios profesionales y ciudadanos en general han instado a los líderes de los partidos a que presenten un plan, que seleccionen el vocero principal, que no se descalifiquen, que no digan un día que hay que votar y al siguiente que es necesario abstenerse, que no tengan temor en apoyar las sanciones en contra del régimen, que entiendan que están llamados a ser parte de la solución, pero son percibidos como parte del problema. Ojalá se reivindiquen porque son necesarios y queremos seguir apoyándolos.

Como afirman los psicólogos Robert Baron y Donn Bryne, para que alguien decida ayudar a otros que están en dificultades se requiere percatarse de la emergencia, no eludir la responsabilidad de ayudar pensando que le corresponde a otros, conocer lo que es necesario realizar y tomar la decisión de ayudar. En este punto, “puede influir el miedo a las consecuencias de la ayuda ”. Creemos que han demostrado que no tienen miedo ¿Será por pensar que el régimen se cae solo o que alguien del exterior nos hará la tarea? No pensamos que sean tan ingenuos.

¿Será que cada uno percibe su debilidad y prefiere que la situación siga como está? Al respecto recuerdo lo que me narró Luis Pérez-Segnini, quien estuvo un tiempo en nuestra embajada en el Líbano durante la guerra civil: “no se lograba la paz a pesar de que todos habían perdido algo, pero temían que con el cese de la guerra podrían perder aún más”. Que cada quien identifique la causa, pero lo cierto es que todos estamos cansados de ser cornudos y encima apaleados, y no es un cuento como el de Boccaccio.

Como (había) en botica:

¿Hasta cuándo nuestra Fuerza Armada va a permitir que el apoyo y tolerancia del régimen a la guerrilla colombiana ocasione bajas en nuestros soldados? Mientras los medios aseguran fue el ELN, el alcahueta Padrino lo achaca a paramilitares.

Solidaridad con Andrés Velásquez y Américo De Grazia.

Teodoro Petkoff fue intelectualmente honesto. Reconoció sus errores. Valiente, no por haber tomado las armas, sino por enfrentar al monstruo que fue la Unión Soviética y el comunismo. Durante la huelga desencadenada por los petroleros en abril 2002, escribió: “Por primera vez en la historia del país se produce una movilización laboral en la que no solo no media ninguna reivindicación material, sino que se arriesgan estos en nombre de algo tan abstracto como los principios y valores. Esto, sin embargo, es lo que les da una tremenda fuerza moral”. Descanse en paz.

Igualmente lamentamos el fallecimiento del ingeniero agrónomo Pedro L. Urriola y de nuestro compañero el ingeniero Domingo Orta.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Ignacio Morgado Bernal

La expresión “inteligencia emocional” está incluida hoy en el léxico de muchos, tanto de la gente corriente como de los intelectuales o los famosos. Hasta los ministros la usan en sus comentarios y advertencias. Pero no todo el mundo se refiere a lo mismo cuando utiliza esa expresión. Para algunos la inteligencia emocional es algo así como una especie de inteligencia más avanzada que la clásica, es decir, que la inteligencia analítica, la que miden los test que acaban dando un resultado en forma de coeficiente numérico. Hay también quien se refieren a la inteligencia emocional en negativo, como una incapacidad para controlar las emociones: “Se comporta como si no tuviera inteligencia emocional”. No faltan tampoco quienes creen que es un nuevo tipo de inteligencia recientemente inventada, pues, a fin de cuentas, el concepto de inteligencia no es absoluto, como lo son la talla o el peso de una persona, pues siempre depende del criterio del observador. Otros, por fin, ni siquiera sabemos a qué se refieren cuando hablan de ese tipo de inteligencia. Quizá por todo ello vale la pena intentar aclarar el concepto.

Hace algunos años que la popular revista anglosajona Time convirtió la portada de uno de sus números en una pregunta escrita con grandes caracteres y dirigida al gran público “¿Cuál es su coeficiente de inteligencia emocional?”. Ella misma, en caracteres mucho menores respondía: “No es su coeficiente de inteligencia. Ni siquiera es un número. Pero la inteligencia emocional puede ser el mejor predictor de éxito en la vida, redefiniendo lo que significa ser listo”. Eran los tiempos en que el periodista Daniel Goleman había publicado su conocida y exitosa obra Inteligencia Emocional, haciendo creer a muchos que él había creado o descubierto ese (nuevo) tipo de inteligencia.

El concepto ha servido también para que muchos osaran desafiar a la evolución biológica del cerebro y las capacidades mentales anteponiendo la emoción a la razón, dándole primacía a la primera. Ciertamente, las emociones cambiaron el cerebro de los mamíferos hace ya más de 200 millones de años y perpetuaron una poderosa influencia de ellas que sigue viva en nuestra especie y nuestros días. Pero hace muchos menos años, aunque no pocos, unos 60 millones, el cerebro de los primates desarrolló el neocortex, la corteza cerebral moderna, un cúmulo de neuronas altamente organizadas y capaces de dominar al resto del cerebro. Ese desarrollo le confirió, aunque no siempre lo notemos, primacía a la razón, es decir, capacidad para dominar a los sentimientos.

Lo hizo de una manera muy especial, que tampoco solemos notar. Cual fabuloso y perspicaz sujeto, la razón se propuso dominar a la emoción utilizando sus propias armas: una emoción solo la quita otra emoción, otra emoción que sea más fuerte y poderosa y/o incompatible con la que se quiere eliminar. Cualquier persona que haya sufrido una crisis sentimental, como la de ser abandonada por su pareja, sabe muy bien que la mejor forma de superar esa crisis consiste no tanto en infravalorar la pérdida como en suscitar un nuevo romance. Y para eso, para suscitar emociones incompatibles con las indeseables, es para lo que sirve la razón. Bien utilizada, la razón siempre será más poderosa que las emociones. Ambas, razón y emoción, forman parte del sistema funcional que es la mente humana. Van juntas y se necesitan mutuamente. Inteligencia emocional es la capacidad de gestionar las emociones utilizando la razón. Las emociones son el imprescindible ejército que continuamente moviliza la razón.

Quien antes y mejor lo supo no fue el periodista Daniel Goleman, ni tampoco los psicólogos John Mayer y Peter Salovey, de la Universidad estadounidense de Yale, modernos estudiosos del concepto. Fue el emperador romano Marco Aurelio (121-180 dC), apodado el sabio y verdadero padre de la inteligencia emocional. En su imperecedera obra Meditaciones, excelente tratado de inteligencia emocional, incluye la frase que todas las facultades de Psicología deberían esculpir con martillo y cincel sobre el mármol de su fachada: “La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”.

Nadie ha captado mejor que este genial filósofo de la antigua Roma la esencia evolutiva de la mente humana, la capacidad del razonamiento para modificar las emociones, el modo de ver la cosas, aunque las cosas mismas no podamos cambiarlas. Esa capacidad, insiste Marco Aurelio, siempre está a nuestro alcance para facilitarnos la vida. Utilizando la neocorteza podemos hacer que encajen entre ellos nuestros razonamientos, nuestras emociones y nuestro comportamiento. Ese encaje es la verdadera esencia de la inteligencia emocional, una capacidad mental tan antigua como el propio Homo sapiens sapiens.

Pero quien no desee retrotraerse a tan lejanos tiempos, aún le queda la posibilidad de educar su inteligencia emocional siguiendo los pasos del autor clásico español más leído y traducido después de Cervantes, el jesuita Baltasar Gracián (1601-1658). Su obra El arte de la prudencia, publicada en 1647 y traducida a múltiples lenguas, a veces en bellos formatos de papel biblia y cinta de referencia, es uno de los mejores tratados de inteligencia emocional que hoy día pueden leerse. Como explicó este mismo diario el 16 de diciembre de 1993, su autor nunca pudo imaginar que de una de sus traducciones en EE UU en 1992 se venderían más de 100.000 ejemplares. Asimismo, y respondiendo a una encuesta de The New York Times, la escritora Gail Godwin recomendó su lectura a los políticos aspirantes a las elecciones presidenciales de aquel país. Aquí, en nuestro país, tampoco nos vendría mal hoy el mismo consejo.

5 de noviembre de 2018

El País

https://elpais.com/elpais/2018/10/24/ciencia/1540372846_255478.htm

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Pedro Vicente Castro Guillen

Esta frase la solía repetir Teodoro Petkof que la tomó de Franklin Delano Roosevelt y, creemos que esta frase retrata buena parte de la experiencia vital de este gran venezolano. Hombre inquieto que se incorporó a la política en 1949 en las filas del Partido Comunista de Venezuela (PCV), siendo uno de sus dirigentes jóvenes en la lucha contra la Dictadura de Pérez Jiménez. Esta insignia significante lo representa como una persona de gran agilidad intelectual, firme en la lucha, pero crítico y alerta, lo que siempre lo llevo a rechazar los dogmatismos mineralizados propios de la época que le toco vivir.

Durante la lucha guerrillera que comenzó en los años sesenta se incorporó a esa lucha, pero no tardó mucho en entender que ese era un camino a la nada y se convirtió en un crítico de este proceso entre otras cosas porque el PCV, aunque estalinista no le fue incondicional a Fidel Castro. Lo que abrió un espacio para la disidencia que se convirtió muy pronto en 1968 con la invasión soviética a Checoslovaquia en una rajadura por donde fluiría una crítica de corte. Teodoro expandió su pensamiento crítico que buscó la formulación de una vía emancipadora por la vía democrática y la construcción un nuevo instrumento que fundo en 1971 el Movimiento al Socialismo (MAS); que llego a representar una innovación de alta consideración al legitimar la lucha de tendencias en el seno de la organización. Una ruptura con el centralismo democrático que había sido lo normal en muchos partidos de origen marxista y que fue adoptado por AD.

Su libro “Checoeslovaquia el socialismo como problema” le proporciono un reconocimiento de autenticidad como pensador y político cuando fue calificado como traidor por Leónidas Brezhnev el Secretario General del PCUS. No se podían ostentar mayores credenciales de anti-dogmatismo y capacidad para cambiar que este galardón proporcionado por una de las figuras más poderosas del mundo. Teodoro mostró un inmenso valor en un momento en que abandonar el comunismo traía inmensos costos personales y políticos y los corrió sin titubeos.

Este talante personal que lo llevo siempre de la crítica a la acción lo convirtió en el inaugurador de una nueva tendencia política mundial, la del socialismo democrático, la que luego se haría una tendencia intelectual y política asumida por políticos que rompían con el comunismo en España e Italia donde se cuentan hombres de la talla de Santiago Carrillo y que se popularizó como el Euro-comunismo. Teodoro fue un anticipador y un teórico de esta nueva tendencia que no rompía con el marxismo sino con el estalinismo que fue el extravío protervo de la izquierda mundial.

Teodoro fue el inspirador en nuestro país de un potente movimiento cultural, intelectual, político que tuvo un impacto más allá de su propia organización y que se proyectó sobre las universidades, el teatro, el periodismo entre otros espacios. Él mismo fue un gran polemista, escritor, editor y articulista de fina y cortante pluma donde no hizo concesiones al oportunismo de ocasión.

Fue una de las figuras que se opuso a Hugo Chávez Frías y se retiró del MAS cuando su dirigencia de turno decidió apoyar al golpista, su frase en ese momento fue: “los espero en la bajadita”. Fue una figura que orientó con gran vigor la lucha contra lo que se veía iba a terminar en dictadura. Ayudo a encaminar a la oposición por el camino de la lucha democrática cuando en 2006 declina su candidatura para darle paso a que Manuel Rosales enfrentará en las elecciones a Chávez después del desastroso revés autoinflingido en la abstención opositora en las elecciones legislativas del 2005. El camino democrático desde ese momento hasta ahora permitió amasar un potente capital político que ha permitido enfrentar a la dictadura chavo-madurista.

Vaya para sus familiares y amigos mi más profundo reconocimiento a este gran venezolano QEPD.

@pedrovcastrog

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Edgar Benarroch

El gobierno es un ente suficientemente bien informado, él está enterado perfectamente sobre la situación nacional y lo que la gente siente y piensa, por ello sabe del inmenso rechazó que su gestión tiene, que en muchos casos se transforma en aborrecimiento y repulsión. La sala situacional informa al régimen que su techo electoral oscila entre el 15 y 20% en el mejor de los casos. En ese porcentaje están quienes extrañamente creen en el modelo y quienes ceden ante amenazas, coacción y son constreñidos, siempre controlados con mecanismos deplorables y también se suman los llamados "enchufados" que les interesa solo su ego sin contemplar para nada el Bien Común y el quehacer colectivo. Sintiéndose pues en la dificultad o imposibilidad de crecer por vías ortodoxas (así lo informa la matriz de opinión), sin calor popular y sin respaldo, optaron por afectar negativamente la alternativa (divide y vencerás), fracturar, dividir, confundir y penetrar la mente con mecanismos psicológicamente bien estudiados, de la oposición. En ese proceso de afección a la vista y hasta ahora parece han sido eficaces.

Me alarmo cuando escucho gente de oposición, tanto los más enterados como los menos, creyendo y siendo transmisores de las consejas del gobierno: Nos descalificamos entre nosotros dando por buenas opiniones salidas del macabro laboratorio gubernamental, afirmamos que el voto no solamente es controlable si no que es susceptible de cambio, creemos que al gobierno no es posible sustituirlo en comicios democráticos y en el peor de los casos encontramos a quienes sostienen que este régimen no es derrotable por nosotros y necesitamos la intervención extranjera para quitárnoslo de encima. Todo ello son elaboraciones del laboratorio multidisciplinario y de variadas nacionalidades que trabaja las 24 horas de todos los días para maltratar nuestra estima y perder entusiasmo, para dividirnos.

El régimen pretende ser gigante en un país de enanos, así lo piensan y por ello luchan, con toda la carga ofensiva que ello conlleva a nuestro pueblo. El gigantismo del enano, el que desea estar arriba sin crecer él y su trabajo es hacer enanos a los demás.

He sostenido reiteradamente que el voto no es controlable, menos cambiable, por muy comprometidos que estén con el régimen la mayoría de los rectores del CNE. Si estamos presente en la totalidad del acto de votación, desde su inicio hasta su conclusión definitiva no es posible que nos acuñen votos indebidos. Por ello nuestros representantes en ese acto deben ser gente probada, de mucha convicción y entrega, con el convencimiento que en su representación se está jugando el destino de la Patria, el de su familia y el suyo propio.

Recordemos que quienes manejan el gobierno lo entienden como un fin. Lo han alcanzado y nunca piensan dejarlo y para ello se valen de cualquier medio. Como por las buenas no es posible recurren a las peores atrocidades. Estamos en presencia de gente de muy poco o ningún escrúpulo y como de la obscuridad no se sale con más obscuridad, debemos enfrentarla con luz y mientras mayor sea la luz más rápido se extinguen las tinieblas. No debemos descender al fango enchiquerado donde quiere el gobierno plantear la lucha. Ante la precaria o ausencia ética de régimen debemos combatir con principios y valores, por eso somos diferentes. Si nos ponemos de acuerdo, la oposición, la montaña de votos que sacaremos no podrá ser desconocida por ninguna instancia ni por nadie.

Ante la funesta pretensión del régimen de empequeñecernos, debemos inflar cuanto más nuestro espíritu y voluntad. Llegó la hora de apostar el resto, de entregarnos completo a la lucha por el cambio, negarnos, ser indiferentes o privilegiar causas subalternas sería estar de espalda a la historia y a la Patria, las generaciones venideras jamás lo perdonarían.

Además de nuestras incomprensibles diferencias creo que las consejas del gobierno han surtido efecto en la mente de algunos. A ellos debemos llegarle para sacarlos de su obnubilación y convencerlos que con UNIDAD Y ORGANIZACIÓN le daremos a la Patria un presente y destino mejor.

UNIDAD Y ORGANIZACIÓN para salir de este gobierno y UNIDAD Y ORGANIZACIÓN para la ardua pero apasionante tarea de la recuperación y reconstrucción nacional. Tenemos el insoslayable deber de entregarle a nuestros hijos y nietos una Venezuela distinta donde puedan desenvolverse en libertad, justicia, progreso, convivencia y ciudadanía.

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