La empresa petrolera envió un equipo técnico a la Faja Petrolífera del Orinoco para inspeccionar el bloque Cerro Negro, pero las evaluaciones iniciales han revelado un estado desalentador de la infraestructura y de los pozos petroleros, lo que implicaría costosas inversiones para su reactivación
El posible retorno de Exxon Mobil a Venezuela vuelve a estar sobre la mesa, casi veinte años después de su salida del país. La petrolera estadounidense mantiene conversaciones con el gobierno interino, en un intento por evaluar condiciones que le permitan reconsiderar su presencia en el sector energético local, aunque el contexto operativo y político continúa siendo complejo.
Como parte de ese acercamiento, la compañía desplegó recientemente un equipo técnico en la Faja Petrolífera del Orinoco para inspeccionar el histórico bloque de crudo pesado Cerro Negro, que estuvo bajo su operación hasta 2007. A esta visita se sumó el desplazamiento de ejecutivos estadounidenses a Caracas, con el objetivo de explorar escenarios de inversión y posibles esquemas de participación.
No obstante, el diagnóstico preliminar no habría sido alentador. Según fuentes cercanas al proceso consultadas por The Wall Street Journal, la delegación se retiró con una percepción negativa del estado actual de los activos. La infraestructura del proyecto —en particular la planta encargada de convertir el crudo pesado en petróleo sintético más liviano— presenta un deterioro significativo y requeriría intervenciones profundas. A ello se añade el impacto del tiempo sobre los pozos petroleros, afectados por años de gestión deficiente.
En ese contexto, la evaluación interna de la compañía apunta a que una eventual reactivación de operaciones exigiría desembolsos iniciales de gran magnitud, en el orden de miles de millones de dólares.
Exxon enfrenta demoras en negociaciones
Las conversaciones con representantes del gobierno interino venezolano tampoco han avanzado con la fluidez esperada por la petrolera. En reuniones realizadas entre Caracas y Houston, aún no se han definido condiciones contractuales que resulten suficientemente atractivas para comprometer inversión a gran escala. Incluso si se alcanzara un acuerdo, las estimaciones indican que la recuperación de la producción tomaría varios años, debido a la magnitud de los problemas acumulados en infraestructura, electricidad y condiciones ambientales.
En paralelo, Exxon mantiene abierta una disputa histórica relacionada con compensaciones económicas. La compañía fue expulsada de Venezuela durante el proceso de nacionalización iniciado en la década de 1970 y sostiene que aún se le adeudan más de 1.000 millones de dólares. Sin embargo, fuentes cercanas indican que la empresa no tiene expectativas firmes de una pronta resolución de ese reclamo, aunque continúa explorando alternativas.
Exxon busca oportunidades en Venezuela ante el interés estratégico de Trump
El interés en Venezuela no es menor desde el punto de vista estratégico. El país posee algunas de las mayores reservas de crudo del planeta, lo que lo convierte en un actor relevante para cualquier gran compañía energética. En ese tablero, Exxon observa además la posición de su competidora Chevron, actualmente la única gran petrolera estadounidense con operaciones activas en territorio venezolano.
El escenario también tiene implicaciones políticas. Un eventual entendimiento podría alinearse con el impulso del presidente Donald Trump, quien ha planteado la necesidad de que las empresas energéticas estadounidenses inviertan alrededor de 100.000 millones de dólares en la modernización de la infraestructura petrolera y gasífera del país.
En medio de este contexto, el discurso del director ejecutivo de Exxon, Darren Woods, ha mostrado una evolución. En una reciente llamada con inversionistas, describió a Venezuela como “un recurso enorme que ahora se ha abierto más libremente al mundo”
Esa postura contrasta con la que expresó a comienzos de año, cuando afirmó en una reunión en la Casa Blanca que Venezuela era “inviable para la inversión” sin cambios profundos en su sistema legal, comercial y regulatorio en materia de hidrocarburos. Aquellas declaraciones generaron fricciones con Trump, quien llegó a amenazar con restringir el acceso de la compañía al mercado venezolano.
Reactivar Cerro Negro requeriría inversiones millonarias y altos costos
El componente financiero sigue siendo uno de los principales factores de análisis. Reactivar Cerro Negro o desarrollar nuevos proyectos implicaría inversiones de gran escala. La alternativa de no utilizar la planta de refinación existente —diseñada para procesar hasta 120.000 barriles diarios de crudo pesado— obligaría a recurrir a diluyentes, lo que afectaría los márgenes de rentabilidad.
De acuerdo con estimaciones citadas por una fuente cercana al asunto, la rehabilitación de la infraestructura podría costar varios cientos de millones de dólares. Una reconstrucción completa del sistema elevaría la cifra hasta unos 5.000 millones, mientras que nuevos desarrollos con tecnología más avanzada podrían alcanzar hasta 10.000 millones, según datos recogidos por el The Wall Street Journals.
https://www.elnacional.com/2026/05/exxon-mobil-analiza-los-riesgos-de-inversion-ante-un-eventual-regreso-a-venezuela/