La dolarización de nuestra economía, que parece es objeto de discusión, es un proceso de adopción formal del dólar estadounidense, motivado por la necesidad de protegerse frente a la inflación, que en nuestro caso es híper y la pérdida del poder adquisitivo del bolívar, que está casi pulverizado. Ello implica un muy serio y profundo balance entre sus beneficios y sus altos costos a mediano largo plazo.
En mi opinión, la principal ventaja de adoptar esa medida es la rápida reducción de la hiperinflación, al utilizar una moneda fuerte y anclar el valor de los bienes y servicios, deteniendo la pérdida del poder adquisitivo. Elimina la posibilidad de que el Banco Central continúe financiando el déficit público emitiendo dinero inorgánico, es decir, sin respaldo alguno que es una de las causas de la hiperinflación. Brinda certeza en la firma de contratos, ahorros y precios de una manera estable, lo que facilita el comercio nacional e internacional y fomenta confianza en los inversores, en fin, de esa manera se puede preservar el valor del dinero frente a riesgos de devaluación y la fuga de capitales. Lo antes señalado, en mi opinión, son algunas ventajas de la dolarización de nuestra economía.
Paso a señalar algunas desventajas: la pérdida de nuestra política monetaria, desapareciendo la capacidad para emitir nuestra propia moneda y ajustar las tasas de interés o la liquidez para responder a la crisis económica. Al no poder devaluar la moneda, los productos locales pueden perder competitividad frente a las importaciones, lo que puede originar la paulatina desaparición de las industrias. Nuestra economía queda sujeta a las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos que como sabemos responden exclusivamente al interés del norte. El gobierno pierde los ingresos derivados de la emisión de su propia moneda.
Para que este modelo pueda ser sostenible y beneficioso a largo plazo, se requiere de una situación fiscal muy disciplinada y un aumento significativo de la producción y la productividad del país, que en mi opinión es lo más eficiente para enfrentar con éxito la inflación, de modo de equipararnos a la primera potencia.
El tema es bastante delicado y de muchas consecuencias y se debe tratar y examinar con toda intensidad.
Prominentes economistas se han pronunciado sobre este asunto, entre ellos Miguel Rodríguez, ex jefe de Cordiplan y creador del programa económico “ El gran viraje” que en mi criterio es uno de los más completo que conozco y lamentablemente no se pudo implementar por razones que todos conocemos, eran tiempos de Carlos Andrés II. Él está en desacuerdo con la dolarización de nuestra economía y es una opinión que respeto y admiro mucho.
Creo que si lo que se quiere superar es únicamente la hiperinflación, lo más adecuado es hacerlo aumentando la producción y productividad hasta más no poder, si es posible con ofertas que superen la demanda. Se abre el debate sobre este delicado asunto que tiene efectos presentes, a mediano y largo plazo.
De esta manera, si continúa la discusión , debemos tener presente que el tema está planteado en términos excluyentes: adoptamos la dolarización con renuncia a algunas competencias que son muy nuestras, por los beneficios que ella nos puede proporcionar o continuamos en la lucha por nosotros resolver satisfactoriamente la crisis económica que atravesamos que influye una inmensidad en lo general y particularmente en lo social. Yo me apunto a lo segundo, en la seguridad que si lo hacemos bien y en unidad lo lograremos en mediano plazo.