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Análisis de entorno: chavismo en modo supervivencia y el fin del miedo

Regimen
Tiempo de lectura: 20 min.

La transición venezolana entró en una fase nueva: Washington ya habla de "proceso de transición" con hoja de ruta propia, María Corina Machado (MCM) empuja una transición real que cierre el ciclo chavista, y el chavismo empieza a percibir, desde dentro, que pasó del "control total" al escenario de "un día a la vez", en el cual, de una forma o de otra, se ha mantenido desde octubre del 2025: administrando crisis más que poder.

Al mismo tiempo, la calle dejó atrás el miedo absoluto, y, de la jaula abierta pero vacía pasamos, a vigilias frente a cárceles y a estudiantes cortando autopistas el 23 de enero, y Venevisión (el canal abierto de más audiencia popular en Venezuela) apostando de lleno al futuro, difundió en su noticiero estelar, la reunión de MCM con Marco Rubio, incluyendo las declaraciones de María Corina.

Es evidente que las cosas están cambiando en forma acelerada, en una dinámica que se parece cada vez más al patrón iraní de protesta persistente bajo represión alta.

1. Cómo ve la transición Estados Unidos

Rubio, hablando por la administración Trump, dibujó en el Senado una línea clara: no hay planes inmediatos de nuevas operaciones militares, pero "todas las opciones siguen sobre la mesa", mientras se consolida un proceso de transición política y económica bajo tutela estrecha de Washington.

Su mensaje clave: Estados Unidos quiere un esquema de recuperación donde los ingresos petroleros estén blindados frente al chavismo, la justicia estadounidense y los acreedores, y donde la oposición —incluida MCM— pueda participar en la transición sin que el aparato armado del régimen haga descarrilar el proceso.

Rubio usó dos referencias potentes: la transición española como modelo de desmontaje pactado de una dictadura, y la necesidad de una "transición real" que no deje intactos los instrumentos de represión y corrupción chavistas.

Además, dejó planteado que Estados Unidos dispone de mecanismos financieros para sostener la transición (administración de flujos, fondos en cuentas supervisadas, alivio gradual de sanciones) siempre que el proceso avance; y que el respaldo internacional a Venezuela será robusto si se mantiene el rumbo democrático.

2. Cómo la piensa María Corina Machado

MCM llegó a Washington con una narrativa muy distinta a la de una "administración temporal indefinida": habló de transición completa, instituciones democráticas robustas, libertad y dignidad, y de cerrar definitivamente el ciclo chavista.

Su reunión con Rubio, después de la cumbre con Trump, buscó justamente alinear la presión internacional con una hoja de ruta donde Venezuela recupere la república, el estado de derecho y un modelo económico abierto, no un protectorado petrolero de largo plazo. Y eso sin contar que, posteriormente, Trump se comunicó con ella en un llamado persona a persona para buscar una nueva reunión.

El mensaje que deja en esta gira es doble: hacia afuera, "Venezuela sigue siendo una prioridad estratégica" y hay liderazgo opositor capaz de administrar una reconstrucción democrática; hacia adentro, "son horas y días decisivos" y la transición va a ocurrir porque existe un bloque de democracias dispuesto a sostenerla.

Casi sin duda, MCM está tratando de devolvernos la República, y no de conseguir mejores migajas dentro del sistema chavista.

3. Qué está percibiendo el chavismo desde adentro

Para el chavismo, la foto ya no es la de un poder sólido sino la de un régimen que administra supervivencia: pérdida del líder principal, liderazgo dividido entre figuras como Delcy Rodríguez, presión judicial internacional y economía exhausta.

El episodio de la UCV, donde estudiantes se plantan frente a Delcy y le exigen en su cara la liberación de más de 200 presos políticos, es muy revelador: algo que hace pocos años habría sido impensable, hoy ocurre en un campus abierto, ante cámaras y sin represión inmediata. Desde dentro, el poder lee tres señales preocupantes:

  • La calle perdió parte del miedo, sobre todo en torno al tema presos políticos
  • Los aliados externos clave (EEUU, UE, buena parte de la región) ya hablan abiertamente de transición y de responsabilidades personales
  • La economía llegó al punto en que gobernar es gestionar escasez, colapso y sanciones, y ya no, repartir renta.

Eso explica la sensación de supervivencia precaria, pues cada jornada se negocia entre evitar un estallido social y no ceder tanto que se precipite una caída desordenada. Delcy y su "gobierno" deben contener la insatisfacción interna de la población cada vez menos controlable, su falta de liderazgo real de cara al país en general, pero al chavismo en particular; articular con los otros grupos chavistas de poder (p.ej. el de Diosdado es liderazgo genuino, que, a diferencia de Delcy, no necesita un cargo para ejercerlo) y evitar que se corte el flujo de negocio de la droga, porque eso sí le puede costar la vida. Los narcos, sus propios narcos, no andan con juegos.

Esta fragilidad interna se ve reforzada por cambios en la evaluación externa que el régimen recibe, especialmente desde Washington.

3.1. La CIA empieza a corregir el rumbo con Delcy

El giro en la posición de la CIA sobre Delcy es la confirmación de algo que muchos intuíamos: la apuesta inicial por "estabilidad primero, legitimidad después" está chocando con los límites reales de la cooperación chavista.

La inteligencia estadounidense pasó de recomendar a Delcy como la mejor garante de orden en el corto plazo, a reconocer que no está claro que quiera —ni pueda— alinearse plenamente con la hoja de ruta de transición que Washington necesita.

Qué cambió en la evaluación de la CIA:

  • En la primera fase, la CIA concluyó que, tras la captura de Maduro, los leales del régimen —con Delcy a la cabeza— eran los "mejor posicionados" para evitar caos: control de Fuerzas Armadas, aparatos de seguridad y estructura territorial. Esa recomendación llevó a Trump a optar por un gobierno provisional chavista antes que por una transición inmediata encabezada por MCM
  • En las últimas dos semanas, informes filtrados desde Washington señalan dudas crecientes: se cuestiona la voluntad real de Delcy de compartir la estrategia de transición, se registran sus declaraciones públicas anti-EEUU ("harta de la intervención") que no encajan con lo acordado en privado y se admite que "no existe una alternativa inmediata", pero ya se trabaja en contactos con altos mandos militares como plan de contingencia

En términos políticos, esto significa que Delcy deja de ser "la apuesta estratégica" y pasa a ser "una fase provisoria bajo revisión constante". El chavismo está obligado a vivir en modo de supervivencia precaria: incluso su principal aval externo de estos meses (la comunidad de seguridad de EEUU) ya no la ve como ancla de largo plazo, sino como pieza sustituible si no cumple.

3.2. El petróleo como motor limitado de la transición

El tema petrolero es un eje de poder de la transición, pero no la explica completo: para Trump y EEUU es un factor importante pero subordinado a la competencia geopolítica y a la necesidad de una Venezuela mínimamente estable; para MCM es un medio para liberar el país, pero no el fin en sí mismo; para el chavismo, es el último sostén de supervivencia y de capacidad de chantaje.

a) Cómo lo ve EEUU:

  • En el discurso de Trump, el petróleo aparece como objetivo central: "tomar el control" de las mayores reservas del mundo, bajar la gasolina en EE.UU. y lograr que "el petróleo se pague solo la operación"
  • Pero los análisis serios en Washington señalan que la foto es más compleja:
    • La operación responde también a una agenda "Hemisphere First" que consiste en sacar a Rusia, China e Irán de la ecuación venezolana, asegurar rutas energéticas y migratorias, y mandar una señal regional de poder
    • Los propios analistas advierten que sin democracia mínima no hay inversión pesada: ninguna major va a poner miles de millones en un país controlado por mini-Maduro(s) bajo tutela de Trump, sin seguridad jurídica, sin arbitraje creíble y con la oposición mayoritaria en el exilio o —ahora— también en la calle
  • Conclusión: el petróleo es un incentivo importante, pero la experiencia de expropiaciones, defaults y sanciones obligó a Washington a entender que el "premio" solo es cobrable después de reconstruir un piso democrático básico. Hoy el petróleo pesa, pero el éxito de EEUU en Venezuela ya se mide más por el desenlace político que por los barriles

b) Cómo lo ve MCM:

  • MCM pone el petróleo en su lugar: no como la explicación de todo, sino como uno de los vectores para una "oportunidad de un billón de dólares" en una Venezuela democrática
  • Su plan del "Centro Energético de las Américas" usa el petróleo y el gas como palanca para atraer inversión, financiar la reconstrucción y reposicionar al país como aliado energético de Occidente, pero siempre dentro de un marco de privatización, estado de derecho y respeto a la propiedad
  • Además, insiste en algo que he señalado en análisis previos: el verdadero valor de Venezuela no está solo bajo tierra; está en la calidad de su gente, en la ubicación y en lo que el país puede aportar a cadenas de valor modernas cuando deje de ser "hub criminal" y pase a ser hub productivo
  • Para ella, el mensaje a EEUU es: "sin democracia no habrá petróleo confiable; si ayudan a recuperar la república, el petróleo será el bono, no el botín"

c) Cómo lo ve el chavismo:

  • Para el chavismo, el petróleo sigue siendo la base de todo: fuente de caja, herramienta de cooptación interna, mecanismo de negociación externa y, hasta ahora, excusa para mantener poder ("sin nosotros no hay estabilidad energética")
  • La nueva ley petrolera y los guiños a empresas extranjeras son intentos de convertir reservas en tiempo político: ofrecer rebajas fiscales y contratos flexibles a cambio de que el mundo acepte una "transición gestionada" por la misma élite que destruyó la industria
  • El problema es que los números no cierran: reconstruir producción a niveles de 3-3,5 millones de bpd tomará más de una década, en un contexto de transición energética donde el margen del petróleo pesado y complejo de Venezuela será menor, y donde los acreedores seguirán mirando cada barril como garantía potencial de cobro
  • En otras palabras, el chavismo apuesta a estirar su supervivencia con el "cuento del potencial petrolero", pero cada vez más actores (EEUU, empresas, oposición) entienden que, sin salida política real, esa promesa no es financiable

d) ¿Es realmente el petróleo la motivación de EEUU?

  • La narrativa fácil es "EEUU vino por el petróleo". Trump la alimenta porque vende políticamente: promete gasolina barata, empleos y un triunfo geopolítico rápido.
  • Pero tres hechos matizan esa idea:
    • Las majors han respondido con prudencia, conscientes del costo, de los riesgos jurídicos y de la transición energética
    • Analistas cercanos al establishment advierten que sin restaurar la democracia y el estado de derecho no habrá inversiones significativas ni producción extra sostenible
    • Documentos y columnas recientes ponen el énfasis en la "trayectoria democrática" y en la necesidad de libertades políticas como criterio de éxito de la operación, relegando el petróleo a objetivo secundario o derivado
  • El petróleo fue la excusa para entrar; la democracia se está convirtiendo en la condición para quedarse. Sacar el petróleo en transición será lento, caro y jurídicamente enredado; hacerlo después de reconstruir la república será más sencillo, más rentable y más legítimo para todos los actores

4. El síndrome de Estocolmo sociológico: fases

La metáfora que uso desde hace años, del síndrome de Estocolmo sociológico, funciona muy bien para leer los movimientos sociales de las últimas semanas:

a) Jaula abierta, pero nadie sale

Hubo un momento en que la represión bajó un escalón y algunas restricciones se relajaron, pero la población, marcada por años de miedo, decidió "no probar". La gente prefería la jaula conocida al riesgo de una salida incierta: resignación silenciosa, colas largas, chistes cínicos, pero poca calle

b) Salida tímida, choque y castigo

Las primeras protestas renovadas (docentes, sanitarios, pequeños focos juveniles) se toparon con detenciones selectivas y una nueva oleada de presos políticos. El mensaje era claro: "La puerta está abierta, pero quien cruce sin permiso será rehén". Esa etapa consolidó un Estocolmo colectivo: parte de la población justificando al captor ("siempre puede ser peor"), mientras otra parte callando para sobrevivir

c) Vigilia frente a las cárceles

En las últimas dos semanas, las vigilias de familiares y activistas frente a centros de detención por la causa de presos políticos marcan un quiebre. Se desafía directamente al aparato represivo, de noche, con nombres y rostros propios. Ya no se protesta solo por la economía, sino por la dignidad y la libertad de otros

d) Los estudiantes vuelven a la calle

El 23 de enero, los estudiantes retoman su lugar histórico: pancartas, cortes parciales de autopistas, exigencias claras de liberaciones y cambios políticos. No son marchas masivas aún, pero sí un símbolo potente: la generación que creció en la jaula está empezando a decir "no" frente a los carceleros

e) Noticiero estelar de Venevisión.

Como anticipé más arriba, presentaron en TV abierta, por primera vez en muchísimos años, la reunión de MCM con Marco Rubio, y luego presentaron las declaraciones de ella. Hubo protestas y amenazas de Diosdado, pero sabe que no puede cumplirlas, al menos no, sin pagar un precio que hasta pudiera costarle la vida.

Esta secuencia se parece cada vez más al patrón iraní: protestas focalizadas, lideradas por jóvenes, que reaparecen una y otra vez pese a la represión, construyendo resiliencia social más que "show" mediático. La jaula ya no está solo abierta; hay pájaros que aprendieron a volar con miedo, pero vuelan

5. Venezuela e Irán: una brecha que se acorta

En una vitrina previa comparaba los casos de las protestas en Venezuela con las de Irán: teocracia vs. autocracia petro-militar; control religioso vs. control ideológico; pero con puntos convergentes en represión, censura y uso del petróleo como sostén del régimen.

Lo interesante hoy es cómo las diferencias se han ido acortando:

  • En Irán, la chispa fue Mahsa Amini y el hijab; en Venezuela, el nuevo gatillo está siendo la causa de los presos políticos y el hartazgo generacional
  • En ambos casos, la protesta juvenil ya no pide solo "mejores condiciones", sino el fin de estructuras de poder consideradas ilegítimas
  • La respuesta estatal mezcla concesiones parciales (liberaciones selectivas, discurso de "escuchar al pueblo") con represión puntual y judicialización con "puerta giratoria"

La lección iraní para nosotros consiste en que el régimen puede resistir mucho tiempo, pero cada ciclo de protesta reconfigura la relación entre la sociedad y el miedo. Venezuela está entrando en esa fase: no hay estallido tipo 2017, pero sí hay persistencia, organización de mínima, con una narrativa nueva centrada en libertad y presos políticos. Y un liderazgo sólido y genuino como el de MCM.

6. Rubio, el Senado y una nueva hoja de ruta referencial

La comparecencia de Marco Rubio en el Senado funciona como una especie de "documento político de transición":

  • Reconoce que el objetivo no es solo castigar al chavismo, sino construir un camino de salida que incluya recuperación económica, seguridad y participación real de la oposición
  • Advierte al chavismo que Delcy Rodríguez no puede ser la garante de una transición aceptable si mantiene intactas las redes de corrupción y represión
  • Deja claro que MCM "puede ser parte de una transición", aunque el debate sobre su rol exacto siga abierto

La reunión inmediata con MCM, al terminar la audiencia, termina de sellar la señal: los "genuinos aliados de Venezuela” —como ella los llama— se están alineando alrededor de una transición con parámetros claros: desmontaje del aparato de saqueo, liberación de presos, garantías de no repetición y reconstrucción institucional, y no solo re arranque petrolero.

Esta es la nueva hoja de ruta referencial, en la cual ya no se habla de Venezuela solo en clave de sanciones y petróleo, sino en clave de transición democrática guiada pero con tiempos finitos.

7. ¿Hasta dónde puede resistir el chavismo? Un día a la vez

Si uno mide la capacidad de resistencia del chavismo hoy, lo que aparece es un régimen que vive en modo "un día a la vez":

  • En lo económico, depende de un delicado equilibrio entre exportaciones limitadas, triangulaciones, apoyo de unos pocos aliados y la tolerancia condicionada de Estados Unidos y Europa
  • En lo social, enfrenta una base agotada, una clase media destruida y una nueva generación que ya no compra el relato épico; a la vez, aún conserva aparatos de control territorial, colectivos y cuerpos de inteligencia
  • En lo internacional, ya no tiene margen para vender estabilidad: el mundo lo mira como problema a resolver, no como interlocutor respetable, confirmando que administra crisis, no gobierna

Esto no significa que vaya a caer mañana, pero sí que cada concesión (una liberación, una reforma cosmética) compra menos tiempo y más costo político. El margen de maniobra se achica y la presión —externa e interna— se coordina mejor.

Dos elementos adicionales pesan en la ecuación de resistencia del chavismo:

Las Fuerzas Armadas: Aunque el régimen mantiene control formal de la institución, los contactos discretos de EEUU con mandos intermedios y la ausencia de un liderazgo militar carismático post-Maduro generan incertidumbre interna.

No hay señales públicas de fracturas, pero tampoco de adhesión entusiasta al proyecto Delcy. La FANB está en modo "wait and see", evaluando costos y beneficios de cada escenario.

La región: Brasil bajo Lula mantiene distancia crítica pero no hostil; Colombia de Petro hace equilibrio entre presión por DDHH y pragmatismo comercial; México se mantiene al margen; pero ninguno respalda activamente a Delcy. Así como tampoco empuja por un cambio acelerado. Esta "neutralidad incómoda" le quita al chavismo aliados regionales sólidos, pero también reduce el riesgo de un cerco latinoamericano coordinado.

Desde un optimismo informado, el cuadro es exigente pero alentador:

  • El mundo libre dejó de mirar a Venezuela como caso perdido y está organizando una transición posible
  • La oposición tiene un liderazgo con narrativa clara y respaldo internacional visible
  • La sociedad está haciendo el tránsito psicológico del miedo resignado a la protesta consciente, etapa por etapa, como se vio el 23 de enero y días posteriores. Y habrá más de eso en los días por venir

El desafío es no confundir transición con milagro: nos vienen meses —quizá años— de "bajar a los infiernos", pero esta vez sabiendo por qué los bajamos y hacia dónde queremos salir. En ese camino, la tarea central es que el país deje de dar lástima y vuelva a dar respeto: cuidando esta vez la República, la democracia y las instituciones que dejamos destruir. Esa es, en el fondo, la verdadera transición.

Recomendaciones específicas por actor

Para el gobierno interino de Delcy Rodríguez

  1. Acelerar liberaciones de presos políticos sin condiciones. Es la única variable que puede comprar tiempo político real y reducir presión de calle sin costo económico inmediato. La "puerta giratoria" ya no funciona como herramienta de control; genera más rechazo
  2. Separar visiblemente el poder civil del aparato represivo. Si Delcy aspira a ser vista como "garante de transición", debe distanciarse públicamente de Diosdado y de los cuerpos de inteligencia ligados al narcotráfico y la represión. Eso implica gestos concretos: cambios de mando, investigaciones simbólicas, señales
  3. Negociar con la oposición un cronograma electoral creíble. La narrativa de "estabilidad primero, después veremos" ya no tiene audiencia ni interna ni externa. Un calendario de elecciones regionales o legislativas anticipadas, con observación internacional robusta, puede abrir margen
  4. No confrontar directamente a Venevisión ni a medios que abren espacio. La represión mediática es contraproducente: alimenta la narrativa de dictadura en retirada. Tolerar cobertura de MCM y oposición reduce tensión y da imagen de "apertura controlada"
  5. Aceptar presencia de organismos internacionales en terreno. ONU, OEA, Cruz Roja: cuanta más presencia externa verifique liberaciones, condiciones de presos y situación humanitaria, más difícil será para sectores duros del chavismo revertir el proceso sin costo internacional catastrófico

Pero no hay que olvidar que “las negras también juegan” y que Delcy y el chavismo –de buena fuente- no están dispuestos ni a dejarse tutelar ni a entregarle el gobierno a nadie. Si bien el ataque del 3 de enero tenía el objetivo de mostrarles capacidad de cumplir las amenazas, hay que estar claros en que ellos, en este momento, están convencidos de que no habrá un segundo ataque y se están pertrechando para resistir y quedarse… con o sin embajada gringa.

Para el equipo de MCM

  1. Mantener presión internacional coordinada. Las giras a Washington, Bruselas y capitales regionales deben continuar con frecuencia. Cada reunión refuerza la narrativa de "liderazgo opositor legítimo y preparado"
  2. Construir una propuesta de transición concreta y publicable. Más allá del plan petrolero, hace falta un documento de 10-15 páginas sobre cómo se desmonta el aparato chavista sin caos: justicia transicional, reestructuración de FFAA, reforma judicial, cronograma electoral, gestión de deuda. Eso le da contenido a Rubio y aliados para defender la apuesta por MCM
  3. Fortalecer el trabajo con familiares de presos políticos. Es el motor emocional de la protesta actual. Coordinar vigilias, acompañamiento legal internacional y visibilización de casos fortalece la causa y mantiene presión constante sobre Delcy
  4. Preparar cuadros técnicos para administración pública. Si la transición avanza, van a necesitar ministros, viceministros, directores: gente con experiencia en energía, planificación y estrategia, análisis de entorno y sala situacional, finanzas, seguridad, justicia. En este preciso momento, habría que armar y visibilizar un "gabinete en las sombras" porque eso señal de seriedad… divulgando o no, según el caso, los nombres de los profesionales que se sepa que cuentan con el respeto de la gente
  5. Evitar cualquier relación con confrontación violenta o llamados a insurrección armada. La estrategia de "presión persistente más respaldo internacional" está funcionando. Un giro hacia violencia le daría excusa al chavismo para reprimir masivamente y perdería el respaldo de EEUU y Europa

Para los empresarios (venezolanos y extranjeros)

  1. No apostar todo al escenario Delcy-largo plazo. Diversificar: tener planes A (Delcy cumple, hay transición pactada), B (Delcy cae, entra MCM), C (caos intermedio, tutela internacional directa). Inversiones grandes sin garantías arbitrales internacionales son suicidas
  2. Exigir contratos con cláusulas de estabilización y arbitraje CIADI. Cualquier acuerdo petrolero, minero o de infraestructura debe incluir: arbitraje internacional, estabilidad fiscal, cuentas escrow offshore, derechos de step-in. Si el régimen no acepta, el riesgo es demasiado alto
  3. Participar en mesas técnicas de reconstrucción con oposición. Las empresas que construyan puentes con el equipo de MCM estarán mejor posicionadas cuando ocurra la transición. Eso no implica romper con el gobierno actual, pero sí tener doble canal
  4. Apoyar fundaciones o iniciativas de responsabilidad social enfocadas en educación y salud. Mejora reputación, reduce presión social y construye capital político. Empresas que solo extraen y no devuelven nada serán blanco fácil de narrativas populistas post-transición
  5. Mantener liquidez y flexibilidad operativa. No comprometer flujos de caja a largo plazo en un contexto de alta incertidumbre. Operaciones que puedan cerrarse o venderse rápidamente si el entorno se deteriora
  6. Tomar el ejemplo de Venevisión: Y comenzar a enviar mensajes abiertos de inconformidad que dejen claro frente al mundo que el chavismo ya no convoca porque hace las cosas mal. Es el momento de llamar a las cosas por su nombre

Para EEUU (administración Trump y Congreso)

  1. Clarificar el horizonte temporal de la transición. "Transición" sin fecha es administración colonial disfrazada. Anunciar un cronograma electoral y de sustitución de las figuras chavistas da predictibilidad y reduce acusaciones de imperialismo
  2. Crear un mecanismo de administración de ingresos petroleros transparente y multilateral. Si EEUU administra flujos, debe hacerlo con participación de BID, Banco Mundial, FMI y representantes de la sociedad civil venezolana. Eso reduce la percepción de saqueo, lo cual facilita financiamiento internacional. Aunque esta vez hay que incorporar también al tesoro de EEUU
  3. Presionar por liberación masiva de presos políticos como condición para alivio de sanciones. No levantar sanciones sin contrapartidas concretas y verificables. Cada paquete de alivio debe estar atado a liberaciones, apertura mediática, presencia de observadores (es muy fácil dejarse engañar como en el pasado)
  4. Fortalecer el apoyo a MCM sin marginar completamente a Delcy en el corto plazo. La estrategia dual (mantener a Delcy como "mal menor transitorio" mientras se prepara a MCM como líder democrático) puede funcionar si se gestiona bien. Pero debe quedar claro que Delcy es fase 1, no destino final.
  5. Coordinar con Brasil, Colombia y UE una posición común sobre Venezuela. Una transición sostenible requiere respaldo hemisférico y europeo. Reuniones trilaterales o cuatrilaterales (EEUU-Brasil-Colombia-UE) para alinear estrategia, sanciones, incentivos y verificación
  6. Preparar un plan de reconstrucción tipo "Plan Marshall light". Ofrecer US$ 5-10 mil millones en 3-5 años (infraestructura, salud, educación) condicionados a avances democráticos verificables. Eso le da carnada a sectores chavistas reformistas y a la población cansada
  7. No militarizar más la situación salvo crisis humanitaria extrema. La presencia de CIA y contactos militares deben ser discretos. Una intervención militar directa generaría rechazo regional y daría argumentos a China y Rusia para intervenir en otros escenarios

La transición venezolana no será rápida ni lineal, pero por primera vez en años hay una configuración de fuerzas (presión internacional coordinada, liderazgo opositor visible, desgaste interno del chavismo, sociedad perdiendo el miedo) que hace posible imaginar una salida democrática.

El riesgo es confundir "posible" con "inevitable": sin gestión inteligente de cada actor, el país puede caer en un limbo prolongado o en una nueva forma de autoritarismo maquillado. Las próximas semanas definirán si estamos ante una verdadera transición o ante una nueva versión del "un día a la vez" que ya dura demasiado.

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