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Detrás del ataque apureño al ELN

Alcabala
Tiempo de lectura: 3 min.

Los recientes acontecimientos militares que han tenido como objetivo instalaciones del ELN en Apure apuntan directamente a una convergencia de intereses entre Bogotá y Washington, a la cual Caracas se ha tenido que incorporar dada su reciente, íntima y subordinada relación con Washington.

Las escenas del ataque parecerían cosa de película para cualquier observador: 19 guerrilleros muertos en una incursión armada en una zona boscosa con helicópteros artillados y drones sin que los irregulares hubieran tenido noción de lo que estaba por ocurrir.

Pero su significado estratégico es grande para los intereses políticos involucrados: se trata de un centro de distribución de cocaína que resulta ser el enclave desde donde operan 70% de los altos mandos de la organización subversiva colombiana. Esta ha vivido a sus anchas en suelo venezolano protegida por el gobierno de Nicolas Maduro y con la colaboración activa de parte de la cúpula militar chavista quien se ha desempeñado como gran protector y facilitador de los negocios ilegales de esta guerrilla y de otros grupos criminales.

Desde enero de este año Estados Unidos, por boca de su Secretario de Estado ha estado alertando sobre lo imperioso de desmontar los asentamientos guerrilleros y de combatir sus negocios ilegales al tiempo que el gobierno de la Espriella, desde la llegada al poder, ha actuado militarmente contra estas organizaciones delictivas de manera contundente con la cooperación de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Así, son más de 6 los ataques armados protagonizados por las fuerzas armadas colombianas en contra del ELN, las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo, tanto en el Guaviare como en Nariño y el Catatumbo. En ellas la inteligencia americana ha jugado un papel protagónico.

En cuanto a este particular ataque en Apure, quienes llevamos la pista a los temas colombianos no podemos ser ingenuos frente al hecho. El gobierno interino de Venezuela y sus fuerzas armadas no han cambiado su óptica de cara al negocio del narcotráfico del cual se han estado beneficiando por años. Lo mismo pasa con la explotación minera, y de oro en particular. No hay tal cosa como un alineamiento estratégico de Caracas.  El gobierno de Delcy Rodríguez no puede permitirse actuar espontánea e unilateralmente en contra de estos grupos criminales sin toparse de frente con los intereses del chavismo que a lo largo de los años han mantenido y se han beneficiado de la cesión del control territorial a estos grupos y a sus operaciones económicas ilegales. La heredera del chavismo, puede terminar ejecutando una política de seguridad que contradice frontalmente la estrategia territorial de Chávez y Maduro. Ya es grande y visible el rechazo que el acercamiento del “rodrigato” con Washington ha estado generando en las huestes del chavismo radical que aun tiene fuerte arraigo en Venezuela. Ello es lo que explica que no haya habido un parte oficial de Miraflores sobre el ataque militar conjunto al centro guerrillero de Apure que estuvo en preparación durante un mes entero.

Una cosa es cierta. El apoyo estadounidense ha elevado el episodio a una cuestión de política exterior y seguridad regional. Este caso nos muestra claramente que, de parte de los Estados Unidos, hay toda estrategia montada para incrementar su presencia militar en la región latinoamericana y un hecho concreto lo configura su reciente iniciativa del Escudo de las Americas.   Lo que pareciera más bien, es que detrás de una fórmula de cooperación antinarcóticos, en la que, de buena gana, se involucrarían algunos países del subcontinente directamente afectados por su accionar, lo que Washington desea articular es una cooperación militar más incisiva y vasta para asegurarse una hegemonía continental y conseguir erradicar de la región, o limitar al mínimo, la actuación de rivales internacionales como China, Irán, el Jihadismo.

En cuanto a la insurgencia guerrillera colombiana, es preciso poner de relieve que algo verdaderamente significativo se está desarrollando frente a nuestros ojos. Este ataque puede obligar al ELN a reorganizar o desarticular sus estructuras de mando, a proteger de manera distinta a sus comandantes y a modificar su despliegue territorial. En dos palabras es posible que esta ofensiva tripartita signifique un debilitamiento notorio de esta estructura criminal colombiana.  Constituye también un sonoro timbre de alerta a otras organizaciones guerrilleras y grupos al margen de la Ley.  Ello es ganancia para Colombia y es ganancia para Venezuela.

https://www.analitica.com/opinion/detras-del-ataque-apureno-al-eln/