Creo que a partir del 3 de enero del año en curso hemos registrado algunos cambios, es decir, después del apresamiento por Estados Unidos (USA) de Nicolás Maduro, lo que lo sacó del poder. Es, sin duda, un avance muy importante y altamente positivo para el país, para todos nosotros y la región, pero nuestra lucha se inicia y continúa no solo para salir de un hombre, por muy importante que fue, sino para quitarnos de encima un régimen criminal que destrozó el país y nos causó un mal inimaginable, que aún nos tiene sumido en la pobreza y hambre que nunca hemos vivido y ello no ha ocurrido, aún están en sus cargos de mucha relevancias personeros del régimen de Maduro y por ello seguimos registrando arbitrariedades y vejaciones y debemos tener cuidado de lo que decimos y hacemos, porque si se consideran contrarios a lo que creemos es el pasado, corremos riesgos de encarcelamiento, tortura y juicio.
Me refiero a un solo aspecto que tiene que ver mucho con nuestra cotidianidad: el policial, de seguridad e inteligencia, tanto civil como militar. En la Fuerza Armada se han realizados algunos cambios en los niveles medios, algunos acertados, otro no tanto, pero la gran estructura de inteligencia continúa en sus funciones. En lo civil todo, íntegramente todo sigue igual. Hasta hace pocos días era común que cualquier funcionario nos decomisara el teléfono móvil, lo revisara y si encontraba algo que consideraba inconveniente al régimen madurista, se nos complicaba la vida con arresto, tortura y enjuiciamiento por traición a la Patria.
Afortunadamente esta aberrante y abusiva práctica ha bajado bastante por una resolución que creo de Relaciones Interiores que considera ilegal ese procedimiento. Muchos amigos me dijeron que les gustaba mucho mis notas, pero me agradecían no se las enviara porque los comprometía mucho y corrían un alto riesgo; hasta allí llegó el temor que genera una estructura que debemos desmontar cuanto antes. Todavía vemos y sabemos de perseguidores y torturadores que continúan en sus cargos, desde jefes hasta de menores jerarquía y ello no es tolerable.
Estaba muy muchacho cuando el dictador Pérez Jiménez fue derrocado y se fue del país, dos meses después cumplí catorce años, pero me enteré que lo primero que hizo la Junta de Gobierno que sustituyó al dictador, fue desmontar y desaparecer la “Seguridad Nacional”, que era el organismo represivo, torturador y asesino de la disidencia y someter a juicio a sus jefes y esbirros responsables de hechos contrarios a la dignidad humana y procedió de inmediato a los cambios militares y civiles procedentes y necesarios. Cuando se sale de un régimen de fuerza, lo primero en desmontar deben ser las estructuras de represión, coacción y coerción y enjuiciar a los monstruos responsables de atropellos de alta factura.
Creo que por presión de USA algo se efectúa, entre ello, la salida o sacada del país de más de veinte mil cubanos que cumplían funciones de espionaje, seguridad, inteligencia y hasta con voz de mando en el sector militar y civil, la salida de chinos, rusos e iraníes también se efectúa y se procede también contra células de Hezbolá,las FARC y el ELN. Por ello los vuelos de salida del país se han incrementado de manera exponencial. Seguimos en expectativa.