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La Ayuda Humanitaria

duda y lupa
Tiempo de lectura: 2 min.

Como estas, muchos países solidarios han enviado ayuda humanitaria al país a propósito de las consecuencias desastrosas de los terremotosmos informado: comidas, medicamentos, ropas, calzados y demás enseres para asistir a los afectados, que se cuentan en decenas de miles, también han hecho lo propio familias e individualidades que en sus localidades se han dedicado a recolectar la ayuda. A todos les agradecemos su inmensa solidaridad, lo hacemos nosotros y nuestro Padre Eterno también.

Sabemos de ONGs que están dedicadas a la recepción y distribución adecuada de lo recibido, pero entendemos que el régimen pretende manejar, solamente él, lo recibido.

Debemos estar muy pendientes y atentos a dónde enviamos la ayuda y si efectivamente llega a donde debe llegar, porque en el camino puede tomar un destino indebido, así nos hemos informado: se sabe que un piquete de la guardia nacional decomisó un camión cargado de ayuda y se lo apropió sin ninguna explicación, simplemente le dieron rienda suelta al diablo que llevan por dentro. También el Alcalde de la Ciudad de Panamá, que envió un fuerte contingente de ayuda, fue a para al Estado Monagas, lo logró saber porque, tal vez sospechando sobre el régimen que aún por desgracia tenemos, les colocó a su envío unos localizadores para estar informado de su destino. ¿Por qué Monagas?, no lo sabemos, pero seguro fue a parar a manos indebidas. Ese criminal acto de ladrones que el Alcalde denunció debe ser investigado y sancionar a los delincuentes con todo el peso de la ley, Dios quiera se haga, la indiferencia es complicidad. Ese tipo de gente sin alma y de corazón de piedra que juega con el dolor del semejante, sádicos, deben ser detenidos de inmediato e iniciarles el juicio debido.

La semilla prosperó porque cayó en tierra fértil, la que cayó en piedras murió. Quienes se aprovechan del padecimiento de la gente incurre en delito de lesa humanidad y además del repudio general y deben ser castigados con la pena más alta.

Alguien dijo que el infierno está en la tierra y a él sucumben los de corazón petrificado, carente de alma y de sentimiento humano, unos cuantos irán para allá, sino lo están ya.

Sigamos colaborando, el Estado de necesidad es muy alto, pero estemos pendientes y atentos por el destino de lo que llevamos, cualquiera irregularidad debe ser denunciada para su castigo ejemplar. Sabemos quiénes se metieron en los escombros, no para rescatar a humanos sino en busca de caletas, son de la misma calaña de quienes se apropian de las ayudas para los sufridos, son ladrones sin perdón del Santo Señor. 

Estamos en presencia de un daño inhumano irreparable que nos produce frustración y elevada pena, además de negar la ayuda material causa un profundo sentimiento en quienes no reciben la atención y entre quienes nos enteramos de esta vulgar conducta de ladrones. El impacto negativo que nos produce afecta seriamente nuestra salud mental solo de pensar que exista gente de esa calaña. Robarse la ayuda que va dirigida al necesitado es algo inaudito que clama ante los ojos de Dios. Ojalá se haga justicia y aunque no es reparable el daño causado, los delincuentes paguen la pena que se les debe aplicar con profunda rigurosidad y que debe ser la más alta.