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De la sublevación de las masas a la domesticación de las mismas

Artículos de opinión
Tiempo de lectura: 1 min.

La «domesticación» de las masas y la «cancelación» del pensamiento crítico constituyen el gran proyecto totalitario en desarrollo en la sociedad del siglo XXI, independientemente del sistema político o la ideología imperante.

Es la promesa tecnológica de los dueños del gran capital –el verdadero Big Brother– y del sistema financiero global; específicamente de la tecnocracia del monopolio comunicacional y tecnológico, apoyada en la Inteligencia Artificial y el manejo masivo de datos.

Este proceso se articula a través del control y la manipulación de la información, donde el uso de la desinformación, la propaganda y la «verdad alternativa» construida tecnológicamente dificultan cada día más el acceso a la realidad fehaciente.

Se impone así un control del relato mediante la construcción de narrativas orientadas a confundir, crear falsas certezas y establecer patrones de consumo y pensamiento alineados, uniformes y unidimensionales.

En el ámbito académico, ya se observa el desmantelamiento del pensamiento humanista mediante la cancelación de cátedras y facultades que estimulen el juicio crítico.

Uno de los profetas de esta era tecnológica y distópica, Elon Musk, ha sugerido que la formación universitaria es innecesaria frente a los oficios técnicos, perfilando una universidad funcional de bárbaros especializados y escuelas formadoras de conformistas y consumidores «felices».

A la par, las tecnologías de control y vigilancia han eliminado los espacios privados libres, aspirando incluso al uso de dispositivos injertados para monitorear acciones y pensamientos. La meta es la despersonalización y la uniformidad de ideas y conductas para hacernos previsibles, frágiles y manipulables.

A esto se suma la inoculación de una cultura del miedo donde la realidad se presenta como una amenaza permanente; basta observar cómo las noticias convierten todo en un peligro potencial, incluso la salud, induciendo a una prevención constante aun cuando se está sano.

Bajo este esquema, la felicidad se transforma en una receta de predicadores, gurús y libros de autoayuda, mientras la ansiedad y la depresión se extienden como una epidemia o desembocan en el refugio fanático.

El mal de nuestro tiempo es un sistema planificado para convertirnos en consumidores endeudados y personas sin criterio propio, donde toda disidencia es castigada, se aplaude el egoísmo y se premia al delincuente que alcanza el éxito a través del poder y el dinero.

@angellombardi

https://talcualdigital.com/de-la-sublevacion-de-las-masas-a-la-domesticacion-de-las-mismas-por-angel-lombardi-l/