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El llamado “Capitalismo Espiritual”

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Aunque luzca y parezca extraño, últimamente alguno habla de “Capitalismo Espiritual”, definido, como han tratado, como “la mercantilización de la espiritualidad y el bienestar”. Por supuesto también la definición es extraña y sobre todo contradictoria. En la actualidad, sociólogos, filósofos y amantes de la cultura contemporánea estudian esta aparición. La describen como un fenómeno en el cual las prácticas espirituales, el desarrollo personal, la salud mental y la filosofía alternativa se integran dentro de la lógica del mercado capitalista. Todo ello, en mi parecer, además de ser profundamente contradictorio es confuso y nada fácil de asimilar.

Ahora bien, el capitalismo que conozco y estudié, es el sistema económico donde las fábricas, las tierras y maquinarias, tratados como medios de producción, pertenecen a dueños privados, que se preocupan, casi en exclusivo, por su muy personal interés lucrativo sin más consideraciones, con abstracción de una serie de condiciones que para nosotros, humanistas cristianos, son fundamentales y prioritarias, que en próxima nota hablaremos de ellas. 

El capitalismo funciona mediante la libre competencia y la participación del Estado está vetada. Esto último nos parece inadecuado porque el Estado debe intervenir para poner las cosas en orden que en ese sistema regularmente se desordenan. Creo en tanta economía privada como sea posible y tanto Estado como necesario sea. 

El capitalismo todavía sostiene el viejo lema de “Laissez faire, laissez passer, que es una expresión francesa y significa “dejar hacer, dejar pasar”, referente al papel que debe tener el Estado en la economía y solamente se reduzca a atender lo atinente a la seguridad y a lo policial, lo que se llama “El Estado solamente policía”, término acuñado y popularizado en el siglo XVIII y aun pretenden tenerlo vigente.

Se que el capitalismo se ha revisado y se ha hecho menos inhumano, pero de allí a ser espiritualista existe un trecho inmenso. Hablar de capitalismo espiritualista es igual que hablar de comunismo humanista, son términos totalmente contradictorios que no pueden convivir en el mismo ente. Se es blanco o negro, pero ambas cosas a la misma vez, nunca.

El célebre Santo PAPA León XIII combatió con la misma fuerza tanto al comunismo como al capitalismo, porque ambos sistemas reducen al hombre a una condición de maquinaria o instrumento material carente de dignidad, además desconocen todos los fueros y derechos de los trabajadores y a esa concepción, que viene de la última década de1800, aun pretenden darle vigencia. El humanista y más el cristiano, rechaza y debe luchar contra el comunismo y contra el capitalismo liberal, con el mismo vigor, ímpetu y voluntad, porque así lo ordenan los principios, ideales y valores.