Uno quisiera que fuese diferente. Algo así como A buen juez, mejor testigo, de Lope de Vega, pero no queda otra que presionar para enderezar las cargas en el camino y que nuestro final sea feliz, como el que describió el Fénix de los Ingenios. Se requiere, entre otras cosas, hacer ver al tutor que su tutelada era quizá apropiada para las primeras semanas después de la extracción de Maduro. Llegó el tiempo de relevarla si no pone en libertad a todos los presos políticos y desarma a los paramilitares armados por Chávez y Maduro, que están protegidos por ella y por Diosdado Cabello. Además, si no ordena a su Asamblea Nacional que designe a independientes al frente de la Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Contraloría y a un nuevo Consejo Nacional Electoral. Aunque esa Asamblea es ilegítima, en la práctica es la que opera. Estas medidas mínimas son necesarias para realizar pronto la elección presidencial. La tutelada tiene la opción de correr para evitar males mayores o ser arrastrada por los acontecimientos.
¿Qué inconveniente tiene un tutelaje prolongado?: Demorar el tutelaje no le conviene a Estados Unidos, ya que se deteriora su imagen. Sus enemigos repetirán aquello, frecuentemente injusto, popularizado después de la II Guerra Mundial en la novela El americano feo, de Lederer y Burdick. En nuestro caso, el deterioro de la imagen es acelerado porque siguen los encarcelamientos, las torturas, la burla de la llamada Ley de Amnistía, las prolongadas interrupciones del servicio eléctrico y del suministro de agua, además del aumento del costo de la vida. Como el presidente Trump ha dicho que él gobierna Venezuela, si se prolonga el tutelaje tendrá que compartir la culpa con su pupila, pero lo grave es que los venezolanos seguiremos padeciendo.
El 18 de febrero del 2000, cuando era presidente de Palmaven , filial de PDVSA, escribí en El Universal el artículo Entre la esperanza y el miedo, en el que señalaba que Tengo la esperanza de que el mismo empeño que se puso en destruir el pasado inmediato se ponga en construir el futuro… No será fácil. Es relativamente difícil pedirle a un equipo experto en demoliciones que se convierta en equipo constructor. Efectivamente, Hugo Chávez y Maduro demolieron y no construyeron. La tutelada pertenece a ese mismo equipo, que además ha violado los derechos humanos.
La situación económica de la población y sus ansias de democracia obligan el anuncio del calendario electoral para que acepte esperar pacíficamente un poco más. Demorar el tutelaje con una pupila que evidentemente intenta ganar tiempo para no soltar el poder es inconveniente y peligroso. Ya hay señales de que el cotarro se está alborotando.
María Corina es la pacificadora, no la alborotadora: Algunos tratan de convencer al tutor de que el regreso a Venezuela de la líder de la oposición podría entorpecer su plan de estabilización y de recuperación. Nada más lejos de la realidad. Nos sumamos a la iniciativa de la distinguida Ana Julia Jatar, quien en sensato artículo y entrevistas de amplia aceptación se ha atrevido a predicar que María Corina debe regresar cuanto antes a Venezuela. Ella es quien puede garantizar la estabilidad. Por su estrecha afinidad con la población es la única que es capaz de aplacar los ánimos y mantener la esperanza de que la situación va a cambiar.
Evidentemente, solo la estabilización no garantiza la recuperación. Todos nuestros economistas has aseverado que sin un marco legal sólido no vendrán grandes inversiones. Para ello se requiere una nueva elección presidencial ya que, lamentablemente y sin explicaciones, quizá por veto de Washington, se descartó la realizada el 28 de julio en la que resultó electo Edmundo González Urrutia. Si el tutor no lo tenía claro, las declaraciones de los representantes de ExxonMobil, Conoco Phillips y Chevron de que no invertirán si no hay seguridad jurídica lo deben haber convencido. María Corina es quien garantiza la estabilidad y la recuperación, y es la llamada a restablecer la democracia.
Como (había) en botica:
La ONG Fundaredes ha tenido que impugnar la decisión judicial que bloquea la libertad plena de Javier Tarazona, Rafael Tarazona y de Omar de Dios García. Javier, educador y defensor de derechos humanos, estuvo más de cuatro años preso.
Recomendamos la novela Algo habla con mi voz, de Alejandra Rojas. Todavía no la hemos leído, solo escuchado una intervención de la autora por internet, en las Jornadas sobre Narradoras Migrantes, en la Universidad de El Rosario en Bogotá.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
eddiearamirez@hotmail.com