Se que todos estamos ansiosos de vivir en democracia, en libertad y en justicia, se que lo queremos y ya que es consecuencia de nuestro, que parece natural, inmediatismo, pero necesariamente los cambios políticos, económicos y sobre todo sociales, llevan y necesitan tiempo para lograr con satisfacción los objetivos, se deben superar varias etapas para alcanzar lo requerido y deseado.
Para retornar a la democracia y a lo que deseamos, hemos dado un paso gigantesco que fue la sacada del poder de Maduro, se descabezó el régimen, pero sabemos y esperamos se desmonte la totalidad del régimen que solo por razones estratégicas aún se mantiene en algunas áreas del poder, eso creo lo sabemos.
La limpieza total de la casa, como la queremos, lleva tiempo porque la suciedad es inmensa, más de veinticinco años de escombros, ese tiempo debemos utilizarlo en el saneamiento con paciencia, pero con mucha firmeza y voluntad. Lo primero es lograr estabilizar al país, que no lo está; superar la amarga y difícil situación en que nos encontramos y luego, se estiman dos años, celebrar elecciones democráticas, universales, libres y secretas para seleccionar a nuestros gobernantes y representantes. Todas esas etapas requieren de tiempo que debemos tratar sea el menor posible.
Entre tanto, debemos necesariamente desenvolvernos en la inconveniencia de tener aún en importantes cargo a personas de la intimidad del pasado régimen madurista, pero siempre denunciar a quienes no han entendido que las cosas cambiaron.
La paciencia es la virtud de mantener la calma, la tolerancia y la serenidad ante las dificultades y esperas prolongadas; es una extraordinaria acompañante en este tiempo tan convulsionado y hasta incierto. Ella, la paciencia, con la esperanza y el optimismo, conforma un trío que nos ayuda inmensamente a desenvolvernos con bienestar y relativa felicidad, por supuesto siempre en la realidad y en lo posible para evitar frustraciones. Mientras más cruda sea la vivencia, más paciencia, más esperanza y más optimismo se requiere.
Entiendo que el grado de desesperación presiona mucho, debemos dominarla para desenvolvernos con tranquilidad con la seguridad que vienen tiempos muy distintos y muchos mejores, en los que empezaremos a acabar con la pobreza y el hambre y a disfrutar de justicia, que como es la verdad, es la “Reina de las virtudes republicanas”.